la amistad en Aristoteles

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Aristoteles - Etica a Nicomaco

Aristoteles - Etica a Nicomaco

Si Aristóteles hobiera gustado del amor de Dios y hobiera alcanzado el Evangelio, por cierto tengo yo no escribiera lo que en este capítulo escribió de la amistad de Dios, ni dijera que lo más alto en dignidad es más amado que ama. Acontece ello, cierto, así acá bajo entre nosotros por nuestra miseria y por el amor demasiado que a nosotros mismos nos tenemos, que el que más ha menester a otro le ama más, o a lo menos lo finge por su necesidad, y aquel que le parece que muchos lo han menester, casi hace adorarse, y muestra hacer poco caso y tener poca cuenta con aquellos que tienen dél necesidad. Pero en Dios y en las criaturas celestes no es así, sino que así como Dios es infinito en perfeción, así es infinito el amor que tiene a sus criaturas, lo cual se echa bien de ver en las inefables mercedes que tiene hechas a los hombres y nos hace cada día. Y entre las criaturas celestiales (como escribe Dionisio en el libro de la celestial jerarquía), los que de más alto grado son, como los serafines, tienen más ardiente el afecto del amor. De manera que, en parte, es verdad lo que Aristóteles dice que lo más perfeto es más digno de ser amado, y en parte es mentira, en decir que lo que más perfeto es ha de amar menos, porque el amar es afecto de la bondad, y así, do mayor bondad hay, allí ha de haber mayor amor. Y si un hombre puesto en señorío estuviese persuadido ser verdad esto que aquí Aristóteles escribe (como en realidad de verdad lo están algunos), ¿qué cosas les vernían a su deseo, en lo que toca a ajenas honestidades y intereses, que no le pareciese estarle bien, considerada su dignidad, ejecutarlas? De lo cual cuánto mal vendría a la república y cuán de veras se desataría esta excesiva amistad de que aquí trata, cualquier prudente lo entiende. Y así, en esto no se ha de dar crédito al filósofo, que habló como hombre.
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Aristoteles-EticaaNicomaco

Aristoteles-EticaaNicomaco

Tras de esto se sigue el haber de tratar de la amistad. Porque la amistad, o es virtud, o está acompañada de virtud. A más de esto, es una cosa para la vida en todas maneras necesaria, porque ninguno hay que sin amigos holgase de vivir, aunque todos los demás bienes tuviese en abundancia. Porque los ricos y, los que tienen el gobierno del mundo, parece que tienen mayor necesidad de amigos, porque, ¿de qué sirve semejante prosperidad quitándole el hacer bien, lo cual, principalmente y con mayor alabanza, se emplea en los amigos? O, ¿cómo se podría salvar y conservar semejante estado sin amigos? Porque cuanto mayor es, tanto a mayores peligros es subjeto. Pues en el estado de la pobreza y en las demás desventuras, todos tienen por cierto ser sólo el refugio los amigos. Asimismo, los mancebos tienen necesidad de amigos para no errar las cosas, y los viejos para tener quien les haga servicios y supla lo que ellos, por su debilitación, no pueden hacer en los negocios, y los de mediana edad para hacer hechos ilustres, porque yendo dos camino en compañía, como dice Homero, mejor podrán entender y hacer las cosas. Parece, asimismo, que la naturaleza de suyo engendra amistad en la cosa que produce para con la cosa producida, y también en la producida para con la que la produce; y esto no solamente en los hombres, pero aun en las aves y en los más de los animales, y entre las cosas que son de una misma nación para consigo mismas, y señaladamente entre los hombres; de do procede que alabamos a los que son aficionados a las gentes y benignos. Pero cuán familiar y amigo es un hombre de otro, en los yerros se echa de ver muy fácilmente. Y aun a las ciudades también parece que mantiene y conserva en ser amistad, y los que hacen leyes mis parece que tienen cuidado
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Aristoteles - La Gran Moral

Aristoteles - La Gran Moral

Cuando el cielo os sostiene, ¿qué necesidad tenéis de amigos?, De aquí nace la cuestión que se acaba de promover: el que tiene todos los bienes en abundancia y se basta a sí mismo completamente, ¿tiene necesidad de un amigo? ¿O más bien es entonces cuando se deben tener amigos? ¿A quien hará sino bien? ¿Con quién vivirá, puesto que en verdad no ha de vivir completamente solo? Pero si hay necesidad de estas afecciones, y si no son posibles sin la amistad, el hombre independiente, aun bastándose a sí mismo, tiene todavía necesidad de amar. La comparación que se ha tomado de la divinidad, y que se repite muchas veces no es siempre muy justa en cuanto a Dios, ni de muy útil aplicación en cuanto a nosotros. De que Dios sea independiente y no tenga necesidad de cosa alguna, no se deduce que nosotros no necesitemos de nada. He aquí el razonamiento que se hace más de una vez sobre Dios. Si Dios, se dice, posee todos los bienes y es soberanamente independiente, ¿qué hará? Seguramente no dominará; contemplará las cosas, se responde, porque la contemplación es lo más elevado que existe y lo más propio de la naturaleza divina. Pero, pregunto, ¿qué podrá contemplar? Si contempla alguna cosa que no sea él mismo, esta cosa será mejor que él; pero es una impiedad absurda creer que haya en el universo algo superior a Dios; luego Dios se contemplará a sí mismo. Pero esto no es menos absurdo, porque echamos en cara al hombre que se contempla a sí mismo la impasibilidad a que se condena; y por consiguiente, se dice, el Dios que se contempla a sí mismo es un Dios absurdo.
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Aristoteles - Politica

Aristoteles - Politica

A pesar de lo que se ha dicho, allí donde la ley es impotente, un individuo no podrá nunca más que ella; una ley que ha sabido enseñar convenientemente a los magistrados puede muy bien dejar a su buen sentido y a su justificación el arreglar y juzgar todos los casos en que ella guarda silencio. Más aún; les concede el derecho de corregir todos los defectos que tenga, cuando la experiencia ha hecho ver que admite una mejo- ra posible. Por tanto, cuando se reclama la soberanía de la ley se pide que la razón reine a la par que las leyes; pero pedir la soberanía para un rey es hacer soberanos al hombre y a la bestia; porque los atractivos del instinto y las pasiones del corazón corrompen a los hombres cuando están en el poder, hasta a los mejo- res; la ley, por el contrario, es la inteligencia sin las ciegas pasiones. El ejemplo tomado más arriba de las ciencias no parece concluyente; es peligroso atenerse en medicina a los preceptos escritos, y vale más con- fiar en los hombres prácticos. El médico nunca se verá arrastrado por la amistad a prescribir un tratamiento irracional; a lo más, tendrá en cuenta los honorarios que le ha de valer la curación. En política, por lo con- trario, la corrupción y el favor ejercen muy poderosamente un funesto influjo. Sólo cuando se sospecha que el médico se ha dejado ganar por los enemigos para atentar a la vida del enfermo, se acude a los preceptos escritos. Más aún, el médico enfermo llama para curarse a otros médicos, y el gimnasta muestra su fuerza en presencia de otros gimnastas; creyendo unos y otros que juzgarían mal si fuesen jueces en causa propia, por no poder ser desinteresados. Luego, evidentemente, cuando sólo se aspira a obtener la justicia es preci- so optar por un término medio, y este término medio es la ley. Por otra parte, hay leyes fundadas en las costumbres que son mucho más poderosas e importantes que las leyes escritas; y, si es posible que se en- cuentren en la voluntad de un monarca más garantías que en la ley escrita, seguramente se encontrarán me- nos que en estas leyes, cuya fuerza descansa por completo en las costumbres. Pero un solo hombre no pue- de verlo todo con sus propios ojos; será preciso que delegue su poder en numerosos funcionarios inferiores, y entonces, ¿no es más conveniente establecer esta repartición del poder desde el principio que dejarlo a la voluntad de un solo individuo? Además, queda siempre en pie la objeción que precedentemente hemos hecho: si el hombre virtuoso merece el poder a causa de su superioridad, dos hombres virtuosos lo merece- rán más aún. Así dice el poeta:
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exposicion breve de la etica de Aristoteles

exposicion breve de la etica de Aristoteles

Puesto que dicha respuesta incluye como un elemento clave la no- ción de virtud o excelencia (areté), Aristóteles procede a analizarla luego de distinguir dos grandes clases de excelencia. Esta distinción provee un principio para la organización del resto de la obra. En los Libros II a V se discuten las virtudes morales (o éticas) mientras que en VI y VII el tema son las virtudes intelectuales (o dianoéticas). Los Libros VIII y IX están dedicados a una excelencia que en cierto modo unifica ambos tipos de virtud, vale decir, la virtud de la amistad. Finalmente, en el Libro X se intenta dar una respuesta definitiva y concluyente a la pregunta inicial antes de iniciar la transición a la segunda parte de la filosofía práctica, contenida en la obra llamada la Política.
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Aristoteles-Etica

Aristoteles-Etica

También se ofrecen disensiones en las amistades que consisten en exceso, porque cada uno de ellos pretende que ha de tener más de lo que tiene, y cuando esto acontece, rómpese el amistad, porque el más principal pretende que es cosa que le cumple tener más, porque al bueno se le debe lo más. De la misma manera, el más útil también presume que ha de tener más, porque dicen que el que no sirve de nada, no es bien que iguales partes lleve, porque sería eso cosa de hombres alquilados y no de amistad, si lo que de la amistad procede no se reparte conforme al trabajo que pone cada uno. Porque les parece que así como se hace en las compañías de mercaderes, que los que más dinero ponen llevan mayor parte del provecho, así se ha de hacer también en lo que toca a la amistad. Pero el necesitado y el inferior pretende al contrario, porque dice que el oficio del buen amigo es favorecer a los amigos necesitados. Porque ¿de qué sirve, dicen, ser amigo de un bueno o de un poderoso, si no habéis de sacar dél algún provecho? Y parece que cada uno dellos tiene razón en lo que pretende, y que conviene que a cada uno dellos le toque mayor parte de aquella amistad, pero no de un mismo género de cosas, sino al superior le ha de proceder mayor parte de la honra, y al necesitado del provecho, porque el premio de la virtud y de la beneficencia es la honra, pero el socorro de la necesidad es la ganancia. Lo cual parece ser así en las administraciones y gobiernos de república, porque al que ningún provecho hace a la comunidad, no se le hace honra ninguna. Porque al que hace bien al común, se le ha de dar lo que es común, y la honra es lo común, ni se compadece que uno juntamente se haga rico con lo común, y sea honrado, porque ninguno hay que sufra que le den en todas las cosas lo peor y lo que es menos, y así al que en su dinero recibe perjuicio, dásele la honra, y al que no es benigno en el dar dánsele dineros. Porque lo que se reparte conforme a la dignidad de cada
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amistad 16

amistad 16

Puesto que estos motivos son específicamente diferentes entre sí, también diferirán entonces las afecciones y amistades. Tenemos tres formas de amistad, tantas como objetos amables hay, puesto que en relación con cada uno de éstos puede haber mutuo y reconocido afecto, y los que se aman recíprocamente se desean uno al otro los bienes que corresponden al fundamento de su amistad. Así, los que se aman por la ganancia no se aman por sí mismos sino en cuanto obtienen algún bien uno del otro. También los que se aman por el placer, que no aman a los ingeniosos o graciosos por tener estas cualidades sino porque les agrada su trato. Por lo tanto, los que son amigos por interés expresan su afecto para conseguir un bien para sí mismos; y cuando es por placer, para obtener algo placentero para ellos, y no por el ser mismo de la persona amada sino en la medida en que resulta útil o agradable. Estas amistades son amistades por accidente, porque no se ama a la persona amada por lo que es sino porque proporciona, según sea el caso, beneficio o placer. Amistades de estas fácilmente terminan con sólo que los amigos en cuestión cambien, y así dejan de amarlos porque no son ya agradables o útiles (porque la utilidad, por cierto, no es constante, sino que muda según los tiempos). Cuando se acaba el motivo por el cual eran amigos, también la amistad se disuelve, ya que no era amistad sino sólo por aquel motivo. Esta clase de amistad se halla especialmente en la vejez (cuando ya no se persigue el placer sino el provecho), y también entre aquellos hombres de cualquier edad que sólo buscan lo que les pueda reportar alguna ventaja. Los amigos de esta clase tampoco suelen estar mucho en compañía, y en ocasiones ni siquiera se complacen en su trato ni necesitan de su conversación, salvo cuando precisen de un servicio, porque sólo tienen placer uno en otro en la medida en que esperan conseguir algún beneficio. Un ejemplo de esta clase de amistades lo constituyen las relaciones de hospitalidad.
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amistad 14

amistad 14

- El líder del taller explica a los estudiantes el procedimiento completo. A los estudiantes se les da un concepto, es decir, "AMISTAD" y ellos deben escribir la definición de este concepto. Sólo una definición, a lo sumo en dos frases. Luego, los estudiantes tienen 5 minutos para escribir su definición. (10 minutos)

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amistad 4

amistad 4

formales que, a juicio nuestro, obedecen sencillamente a estilos divergentes, aprecia- mos signos claros de desemejanza en el contenido de ambos pensadores. En primer lugar, se ve una oposición no excluyente del término ciceroniano consensio frente a los senecanos consortium y societas, pues, en tanto que los dos últimos pueden em- plearse parcialmente como sinónimos entre sí, no ocurre lo mismo con el primero; pero también es cierto que no existe una clara oposición entre aquél y éstos dos, an- tes bien, pertenecen a campos semánticos muy próximos y posiblemente comple- mentarios. En segundo lugar, Séneca profundiza realzando el concepto de ‘solidari- dad’ –según traducción de I. Roca (1986, 1.p.83) que nosotros compartimos, aunque tampoco desmerecería utilizar un término más concreto como ‘sociedad’– unido al de amistad y, sobre todo, además del concepto de asociación, contempla igualmente la existencia de un derecho común del género humano. En consecuencia, esta descrip- ción de Séneca sobre la amistad se encuentra totalmente identificada con la socie- dad, porque se ha formulado con y para sus componentes. En cambio, Cicerón realza otros aspectos, como los divinos en concurrencia con los humanos, algo que está más en consonancia con la doctrina común de la Estoa, y, además, aparecen otros dos ingredientes, como la benevolencia y el amor, que deben acompañar a la amis- tad, ausentes en la definición senecana, aunque presentes en otros pasajes del Episto- lario. O sea, hay que pensar que, a juicio de Cicerón, que no hace más que seguir a Aristóteles, estos dos componentes pertenecen a la esencia de la amistad, precisando que la benevolencia es la fuente de la amistad establecida por la naturaleza 57 . Aristó-
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amistad 13

amistad 13

Esta pluralidad de opiniones pone de manifiesto, en último término, que la palabra 'amistad' no es unívoca, sino que posee distintas significaciones y se aplica a distintos tipos de relación afectuosa. No obstante, la palabra 'amistad' posee un cierto núcleo significativo común que, en principio, es aplicable a todos los tipos de amistad, y que incluye los rasgos siguientes. (a) En primer lugar, la amistad se define por el querer (recuérdese que, como dije al principio, philía comparte raiz con el verbo phileîn, que significa “querer”). Ahora bien, no toda forma de querer es propiamente amistad: en rigor, no puede hablarse de amistad cuando el querer se dirige a objetos inanimados y a animales, a pesar de que en estos casos utilizamos a menudo la palabra “amigo”, lo mismo en griego que en nuestra lengua, por ejemplo, cuando se habla de “amigos de los castillos” o de "amigos de los animales". En estos casos se trata de un uso impropio y derivado de las palabras 'amistad' y 'amigo'. (b) En efecto, la amistad exige un querer mutuo, recíproco y, además, que sea conocido y reconocido por ambos, por ambas partes. Si el querer no es recíproco, o si una o las dos partes desconocen la reciprocidad de su querer, no cabe hablar de amistad en sentido estricto.
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amistad 10

amistad 10

Porque si estos juvenilia de Jane Austen son un especial anticipo de sus trabajos posteriores, lo son sin duda del aspecto satírico de La abadía de Northanger. Podríamos hablar ahora de su considerable significado en ese sentido, pero no estaría mal adelantar unas palabras sobre las obras mismas como ejemplos de historia literaria. Todo el mundo sabe que la novelista dejó un fragmento inacabado, publicado después con el nombre de The Watsons, y una historia acabada, en forma de cartas, llamada Lady Susan, que aparentemente decidió no publicar. Estas preferencias no son sino prejuicios -entendidos éstos como asuntos de gusto difíciles de manejar-; pero debo confesar que considero un raro accidente histórico que algo en comparación tan aburrido como Lady Susan haya sido publicado ya, y algo en comparación tan vivo como Amor y Amistad no haya sido publicado hasta ahora. Al menos es una curiosidad literaria que tales curiosidades litera- rias hayan vivido por accidente casi ocultas. Sin duda es correcto pensar que podemos ir demasiado lejos al vaciar la papelera de un genio delante del público, y que hay un sentido en el cual la papelera es un lugar tan sagrado como la tumba. Pero sin arrogarme más derecho que nadie a decidir sobre una cuestión de gusto, espero que se me permita decir que, por mi parte, habría dejado encantado en la papelera a Lady Susan si hubiera podido reunir en un álbum privado las piezas de Amor y Amistad, un texto para reír sin parar, como uno se ríe leyendo los grandes textos burlescos de Peacock o de Max Beerbohm.
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aristoteles

aristoteles

Esta conexión se basa en dos convic- ciones fundamentales: (1) en primer lugar, que el fin último de la vida humana es uno y el mismo, tanto desde la perspectiva del individuo como desde[r]

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amistad 23

amistad 23

Tendemos a dejar que la amistad termine muy fácilmente Tendemos a dejar que la amistad termine muy fácilmente, por , por acción u omisión. Y no nos damos cuenta de las graves acción u omisión. Y no nos damos cuenta de las graves consecuencias que supone perder amigos.

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amistad 26

amistad 26

Si el yo equivale a la cima de la esencia humana, y ésta es nativa en el hombre, hay que tener en cuenta que existe el yo en cualquier edad del hombre, antes del nacimiento, en la infancia, adolescencia, madurez, etc., sencillamente porque no cabe en lo creado acto de ser humano sin esencia. El yo cambia con las edades, es decir, se va cono- ciendo paulatinamente, se va perfeccionando o se va deteriorando. Ca- ben distintos tipos de yo o modulaciones en la esencia humana, a las que la psicología denomina tipologías, porque se da cierta afinidad entre los yoes. Con todo, los diversos yoes son distintos entre sí porque de- penden de actos de ser personales que son radicalmente distintos. Además, si bien los tipos sociales, psicológicos, etc., son tipos de yo, la amistad, y las demás virtudes, destipifican. Añádase que si la amistad depende del acto de ser personal, y éste no es distinto según tipos (por ejemplo, entre varón–mujer), pues no hay dos personas iguales, serán más amigas ciertas personas independientemente de su naturaleza y tipología. Esto indica que ni el acto de ser ni la esencia humana son co- munes al hombre 109 ; o también, que lo único común al género humano
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amistad 17

amistad 17

El artículo propone una lectura de la obra de Pedro Lastra a partir de la noción de amistad, término que busca traducir una experiencia vital, relativa esta última, por cierto, al quehacer mismo de la poesía. En este sentido, se abriría una dimen- sión fraternal de la poesía de este autor, un gesto amoroso evidenciado por la aparición constante, en su escritura, de citaciones a amigos. La referencia va des- de un registro nominal, por medio de la figura del destinatario de una dedicatoria (pasando también por los epígrafes), hasta el uso de conversaciones imaginarias que permiten articular la composición de sus poemas. De esta manera, la poesía de Pedro Lastra, según los autores, va manifestando en algunos de sus hitos más destacados, el desarrollo de una relación dialógica que puede expresarse a partir de dos modalidades retóricas: el diálogo imaginado o reconstruido y la elegía. Palabras clave: Lastra, amistad, experiencia vital, dedicatoria, relación dialógica
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LELIO O DE LA AMISTAD

LELIO O DE LA AMISTAD

Cuentan incluso que un tal docto varón agrigentino vaticinó en versos griegos que las cosas que permanecían juntas en la naturaleza de las cosas y en todo el mundo y las cosas que se movían, las estrechaba la amistad, las disipaba la discordia. Y esto, ciertamente, todos los mortales lo entienden y lo aprueban de hecho. Y así, si alguna vez algún deber de amigo se manifestó en afrontar o compartir los peligros, ¿quién hay que no divulgue esto con máximas alabanzas? ¡Qué clamores en toda la gradería del teatro recientemente en la nueva obra de mi huésped y amigo M. Pacuvio, cuando, ignorando el rey cuál de los dos era Orestes, Pílades decía que él era Orestes, para que fuera matado en lugar de aquél, y, en cambio,Orestes, como así lo era, insistía en decir que él era Orestes! Estando de pie aplaudían en una cosa fingida; ¿qué pensamos que habrían hecho en una verdadera? Fácilmente, la propia naturaleza indicaba su fuerza, cuando los hombres juzgaban que se hacía rectamente en otro aquello que ellos mismos no podían hacer.
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La amistad y el enamoramiento

La amistad y el enamoramiento

Esto implica determinar los propósitos de aprendizaje que requieren en función de sus necesidades, características e interés, potencialidades y demandas de su entorno, proponer situacion[r]

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Aristoteles – Poetica (trilingue)

Aristoteles – Poetica (trilingue)

La Poética pertenece al grupo de los escritos acroam á­ ticos. Frente a este aparente desorden del texto pueden adoptarse varias posturas. La supuesta falta de cohe­[r]

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Al Kindī y la Teología del Pseudo Aristoteles

Al Kindī y la Teología del Pseudo Aristoteles

Por consiguiente, si todas estas sugerencias que hemos presentado hacen verosímil y probable que las correcciones realizadas por al-Kindi en la Teología alcanzasen unas proporciones dign[r]

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INDICE INTRODUCCION 2 ARISTOTELES: VIDA, TEORIAS, METAFISICA, ETICA, POLITICA 3-9 ARISTOTELES Y EL HOMBRE ARISTOTELES Y LA REALIDAD 21-27

INDICE INTRODUCCION 2 ARISTOTELES: VIDA, TEORIAS, METAFISICA, ETICA, POLITICA 3-9 ARISTOTELES Y EL HOMBRE ARISTOTELES Y LA REALIDAD 21-27

Aristóteles admite como Platón y Sócrates que la esencia es lo que define al ser, pero Aristóteles dice que hay diferencia y esta es que la esencia es la forma, que está unida insepara[r]

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