• No se han encontrado resultados

La paradoja de la independencia de Mexico

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2023

Share "La paradoja de la independencia de Mexico"

Copied!
12
0
0

Texto completo

(1)

1 Hartz, Funding, 1964.

2 Vease, por ejemplo, Flores Caballero, Con­

trarreoolucion, 1969.

Por otra parte, sostienen que la experien­

cia colonial de Estados Unidos los prepa­

r6 para autogobemarse.1 Asi, mientras que la Uni6nnorteamericana se desarrollo rapidamente despues de SU independen­

cia, la rnayoria de las naciones latinoa­

mericanas tuvo que luchar para superar esa "herencia colonial". 2

Mexico es un caso especial en Lati­

noarnerica. Hist6ricamente ha sido la naci6n mas extensa, rica y populosa de la region. Actualmente, s6lo Brasil y Argen­

tina son mas grandes. Las culturas preco­

lombinas de Mexico no solo fueron mas

• Agradezco a Virgina Guedea la cuidadosa traducci6n de este ensayo. Una primera version de este se public6 en el libro Independence, 1989.

U

no de los problemas mas diflci­

les de explicar dentro de la his­

toria de America es el porque una antigua colonia, Estados Unidos, lo­

gr6 alcanzar un gobierno estable y desa­

rrollarse econ6micamente, mientras que las dernas ­los patses latinoamericanos­

tuvieron que sufrir el caos politico y el declinar de su economfa durante el siglo

XIX. La mayoria de los estudiosos vincula los conflictos politicos, econ6micos y sociales que se dieron en la America espanola despues de la independencia a una herencia colonial de signo negativo.

Revision historiografica que da cuenta de los principales trabajos sobre la independencia de Mexico y, a traves de

ellos, de los principales problemas del periodo.

- - -

Jaime

E.

Rodriguez

0.

*

UNIVERSITY OF CALIFORNIA

La paradoja de la independencia de Mexico

Secuencia (1991), 21, septiembre-diciembre, 7-18 ISSN: 0186-0348, ISSN electrónico: 2395-8464 DOI: http://dx.doi.org/10.18234/secuencia.v0i21.354

(2)

~ Para la geografia de Estados Unidos vease GlassborowyFreman(comps.),At/as, 1986. El mejor trabajo sabre la geografia mexicana es el de Tamayo, Geografia, 1969. Vease tarnbien Bataillon, Regiones, 1969,

de su territorio. Asi, Mexico es pobre en el recurso mas importante que el hombre conoce: la tierra cultivable. El contraste topografico es tarnbien sorprendente.

Aunque montaii.as y desiertos represen­

taron un obstaculo para la integraci6n nacional de Estados Unidos, fueron rela­

tivamente faciles de superar y adernas se localizan en regiones perifericas a la que constituy6 el micleo de la naci6n durante sus primeros afios. Por el contrario, la region central de Mexico se encuentra dominada por masivas cadenas monta­

ftosas, grandes desiertos, profundos ca­

nones y extensas selvas que han pre­

sentado barreras formidables a la unidad nacional. Mientras que los magnificos sistemas fluviales del este de Esrados Unidos unificaron al joven pais y facili­

taron su desarrollo,5 Mexico ha carecido de rios navegables: por lo tanto es una tierra relativamente pobre, a pesar de su riqueza mineral, y que se ha caracteriza­

do por tener un medio ambiente dificil.

Asi, la destruccion causada por las gue­

rras de independencia afectaria a Mexico en forma mas severa y haria mas dificil la recuperaci6n, aun cuando todos las otros factores hubieran sido semejantes.

La indole y el proceso de las luchas par la independencia fueron tan diferen­

tes en ambos paises como lo son sus • condiciones materiales. La guerra por la independencia de Estados Unidos se convirti6 en un conflicto internacional en el que Francia y Espana, dos de las naciones mas poderosas de Europa, lu­ • charon contra Inglaterra por tierra y por mar. En el momenta mas agudo del con­

flicto, Francia tenia en N orteamerica una

3 Maclachlan y Rodriguez, Forging, 1990.

4 Rodriguez, Colonialism, 1983.

variadas y numerosas, tarnbien fueron mas avanzadas que otras comunidades indigenas del continente. Durante el pe­

riodo colonial, el virreinato de la Nueva Espana desarroll6 una sociedad mas rica y compleja que el resto de la America espaflola. En muchos aspectos, el virreinato del norte funcion6 como una metr6poli del imperio espafiol en el nue­

vo mundo. De hecho, para el siglo xvm la Nueva Espana con su pr6spera econo­

mia y estructura social compleja, parecia competir con la madre patria. Ademas, Mexico ha evolucionado de manera un tanto aislada respecto al resto de Latinoamerica. Por todas estas razones, Mexico bien puede ser comparado con Estados Unidos.

. Colin Maclachlan y yo hemos argu­

mentado que la experiencia colonial de Mexico no fue del todo negativa. Por el contrario, la Nueva Espana constituy6 la s6lida base sabre la cual se finc6 el desa­

rrollo de la nueva naci6n.3 Tambien he afirmado que el "fracaso" de Mexico para desarrollarse debe ser estudiado a la luz de lo que he llamado "la crisis mexicana del siglo XIX". De acuerdo con esta pers­

pectiva, la lucha por la independencia dafio tan severamente las estructuras del · virreinato que el Mexico republicano sufrio varios tropiezos en SU Carrera por alcanzar el desarrollo nacional durante el siglo xrx.4

Cualquier comparaci6n entre Estados Unidos y Mexico debe tambien tomar en cuenta los recursos naturales de ambos paises. El contraste en este aspecto es sorprendente. Estados Unidos posee ex­

tensas y fertiles tierras cultivables, mien­

tras que las regiones agricolas de Mexico constituyen solamente alrededor de 15%

- - -

SECOENClfi

Revistadehistorjaycienciassociales

(3)

7 Los historiadores de Estados Unidos no ban tendido a considerar la lucha por la independencia comounmovimientosocial.EltrabajodeJamenson, American, 1929, resulta util todavia. Veanse tam­

bien lensen, American, 1975yGreen, "Social", 1973.

8 El desarrollo econ6mico de la joven republica es habilmente analizado en Bruchey, Roots, 1965.

Tarnbien resultan utlles para entender el desarrollo inicial de Estados Unidos los trabajos de Jensen, Articles, 1959 y Nation, 1950, as1 como el de Miller, Federalist, 1960.

- ..

-

ses. La guerra de independencia de Esta­

dos Unidos se caracterizo por acciones militares tradicionales. Fue notable la ausencia de insurgentes con objetivos del todo diferentes a los de la elite, y ciertamente no se dio una insurrecci6n rural. Los esclavos negros nose rebela­

ron contra sus amos, los indios no apro­

vecharon la oportunidad para recuperar las tierras de que habian sido despoia­

dos. 7

Aunque existian tensiones regionales y aunque la primera constituci6n de Esta­

dos Unidos, los Articulos de la Confede­

racton, fue rapidamente descartada en favor de una constituci6n mas fuerte, la de 1787, la elite norteamericana se las arregl6 para dirigir a la nueva naci6n sin que se le presentaran serios retos de otros grupos sociales. Esto, en gran me­

dida, fue el resultado de la prosperidad del periodo posterior a la independencia originada por 20 afios de guerra europea.

La revoluci6n francesa de 1789 y las gue­

rras que la siguieron, crearon en Europa una demanda insaciable de productos estadunidenses. Asi, las tensiones que existian en la nueva naci6n se vieron aligeradas por la prosperidad del pais.8

Las guerras de la independencia mexicana fueron muy distintas a Ia expe­

riencia de Estados Unidos. La lucha en la Nueva Espana se caracteriz6 por una falta de consenso entre la elite, por insu­

rrecciones rurales de masas, por conflic­

6 La lucha por la independencia de Estados Unidos es analizada en Alden, American, 1954;

Higgenbotham, War, 1972; Smelser; Winning, 1972;

Wallace Appeal, 1964.

fuerza de mas de 10 000 hombres, o sea un eiercito comparable en tamaiio a las tropas realistas de la Nueva Espana mien­

tras que los soldados espanoles molesta­

ban a los ingleses a lo largo de la vasta frontera con Estados Unidos. Al mismo tiempo, las fuerzas navales de Espana y de Francia neutralizaban la flora inglesa en el mar. Como resultado de esa inter­

venci6n extranjera, Estados Unidos ob­

tuvo su independencia mediante un acuerdo Internacional: el Tratado de Pa­

ris de 1783.6

A lo largo de la lucha por la indepen­

dencia, las clases alta y media norteame­

ricanas compartieron objetivos modera­

dos. Los fundadores de la nueva naci6n, como George Washington, Thomas Jefferson y John Adams, eran miembros

de la oligarquia. Representaban la rique­

za y el poderen la nueva naci6n. Ninguna revoluci6n social amenazaba sus intere­

SECOENClfi

Revistadehistorjaycienciassociales

(4)

10 El rnejor trabajo sobre Hidalgo es el de Hamill, Hidalgo, 1966. Para el movirniento de Morelos veanse Guedea, Morelos, 1981; Lemoine, Reoolu­

cion, s.f.: Alarnan, Historia, 1985; Archer, "Royalist", 1981, pp. 57­83 y "Where", 1989, pp. 24­43, es quien ha estudiado mas ampliamente al ejercito espanol.

ll Hamill, "Was", 1976, pp. 43­61; Tutino, /n­

surrection, 1986, pp. 41­212; Hamnett, Roots, 1986.

control del movimiento en favor de la autonomia ante una insurrecci6n rural apoyada en las masas. Durante meses, decenas de miles de insurgentes rurales desolaron el Bajio y Ialisco, dos de las regiones novohispanas mas productivas.

Cuando el ejercito realista derrot6 al movimiento de Hidalgo en marzo de 1811, el cura Jose Maria Morelos y sus seguidores continuaron la lucha. A pesar de que Espana envi6 tropas experirnen­

tadas para sofocar la rebeli6n, la insur­

gencia se fragment6 rapidarnente y se extendi6 a varias de las regiones mas pr6speras del virreinato. A esto sigui6 una lucha masiva prolongada y encarni­

zada en extreme.'? Cuando termin6, en 1821, casi la decirna parte de la poblaci6n habfa rnuerto, la economia estaba des­

trozada y la legitimidad de sus institucio­

nes destruida. 11 La decada de la insur­

gencia, los afios que van de 1810 a 1821, habia preparado el escenario para la inestabilidad politica, el estancamiento econ6mico y los conflictos sociales del periodo posindependiente.

Debido a que la insurgencia mexicana incluia varios intereses en conflicto, la elite de Nueva Espana se dividi6. Algu­

nos de sus miembros favorecieron a de­

terminados insurgences, mientras que otros creyeron que el movimiento liberal espafiol podria brindarles un poco de autonomia, Otros mas, temerosos de los conflictos de clase y de castas desatados por la insurgencia, apoyaron el restable­

cimiento de! antiguo orden y el regreso

9Guedea, "Criollos", 1964; Villoro.Proceso, 1981, pp.41­63;Ladd,Mexican, 1976,pp.89­94, 106­115;

Hamill, "Discurso'', 1979, pp. 439­474 e Hidalgo, 1966; Alamin, Historia, 1985. Esta ultima obra es aiin la mejor narraci6n, y la mas detallada, sobre el periodo.

tos raciales y de clase y por el surgimiento del regionalismo. Las clases altas y me­

dias ­los espanoles americanos­ se vie­

ron superadas por una pequefia rninoria de espafioles europeos. Despues de casi dos decadas de continuas y gravosas demandas para sostener la guerra en Europa, la corona espafiola sufrio un colapso en mayo de 1808, a consecuen­

cia de la invasion de la peninsula por Napoleon. En la ciudad de Mexico los espafioles europeos, temerosos de la elite nacida en America, derrocaron al gobier­

no virreinal el 16 de septiembre de 1808.

A partir de entonces una pequefia rnino­

ria de espanoles europeos domino la Nueva Espana. La elite nacida en Ameri­

ca, los criollos, obviamente se sinti6 molesta bajo un regimen que considera­

ba ilegal y anticonstitucional. Se multipli­

caron las conspiraciones para alcanzar la autonomia y una de ellas desat6 acciden­

talmente una guerra de castas y de clases cuando el 16 de septiembre de 1810 el

­cura Miguel Hidalgo incite a las masas a seguirlo.9 Asi, dos movimientos distintos

­una lucha urbana por la autonomia y una lucha rural contra la explotaci6n­

parecieron fundirse en la gran insurrec­

ci6n de Hidalgo, pero, mientras las ma­

sas rurales se vengaban de sus antiguos opresores, ya fueran espafioles europeos o americanos, la elite de Nueva Espana se vio obligada a posponer su lucha por la autonomfa mientras buscaba sobrevivir a esta nueva, inesperada y peligrosa insurgencia rural.

Al contrario de lo ocurrido en Estados Unidos, la elite novohispana perdi6 el

-

IE -

SECOENClfi

Revistadehistorjaycienciassociales

(5)

14 Rodriguez, Emergence, 1985, pp. 59­67, 85­

178, 229­234; Bosch Garcia, Problemas, 1986.

15 Tenenbaum, Politics, 1986, pp. 1­40.

... ...

-

Espana no reconoci6 la independencia de Mexico sino hasta 1836. Francia habia extendido su reconocimiento tan s6lo unos cuantos afios antes, en 1832.14

Mexico alcanz6 su independencia en 1821, despues de terminadas las guerras europeas. La nueva naci6n no solo tuvo que reconstruir su destrozada econornia, tambien tuvo que enfrentarse a la falta de demanda de sus productos. Adernas, Europa y Estados Unidos se hallaban ansiosos de trundar Mexico con sus propias mercancias, Por ello, Mexico no goz6 de la prosperidad de que disfrut6 Estados Unidos durante sus primeros afios. En vez de esto, el Estado mexicano tuvo que hacer frente a graves proble­

mas, tanto internos coma externos, con recursos que fueron cada vez menores. 15 A pesar de que las condiciones inter­

nacionales eran adversas a la nueva na­

ci6n mexicana, fue la guerra de indepen­

dencia la que af ect6 profundamente su desarrollo. ·Los once afios de lucha fue­

ron un periodo critico. La insurgencia y la contrainsurgencia no solo minaron las viejas estructuras sociales, politicas y econ6micas, en muchos casos las destru­

yeron al tiempo que creaban nuevos in­

tereses y nuevos antagonismos. Los conflictos se volvieron especialmente violentos despues de que el ejercito rea­

lista derrotara las insurrecciones de Hi­

dalgo y de Morelos y la insurgencia se fragmentara en varias y violentas guerras de guerrillas. La amarga lucha entre las numerosas partidas de insurgentes y las recien llegadas fuerzas expedicionarias espafiolas puso fin al antiguo orden colo­

nial, e hizo imposible la reconciliaci6n con Espana.

12Ladd,Mexican,pp.112­13l;Anna, Fall, 1978, pp. 35­190.

13 Warren, Sword, 1943; Guedea, "Beginning", 1988.

del monarca. A causa de estas divisiones, la elite novohispana .no pudo formar un grupo integrado que pudiera haber obte­

nido el apoyo de las potencias extranje­

ras." A diferencia de Estados Unidos, los insurgentes novohispanos no gozaron de la ayuda de ejercitos y fuerzas navales extranjeras. En lugar de esto, algunos aventureros entraron en la Nueva Espana en busca de riquezas y gloria. De hecho, varios filibusteros procedentes de la re­

publica del norte .intentaron desmem­

brar al pais, 13

La lucha por la independencia no­

vohispana tampoco concluy6 con un arreglo internacional. Espana primero y posteriormente la Santa Alianza conti­

nuaron amenazando a la nueva naci6n despues de 1821. Mexico, a diferencia de Estados Unidos, tuvo que asignar la ma­

yor parte de su presupuesto a la defensa del pais durante su primera decada como naci6n independiente. Cuando en sep­

tiembre de 1821 Iturbide tom6 posesi6n del nuevo gobiemo, encontr6 muy po­

cas simpatias fuera de Mexico. Es verdad que Esta dos U nidos reconoci6 a la nueva naci6n en 1822 y, lo que fue mas impor­

tante, la Gran Bretana le dio su reconoci­

miento en diciembre de 1824, sin embar­

go, estas acciones significaron tan solo una parcial aceptaci6n internacional de Mexico. A pesar de la supuesta doctrina Monroe, el apoyo de Estados Unidos a la nueva naci6n fue un tanto tibia y, aun­

que la Gran Bretana se opuso a las inten­

tos de otros paises europeos, en especial las de la Santa Alianza, par destruir la republica mexicana, nose opuso a los intentos de Espana par reconquistar su antigua colonia. Como resultado de ello, SECOENClfi

Revistadehistorjaycienciassociales

(6)

pp. 23­66; "Jose", 1985, pp. 287­295; "Indios", 1986, pp. 11­83. Sobre la contrainsurgencia veanse los trabajos de Christon I. Archer, "Royalist", 1981;

"Where", 1979; "Officer", 1980, pp. 137­158; "Ban­

ditry", 1982, pp. 59­89; "Dineros", 1985, pp. 39­55;

"Surviving" (en prensa), Tanto Guedea como Ar­

cher sostienen que la militarizaci6n de la Nueva Espana transform6 al virreinato y afect6 profunda­

mente a su poblaci6n (comunicaci6n personal, Mexico, 26 de junio de 1987). El examen que hice de! ramo "Operaciones de guerra" del Arc.hivo General de la Nacion me convenci6 de la certeza de su planteamiento.

cuan novedosa y desusada para la Nueva Espana fue la naturaleza de sus acciones, asi como la brutalidad tanto de la insurgencia como de la contrainsurgen­

cia, podremos comprender el intense odio que los mexicanos demostraron a los espanoles despues de la independen­

cia. La expulsion de los nacidos en Es­

pana, ocurrida en 1827 y 1829, no se debio a "antiguos agravios coloniales",

16 Virginia Guedea ha estudiado extensamente la insurgencia. Veanse de la autora, "Mexico", 1980,

La insurgencia tan prolongada caus6 nuevos y graves problemas a la joven naci6n. Como han sostenido Virginia Guedea y Christon Archer, las fuerzas de la contrainsurgencia realista militariza­

ron a la Nueva Espana. Los oficiales ex­

pedicionarios venidos de Espana aplica­

ron en el virreinato , las lecciones que habian aprendido en came propia de la contrainsurgencia francesa en la penin­

sula. Hicieron a un lado a las autoridades civiles e impusieron la ley marcial para extraer fondos de los gobiernos locales y conseguir reclutas para sus filas. En sus intentos por restaurar el orden y destruir a la insurgencia, los oficiales peninsula­

res no solo no tomaron en cuenta las costumbres y las practicas tradicionales, sino que adernas actuaron con gran crueldad. 16 Unicamente si entendemos

... lllEI

-

(7)

l9 TePaske, "Financial", 1989, pp. 63­83.

ao Tenenbaum, Politics, 1986, pp. l 7·175.

21 Alaman, Historia, 1985, t. v, pp. 50­130;

Robertson,Jturbide, 1983;Anna, Fall, 1978, pp. 191·

209; Ladd, Mexican, 1976, pp. 126­128.

... 11111

-

a las elites mexicanas, 19 que despues de la independencia no estuvieron dispues­

tas a financiar al gobiemo, y en vez de esto, cifraron sus esperanzas en las pres­

tamos extranjeros yen las rentas de las a:duanas. Sin embargo, como Barbara Tenenbaum ha mostrado, estos recursos fueron insuficientes para sostener a los gobiemos posindependientes. 20 Asi, la lucha par la independencia af ect6 pro­

fundamente la manera en que el nuevo pals se vio obligado a actuar durante la primera mitad del siglo XIX.

La nueva naci6n mexicana surgi6 casi por accidente. Las elites se encontraban profundamente divididas y fueron inca­

paces de constituir un liderazgo fuerte o unificado. Al igual que las masas urbanas y rurales y que el ejercito, las elites se hallaban exhaustas par los once anos de guerra. Cuando un oscuro oficial, el co­

ronet Agustin de Iturbide, proclam6 el Plan de Iguala que se proponia alcanzar la independencia, todas las facciones se le unieron de inmediato. El regimen es­

pafiol lleg6 a su termino no porque fuera derrotado militarmente, sino porque los mexicanos ya no le brindaron su apoyo politico. Sin embargo, el Plan de Iguala no signific6 mas que un respiro rnornen­

taneo y no pudo sobrevivir a las tensio­

nes politicas, econ6micas y sociales que surgieron despues de su triunfo.21

Los mexicanos recibieron la indepen­

dencia con gran alegria por todo el pais.

Aclamaron a Iturbide como a un gran heroe, como a un estadista de amplia vision y como al libertador de Mexico.

Sin embargo, su popularidad result6 tan breve como el consenso temporal basa­

17 La explicaci6n mas satisfactoria de la expul­

si6n de los espafioles es la de Flores Caballero, Contrarreoolucion, 1969. Sims, Expulsion, 1974;

Descolonizacion. 198~; Reconquista, 1984, pro­

porciona todos los detalles al respecto, pero no vincula el virulento movimiento antiespanol con la represi6nmasiva que se dio durante la contrainsur­

gencia, como lo sugiere Flores Caballero.

18 Benson, Diputacion, 1955; Rodriguez, "Intel­

lectuals" (en prensa).

como a menudo se ha afirmado, sino que fue resultado directo de la ferocidad de la contrainsurgencia.17

La militarizaci6n del virreinato tam­

bien foment6 el crecimiento del rcgiona­

lismo. Aunque en la Nueva Espana los sentimientos regionalistas habian existi­

do desde hacia mucho, no habian llega­

do a amenazar el orden establecido. La creaci6n de las intendencias a finales del siglo XVIII y el establecimiento de los ayuntamientos constitucionales y de las diputaciones provinciales por las cortes espafiolas a principios del xrx, fortale­

cieron aun mas los sentimientos locales.

El darse cuenta de que el gobiemo civil de la capital no podia proteger a las provincias de las depredaciones de los insurgentes, ni tampoco de los excesos de las tropas realistas, convenci6 a los dirigentes locales de la necesidad de asumir el control de sus zonas. Despues de la independencia las elites regionales impusieron a la naci6n su idea de federalismo con una determinaci6n yuna rapidez asombrosas.18

La violencia y la destrucci6n provoca­

das par la insurgencia dafiaron la econo­

mia del virreinato. Pero, como John TePaske ha senalado, fueron las conti­

nuas y cada vez mayores demandas de dinero para sostener primero la guerra en Europa y despues la contrainsurgencia en la Nueva Espana las que destruyeron las finanzas novohispanas y enajenaron

(8)

24 Vanderwood, Disorder, 1981, pp. 25­89.

anarquia mientras que las distintas admi­

nistraciones demostraron ser incapaces de mantener el orden y proteger las vidas y la prosperidad El temor y la incerti­

dumbre se volvieron cotidianos. Anti- guos soldados convertidos en bandidos infestaron los caminos, obstaculizando el comercio y amenazando a las pobla­

ciones pequefias. Estas y otras manifes­

taciones de disoluci6n social contribuye­

ron a la inestabilidad del pals. 24 La situaci6n empeor6 cuando el pro­

blema politico degener6 en guerra civil.

Grandes regiones det pals se vieron aso­

ladas mientras federalistas y centralistas, liberales y conservadores luchaban por el control politico. En la decada de 1835 a 1845 los separatistas establecieron las republicas de Yucatan y de Texas, aun­

que solo esta ultima logr6 consolidar SU

independencia. No obstante, las dernas regiones mantuvieron su autonomia del gobierno nacional ­aunque no su inde­

pendencia­ por la fuerza de las armas.

La inestabilidad politica del pais con­

virti6 a Mexico en presa facil de agreso­

res extemos. La republica sufri6 varias invasiones: de Espana en 1829, de Fran­

cia en 1838, de Estados Unidos en 1847, de Inglaterra, Francia y Espana en 1861.

La desintegraci6n de la naci6n llev6 a muchos individuos, tan to de dentro como de fuera, a temer que Mexico dejara de existir. Para 1848 el pais habia perdido mis de la mitad de su territorio ante Estados Unidos y la regeneraci6n nacio­

nal pareda inalcanzable.

lPor que Mexico nose recuper6 pron­

tamente, despues de su independencia?

lPor que se hundi6 en la depresi6n eco­

n6mica yen el desorden politico durance 50 afios? La respuesta parece ser tanto econ6mica como psicol6gica. La econo­

do en el Plan de Iguala y se evapor6 despues de que se coronara como empe­

rador y que la nueva administraci6n en­

carara dificiles problemas de indole eco­

n6mica y politica, El regimen de Iturbide fue el primero de los gobiemos indepen­

dientes que se enfrent6 a una nueva realidad nacional: perdida de legitimi­

dad y falta de confianza. Su imperio fra­

cas6 al no poder conseguir el apoyo politico y econ6mico de la elite. 22

Los mexicanos establecieron en 1824 una republica federal en un intento de restaurar la legitimidad, pero el nuevo regimen se enfrent6 a los mis mos proble­

mas que el anterior: estancamiento eco­

nomico, politicas sectarias, regionalismo, amenazas extemas y, el mis importante de todos, falta de confianza. Termin6 en 1835, cuando se estableci6 una republica centralista. Sin embargo, el nuevo go­

biemo demostr6, como los anteriores, ser igualmente incapaz de restaurar la autoridad. Entre 1821y1848 tan solo un presidente, Guadalupe Victoria (1824­

28), termin6 SU periodo y debi6 SU exito, sobre todo, a los dos grandes prestarnos extranjeros que se negociaron en 1824 y 1825 y que dieron estabilidad financiera a su administraci6n. A lo largo de las dos decadas siguientes, la republica pas6 por tres constituciones, 20 gobiernos y mas de 100 gabinetes. 23 El pais se hundi6 en la

22 Ocampo, Ideas, 1969; Anna, "Role", 1985, pp.

79­110.

23 La historia politica del Mexico posindependiente continua siendo confusa. El trabajo clasico de Alamin, Historia, 1985, resulta un excelente ­aunque prejuiciado­ relato. Entre los historiadores de la epoca los mejores son Bustamante, Continuacion, 1953­63;

Bocanegra, Memorias, 1986­87; Zavala, Ensayo, 1985;

Mora, Mexico, 1986. Los mejores trabajos escritos en las ultimos aiios son las de Robertson, Itutbide, 1983;

Flores Caballero, Contrarrewluci6n, 1969; Rodriguez, Emergence, 1985; Costeloe, Primera, 1975; Macune, Estado, 1978; Dlazy Oiaz, Caudillos, 1972; Tenenbaum, Politics, 1986; Green, Mexican, 1987; Gonzalez Nava­

rro, Anatomia, 1977.

- ... -

SECOENClfi

Revistadehistorjaycienciassociales

(9)

­Alden, John R., Tbe american revolution, 1775­1 783, Hamish Hamilton, Londres, 1954.

­Anna, Timothy E., Tbe fall of the royal government in Mexico city, University of Nebraska, Lincoln, 1978.

­­­­·"The role of Agustin de Iturbide:

a reappraisal", journal of Latin America Studies, num. 17, 1985, pp. 79­110.

­Archer, Criston I., "The officer corps in New Spain: the mania! career, 1759­1821", [abrbucb FurGeschichte von Staat, Wirtschaft und Gasellscbaft Lateinamerikas', 1980, pp.

137­158.

____ , "TheroyalistarmyinNew Spain:

civilmilitaryrelationships, 1810­1821",]ouma/

of 'Latin American Studies', vol, xm, (1), 1981.

____ ,"Banditry and revolution in New Spain, 1790­1821", Bibliotbeca Americana, num. 1, noviembre de 1982, pp. 59­89.

____ ,"Los dineros de la insurgencia", en Carlos Herrejon Peredo (comps.), Repaso de la independencia, EI Colegiode Michoacan, Zamora, 1985, pp. 39­55.

____ , "Where did all the royalists go?

New light on the military collapse of New

... 11111

-

­Alaman, Lucas, Historia de Mejico desde los primeros mooimientos que prepararon su independencia en el aiio de 1808 basta la epoca presente, FCE, Mexico, 1985, 5 vols.

zs Rodriguez, Colonialism, 1983, pp. 15­31.

BIBLIOGRAFIA

rnia mexicana se encontraba en ruinas como resultado del caos politico de des­

pues de la independencia. Pero, adernas, los me:xicanos dejaron de tener confian­

za en las instituciones de su pats. La legitimidad, ese elusivo acuerdo sobre cual es la naturaleza del gobierno y de la sociedad, demastr6 ser dificil de alcan­

zar. Se necesitaron muchos conflictos, incluyendo la gran guerra civil de 1857 a 1867, canocida coma de Reforma y la intervenci6n francesa, antes de que el pals recuperara SU sen ti do de uni dad y de prop6sito. 25

(10)

res en 1808: dos puntos de vista sobre lo espanol", tesis de licenciatura, Universidad Iberoamericana, Mexico, 1964.

­­­­,"Mexico en 1812: control politi­

co y bebidas prohibidas", Estudios de bistoria moderna y contemporanea de Mexico, vol. vm, 1980, pp. 23­66.

­­­­, Jose Maria Morelos y Pavon:

cronologia, UNAM­IIH, Mexico, 1981.

____ , "Jose Nemesio Vazquez, tm co­

rreo insurgente", en Antonio Pompa y Pompa y otros, De labistoria: bomenaje aforge Gurria Lacroix, UNAM, Mexico, 1985, pp. 287­295.

____ , "Los indios voluntarios de Fer­

nando VII", Estudios de bistoria moderna y contemporanea de Mexico, 1986, vol. x, pp.

11­83.

____ , "The beginning of relations between Mexico and the United States", po­

nencia presentada en la Sernana Mexicana, Universidad de Calgary, Calgary, 21­26 de marzo de 1988.

­Hamill jr., Hugh M., The Hidalgo revolt:

prelude to mexican independence, University of Florida Press, Gainsville, 1966.

____ ,"Was the mexican independen­

ce movement a revolution?", en Fomento Cul­

tural Banarnex, Dos reuotuciones. Mexico y los Estados Unidos, Banamex, Mexico, 1976.

____ , "Un discurso formado con an­

gustia: Francisco Primo de Verdad el 9 de agostode 1808", Historia Mexicana, vol. XXVIII

(3), enero­marzo de 1979, pp. 439­474.

­Hamnett, Brian R., Roots of insurgency:

mexican regions, 1750­1824, Cambridge University Press, Cambridge, 1986.

­Hartz, Louis, Tbe funding of new societies, Brace and World, Nueva York, 1964.

­Higgenbotham, Don, The war of ameri­

can independence, Nueva York, 1972.

­Jamenson,James Franklin, Tbe american revolution considered as a social movement, Princeton, 1929.

­Jensen, Merrill, Tbe new nation, Vintage Books, Nueva York, 1950.

­­­­, The articles of confederation, Madison, 1959, 2a. ed.

____ , The american within America, Nueva York, 1975.

­Ladd, Doris M., The mexicari nobility at Spain, 1810­1822", en Jaime Rodriguez 0.,

The mexican and mexican american experience in the 19th century, Tempe, 1989.

­­­­,"Surviving the chaos of insur­

gency. Urban­rural relationships in Mexico, 1810­1821", en Ricardo A. Sanchez, Eric Van Young y Gisela von Wobeser (comps.), La.

ciudad y el campo en la bistoria de Mexico,

UNAM, Mexico (en prensa).

­Bataillon Claude, Las regiones geografi­

cas en Mexico, Siglo XXI, Mexico, 1969.

­Benson, Nettie Lee, La. diputacion pro­

vincial y el 'federalismo mexicano, El Colegio de Mexico, Mexico, 1955.

­Bocanegra, Jose Maria, Memorias para la bistoria de/ Mexico independiente, FCE,

Mexico, 1986­1987, 3 vols.

­Bosch Garcia, Carlos, Problemas diplo­

maticos de/ Mexico independiente, UNAM,

Mexico, 1986.

­Bruchey, Stuart, Tbe roots of american economic growth 1607­1861, Harper and Row, Nueva York, 1965.

­Bustamante, Carlos Maria de, Continua­

ci6n de/ cuadro hist6rico de la reoolucion mexicana, Biblioteca Nacional.Mexico, 1953­

1963, 4 vols.

­Costeloe, Michael P., La primera republi­

ca federal de Mexico, 1824­1835, FCE, Mexi­

co, 1975.

­Diaz y Diaz, Fernando, Caudillos y caci­

ques, El Colegio de Mexico, Mexico, 1972.

­Flores Caballero, Romeo, La. contrarre­

voluci6n en la independencia. los espaiioles en la oida politico, social y economica de Mexico, 1808­1838, El Colegio de Mexico, Mexico, 1969.

­Glassborow, Gilly y Gillian Freman (comps.), The Atlas of the United States, Nueva York, 1986.

­Gonzalez Navarro, Moises, Anatomia de/

poder en Mexico, El Colegio de Mexico, Mexico, 1977.

­Green, Jack P., "The social origins of the american revolution: an evaluation and an interpretation", Political Science Quarterly, num, 88, 1973, pp. 1­22.

­Green, Stanley C., The mexican republic:

the first decade, Pittsburg, 1987.

­Guedea, Virginia, "Criollos y peninsula­

... lllD

-

SECOENClfi

Revistadehistorjaycienciassociales

(11)

... - -

­­­­, Desco/onizaci6n de Mexico: el conjlicto entre mexicanos y espaiioles, 1821­

1830, FCE, Mexico, 1982.

­­­­, La reconquista de Mexico: la bistoria de los atentados espaiioles, 1821­

1830, FCE, Mexico, 1984.

­Smelser, Marshall, The winning of Independence, Chicago, 1972.

­Tamayo, Jorge L., Geografia general de Mi:xico, lnstituto Mexicano de lnvestigacio­

nes Econ6micas, Mexico, 1969, 2a. ed., 4vols.

­Tenenbaum, Barbara A., Tbe politics of penury: debts and Texas in Mexico, 1821­

1856, University of New Mexico, Albuquer­

que, 1986.

­TePaske, John Jay, "The financial des­

integration of the royal government during the epoch of independence", en Jaime E.

Rodriguez 0., Independence, 1989, pp. 63­

83. ­Tutino, John, From insurrection to revo­

lution in Mexico: social base of agrarian violence, 1 750­1940, Princeton University Press, Princeton, 1986.

­Vanderwood, Paul ]., Disorder and progress: bandits, police and mexican development, University of Nebraska, Lincoln, 1981.

­Villoro, Luis, El proceso ideologico de la reuolucion de independencia, UNAM, Mexico, 1981, 3a. ed.

­Wallace, Willard M., Appeal to arms: a military history of the american revolution, Chicago, 1964.

­Warren, Harris G., Tbe sword was their passport, Baton Rouge, 1943.

­Zavala, Lorenzo de, Ensayo bistorico de

las reuoluciones de Mexico desde 1808 basta 1830, FCE, Mexico, 1985.

independence, 1780­1826, University of Texas at Austin, Austin, 1976.

­Lemoine, Ernesto, La republica federal

mexicana. La revoluci6n de independencia:

1808­1821, Mexico, s.f., t. m,

­Maclachlan, ColinM. y Jaime E. Rodriguez

0., · Tbe forging of the cosmic race: A reinterpretation of colonial Mexico, University of California, Berkeley, 1990, 2a. ed.

­Macune, Charles, El Estado de Mexico y la federacion mexicana, FCE, Mexico, 1978.

­Miller, John C., Tbe federalist era, 1789­

1800, Harper and Brothers Publishers, Nueva York, 196o.

­Mora, Jose Marfa, Mexico y.sus reuolucio­

nes, FCE, Mexico, 1986, 3 vols.

­Ocampo, Javier, Las ideas de un dia, El Colegio de Mexico, Mexico, 1969.

­Robertson, Williams., IturbideofMexico, Duke University Press, Durham, 1983.

­Rodriguez 0., Jaime E. (comp.), Tbe independence of Mexico and the creation of the new nation, University of California, Los Angeles, 1989.

­­­­, Down from colonialism Mexico '.5 nineteenth century crisis, University of California, Los Angeles, 1983.

­­­­, "Intellectuals and the Constitution of 1824", en Roderic Ai Camp, Charles A. Hale andJosefina Z. Vazquez, 7be State and intellectual life in Mexico. Los Angeles­Mexico (en prensa).

____ , Tbe emergence of spanisb America: Vicente Rocafuerte and spanisb americanism, 1808­1832, University of Ca­

lifornia, Berkeley, 1985.

­Sirns, Harold D., La expulsion de /os espa­

iioles de Mexico, 1821­1830, SEP­FCE, Mexico, 1974.

SECOENClfi

Revistadehistorjaycienciassociales

(12)

-

... lllE

-

Referencias

Documento similar