Historia De La Locura

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La crítica anticartesiana de Michel Foucault al psicoanálisis en Historia de la locura

La crítica anticartesiana de Michel Foucault al psicoanálisis en Historia de la locura

En varios capítulos de Historia de la locura, cuando asocia el nombre de Freud con el de Nietzsche, Foucault presenta elogiosamente la obra de Freud como una reflexión que cuestiona el modo médico tradicional de abordar la sinrazón. Sin embargo, a pesar de la postura enaltecedora que Foucault hace en Historia de la locura a Freud, es innegable que su tesis doctoral también esgrime una incisiva crítica a su pensamiento, efecto de la afiliación que iden- tifica en el psicoanálisis con “la conciencia médica de la locura”. En el capítulo llamado “Nacimiento del asilo”, Foucault establece una relación directa entre el psicoanálisis y el mundo asilar del siglo xix ; ahí no duda en colocar a Freud como el último de la larga lista de próceres de la medicina que consolidaron un modo particular de intervenir y concebir la locura. “Ese diálogo del loco con el médico que, de Pinel a Leuret, a Charcot y a Freud, tomará vocabularios tan extraños”. 11 Foucault afirma en “Nacimiento del asilo” continuidad, no
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Historia de la locura en la época clásicaI

Historia de la locura en la época clásicaI

alucinaciones bajo el sol de la locura, siempre delirios en los discursos de la sinrazón, y que se encuentran las mismas angustias en todos esos corazones sin reposo. Es que la medicina mental recibe así. las primeras cauciones de su eternidad; y si llegara a tener remordimientos se tranquilizaría, sin duda, al reconocer que el objeto de su búsqueda estaba allí, que la aguardaba a través del tiempo. Y luego, para aquel mismo que llegara a inquietarse del sentido del internamiento y de la manera en que se ha podido inscribir en las instituciones de la medicina, ¿no es reconfortante pensar que, de todos modos, eran locos los que se encerraba, y que en esta oscura práctica se ocultaba ya aquello que para nosotros toma la figura de una justicia médica inmanente? A los insensatos que se internaba, casi no faltaba más que el nombre de enfermos mentales y el estatuto médico que se atribuía a los más visibles, a los mejor reconocidos entre ellos. Procediendo a semejante análisis se adquiere sin esfuerzo una buena conciencia en lo que concierne, por una parte, a la justicia de la historia y, por la otra, a la eternidad de la medicina. La medicina se verifica por una práctica premédica; y la historia queda justificada por una especie de instinto social, espontáneo, infalible y puro. Basta con añadir a esos postulados una confianza estable en el progreso, para sólo tener que trazar el oscuro camino que va del internamiento —diagnóstico silencioso dado por una medicina que aún no ha logrado formularse— hasta la hospitalización, cuyas primeras formas en el siglo XVIII prefiguran ya el progreso, e indican simbólicamente el término de éste. Pero la desgracia ha querido que las cosas sean más complicadas; y, de manera general, que la historia de la locura no pueda, en caso alguno, servir de justificación, y como ciencia de apoyo, a la patología de las enfermedades mentales. La locura, en el devenir de su realidad histórica, hace posible en un momento dado un conocimiento de la alienación en un estilo de positividad que la cierne como enfermedad mental; pero no es este conocimiento el que forma la verdad de esta historia y la anima secretamente desde su origen. Y si, durante un tiempo, hemos podido creer que esta historia terminaba allí, ello ocurrió por no haber reconocido que la locura, como dominio de experiencia, nunca se agotaba en el conocimiento médico o para-médico que podía tenerse de ella. Y
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Historia de la locura en la época clásica II

Historia de la locura en la época clásica II

El retorno a lo inmediato es la terapéutica por excelencia, puesto que es el absoluto rechazo de la terapéutica; cura en la medida en que es olvido de todos los cuidados. Es en la pasividad del hombre con respecto a sí mismo, y en el silencio que impone a su arte y a sus artificios, donde la naturaleza despliega una actividad que es exactamente lo recíproco del renunciamiento. Pues si la vemos de más cerca, esa pasividad del hombre es actividad real; cuando el hombre se confía al medicamento, escapa de la ley del trabajo que la misma naturaleza le impone; se hunde en el mundo del artificio y de la contranatura, en un mundo del que forma parte la locura, la cual es una de sus manifestaciones; es olvidando la enfermedad, y tomando nuevamente su lugar dentro de la actividad de los seres naturales, como el hombre llega a curarse, por medio de una aparente pasividad que no es, en el fondo, sino una industriosa fidelidad, Bernardino de Saint-Pierre explica de la manera siguiente cómo se libró de un "mal extraño", el cual, "como a Edipo, le hacía ver dos soles". La medicina le había ofrecido su auxilio y le había enseñado que "su mal radicaba en los nervios". En vano se aplicó los medicamentos más apreciados; se dio cuenta, en breve, de que los mismos médicos morían por causa de sus remedios: "Es a Jean-Jacques Rousseau a quien debo el haber recuperado la salud. Yo había leído, en sus escritos inmortales, entre otras verdades naturales, que el hombre está hecho para trabajar, no para meditar. Hasta entonces había ejercitado mi alma y dejado en reposo mi cuerpo; cambié de régimen; ejercité el cuerpo y di reposo al alma. Renuncié a la mayor parte de los libros; puse los ojos sobre las obras de la naturaleza, que hablaban a mis sentidos con un lenguaje que ni el tiempo ni las naciones pueden alterar. Mi historia y mis periódicos fueron las hierbas del campo y de las praderas; no eran ya mis pensamientos los que en forma penosa se dirigían a ella, como ocurre dentro del sistema de los hombres, sino que eran sus pensamientos los que venían a mí bajo mil formas agradables." cccxliv
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Retórica, eventos de discurso y escepticismo  La polémica sobre la Historia de la locura

Retórica, eventos de discurso y escepticismo La polémica sobre la Historia de la locura

En cuanto a la supremacía que, así, se concede al campo históri- co frente a la escena del argumento filosófico, recordemos que ya en La verdad y las formas jurídicas (1973) Foucault afirmaba que los métodos de la filosofía y de la ciencia habían sido confiscados a la historia judi- cial, robados a los procesos de la justicia administrativa (37-59). El inte- rés por los actos de habla, por parte de Foucault, tiene sin duda que ver con el borde del campo social en la escena de las Meditaciones. Con todo —volvamos a Lévy— ni Foucault ni Derrida se habrían preocupado de la dependencia que tendría la argumentación cartesiana al interior de la tra- dición filosófica escéptica: el primero, interesado en el marco de la historia epocal; el segundo, absorbido por la retórica. Lo que no se ajusta, según las referencias indicadas, al interés dedicado por Derrida a interrogar si era posible que se desmarcara —con los protocolos de traducción que ello suponía— el análisis de la locura del período francés clásico (XVI-XVIII), con el propósito de vincular la insania a la ὕβρις griega (La escritura y la di- ferencia 60). Ya hemos insinuado que a este autor sí le importa el problema del escepticismo. Prueba de ello, es su ensayo “Las novelas de Descartes”, y su interrogación de la postura escéptica en la historia anterior a la época cartesiana, por ejemplo, en relación a un escritor como Montaigne (64). No obstante, es cierto que no habla de Sexto Empírico, uno de los autores del escepticismo antiguo que interesa a Lévy.
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HISTORIA DE LA LOCURA en la época clásica II

HISTORIA DE LA LOCURA en la época clásica II

Utilizada por los cambios que provoca en la melancolía, o por la regularidad que impone a la manía, la terapéutica por el movimiento esconde la idea de una conquista que realiza el mundo sobre el espíritu del alienado. Es al mismo tiempo un "marcar el paso" y una conversión, puesto que el movimiento prescribe su ritmo, pero constituye, por su novedad o su variedad, un llamado constante al espíritu para que salga de sí mismo y entre en el mundo. Si es verdad que en las técnicas de la inmersión se escondía siempre la memoria ética, casi religiosa, de la ablución y del segundo nacimiento, en los tratamientos por el movimiento, puede reconocerse todavía una teoría moral simétrica, contraria a la primera: volver al mundo, confiar en su sabiduría, tomar el lugar correspondiente dentro del orden general, olvidar por medio de esto la locura, que es el momento de la pura subjetividad. Se ve cómo hasta en el empirismo de los medios de curación vuelven a encontrarse las grandes estructuras que organizaron la experiencia de la locura en la época clásica. Error y falta, la locura es también impureza y soledad; se lia retirado del mundo y de la verdad; pero por lo mismo, es prisionera del mal. Su doble nada consiste en ser la forma visible del no-ser que es el mal, y de proferir, en el vacío, y en la apariencia coloreada, de su delirio, el no-ser del error. Es totalmente pura, puesto que no es nada, sino el punto fugaz de una subjetividad a la que se ha sustraído la verdad; y totalmente impura, puesto que siendo nada, es el no-ser del mal. La técnica de curación, hasta en sus símbolos físicos más sobrecargados de intensidad imaginaria (consolidación y vuelta a poner en movimiento, por un lado, purificación e inmersión, por el otro), se ordenan secretamente en estas dos tesis fundamentales; se trata a la vez de volver al sujeto a su pureza originaria y de arrancarlo de su pura subjetividad para iniciarlo en el mundo; aniquilar el no-ser que lo aliena y reabrirlo a la plenitud del mundo exterior, a la sólida verdad del ser.
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De la identidad a las intersubjetividades en la comunicación mundo: elementos para el debate

De la identidad a las intersubjetividades en la comunicación mundo: elementos para el debate

Michael Foucault, autor de Vigilar y castigar: el nacimiento de la prisión, Historia de la sexualidad, Las palabras y las cosas e Historia de la locura en la Edad Media, entre otros textos, plantea como microfísica del poder la idea del poder como algo externo al ser humano, es decir, se trata de un poder difícilmente ob- jetivable como forma de dominación homogénea de un individuo sobre otro sino como estrategia y proceso de los grupos hegemónicos, con lo cual se acuerda que el poder no está, como se considera tradicionalmente, lejano a los hombres ni está subdividido entre aquellos que lo poseen, aquellos que lo detentan y aquellos que lo padecen. Bajo la óptica de este incansable autor francés, el poder posee unas implicaciones para la vida de los sujetos, por lo menos desde la perspectiva de la construcción de ciudadanía: a) hace responsables a las personas, en la medida en que los confronta con sus acciones sociales, lo cual las relaciona con su subjetividad y no con los determinismos de la autoridad pública; b) permite visualizar “estrategias de resistencia”, término empleado para verificar formas de identificación a nivel microsocial que recuperen la vitalidad de la acción social, y c) construye ciudadanos, como efecto de esta construcción de ciudadanía: el ciudadano como un agente y no como un mero sujeto de derechos, en su acepción más dinamizadora y móvil 12 .
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HISTORIA DE LA LOCURA en la época clásica I

HISTORIA DE LA LOCURA en la época clásica I

Su poder no es ya de enseñanza sino de fascinación. Es característica la evolución del grylle, famoso tema, familiar desde la Edad Media, que encontramos en los salterios ingleses, en Chartres y en Bourges. Enseñaba entonces que el hombre que vivía para satisfacer sus deseos, transformaba su alma en prisionera de la bestia; aquellos rostros grotescos, en el vientre de los monstruos, pertenecían al mundo de la gran metáfora platónica, y sirven para demostrar el envilecimiento del espíritu en la locura del pecado. Pero he aquí que en el siglo XV, el grylle, imagen de la locura humana, llega a ser una de las figuras privilegiadas de las innumerables "Tentaciones". La tranquilidad del eremita no se ve turbada por los objetos del deseo; son formas dementes, que encierran un secreto, que han surgido de un sueño y permanecen en la superficie de un mundo, silenciosas y furtivas. En la "Tentación" de Lisboa, enfrente de San Antonio está sentada una de estas figuras nacidas de la locura, de su soledad, de su penitencia, de sus privaciones; una débil sonrisa ilumina ese rostro sin cuerpo, pura presencia de la inquietud que aparece como una mueca ágil. Ahora bien, esta silueta de pesadilla es a la vez sujeto y objeto de la tentación; es ella la que fascina la mirada del asceta; ambos permanecen prisioneros de una especie de interrogación especular, indefinidamente sin respuesta, en un silencio habitado solamente por el hormigueo inmundo que los rodea. 60 El grylle ya no recuerda al hombre, bajo una forma satírica, su vocación espiritual, olvidada en la locura del deseo. Ahora es la locura convertida en Tentación; todo lo que hay de imposible, de fantástico, de inhumano, todo lo que indica la presencia insensata de algo que va contra la naturaleza, presencia inmensa que hormiguea sobre la faz de la Tierra, todo eso, precisamente, le da su extraño poder. La libertad de sus sueños —que en ocasiones, es horrible—, los fantasmas de su locura tienen, para el hombre del siglo XV, mayor poder de atracción que la deseable realidad de la carne.
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Un monográfico de la revista : La Locura. Arte & Literatura

Un monográfico de la revista : La Locura. Arte & Literatura

Cuántas veces Juan Ramón Jiménez dejó pistas en sus versos del amor, de la vida, de la cordura y de la locura, antes de que lo hicieran los jovencitos del 27, algunos lo martirizaban; pero esto es otra historia, como es otra historia la que cuenta el poeta de Moguer en “Arias tristes”: “Y esta noche que sufro y que pienso/libertar de esta carne a mi alma,/ me he quedado mirando a la luna/ a través de las finas acacias”. Por favor, golfillos del 27, no molestéis a Juan Ramón que le debéis mucho. Más de lo que creéis. Como son otras historias, pero con compases afines, las de Friedrich Hölderlin y Baudelaire, o las de Ruben Darío, ebrio, buscando a la Princesa Paca, o la de Flora Alejandra Pizarnik. ¿Se acuerdan de esos versos de la gran poeta argentina? Aquellos que dicen: “Insiste en tu abrazo,/redobla tu furia,/ crea un espacio de injurias/entre yo y el espejo,/ crea un canto de leprosa/ entre yo y la que me creo”.
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Visiones Cinematográficas de las Mujeres en el Poder: La Reina Juana de Castilla

Visiones Cinematográficas de las Mujeres en el Poder: La Reina Juana de Castilla

Se mezclan en este episodio acontecimientos reales previos a la muerte de Isabel y ficticios, dando una apariencia de verosimilitud bastante apreciable e incrementando considerablemente la carga dramática. El arrebato de locura del patio se inspira en el ocurrido en el castillo de Mota en marzo de 1503 cuando, tras ser jurada heredera en las Cortes y partido su esposo a Flandes, su madre le impidió la marcha encargando al alcaide que cerrara el rastrillo. En ese momento Juana se resistió y empleó una postura de fuerza negándose a abandonar el patio en toda la noche, una escena desgarradora que trajo consigo un violento enfrentamiento posterior madre-hija, muy destacado por los hagiógrafos de Isabel y profusamente ilustrado en la pintura de historia decimonónica (Segura, 2003: 180 ss.). La violencia física empleada contra damas y criadas de rango inferior que no complacían su voluntad era habitual en la época y está bien documentada para la vida de Juana (Aram, 2001: 147). Concretamente el corte de pelo y la marca en la cara a una supuesta amante de Felipe se basa en una referencia del Epistolario de Anglería. No obstante, estos episodios junto a los arrebatos de celos tuvieron lugar en mayor medida a la vuelta de Juana a Flandes, cuando su madre estaba agonizando y ella, como heredera, no podía consentir unos devaneos de Felipe que atentaban a su autoridad de futura Reina y suponían un acto de desacato al cuerpo místico que encarnaba (Segura, 2005: 1113- 4).
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EL OBJETO DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

EL OBJETO DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Y, finalmente, el cuarto problema, quizá el más importante y el más controvertido. Formulémoslo rápida- mente desde el principio, planteando una pregunta categórica: ¿las innovaciones pedagógicas se relacionan con la revolución social o más bien con la utopía? La pregunta puede quizá sorprender, pero apunta al centro de la actividad pedagógica. ¿Qué pueden decirnos de este tema a nosotros, los pedagogos, los historiadores de la educa- ción? Podrían investigarse las consecuencias que las revoluciones han tenido en la historia de Europa, y quizá también de los restantes continentes, en el dominio educativo. ¿Tuvo consecuencias de éste tipo la revolución inglesa del XVII? ¿Transformó la revolución francesa del XVIII el sistema de enseñanza tan radicalmente como cambió la organización social y política? ¿La gran Revolución de Octubre, que en sus primeros años se interesó vivamente por la innovación pedagógica ha tenido consecuencias en el siglo XX? Es evidente que todas estas revoluciones sociales aceleraban, a veces incluso sensiblemente, el proceso de democratización de la educación; en ese campo la revolución de Octubre ha realizado una obra espectacular. ¿Pero han ejercido estas revoluciones una influencia más profunda, sobre el contenido y la orientación de la renovación pedagógica?.
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2001 Agustín Adúriz Bravo HACIA LA ESPECIFICIDAD DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN UN ABORDAJE TRANSDISCIPLINAR

2001 Agustín Adúriz Bravo HACIA LA ESPECIFICIDAD DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN UN ABORDAJE TRANSDISCIPLINAR

y pedagogos, el rol de la sociología de la educación frente a esta disciplina, e incluso la formación académica más adecuada para abordar los problemas del área (Cucuzza, 1996a; Martínez Boom y Narodowsky, 1996b). La magnitud de tal polémica excede con mucho las pretensiones de este trabajo, que sólo se propone una revisión metodológica alrededor de tres cuestiones particulares: 1) la adecua- ción de las herramientas conceptuales de la historia en el interior de la identidad propia de la educación, 2) la pertinencia de un enfoque “historizante” en el abordaje de los eventos y discursos pedagógicos, y 3) el problema de las periodizaciones contextuales en la historia de la educación.
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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2

El racionalismo, para salvar la verdad, para posibilitar el conocimiento y la cultura, niega la vida. Los fenómenos vitales no encajan dentro de una concepción del mundo donde se identifica el ser con lo eterno e inmutable. Frente a la postura racionalista se ha dado a lo largo de la historia de la filosofía otra alternativa, conocida usualmente como relativismo (sofistas, Hume, Nietzsche, etc.). Consiste en que para salvar los fenómenos vitales, se niega todo tipo de verdad absoluta, haciendo de la verdad un problema subjetivo. Pero el relativismo conduce en último término al escepticismo. Ortega postula una alternativa conocida como perspectivismo. Tanto la estructura de la realidad como la del conocimiento son siempre manejables desde un “punto de vista”. La realidad no podrá ser vista siempre igual debido a su propia naturaleza, lo cual, por otra parte, no quiere decir que no exista un mundo que se pueda conocer, un mundo real, sino todo lo contrario: sería un mundo ilusorio aquél que fuese siempre el mismo cualquiera que fuese el sujeto o la época histórica que lo contemplase. Las perspectivas no se excluyen sino que se complementan. Esta nueva actitud queda formulada en la expresión “Yo soy yo y mi circunstancia”. “Circunstancia” es el mundo en el que vivo en tanto que me constituye, pero al mismo tiempo dicho mundo sólo es tal para mí. El yo y la circunstancia no son separables. No se puede indicar dónde acaba el mundo y dónde empieza el yo.
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Historia de la enseñanza de Historia de la enfermería en Brasil

Historia de la enseñanza de Historia de la enfermería en Brasil

De fato, todos os acontecimentos do presente constituem um reflexo de situações do passado, recente ou remoto, assim como eles irão, de alguma forma, acarretar conseqüências ou influir no futuro. Há, pois, um encadeamento dos fatos, ligando o passado ao presente e este ao futuro. Daí a necessidade de desenvolver o interesse e curiosidade intelectual do aluno, assim como despertá-lo para a responsabilidade profissional que deverá assumir como integrante das futuras gerações de enfermeiros, que saibam compreender os fatos históricos e suas repercussões. O ensino de Historia da Enfermagem, relativamente ao conteúdo, não pode consistir numa sucessão de nomes de pessoas que exerceram atividades de enfermagem e relacionados aos quais simultaneamente, sejam citados fatos e acontecimentos sem que fosse apresentada uma compreensão integrada de todos esses elementos nos distintos cenários ao longo do tempo. Assim
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1. INTRODUCCIÓN PARA PREPARAR LA VISIÓN GLOBAL O TEMA 1.1. Marco histórico - TEMA 12: ORTEGA Y GASSET

1. INTRODUCCIÓN PARA PREPARAR LA VISIÓN GLOBAL O TEMA 1.1. Marco histórico - TEMA 12: ORTEGA Y GASSET

− Al examinar la construcción de la historia, Ortega dice que hay que tener en cuenta en primer lugar que el hombre constantemente hace mundo, forja horizonte. En segundo lugar, que todo cambio del mundo, del horizonte, trae consigo un cambio en la vida. La historia no se ocupa sólo de tal vida individual porque cada vida está sumergida en una determinada circunstancia de una vida colectiva. Y esta vida colectiva, anónima, con la cual se encuentra cada uno de nosotros tiene también su mundo, sus creencias colectivas con las que el individuo tiene que contar
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