Dios de la muerte

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Dios después de la muerte de Dios : San Agustín, Nietzsche y la invención de una nueva territorialidad

Dios después de la muerte de Dios : San Agustín, Nietzsche y la invención de una nueva territorialidad

verdad?... 17 Sólo un hombre, sin rastros de huella divina, de germen sagrado que haga posible la espera de un más allá anhelado. Ninguna criatura metafísica que ansíe el abrazo amoroso del Padre celestial. Sólo hombre, puro estatuto humano en un mundo sin trasmundos. Ya no hay pretendientes de una verdad que siempre se rehúsa a ser develada, siempre exigiendo una askesis sobre humana, que compromete lo vital en su pura contingencia; no hay pretendientes que vivan a la sombra de Dios, una vez que se ha consumado su muerte; siempre acechan las sombras por detrás de los parricidios más elaborados; de ellas es también necesario liberarse para consumar definitivamente la caída del fundamento, sólo hay pretendientes de la vida, máximo valor de quien sabe de las delicias del instante. La palabra devuelve desde el logos poético la elocuencia de la imagen: “¿Es eso el pretendiente de la verdad?... No inmóvil, rígido, liso, frío, convertido en estatua, pilar de dios; no erigido ante templos, atalaya de dios: ¡no! Hostil eres a tales modelos de virtud, más recogido estás en el desierto que en os templo” 18 Conclusiones
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Nombrar poéticamente la ausencia de Dios después de la muerte de Dios : una reflexión desde el pensamiento de Hugo Mujica

Nombrar poéticamente la ausencia de Dios después de la muerte de Dios : una reflexión desde el pensamiento de Hugo Mujica

Mujica señala que, según Heidegger, la muerte del Dios de la tradición metafísico-religiosa de Occidente podrá abrir el espacio para que se manifieste “lo Divino” en su ausencia. Una ausencia que, para dar “señas” de su Divinidad, exige un pensamiento no amparado en el “dios conocido”, en el “dios disponible”, como dice Mujica o, como dijimos antes, en un dios “a la mano”. ¿Pero qué clase de pensamiento abre este espacio? Siguiendo a Heidegger, Mujica responde:

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El nihilismo y el superyó de nuestra época : un estudio psicoanalítico del fenómeno de la "muerte de Dios"

El nihilismo y el superyó de nuestra época : un estudio psicoanalítico del fenómeno de la "muerte de Dios"

El decurso de esta investigación ha conducido a la observación de un estado de cosas aún muy distante de la pretensión nietzscheana de una superación de las visiones metafísicas de la vida. De acuerdo con Lacan, la declaración de la muerte de Dios encubre un engaño consistente en el reforzamiento de una ley moral que se cree en vías de ser abolida. De manera semejante, “Freud salva así, de nuevo, al Padre. En lo cual, imita a Jesucristo. Modestamente, sin duda, pues no lo hace a fondo” (Lacan, 1997, p.132). Si es posible establecer a lo largo de la historia de Occidente distintas muertes de Dios, también es posible en igual medida reconstruir las múltiples salvaciones de lo divino. Freud y Nietzsche, cada uno a su modo, salvarían al Dios judeocristiano. Por su parte, Lacan asume en relación con la muerte de Dios una posición muy diferente de la de aquellos pensadores, pues concede al Dios agonizante la capacidad de seguir incidiendo como valoración en la vida psíquica de los sujetos en la contemporaneidad. No obstante, de su propuesta psicoanalítica puede inferirse que el nihilismo produce sobre el sujeto un efecto de extravío respecto al objeto del deseo y un creciente poderío del goce como imperativo del superyó.
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Complicidad ontológica entre la muerte de Dios y la desacralización de la naturaleza

Complicidad ontológica entre la muerte de Dios y la desacralización de la naturaleza

La denominada “muerte de Dios” tiene como correlato al hombre plasmado en la figura del sujeto. Para éste la naturaleza se transformar en un recurso explotable. Heidegger ha denominado a la modernidad como la “época de la imagen del mundo”. En la mentada época prevalece el pensamiento unívoco y calculador. Dicho pensamiento (que coincide, según autor, con la consumación de la metafísica), implica la paulatina devastación de toda alteridad, es decir; tanto de la biodiversidad (especies, ecosistemas, etc.), las diferencias culturales (lenguajes[17], mitos, religiosidad, etc.) y la represión de la mujer (lo femenino).
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¡Oh Muerte Sagrada, reliquia de Dios! Santa Muerte : religiosidad popular en la ribera de Pátzcuaro

¡Oh Muerte Sagrada, reliquia de Dios! Santa Muerte : religiosidad popular en la ribera de Pátzcuaro

El camino de la fe estaba trazado. El icono, hasta entonces ignorado por los lugareños, desconocido por los extraños, es ahora objeto de creen- cia. Se había gestado, utilizando términos de la semiótica (Mertz, 1985; Parmentier, 1985), la construcción de sentido en torno al icono de la Santa Muerte. El mito fue sustentándose desde las primeras manifesta- ciones de fe de personas de Pátzcuaro y la región; posteriormente con la incorporación del esqueleto en las procesiones de la Semana Santa cele- bradas en Pátzcuaro, y finalmente con la primera peregrinación de 1998 hacia Santa Ana para inaugurar la capilla restaurada por Isaías. La Santa Muerte se había convertido en creencia en este poblado. Pero de estos hechos sobreviene un serio conflicto entre el párroco del pueblo, los fieles católicos en contra de la imagen y los devotos de ésta: un grupo de entre 30 y 40 personas se beneficia económicamente de estas labores. El grupo de los santaneños en contra del culto recela de esto, calificando a los creyentes como “interesados”, “mezquinos”, “avariciosos”, “aprovecha- dos” y “adoradores de la santa Muerte”. 14
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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA · TEXTOS Y COMENTARIOS

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA · TEXTOS Y COMENTARIOS

si identificamos como problema central del texto el «síntoma» de la muerte de dios, que anuncia la «enfermedad» del nihilis mo e invita a los filósofos atentos a lo que llega del porvenir, a buscar la «curación» –el filósofo como médico de la cultura–, entonces podemos concluir que el enfoque de Nietzsche no tiene precedentes en la historia de la filosofía desde que se constituye en saber normativizado en la academia platónica. los sofistas griegos o los moralistas y enciclopedistas franceses (Montaigne, Chanford, dide- rot, etc.) no sirven como ejemplos porque hay en Nietzsche un radicalismo filosófico y un alcance sistemático en sus reflexiones que no son desmentidos por una escritura que se da como aforismo, fragmento y metáfora. hasta hegel y schopenhauer, la filosofía se había presentado como tratados que plantean los problemas nodales de la tradición: el problema del conocimiento, la estructura de la realidad (metafísica), el método. Pero con Nietzsche, la filosofía se convierte en crítica, comentario y deconstrucción de las ideas establecidas. la filosofía no es un saber superior. Ya el primer Nietzsche, el autor de El nacimiento de la tragedia o Verdad y mentira en sentido extramoral, había aproximado la filosofía al arte y le había negado cualquier privilegio cognoscitivo. los conceptos no son constructos de un sujeto trascendental con valor universal, sino metáforas que han tenido éxito.
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Preguntar por Dios, hablar de Dios, conocer a Dio

Preguntar por Dios, hablar de Dios, conocer a Dio

3. El conocimiento de Dios tiene una historia. Dios se da a conocer poco a poco. Se va adecuando al hombre, le va habilitando para que le conozca. Además de la historia individual que Dios va teniendo con cada persona, también hay una historia universal de la manifestación de Dios a los hombres. Es la historia de la revelación. Por eso es tan importante para conocer a Dios conocer la historia de su manifestación. En el Anti- guo Testamento Dios se va dando a conocer como Dios personal, como liberador, como dialogante del hombre, como justo, misericordioso. Poco a poco la imagen de Dios va haciéndose más y más precisa. Pero en el Nuevo Testamento esta manifestación llega a su plenitud. Dios se ma- nifiesta en la historia de Jesucristo. Aquí llega a su totalidad. Sin em- bargo, el hombre tiene que ir conociendo a lo largo de la historia de la Iglesia lo que estaba contenido en la revelación de Jesús. De aqui la nece- sidad de conocer lo que la Iglesia diee de Dios, de su ser, de su actuar. Fuera de esta historia se conoce también a Dios. Las religiones no dicen mentiras de Dios. Pero están oscurecidas. fragmentadas. La plena mani- festación de Dios se nos da en la Vida, Muerte y Resurrección de Jesús; se nos da con el envío del Espíritu Santo. La Iglesia recoge esta manifesta- ción, la guarda y la defiende, la expone auténticamente. No crea, con sus declaraciones, una nueva revelación.
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7 Retiro EL CREDO, AL TERCER DÍA RESUCITÓ

7 Retiro EL CREDO, AL TERCER DÍA RESUCITÓ

La historia consiste en que Jesús murió crucificado y en que ellos vuelven a verlo vivo y glorioso. La fe aclara el sentido del acontecimiento del que son testigos. Dios (que durante la pasión de Jesús parecía estar ciego y sordo, hasta creyeron que lo había abandonado) ha intervenido. Jesús ha entrado en el mundo de Dios, un mundo que sobrepasa la percepción de los sentidos y que trasciende el tiempo. Y una nueva convicción se abre paso en el ánimo de los testigos: en esa situación extrema y sin salida posible que es la muerte, se afirma el poder y la fidelidad de Dios, y por eso con la resurrección de Jesús comienza una nueva era.
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El Anticristo : dos miradas

El Anticristo : dos miradas

“En ese lugar propio de la mujer apareció una monstruosa cabeza rene- grida, con ojos de fuego y orejas como las orejas de un asno, y nariz y boca como de león, que con su gran boca bramaba, y se afilaba de una manera espeluznante sus dientes, que eran como de hierro y horrendos. Desde esa cabeza hasta sus rodillas la imagen era blanca y roja y estaba como golpeada con gran saña; pero desde las rodillas hasta dos franjas blancas situadas inmediatamente por encima de los talones, aparecía ensangrentada. Y he aquí que la monstruosa cabeza se separó de su lugar con un fragor tan grande que todos los miembros de la imagen de la mujer se sacudían violentamente. Pero además, una gran masa como de estiércol se unió a aquella cabeza, que elevándose sobre ella como sobre un monte, intentó ascender a lo alto de los cielos. Y de repente vino como el rayo de un trueno, golpeando con tanta fuerza a esa cabe- za que cayó del monte y entregó su espíritu a la muerte. De pronto una niebla hedionda cubrió todo el monte envolviendo a esa cabeza en una inmundicia tal que las gentes que se encontraban presentes fueron pre- sas del más grande terror; la niebla permaneció cerca del monte durante un breve tiempo. Viendo esto las personas que estaban allí, agitadas por un inmenso temor se decían: “Ay, ay, ¿qué es esto? ¿Qué os parece que ha sido esto? ¡Ah, pobres de nosotros, quién nos ayudará? ¿Quién nos salvará? Porque no sabemos cómo fuimos engañados. ¡Oh Dios to- dopoderoso, ten misericordia de nosotros! Retornemos, volvamos pues prontamente al testamento del Evangelio de Cristo, ya que ¡ay, ay, ay!, amargamente hemos sido embaucados”. 30
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ESPERAR LA MUERTE: LA AGONÍA DE LA INACCIÓN

ESPERAR LA MUERTE: LA AGONÍA DE LA INACCIÓN

La obra de O’Neil trataba objetivamente con todos los personajes. La novela de Camus utilizaba a Meursault como un espejo de la verdad para la sociedad y, como tal, el lector se sumergía personalmente en el ser de Meursault. La tercera obra, Esperando a Godot, de Samuel Beckett, examina las vidas de la gente que espera. Se ha discutido mucho sobre el significado de Godot. ¿Quién es Godot? Se trata de algo inmaterial. En este texto Godot será Dios. En cualquier caso, Vladimir y Estragon están esperando a que aparezca alguien que dé significado a su vida. Hay un pasaje en el que se escucha un grito de ayuda de otro ser humano y Vladimir dice: “¡No perdamos el tiempo en el discurso ocioso! ¡Hagamos algo mientras hay oportunidad! No somos necesitados cada día, ni siquiera somos necesitados personalmente. Otros conocerán el caso igual de bien, si no mejor. Se dirigían a toda la humanidad, ¡esos gritos en busca de ayuda siguen sonando en nuestros oídos! Pero en este lugar, en
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La desaparición de la persona en la psicología contemporánea

La desaparición de la persona en la psicología contemporánea

El estructuralismo y la insistencia en la palabra, plantea similitudes con el pensamiento del psiquiatra Jacques Lacan, pero para Foucault así como “Dios ha muerto” se da ahora la muerte del hombre, porque el hombre como sujeto desaparece cuando tiene que responder a su propia finitud. Dice M. Foucault: “En nuestros días – y Nietzsche señala aquí también el punto de inflexión – lo que se afirma no es tanto la ausencia o muerte de Dios, sino el fin del hombre […] se descubre entonces que la muerte de Dios y el último hombre han partido unidos […] Así, el último hombre es a la vez más viejo y más joven que la muerte de Dios; dado que ha matado a Dios, es él mismo quien debe responder a su propia finitud; pero dado que habla, piensa y existe en la muerte de Dios, su asesino está avocado él mismo a
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San Juan de Dios, la implementación de una cultura de cuidados

San Juan de Dios, la implementación de una cultura de cuidados

La estrategia de búsqueda fue la realización de una búsqueda sistemática de estudios rea- lizados y relacionados con San Juan de Dios, siguiendo el mismo método que el recomen- dado para la búsqueda de otras evidencias clí- nicas, a través de las distintas bases de datos se seleccionaron artículos en cuyo título o resu- men se mencionaba algún dato expreso refe- rente a San Juan de Dios.

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La muerte en la literatura

La muerte en la literatura

En parte, mono no aware refleja un punto de vista budista, como la tradición japonesa de escritura de un jisei, o poema de despedida (tal vez de suicidio), cuan- do la muerte es inminente. Yukio Mishima, el novelista japonés que, entre otros temas, buscaba ser el portavoz de esta aproximación cultural a la muerte, se suicidó ri- tualmente en un intento de recordar a Japón lo que él percibía como una de sus gloriosas tradiciones. Su poe- ma de despedida decía: «Arrecia una pequeña tormenta nocturna / diciendo “caer es la esencia de la flor” / pre- cediendo a los que dudan» (Sensitivity to things, n. d.).
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Muerte de un Ciclista

Muerte de un Ciclista

Barden en 1955 pertenecía al jurado del Festival y “LA MUERTE DE UN CICLISTA” se presentó por tanto como exhibición “fuera de concurso” acreditando la coproducción con Italia. Recibió el Premio de la Crítica Internacional, en realidad un premio fuera de los oficiales del certamen. El premio del festival, la Palma de Oro fue para la americana “MARTY”. España estaba representada por “MARCELINO PAN Y VINO” que fue premiada con un “Premio Especial”

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De “caballeros de la muerte” a la “lucha por la vida”. Los arditi italianos, de la guerra a la militancia antifascista

De “caballeros de la muerte” a la “lucha por la vida”. Los arditi italianos, de la guerra a la militancia antifascista

Efectivamente, cada uno metabolizó el evento a su manera, pero la reali- dad no pudo ser vista a través del mismo cristal de antes, ya que todos, que- riendo o no, quedaron profundamente marcados por los ‘pesares’ y –en algu- nos casos– los ‘placeres’ de la guerra. Este último punto, el del indecible lega- do del placer, está dentro de los objetivos de nuestro discurso central. Incluso puede que esa sensación –seguramente no percibida por todos, ni con la misma intensidad– contribuyera a la agitación en las relaciones sociales y a la necesidad de una representación en clave épica de aquello que era indescrip- tible, incomprensible para quienes no tomaron parte del conflicto. Como obser- va Joanna Bourke, los hombres que han vivido la experiencia de la guerra la han disfrutado en cierto modo. De los placeres ‘comunitaristas’ de la camara- dería al placer ‘individualista’ de ejercer el poder sobre la vida y la muerte de las personas (la guerra como un equivalente masculino del parto), el conflic- to armado ha ‘seducido’ siempre a los hombres (sólo recientemente, también a las mujeres). Al desenlace del evento bélico, aquéllo se volvió en un proble- ma para el excombatiente: más allá de la interrupción de tal flujo de sensa- ciones (compensada por el retorno a la comunidad de origen), “¿Cómo expli- carlo a familiares y amigos? [...] Describir el combate como una experiencia placentera significaba admitir ser una bestia sedienta de sangre: reconocer que el alto el fuego definitivo provocaba la misma angustia que la pérdida de una gran amante no podía inspirar nada más que vergüenza” 19 .
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CONVERSION A DIOS Y DE LA MANERA DE REALIZARSE ESTA ULTIMA

CONVERSION A DIOS Y DE LA MANERA DE REALIZARSE ESTA ULTIMA

17. Pero así como esa acción todopoderosa de Dios por la que Él origina y mantiene esta nuestra vida natural, tampoco excluye sino que requiere el uso de medios por los que Dios, según Su sabiduría infinita y Su bondad, quiso ejercer Su poder, así ocurre también que la mencionada acción sobrenatural de Dios por la que Él nos regenera, en modo alguno excluye ni rechaza el uso del Evangelio al que Dios, en Su sabiduría, ordenó para simiente del nuevo nacimiento y para alimento del alma. Por esto, pues, así como los Apóstoles y los Pastores que les sucedieron instruyeron saludablemente al pueblo en esta gracia de Dios (para honor del Señor, y pata humillación de toda soberbia del hombre), y no descuidaron entretanto el mantenerlos en el ejercicio de la Palabra, de los sacramentos y de la disciplina eclesial por medio de santas amonestaciones del Evangelio; del mismo modo debe también ahora estar lejos de ocurrir que quienes enseñan a otros en la congregación, o quienes son enseñados, se atrevan a tentar a Dios haciendo distingos en aquellas cosas que Él, según Su beneplácito, ha querido que permaneciesen conjuntamente unidas. Porque por las
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Acerca de Poemas de la muerte, de Lorenzo Higueras Cortés

Acerca de Poemas de la muerte, de Lorenzo Higueras Cortés

125 Tono metafísico, decíamos. Tal vez sea mejor decir: meditación. Porque de esto se trata: sosegada, sencilla meditación humana, mientras seguimos entre los polos complementarios de la vida (Y sin embargo; Ya he vivido), la muerte (Cuando a momentos; Un vino leve) y la creación poética (Pienso en la muerte; No todavía); mientras seguimos con la interrogación abierta hacia el abismo de la paradoja (Quizá ya cese; No habitaré). Y mientras se reafirma, quizá contra la paradoja misma, el valor del recuerdo —el que tenemos («Cometí esfuerzos/ tuve desasosiegos») y el que dejamos («No habitaré/ sino un recuerdo leve»)–, el valor de la duda («¿Cuándo nací?/ ¿en qué momento exacto?) y, sobre todo, el valor del ahora en que perseveramos («Aún resisto / ¿qué otra cosa es un hombre?»; «No es el día / de la última mirada»).
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El nuevo teatro de la memoria: la representación del dolor y la muerte

El nuevo teatro de la memoria: la representación del dolor y la muerte

El mismo año 19247, y utilizando un aparato conceptual afín (como si entablara un diálogo), Mijaíl Bajtín elabora una versión distinta del signifi cado del objeto estético. Lo estético, más allá de la forma (teatro, pintura, poesía) y del material utilizado (palabra, color o material, escenario), tiene también una función cognitiva de la expe- riencia fundida indisolublemente con el aspecto ético del vivir. Esta unidad es lo que le da a lo estético, que crea un nuevo objeto a partir de la experiencia de la vida (cogni- tiva y ética)8 y dándole acabado formal a partir de un material determinado, su carác- ter inconfundible. Lo estético, de acuerdo con Mijaíl Bajtín, surge de la voluntad de dar una forma, una delimitación espacial, a un fenómeno que, convirtiéndose en un objeto estético se constituye además en un lugar del encuentro entre el “creador” y el “receptor”. Un fenómeno cuyo sentido va a nacer en el proceso dialógico de esta visión mutua repen- tina, en nuestro caso, de un grito de dolor que deriva en un acto de performance, en una “instalación” formada de objetos reales relacionados con el dolor físico y la muerte,
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1. Saludos y agradecimientos. 2. Fuentes y libro (Instituto Gallup: 5.000.000 USA) 3. La muerte no existe, es un imposible, un fantasma de la imaginación humana. Lo que llamas muerte no es sino una puerta que se abre para pasar de una habitación a otro de

1. Saludos y agradecimientos. 2. Fuentes y libro (Instituto Gallup: 5.000.000 USA) 3. La muerte no existe, es un imposible, un fantasma de la imaginación humana. Lo que llamas muerte no es sino una puerta que se abre para pasar de una habitación a otro de

+Lo primero que se experiencia es una situación de gran desconcierto, confusión y turbación. Sin embargo, estas sensaciones van poco a poco diluyéndose para ser sustituidas por el deseo del fallecido de relacionarse con el mundo físico al que ya no pertenece, pero en el que consciencialmente quiere seguir estando y actuando. Es así, alentado por este deseo, como va adquiriendo una serie de “habilidades” para, desde el tránsito, incidir e intervenir en el plano material: mover objetos, esconder cosas, apagar y encender luces, provocar ruidos, interferir de maneras diversas en personas y un largo etcétera de situaciones y fenómenos que hoy se suelen englobar en el ámbito de la parapsicología. Numerosas historias de fantasmas, aparecidos e, incluso, posesiones, tienen también que ver con esto. (Nota importante: El contacto desde el más allá con los seres humanos y el mundo material también puede darse en desencarnados que no están en el purgatorio, es decir, que se han percatado de su muerte física, la han aceptado en consciencia y han entrado en el “plano de luz”. En este caso, el Amor -no la densidad consciencial, el apego, el sufrimiento…- es lo que motiva estas conexiones desde el más allá.).
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La piedad del Greco (o la muerte de un hombre íntegro)

La piedad del Greco (o la muerte de un hombre íntegro)

En los últimos años de su vida le obsesionaba la idea de caer en manos de la tecnología sanitaria. Hasta sus 84 años se mantuvo alejado de médicos y hospitales. Y la verdad es que   no   tenía   diagnosticada   ninguna   enfermedad   cuando   murió.   Su   voluntad   y   su coherencia,   en   ese   y   otros   sentidos,   eran   de   piedra.   Tal   vez   por   eso,   cuando   las circunstancias   de   su   vida   habían   tensado   demasiado   la   cuerda   no   enfermaba   ni   se quejaba, se rompía. Algunas fracturas de huesos han jalonado pasajes importantes de la vida de mi padre y una fractura de cadera lo llevó al hospital cuarenta y dos días antes de su muerte.
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