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AL-BASIT 65 • PÁGS. 41-84 • INSTITUTO DE ESTUDIOS ALBACETENSES “DON JUAN “MANUEL” • ALBACETE • ISSN 0212-8632
res de Chinchilla (Archivo Histórico Provincial de Albacete o AHPAl, Notariado, nº. 1.848, fs. 25 y 26, 18 y 20.10.1698; sobre este archivo:
Pascual, 2002). Mateo López Santa fue heredero de Roca Vázquez, de Montealegre (Ídem, f. 186, 12.8.1708).
En la administración decimal de Chinchilla destacó alguno como Rodrigo de Cantos, de Albacete (17.10.1623), por su autoridad o poder, posiblemente el que figura como:
“el capitán Rodrigo de Cantos Royo, natural de Albacete [que] casó con Da Ana Sabuco Alfonso, natural de Alcaraz, hija de Jerónimo Sabuco y de Da María Alfonso, naturales de Alcaraz, hija de Rodrigo de Orgaz y Mari Ximénez, y él hijo de Miguel Sabuco y Ana David todos vecinos de Alcaraz”, o su hijo “Rodrigo de Cantos Royo, corregidor de Molina, Requena y Ciudad Real, alcalde de la hermandad por el estado noble de San Clemente, año 1628; gozó también en Albacete donde nació;
y el año 1650 el alcalde de corte Pedro de la Cantera Salazar mandó que no fuera preso por deudas, por ser hijodalgo, ante Bartolomé de Salazar escribano de provincia; casó con Da Ana de Villodre, natural de San Clemente”.
(Real Academia de la Historia, Col. Salazar, 29/55).
El primer Rodrigo fue hijo de: “Rodrigo Royo, vezino de Albacete, [que] casó con Da Isabel de Cantos, natural como él de Albacete” (sobre los de Alcaraz: Pretel, 2019, y de los Cantos de Albacete y Chinchilla:
Cózar, 2008, p. 46).
Destacó además Miguel Pérez Pastor, juez conservador de puertos secos o aduaneros, del que algunos herederos emigraron y prospera- ron en Guadix y algún otro intentó ser señor de Pétrola (Lemeunier, 1994, p. 43; Rodríguez, 2012).
Se hicieron fianzas porque se buscó la seguridad y solvencia en los arrendamientos o las administraciones (o fieldades). Fue el caso de Francisco Núñez, labrador del heredamiento de Pozo la Higuera (Chinchilla), fiador, y Miguel Jiménez, vecino de La Gineta y natural de Chinchilla, principal, que se obligaron mutuamente en pagar una deuda al dominico Convento de San Juan Bautista, en que el 2º liti- gó, quizá por tenerlas cedidas a censo, como Benito García (AHPAl, Not.1848/27-32, 20 y 30.10.1698); de lo que es un ejemplo que la fianza tuvo forma de obligación. Otro tipo de trabajo como el de reco- ger el cereal del diezmo, se contrató con un particular, como Bartolo- mé Ortega en 1699, sin fianza. Por lo tanto, hubo variedad entre los que trabajaron para las tercias.
Las fianzas se respaldaron mediante hipotecas de inmuebles, so- bre todo tierras, pero algunas tierras se inmovilizaron por medio de capellanías y vínculos, por lo que pudo faltar tierra libre para arrendar y se acumularon las deudas. Otras tierras fueron sujetas a rentas de mi-
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