Ciencias del Hombre

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El concepto aristotélico de razonabilidad práctica en el debate contemporáneo: La cuestión sobre la fundamentación epistemológica y metodológica de las ciencias del hombre

El concepto aristotélico de razonabilidad práctica en el debate contemporáneo: La cuestión sobre la fundamentación epistemológica y metodológica de las ciencias del hombre

Es preciso detenerse un momento en este último punto. El hecho de que una teoría crítica se extienda a las ciencias en general, dice bastante de la concepción contemporánea acerca de la ciencia en general. Es evidente que la ciencia ya no se puede entender como la entendía Aristóteles, como un conocimiento cierto por las causas. Una ciencia así no existe hoy en día. El motivo de esto se debe a que la ciencia como se le conoce, incluso desde la modernidad, es una suerte de mezcla entre epist»mh y tecn», y ciertamente un poco más de la segunda que de la primera. Esto se ve corroborado por el hecho de que hoy en día nadie se atreve, por ejemplo, a dar una definición última de “animal” en el campo de la biología, o que en el campo de la física los científicos se atrevan a dar una respuesta definitiva de la constitución última de la realidad física. Parece ser que la ciencia, desde la época contemporánea hasta el día de hoy, no versa sobre cosas estrictamente necesarias y universales; la ciencia se mueve ahora, más bien, en el plano de lo probable, es decir, en lo contingente. ¿Por qué se menciona esto? Con el fin de mostrar que la ciencia, entendida en su acepción general, no puede ser ajena a las cuestiones humanas y sociales (que también versan sobre lo contingente aunque de manera distinta), ya que no puede haber una ciencia al margen de lo social. Por eso es tan importante el ejercicio de una razón emancipadora como la expuesta por la Teoría crítica, que se mueva en la búsqueda de la justicia social y lo mejor y más conveniente para el hombre. Tal propósito es prometedor pero no suficiente porque sigue quedando en entredicho la posibilidad de una determinación del estatuto metodológico y epistemológico de las ciencias del hombre, si es que es válido hablar, en última instancia, de un estatuto; pues cabe la posibilidad de que el método sea sólo uno 157 y que el problema

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El campo de la psicología en las ciencias del hombre

El campo de la psicología en las ciencias del hombre

que Ia abstracción es una operación irrealizable por el mono, no obstante ser un animal, cuya capacidad de resolver situaciones nuevas es la máxima en la escala zoológica. El mono es capaz de atender; aunque su concentración sea muy débil, sin embargo, atiende; memoriza, aprende y responde inteligentemente a ciertas y determinadas situaciones planteadas como para su tipo mental. Pero no abstrae, no sintetiza ni analiza en el más alto nivel de generalización. Ese aspecto, la abstracción, representa en la actualidad el "ser racional" de Aristóteles. En cuanto definir al hombre por su animalidad, ya nadie puede concebirlo gracias a la teoría de los niveles. Esta teoría reemplaza la tradicional definición por género próximo y diferencia específica pues al haberse reinter- pretado los datos de la realidad en función de complejas ordenaciones, relaciones e interacciones, se ha- alejado ,definitivamente de la mente de quien intenta una interpretación, la categoría - de grado, para reemplazarla par el concepto dinámico de nivel. De este modo, las operaciones que puedan realizar en común el hombre y otros seres (nacer, crecer y morir, - alimentarse y reproducirse„ etc.) no bastan para suponerlos en una progresión lineal de mayores complicaciones y luego, súbitamente, la aparición de la "racionalidad” en el caso del hombre. La diferencia específica se interpreta boy dinámicamente, en función de saltos cualitativos, emergentes de nuevas centraciones y cortes, característica que puede hacer peculiar un nivel pero pudiendo aparecer en muchos otros, como muchas determinaciones y una más propia Vale decir: la diferencia específica fue concebida como un salto cualitativo, pero apareciendo de una vez para siempre y en forma exclusive. En el concepto de nivel, cada nivel tiene características propias y leyes particulares pero todo depende de la organización interna, pudiendo, pues, como dijimos, darse muchos de estos elementos en otros, los cuales se estructuran con otras apariencias por la dinámica de sus ingredientes. El salto cualitativo expresa una novedad presente en un nivel y ausente en otro de caracteres muy semejantes.

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El destino de la filosofía en la hora de las ciencias del hombre

El destino de la filosofía en la hora de las ciencias del hombre

de l'epistémologie des sciences de l'homme", pp. 1114-1150; y sobre todo "Les courants de l'epistémologie scientifique contemporaine. Le dépassement trascendental", pp. 1246-1250). En la primera colaboración se encontrará la exposición más general de la problemática de J. Piaget en epistemología de las ciencias humanas; en la segunda, su severo juicio sobre algunas tendencias fenomenológicas. Por contra, puede verse una defensa de las posiciones de Husserl y de M. Merleau-Ponty en Buytendijk 1959: 78-114. He aquí el final de este texto: "Es a Husserl al quien se le debe haber puesto las bases definitivas para esta unión [de la psicología y la filosofía]. Según él, la psicología se ha desarrollado como ciencia del ser humano y del mundo del hombre; de este modo, ha creado en la vida del espíritu y en las ciencias humanas un nuevo clima, que quizás contiene para Occidente la promesa de una nueva libertad" (p. 113). Al comienzo Buytendijk había hablado "de la influencia directa y decisiva de Husserl sobre el desarrollo del pensamiento psicológico y de sus principios metodológicos" (p. 98). En otra parte, habló de "la liberación del cartesianismo", en psicología, debida a la fenomenología (p. 112). Vemos aquí, pues, a un especialista situarse al lado de M. Merleau-Ponty y, por el mismo hecho, rechazar los ataques de J. Piaget. Una última afirmación nos parece prueba de ello: "La extensión del método fenomenológico a la psicología puede ir a la par con el progreso positivo propio de esta disciplina" (p. 105). El mismo M. Merleau-Ponty, por otra parte, ha respondido de antemano a algunas críticas injustas debidas a la incomprensión de J. Piaget en unos cursos recogidos en el Bulletin de Psychologie (1964a: 127-245. La discusión se desarrolla sobre el plano de las cuestiones de la adquisición del lenguaje.

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Don y desarrollo, bases de la economía

Don y desarrollo, bases de la economía

Ha llegado el momento de enfrentarse con este estado de cosas e iniciar una profunda renovación de las ideas, de acabar con temas tabú, de admitir preguntas incómodas sobre el fin del hombre, aunque muchas veces no sea fá- cil responderlas. No es posible seguir contentándose con un pudoroso silen- cio sobre esos temas cuando, por otro lado, todo el mundo sabe que, en el te- rreno de las llamadas ciencias del hombre, esas preguntas de algún modo han sido pretendidamente resueltas, o más bien escamoteadas, al incluirlas en lo que se toma por axiomas; y que por eso mismo, no se sabe bien por qué mo- tivo, deben quedar fuera de toda discusión. Estas posturas intelectuales ver- gonzantes son las responsables de que con facilidad se caiga en esa especie de pereza mental que consiste en dejarse llevar por la pendiente de lo meramen- te procedimental o técnico, sin querer reconocer que por sí mismas son ciegas y necesitan ser guiadas por conocimientos más elevados.

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Rosa V Peinado Vzquez [CENTRO DE INVESTIGACIN Y DOCENCIA EN HUMANIDADES, ESTADO DE MORELOS MXICO][087-101] 

Rosa V Peinado Vzquez [CENTRO DE INVESTIGACIN Y DOCENCIA EN HUMANIDADES, ESTADO DE MORELOS MXICO][087-101] 

1- Foucault no establece una relación mono-causal entre poder disciplinario y ciencias del hombre, sino que muestra cómo la emergencia de las ciencias del hombre está ligada al surgimiento de las disciplinas, pero el funcionamiento de éstas también dependen de la constitución de un saber sobre el hombre. Empero, como el proyecto de las ciencias humanas de conocer la individualidad y la sociedad no es completo cabe preguntarse ¿qué es lo que ayuda a (re)constituir el poder disciplinario y las ciencias del hombre? “La respuesta, o una de las posibles respuestas, Foucault nos dice, es la ley” (Golder, Fitzpatrick, 2009, p. 63). Para sustentar esta postura los autores recuerdan que en Vigilar y castigar se lee que “los controles de normalidad estaban fuertemente encuadrados por una medicina y una psiquiatría que les garantizaban una forma de «cientificidad»; estaban apoyados sobre un aparato judicial que, de manera directa o indirecta, les aportaba su garantía legal” (Foucault, 1975, p. 302). Una de las maneras mediante las cuales la ley constituye la autoridad del poder disciplinario es actuando como su límite, y en la medida en que hay una intervención judicial cuando se produce un exceso del poder disciplinario, se nota que “la disciplina está aquí constitutivamente dependiente de la ley, que la frena en sus excesos” (Golder, Fitzpatrick, 2009, pp. 64-65). Aunque no comprendo por qué el ejemplo se incluye a propósito de la relación entre el poder disciplinario y las ciencias del hombre, ni cómo la ley solucionaría las deficiencias en el conocimiento de la individualidad, el problema es más grave: tal como insistiré más adelante, incluso suponiendo la relación constitutiva entre disciplinas y leyes, no se encuentran elementos que desechen el carácter secundario y prohibitivo de la ley subrayado por la tesis de la expulsión.

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La Colectividad: El Hombre Privado frente al Hombre Civil

La Colectividad: El Hombre Privado frente al Hombre Civil

El gusano, la anguila y el topo. ▪ Alternancia del día y la noche. ▪ La ciudad polar se aproxima. ▪ La concepción de la ciudad subterránea. ▪ Necesidad de una jornada racional de trabajo. ▪ Ocho horas de trabajo, ocho de sueño, ocho de descanso. ▪ Una ciudad en la sombra permanente es arquitectónicamente inaceptable. ▪ El sol es diferente en el campo, en el mar, en el desierto o la montaña. Oxígeno en el campo, brisas húmedas en el mar, polvo en el desierto, ventisca en la nieve, rayos actínicos en la montaña. ▪ El hombre necesita cierta cantidad de luz, humedad y calor que debemos precisar. ▪ La vivienda y la ciudad no pueden pues, crearse estándar. ▪ Luz de trópico y luz de zonas polares. ▪ Equinoccio de invierno, y equinoccio de verano. ▪ El sol de media noche. ▪ La iluminación nocturna desde el faro de parafina hasta los ensayos de "neolux" de Birminhgan.

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Jesús Reyes Heroles, hombre de acción, hombre de historia

Jesús Reyes Heroles, hombre de acción, hombre de historia

Y esa irreverente y demandante exigencia de la historia, la de los muchos años —que quizá permitan a los más viejos, más sabios, salir de dudas y lograr suprimir o reemplazar los puntos suspen- sivos—, no le fue dada a Jesús Reyes Heroles. El extraño destino, que describiera Monsiváís, "de un hombre profundamente inteligente, obsesionado con la importancia de las ideas en la vida de la República, que de hecho careció de interlocutores políticos y que fue muy oído y escasamente entendido, que fue muy admirado y apenas analizado", 31 se ve truncado el 18 de marzo de 1985, cor- tando de tajo, a sus 64 años, una vida de extraordinaria y fecunda capacidad intelectual y política.

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"Porque un hombre vendrá que amará al hombre". Prometeo, de Gloria Fuertes.

"Porque un hombre vendrá que amará al hombre". Prometeo, de Gloria Fuertes.

Por otra parte, conviene indagar algo más acerca del galardón, que nada tiene que ver con el homónimo «Premio Valle Inclán» que desde 2007 concede El Cultural de El Mundo y patrocina la Fundación Coca-Cola. Las referencias que se encuentran a él en los manuales y estudios de teatro de la posguerra española lo vinculan al grupo Dido, Pequeño Teatro, y mencionan como obras premiadas Un hombre duerme, de Ricardo Rodríguez Buded, en 1960, y La camisa, de Lauro Olmo, en 1961. Durante los primeros sesenta, el diario ABC se hace eco de las convocatorias y fallos del premio. En esas fechas, el Premio Valle Inclán consistía en la representación de la obra ganadora en un teatro de cámara en sesión única, y la represen- tación la llevaba a cabo Dido, Pequeño Teatro, el grupo dirigido por Josefina Sánchez Pedreño. Posiblemente el propio grupo intervenía en el fallo del premio. Pero el Prometeo de Gloria Fuertes, de 1952, es anterior a la creación de Dido, Pequeño Teatro, datable en 1954, y en esas fechas no hemos encontrado ninguna noticia relativa al galardón. Jurado Morales afirma que el grupo iniciaría su andadura el 18 de marzo de 1954 con el estreno de la obra Presagio, de Luis Delgado Benavente, en el Instituto Internacional de Boston en Madrid (Jurado Morales, 2012: 354) 3 . Confirma la fecha la Base de

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La palabra bíblica, camino de Dios al hombre y del hombre a Dios

La palabra bíblica, camino de Dios al hombre y del hombre a Dios

En el recorrido por las voces de esa sinfonía, el Papa señala la Sagrada Escritura al final, inmediatamente después de la palabra predicada por los Apóstoles y transmitida en la Tradición viva de la Iglesia. De ahí que también la Sagrada Escritura sea tratada al final de ese capítulo sobre el Dios que ha- bla. Antes el Papa se ha detenido en contemplar la Palabra de Dios en la crea- ción y en su dimensión cósmica (VD 8 y 9); la Palabra hecha carne en Jesu- cristo donde, además de voz, la Palabra adquiere un rostro («Cristología de la Palabra», VD 11-13); el carácter definitivo y escatológico de la Palabra en el acontecimiento Cristo (VD 14); y la unión indisoluble de la Palabra con el Es- píritu Santo (VD 15-16). A la obra del Espíritu se debe que la Palabra de Dios se exprese con palabras humanas, tanto en el Verbo encarnado, es decir, en lo que Jesús dice y hace en su vida terrena, como en el anuncio hecho por la pre- dicación apostólica, como finalmente en las Sagradas Escrituras, pues es él «fi- nalmente, quien inspira a los autores de las Sagradas Escrituras» (VD 15). Es- to lleva al Papa a dedicar el número siguiente a mostrar la importancia del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y en el corazón de los creyentes en su re- lación con la Sagrada Escritura, recogiendo así el deseo de los padres sinoda- les (VD 16). La analogía de la expresión «palabra de Dios» aplicada a la «pa- labra bíblica» se da en que ésta forma parte de la predicación apostólica que transmite la palabra de Cristo y sobre Cristo, Palabra definitiva de Dios al hombre. En ese marco es en el que la Exhortación aclara cómo la palabra bí- blica es realmente Palabra de Dios (cfr. VD 18-19).

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"El hombre con su contradicción" : del desflorador avergonzado al "hombre color mujer"

"El hombre con su contradicción" : del desflorador avergonzado al "hombre color mujer"

En este sentido, resulta preciso pensar estas cuestiones a la luz del paradigmático caso Joyce, quien es para Lacan un psicótico no desencadenado. Lo que falla en Joyce, según Lacan, es la función paterna, que viene a ser reparada por el sinthome: este sinthome es un recurso que en Joyce corresponde a lo que Lacan llama ego, y que se traduce como el deseo de hacerse famoso, es decir, el gran escritor del siglo por medio de la publicación de sus obras. La reparación proviene de la publicación de sus obras y no de su escritura que más bien es síntoma goce, goce de la letra sin sentido. El sinthome, en este caso, posee la función de anudar los tres registros e impedir que lo imaginario quede suelto, pues, los otros dos, real y simbólico, se mantienen unidos a partir del síntoma de la escritura. Es el sinthome el que hará de Joyce un hombre, en la medida en que lo imaginario (el cuerpo y el yo) permanezca junto a los otros dos registros.

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Cristo revela el hombre al propio hombre

Cristo revela el hombre al propio hombre

Pero hay que señalar otro lado de la interpretación escatológica del lema «Cristo manifiesta el hombre al propio hombre», en abierta conti- nuidad con lo que acabamos de decir respecto a Cristo como fuente de integración/unificación para todo discurso antropológico. Ya lo hemos dicho de pasada. Releo el pasaje: «la verdad sobre el hombre se encuen- tra en la coherencia, en la unidad, aunque se trate de una unidad com- pleja... una unidad no del todo realizada, porque consiste en la síntesis entre la realidad actual del hombre y el actuarse histórico y escatológico de la providencia divina». En efecto, la dificultad que experimentamos de «leer» en Cristo al hombre entero proviene no sólo de nuestra actual pecaminosidad que ciega y disgrega, ni sólo del conocimiento limitado de la riqueza humano-divina de Cristo que los evangelios nos ofrecen, sino también de que el proyecto de Dios respecto al hombre no ha sido revelado por ahora en todos sus detalles. La reserva escatológica se im- pone. Por ello, dijimos que la unidad que surge de la comprensión del hombre a partir del misterio de Cristo es una «unidad compleja». En efecto, la verdad que emerge sobre el hombre a partir de Cristo existe, es real, es definitiva, pero los hombres la tenemos sólo parcialmente y «en préstamo», siendo accesible sólo por medio de la fe, de la comunión con

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El hombre en la literatura para el hombre

El hombre en la literatura para el hombre

pectos, es un contacto novedoso y más rico, si reconocemos que incluye, a más de los concep- tos, otras estructuras de valoración y de nuevos juicios. La literatura permite frecuentemente percibir los mismos objetos desde otros enfo- ques, compuestos de otros rasgos, otros atribu- tos, ampliando el espectro de los conceptos usualmente manejados y, de este modo, permi- te ver el mundo en que vivimos con más pro- piedad. Lo general y lo particular, lo necesario y lo fortuito, lo perenne y lo efímero, tan tangi- bles en la esfera material y percibidos desde la realidad vivida, se transforman, en un texto ar- tístico, en dimensiones diferentes. Lo inmate- rial de los actos intelectuales del hombre apare- ce como no menos importante en el conocimien- to del hombre y constituye sus propias estruc- turas cognitivas. La imaginación, la sensibilidad, la musicalidad, el sueño, lo fantástico y lo ma- ravilloso se revelan en la literatura, como otros procesos mentales del hombre, a través de for- mas diferentes, donde se entremezclan la re- flexión crítica y el conocimiento espontáneo. Los conceptos y las visiones literarias quedan some- tidos a múltiples procesos de elaboración e in- terpretación, bajo una intensa labor intelectual que aspira actualizar el conocimiento.

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La Revista Multimed; un horizonte de alternativas al hombre de ciencias

La Revista Multimed; un horizonte de alternativas al hombre de ciencias

Se revisaron 20 números y 1 suplemento de esta revista de 2008 a 2012. Se encontraron 274 artículos publicados, de ellos, 167 artículos científicos y 107 artículos reseñas. Para clasificar los 274 artículos se seleccionaron 13 áreas del conocimiento de las ciencias médicas para ser editados, la selección se realizó después de la lectura de resúmenes y del texto íntegro de los artículos. Se utilizó la estadística descriptiva para resumir los datos según las características de las variables estudiadas, se utilizaron las siguientes variables: artículos publicados, tipología de los artículos y cantidad de autores por artículo, la información se presentó en tablas y gráficos utilizando el cálculo porcentual.

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El hombre es un hombre para el hombre

El hombre es un hombre para el hombre

“El hombre es un lobo para el hombre” conlleva una denegación. No se puede aceptar la crueldad posible del humano porque la maldad del acto cruel, su aspecto sanguinario, es una ofensa ética contra la “elevada” condición espiritual humana... La tortura, la masacre y todas las formas violentas de atacar y destruir al semejante, aterran. Después de cada episodio bélico, cuando se logran las amnistías y perdones, se hacen votos para que el horror no se repita:"¡Nunca más!". Sin embargo, algo cruel insiste, se repite y nos aterroriza con su rostro obsceno como en una pesadilla. Se piensa, entonces, que la causa de la guerra o del acto criminal ese origina en la inequidad social o en el abuso del poder. Sin duda que estas variables inciden, pero no son suficientes para explicar que, por ejemplo, no baste con ejecutar al enemigo sino que se agregan torturas físicas o injurias morales como el desprecio, la burla, la violación pública...Y ahora la asociación entre tortura, sexualidad y fotografías para el recuerdo entre amigos y familiares de los guerreros.

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LA CRISIS EN LA CABEZA El nacimiento del hombre en la arqueología de las ciencias humanas de Las palabras y las cosas

LA CRISIS EN LA CABEZA El nacimiento del hombre en la arqueología de las ciencias humanas de Las palabras y las cosas

abril, con un tiraje de tres mil quinientos ejemplares; el extraño volumen que preconiza la probable desaparición del hombre, es nuevamente impreso, pero esta vez con una tirada de tres mil volúmenes más en julio; a los cuales se sumarán dos reimpresiones nuevas, con un espacio de 2 meses de diferencia entre ambos tirajes, respectivamente. Para el año de 1989 este concienzudo y apasionante estudio sobre las ciencias humanas ha exigido un tiraje superior a los diez mil ejemplares. Su publicación asciende rápidamente a la escala de acontecimiento cultural. La suerte del hasta entonces casi desconocido arqueólogo del saber está echada. En torno a Foucault, y debido a Foucault, se cierran filas y se levantan barricadas en el escenario intelectual de una Francia efervescente. Las flechas, que son mayoría, las acusaciones, que no faltan, y, por último, las simpatías, cuya importancia no debemos subestimar, siguieron en tropel al aluvión de foros que exigían poder contar con la voz y la presencia de la nueva figura del mundillo intelectual; al mismo tiempo que un nuevo imperativo, que bien podríamos llamar “disparen sobre Foucault”, obligaba, tanto a la izquierda como a la derecha, a estrellar sus lanzas en el libro que fue bautizado por Sartre como “la última barrera de la burguesía”. Y es que la relevancia de este acontecimiento, no se le ha escapado a nadie. Pero en parte debido a este tropel de discursos y escenarios, que vuelven patente el hechizo con el que el texto del que hablamos embrujó a las mentes más preclaras de su tiempo, tal vez convendría preguntarnos ¿Cómo es que un texto teórico, que en apariencia pertenece más al campo de intereses de un público especialista, al que le importa algo la historia de las ciencias; que está escrito, además, en un estilo inigualable y con una erudición inobjetable, pero que en nada se empatan con el gusto masivo, penetró en los intereses comunes tanto del público selecto como del lector de a pie?. ¿Efecto de moda? sin duda, ya que la prensa francesa no cesaba de publicar noticias sobre el estructuralismo y todo lo vinculado a él. ¿Precisión en el análisis y valor polémico indiscutibles? esta es la facultad que más nos atrajo de este denso escrito, que ha resultado ser Las palabras y las cosas.

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El hombre plagiado por el hombre, o el discurrir de un antropólogo chino

El hombre plagiado por el hombre, o el discurrir de un antropólogo chino

“En cuanto a las ciencias sociales, ellas tienen como vocación poner de relieve las características de los elementos del universo ideal de los seres humanos, las relaciones entre estos elementos y el funcionamiento de los diversos conjuntos de existentes conceptuales –a saber, comprender y explicar los hechos cultu- rales y sociales de todos los tipos de comunidades (étnica, científica, etc.). (…) dicho de otra forma, la objetividad de sus conocimientos no reside en lo real físico sino en la relación causal entre creencia y comportamientos huma- nos.” (pág. 172).

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El cuerpo del miedo o el hombre máquina

El cuerpo del miedo o el hombre máquina

¿El miedo? Seguramente sea la emoción más básica y común del ser humano. Dice John Berger [1] que mientras que en los animales el miedo es una respuesta a una señal, en el hombre es algo endémico. Quizás se pueda decir que en los animales tiene la función primordial de hacerlos precavidos, de resguardarlos, mantenerlos vigilantes ante el peligro real y prestos a atacar o a huir de él si es necesario, es decir, es un miedo con una función protectora, pero que en el hombre, además de este miedo protector, hay otro que se instala y se queda ahí y que no sirve para proteger del peligro porque éste no es tangible, o bien funciona como una alarma crónica porque la amenaza es ubicua o permanente_El resultado, en todo caso, es que este miedo se incorpora como una segunda piel y retrae al ser humano, lo encoge, lo cierra a la experiencia, le impide el gozo, la alegría, el amor y, en definitiva, la vida. Es de este miedo del que deseo hablar aquí.

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