Junto a ellos, este libro debe mucho a Rubí Sanz Gamo, directora del Museo de Albacete, quien, además de facilitar las repetidas visitas al Museo y el uso de sus fondos, los datos que se conservan en el centro y la información puesta a disposición de a nosotros. sobre hallazgos conservados fuera del mismo. En nuestros recorridos por la provincia contamos con la colaboración de un gran número de personas que nos acompañaron o guiaron, permitiendo la inclusión de textos hasta ahora inéditos o poco conocidos; Finalmente, nuestro agradecimiento al Instituto de Estudios de Albacete por acoger la publicación de este estudio.
El medio físico
La combinación de un paisaje con grandes superficies llanas aptas para el cultivo y la presencia de cuencas fluviales de caudal abundante y regular permitieron una ocupación intensiva del territorio de Albacete en la Antigüedad, que se presentó en época romana en una distribución uniforme de los sitios habitados. Su situación como zona de tránsito entre el Mediterráneo y Andalucía, o entre la costa y el interior de la Península, convirtió a la región en un cruce de comunicaciones a la sombra del cual se crearon asentamientos estables que, en ocasiones, constituyeron ciudades de cierta tamaño. La cuenca del Júcar, en el norte de la provincia, concentra una cantidad considerable de evidencias relacionadas con la ocupación intensiva de tierras en esta fértil región; Villalgordo (núm. 38), Tarazona de la Mancha (núm. 36), Mahora (núm. 25), Jorquera (núm. 16-19) y Villavaliente (núm. 44) son evidencia de que, en el contexto de una notoria densidad de lugares antiguos, determina a lo largo del río y sus proximidades el interés que tuvo la zona en la antigüedad y el intensivo régimen de explotación al que fue sometida.
En la zona occidental de la provincia, el Campo de Montiel concentra otro grupo de testimonios de muy variado signo y cronología, formado por los hallazgos de Munera (núm. ID-2), Ossa de Montiel (núm. 32) y Lezuza (núm. ..° 20-21). En el sur de la provincia aún se pueden distinguir tres unidades más: la zona de Elche de la Sierra, en el alto curso del Segura, la meseta de Hellín, continuación geográfica de la meseta de Yecla-Jumilla, y el Taibilla. cuenca, auténtica cuña entre las actuales provincias de Jaén, Granada y Murcia.
La colección epigráfica
En la parte inferior del cartucho hay un espacio reservado para la cuarta línea, que no fue utilizada. La irregularidad al acortar la fórmula final se repite también en otros textos de la provincia. El nombre del difunto se desconoce en la Península Ibérica, y no existen muchos testimonios en el resto del imperio 2.
De la ambigüedad en la notación de la edad, hay otras pruebas dispersas en la Bética y la Lusitania. La lectura del texto parece sacar a relucir al menos dos momentos de su grabación. En la parte posterior de la cabeza hay tres acrotera visibles desde el frente.
1929 y debe proceder de las primeras excavaciones realizadas en el yacimiento de la ciudad ibero-romana. Estela sepulcral procedente de las excavaciones del Cerro de Mediabarba, cerca del Llano de la Consolación, J. SANZ GAMO, Prepago para el estudio de la epigrafía romana en la provincia de Albacete, Anales de la Univ.
VIVES, Inscripciones cristianas de la España romana y visigoda (Barcelona 1969), - Inscripciones latinas de la España romana (Barcelona 1973).
Organización territorial
Comunicaciones
La provincia de Albacete se divide en cuatro cuadrantes en la intersección de dos importantes vías romanas: la llamada. 34;El Camino de Aníbal" descrito por los barcos de Vicarello que lo recorren de oeste a este y la Via Carthago Nova et Complutum que lo recorre de sur a norte. Ambos han sido cuidadosamente descritos en la mayor parte de su recorrido, y el otro por ahora son más conocidos gracias hasta el nuevo hito de Los Pontones (Albacete) (nº 47).
El "Camino de Aníbal" es una ruta de interior representada por los vasos de Vicarello2 que conectaba Saetabis (Játiva, Valencia) con Castulon (cerca de Linares, Jaén) en la Alta Andalucía, cuyo recorrido confirma parcialmente el Itinerario de Antonino que describe un recorrido por huellas entre Laminaugium. 3; Si aparte de los recientes hallazgos arqueológicos que marcan la ruta, no sabemos nada nuevo de esta ruta tras el estudio de P. Según este autor 5, la ruta, tras salir de la provincia de Ciudad Real desde Mentesa Oretanorum, se adentra en la de Albacete por Viveros. en dirección a Lezuza; desde allí discurre de oeste a este hacia las proximidades de Caudete para adentrarse en la provincia de Valencia por Fuente la Higuera y llegar a Játiva. En la provincia de Albacete, los viajeros contaban con los palacios de Libisosa (Lezuza), Parietinis (cerca de Albacete), Saltigi (Chinchilla) y Ad Palem (de dudosa ubicación).
Hasta el momento no disponemos de ningún hito en el tramo Albaceteño de esta ruta. Más que un camino en sentido estricto, es un recorrido formado por la superposición de dos tramos, el que describe el Anónimo de Rávena entre Complutum y Saltigi 7 y el que describe los hitos y restos arqueológicos entre Carthago Nova y Saltigi. . La ruta Complutum - Carthago Nova conectaba la Meseta con la costa y con uno de los puertos peninsulares más importantes, y ya ha recibido mucha atención en investigación.
La parte menos conocida del recorrido es la carretera que une el límite sur de la provincia de Cuenca y. Las fuentes clásicas describen un tercer camino de época romana en la provincia de Albacete; Este es el camino que desde Laminium iba a Caesaraugusta" por caputfluminisAnae, Libisosa, Parietinis y Saltigi, donde giraba al norte por Ad Putea para ir hacia Caesaraugusta, pasando la provincia de Cuenca. A su paso por la provincia de Albacete, este camino comunica con el resto de arterias principales, por lo que es más de una vía en sentido estricto, se trata de una "ruta sugerida" en base a otras vías del sur.
Los textos y sus soportes
Sorprende la falta de inscripciones votivas: sólo se conocen hasta la fecha dos altares en toda la provincia, uno en el Cerro de los Santos en Montealegre del Castillo (nº 30) y otro en Villalgordo (nº 38); El primero no conserva el nombre de la divinidad a la que estaba dedicado, aunque el segundo es un altar dedicado ex voto a Júpiter. Aun teniendo en cuenta que la provincia de Albacete constituye una zona de transición entre el mundo de la Meseta y la costa mediterránea, y considerando que el número de testimonios epigráficos de divinidades indígenas disminuye en la Península Ibérica de oeste a este, hasta desaparecer en el Ubicación actual del país valenciano, nada explica la casi absoluta falta de divinidades en el panteón clásico, salvo nuestro grado de desconocimiento de la cantidad real de epígrafes que puede albergar esta zona y que pueden aparecer en los años venideros. El número de inscripciones no permite ni aconseja realizar estimaciones estadísticas de la denominación de la región.
El número total de personajes con tria nomina sobre toda la población masculina recogidos en los textos asciende a 21 de 29 testimonios, lo que sugiere un alto grado de posesión de ciudadanía romana; Si bien los datos deben interpretarse desde la perspectiva de la progresiva integración del Edicto de la latinidad de Vespasiano y los mecanismos que de él derivan las leyes locales facilitan la adquisición de la ciudadanía romana, cabe señalar que la mayoría de los testimonios de los Tria son nominalmente relativamente tempranos. . A ello contribuye sin duda el establecimiento de la colonia augusta de Libisosa y las buenas conexiones que tiene la comarca con Levante a través del "Camino de Aníbal". Desde la onomástica o el grado de ciudadanía, el paisaje de Albacete está íntimamente ligado al mundo costero tarraconense; sin embargo, las raíces de la meseta emergen en un conjunto diferente de elementos.
El término pia y suos de la inscripción pozocañada, junto con sus homónimos de la provincia de Ciudad Real, nos habla de rasgos epigráficos propios del Guadalquivir medio, y la filiación de Licinius Gallionis (fihius) indica construcciones frecuentes en los ambientes indígenas del centro. Lusitania y algunas regiones del norte peninsular. Los datos epigráficos, aunque aún escasos, confirman el análisis realizado a partir de fuentes arqueológicas y literarias; En la provincia de Albacete, donde los íberos del norte de Bastetania entran en contacto con los ambientes altiplanos de Oretania en el norte de Sierra Morena y con la Celtiberia meridional, el sustrato proporcionado por estos últimos es más importante de lo que parece. manifestada incluso en el Alto Imperio, sin que la influencia latinizante de la cercana vertiente mediterránea fuera capaz de ocultar diferencias etnogénicas y uniformar el entorno cultural. Addenda et corrigenda a la epigrafía romana de la provincia de Guadalajara, Studia Historica [Salamancaj.
BLÁNQUEZ, Apuntes de reseña de la necrópolis ibérica de La Hoya de Santa Ana (Chinchilla, Albacete), Cuad. CARRASCO, Comunicaciones romanas de la provincia de Albacete en los itinerarios de la época clásica, Al-Basit. GONZÁLEZ BLANCO el a/ii, "La Cueva de la Camareta, refugio íbero, soledad cristiana y rincón misterioso para árabes y extranjeros hasta nuestros días.
SELVA INIESTA, La Cueva de la Camareta (Agramón-Albacete), Ermita cristiana, Congreso de Historia de Albacete, vol. Aproximación a un estudio de la romanización al norte del río Júcar (Provincia de Albacete), Congreso de Historia de Albacete, vol.