lucha de clases y educación

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Educación y lucha de clases y otros escritos

Educación y lucha de clases y otros escritos

frente a esas dos concepciones de contenidos tan opuestos, que podríamos en- carnar en los nombres de Gentile y Lunacharsky, vimos en la clase anterior que otra corriente de la «nueva educación» se esforzaba en tomar una actitud inter- mediaria. Entre el fascismo de la burguesía y el socialismo del proletariado, aspi- raba a crear una educación que no tuviera que ver ni con uno ni con otro. ¿A qué clase social interpreta esa corriente? Es lo último que nos falta investigar. Cuando se escucha a los teóricos de la burguesía no puede haber muchas dudas respecto a lo que quieren; no las hay, y mucho menos, en las francas palabras del proleta- riado. Pero al ponernos en contacto con estos nuevos teóricos, cuyo nombre re- presentativo podría ser lo mismo Spranger que Wyneken, todo se vuelve inde- ciso, confuso, vacilante. Se tiene por momentos la impresión de que sospechan algo de lo que en el mundo está ocurriendo, pero que prefieren mejor no saberlo del todo. O para decirlo en el lenguaje de un lector de la Revista de Occidente, aquellos teóricos perescrutan el drama de parturición que presenciamos sin haber logrado todavía su propia Weltanschaung… Desarraigados de un sistema de con- vicciones, no están todavía instalados en otro. Se sienten por lo mismo como seres sin quicio y se forman, sobre todo lo que observan, opiniones que bizquean. Saben, por ejemplo, que la historia cambia y que las sociedades se transforman, pero como les asusta admitir la lucha entre las clases se contentan a lo sumo con la lucha entre las «generaciones». Saben también que las religiones son formas subalternas hace rato superadas, pero como no se animan a conducir hasta el fin su pensamiento, se detienen en una «religiosidad sin religión», que es como decir una humedad sin agua. Ambigua situación que los obliga a reconocer en el uni- verso la existencia de un «irracional», de una «finalidad» o de un «élan» que son a la postre otras tantas maneras de volver a aceptar un Dios de barbas blancas. 26
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CLASES SOCIALES Y LUCHA DE CLASES

CLASES SOCIALES Y LUCHA DE CLASES

177. Son los funcionarios que trabajan en las distintas reparticiones del aparato del Estado, ejecutando las órdenes y realizando las políticas que emanan de los niveles directivos superiores a los que se hallan subordinados. Este grupo se encuentra constituido mayoritariamente por los empleados de la Administración Pública, o sea, los funcionarios que desempeñan sus labores en las instituciones y organismos que dependen directa o indirectamente del Poder Ejecutivo. 178. Entre ellos se encuentran, en primer lugar, las personas que trabajan en los organismos que cumplen funciones principalmente políticas del Estado, como son aquellos que dependen del Ministerio del Interior: municipalidades, intendencias, servicio de investigaciones, etc.; del Ministerio de Relaciones Exteriores; del Ministerio de Defensa Nacional; del Ministerio de Justicia, etcétera. En Segundo lugar, aquellos que desempeñan funciones principalmente administrativas del Estado, como son los funcionarios de los organismos dependientes del Ministerio del Trabajo y Previsión Social; del Ministerio de Hacienda; impuestos internos, tesorería, aduanas, oficinas del presupuesto, etc.; del Ministerio de Educación; del Ministerio de Salud Pública, etc. A estos últimos ha venido a agregarse, con la expansión del capitalismo, aquel sector de empleados que cumplen funciones técnico-administrativas en los aparatos del Estado vinculados a la producción.
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LEER Y DESCARGAR: LA LUCHA DE CLASES EN LA ANTIGUA ROMA

LEER Y DESCARGAR: LA LUCHA DE CLASES EN LA ANTIGUA ROMA

Esta condición económica, explica por qué la lucha de clases en Roma nunca daría lugar a una nueva forma de organización de la vida social. Solo si los esclavos se hubieran coaligado con el pueblo pobre de la ciudad, –los proletarios libres–, podrían haber logrado derrocar al viejo sistema y llegado a una nueva síntesis. La educación política era algo impensable fuera determinados círculos exclusivos. Es decir, el bloque social dominante sí contaba con una vanguardia intelectual, política y militar, un factor determinante con el que el pueblo nunca contó en la antigüedad clásica. El desarrollo de la técnica y de los procesos de producción eran rudimentarios, la especialización no demandaba escolarización alguna y la distribución social del trabajo implicaba tales condiciones de explotación y de arbitrariedad que resulta inimaginable que estos sectores sociales pudieran construir teoría propia y fundar corrientes de pensamiento, o movimientos políticos duraderos; que no revistieran formas religiosas; sobretodo porque (y muy especialmente entre los pobres) cualquier disidencia era penada con la muerte. Vemos aquí, si somos capaces de profundizar en el análisis, cómo las voluntades oprimidas y explotadas, libradas a su propia suerte, solo logran alcanzar espontánea- mente, grados precarios de autoconciencia, generalmente en las formas, con los métodos y con las categorías establecidas de cada época histórica; históricamente expresadas cómo misticismo, religiosidad y otras formas enajenadas de conciencia.
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Un marxismo para el siglo XXI… Comunistas otra vez

Un marxismo para el siglo XXI… Comunistas otra vez

porque hay marginación, porque existen las condiciones técnicas como para superar la pobreza, la marginación, la destrucción del medio ambiente. La pobreza en esta época histórica deriva exclusivamente de cómo está distribuida la riqueza y no porque haya escasez como podría haber pasado en otra época histórica. Esas son razones como para querer que el mundo sea distinto. Específicamente tiene sentido ser marxista porque la obra de Marx contiene un concepto de la historia, una idea de la condición humana que hace pensable que los seres humanos son capaces de construir una sociedad sin clases, que son capaces de construir un mundo mejor. Para poder hacer eso, lo que yo planteo en mi último libro es que uno debería deshacerse muy radicalmente del marxismo de los marxistas y debería partir desde el concepto de la historia de Marx para construir un marxismo especial, particularmente adecuado para el siglo XXI.
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LA REALIDAD COMO PANTALLA

LA REALIDAD COMO PANTALLA

No solo es necesaria una vanguardia, sino que la dinámica misma de la lucha de clases lo impone como tarea permanente. Ese es un denominador común en la experiencia de lucha de los pueblos del mundo. Esa es la experiencia de los procesos de transformación social en todo el mundo. Los ideólogos imperiales y sus lacayos nos califican y descalifican insultando la memoria de Lenin, o de Ernesto Guevara, o de cuantos millones de revolucionarios o revolucionarias que han muerto en las mazmorras del imperio asesino de niños, en las cárceles del fascismo transnacional, nos relatan nuestro propio martirio: cinismo de psicópatas. Perversión y crueldad burguesa. Eso es la guerra de clases. Guerra psicológica permanente. Los agentes de la propaganda enemiga, que lo mismo venden detergente mágico que soluciones políticas definitivas, no serán nunca capaces de entender el verdadero papel de los hombres dignos, de los hombres justos, de los hombres valientes, en la historia de la lucha de los pueblos. Los que mueren siendo libres, viven en la lucha y en las razones de los que luchan. Nacen y viven con cada generación que se presenta al combate por la justicia y la libertad. En esta trinchera... aquí nadie muere compañeros.
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C. MARX - La Lucha de Clases en Francia 1848 – 1850

C. MARX - La Lucha de Clases en Francia 1848 – 1850

El sufragio universal existía ya desde hacía largo tiempo en Francia, pero se había desacreditado por el empleo abusivo que había hecho de él el Gobierno bonapartista. Y después de la Comuna no se disponía de un partido obrero para emplearlo. También en España existía este derecho desde la República, pero en España todos los partidos serios de oposición habían tenido siempre por norma la abstención electoral. Las experiencias que se habían hecho en Suiza con el sufragio universal servían también para todo menos para alentar a un partido obrero. Los obreros revolucionarios de los países latinos se habían acostumbrado a ver en el derecho de sufragio una añagaza, un instrumento de engaño en manos del Gobierno. En Alemania no ocurrió así. Ya el "Manifiesto Comunista" había proclamado la lucha por el sufragio universal, por la democracia, como una de las primeras y más importantes tareas del proletariado militante, y Lassalle había vuelto a recoger este punto. Y cuando Bismarck se vio obligado a introducir el sufragio universal [15] como único medio de interesar a las masas del pueblo por sus planes, nuestros obreros tomaron inmediatamente la cosa en serio y enviaron a Augusto Bebel al primer Reichstag Constituyente. Y, desde aquel día, han utilizado el derecho de sufragio de un modo tal, que les ha traído incontables beneficios y ha servido de modelo para los obreros de todos los países. Para decirlo con las palabras del programa marxista francés, han transformado el sufragio universal de moyen de duperie qu'il a été jusqu'ici en instrument d'émancipation —de medio de engaño, que había sido hasta aquí, en instrumento de emancipación [16]. Y aunque el sufragio universal no hubiese aportado más ventaja que la de permitirnos hacer un recuento de nuestras fuerzas cada tres años; la de acrecentar en igual medida, con el aumento
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LUCHA DE CLASES, GUERRA CIVIL Y GENOCIDIO EN LA ARGENTINA 1973-1983

LUCHA DE CLASES, GUERRA CIVIL Y GENOCIDIO EN LA ARGENTINA 1973-1983

D esde 1902 el movimiento huelguístico en Argentina fue intenso y la respuesta del gobier no siempre fue represiva. Ese año se funda la FORA (anarquista) y se dicta la Ley de residencia (Ley 4.144) que autorizaba la deportación de los obreros extranjeros, pues las huel- gas eran consideradas delitos. La lucha obrera contra esa legislación fue constante. Al año siguiente, 1903, se funda la UGT (socialista). Aunque divididas, las centrales obreras mostraban que era indispensable una legislación del trabajo. En 1904, el Ministro del Interior Joaquín V. González encarga al ingeniero y jurista Bialet Massé un estudio sobre la condición obrera en la Argentina que sirvió de base para la primera Ley Nacional del Trabajo. Aunque ésta contenía varios artículos persecutorios contra los anarquistas, incluía algunos avances propuestos por los socialistas, como el descanso semanal y la reglamentación del trabajo de mujeres y niños. Como era de esperar, las organizaciones patronales atacaron el proyecto por avanzado, socialista y revo- lucionario. Acorde con esta concepción, la sola conmemoración del lº de mayo provocaba cada vez mayor represión policial y militar, que a su vez era respondida con huelgas. Tal ocurrió en 1909, donde tan sólo en la ciudad de Rosario, la tropa atacó una movilización anarquista que produjo 14 muertos y 80 heridos graves. Ese mismo día en Buenos Aires fue tan brutal la represión, comandada por el Jefe de Policía Ramón Falcón, que generó una huelga general. El 14 de noviembre de 1909 el obrero anarquista Simón Radowitzky, de 17 años, venga esas muertes tirando una bomba al paso del carruaje donde iban el Coronel Falcón y su secretario Lartigau. 1 Al año siguiente, año del Centenario, volvió a producirse una fuerte represión antiobrera
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Ciclo de protestas, experiencias organizativas y represión paraestatal . Mendoza, 1972-1976

Ciclo de protestas, experiencias organizativas y represión paraestatal . Mendoza, 1972-1976

En la segunda parte, centrada en la lucha de clases, nos preocupamos por describir las principales características que adquirió la confrontación entre clase trabajadora y clase dominante en una provincia agroindustrial. En el capítulo 3 analizamos los rasgos de la segunda etapa de la industrialización sustitutiva en Mendoza. Si bien durante la primera etapa de la ISI (1930 y 1960) se había producido el ingreso de capitales extranjeros y habían prosperado actividades industriales orientadas al mercado interno, tales como la industria de conserva de alimentos; durante la segunda etapa (1960 y 1976) las inversiones provenientes de empresas transnacionales se dirigieron a los sectores considerados estratégicos, como la industria semi- pesada, a raíz de lo cual las regiones periféricas, como el caso de Mendoza, dejaron de recibir inversiones extranjeras produciéndose de esta manera una paulatina desaceleración del motor de la economía regional (Collado, 2006). Además, durante toda esta etapa, la vitivinicultura continuó siendo la industria líder, y el escaso desarrollo industrial estuvo al servicio de las industrias vitivinícola y de conservas, por lo que sólo nos hallamos con agroindustrias. En este escenario nos encontramos con que la clase trabajadora local estaba compuesta principalmente por trabajadores/as de las industrias manufactureras ligadas a la agroindustria (principalmente industria de bebidas y conservera); trabajadores/as estatales, principalmente de la administración central y trabajadores/as rurales (peones, obreros y contratistas de viña). Otro elemento fundamental tenido en cuenta en este capítulo fue el papel del Estado, que a nivel provincial tuvo un fuerte rol regulador y de corte intervencionista que fue fundamental en el desarrollo económico provincial.
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Clase dominante, hegemonía y modos de acumulación : la reconfiguración de las relaciones de fuerza en el interior de la burguesía durante la crisis y salida de la convertibilidad, 1998 - 2003

Clase dominante, hegemonía y modos de acumulación : la reconfiguración de las relaciones de fuerza en el interior de la burguesía durante la crisis y salida de la convertibilidad, 1998 - 2003

aportes realizados por Milicíades Peña (1973 y 1974). Si bien los trabajos de este autor tuvieron una intencionalidad más política que académica, la rigurosidad de los mismos permiten que pueda considerárselos como unos de los primeros abordajes sistemáticos sobre el tema en la historia argentina. Siguiendo esta tradición aunque ya desde una perspectiva más académica – lo cual no quita su importancia política–, durante la década de 1970 se han destacado los trabajos de Murmis y Portantiero (2004) sobre los orígenes del peronismo y los de Juan Carlos Portantiero (1977) y Guillermo O’Donnell (1977 y 1978) sobre la dinámica de las clases sociales durante la segunda etapa de sustitución de importaciones. En el caso de O’Donnell, sus aportes fueron realizados a partir de una particular síntesis entre la perspectiva marxista (con una importante influencia de Poulantzas) y la weberiana. En las últimas décadas se ha producido un mayor volumen de trabajos sobre los sectores empresarios en la Argentina, pero con un carácter marcadamente distinto a los trabajos que realizaran Portantiero y O’Donnell. Entre ellos se puede diferenciar tres grandes líneas o tipos de abordajes diferentes. En primer lugar, se encuentran los estudios de caso que, por lo general, describen las estrategias “exitosas” de determinadas empresas líderes. Este tipo de trabajos tienen como principal objetivo concitar el interés de actores involucrados en el management de las empresas y no necesariamente buscan producir nuevo conocimiento para la investigación en ciencias sociales aunque muchos de sus autores provengan de ellas. Mientras que en la Argentina este tipo de trabajos tienen una corta vida –como el libro de Barbero, Kosacoff, Fortezza, Stengel y Porta (2001) sobre el grupo económico Arcor– en cambio tienen una larga tradición en los países centrales, especialmente en los Estados Unidos y Gran Bretaña. También a nivel mundial existe una importante tradición de estudios sobre empresas pero de interés preeminentemente científico. Entre estos estudios se destacan los trabajos de Alfred Chandler, quien se ha constituido en un referente ineludible sobre la historia de la empresa moderna. El autor ha centrado su análisis en cómo las “viejas” empresas se transformaron en
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lucha de clases guerra civil y genocidio en la argentina

lucha de clases guerra civil y genocidio en la argentina

1. En la conceptualización del proceso de lucha de clases – teóricas, políticas y económicas- que se extiende entre 1955 y 1976- compartimos los análisis teórico-empíricos de dos investigaciones que cubren con precisión diversos períodos de ese largo e intenso tramo de la vida política y social argentina. El primero es una obra ya clásica de la sociología argentina: de Juan Carlos Marín, Los hechos armados. Argentina 1973-76, (1978), última edición Buenos Aires, La Rosa Blindada y PI.CA.SO. 2003. La edición de 1996, de los mismos editores, lleva como subtítulo La acumulación primitiva del genocidio. Marín en su capítulo I revisa y resignifica las luchas de clases de esos años, escritas casi “al calor de los hechos” y en sus prólogos y epílogo a las varias ediciones va actualizando la mirada, a la luz de los nuevos desarrollos de la realidad local y mundial. El segundo es Orígenes y desarrollo de la guerra civil en Argentina 1966-1976, Buenos Aires, Eudeba, 1998, de Pablo Bonavena; Mariana Maañón; Gloria Morelli; Flabián Nievas; Roberto Paiva y Martín Pascual, todos ellos ex alumnos y ex ayudantes de cátedra, casi todos hoy profesores, varios de ellos miembros de este equipo de investigación, y todos colegas y amigos más jóvenes, que, partiendo del trabajo de Marín citado antes realizan una tarea de soporte empírico de su primer capítulo, proveyéndolo de datos históricos, referencias teóricas y discurso pedagógico, con el plus autocorrectivo que proporciona el trabajo en cooperación. También con la humildad necesaria para advertirnos en la Introducción que “como sabemos que no hay verdades esclarecidas sino esclerosadas, tómese esta contribución como un momento , un estadio del conocimiento de los hechos abordados”. Lo mismo pretendemos del presente trabajo.
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El medio de comunicación de masas en la lucha de clases

El medio de comunicación de masas en la lucha de clases

1. Esto significa primero quitarle a la clase dominante la dinámica de la información y, en un sentido más global, de la cultura, como lo veremos más adelante. Hasta el presente, la clase dominante estatuye sobre la jerarquía de las prioridades; su criterio prevalece para establecer la importancia de las noticias y de los temas que deben circular como elementos de integración noticiosa entre los distintos estratos sociales, y para definir lo que en última instancia debe preocupar a lo que se da en llamar la “opinión pública” nacional (para qué decir la internacional). La prepotencia de este criterio particularista se verifica no solamente en los órganos de información que relevan directamente de su poder, sino que irradia como norma vertebradora en la mayoría de los mensajes emitidos por los medios que pretenden difundir una contraideología. Estos últimos en efecto son de alguna forma víctimas de un vicio de génesis, ya que nacieron en un contexto de referencias estructurada según las líneas determinantes de la ideología burguesa de dominación. Este criterio de selección que privilegia la clase dominante es directamente funcional a su situación, sus aspiraciones, su concepción del mundo, y servidor de sus preocupaciones e intereses mayores. La derecha es quien produce y usufructúa las noticias. En algún tipo de órganos de información, periodísticos o radiales de preferencia, vinculados con la problemática de la Unidad Popular, las noticias enfatizadas por los títulos a toda tinta no fueron precisamente inspirados por un objetivo de movilización de la audiencia. En primer lugar, el mero anunciar y examinar las medidas de gobierno no basta para diferenciar un periodismo de derecha de un periodismo de izquierda y genera la ambigüedad siguiente, al hacer creer que el único actor de la revolución es la entidad gubernamental. (Además este hecho es significativo de una concepción bien particular y muy burguesa de lo político, sobre la cual hemos de volver.) En segundo lugar, los ataques a la derecha, al ser formulados en términos sicologistas, si bien son útiles en un momento determinado de la lucha de clases, no traspasan los hábitos argumentales tradicionales de la democracia formal, recuperados en el momento mismo en que se profieren. En ambos casos, el enemigo de clase permanece el animador del juego discursivo, incluso sin estar presente. En tercer lugar, se comprueba una tendencia a hacer avanzar la retórica de la revolución más allá de los hechos, y a caer en la verborrea que condenaba Lenin. A propósito de la homologación demasiado apresurada de la palabra “comuna” y “comunista”, escribía:
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El voto femenino y la lucha de clases

El voto femenino y la lucha de clases

socialdemócratas las que más han hecho por el despertar espiritual y moral de las mujeres. Hace décadas que los obreros socialdemócratas eran ya conocidos como los más capaces e inteligentes. También hoy han sido los sindicatos y la socialdemocracia los que han sacado a las mujeres proletarias de su estrecha y triste existencia, de su miserable e insípida vida doméstica. La lucha de clases proletaria ha ampliado sus horizontes, las ha hecho más flexibles, ha desarrollado su mente, y les ha ofrecido grandes objetivos que justifiquen sus esfuerzos. El socialismo ha supuesto el renacimiento espiritual para las masas proletarias femeninas y con ello también las ha convertido, sin duda alguna, en una fuerza de trabajo más capaz y productiva para el capital.
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ARISTÓTELES: PROPIEDAD Y LUCHA DE CLASES

ARISTÓTELES: PROPIEDAD Y LUCHA DE CLASES

aporte de Aristóteles a la ciencia social. Ha visto el proble- ma en toda su magnitud. Pero no ofrecerá ninguna solución que tenga los mismos méritos que su observación empírica. De aquí en adelante Aristóteles dejará el campo de la cien- cia para internarse en la ideología; su ideología; sus ilu- siones, sus ideales, sus anhelos, y también sus vacilaciones. Por eso, la parte en que estudia las formas de gobierno es la menos precisa; la más llena de incongruencias y vacilacio- nes. Y mucho más, cada vez que se trata de indicar cuál es la mejor constitución. Esto es completamente lógico: ninguna forma conocida de Estado, es capaz de terminar con la lu- cha de clases. Por lo tanto señalar un estado como “ideal” era sencillamente imposible. Aristóteles probaba una y otra vez, abordaba el tema desde distintos ángulos y siempre el mismo fracaso; esto aparece plenamente en su Política. Quedaba un camino: la construcción de una utopía. Es cier- to que lo intentó, esfuerzo éste del que quedan buenos ras- tros en el libro. Pero sólo un fracaso fue el resultado. Aris- tóteles, como dice Gomperz, no fue capaz de "crear ideales nuevos"; esto es, no fue capaz de construir una utopía. Pero ¿cómo pensar que un científico como él, que había calado con tanta justeza la sociedad griega, que había pe- netrado la esencia misma de los problemas sociales con tanta precisión; cómo pensar que Aristóteles pueda con- formarse con una utopía? Todo lo contrario de lo que dice Gomperz: “no es que Aristóteles no creara "ideales nuevos" por falta de imaginación, sino que debemos decir que era un científico demasiado serio para ofrecer utopías que de antemano sabía inútiles”.
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LEER Y DESCARGAR EL LIBRO: “PERIODISMO Y LUCHA DE CLASES” de Camilo Taufic

LEER Y DESCARGAR EL LIBRO: “PERIODISMO Y LUCHA DE CLASES” de Camilo Taufic

Los explotadores no sólo se apropiaron entonces por la fuerza y el pillaje de los medios de producción, sino que pasaron a dominar los medios de comunicación. Para unos quedó el trabajo agobiante y embrutecedor; para otros, el cultivo del pensamiento, la palabra, la oratoria, que se convirtieron en un factor de refuerzo para el dominio de los amos sobre los esclavos. La comunicación dejó de ser comunión desde el momento en que se inició la explotación del trabajo ajeno. La inmensa mayoría de los hombres ya no pudo hablar de igual a igual con sus iguales. La propiedad privada había colocado una máscara sobre las semejanzas entre humanos y las personas pasaron a ser distintas según su papel en la producción. Los que hacían las cosas se “cosificaron”; fueron un objeto, un número; los dueños del dinero se “metalizaron”, cambió hasta el metal de su voz. Unos dieron órdenes; otros respondieron con monosílabos. A las masas de esclavos no sólo les fue arrebatado el producto de su trabajo, sino hasta su propia lengua, como les sucedió a los indios de América después de la conquista. Este desequilibrio transformó la comunicación en información, en el sentido aristotélico del término, esto es, en “imposición de formas”. La comunicación, que literalmente significa “hacer a otro partícipe de lo que uno tiene”, no fue más (en la sociedad de clases) coparticipación y suprimida a unos por la fuerza de otros se convirtió en imposición de formas ideológicas, hasta nuestros días, en que la cibernética, la ciencia de las computadoras, ha demostrado que comunicar e informar son sinónimos, y, además, que “informar” equivale a “dirigir” dentro de una misma organización social. De tal manera que quien controla los medios de comunicación de masas puede a través de ellos ejercer un dominio, científicamente comprobado, sobre la sociedad entera, aunque no tenga el asentimiento de sus dirigidos y así sea en contra de la voluntad de ellos mismos.
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¿Es posible la lucha social en el salón de clases?

¿Es posible la lucha social en el salón de clases?

La  historia  de   Descifrar  tu  mirada  se  desarrolla  a  partir  de  una  relación  amorosa   entre  Lisa  y  Marcos,  protagonistas  del  libro,  quienes  entrelazan  las  luchas  sociales  fuera  y   dentro   del   salón   de   clases.   Ella,   una   luchadora   social   que   es   violada   en   una   agresión   −   como   tantas   que   se   viven   y   mueren   cotidianamente−   contra   el   pueblo   de   San   Salvador   Atenco,  en  México.  Él,  un  profesor  universitario,  también  comprometido  desde  el  aula  con   la  construcción  de  una  sociedad  con  justicia,  libertad  y  democracia,  y  dispuesto  a  conocer   la  verdadera  causa  por  la  que  Lisa  decidió  abandonarlo  después  de  haber  estado  presente   en  la  defensa  de  Atenco. 8  Ese  pueblo  donde  el  gobierno  había  tendido  una  trampa  a  sus   habitantes  para  vengarse,  entre  otras  cosas,  por  no  haber  permitido  la  construcción  de  un   aeropuerto  para  la  ciudad  de  México.  Ese  pueblo  −como  tantos  otros  en  nuestro  mundo                                                                                                                            
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