Estado de cosas inconstitucionales

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La Inconstitucionalidad por Omisión y El Estado de cosas Inconstitucionales, como manifestaciones de la Intervención Política del Tribunal Constitucional Peruano, a través de su Autonomía Procesal

La Inconstitucionalidad por Omisión y El Estado de cosas Inconstitucionales, como manifestaciones de la Intervención Política del Tribunal Constitucional Peruano, a través de su Autonomía Procesal

Ahora la solución al problema estatal, es propuesto directamente por la corte constitucional a su cargo, pues una vez que declara el Estado de Cosas Inconstitucionales, es necesario que “se efectúe un requerimiento específico o genérico a un (o unos) órgano(s) público(s) a fin de que, dentro de un plazo razonable, realicen o dejen de realizar una acción u omisión, per se, violatoria de derechos fundamentales, que repercuta en la esfera subjetiva de personas ajenas al proceso constitucional en el cual se origina la declaración” (Fundamento Jurídico 19 de la STC del Exp. N° 2579-2003-HD/TC). Es decir que, el TC, desde un enfoque de derechos fundamentales, establece las pautas que han de seguir los sujetos infractores a fin de que ellos adopten las medidas correctivas correspondientes y con lo cual debiese cesar la masiva vulneración constitucional; en este punto es necesario tener cuidado de no generar una situación de “populismo judicial”, tal como advertíamos en el capítulo anterior, pues la no previsión presupuestal para llevar a cabo los lineamientos propuesto por el TC, harían que este instituto procesal pierda su legitimidad, como mecanismo protector de derechos fundamentales.

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La declaración del Estado de Cosas Inconstitucionales en la administración de justicia: 2000 – 2016

La declaración del Estado de Cosas Inconstitucionales en la administración de justicia: 2000 – 2016

30. La situación descrita en los fundamentos que preceden permite constatar a este Tribunal Constitucional la violación masiva y/o generalizada de uno o varios derechos fundamentales (derecho a la salud, integridad personal, etc.) que afectan a un número significativo de personas que adolecen de enfermedad mental. Pero además, esta situación de hecho contraria a la Constitución, permite reconocer a este Colegiado la existencia de un estado de cosas inconstitucional respecto de las personas que adolecen de enfermedad mental, dentro de las que se encuentran las personas sujetas a medidas de internación. En efecto, se aprecia que existen escasos planes, programas y servicios de salud mental dirigidos a personas que se encuentran sujetas a medidas de seguridad de internación. Los existentes no están debidamente articulados entre los sectores e instituciones del Estado, lo cual se aleja por entero del Plan Estratégico del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) para el período 2007-2011, que recoge las propuestas de la Comisión Multisectorial, creada por la Resolución Ministerial Nº 336- 2006-PCM de fecha 18 de setiembre de 2006, e integrada por la Presidencia del Consejo de Ministros, el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Economía y Finanzas, entre otros, y que en el rubro V Lineamientos Estratégicos: Salud Penitenciaria, señala que es prioridad para el INPE: “Desarrollar y/o fortalecer los vínculos con el Ministerio de Salud en los respectivos niveles regional y local, así como la asistencia y traslado de internos psiquiátricos a Hospitales de Salud Mental”.

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Estado de las cosas inconstitucionales frente a los desplazados en el departamento del Chocó, según la sentencia T – 025 DE 2004

Estado de las cosas inconstitucionales frente a los desplazados en el departamento del Chocó, según la sentencia T – 025 DE 2004

territorio, ha habido voluntad política e institucional para darle cumplimiento, acá ha habido una burla en contra de la Corte Constitucional; acá la institucionalidad cuando sale un auto, salen corriendo esos días, para un mes, hablan de él y luego se ausentan del auto como si no existiera; por ejemplo, el auto 005 de 2009, aquí no lo menciona nadie, y una de las cosas con el pronunciamiento de la Corte Constitucional a favor de la población desplazada, hoy con la ley 1448 de 2011 lo que se ha buscado es in-visibilizar a la población desplazada, o sea nadie quiere que hablemos de población desplazada sino de víctimas, y el nombre de víctimas no los dieron a todos, pero la diferencia está en los hechos victimizantes y el mayor hecho victimizante que tiene hoy el país en el Registro Único de Victimas es la población desplazadas, somos el 70%, entonces si se observa el auto de las mujeres donde la Corte estableció 10 facetas de género y 13 programas, no han cumplido si no uno solo aquí en el Choco, que es el número 10, que tiene que ver con la participación donde sean capacitadas las mujeres y por lo menos hayan construido un plan de participación que se les está buscando financiamiento ahora con estos nuevos gobernantes, del resto sobre las demás ordenes de la Corte, no ha pasado absolutamente nada.

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Justicia constitucional diferencial indígena, una respuesta al estado de cosas inconstitucionales desde los planes de salvaguarda de las comunidades indígenas Embera Chamí y Awá organización Unipa y Camawarí de Nariño

Justicia constitucional diferencial indígena, una respuesta al estado de cosas inconstitucionales desde los planes de salvaguarda de las comunidades indígenas Embera Chamí y Awá organización Unipa y Camawarí de Nariño

"Se pregunta la Corte si, desde ahora, de verificarse que el comportamiento omisivo indicado viola la Constitución Política, es posible que la Corporación, en razón de sus funciones, pueda emitir una orden a las autoridades públicas competentes, con el objeto de que a la mayor brevedad adopten las medidas conducentes a fin de eliminar los factores que inciden en generar un estado de cosas que resulta abiertamente inconstitucional. La Corte considera que debe responder de manera afirmativa este interrogante, por las siguientes razones: (1) La Corte Constitucional tiene el deber de colaborar de manera armónica con los restantes órganos del Estado para la realización de sus fines (C.P. art., 113). Del mismo modo que debe comunicarse a la autoridad competente la noticia relativa a la comisión de un delito, no se ve por qué deba omitirse la notificación de que un determinado estado de cosas resulta violatorio de la Constitución Política. (2) El deber de colaboración se torna imperativo si el remedio administrativo oportuno puede evitar la excesiva utilización de la acción de tutela. Los recursos con que cuenta la administración de justicia son escasos. Si instar al cumplimiento diligente de las obligaciones constitucionales que pesan sobre una determinada autoridad contribuye a reducir el número de causas constitucionales, que de otro modo inexorablemente se presentarían, dicha acción se erige también en medio legítimo a través del cual la Corte realiza su función de guardiana de la integridad de la Constitución y de la efectividad de sus mandatos.”

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El estado de cosas inconstitucionales en materia de hacinamiento carcelario en Colombia: perspectiva jurisprudencial

El estado de cosas inconstitucionales en materia de hacinamiento carcelario en Colombia: perspectiva jurisprudencial

que se satisface en el momento en que se establece la sanción, la cual se exterioriza como la amenaza de un mal ante la violación de las prohibiciones; en segundo lugar también debe atender a un fin retributivo, que se manifiesta en la imposición judicial de la pena, y finalmente debe apuntar a un fin resocializador que orienta la ejecución de la misma, de acuerdo con los principios humanistas y las normas de derecho internacional adoptadas, las decisiones emitidas como fundamento para la declaratoria del estado de cosas inconstitucionales (en adelante ECI) en el sistema penitenciario y carcelario de Colombia. Dicho estado fue por primera declarado en la Sentencia C-144 de 1997 en donde la Corte afirmó “Sólo son compatibles con los derechos humanos penas que tiendan a la resocialización del condenado, esto es a su incorporación a la sociedad como un sujeto que la engrandece, con lo cual además se contribuye a la prevención general y la seguridad de la coexistencia”.

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LAS PALABRAS Y LAS COSAS

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

En el siglo XVIII, la continuidad de la naturaleza es exigida por toda la historia natural, es decir, por todo el esfuerzo por instaurar en la naturaleza un orden y descubrir sus categorías generales, ya sean reales y prescritas por distinciones evidentes, o cómodas y sim- plemente destacadas por nuestra imaginación. Sólo el continuo pue- de garantizar que la naturaleza se repite y que, en consecuencia, la estructura puede convertirse en carácter. Pero pronto esta exigencia se desdobla. Pues si fuera algo dado a la experiencia, en su movi- miento ininterrumpido, el recorrer exactamente, paso a paso, el con- tinuo de los individuos, de las variedades, de las especies, de los géneros, de las clases, no sería necesario constituir una ciencia; las designaciones descriptivas se generalizarían con pleno derecho y el lenguaje de las cosas, por un movimiento espontáneo, se consti- tuiría en discurso científico. Las identidades de la naturaleza se ofrecerían como con todas sus letras a la imaginación y el desliza- miento espontáneo de las palabras en su espacio retórico reproduci- ría en líneas plenas la identidad de los seres en su generalidad cre- ciente. La historia natural se haría inútil o, más bien, estaría ya hecha por el lenguaje cotidiano de los hombres; la gramática general sería al mismo tiempo la taxinomia. universal de los seres. Pero si una historia natural, perfectamente distinta del análisis de las pala- bras, resulta indispensable, es porque la experiencia no nos entrega, tal cual, el continuo de la naturaleza. Lo da a la vez desmenuzado —ya que hay muchas lagunas en la serie de valores efectivamente ocupados por las variables (hay seres posibles cuyo lugar puede veri- ficarse, pero que nunca se ha tenido ocasión de observar)— y re- vuelto, ya que el espacio real, geográfico y terrestre, en el que nos encontramos, nos muestra a los seres embrollados unos con otros, en un orden que, con relación a la gran capa de las taxinomias, no es más que azar, desorden y perturbación. Linneo hizo observar que al asociar en los mismos lugares a la lernaea (que es un animal) y la conferva (que es un alga), o a un la esponja y el coral, la naturaleza no une, como lo querría el orden de las clasificaciones, "las plantas más perfectas con los animales llamados muy imper- fectos, sino que combina los animales imperfectos con las plantas imperfectas". 41 Y Adanson verificó que la naturaleza "es una mezcla confusa de seres que el azar parece haber acercado: aquí el oro 40 Cf. Bonnet, Contemplation de la nature, primera parte, Oeuvres com- pletes, t. iv, pp. 35-6.

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Las cosas del decir

Las cosas del decir

Sirva la anterior divagación para explicar por qué escribo. Comencé a leer de niño, y los síntomas del contagio se manifestaron precozmente con efectos que no dudo en calificar, apelando a un neologismo que ruego me disculpen, de cataestrófi- cos: a los 12 años de edad ya había incurrido en décimas y sonetos cuyos principales causantes (no diré culpables) eran Espronceda y Rubén Darío. Para empezar, la poe- sía ajena fue el estímulo primero y determinante de mi propia poesía. He citado mu- chas veces a una frase de Northrop Frye que considero oportuno volver a recordar: «Todo poema procede de otro poema.» Yo nunca hubiese escrito poseía si previa- mente no hubiera leído poesía. Eso lo tengo claro. Pero las razones por las que sigo escribiendo o pretendiendo escribir poesía 60 años después de haber sufrido el con- tagio de la literatura son más dudosas. Para justificar el acto en principio gratuito (y a veces oneroso: hay quienes pagan por publicar sus versos) de la escritura poética se suelen esgrimir muy diversos argumentos, alguno de los cuales yo mismo he utili- zado: el deseo de penetrar la realidad, de conocer y de evaluar éticamente el mundo; la necesidad de expresarnos o de comunicarnos; la voluntad de «anclar en el río de Heráclito» y de salvar del efecto corrosivo del tiempo algunas cosas queridas; el goce de crear pura belleza.

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LAS PALABRAS Y LAS COSAS

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

6 PREFACIO orden y no aquel otro. Pero entre estas dos regiones tan distantes, reina un dominio que, debido a su papel de intermediario, no es menos fundamental: es más confuso, más oscuro y, sin duda, menos fácil de analizar. Es ahí donde una cultura, librándose insensible- mente de los órdenes empíricos que le prescriben sus códigos prima- rios, instaura una primera distancia con relación a ellos, les hace perder su transparencia inicial, cesa de dejarse atravesar pasivamente por ellos, se desprende de sus poderes inmediatos e invisibles, se libera lo suficiente para darse cuenta de que estos órdenes no son los únicos posibles ni los mejores; de tal suerte que se encuentra ante el hecho en bruto de que hay, por debajo de sus órdenes es- pontáneos, cosas que en sí mismas son ordenables, que pertenecen a cierto orden mudo, en suma, que hay un orden. Es como si la cultura, librándose por una parte de sus rejas lingüísticas, percepti- vas, prácticas, les aplicara una segunda reja que las neutraliza, que, al duplicarlas, las hace aparecer a la vez que las excluye, encontrán- dose así ante el ser en bruto del orden. En nombre de este orden se critican y se invalidan parcialmente los códigos del lenguaje, de la percepción, de la práctica. En el fondo de este orden, conside- rado como suelo positivo, lucharán las teorías generales del ordena- miento de las cosas y las interpretaciones que sugiere. Así, entre la mirada ya codificada y el conocimiento reflexivo, existe una región media que entrega el orden en su ser mismo: es allí donde aparece, según las culturas y según las épocas, continuo y graduado o cortado y discontinuo, ligado al espacio o constituido en cada momento por el empuje del tiempo, manifiesto en una tabla de variantes o defi- nido por sistemas separados de coherencias, compuesto de semejanzas que se siguen más y más cerca o se corresponden especularmente, organizado en torno a diferencias que se cruzan, etc. Tanto que esta región "media", en la medida en que manifiesta los modos de ser del orden, puede considerarse como la más fundamental: anterior a las palabras, a las percepciones y a los gestos que, según se dice, la traducen con mayor o menor exactitud o felicidad (por ello, esta experiencia del orden, en su ser macizo y primero, desempeña siem- pre un papel crítico); más sólida, más arcaica, menos dudosa, siem- pre más "verdadera" que las teorías que intentan darle una forma explícita, una aplicación exhaustiva o un fundamento filosófico. Así, existe en toda cultura, entre el uso de lo que pudiéramos llamar los códigos ordenadores y las reflexiones sobre orden, una experiencia desnuda del orden y sin modos de ser.

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LAS PALABRAS Y LAS COSAS

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

En el siglo XVIII, la continuidad de la naturaleza es exigida por toda la historia natural, es decir, por todo el esfuerzo por instaurar en la naturaleza un orden y descubrir sus categorías generales, ya sean reales y prescritas por distinciones evidentes, o cómodas y sim- plemente destacadas por nuestra imaginación. Sólo el continuo pue- de garantizar que la naturaleza se repite y que, en consecuencia, la estructura puede convertirse en carácter. Pero pronto esta exigencia se desdobla. Pues si fuera algo dado a la experiencia, en su movi- miento ininterrumpido, el recorrer exactamente, paso a paso, el con- tinuo de los individuos, de las variedades, de las especies, de los géneros, de las clases, no sería necesario constituir una ciencia; las designaciones descriptivas se generalizarían con pleno derecho y el lenguaje de las cosas, por un movimiento espontáneo, se consti- tuiría en discurso científico. Las identidades de la naturaleza se ofrecerían como con todas sus letras a la imaginación y el desliza- miento espontáneo de las palabras en su espacio retórico reproduci- ría en líneas plenas la identidad de los seres en su generalidad cre- ciente. La historia natural se haría inútil o, más bien, estaría ya hecha por el lenguaje cotidiano de los hombres; la gramática general sería al mismo tiempo la taxinomia. universal de los seres. Pero si una historia natural, perfectamente distinta del análisis de las pala- bras, resulta indispensable, es porque la experiencia no nos entrega, tal cual, el continuo de la naturaleza. Lo da a la vez desmenuzado —ya que hay muchas lagunas en la serie de valores efectivamente ocupados por las variables (hay seres posibles cuyo lugar puede veri- ficarse, pero que nunca se ha tenido ocasión de observar)— y re- vuelto, ya que el espacio real, geográfico y terrestre, en el que nos encontramos, nos muestra a los seres embrollados unos con otros, en un orden que, con relación a la gran capa de las taxinomias, no es más que azar, desorden y perturbación. Linneo hizo observar que al asociar en los mismos lugares a la lernaea (que es un animal) y la conferva (que es un alga), o a un la esponja y el coral, la naturaleza no une, como lo querría el orden de las clasificaciones, "las plantas más perfectas con los animales llamados muy imper- fectos, sino que combina los animales imperfectos con las plantas imperfectas". 41 Y Adanson verificó que la naturaleza "es una mezcla confusa de seres que el azar parece haber acercado: aquí el oro 40 Cf. Bonnet, Contemplation de la nature, primera parte, Oeuvres com- pletes, t. iv, pp. 35-6.

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LAS PALABRAS Y LAS COSAS

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

Pero esta denominación esencial —este paso de la estructura visible al carácter taxinómico— remite a una exigencia costosa. El lenguaje espontáneo, a fin de cumplir y rizar la figura que va de la función monótona del verbo ser a la derivación y al recorrido del espacio retórico, sólo tenía necesidad del juego de la imaginación: es decir, de las semejanzas inmediatas. En cambio, para que la taxi- nomia sea posible es necesario que la naturaleza sea realmente con- tinua y en su plenitud misma. Allí donde el lenguaje exigía la simi- litud de las impresiones, la clasificación exige el principio de la menor diferencia posible entre las cosas. Ahora bien, este continuum, que aparece así en el fondo de la denominación, en la abertura que se deja entre la descripción y la disposición, está supuesto como muy anterior al lenguaje y como su condición. Y no sólo porque pueda fundamentar un lenguaje bien hecho, sino porque da cuenta de todo lenguaje en general. Sin duda alguna, es la continuidad de la natu- raleza la que da a la memoria la oportunidad de ejercitarse, dado que una representación, confusa y mal percibida por cualquier iden- tidad, hace recordar otra y permite aplicar a ambas el signo arbitra- rio de un nombre común. Lo que en la imaginación se daba como una similitud ciega no era más que el rastro irreflexivo y revuelto de la gran trama ininterrumpida de las identidades y de las diferen- cias. La imaginación (aquella que autoriza al lenguaje al permitir la comparación) formaba, sin que se supiera entonces, el lugar ambi- guo en el que la continuidad rota, pero insistente, de la naturaleza se reunía con la continuidad vacía, pero atenta, de la conciencia tanto que no habría sido posible hablar ni habría habido lugar para el menor nombre si, en el fondo de las cosas, antes de toda repre- sentación, la naturaleza no hubiera sido continua. Para establecer el gran cuadro sin falla de las especies, los géneros y las clases ha sido necesario que la historia natural utilice, critique, clasifique y, por último, reconstituya con nuevos gastos un lenguaje cuya condi- ción de posibilidad residía justamente en este continuo. Las cosas y las palabras se entrecruzan con todo rigor: la naturaleza sólo se ofrece a través de la reja de las denominaciones y ella que, sin tales nombres, permanecería muda e invisible, centellea a lo lejos tras ellos, continuamente presente más allá de esta cuadrícula que la ofrece, sin embargo, al saber y sólo la hace visible atravesada de una a otra parte por el lenguaje. Es por ello por lo que, sin duda alguna, la historia natural, en

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De Tecnología y otras cosas

De Tecnología y otras cosas

En ámbitos ajenos a la arquitectura en ocasiones se piensa en ésta en términos que, aunque relacionados, no constituyen la verdadera esencia contenida en su ejercicio. Es frecuente encontrar en legos en la materia, asociaciones vinculadas a elementos como: decorados, estilos, gustos y en el mejor de los casos una especie de capacidad especial para disponer del mobiliario, sobre todo en ambientes con limitadas dimensiones. Inclusive en profesiones y oficios cercanos (ingenierías básicamente), se ve al arquitecto como la persona capaz de pensar los diferentes ambientes necesarios para cumplir con las condiciones y especificaciones de un programa determinado. A saber, por ejemplo: vivienda, oficina, fábrica, local comercial, etc. Así las cosas, no es extraño encontrar a muchos colegas sucumbir ante tan limitada concepción del oficio y terminan ajustando esa estrecha concepción de lo que se supone es la arquitectura a su quehacer profesional. Adaptando los alcances de una necesidad pre-establecida a un programa que insisten en llamar “proyecto” pero que dista mucho de contener todas las implicaciones necesarias para poder ser considerado como arquitectura; o si quiera proyecto arquitectónico, dado que la primera (arquitectura) requiere el estar construida y el último (proyecto arquitectónico) no.

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Las cosas de Europa

Las cosas de Europa

manifiesta ante todas cosas, en medio de evolución tan sorprendente, su firme intento de continuar la obra revo- lucionaria de la escuela liberal, al mismo tiempo que de mantener la integridad del territorio nacional, es una nueva prueba, es una confirmación incontestable del principio que otras veces hemos consignado, a saber: que las formas de gobierno son cosas secundarias respecto de los sistemas doc- trinarios que a la sombra de aquéllas se establecen y de- senvuelven.

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Foucault – Las palabras y las cosas

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

En el siglo XVIII, la continuidad de la naturaleza es exigida por toda la historia natural, es decir, por todo el esfuerzo por instaurar en la naturaleza un orden y descubrir sus categorías generales, ya sean reales y prescritas por distinciones evidentes, o cómodas y sim- plemente destacadas por nuestra imaginación. Sólo el continuo pue- de garantizar que la naturaleza se repite y que, en consecuencia, la estructura puede convertirse en carácter. Pero pronto esta exigencia se desdobla. Pues si fuera algo dado a la experiencia, en su movi- miento ininterrumpido, el recorrer exactamente, paso a paso, el con- tinuo de los individuos, de las variedades, de las especies, de los géneros, de las clases, no sería necesario constituir una ciencia; las designaciones descriptivas se generalizarían con pleno derecho y el lenguaje de las cosas, por un movimiento espontáneo, se consti- tuiría en discurso científico. Las identidades de la naturaleza se ofrecerían como con todas sus letras a la imaginación y el desliza- miento espontáneo de las palabras en su espacio retórico reproduci- ría en líneas plenas la identidad de los seres en su generalidad cre- ciente. La historia natural se haría inútil o, más bien, estaría ya hecha por el lenguaje cotidiano de los hombres; la gramática general sería al mismo tiempo la taxinomia. universal de los seres. Pero si una historia natural, perfectamente distinta del análisis de las pala- bras, resulta indispensable, es porque la experiencia no nos entrega, tal cual, el continuo de la naturaleza. Lo da a la vez desmenuzado —ya que hay muchas lagunas en la serie de valores efectivamente ocupados por las variables (hay seres posibles cuyo lugar puede veri- ficarse, pero que nunca se ha tenido ocasión de observar)— y re- vuelto, ya que el espacio real, geográfico y terrestre, en el que nos encontramos, nos muestra a los seres embrollados unos con otros, en un orden que, con relación a la gran capa de las taxinomias, no es más que azar, desorden y perturbación. Linneo hizo observar que al asociar en los mismos lugares a la lernaea (que es un animal) y la conferva (q ue es un alga), o a un la esponja y el coral, la naturaleza no une, como lo querría el orden de las clasificaciones, "las plantas más perfectas con los animales llamados muy imper- fectos, sino que combina los animales imperfectos con las plantas imperfectas". 41 Y Adanson verificó que la naturaleza "es una mezcla confusa de seres que el azar parece haber acercado: aquí el oro 40 Cf. Bonnet, Contemplation de la nature, primera parte, Oeuvres com- pletes, t. iv, pp. 35-6.

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La Historia de las Cosas – Annie Leonard

La Historia de las Cosas – Annie Leonard

Reciclaje: el término reciclaje normalmente se refiere a la reutilización de algo (o una parte de algo), o a hacer que algo vuelva a ser útil (o volverlo a introducir en la economía de materiales) en vez de desecharlo. Sin embargo, hay muchos tipos de reciclaje. El reciclaje verdadero consigue un proceso de producción de ciclo cerrado (como convertir una botella en una botella y en otra botella); el «bajociclaje» vuelve a procesar un material en un material de categoría inferior y en un producto secundario (como convertir un vaso de plástico en bases de moqueta. El reciclaje verdadero persigue eliminar la necesidad de que entren recursos naturales y salgan residuos al producir las cosas. Por otro lado, el «bajociclaje», como mucho, reduce la entrada de recursos naturales para generar el artículo secundario, pero no reduce los recursos naturales necesarios para crear el producto original. De hecho, al anunciar un producto como «reciclable», su demanda puede aumentar, creando, irónicamente, una mayor demanda del recurso natural de entrada. En otras palabras, ¿reciclar? ¡sí! Pero recordemos que el reciclaje actualmente no es más que «bajociclaje», con lo que todavía no se está consiguiendo un sistema de producción de círculo cerrado.

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Megapensiones : una tensión entre el precedente constitucional y los actos administrativos que regulan sus reajustes

Megapensiones : una tensión entre el precedente constitucional y los actos administrativos que regulan sus reajustes

Ahora bien, una vez analizado el tema del mecanismo de reajuste anual aplicado a las “megapensiones” actualmente y el tope de las pensiones establecido por la Corte, desde el punto de vista doctrinal, jurisprudencial y del sistema de fuentes, tenemos que efectivamente existe una tensión entre la sentencia C-258 de 2013 y las regulaciones del Ministerio vía circular, la cual debería resolverse a favor del precedente judicial constitucional contenido en la sentencia C-258 de 2013 y por ello, así mismo, deberían ser inaplicadas estas circulares por su falta de validez material ya que son inconstitucionales y por su falta de validez formal ante la falta de competencia del Ministerio para regular estos asuntos; al igual, porque vulneran el derecho a la igualdad en sentido negativo, toda vez que ofrecen privilegios y ventajas no justificados en un Estado Social de Derecho.

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Ética de las pequeñas cosas en Medicina

Ética de las pequeñas cosas en Medicina

Resulta difícil ponerse en lugar del paciente, pues cada uno tiene una “historia” que hace peculiar y singular su forma de vivir la enfermedad. Por ello hablamos de “enfermar” y no de enfermedad. La enfermedad es una entelequia que nos ayuda a progresar en lo científico, pero el paciente no “tiene una enfermedad” sino “vive una enfermedad”. Vivir la enfermedad es el enfermar, el clásico “no existen enfermedades sino enfermos”. Al médico especialista se le podría perdonar un cierto énfasis en la enfermedad, sin que supere nunca al énfasis en el enfermar, pero el médico general debería caracterizarse por centrarse en el enfermar con escaso margen para la enfermedad. Lo que importa para ambos tipos de médicos es la repercusión, el impacto de la enfermedad, la forma en que cambia la vida del paciente. Muchas veces es tan sutil que no resulta ni siquiera explicable. Es la ruptura de hábitos y de viejas costumbres, es la renuncia a cosas “básicas” para el enfermo, es el cambio de expectativas vitales. La empatía permite al médico ponerse en lugar del paciente. La empatía busca el tiempo y el lugar para que el paciente pueda expresar incluso eso que no sabe cómo decir, o que le conmueve pero nunca ha verbalizado. Sin empatía no hay calidad humana, y por tanto no hay calidad científica.

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El matrimonio a la luz de la interpretación constitucional en México Marriage in light of constitutional interpretation in Mexico

El matrimonio a la luz de la interpretación constitucional en México Marriage in light of constitutional interpretation in Mexico

El impedimento al derecho al matrimonio era congruente hasta antes de las jurisprudencias 43/2015 y 46/2015. Después de ellas, es aberrante que se sigan promoviendo amparos indirectos para celebrar el matrimonio, cuando ya se reconoció la posibilidad de celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo. Además, cabe remarcar el hecho de que los códigos que establezcan como finalidad del vínculo, la procreación o lo definan desde la perspectiva heterosexual son inconstitucionales. Dichos amparos se siguen promoviendo por la apatía de los congresos locales, los cuales no quieren adecuar sus le- gislaciones en concordancia con la Constitución y las jurisprudencias, porque les es más importante servir a intereses políticos electorales que a la realidad social y jurídica.

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Impactos de la declaratoria de inconstitucionalidad del Decreto Ejecutivo 1182 sobre el Derecho a Solicitar Refugio en el Ecuador

Impactos de la declaratoria de inconstitucionalidad del Decreto Ejecutivo 1182 sobre el Derecho a Solicitar Refugio en el Ecuador

Así mismo, en cumplimiento de la Sentencia, Asylum Acess ha comenzado a aplicar las nuevas normas en el ejercicio cotidiano de los servicios legales que la Fundación presta. Por ejemplo, se ha comenzado a argumentar en recursos de reposición y de apelación la necesidad de considerar que el plazo de 15 días para solicitar la condición de refugiado es inconstitucional y que, aunque no se conoce si se lo puede aplicar retroactivamente, se debe tomar en cuenta para la resolución de recursos después de la emisión de la sentencia. Además, las apelaciones están siendo presentadas dentro del plazo determinado en el ERJAFE y ahora el Decreto 1182, y no dentro de los anteriores plazos que fueron calificados como inconstitucionales por la Sentencia.

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Cosas de oración

Cosas de oración

argentinas (‘’Sueño del alma que a veces muere sin florecer’’, ‘’y me trajeron de vuelta sentires que nunca se harán olvido’’), la expresión ‘’disminuyéndome en ti’’ (de Teilhard de Chardin), y la palabra ‘’civilización’’ extraída de los intertítulos de una película muda. La ‘’unánime noche’’ de Las Ruinas Circulares, de Borges, se hizo presente también a la sombra de la ‘’noche oscura’’ de San Juan de la Cruz y su ‘’Llama de amor viva’’ de la que se extrajeron las sílabas ‘’ti … er … na … men … te … hie … res’’ para configurar un motete con forma de cascada. Y otras tantas palabras que se oyen (Ej.: ‘’cosas’’ y cosas y cosas psicosis …) son derivaciones de palabras de Teresa. El propósito en esta instancia es, siendo menos integrantes en el grupo, y disponiendo de unos mínimos materiales (cristalinos), progresar a partir del borrador de laboratorio anterior a una representación más limitada (estrecha) y libre de espíritu del prólogo … de una Erlebnis a una Erfahrung. Dispusimos en ese sentido una suite de catorce motetes cuya articulación tendería a acercarnos a la orilla (divisadero) de un estuario más abierto donde se alcance a entrever algún destello de la Morada 1ra. cuyos tesoros ya vemos ahí brillar pero no nos animamos todavía a tocarlos ni decirlos, ni nos es necesario por ahora.

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Cosas del corazón

Cosas del corazón

M: Otro para ti – dijo antes de colgar, una vez lo hizo sacó de uno de los cajones una agenda, la puso sobre la mesa y buscó un número, cuando lo encontró volvió a coger el aparato y esperó a que descolgaran – Hola… ¿Juanjo? Soy Maca… la misma – sonrió - ¿Qué tal como va todo?... me alegro… yo genial sí… bueno tuve una época un poco complicada pero ahora todo va bien … sí tranquilo no pasa nada… pues claro un día de estos quedamos y te cuento… sí hace ya mucho tiempo, desde la ultima vez que nos reunimos todos… ¿Tanto?... Pues sí habrá que hacer otra comida…ya... oye me tienes que hacer un favor… ¿tu sigues en lo tuyo?... ¿Sí? Genial… y podrías… jajaja, veo que ya sabes lo que te voy a pedir jajaja… sabes que siempre me ha hecho ilusión hacerle eso a alguien… mucho, muy enamorada… sí… pues esta noche… vale te llamo luego y te cuento ¿vale?... Muchas gracias Juanjo… hasta luego – colgó de nuevo el teléfono y se quedó mirándolo – yo no sé si te gustarán estas cosas, mi niña – dijo en voz alta – pero espero que al menos te anime un poco…

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