La Muerte

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ESPERAR LA MUERTE: LA AGONÍA DE LA INACCIÓN

ESPERAR LA MUERTE: LA AGONÍA DE LA INACCIÓN

Eugene O’Neil teje una trama similar en Llega el hombre de hielo. Esta vez la escena transcurre en un sucio bar, la última parada para los que esperan la muerte. La clientela está esperando a que Hickey, tal como ha hecho durante muchos años, refresque sus quimeras y reafirme su adoración al alcohol. Hubo un tiempo en que cada uno de los personajes llevaba una vida de acción y aventura, pero ahora el bar se ha convertido por varias razones en un retiro para ellos y en una molienda para las viejas historias, las bromas desgastadas y las mofas. Pese a toda esa palabrería, el apoyo mutuo que se prestan sirve para conservar sus ilusiones en la vida. En lugar del alcohol Hickey les ofrece al final la salvación y la paz bajo la apariencia del conocimiento de sí mismo y del fin del autoengaño. En una escena de gran tensión que recuerda a ‘La última cena’, Hickey dice que les ayudará en su camino hacia esta meta, pero ahora Hickey habrá de superar la filosofía del absurdo que ha comenzado a cobrarse su precio en el hombre. Larry Slade, un intelectual ex-anarquista, ejemplifica esta posición: “¡Todo lo que sé es que estoy enfermo de la vida! ¡Estoy acabado! ¡Me he olvidado de mí mismo! Me he ahogado y contentado en el fondo de una botella. Honor o deshonor, fe o traición no son para mí sino opuestos de la misma estupidez que rige la
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¿De la muerte (de)negada a la muerte reivindicada? Análisis de la muerte en la sociedad española actual: Muerte sufrida, muerte vivida y discursos sobre la muerte

¿De la muerte (de)negada a la muerte reivindicada? Análisis de la muerte en la sociedad española actual: Muerte sufrida, muerte vivida y discursos sobre la muerte

Así, por ejemplo, Singer (2002, 1997), tenaz opositor al criterio de muerte cerebral y partidario de retornar al criterio de parada cardiorrespiratoria como único identificador de la muerte humana, plantea que una vez que se ha admitido el criterio de muerte cerebral resulta absurdo limitarlo al criterio de muerte de todo el encéfalo, o como mucho al de la muerte del tronco cerebral, y ve inevitable que iniciada esa dinámica se llegue a asumir finalmente el criterio del cese definitivo de la corteza cerebral. Sustenta su posición en las consecuencias de los continuos avances científico-técnicos sobre una lógica de hechos pervertida desde su nacimiento: a) aunque las razones aducidas por el Comité para redefinir la muerte podrían aplicarse a todos los pacientes en coma irreversible, tanto los que estaban en coma profundo (EVP) como los que estaban en coma sobrepasado, el Comité centró su atención en los segundos mientras que seguía considerando como pacientes vivos a los pacientes en EVP, ¿por qué?. Según Singer (2002:208-212), las razones de esta discriminación fueron, por una parte, que en aquel momento, año 1968, no existía la tecnología que permite determinar la irreversibilidad de un coma sino sólo la que permitía observar daños cerebrales masivos sin actividad cerebral alguna, es decir, no era posible diagnosticar fiablemente “la destrucción irreversible de las partes del cerebro asociadas con la conciencia… si el tronco cerebral seguía vivo”. Por otra parte, que como los pacientes en EVP respiran sin ayuda mecánica era contraintuitivo en aquella época, y actualmente, tratar como muertos a pacientes que respiran; b) los avances tecnológicos están dejando obsoleta la primera de esas razones por cuanto ya permiten obtener imágenes de tejidos blandos dentro del cuerpo y describir en qué partes del cerebro circula sangre y en cuáles no, lo que en un futuro cercano permitirá establecer fiablemente cuándo se ha destruido la corteza cerebral, es decir, cuándo se ha perdido irreversiblemente la conciencia. Así, progresivamente se está diluyendo el obstáculo médico más importante de todos, y cabe suponer que “pronto desaparecerá del todo”, incrementándose “la presión a favor de que la práctica médica se acerque a una definición de muerte basada en la muerte del cerebro superior”, y; c) en lo relativo a la segunda de las razones, se ha resaltado arriba la sustitución del cerebro por las actuaciones de la medicina intensiva en la función de regular el cuerpo, siendo esto así, ¿por qué elegir la muerte del cerebro como único determinante de la muerte y no la muerte de otros órganos como los riñones, el hígado, o el corazón?. Porque en el fondo, según Singer (1997:43), “no son realmente las funciones
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De la muerte por amor al amor por la muerte: la representación de la Muerte en la poesía medieval europea

De la muerte por amor al amor por la muerte: la representación de la Muerte en la poesía medieval europea

Como hemos visto, la literatura religiosa (el planh puesto en boca de la Virgen o el que glosa escenas del Antiguo Testamento, así como la narración de vidas de santos) influye en la lírica provenzal, tras entrar a formar parte de la cultura popular. También varias composiciones elegíacas incluían diversas disquisiciones de tipo religioso o moral. Ello nos aproxima a una concepción de la poesía cultivada por los trovadores, troveros o minnesingers para difundir entre los oyentes diversos conceptos procedentes de la Iglesia, como el arrepentimiento por los pecados o la crítica a una sociedad corrompida por la impiedad. Un género transferido de la poesía profana, el alba, será un importante vehículo para alcanzar esta finalidad, adquiriendo así el calificativo de ‘religiosa’. El amor humano se convierte en amor a Dios y la muerte en aspiración de encuentro con el Amado, en paralelo con la doctrina formulada en
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La familia, la enfermedad, el dolor y la muerte en la obra pictórica de Edvard Munch

La familia, la enfermedad, el dolor y la muerte en la obra pictórica de Edvard Munch

VIDA Y OBRA DE EDVARD MUNCH Munch nació en Löten, Noruega, en 1863, era hijo de un médico militar y en su familia había una gran tradición de artistas e intelectuales. Pero no fue este pasado ilustre lo que marcó su vida sino la muerte. Cuando apenas tenía cinco años falleció su madre. Esto llevó a que su padre, un hombre pro- fundamente religioso, tuviera crisis místicas. A los pocos años falleció su hermana más querida, su otra hermana cayó en depresiones profundas (lla- madas entonces "melancolía") y sólo su hermano varón llegó a edad adulta, pero a los pocos días de casarse también falleció. Munch sentía cómo la sombra de la muerte dominaba toda su vida.
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La filosofía y la muerte del anciano enfermo consciente

La filosofía y la muerte del anciano enfermo consciente

Es verdad, porque no es un buen asunto pasarse la vida pensando en la muerte. Hay que disfrutar de la vida, por- que en una buena vida está la clave de la buena muerte. En una obra de su juven- tud, cercana probablemente a la muerte de Sócrates, Platón describe un encuen- tro de su maestro con unos sofistas en el que dialogan sobre la retórica. En este diálogo Sócrates sostiene que no es la muerte lo que el hombre debe temer, sino algo muy distinto: “Que el alma lle- gue al Hades con una inmensa carga de delitos”, [9] agregando poco más adelan- te: “Yo, por mi parte, amigo Calicles, con- vencido por estos relatos, me dedico a pensar en cómo me presentaré ante el juez con el alma lo más sana posible. No hago caso, en consecuencia, de los hono- res que persigue la mayoría de los hom- bres; busco la verdad, y de ese modo pro- curaré vivir siendo lo mejor que pueda y morir en las mismas circunstancias cuan- do llegue mi hora”.
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Afrontamiento de la muerte en estudiantes de Ciencias de la Salud

Afrontamiento de la muerte en estudiantes de Ciencias de la Salud

Los resultados también muestran que el afrontamiento de la muerte no presenta relación con haber tenido experiencias previas con la misma. Estos resultados son contrarios a estudios que indican que enfermeras con mayor tiempo de experiencia en el cuidado de pacientes moribundos y niveles más altos de formación desarrollan actitudes más positivas ante la muerte que enfermeras con niveles más bajos en formación y menor experiencia en cuidados paliativos. (10,18,19,20) En este caso, los estudiantes de Enfermería están especialmente concienciados con el proceso de morir ya que en su plan de estudios cursan la asignatura de cuidados paliativos (en la que se trabaja muy directamente con el tema de la muerte), además de realizar prácticas en servicios donde la muerte forma parte del día a día. De estos hechos se constata que tanto la formación como el contacto con el proceso de morir podrían hacerles desarrollar mayor competencia en cuanto al afrontamiento de la misma. La formación universitaria en la atención al duelo y cuidados paliativos es fundamental para la correcta actuación en su posterior trabajo profesional y actitudes positivas ante el proceso de morir. (21,22)
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Impacto social de la muerte perinatal: aspectos antropolgicos

Impacto social de la muerte perinatal: aspectos antropolgicos

Por último, el concepto bíblico de la muerte como castigo del pecado original (Génesis, II, 17; Roma- nos, V, 12) es, al mismo tiempo, su concepto como conclusión del ciclo de la vida humana perfecta en Adán y el concepto de una limitación fundamental que la vida humana ha sufrido a partir del pecado de Adán. Dice Santo Tomás a este respecto: “la muerte, la enfermedad y cualquier defecto corporal dependen de un defecto en la sujeción del cuerpo al alma. Y como la rebelión del apetito carnal al espíritu es la pena del pecado de los primeros padres, tal es también la Muerte y todo otro defecto corpóreo”. Pero este segundo aspecto es propio de la teología cristiana; pertenece precisamente al concepto de la muerte como posibilidad existencial.
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La muerte en la literatura

La muerte en la literatura

(García Lorca, 2015, vol. II, p. 84) Todo el mundo es un espíritu, o un sueño, o va a con- vertirse en uno. El Romance de la luna, luna (García Lorca, 2015) es una muestra de ello. Es la historia de un niño gitano que se queda solo en la fragua una noche. De alguna forma se siente tentado por la luna, personi- ficada como mujer y bailarina, y que a la vez representa la muerte. El niño le dice a la luna que huya antes de que vuelvan los gitanos («Huye luna, luna, luna»), pero la luna le explica que cuando los gitanos vuelvan le encon- trarán «con los ojillos cerrados» (muerto). El poema se cierra con un lamento sobre el cuerpo del niño: «Dentro de la fragua lloran, / dando gritos, los gitanos. / El aire la vela, vela. / El aire la está velando.» La segunda vela puede ser la que ilumina o la vela de una embarcación, por lo que aporta matices tanto de una luz que parpadea como de la idea del niño y la luna navegando por el cielo. Por lo tanto, Lorca escribe de la muerte con tal sen- tido de misterio que la convierte en algo mucho más complejo.
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1. Saludos y agradecimientos. 2. Fuentes y libro (Instituto Gallup: 5.000.000 USA) 3. La muerte no existe, es un imposible, un fantasma de la imaginación humana. Lo que llamas muerte no es sino una puerta que se abre para pasar de una habitación a otro de

1. Saludos y agradecimientos. 2. Fuentes y libro (Instituto Gallup: 5.000.000 USA) 3. La muerte no existe, es un imposible, un fantasma de la imaginación humana. Lo que llamas muerte no es sino una puerta que se abre para pasar de una habitación a otro de

5. Advertencia: reflexionar sobre la muerte y el tránsito no es otra de las muchas distracciones y obsesiones del intelecto y de la mente con relación al futuro, sino algo imprescindible para perder tanto el miedo a la muerte como el miedo a la vida. Tomar consciencia acerca del significado y contenidos del tránsito permite vivir el aquí-ahora en libertad, que es la ausencia de miedos. 6. Esquema a seguir:

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De “caballeros de la muerte” a la “lucha por la vida”. Los arditi italianos, de la guerra a la militancia antifascista

De “caballeros de la muerte” a la “lucha por la vida”. Los arditi italianos, de la guerra a la militancia antifascista

Efectivamente, cada uno metabolizó el evento a su manera, pero la reali- dad no pudo ser vista a través del mismo cristal de antes, ya que todos, que- riendo o no, quedaron profundamente marcados por los ‘pesares’ y –en algu- nos casos– los ‘placeres’ de la guerra. Este último punto, el del indecible lega- do del placer, está dentro de los objetivos de nuestro discurso central. Incluso puede que esa sensación –seguramente no percibida por todos, ni con la misma intensidad– contribuyera a la agitación en las relaciones sociales y a la necesidad de una representación en clave épica de aquello que era indescrip- tible, incomprensible para quienes no tomaron parte del conflicto. Como obser- va Joanna Bourke, los hombres que han vivido la experiencia de la guerra la han disfrutado en cierto modo. De los placeres ‘comunitaristas’ de la camara- dería al placer ‘individualista’ de ejercer el poder sobre la vida y la muerte de las personas (la guerra como un equivalente masculino del parto), el conflic- to armado ha ‘seducido’ siempre a los hombres (sólo recientemente, también a las mujeres). Al desenlace del evento bélico, aquéllo se volvió en un proble- ma para el excombatiente: más allá de la interrupción de tal flujo de sensa- ciones (compensada por el retorno a la comunidad de origen), “¿Cómo expli- carlo a familiares y amigos? [...] Describir el combate como una experiencia placentera significaba admitir ser una bestia sedienta de sangre: reconocer que el alto el fuego definitivo provocaba la misma angustia que la pérdida de una gran amante no podía inspirar nada más que vergüenza” 19 .
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El nuevo teatro de la memoria: la representación del dolor y la muerte

El nuevo teatro de la memoria: la representación del dolor y la muerte

El mismo año 19247, y utilizando un aparato conceptual afín (como si entablara un diálogo), Mijaíl Bajtín elabora una versión distinta del signifi cado del objeto estético. Lo estético, más allá de la forma (teatro, pintura, poesía) y del material utilizado (palabra, color o material, escenario), tiene también una función cognitiva de la expe- riencia fundida indisolublemente con el aspecto ético del vivir. Esta unidad es lo que le da a lo estético, que crea un nuevo objeto a partir de la experiencia de la vida (cogni- tiva y ética)8 y dándole acabado formal a partir de un material determinado, su carác- ter inconfundible. Lo estético, de acuerdo con Mijaíl Bajtín, surge de la voluntad de dar una forma, una delimitación espacial, a un fenómeno que, convirtiéndose en un objeto estético se constituye además en un lugar del encuentro entre el “creador” y el “receptor”. Un fenómeno cuyo sentido va a nacer en el proceso dialógico de esta visión mutua repen- tina, en nuestro caso, de un grito de dolor que deriva en un acto de performance, en una “instalación” formada de objetos reales relacionados con el dolor físico y la muerte,
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La piedad del Greco (o la muerte de un hombre íntegro)

La piedad del Greco (o la muerte de un hombre íntegro)

En los últimos años de su vida le obsesionaba la idea de caer en manos de la tecnología sanitaria. Hasta sus 84 años se mantuvo alejado de médicos y hospitales. Y la verdad es que   no   tenía   diagnosticada   ninguna   enfermedad   cuando   murió.   Su   voluntad   y   su coherencia,   en   ese   y   otros   sentidos,   eran   de   piedra.   Tal   vez   por   eso,   cuando   las circunstancias   de   su   vida   habían   tensado   demasiado   la   cuerda   no   enfermaba   ni   se quejaba, se rompía. Algunas fracturas de huesos han jalonado pasajes importantes de la vida de mi padre y una fractura de cadera lo llevó al hospital cuarenta y dos días antes de su muerte.
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LAS  FLORES  DEL  MAL

LAS  FLORES  DEL  MAL

Charles Baudelaire nació en París en 1821, en una familia acomodada. Tras la muerte de su padre, ocurrida en 1827, su madre volvió a casarse, con un estricto militar, con el que Baudelaire nunca tuvo buena relación, lo que ha servido a algunos biógrafos para explicar el difícil y atormentado carácter del autor. Fue expulsado del colegio y desechó la carrera diplomática para dedicarse a la literatura. Frecuentó grupos literarios y se movió por los bajos fondos, donde conoció a la mulata Jeanne Duval, con la que mantuvo una tormentosa relación durante toda su vida. Probablemente fue también entonces cuando contrajo sífilis, enfermedad cuyas secuelas acabarían causándole la muerte.
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El terrorismo. (Jean Baudrillard)

El terrorismo. (Jean Baudrillard)

Otro argumento de mala fe: estos terroristas truecan su muerte por un cupo en el paraíso. Su acto no es gratuito, por ende no es auténtico. Sería gratuito solamente si no creyeran en Dios, si la muerte fuera sin esperanza, como lo es para nosotros (los mártires cristianos descontaban justamente esta equivalencia sublime). Así que, también desde este punto de vista, no luchan con armas iguales, puesto que tienen derecho a la salvación, de la que nosotros ni siquiera podemos entretener la esperanza. En efecto llevamos el luto de nuestra muerte, mientras ellos pueden convertirla en una apuesta de altísima definición. Al fin y al cabo, todo esto, la causa, la prueba, la verdad, la recompensa, el fin y los medios, son modalidades de un cálculo típicamente occidental. La misma muerte, la evaluamos en tasas de interés, en términos de relación calidad /precio. Cálculo económico que es un cálculo de miserables que han llegado a carecer aún de valentía necesaria para ponerle un precio.
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Muerte pía : muerte eutanásica -- muerte por piedad -- muerte a petición

Muerte pía : muerte eutanásica -- muerte por piedad -- muerte a petición

La primera conclusión que puede sacarse del uso de estas definiciones tan diferentes unas de otras es que no parece que haya un acuerdo claro sobre aquello de lo que estamos hablando cuando hablamos de la eutanasia. Por lo menos un acuerdo que vaya más alá de la idea común de que la eutanasia involucra el hecho de que unas personas mata a otra y que está en discusión la legitimidad de tal acto. Todos lo que hablan de la eutanasia parecen convenir en que ésta tiene que ver con asuntos importantes para el ser humano como pueden ser la muerte, el bien, el libre arbitrio, el sufrimiento o la salud, y no es de extrañar por ello que en su tratamiento lleguen a divergencias profundas. Pero, antes aun de llegar a esas divergencias, es innegable que se producen unos desencuentros grave en torno a la definición del objeto de la discusión, lo que hace difícil precisar con seguridad que los que tratan de la eutanasia estén tratando en realidad de la misma cosa. 20
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Vol. 14, Núm. 33 (2017)

Vol. 14, Núm. 33 (2017)

“Cuando volvía a casa, declaré a Max que, si los dolores no son excesivos, me sentiré muy tranquilo en mi lecho de muerte. Me olvidé agregar, y luego lo omití adrede, que lo mejor que he escrito hasta ahora se basa en esta capacidad de poder morir contento. Todos estos buenos pasa- jes, realmente convincentes, tratan siempre de alguien que se muere y a quien le cuesta mucho morirse, alguien que lo considera una injusticia y por lo menos una crueldad; y eso es lo que conmueve al lector, por lo menos así lo creo. Para mí, en cambio, que creo ser capaz de aceptar tranquilamente la muerte, semejantes escenas son secretamente un jue- go, es más, me regocija morir la muerte del que se muere; por lo tanto, utilizo astutamente la atención del lector concentrada en la muerte, la comprendo mucho más claramente que él, ya que supongo que él se quejará en su lecho y por eso mismo mi queja es lo más perfecta posible; además, no se interrumpe repentinamente como las quejas reales, sólo se apaga hermosa y puramente...” F ranz K aFKa (1883-1924), Diarios.
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Hegel: ¿muerte del arte o muerte de la filosofía?

Hegel: ¿muerte del arte o muerte de la filosofía?

Al saberse portadores del espíritu en sus más altas posibi- lidades, los hombres actúan en consecuencia elevándolo al pla- no de lo absoluto e incondicionado. Por lo tanto, el hombre dista de gozar de plena libertad cuando sus proyectos se encuentran mediatizados por lo sensible, cual es el caso del arte. La filosofía, en cambio, colmará con creces su deseo de ser autónomo y libre. Pero vayamos por partes. La primera fase del arte romántico en- cuentra en la pasión de Cristo su contenido sustantivo. Debido a la expresión del sufrimiento, el sacrificio y la muerte padecidos por el Señor, el arte pierde la serenidad y el equilibrio clásicos, hasta el grado de que lo bello deja de ser un ideal paradigmá- tico. A partir del Renacimiento, asistimos a la creación de formas artísticas cuyos protagonistas son individuos singulares: sus pasiones, sentimientos y tonos anímicos (alegrías, dolores, espe- ranzas); la necesidad de salir del anonimato medieval y de au- toexpresarse pasan a primer plano. Se crea un arte personal en el que las prerrogativas del libre arbitrio del espíritu campen a sus anchas, y en el que la presencia de la realidad circundante gana terreno. Poniendo en juego una furia creativa irreprimible, los artistas posmedievales rompen cánones: manifiestan su diferencia mediante formas artísticas inequívocamente personales.
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Muertes simbólicas, en cien años de soledad

Muertes simbólicas, en cien años de soledad

Al igual que Amaranta, Rebeca es suficientemente rara y compleja para su papel de personaje de ficción. Vargas Llosa dice que ella es un ser raro y borroso; como viuda está signada por la muerte, así como condenada a la soledad de su ostracismo ya que vive en el pueblo; pero, sin que allí exista realmente. En consecuencia, el tema de la novela se confirma con la presentación de esta clase de muertes absolutas, como morir después de estar muerto. Las muertes literarias en Cien años de soledad no son reales sino filosóficas. Llama la atención que la historia inicia en el momento en que el coronel Aureliano Buendía se encuentra frente al pelotón de fusilamiento. En este caso el evento resulta fallido, por tanto, se presenta la esperanza dado que resulta posible eludir lo ineludible, o sea la muerte; sin embargo, la memoria del personaje remite a un episodio de la vida cotidiana: cuando su padre lo llevó a conocer el hielo. De esta manera se ha evitado a la muerte y el personaje está a salvo porque hay una historia que contar.
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Fantasía y muerte. Una aproximación a la propia muerte en terapia

Fantasía y muerte. Una aproximación a la propia muerte en terapia

Permiten realizar la descarga emocional, Realizar la despedida, la cancelación de asuntos pendientes, la ela- boración de la relación y facilitan la revinculación con el entorno. Con ellos encaramos sentimientos, nos podemos enfrentar a decir lo no dicho. El objeto intermediario cumple una función auxiliar cuando se utiliza para subrayar algo que ya está ocurriendo en la escena: un personaje, un clima emocional determinado. Estos objetos pueden ser telas, títeres, un dibujo, una carta, podemos usar cajones o sillas para mostrar diferencias de altura o rango, una sábana para simbolizar la muerte si la ponemos cubriendo a un persona- je, una tela a modo de manto significa poder...etc.
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