PPVId pared posterior del ventrículo izquierdo en diástole PPVIs pared posterior del ventrículo izquierdo en sístole S1 primer ruido cardíaco. Evalúe también si existen diferencias de peso y entre mujeres y hombres para los parámetros cardíacos anteriores. El protocolo experimental se llevó a cabo en el Centro Hospitalario Veterinario de la Facultad de Medicina Veterinaria, UdelaR.
Dentro de los parámetros ecocardiográficos, la fracción de acortamiento (FA) es el índice más importante para evaluar la función del ventrículo izquierdo, se estimó un promedio de 39. Se encontró que para los parámetros radiográficos y electrocardiográficos no existen diferencias significativas entre los sexos. . pero sí para algunos parámetros ecocardiográficos y FC.
INTRODUCCIÓN
Debido al auge de los hurones como mascotas, ha aumentado el interés por conocer y determinar las patologías cardíacas que con mayor frecuencia se presentan en estos animales (Dudás-Györki et al., 2011; Andrews et al., 1979). Además, quienes tienen insuficiencia cardíaca establecida con síntomas asociados tienen un pronóstico muy grave, con una supervivencia estimada inferior a seis meses (Díaz, 2014). De esta manera, se evidencia la gran importancia de la detección temprana de las enfermedades cardíacas y, para lograrlo, contar con una base de datos que revele los parámetros normales del corazón de las especies mencionadas.
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
Examen cardiológico en hurones
- Auscultación
- Radiografía
- Electrocardiograma
- Ecocardiografía
En la incidencia del VD, el vértice del corazón se dirige hacia la izquierda de la línea media (Quesenberry & Carpenter, 2012). Además, las medidas obtenidas de la vista VD se compararán con las vértebras torácicas de la incidencia mencionada y no con las vértebras de la incidencia lateral como ocurre en los caninos (Stepien et al., 1999). El tamaño de la silueta cardíaca también se puede estimar por el número de EIC que ocupan el eje cardíaco corto, siendo normal 2,3 EIC.
El número de EIC proporciona una medida para la evaluación subjetiva de la silueta cardíaca (Wagner, 2009). El electrocardiograma (ECG) es el registro de la actividad eléctrica generada en el músculo cardíaco. La onda Q representa el inicio de la despolarización del tabique interventricular, la onda R corresponde a la despolarización del ventrículo izquierdo y la onda S muestra la despolarización de la base del corazón.
Finalmente, la onda T representa la repolarización ventricular, y el retraso que existe entre el final de la despolarización y el inicio de la repolarización ventricular conduce al segmento ST (Smith et al., 2016). El sistema derivado es el registro de la diferencia de potencial eléctrico entre dos electrodos (cables bipolares) o entre un punto virtual y un electrodo (cables monopolares). Finalmente, Doppler permite ver y medir el flujo sanguíneo a través del corazón y los vasos (Schoemaker, 2012).
Imagen en modo M a nivel de los músculos papilares, indicando cómo realizar las diferentes medidas al final de la diástole y al final de la sístole. Es el cambio en la dimensión del ventrículo izquierdo de diástole a sístole, por lo que evalúa la capacidad de contracción de ese ventrículo y se expresa como porcentaje (Fox et al., 1998). Se puede realizar otra incisión colocando el transductor en la zona paraesternal derecha para obtener un corte transversal en la base de la aurícula izquierda (AI) y la raíz de la aorta (Ao).
Presentación clínica de las cardiopatías
Breve descripción de las principales enfermedades
- Cardiomiopatía dilatada (CMD)
- Valvulopatía mitral adquirida (VMA)
- Cardiomiopatía hipertrófica (CMH)
- Dirofilariasis
- Arritmias y trastornos de la conducción
Aunque la literatura describe generalmente la CMD como la patología cardíaca más común en hurones, en uno de los últimos trabajos publicados en hurones, en el que se evaluaron 95 ejemplares, encontraron una disminución en la prevalencia de esta afección con un aumento en el número de válvulas. cambios. Estos autores lo atribuyeron a un posible cambio en la genética de las razas utilizadas en las granjas o cambios en el manejo de los animales, como la alimentación (Malakoff et al., 2012). El hallazgo más consistente es un soplo holosistólico, que generalmente se encuentra a la auscultación del lado izquierdo en la región apical.
En una investigación publicada por Malakoff et al. 2012), de 95 casos evaluados, más de la mitad de los animales presentaron defectos en el aparato valvular. La gran mayoría de los casos se dividieron entre cambios de la válvula aórtica y mitral. La MCH consiste en un engrosamiento de la masa miocárdica del ventrículo izquierdo que impide su correcto llenado en la fase diastólica (Stamoulis, 1995).
La etiología de la MCH en hurones se desconoce, pero se sabe que no está relacionada con hipertiroidismo o hipertensión como en el gato (Hoefer, 2006). La evaluación ecocardiográfica puede revelar la presencia de nematodos en la cavidad derecha o vena cava (Hoefer, 2006; Sasai et al., 2000). Las arritmias y los trastornos de la conducción se producen debido a alteraciones en la conducción eléctrica del corazón.
Esto conduce a anomalías de la frecuencia cardíaca (bradicardia, taquicardia), del ritmo (arritmias auriculares y ventriculares) o de la transmisión de impulsos (bloqueo AV de primer, segundo y tercer grado) (Johnson-Delaney, 2017). La arritmia sinusal respiratoria es un evento fisiológico tanto en el hurón como en el perro (Zandvliet, 2005). Las anomalías más comunes en el ECG de los hurones son los bloqueos AV de segundo y tercer grado (Zeeland & Schoemaker, 2015; Hoefer, 2006).
HIPÓTESIS
OBJETIVOS
Objetivo general
Objetivos específicos
MATERIALES Y MÉTODOS
- Animales y manejo
- Auscultación
- Radiografía
- Electrocardiograma
- Ecocardiografía
- Análisis estadístico
El registro electrocardiográfico se obtuvo mediante un dispositivo Fukuda, modelo HG 320, digital, en derivaciones estándar bipolar y monopolar, colocando los electrodos en la posición del triángulo de Einthoven. El electrodo rojo se colocó en MAD, amarillo en MAI, verde en MPI y negro en MPD para usarse como tierra. Para realizar la maniobra, un asistente sujetaba a los hurones por la piel del cuello y los distraía con un bocadillo.
El estudio ecocardiográfico se realizó con un dispositivo Toshiba Nemio, con sonda microconvexa de 7,5 MHz según las directrices de la Sociedad Americana de Ecocardiografía (Thomas et al., 1993). Al colocar el transductor en la zona paraesternal derecha se obtuvo una sección transversal del VI. Como resultado de este track, se tomaron las siguientes medidas en modo M: SPTd, SPTs, DVId, DVIs, PPVId y PPVIs.
Corte transversal bidimensional del ventrículo izquierdo tomado de la región paraesternal derecha, a nivel de los músculos papilares. Parámetros obtenidos en modo M a partir de una sección transversal del ventrículo izquierdo en la ventana paraesternal derecha. Finalmente, se realizó una segunda sección transversal en la región paraesternal derecha, en modo B, en la base de AI y Ao para calcular la relación AI/Ao.
Se muestran las medidas de la aorta (A) y la aurícula izquierda (B) tomadas de una sección transversal bidimensional del área paraesternal derecha. Se realizó la prueba de Shapiro-Wilk para determinar la distribución normal, por lo que se calculó la media y la desviación estándar (DE) de cada parámetro. Para comparar si existían diferencias entre hombres y mujeres, se realizó una prueba t para muestras independientes.
RESULTADOS
- Peso
- Auscultación
- Radiografía
- Electrocardiograma
- Ecocardiografía
De los 24 hurones evaluados: diecinueve tenían ritmo sinusal, cuatro tenían arritmia sinusal respiratoria y uno tenía bloqueo AV de segundo grado. Valores electrocardiográficos (media ± DE) obtenidos en DII, en 24 hurones (11 hembras y 13 machos) sanos y sin sedación. La Tabla 3 muestra los parámetros ecocardiográficos (media ± DE) obtenidos de hurones machos y hembras sanos y conscientes.
Es claro cómo los valores fueron significativamente menores en mujeres para Ao y SIVs (p<0,01) y en AI y SIVd (p<0,05). Ao: raíz de aorta; AI: aurícula izquierda; SIVd y SIVs: tabique interventricular en diástole y sístole; DVId y DVIs: diámetro del ventrículo izquierdo en diástole y sístole; PPVId y PPVIs: pared posterior del ventrículo izquierdo en diástole y sístole; FC: frecuencia cardíaca.
Los índices ecocardiográficos de mujeres y hombres obtenidos a partir de los parámetros registrados se muestran en la Tabla 4. VDF: volumen telediastólico del VI; FVS: volumen sistólico del VI; VES: volumen de eyección sistólico; FA: fracción de acortamiento del VI; FE: fracción de eyección del VI; CO: gasto cardíaco.
DISCUSIÓN
- Auscultación
- Radiografía
- Electrocardiograma
- Ecocardiografía
Aunque Onuma et al. 2009), hicieron una modificación a esta técnica, este estudio utiliza el método de Stepien et al. Quesenberry y Carpenter (2012) y Stepien et al. 1999) atribuyen esto a que la grasa pericárdica oscurece los bordes de la silueta cardíaca en la vista del VD. En este estudio se observaron cuatro casos de arritmia sinusal respiratoria, lo que parece ser algo fisiológico y común en el hurón, al igual que en la especie canina (Smith et al., 2016).
Fueron evidentes similitudes entre la onda P pequeña en los hurones, como la de los gatos (0,2 mV) y la onda R alta, como la de los perros (máximo de 2,5 a 3,0 mV, según la raza). , como afirman Wagner (2009), Bublot et al. Mientras que en otros parámetros electrocardiográficos, como en otros estudios, no hubo diferencias (Bublot et al., 2006). Se ha descrito que las alteraciones de la conducción, como el bloqueo AV de segundo y tercer grado, son las que se detectan con mayor frecuencia (Malakoff et al., 2012; Wagner, 2009).
La ecocardiografía se realizó de acuerdo con las pautas de la Sociedad Estadounidense de Ecocardiografía para perros (Thomas et al., 1993). Debido a la ubicación del corazón en el hurón, la ventana paraesternal derecha se desplazó caudalmente, donde se observa el choque de la punta (Vastenburg et al., 2004). En los últimos años se han publicado dos estudios en animales despiertos (Dudás-Györki et al., 2011; Boonyapakorn, 2007).
En su publicación, Dudás-Györki et al. 2011) afirmaron que la ecocardiografía en hurones sacrificados no es posible en un 4 a 6% de los animales. Al contrario de Vastenburg et al. 2004), en este estudio varios de los parámetros medidos determinaron diferencias estadísticas entre sexos (Ao, AI, SIVd, SIVs y FC). Por el contrario, Dudás-Györki et al. 2011) con una muestra que duplica nuestro trabajo (46 hurones) determinó que todos los parámetros tomados en modo M y 2D (excepto FA) son significativamente diferentes entre hembras y machos (p < 0,02).
Por tanto, el tamaño de la IA es importante para la evaluación clínica de la gravedad de la enfermedad y su aumento estará relacionado con el grado de regurgitación valvular (Arias et al., 2004; Pipers et al., 1979). Según la literatura (Fox et al., 1999), en especies convencionales cuando presenten más de veinte CPV por minuto estará indicada la medicación.