Deberán ser originales e inéditos y ajustarse a las normas establecidas en el número 38/2, así como en la página web de la Sociedad Lingüística Española. Nos referimos a casos como los de los sustantivos aluvión, carretada o enjambre, que, sin ser léxicamente cuantificables1, tienden a convertirse en vehículos para expresar la cantidad en que se da lo que se entiende por otro signo lingüístico (ver 1). . Describe el principal mecanismo que utilizan los hablantes para poner los sustantivos designativos al servicio de la cuantificación: la metáfora.
La sección 5 enfatiza que la integración de eventuales sustantivos cuantificadores en el "uso" social del lenguaje corresponde a un proceso gradual que comienza con creaciones innovadoras limitadas a la esfera del "discurso". La sección 7 presenta esquemáticamente los rasgos léxicos que componen generalmente los sustantivos demostrativos y que sirven, en mayor o menor medida, a la determinación cuantitativa. Como resultado de un proceso de especialización léxica, su componente cardinal finalmente ha quedado vinculado permanentemente a la clase de "años", hasta el punto de que su uso como cuantificador ha desaparecido por completo en el uso actual de la lengua.
Así, en (9) tendríamos sustantivos propios métricos, mientras que en (10) encontraríamos sustantivos determinativos puestos definitivamente al servicio de expresar una unidad de medida:. Lo que distingue los de una serie de los de otra es que los de la primera (kilo/s, metro/s, litro/s) expresan unidades de medida precisas, ya que están estandarizadas y permanecen constantes de una a otra. - Reuniones para otros. En consecuencia, no sólo deberían separarse de los cuantificadores puros, ya que proporcionan información cualitativa, sino que también deberían mantenerse fuera de la división entre cuantificadores propiamente dichos y cuantificadores eventuales.
Además, incluso en estos casos de elisión, los sustantivos cuantificadores singulares que se refieren a una multitud de sujetos suelen aceptar el llamado "acuerdo ad sensum" en el marco de la construcción sintáctica del sujeto: Veinte terminaron en una comisaría (cf. San Julián Solana 2018a). En la mayoría de los casos, la adaptación coyuntural léxica de un sustantivo como unidad destinada de cierta manera a la cuantificación corresponde al procedimiento de la metáfora9. Al ocupar el mismo lugar en la cadena, la raíz y los rasgos superpuestos se presentan como parte de un mismo paradigma semántico, es decir, como sinónimos, aunque en los usos del lenguaje no sean en absoluto equivalentes (Martínez 1975, págs. 290, 294).
Precisamente por ser producto de la creatividad individual, que se basa en la abierta violación de las costumbres sociales, causan en quien las recibe la misma sorpresa y asombro que las figuras poéticas (ciertamente lo son, sólo que integradas en contextos «imitativos», fieles a los usos). De hecho, las secuencias que en ocasiones se han ofrecido como ejemplos de adaptaciones cuantitativas por acción de la metonimia –ver Meilán García 1998, p.64; Buenafuentes de la Mata 2016, p. 40), nos parece que, en los usos comunes actuales, esta entidad queda confinada al ámbito de la subcláusula (es decir, nominal), privada por tanto de la autonomía de la cláusula.
Por un lado, viola flagrantemente el principio funcionalista de que el significado de la unidad transpuesta no se modifica por el efecto de la adaptación categórica puntual (Martínez 1994b, 1.3.5). El carácter diacrónico de la mayor o menor consolidación como cuantificadores de sustantivos léxicamente designativos no ha pasado del todo desapercibido. Dada la naturaleza gradual del fenómeno, no sorprende que en el uso actual de la lengua los sustantivos denotativos utilizados gradualmente como cuantificadores coexistan a veces con los adverbios cuantitativos a los que dieron origen.
Ni siquiera aquellos que surgen a raíz de consolidar el significado con una base metafórica, como el ejemplo de la ballena.
Además, la cualidad de interferir con las relaciones intersintagmáticas no se considera exclusivamente para las unidades gramaticales, en la medida en que existen características léxicas: clases. Coincidimos con Tes en que la peculiaridad de las unidades de contenido gramatical es que pertenecen a paradigmas cuya manifestación está condicionada (o revela) por la categoría sintáctica del signo autónomo que las integra; por lo tanto, no pueden constituir por sí solos el significado de un signo autónomo. Por otra parte, las figuras léxicas no representan limitaciones relacionadas con la categoría sintáctica de la frase de la que son parte semántica.
El mismo rasgo léxico está presente en el significado de alegre (adjetivo), alegría (sustantivo), alegremente (adjetivo) y alegrar (vbo.). Sin embargo, esto no debe inducirnos a error: la relación en cuestión con una o más categorías específicas es un hecho de "uso" o "norma", no una limitación impuesta por el "sistema", un sistema que no sería modificado de ninguna manera. si en la actualidad un verbo como embandejar29 comenzara a extenderse entre los hispanohablantes. Entonces, la autonomía funcional que exhiben los cuantificadores que han recibido nuestra atención nos impide considerarlos unidades gramaticales.
Y lo mismo se puede aplicar a sustantivos como avalancha o enjambre (ej: –¿Qué te ha asustado? –La avalancha/El enjambre). Es decir, las unidades para el contenido determinante se ubican tanto en lo gramatical como en lo léxico (cf. San Julián Solana 2016a, 3.4). A nivel nominal, la «pluralidad» morfológica, p.e. – siempre y cuando sea conmutable separadamente por «singular» –un cuantificador elemental de entidades de la clase designada por el sustantivo en el que se integra, razón por la que en ocasiones se ha reconocido cierto grado de actualización.
En este artículo hemos estudiado el fenómeno por el cual determinados sustantivos con significado indicativo se convierten en unidades que de alguna manera se ponen al servicio de la cuantificación. Al emprender esta tarea, hemos separado los sustantivos de medida de un tamaño específico, como litro, metro o cucharada, del grupo de cuantificadores de acuerdo con las severas restricciones léxicas que imponen al sustantivo al que afectan. Así comprobamos que los adverbios sustantivos que expresan una cantidad situada en la parte más alta de la escala de referencia cuantitativa son cuantificadores "puros", en el sentido de que ya no transmiten ninguna característica cualitativa a la unidad a la que se refieren. aplicado semánticamente, en claro contraste con la caracterización cualitativa que sustantivos como avalancha o enjambre ejercen en sus usos metafóricos.
La división entre sustantivos contingentes cuantificables y adverbios propios y puramente cuantificables de consideración revela la heterogeneidad estructural de la "construcción pseudopartitiva", que, como se presenta en la bibliografía, daría cabida a dos esquemas sintácticos diferentes. 1994c): Cuestiones marginadas de la gramática española, Madrid, Istmo. dir.), Gramática Descriptiva de la Lengua Española, vol. “Algunas cuestiones sobre la función de la asignatura”, en Álvarez Martínez, M. ed.), Actas del Congreso de la Sociedad Lingüística Española.
“El sustantivo cuantificador en la lingüística española: una revisión crítica y una nueva propuesta”, Círculo de Lingüística Aplicada a la comunicación 68, p. “La heterogeneidad estructural de los pseudopartitivos en español”, Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 75, p.