BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES
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EBNU (MOHAMED SALEM ABDLFATAH)
Voz de fuego
[Selección de poemas]
Edición impresa
Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah), Voz de fuego (2003) En
Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah) (2003) Voz de fuego. Las Palmas: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (pp. 15, 19- 20, 23, 47, 50).
Edición digital
Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah) Voz de fuego. Selección de poemas. (2015)
Conchi Moya (ed.)
Biblioteca Africana – Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Septiembre de 2015
Este trabajo se ha desarrollado en el marco del proyecto I+D+i, del programa estatal de investigación, desarrollo e innovación orientada a los retos de la sociedad, «El español, lengua mediadora de nuevas identidades» (FFI2013-44413-R) dirigido por Josefina Bueno Alonso e Inmaculada Díaz Narbona
Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah) | Voz de fuego Biblioteca Africana – Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes | Septiembre de 2015 3
Voz de fuego
Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah)
AÑORANZA
¿Qué felicidad puede haber dentro de estos muros en estas interminables noches de insomnio y desesperanza?
Todo quedó contigo lejano e intangible
como aquella tarde de julio.
A veces visito
la muralla que nos separa intento recuperar
tantas oraciones perdidas y pedirle a Dios
que nos libre de las langostas.
VEN
Ven a sentir la paz de la distancia a contar las horas del exilio silencioso.
Ven a meditar sobre la gramática de las hierbas secas de primavera.
Ven a sentir las caricias del siroco en tu piel muerta.
Ven a besar el excitante polvo
de los caminos del viento.
Ven a escuchar los ecos del tiempo en los ojos plateados de la memoria.
Ven a recordar juntos el olor de la última lluvia.
Ven a sobar el vientre
de una cascabel grávida de palomas.
Ven a perseguir los espejismos para saciar tu sed de vergüenza.
Ven a devorar las nuevas flores
que parió la ingratitud de las estaciones.
Ven a roer los huesos
que sobraron del banquete de la guerra.
Ven a beber el último vaso del primer té de tu infancia.
Ven a escalar las alturas de la añoranza perdida.
Ven a permutar tus dientes de leche por los colmillos de la serpiente noctámbula.
Ven a mirarte el triste rostro
en el espejo de una mañana olvidada.
Ven con tus penas
Ven, incluso, con tus glorias.
Ven a llorar
sobre la tumba de una madre
Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah) | Voz de fuego Biblioteca Africana – Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes | Septiembre de 2015 5 que llora eternamente
para que tú derrames una lágrima.
AMGALA
Las olas del tiempo rompen contra los muros de la memoria erosionando las huellas de mi infancia lejana.
La distancia
engulle los indefensos recuerdos que vagan dispersos a la deriva.
El almuédano despierta la mañana
y yo me acuerdo de ti, Amgala.
Bajo las estrellas recito el nombre de Alá.
las suras del Corán, esquivo la extraña mirada y las lágrimas se derraman
sobre el cuaderno de lengua castellana.
De la aburrida escuela me iba al encuentro con el mar mi seco río de orillas blancas y tibias collar dorado que acaricia
las sombras de las montañas y los pastores riberas donde jugaba al escondite
con las olas y las flores.
El almuédano perdió la voz y el maestro cruzó la frontera
Sola te quedaste, Amgala sin vientre y sin senos sin brazos y sin ojos
sin padre y sin mí.
Al duende parlanchín, esclavo de tus pozos y alturas se le ahogó la voz en la distancia.
Ya no me responde
¿Acaso murió de soledad.
o lo desterró la tormenta
que arrasó tus polvorientas calles donde aún ruedan
mis sueños y mis canicas?
La tormenta arrancó la acacia de los huesos colgantes y secó el huerto
de los higos verdes y sandías.
Las mariposas se quedaron sin niños
y se alejaron persiguiendo sonrisas entre los proyectiles de la guerra.
Tras los barrotes del invierno espera, pacientemente, la primavera
Esperas tú.
Espero yo.
Espera la mujer que grita su último dolor destrozando el silencio
y el niño que llega de madrugada.
Ebnu (Mohamed Salem Abdelfatah) | Voz de fuego Biblioteca Africana – Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes | Septiembre de 2015 7 Esperamos todos
en esta estéril inmensidad
que se extiende entre el cielo y la nada.
Amgala, sin mí te quedaste pero quedaste conmigo abrazada a mis venas alimentando mi corazón de caravanas de sal y de miel de gacelas paleolíticas y golondrinas de odres de leche y palmeras.
Sin mí te quedaste pero conmigo volverás para encontrarnos y pernoctar bajo la sombra de tu aliento
en el interior de tu extraviada muralla y quedarnos a solas
contigo y tus reliquias de barro y piedra.
FATMA
Fuente de mis sueños.
Alma de mis sombras.
Tierra donde descansan mis huesos.
Mar que besa mis ganas.
Amor que desnuda mis noches.
¡Te quiero!
Te quiero como el primer día como el otoño pasado como la lluviosa tarde de ayer.
Te quiero como ahora que escribo “te quiero”.
HIJOS DEL SOL Y EL VIENTO
Aún vivimos en las esquinas de la nada
entre el norte y el sur de las estaciones.
Seguimos durmiendo
abrazando almohadas de piedra como nuestros padres.
Perseguimos las mismas nubes
y reposamos bajo la sombra de las acacias desnudas.
Nos bebemos el té a sorbos de fuego
caminamos descalzos para no espantar el silencio.
Y a lo lejos
en las laderas del espejismo todavía miramos, como cada tarde las puestas de sol en el mar.
Y la misma mujer que se detiene sobre las atalayas del crepúsculo en el centro del mapa nos saluda.
Nos saluda y se pierde
en los ojos de un niño que sonríe desde el regazo de la eternidad.
Aún esperamos la aurora siguiente para volver a comenzar.