En el trabajo realizado nuestro interés fue conocer cómo se posicionan -a nivel subjetivo- diferentes sectores de la población local en relación con los extranjeros. El racismo contemporáneo sería una manifestación de la crisis de la modernidad, del momento en que se rompe la conexión entre nación y razón. Racismo y "campo de la nación": este enfoque encuentra el fundamento del neorracismo en su conexión con la identidad nacional.
La crítica no se dirige a la "nación", entendida como expresión de la identidad colectiva de un grupo humano (que como tal puede ser a la vez conquista y liberación), sino al "Estado-nación", del que históricamente constituyó el racismo. un complemento interno(7). Aquí no pretendemos esclarecer el debate, sino presentar la complejidad del tema y recoger elementos a tener en cuenta a la hora de analizar los discursos.
Primero los de casa (cuando no alcanza para todos)
Algunos reconocen cierto grado de proteccionismo social para garantizar condiciones mínimas de vida que faciliten la paz social, las condiciones de rentabilidad empresarial y las expectativas de los trabajadores. También piensan que las condiciones laborales que se aplican en España son logros que hay que defender contra el dumping social de los inmigrantes ("hay cosas que se compran y viene gente que está dispuesta a trabajar más por menos dinero"); Por eso parece lógico que los sindicatos y el Estado defiendan a los trabajadores españoles. Respecto a los trabajadores extranjeros, coincide en una actitud proteccionista hacia los trabajadores autóctonos, basada en consideraciones nacionalistas (los españoles tienen prioridad indiscutible sobre los extranjeros) y económicas (su presencia estará supeditada a la abundancia o escasez de recursos y trabajo).
La función de todo hogar, condensada en la figura de la madre protectora, es garantizar el cuidado de sus miembros; Por tanto, es completamente lógico que en el propio hogar se les atienda primero que a los extraños, sin caer en ninguna contradicción moral. Sin embargo, consideran que ésta es "una situación muy fácil para nosotros" cuando hay empleo estable, relativamente cualificado y no expuesto a la competencia de los inmigrantes. Por tanto, es perfectamente lógico que los trabajadores recurran al argumento nacional para defenderse de la competencia de los inmigrantes.
En defensa del principio de subsidiariedad para los extranjeros, no es concebible proponer una política de fronteras abiertas, pero tampoco pueden cerrarse herméticamente; Sólo queda regular los caudales en función de la situación de los indígenas. De esta manera, el miedo a ser destruido por la dinámica de la competencia capitalista se expresa y se transforma en miedo a perder el trabajo en manos de extranjeros que operan de manera irregular. Por su parte, los trabajadores en situación de dependencia no pueden articularse desde la lógica de la competitividad y el libre mercado; su reproducción estable (no precaria) requiere intervenciones regulatorias y protectoras por parte del Estado.
Los extranjeros pobres amenazan los intereses de los trabajadores domésticos en dos áreas fundamentales. Por un lado, empeoran las condiciones laborales, al trabajar por debajo de ciertos mínimos; Esta posición es desarrollada principalmente por los sectores rurales y urbanos en situación más precaria, en los que promueve una cierta identificación con el trabajo de los inmigrantes que son sometidos a innumerables abusos y sufren condiciones de vida deplorables.
Así, la defensa de la modernidad conduce a una posición etnocéntrica: las culturas presentadas como irracionales, fanáticas, desigualitarias, en resumen peligrosas para la modernidad, deben ser controladas y/o segregadas; Su discriminación es un acto de legítima defensa completamente justificado. Es decir, cuando la minoría es tan grande, crece hasta un crescendo en la sociedad de la mayoría, llega un momento en que la sociedad que antes los aceptaba tiene miedo de las relaciones culturales entre los niños y dice: "uf, mira, Voy a una escuela privada." Este criterio no entra en crisis incluso cuando se comprueba que para las minorías las normas de la mayoría representan exclusión ("eres extranjero"); diferencia en anomalía.
Los primeros son la representación de nuestro (posible) acceso al mundo de la abundancia y el progreso; Esto último nos devuelve al atraso y la pobreza. En la multiplicidad no hay riqueza sino peligro; La diversidad de la vida social debe reducirse a la unidad, a la única manifestación posible de la racionalidad social: la que se expresa en las normas de la sociedad mayoritaria. El comunitarismo tradicionalista desarrolla un discurso identitario “cerrado”: el estatus de miembro pleno de la comunidad pertenece sólo a aquellos que tienen fuertes vínculos con la tierra (nativos, propietarios) y lazos de sangre entre sí (continuación mítica de las normas de parentesco).
La comunidad sólo aceptará extranjeros que los compartan (aquellos que sean culturalmente homólogos), aunque no tendrán acceso a un núcleo fuerte de identidad local. La receptividad que existe hacia estos grupos demostraría la apertura de la comunidad local. La presencia de extranjeros de este origen sólo se justifica ante la demanda temporal de trabajadores; Más allá de esta frontera, la población local no es responsable ante los inmigrantes.
La reproducción económica del pequeño agricultor depende del trabajo de los inmigrantes, y su sostenibilidad amenaza la supervivencia de la comunidad local.
El mundo, unico hogar para todos
Por tanto, la relación con los extranjeros debe establecerse en igualdad de condiciones y superar el particularismo egoísta. Esta circunstancia tiende a incluir al inmigrante en el campo más amplio de la marginación, como objeto de protección y ayuda, pero no aparece como un ciudadano con plena capacidad para ello. Si analizamos la situación global de la humanidad, vemos que los más necesitados están fuera de España: "aquí los pobres son ricos frente a la pobreza de fuera"; Por tanto, es necesario fortalecer la cooperación para el desarrollo y crear condiciones para que las personas no se vean obligadas a emigrar.
El límite de este discurso se establece en las características mismas de la relación de ayuda que se postula: "ellos" se sitúan en el campo de la necesidad, "nosotros" en el de la plenitud solidaria. Por tanto, pese a las proclamas de respeto a la diversidad, no se cuestiona ni relativiza el marco de valores desde el que se despliega el discurso, aprisionado por las contradicciones del paternalismo. En este punto coincidimos con el análisis de Wallerstein, para quien el racismo es una consecuencia de la división de la fuerza laboral internacional entre centro y periferia.
Por lo tanto, la actitud hacia los inmigrantes para esta posición no puede limitarse a un liberalismo tolerante o algo así. Para la perspectiva funcionalista, la diferencia es una desviación anómica de la norma (a-nomos) y el peligro de disolución; mientras que para la perspectiva crítica las diferencias son anomalías (an-omalos), es decir, la imposibilidad de que una determinada norma afecte a todas las situaciones debido a un déficit de la misma norma. Asimismo, el discurso crítico observa que el desarrollo histórico del proceso de modernización tiende más fuertemente hacia una uniformidad normalizadora que hacia el pluralismo, que es uno de los ejes del proyecto de modernidad.
Esta negación de facto de la plena legitimidad de la diversidad cultural generaría actitudes de resistencia entre las minorías, que a su vez fueron calificadas por la ideología dominante como desviación anómica, sin poder aceptarla como una manifestación de enriquecimiento colectivo(14).
DOS LINEAS PARA LA REFLEXION
El campo ideológico de la nación y "lo extranjero"
Volviendo a los elementos reseñados anteriormente, hemos elaborado el Cuadro II, que presenta una articulación de cuatro posiciones típico-ideales respecto de "lo extranjero", ubicándolas en el "campo de la nación". La nación, proyección de la comunidad local, debe mantener su pureza frente a los elementos extranjeros, manteniéndolos fuera de sus dominios o en una posición de inferioridad irreversible. El binomio legalidad/normalidad, condensación de todas las virtudes de la modernidad, es la única referencia válida para una socialidad civilizada; Los extranjeros deben adherirse estrictamente a él y asimilarse completamente a la cultura dominante bajo pena de ser separados (como representación del atraso y la irracionalidad) para no contaminar la sociedad nativa (civilizada). 3) Blancos pobres y xenófobos: instalados en el paradigma de la modernización desde una posición social dependiente, exigen protección de un poder superior.
La presencia de estos extranjeros pone en peligro las aspiraciones de este sector de integrarse plenamente en los beneficios de la modernización. La actividad analítica nos ha permitido identificar tres lógicas diferentes (diferencia nacional, discriminación cultural e igualdad) que permean los discursos sobre el "extranjero". Las nueve posiciones discursivas mostradas se basan en las ocho identidades sociales mencionadas anteriormente pero no desarrolladas en este texto (18); Son el resultado de combinaciones y disyunciones variables, que son función de la posición social del hablante y también reflejan su referencia a a.
De hecho, no existe una referencia fija o inequívoca para los discursos que hacen referencia a “lo extraño”. En estos marcos, las actitudes de apertura y solidaridad hacia "lo extranjero" encuentran límites precisos. En estos casos, las posiciones "antirracistas" forman parte del orden social de exclusión, en el que conviven el sexismo, el racismo y la exclusión económica.
Denunciar, aunque sea apasionadamente, las actitudes extremas de ciertos grupos o instituciones difícilmente entra en contacto con el epifenómeno del rechazo de "lo extranjero", en el que se consideran elementos centrales de la modernización capitalista como buenos elementos centrales de la modernización capitalista, lo que da lugar a condiciones de rechazo y discriminación. .
BIBLIOGRAFIA
BERGERE, D., og JOELLE, A.: Actitudes de la población madrileña ante los inmigrantes, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1992. BOSNIAK, L., "Exclusión y afiliación: la doble identidad del trabajador indocumentado bajo la ley de Estados Unidos" , en Wisconsin Law Review, núm. 6, 1988. Aproximación a la lógica discursiva de las relaciones”, i Racismo y educación: hacia una educación multicultural, Universidad de Verano Antonio Machado, Baeza, 1992.
COLECTIVO IOÉ, "La inmigración extranjera en España: sus características diferenciales en el contexto europeo" i CONTRERAS, J. COLECTIVO IOÉ, "Discriminación de los trabajadores marroquíes en el acceso a la beskæftigelse", i COLECTIVO IOÉ og PEREZ MOLINA, R.: Discriminación a los trabajadores inmigrantes i Spanien, Estudios sobre Migraciones Internacionales, N., 11, O.I.T., Ginebra, 1995. 34;Antropología, colonialismo y minorías culturales", i Revista de pensamiento antropológico y estudios etnográficos nº 1., Asociación Madrileña de Antropología, Madrid, 1991 , s.
GIMENEZ, C., “La formación de nuevas minorías étnicas a partir de la inmigración”, en AAVV, Habla y deja hablar (sobre racismo y xenofobia), ed. ORTI, A., "Transición posfranquista a la monarquía parlamentaria y relaciones de clases: del desencanto programado a la tecnocracia social transnacional", en Política y Sociedad, núm. 2, 1988. ORTI, A., "El caso español: la diacronía estructural de la modernización”, en MARTINEZ CUADRADO (dir.), Política y sociedad en el umbral de los años 70: las bases de la modernización política, Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1969. dir.), Racisme et modernité, op.
SAYAD, A., L'immigration ou les paradoxes de l'altérité, De Boeck, Bruselas, 1991. dir.), Racisme et modernité, op. dir.), Racisme et modernité, op.