Adolfo Sánchez Vázquez (1915 – 2008)

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Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Para Adolfo Sánchez Vázquez la praxis es una actividad creadora, fundada en el conocimiento teórico rigurosamente justificado. Pero, a su vez la justifi- cación epistémica de la teoría está en función de su efectividad para transfor- mar la realidad circundante, de acuerdo a fines y valores ética y políticamente fundamentados. Por ello, Sánchez Vázquez enfatiza la actividad de filosofar sobre la obra filosófica misma. Filosofar para él “significa cierta relación con un mundo que no nos satisface y, con ella, la aspiración, el ideal o la utopía de la transformación”. 10 Así, se filosofa siempre entre lo que es y lo que debe ser,
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Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

En efecto, no vuelve a reanudar sus estudios, esta vez de filosofía, hasta 1950, fecha en la que inicia su Maestría en Filosofía en la Fa- cultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Este periodo coincide con los años de la Guerra fría, momento en el que México iniciaba un fuerte desarrollo capitalista, bajo el mandato presidencial de Miguel Alemán que supone también un viraje político hacia posiciones de derecha distanciándose así del cardenismo, estrategia política que ya se había operado en el gobierno anterior. A pesar de ello, "esto no afectó a la política exterior de México y, en particular, a su repu- dio del Estado franquista"4 2 Pero con todo, la Guerra fría y la ayuda de Estados Unidos a Franco alejó las perspectivas de poner punto final al exilio y obligó a enfocar de forma distinta la actividad polí- tica en la emigración. En el caso de Adolfo Sánchez Vázquez, la idea de un largo exilio fue llevándole a la determinación de que era in- dispensable una mayor dosis de teoría para abordar los problemas políticos del momento: "Sentí por ello la necesidad de consagrar más tiempo a la reflexión, a la fundamentación razonada de mi actividad política, sobre todo cuando arraigadas creencias —en la `patria del proletariado'— comenzaban a venirse abajo. De ahí que me propusiera por entonces elevar mi formación teórica marxista y, en consecuencia, prestar más atención a la filosofía que a las le- tras". 43 Nuevamente la praxis, esta vez fundamentalmente política, le conduciría a la exigencia de profundizar en el terreno de la teo- ría, pero a su vez ésta quedará contagiada de la actividad dinámica de aquélla. A partir de este momento sus trabajos e investigaciones posteriores, tanto en el campo de la estética como de la teoría polí- tica o la revisión teórica del marxismo, serán vislumbrados princi- palmente desde la noción de "praxis". Su vuelta a la Universidad mexicana, al viejo edificio de Mascarones, no supuso, sin embargo, un contacto directo con la teoría marxista; en sus aulas "se escucha- ba todavía, como un eco lejano, las voces vitalistas e irracionalistas que había escuchado en Madrid. Mucho Heidegger, bastante vitalis- mo e historicismo, una dosis de tomismo y otra no menor de neo-
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Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

“En mi opinión [continúa Muguerza] el marxismo de Adolfo Sánchez Vázquez ha sido siempre bastante más epimeteico que prometeico. Y eso permite desvelar la entrañas ética de su ‘filosofía de la praxis’, haciendo de ella una auténtica filosofía de la praxis y no, o no sólo de la poiesis. Pues esa forma de praxis que es la acción moral, a diferencia en esto de la acción productiva, nunca se mide por el éxito y no tiene tampoco, en consecuencia, por qué arredrarse ante el fracaso, aunque obviamente esté obligada a tomar nota de los fracasos y a evitar que los errores que los originaron se repitan”. (“A modo de introducción. Adolfo Sánchez Vázquez: filósofo español en México, filósofo mexicano en España”, en Sánchez Vázquez, Filosofía y circunstancia. Anthropos-unam, España, 1998, pp. 20-21.)
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Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

con una aguda conciencia de sí misma y de su deber tanto hacia la idea de España —por la que habían combatido y los llevaba al destierro— como a la realidad de México y américa; esa oleada humana llegaba, para decirlo con una palabra, sostenida por un sentido colectivo y al- zada a la luz comunitaria. Venían —como ellos mismos se lo iban di- ciendo a bordo del buque— “representando a España”, a la España viva de la república, conscientes de que ante los ojos invisibles de la histo- ria en la nueva tierra hospitalaria, no sólo debían perseverar íntimamen- te en su lealtad republicana sino también abrir el puño airado a la es- peranza. La tierra de la España nativa y originaria, la patria, se iba alejando —como exhaló el periodista don antonio Zozaya cuando sus ochenta años vieron eclipsarse la masa continental en el horizonte, según cuenta el propio adolfo Sánchez Vázquez. Y será precisamente ese momento definitivo, sensitivo en más de un sentido, uno de los que interroga el poeta en sus versos del destierro con acento a la par fluido y metálico. Otras facetas claroscuras exaltadas por la canción del poe- ta conciernen a la silueta y el perfil del desterrado, como es el caso del significativo poema dedicado a León Felipe o, en otro extremo, el escri- to sobre el anónimo renunciante que regresa derrotado a la patria hu- millada, quedando así —dos veces muerto— desterrado de su destierro. Si la hora del desarraigo y la intemperie puede ser también la de una nueva fundación, no extrañará que el poeta que supo acompañar la vio- lencia de la guerra con su palabra desvelada y clarividente, vanguardista y solidaria, supiera años después, ya en México, deponer las armas para abrir el seno de su palabra a la celebración del amor y de la paternidad.
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Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Conocí a Adolfo Sánchez Vázquez en 1972, en un corto viaje que hizo a España, el primero desde 1939. Antes había leído sus libros, sus Ideas estéticas de Marx, la Filosofía de la praxis, su Ética. Nos cono- cíamos epistolar, pero no físicamente. Me sorprendió profundamen- te. Sánchez Vázquez escapaba por completo a la idea establecida del exiliado. Después vino otra vez a España en 1975, pero tuvo que abandonar el país ante el clima de tensión y violencia que los fusila- mientos del 27 de septiembre desataron. Mientras, había publicado dos libros de considerable importancia, Estética y marxismo, la antolo- gía más completa sobre el tema con considerables aportaciones per- sonales, y Del socialismo cientgico al socialismo utópico, un texto pro- fundamente polémico.
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Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía 2002 a Adolfo Sánchez Vázquez

Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía 2002 a Adolfo Sánchez Vázquez

ste año el Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, que otorga el Gobierno Federal como uno de los principales reconoci- mientos a la trayectoria de destacados intelectuales del país, le fue conferido a Adolfo Sánchez Vázquez. Este premio se suma a una larga lista de reconocimientos que diversas instituciones nacionales y extranjeras le han hecho por su fecundo trabajo académico, entre los cuales podemos mencionar el emeritazgo como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM , el Premio Universidad Nacional que otorga la misma institución, el emeritazgo como investigador del Sistema Nacional de Investigadores, así como los doctorados Honoris Causa recibidos por la Universidad Autónoma de Pue- bla, la Universidad de Cádiz, la Universidad Nacional de Educación a Distan- cia (de España), la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Buenos Aires, además del de la propia UNAM .
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Adolfo Sánchez Vázquez galardonado por la UNAM

Adolfo Sánchez Vázquez galardonado por la UNAM

En la cátedra universitaria, en los libros, en los ensayos publicados en periódicos y revistas, la constante del doctor Adolfo Sánchez Vázquez ha sido promover la comprensión de la filosofía vinculada a los problemas prácticos de la transformación del mundo y de la realidad social.

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Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

Adolfo Sánchez Vázquez nació en Algeciras, Cádiz, en 1915. En 1935 inició sus estudios de filosofía en la Universidad Central de Madrid. Desde temprana edad se incorporó a la Juventud Socialista Unifica- da y participó activamente en la lucha republicana. Cuando comenzó la Guerra civil, se enlistó en el ejército, formando parte del comisa- n do de prensa y propaganda. En 1939 sobrevino la derrota; "los caminos se poblaron de caminantes y hombres fugitivos que mar- chaban al destierro con el dolor a cuestas", decía Pablo Neruda. Sale hacia Francia en febrero de 1939 y viaja a México en el buque Sinaia con sus "compañeros de bodega", Juan Rejano y Pedro Garfias. Arribó a Veracruz el 13 de junio de 1939 junto con otras oleadas de algunos de los más valiosos intelectuales de España, que se acogían al refugio generoso que les otorgó el gobierno del general Lázaro Cárdenas. Ya en México, participa en la fundación de las revistas: Romance, España Peregrina y Ultramar. Los primeros años del exilio fueron los de la esperanza del retorno junto con una intensa activi- dad política y literaria. En su texto autobiográfico "Mi obra filosófi- ca", dice: "Una truncada práctica literaria y, más precisamente, poé- tica, me llevó a problematizar cuestiones estéticas, y una práctica política me condujo a la necesidad de esclarecerme cuestiones fun- damentales de ella y, de esta manera, casi sin proponérmelo, me encontré en el terreno de la filosofía". En 1941 se traslada a Morelia; en 1942 publica su libro de poesía El pulso ardiendo, y en 1943 regre- sa a la ciudad de México en donde prosigue sus estudios de filosofía
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Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

En 1966 —el 28 de marzo para ser precisos—, el examen doctoral de Adolfo Sánchez Vázquez fue un verdadero acontecimiento dentro de la Facultad y en la Universidad: presidía José Gaos, y replicaban Wen- ceslao Roces, Eli de Gortari, Ricardo Guerra y Luis Villoro. En un salón de los más amplios de la Facultad nos apretujábamos bastante más de cien personas, profesores y estudiantes, a cerca de tres horas de iniciado, el presidente del jurado, Gaos, acordó que era necesario un receso para reponernos, “los asistentes, los sinodales y el examinado”, pues apenas habían participado dos o tres de los jurados. Pudo carac- terizarse dicho examen por dos hechos, escribe el propio examinado, “por su duración que —por lo menos hasta 1985 si no es que hasta la fecha— tuvo el record en la unam y por la dureza de las réplicas de los
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Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Es evidente que con esta manera de formular la cuestión Adolfo Sánchez Vázquez quiere hacer patente la incoherencia que él cree ver en Marx, pues de un lado el trabajo enajenado aparece como "fun- damento último"; pero, por otro lado, comparte esta condición con la propiedad privada. Ya se quejaba el filósofo español, en páginas anteriores, de este insostenible maridaje e insistía en que en El capi- tal, Marx pone como fundante a la relación de producción, es decir, a la propiedad privada y no al trabajo enajenado. De donde según lo recién citado, derivaría la idea de que Marx en 1844 queriendo de- safiar a la economía política queda por detrás de ella; mientras que El capital es la autocrítica implícita de Marx, puesto que asume el punto de partida de la economía política como el verdadero. Pero, en realidad, para Marx en todo tiempo -y sobre todo desde 1844- lo fundante y lo determinante en última instancia es la producción, por ejemplo el trabajo enajenado. Es cierto que en 1844 pone en correla- ción al trabajo enajenado y a la propiedad privada de un modo circu- lar, pero en el momento en que el círculo se cierra se convierte en espiral, así que permanece como fundamento último dentro de la correlación el trabajo enajenado. Y éste es justamente el modo en que en la "Introducción de 1857", Marx argumenta la correlación entre producción y consumo, por ejemplo, y aún con la distribución y el intercambio, en la que todos estos son momentos de un "todo orgánico" pero permaneciendo como el "momento trascendente", la producción. Es evidente que Sánchez Vázquez no entiende de este modo la relación entre trabajo enajenado y propiedad privada. Pero ¿qué es el trabajo enajenado sino un peculiar modo de producción? Es el concepto de modo de producción inmediato bajo el capitalismo: el trabajo bajo modo enajenado. En términos de El capital es la unidad de proceso de trabajo y proceso de valorización expuesta por el ca- pítulo 5: "Proceso de trabajo y proceso de valorización", mientras que la propiedad privada alude no a una forma de actuación humana, sino a una forma de objetividad. Alude a la riqueza abstracta, concepto con el que desde los Grundrisse a El capital -con diferente frecuencia cada vez- se alude al dinero, a las mercancías, a la propiedad privada en general.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Pero otorgar a la praxis en la teoría un punto tan central como lo hacen Adolfo Sánchez Vázquez y Alfred Schmidt en sus respectivas indagaciones filo- sóficas, pone radicalmente en duda estas concepciones objetivistas de política e historia. En el concepto de praxis, fundamental para la teoría marxista, está contenido un factor de rebeldía contra todos aquellos que, desde el escritorio, desde la central del Partido o desde la patria del proletariado quieren dirigir las actividades de los rebeldes de todos los países. Puesto que el concepto de praxis ya contiene en sí la mediación de teoría y actividad y, hablando más en general, de sujeto y objeto, y puesto que la separación tajante de ambas (contenida en la concepción de conducir a las masas a través del Partido) lleva a un completo absurdo con base en reflexiones teóricas, este concepto se resiste al autoritarismo tanto de reformistas como de ortodoxos. Puesto que ambas corrientes, frente a la espontánea rebeldía de las masas, gustan de presentar el argumento de que éstas carecen de conocimientos teóricos y de preparación, a fin de volver a acaudillarlas, la filosofía de la praxis, que en un terreno altamente teórico alega a favor de la praxis, es un aguijón no tan fácil de sacar. Se enfrenta a los cuadros (que pretenden ser superiores a las masas en lo teórico) en su terreno reivindicado como propio. Pero esto no es, en modo alguno, tomar partido sin más ni más por la actuación espon- tánea no reflexionada, por el practicismo y contra la teoría. Tanto a Adolfo Sánchez Vázquez como a Alfred Schmidt, les interesa más bien demostrar en sus interpretaciones de Marx que el teoricismo (y la terca obstinación en la propia preparación teórica frente a aquellos que no la tienen formalmente) no está necesariamente más próximo al conocimiento teórico que la praxis en el pleno sentido de la palabra. 19 Así, debe entenderse que Schmidt, al igual que
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Adolfo Sánchez Vázquez

Adolfo Sánchez Vázquez

Adolfo Sánchez Vázquez nació en Algeciras, Cádiz, en 1915. En 1935 inició sus estudios de filosofía en la Universidad Central de Madrid. Desde temprana edad se incorporó a la "Juventud Socialista Unificada" y participó activamente en la lucha republicana. Cuando comenzó la Guerra civil, se enlistó en el ejército, formando parte de la comisión de prensa y propaganda. En 1939 sobrevino la derrota; "[...] los cami-

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Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Presentamos aquí un extracto de una bibliografía exhaustiva que estamos elaborando, por lo que nos limitamos a mencionar los libros de Adolfo Sánchez Vázquez, así como los principales artículos que no se publicaron en alguno de sus libros. Se han excluido prólogos, introducciones, entrevistas, reseñas de libros y traducciones realiza- das por él para la obra de otros autores; asimismo, no se incluyen referencias hemerográficas a su obra.

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Respuesta a Adolfo Sánchez Vázquez

Respuesta a Adolfo Sánchez Vázquez

Yo no critico a Sánchez Vázquez cuando éste dice que la URSS no es ni fue socialista, es decir su postura actual. Yo no digo que esta postura sea "limitada"; las que refiero como posturas que limitan la crítica a la URSS a través de una cierta interpretación del joven Marx, son propiamente las posturas de Adolfo Sánchez Vázquez en 1967 y 1982, porque en ese entonces él aceptaba expresamente que la URSS era socialista. Lo que posteriormente deja de hacer cuando redacta su crítica política de la naturaleza de IaURSS, en cuyos ensayos corres- pondientes no trata de los Manuscritos de 1844, por lo que, por mi parte, quedan fuera de discusión. Pero en ocasión de interpretar al joven Marx, Sánchez Vázquez acepta que esos países son socialistas —o si se quiere sólo la URSS. Ahí veo yo el límite. Y es evidente que esta discusión me interesa menos por criticar a la URSS que por reivin- dicar a los Manuscritos de 1844; no por atacar políticamente a Adolfo Sánchez Vázquez y sí por ver a su Filosofía de la praxis sin rupturas. Por cierto, en mi ponencia he citado puntualmente a Sánchez Váz- quez respecto de ambas posiciones, la dé 1967 y 1982 y la actual.
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Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez (Algeciras, 1915), profesor de filosofía con- temporánea, estética y ética, es un marxista español que desde 1939 desarrolla en México su vida académica, docente y de investigación. Esta vida, que le fue impuesta por el exilio que siguió a la Guerra civil española, ha sido enormemente productiva. El último resulta- do del trabajo incansable del profesor Sánchez Vázquez es su libro Ciencia y revolución. (El marxismo de Althusser), que acaba de ser pu- blicado por Alianza Editorial en Madrid. Antes, este mismo año, Adolfo Sánchez Vázquez vio publicada en la colección Crítica (Edi- torial Grijalbo, Barcelona) la nueva edición de su famosaÉtica. Antes también el autor de esos dos libros publicó: Las ideas estéticas de Marx (1965), Filosofía de la praxis (1962; 2a. ed., 1972), Rousseau en México. (La filosofía de Rousseau y la ideología de la independencia) (1969), Estética y marxismo (dos volúmenes, 1970), Textos de estética y teoría del arte. Antología (1972) y Del socialismo científico al socialismo utópico (1975).
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Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

Considero que en el fondo ésta fue la motivación que llevó a Sán- chez Vázquez a descubrir en México su nueva vocación: la filosófica. Pero todo descubrimiento se realiza desde una situación específica. La de Adolfo Sánchez Vázquez era ante todo la del exilio, con todas sus tristezas y sus penurias, pero también sus esperanzas. “Se trataba de adoptarse a un modo que se desconocía por completo y de adaptarse en condiciones que no obstante la generosa hospitalidad significaba construirse una nueva vida marcada por el desgarrón terrible del des- tierro. Éramos eso: desterrados y no simple transterrados, como nos calificó después Gaos”. 3
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Adolfo Sánchez Vázquez y el otro marxismo

Adolfo Sánchez Vázquez y el otro marxismo

Hace quince años, a adolfo Sánchez Vázquez se le permitió par- ticipar en el encuentro internacional de la revista Vuelta, organizado por octavio paz. en la discusión que tuvo con el gran filósofo polaco leszek Kolakowski durante ese encuentro, adolfo Sánchez Vázquez detectó el indicio de un tabú y constató una paradoja. el indicio era el siguiente: en todo el encuentro no se empleó ni una sola vez la palabra “capitalismo” ni otra equivalente; y la paradoja era esta: “cuando la alternativa socialista se hace más necesaria, no está en la orden del día”. desde entonces, los escritos de adolfo Sánchez Vázquez sobre política han girado siempre en torno a este indicio y a esta paradoja, tratando de encontrar una explicación para ellos.
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De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

Primera característica del exilio español: es un exilio masivo que se concreta en varias expediciones, unas a lo largo de la guerra: la de los Niños de Morelia en 1937, la de los intelectuales de la Casa de España en 1938, en varias arribadas a lo largo de los meses de abril a agosto de 1939. Sánchez Vázquez destaca la que le tocó a él, la primera gran expe- dición en llegar a México organizada fundamentalmente por el Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles, el S. E. R. E. —que estu- vo compuesto por representantes de todos los partidos que participaron en la composición del Frente Popular Español: la expedición del barco Sinaia, de memoria casi mítica en los anales del exilio. A la del Sinaia le seguirán las expediciones del Ipanema y el Mexique. Sobre ellas, Sánchez Vázquez afirma que “no respondían a una rigurosa selectivi- dad y reflejaban en su composición la diversidad social, ideológica, po- lítica y profesional del pueblo que había hecho la guerra”. 3
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El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

En esos planteamientos, recogidos en numerosas obras de divulgación del marxismo, la praxis suele reducirse a una ca- tegoría gnoseológica como contrapolo de la teoría. Pues bien, contra esas propuestas del naturalismo dogmático, hay que insistir en que la obra de Marx no alienta de ningún modo las pretensiones de la metafísica. Para entenderlo es preciso dete- nerse en el análisis de la praxis social, que es a nuestro entender la principal categoría teórica del marxismo y la que le brinda su más alto sentido crítico, como señala Sánchez Vázquez siguiendo la estela de Gramsci. Pero eso significa, como veremos, que contra aquella perspectiva naturalista, que hace del materia- lismo una especie de dogmatismo metafísico, hay que decir que lo decisivo del materialismo de Marx es que coloca en el centro a la sociedad. Solo que lo hace al modo que lúcidamen- te comprende Sánchez Vázquez, indicando que es la praxis social, la sociedad como totalidad dinámica de las actividades humanas, lo que explica la mediación de todas esas dimensio- nes humanas y funda el proceso social.
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Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

En un tiempo el “antialthusserismo” estuvo de moda, actitud que en ciertos círculos se convirtió rápidamente en una cómoda modorra teórica completamente ciega a los nuevos problemas planteados por las luchas de masas inéditas de los últimos tiempos. Era la época, no muy lejana por otra parte, en que las reacciones viscerales y las grandes ignorancias eran esgrimidas como argumentos. Hasta la fecha son pocos los que han intentado un debate serio y riguroso frente a los trabajos de Althusser [Aquí Cesáreo Morales consigna en nota al pie a Sánchez Vázquez ¡faltaba más! y a Óscar del Barco]. Pero de pronto asistimos a una pequeña oleada en sentido contrario. Recientemente, invitados por canales diversos, han hecho acto de presencia en la universidad algunos de los más destacados “althusserianos” franceses: É. Balibar, D. Lecourt, M. Pécheux, M. Plon, P. Henry. Además, los trabajos de Althusser han comenzado a analizarse seriamente, por primera vez, en diversas facultades, escuelas o círculos de trabajo. ¿Cómo explicar esta situación? Moda académica, responderán algunos de inmediato. A lo que habría que oponer el análisis riguroso de lo que el “althusse- rismo inexistente” viene a llenar o a conmover en el aparato escolar y más allá del mismo. Aquí, con respecto a esa situación, se sostiene la hipótesis siguiente: los conceptos propuestos por Althusser y sus seguidores, gracias a un debate riguroso y exigente, pueden servir para analizar la forma específica que la lucha de clases adquiere en el aparato escolar, [y] pueden permitir el análisis de la coyuntura actual en la formación social mexicana, contribuyendo así a desarrollar la política de clase proletaria. 12
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