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PLANIFICACIÓN ESTRATEGICA

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Academic year: 2023

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IVULGACIÓN D d ivulgación

SociedadeSpañola de acuicultura

La planificación es la acción o el efecto de planificar, tal y como recoge la Real Academia Española de la Lengua. Si a la planificación le unimos el termino estrategia reforzaremos los aspectos relativos a la optimización de los procesos de toma de decisiones en base a un plan marcado o trazado de antemano.

El resultado último de este proceso de planificación estratégica es, o debe ser, la adopción de un programa de actuación en el que quede claramente recogido cuales son los objetivos que se pretenden alcanzar y cómo se propone conseguirlo.

Con cierta frecuencia observamos como se utilizan indistintamente los conceptos de plan director y plan estra- tégico, pero la propia definición de plan estratégico nos indica que éste debe marcar las directrices y el comporta- miento para alcanzar las aspiraciones plasmadas en el plan director.

Todos, tanto en nuestra faceta per- sonal, como profesional, podemos, en este proceso de planificación estra- tégica, tratar de dar respuesta a las siguientes preguntas:

4¿Cuál es nuestra razón de ser?

¿Qué nos da vida y sentido?: La res- puesta a estas preguntas dará lugar a nuestra Misión.

4¿A dónde deseamos ir?:

Obtendremos así la Visión estratégica.

4¿Qué hacemos bien? ¿Qué desea- mos hacer?: Proposiciones; Objetivos estratégicos.

4¿Cómo llegamos a ese futuro?:

Plan de acción; Reglamento de eva- luación y seguimiento.

Un elemento común en cualquier proceso de planificación sectorial lo encontramos en que ésta debe ser

participativa y coordinada, en el caso del sector acuícola, con la colabora- ción y participación de los principa- les agentes implicados de forma que puedan compatibilizarse los distintos objetivos y prioridades que dentro del mismo podemos encontrar.

PLAnificAción EStRAtégicA En AcuicuLtuRA

Una vez sentadas las bases que deben guiar el proceso de planifica- ción estratégica, centrémonos en la aplicación de estos principios y crite- rios a la actividad acuícola.

La acuicultura es una actividad que requiere de esta planificación para su correcto desarrollo. Los largos ciclos de producción, la elevada inversión que requiere y la inevitable incerti- dumbre que ambos aspectos y otros como las patologías, las condiciones productivas, lo imprevisible del medio acuático o la cambiante y en ocasio- nes poco favorable política en materia de ordenación de la zona litoral, invitan y, en cierta manera también obligan a este sector a implementar un plan estratégico que potencie y promueva su desarrollo.

Partiendo del hecho de que las competencias en materia de desarro- llo del sector acuícola corresponden de manera exclusiva a las CC.AA, son numerosos los esfuerzos rea- lizados tanto a nivel nacional como autonómico, por ordenar y planificar el desarrollo del sector acuícola. Si tuviéramos que poner un punto de

partida, podríamos decir que estos esfuerzos comienzan con la elabora- ción del Libro Blanco de la acuicultura en España, documento que supuso, el primer análisis riguroso y exhaus- tivo del sector. Este trabajo abordó la situación de partida del sector, desde un perspectiva abierta y participativa que permitió la realización del primer diagnóstico de la situación del sector y de los cuellos de botella a los que se enfrentaba.

Este documento, a pesar de no fijar objetivos concretos en términos de expectativas de producción, ni de contar con un plan de acción con actuaciones y objetivos concretos, constituye la primera fase de la pla- nificación estratégica de la acuicultura en España y así es y debería ser con- siderado en los futuros trabajos que en esta misma línea sean desarrollados.

Muchos de los retos a los que se enfrentaba el sector entonces siguen estando vigentes a pesar de los importantes avances que se han producido en los últimos años en materias vitales como la mejora de los sistemas productivos y de las técnicas de producción, en materia de nuevas especies, en el acercamiento de la acuicultura a la sociedad y la mejora de su imagen entre los ciudadanos o en el estrechamiento de la distancia existente entre la comunidad científica y el sector productor.

A pesar de ello, no debemos olvidar que este documento se desarrolla en los años 2000 y 2001, años en los

términos estratégico y sostenibilidad, eran auténticos desconocidos, los que nos obliga a actualizar el planteamien- to y alcance del libro blanco contem- plando estos dos aspectos.

No encontramos un trabajo de estas características hasta el año 2006 en el que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación elabora el Plan Estratégico Nacional (conocido como PEN) en el marco de la Comisión Europea y el Fondo Europeo de la Pesca. Este documento incluye a la acuicultura entre sus prioridades estratégicas y realiza un completo análisis DAFO de su situación de partida, pero al igual que ocurre con el Libro Blanco, el Plan no se com- plementa con un Plan de acción, que recoja las actuaciones concretas a poner en marcha, reservando este trabajo a las Comunidades Autónomas en función de los fondos disponibles.

Este documento ha sido revisado en Octubre de 2011 y el resultado de esta revisión puede consultarse en la página Web del MARM.

Ante la necesidad de dar un impul- so decisivo al sector acuícola, en el año 2007 se produce un nuevo hito el ámbito de la planificación estratégica, con la puesta en marcha, también por parte del Ministerio, de los traba- jos para la elaboración y aprobación del Plan Estratégico de la acuicultura marina de peces en España, conocido coloquialmente como el PEA. Este trabajo ya recogía en su planteamiento los principios y criterios de lo que hoy conocemos como un Plan Estratégico y que han sido expuestos en la intro- ducción de esta hoja divulgativa, en la medida, que pretendía fijar objeti- vos productivos utilizando como base para este ejercicio, las planificacio- nes de ordenación del litoral de las Comunidades Autónomas, promotoras últimas de las actividad acuícola en nuestro país, los planes de inversión

de las empresa acuícolas y diversos aspectos que inciden en el desarrollo de los mercados de productos pes- queros o acuáticos.

La crisis económica que aún en nuestros días padecemos, nos mos- traba en el año 2008, la punta del iceberg del terrible impacto que iba y sigue teniendo sobre un buen número de países, economías y sobre todo los ciudadanos de buena parte del mundo, como los españoles. Hoy todos podemos apreciar claramente como esta situación de crisis no sólo ha afectado a sectores muy expues- tos a algunas de las causas que la motivan, como podría ser el sector bancario, sino también a los sectores productivos, como el acuícola.

Algunos de estos efectos sobre la acuicultura podrían concretarse, en un ejercicio quizás excesivo de simplificación en tres aspectos muy concretos: la disminución del consu- mo, el incremento de la incertidumbre respecto al futuro y, lo que es más importante, la falta de liquidez y de recursos económicos.

Éstas y otras muchas cuestiones obligaron en el año 2009 a una revisión en profundidad de las esti- maciones recogidas en el PEA, dando

como resultado el documento pre- sentado recientemente para debate y discusión por parte de la Secretaria General del Mar, que establece estimaciones de producción para las prin- cipales especies de peces marinos que se crían en nuestro país en el medio plazo para los años 2015 y 2020 y plantea tres escenarios posibles: opti- mista, neutro y pesimista.

Este documento también incluye un completo plan de acción articulado en base a la puesta en marcha de 45 acciones estratégicas, que debe- rán ser priorizadas y puestas en marcha en los próximos años por parte de los distintos agentes que inter- vienen en el desarrollo de la acuicultura española, si se pretenden lograr los objetivos marcados.

El proceso de reforma de la Política Común de Pesca puesto en marcha por la Comisión y el Parlamento Europeos ha puesto una vez mas de relieve el importante papel al que esta llamado la acuicultura y la necesidad de abordar de manera coordinada y decidida su desarrollo sostenible, empleando para

ello la pla- n i f i c a c i ó n estratégica. Así, los

primeros documentos que se han dado a conocer dentro de este proceso de reforma ya apuntan a que los Estados Miembros deberán aprobar y elevar a Bruselas sus planes estratégicos en los próximos años, en aras de una mejor coordinación. Este mayor peso de la acuicultura sostenible también tendrá un reflejo en los “fondos europeos de pesca y acuicultura” que tratan de recoger esta voluntad de crecimiento del sector.

El Reino de España ha hecho parte de sus deberes antes de tiempo y gracias a ello ya contamos con un borrador de Plan Estratégico para la acuicultura marina, que deberá, en la actual fase de validación y priorización de acciones, incorporar los princi- pios y criterios vinculados al desarrollo sostenible, en los aspectos sociales, ambientales y económicos. Este Plan también podría verse ampliado o complementado con una Planificación Estratégica para, al menos, los otros dos subsectores que junto con el del cultivo de peces marinos, ocu- pan el protagonismo de la acuicultura española, el cultivo de moluscos y la acuicultura continental, aprovechando para ello la experiencia obtenida en los trabajos previos y la participación de todos los agentes implicados.

PLAnificAción AutonómicA No solo la Administración Central ha profundizado en la planificación Estratégica de la actividad acuícola y gracias a ello son numerosas las CC.AA que cuentan o están elabo- rando algún tipo de planificación vin- culada a la acuicultura en el marco de otras políticas relacionadas con la ordenación del litoral o la activi- dad pesquera, el desarrollo regional y rural o la financiación procedente de Bruselas.

Así son variadas las figuras y denominaciones que podemos encontrar, Plan regional o gene- ral de ordenación en Canarias, La Rioja y Extremadura, Plan Director en Galicia, Plan de dinamización en Cataluña, Plan de impulso en la Comunidad Valenciana o Plan Estratégico como es el caso de Andalucía, para el conjunto del sector pesquero, el País Vasco y Murcia.

Algunos de estos planes se encuentran en una fase avanzada de tramitación y serán aprobados en los próximos meses, contribuyendo así al que debe ser el objetivo ultimo de cualquier planificación acuícola, apo- yar y fomentar el desarrollo sostenible de nuestra acuicultura.<

Este artículo se enmarca dentro de las actuaciones recogidas en el Convenio de Colaboración firmado en diciembre de 2009 entre la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (Fundación OESA) y la Sociedad Española de Acuicultura (SEA), y más concretamente en el ámbito de actuación relativo al estrechamiento de las relaciones entre la comunidad científica y el sector empresarial a través de la figura de “hojas divulgativas”.

Este artículo ha sido elaborado por Javier Remiro Perlado ([email protected]) - Fundación OESA.

La infografía ha sido elaborada por Carmen Gutiérrez ([email protected]).

PLANIFICACIÓN ESTRATEGICA

4cuantitativo: Recoge objetivos concre- tos en forma numérica y fijando plazos. En ningún caso pueden ser válidos objetivos del tipo “Incrementar la producción acuícola”, ya que no recogen una cifra ni una fecha.

Lo correcto sería, por ejemplo: “Incrementar la producción de peces marinos hasta las 30.000 toneladas en el año 2015”.

4manifiesto: Especifica unas políticas y unas líneas de actuación que favorezcan y apoyen la con- secución de los objetivos últimos del Plan. En el caso del sector acuícola muchas de estas políticas pasan por un refuerzo de los marcos jurídicos-administrati- vos sobre los que se asienta el desarrollo del sector.

Las líneas de actuación deben, en último término, materializarse en acciones y hechos concretos.

4temporal: Establece unos intervalos de tiempo, concretos y explícitos, que deben ser cumplidos para que la puesta en práctica del plan sea exitosa.

un PLAn EStRAtégico dEbE SER cuAntitAtivo, mAnifiESto y tEmPoRAL Etapa 1: Análisis de la situación

Etapa 2: Diagnóstico de la situación

Etapa 3: Declaración de objetivos estratégicos

Etapa 4: Desarrollo estrategias corporativas o sectoriales Etapa 5: Planes de actuación Etapa 6: Seguimiento Etapa 7: Evaluación un PLAn EStRAtégico SE comPonE

En gEnERAL dE SiEtE EtAPAS

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Referencias

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