• No se han encontrado resultados

Infraclases rurales - Repositorio Institucional UAT

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2024

Share "Infraclases rurales - Repositorio Institucional UAT"

Copied!
195
0
0

Texto completo

Fraude en la recaudación de subsidios agrícolas 134 La reforma de la protección por desempleo 136 La erosión de la identidad de los jornaleros. y el surgimiento de una cultura de dependencia 138 La depreciación del capital humano y la reproducción. La cultura de la pobreza vendría a constituirse como una adaptación/reacción de los grupos sociales más desfavorecidos a su posición marginal en una sociedad en rápida evolución. La hipótesis cultural explora la etiología de la subclase en una cultura, internalizada por los grupos sociales más desfavorecidos, que conduce a la reproducción de la pobreza.

La implementación de este estudio comparativo de la situación sociolaboral de los trabajadores agrícolas temporales en Tamaulipas y Andalucía se basa en un marco metodológico cualitativo.

La estructura final de la muestra

El estudio de la situación sociolaboral de los trabajadores rurales tamaulipecos empleados en la agricultura en Estados Unidos se basa en la aplicación de una metodología cualitativa. En el caso de los trabajadores temporales agrarios de Andalucía, la estructura final de la muestra quedó compuesta por un total de 36 personas entrevistadas. El análisis de la situación sociolaboral de los inmigrantes procedentes de Marruecos que trabajan en la agricultura en Andalucía se basa también en la aplicación de una metodología cualitativa.

Asimismo, el cuadro 6 muestra un predominio de inmigrantes provenientes de áreas urbanas.

Los trabajadores eventuales agrarios de Tamaulipas (México)

Así, los campesinos sin tierra, a pesar de su elevado número y a pesar de constituir un agente productivo fundamental en la economía rural de México, son la fuerza social con menor presencia política y menor capacidad de presión. Además, el fin del reparto agrario, destacado en la reforma de 1992 del artículo 27 de la Constitución, significa que los campesinos sin tierra ya no tienen reconocimiento social en el discurso agrario. Muchas de las secciones de este capítulo constituyen una reelaboración de su tesis de licenciatura en Sociología titulada “Las clases populares rurales de Tamaulipas: recolectores de naranjas en la zona central”, dirigida por mí y presentada en la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades, en Puede. 2004.

Este capítulo analiza la situación social de los jornaleros que trabajan en la cosecha de naranja en la zona central de Tamaulipas.

Los jornaleros agrícolas en México

La destrucción de las industrias artesanales rurales, el descenso de la pequeña explotación agrícola estacional, la monetización de la economía rural y las elevadas fluctuaciones de los precios agrícolas son las causas de la crisis (Arizpe, 1981). Asimismo, como afirma Prud'-homme (1995:33), desde los años 1970 ha habido una profundización de la crisis en la agricultura campesina. El giro neoliberal de la política agrícola mexicana pone de relieve aún más el sistema agrícola dual mexicano.

Transformación de patrones de cultivos; en detrimento de los cultivos alimentarios básicos de temporada (maíz y frijol), donde las necesidades de mano de obra son cubiertas por la familia, y el auge de cultivos intensivos de regadío orientados a la exportación que requieren mucha mano de obra. , se reflejó en un aumento en el uso de mano de obra remunerada en la agricultura.

Los trabajadores agropecuarios de Tamaulipas

La población jornalera de Tamaulipas

Para los jornaleros, el aspecto más problemático del trabajo de recolección de naranjas es la falta de trabajo. El problema de la precariedad laboral en la zona central de Tamaulipas es más pronunciado entre los trabajadores migrantes. Cuando la temporada de naranja termina en un lugar, comienza en otro y viceversa.

La pandilla es la célula de organización laboral de los recolectores de naranjas en la zona central de Tamaulipas. Por otro lado, los jornaleros de la zona citrícola de Tamaulipas se encuentran en una situación permanente de condiciones laborales irregulares. Aparentemente hay aceptación e integración de los jornaleros migrantes en la sociedad local.

Por otro lado, la mitad de los migrantes no cuentan con los documentos adecuados para trabajar en Estados Unidos (Corona Vázquez, 2000:279). Los polleros tamaulipecos siempre cuentan con apoyo logístico en Estados Unidos (camionetas donde se transportan a indocumentados ocultos; pequeños hoteles y casas o establos donde los migrantes toman breves descansos para recuperarse del arduo viaje). Los peligros de cruzar a Estados Unidos no desaparecen cuando un migrante cruza la frontera.

Intentar ingresar a los Estados Unidos sin ninguna ayuda o conocimiento de la topografía estadounidense es menos común. Muchos de los entrevistados que ingresaron irregularmente a Estados Unidos declararon haber sido detenidos por autoridades migratorias norteamericanas. Para el migrante tamaulipeco, el trabajo tiene un significado diferente en Estados Unidos que en México.

Es más, muchos de los trabajadores tenían más servicios en Estados Unidos de los que disfrutaban en Tamaulipas. Sin embargo, la mayoría de los trabajadores agrícolas tamaulipecos entrevistados expresaron su deseo de regresar a trabajar en Estados Unidos. Para el migrante terrestre tamaulipeco existe una equivalencia entre salarios y costos de vida en México y Estados Unidos.

El migrante se beneficia si trabaja en Estados Unidos pero vive en México. En el caso de los inmigrantes indocumentados, la residencia en Estados Unidos a veces dura períodos más largos, hasta dos años. Sin embargo, la mayoría de las personas entrevistadas expresaron su deseo de regresar a trabajar en los Estados Unidos.

Los trabajadores migrantes buscan ascenso en Tamaulipas más que residencia permanente en Estados Unidos.

Los trabajadores eventuales agrarios en Andalucía (España)

34;pero trabajar en la agricultura no es un trabajo que se tenga todos los días, tal vez yo ya tenga un mes; pero luego no lo sé” (C.20). Así, el 70% del paro agrario existente en España parece concentrarse en esta comunidad autónoma (véanse el Gráfico I y los Cuadros 1, 2 y 4 del Anexo estadístico). En Andalucía, la introducción de innovaciones tecnológicas y prácticas de gestión que aumentan la productividad laboral en la agricultura han reducido las oportunidades de empleo para los jornaleros.

Por otro lado, la ausencia de alternativas de empleo extraagrícolas ha contribuido a empeorar la situación en esta zona (Izcara Palacios, 2002a yb). La reducción del empleo agrícola en las zonas agrícolas tradicionales, donde predomina la agricultura extensiva de secano, como consecuencia del crecimiento del me-. Aunque la fuerza laboral rural se ha reducido, el trabajo en ella es cada vez más escaso.

Las raíces históricas del desempleo agrario

Las prestaciones de desempleo para los trabajadores temporales cubiertos por el régimen especial de seguridad social agrícola sufrirían varios cambios durante los años noventa. En este sentido, gran parte de los jornaleros entrevistados reconocen que el subsidio rural ha contribuido significativamente a aliviar la pobreza en las zonas rurales. La erosión de la identidad de los jornaleros y el surgimiento de una cultura de dependencia.

En el pasado, el discurso de protesta de los jornaleros estuvo dominado por la esperanza utópica de la distribución de la tierra. El sistema de seguridad social para los trabajadores agrícolas temporales no contribuye a una mejor cualificación de los trabajadores agrícolas. Esto tiene consecuencias muy negativas para la educación de los niños, descalificándolos y privándolos de las oportunidades y recursos necesarios para competir en el mercado laboral.

En consecuencia, aunque las mujeres en Andalucía siempre han formado parte de la fuerza laboral asalariada agrícola (Prados, 1995), hay una constante referencia en el discurso de los entrevistados a la idea de que las mujeres trabajan cada vez menos en la agricultura. Hasta mediados de los años 1980, las mujeres constituían menos del 10% de la población asalariada. En 2003, menos del 32% de los empleados en la agricultura eran mujeres (véase el cuadro 8 del apéndice estadístico).

Por ejemplo, en abril de 2004, más del 35% de los trabajadores extranjeros afiliados y registrados en el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social trabajaban en la agricultura andaluza (véase el cuadro 22). Finalmente, la identidad social de los jornaleros agrícolas se ve erosionada porque está fuertemente arraigada en su integración al mercado laboral.

Este capítulo analiza la situación sociolaboral de los inmigrantes marroquíes en la agricultura en Andalucía. Así, durante los años 1999 los trabajadores extranjeros afiliados y dados de alta en el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social trabajaron en la agricultura andaluza. Los trabajadores migrantes, empleados en la agricultura, se encuentran en el nivel más bajo del proceso migratorio (Jabardo Velasco, 1993).

En el caso de los trabajadores entrevistados, la mayoría procedían de un entorno urbano y no habían trabajado en la agricultura antes de llegar a España. Los trabajadores marroquíes permanecen en la agricultura cuando se les impide ingresar a otra rama de actividad económica (Hoggart y Mendoza, 1999). 2 Este inmigrante residía en España desde 1979 y tenía un profundo conocimiento de la realidad social del inmigrante marroquí empleado en la agricultura.

Uno de los entrevistados (D.4) incluso afirmó que después de 10 años de trabajar en la agricultura, estaba buscando trabajo en la restauración porque. En todo el territorio español, las condiciones de vivienda de los inmigrantes que trabajan en la agricultura son siempre rudimentarias (Avellá Reus, 1991; Serrano Martínez, 1993; Corkill, 2001:836). Así, el problema de la vivienda fue un aspecto constantemente recurrente en el discurso de los entrevistados.

El nivel de xenofobia no es el mismo hacia todos los extranjeros que trabajan en la agricultura. En el discurso de los inmigrantes hay una condena muy fuerte a las actitudes xenófobas y a las condiciones sociales y laborales precarias en el sur de España, especialmente en las comunidades autónomas de Murcia y Andalucía. Los trabajadores marroquíes empleados en la agricultura andaluza viven en viviendas deficientes porque se les niega el acceso a una vivienda digna dentro de los centros de población.

González (ed.), Agricultura y sociedad en la España contemporánea, Madrid, cis, pp. 1999), Metodología de la Investigación Cualitativa, Bilbao, Universidad de Deusto.

Referencias

Documento similar