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La Nueva Historia y Los Nuevos Movimientos Sociales

La Nueva Historia y Los Nuevos Movimientos Sociales

Para ejemplificar lo anterior, cabe decir que los Municipios están con- vocando continuamente a historiadores para que realicen ‘ejercicios’ de historia oral y local, en los cuales participan no pocos sociólogos, antropólogos e incluso sicólogos sociales. Es que les interesa la identi- dad local; o sea: la experiencia concreta de los actores sociales locales, proyectada como memoria, actitud, conducta y movimiento. Sin la cual no puede hoy tener éxito ningún programa focalizado de desarrollo local (es preciso decir también que les interesa la historia local como ejercicio de apoyo a una política pública, no como fase de despliegue de un verda- dero movimiento social). También se ha convocado a la Historia Social para examinar cómo surge, cómo se pierde o cómo podría ‘crearse’ el famoso “capital social” que, desde 1993, tan imprescindible parece hoy para legitimar y bajar el costo de las políticas públicas que propenden a eliminar o reducir la pobreza. Pues el ‘capital social’ no es otra cosa que la memoria histórica positiva (o protagónica) de una determinada comunidad o grupo social. Y no es menos significativo el interés que han demostra- do los propios pobladores, independientemente de los municipios y de la Academia, quienes, obedeciendo al acrecentado peso de su memoria histórica (que atesora la experiencia de tres ‘revoluciones’ en el lapso de ‘una’ generación), se han puesto por sí mismos a investigar, transcribir y hacer circular los materiales recordatorios de su actual identidad. Hay una literatura enorme, en este momento, de historias locales e historias poblacionales, escritas por los propios pobladores, con ayuda o sin ayuda de ONGs, de intelectuales o de académicos. La Nueva Historia Social, que se apega a la vida concreta y móvil, ha terminado por surgir directamente de esa vida, sin esperar que lleguen los investigadores profesionales de la Universidad. Por esto, se puede decir que, hoy, en Chile, la ciencia histórica se investiga, se publica y lee, dentro y fuera de la Universidad, trascendiendo de alto abajo todo el cuerpo social. Borrando los viejos lí- mites positivistas del siglo XIX. La cultura social, cargada de una pesada memoria social, ha terminado por hacer germinar ciencia de su propio seno, y está atrayendo hacia sí la ciencia académica y profesional. Potenciando la historicidad que late dentro de ella.

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LA HISTORIA RECIENTE EN CHILE: UN BALANCE DESDE LA NUEVA HISTORIA POLÍTICA

LA HISTORIA RECIENTE EN CHILE: UN BALANCE DESDE LA NUEVA HISTORIA POLÍTICA

Serán precisamente los trabajos e investigaciones sobre la nueva historia po- lítica de Chile, la cual nos permitirá dar una mirada de conjunto al quehacer y revitalización de una historia reciente en nuestro país. En otras palabras, el de- sarrollo de la historia reciente, historiográficamente no se puede entender sin comprender el significado y contribución que ha tenido en los últimos años la renovación de la historia política, constituyéndose, en el caso chileno, la déca- da del sesenta y setenta del siglo pasado, en uno de los principales campos de estudio donde la nueva historia política se reconoce por su interés en indagar -entre otros aspectos- la violencia política, terrorismo de Estado, violación sis- temática de derechos humanos, memoria, partidos políticos, cultura política, militancia, subjetividades y todas aquellas condiciones y adversidades que el sistema sociopolítico chileno en su conjunto tuvo que enfrentar.

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Una nueva historia verdadera

Una nueva historia verdadera

Si la deducción no fuera descabellada (y si lo fuera, de todos modos es la única posible), el entorno del incunable pertenece al reinado de Carlos II el Hechizado. Se produce, por tanto, en el contexto de una España en crisis, simbolizada por la propia figura de un rey incapacitado en lo mental y en lo físico para ejercer el gobierno. A las graves dificultades sociales que distinguen los reinados de Felipe III y Felipe IV (abuelo y padre de Carlos II),[12] habrían de sumarse momentos de incertidumbre en que el rey se convierte en figura de paja y la Corona pierde el control de España y de sus posesiones ultramarinas. Circunstancias en verdad poco favorables para el optimismo y para la fe en el futuro. Anulado el lazo que dotaba de coherencia al imperio hispánico, esto es, disminuido el poder hegemónico de un monarca a cuyo control se sometía toda decisión de importancia, como ocurría en los reinados de Carlos I y Felipe II, parecería que el imperio quedaba al garete con peligro inminente de naufragio, y que lo advertían las clases política y culta. Ante tal ausencia de dirección, se antojarían probables dos posturas: el examen riguroso de las circunstancias a fin de reconocer fallas y proponer remedios, o la vuelta de la mirada ─un tanto evasiva─ hacia atrás, con el propósito de lamentar que “todo tiempo pasado fue mejor” y de distinguir los mecanismos que propiciaron épocas heroicas. Sin suponer que estas dos actitudes son exclusivas, parecería que la Historia de Fernández de Pulgar se decanta por la propuesta de efectuar una revisión de los orígenes históricos del imperio, con objeto de reproducirlos y de recrearlos en su calidad de ejemplos, y depone cualquier actitud crítica de análisis y de proyecto (Ortega y Gasset acierta: no es el pasado sino el futuro el nexo que liga a los grupos humanos); actitud conservadora, por otra parte, que, lejos de plantear la subversión histórica del concepto de nación y lejos de someter a juicio la gestión gubernativa del rey, se plantea la refundación de los muros de la patria, “si un tiempo fuertes, ya desmoronados”, sobre los cimientos de glorias pasadas.

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Archivos y fuentes para una nueva Historia socio-cultural

Archivos y fuentes para una nueva Historia socio-cultural

concepciones, su conocimiento del tema, y su habilidad influirán en la orientación de la entrevista, así como en la interpretación que luego hará del relato. El papel del entrevistado es también, por supuesto, definitivo: sus ideas previas acerca de lo que se espera de él, de lo que es una entrevista, de su propio papel en la historia, son determinantes en la construcción del testimonio, más aún cuando este es autobiográfico, dado el “esfuerzo de producción de sí” que supone su presentación pública, no solo ante el entrevistador sino también, en términos de Bourdieu, ante el mercado que recibe el relato. (Bourdieu, 1997) Que los testimonios orales resulten de tales condiciones de producción, es decir de la entrevista como construcción colectiva y dialógica, pero también asimétrica, marcada por las tradiciones de producción del conocimiento como saber/poder, nos parece un elemento especialmente significativo al referirnos a temáticas vinculadas con la producción de identidades. Sabido es que toda identidad colectiva se produce en la conformación de un nosotros, en el cual es posible reconocerse por herencias, prácticas, sentidos y proyectos compartidos, así como por oposición a “otros” significativos, de los que es dable diferenciarse. (Bartolomé, 1997) La producción de toda identidad es entonces relacional y dinámica, se produce en un proceso complejo de selección, resignificaciones e intercambios materiales y simbólicos. Se constituye en una dialéctica entre las imágenes que los sujetos construyen de sí

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Historiografías, independencias e instituciones en la Nueva Granada.

Historiografías, independencias e instituciones en la Nueva Granada.

Para alcanzar este propósito hemos dividido el escrito en cuatro partes. Las dos primeras están dedicadas a realizar, en una perspec- tiva historiográfica, visiones de conjunto, tanto de los estudios que se han ocupado de las independencias como los de la Nueva Historia Económica e Institucional; en la tercera, incluimos unas “observa- ciones generales”. Estas toman la forma de un contrapunteo entre algunas de las características generales de los trabajos abordados, que sirven para identificar la ausencia de diálogos fluidos entre los académicos colombianos en torno al problema de la emancipación de la dominación española. En ningún momento queremos efectuar un balance o estado de la cuestión referido a estos estudios, esta tarea obedece a otro tipo de iniciativas. En la cuarta parte, buscamos tentativamente algunos ejes problemáticos que puedan facilitar el diálogo entre estos enfoques conceptuales y propuestas metodológi- cas. Queremos subrayar que estos ejes son posibilidades a explorar en el futuro, no son problemáticas acotadas definitivamente. Son objetos de estudio en construcción. Por este motivo, decidimos no realizar conclusiones, considerando que están contenidas y se des- prenden de las afirmaciones desarrolladas a lo largo del trabajo.

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"Arte, cultura y poder en la Nueva España"

"Arte, cultura y poder en la Nueva España"

En «Noticias sobre el convento franciscano de San Pedro y San Pablo, Zacatlán, Puebla», Benítez Enánue examina el interés artístico y patrimonial que ofrece el convento franciscano de San Pedro y San Pablo, así como lo particular de su ubicación y las imágenes que se han descubierto a consecuencia de la restauración que se hizo en el año 2009. Estos testimonios pictóricos escondidos han abierto actualmente nuevas líneas de investigación que han ayudado a construir una nueva historia para este convento. Se incluyen varias imágenes con fotografías que ilustran y apoyan las conclusiones de la autora.

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Posturas "testimoniales" en Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España

Posturas "testimoniales" en Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España

interesada en héroes, caudillos o protagonistas principales, y la hace objeto de crítica. En efecto, el testigo cronista es un historiador en contra de la “Historia”; y, quizá por eso, organiza, ordena, administra y genera un saber discursivo donde lo heterogéneo y lo “insignificante” no pueden ser neutralizados por categorías hegemónicas. Es esta la razón para recurrir a su prodigiosa memoria selectiva que le facilita la descripción “literaria” de hombres y hechos sin importancia para la documentación imperial. Y puesto que los sujetos históricos del cronista no poseen atrac- tivo en tanto tales —soldados y aventureros anónimos que casi nadie recuerda—, éste los (d)escribe de una manera tan efectiva que llega a completar y explicar el sentido histórico de la conquista. Tal artificio, apoyado en “personajes” reales, subsume la historia a la literatura. De ahí que, pese a que todos los protagonistas de la crónica son históricos, la imaginación y pasión del autor les asigna valores literarios difíciles de negar: “Díaz nos ha dejado un libro que cuenta entre los más apasio - nantes que jamás haya escrito un soldado” (Alvar 127). Otros, Valbuena Briones, implican la presencia de un temprano realismo mágico: “Fantasía y realidad se mezclan en su libro” (7).

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Por “su propia, peculiar, historia”: La “nueva mexicanidad” y la literatura

Por “su propia, peculiar, historia”: La “nueva mexicanidad” y la literatura

Hace cuarenta y siete años, en 1970, se publicó la primera edición de La mujer dormida debe dar a luz, obra firmada por Ayocuan. Este pseudónimo no es fortuito: acusa el préstamo del nombre náhuatl de Ayocuan Cuetzpaltzin, “Poeta y sabio celebrado en no pocos cantares”. En su noticia biográfica, Miguel León- Portilla informa que este “forjador de cantos” (como se conocía a los poetas en la lengua náhuatl originaria) era oriundo de la zona que ocupa el actual estado de Puebla. Nacido en Tecamachalco alrededor del primer tercio del siglo XV —según se indica en la Historia Tolteca-Chichimeca (León-Portilla, 1966: 13)—, es de los pocos artistas de la palabra de los que se tiene un conocimiento más exacto, pues su fama logró que su memoria fuese fijada —debido a la admiración que despertaba en sus colegas— en algunos documentos que han sobrevivido el paso del tiempo, como el de la Colección de Cantares Mexicanos (León-Portilla, 1966: 13). Hijo de un gobernante que fue desplazado por sus rivales, se vio obligado a trasladar su residencia a Quimixtlan, “el sitio envuelto en nubes”, ubicado al nordeste del cerro Citlaltépetl, donde “pasó los años de su juventud Ayocuan, en contacto directo con la naturaleza y recibiendo de su padre y de algunos maestros la educación que lo haría adentrarse en el conocimiento de las antiguas creencias y tradiciones” (León-Portilla, 1966: 13). El resaltado se debe a que en los textos que aquí se revisan la búsqueda de ese tipo particular de conocimiento —de antiguas creencias y tradiciones— es una constante, una especie de leit motiv, y en la búsqueda de esa antigüedad, desde luego, subyace la necesidad de un tipo particular de historia, una historia sagrada. Se volverá a ello más adelante.

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Historia de la nueva Universidad de Antioquia 1971-2004

Historia de la nueva Universidad de Antioquia 1971-2004

A más de la Ciudad Universitaria, hay otros símbolos de la Universidad. El Edificio de San Ignacio, por ejemplo, algo de lo cual nos sentimos orgullosos quienes amamos a la Universidad de Antioquia: los que la vieron desde el balcón de una casa sobre la calle Ayacucho o los que caminaron por sus pasillos o jugaron en sus patios; o los que la vivieron en los laboratorios y en los salones de clase. Fue y sigue siendo el símbolo de la historia, porque allí nació nuestra Alma Máter. La Ciudad Universitaria es el símbolo de la nueva era, de la modernidad, del espíritu de los tiempos actuales, de la Universidad que necesita espacios para convivir, áreas deportivas, bibliotecas, teatros, cafeterías, zonas verdes, árboles. Pero la vida no ha terminado con el retiro de los rectores que la han hecho posible. Tal vez en el siglo XXI el símbolo sea la Sede de Investigaciones Universitarias, SIU, porque cristaliza aquello en lo cual está convertida hoy la Universidad, o sea el centro para buscar conocimiento, algo que parecía vedado porque era potestativo de los países desarrollados, ya que hasta hace muy poco se creía que nosotros no merecíamos el título de descubridores de verdades. Y quizá mañana, y ni siquiera lo soñamos, lo simbólico se traslade a las Sedes Regionales en los municipios de Antioquia, olvidados por la misma Universidad en sus periodos anteriores a la década del noventa.

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La articulación territorial peninsular como problema en la historiografía europea

La articulación territorial peninsular como problema en la historiografía europea

acudir personalmente a todos los lugares, debía limitarse a diseñar la política general con sus consejeros y coniar lo demás a sus ministros inferiores. La igura real era reemplazada en ciertos reinos por el virrey, que poseía la re- presentación del rey como su alter ego (Benigno, 1994: 21). De tal manera, se coniguró el poder de los virreyes, que desligados de los Consejos se aianza- ron como hombres del rey y cuyas cortes alcanzaron extraordinario desarrollo a partir de 1580, con sus redes de patronazgo (Martínez Millán, 2006: 55), ayudando al rey a ejercer la justicia y vigilar su jurisdicción “en redes integra- das, que no son centro-periferia (como algunos historiadores se han esforzado en demostrar) sino espacios jurídicos y jurisdiccionales internos: Audiencias americanas con el Consejo de Indias; Senado de Milán, gran Corte de Sicilia y colateral de Nápoles con el Consejo de Italia; audiencia de Barcelona, Valen- cia, Palma de Mallorca, Cerdeña y Consejo real de Zaragoza con el Concejo de Aragón” (Martínez Millán, 2006: 56). Se trata de una institución aragonesa –utilizada en esa corona para suplir la ausencia del rey-, introducida en Casti- lla a través del matrimonio de los Reyes Católicos y utilizada de manera más amplia a partir de Carlos V, tanto en Navarra, Portugal, Cataluña, Aragón, Galicia, Valencia, Cerdeña, Nápoles, Nueva España y Perú, y más tarde para Nueva Granada y el Río de la Plata.

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El problema de las escrituras del yo en las últimas obras de Alan Pauls

El problema de las escrituras del yo en las últimas obras de Alan Pauls

En la segunda escena de lectura, en cambio, “Ya no es estar cerca […] lo que lo pone al límite de sus fuerzas. Es la inminencia de leer” (Pauls 2007: 119). Ya no es el niño que recibe la historia de los demás para responder con el llanto, con el dolor; ahora es un adolescente que no puede soltar ni una lágrima ante el incendio del Palacio de la Moneda en Santiago de Chile, y que en cambio sigue, a partir de la lectura voraz, las noticias de la lucha revolucionaria, los testimonios, con esa pasión que lo obliga a fingirse enfermo para poder quedarse en casa a hacerlo, quizá como un eco de la escena final de La vida descalzo, aunque esta vez, como se decía, la enfermedad sea fingida.

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Sociología del Arte. Apuntes historiográficos entre Hauser y Francastel

Sociología del Arte. Apuntes historiográficos entre Hauser y Francastel

Estos lineamientos característicos de los estudios realizados por Hauser se evidencian sobre todo en sus primeros escritos y, por lo tanto, han generado múltiples críticas por parte de histo- riadores posteriores. Un señalamiento particular ha sido catalo- garlo como un impulsor del marxismo vulgar, es decir, criticarlo por condensar sus estudios en un mero reduccionismo económi- co y social aplicado a las producciones artísticas de una época determinada. En ese sentido, uno de sus principales críticos fue el historiador del arte Ernst Gombrich (1909-2001), cuyo texto La historia del arte (1950) fue contemporáneo al estudio inaugural de Hauser. Gombrich consideró que los estudios sociológicos de su par de origen húngaro se reducían a un determinismo social. Asimismo, lo criticó por seleccionar únicamente aquellos materia- les que consideró más significativos de una época, como también por juzgar que si una forma artística no encajaba en su esquema fuera considerada como una contradicción entre la estructura y la infraestructura (Gombrich, 1963).

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Entramados textuales . Aportes para una historia de la cultura escrita

Entramados textuales . Aportes para una historia de la cultura escrita

Pero ¿cómo se puede definir conceptualmente la cultura? Tomando en cuenta su sentido más amplio, Peter Burke sostiene que puede entenderse la historia de la cultura como un sistema de significados, actitudes y valores compartidos, así como las formas simbólicas a través de las cuales esta se expresa o encarna (1991: 2), aún cuando esta conceptualización encierra como problema una alta dosis de vaguedad (Burke 2007a: 15). Siendo este su aspecto más negativo y como el riesgo es caer en la indefinición que lleve a la disolución de la categoría, podría comenzarse tomando en cuenta dos familias de significaciones. Por un lado, aquella que designa las obras y los gestos que, sometidos a un juicio estético o intelectual, considera las prácticas a través de las cuales una comunidad vive y refleja su relación con el mundo, con los otros y con ella misma. Esta conceptualización lleva a construir la historia de los textos, de las obras y de las prácticas culturales como una historia de doble dimensión. Una diacrónica, con la que se establece la relación de un texto o de un sistema de pensamiento con expresiones previas en la misma rama de actividad cultural (pintura, música, literatura, etc.). La otra es sincrónica, donde se establecen relaciones del contenido de las creaciones estéticas o intelectuales con otras ramas o aspectos de culturales contemporáneos a ella. La segunda familia de definiciones de la cultura proviene de la antropología, donde se entiende que la totalidad de los lenguajes y de las acciones simbólicas propias de una comunidad es lo que constituye su cultura. 4

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En nombre de la historia: el giro historiográfico en Cartagena de indias, 1990 2006”

En nombre de la historia: el giro historiográfico en Cartagena de indias, 1990 2006”

85 han surgido ciertas competencias con relación al programa, de otras unidades académicas en la misma universidad y eso, le compiten, le establecen competencias al programa (…) Creo que faltan líneas de investigación, aquí cada quién investiga lo que le da la gana y entonces, el programa no es reconocido por tener unas líneas de investigación a nivel nacional, que todo el mundo diga, no es que la fortaleza del programa de Historia en Cartagena es esta (…) Yo como soy un historiador viejo, estoy pensando en la posibilidad de un gran programa de investigación, donde estemos los profesores y estudiantes agotando grandes temas de la ciudad, de la región y avanzando en las mismas direcciones (…) Y bueno, también que los profesores seamos el ejemplo en muchas cosas, a veces hay profesores que les falta como ese sentido de pasión por disciplina también, y que la transmitan… Hay que poner a los profesores más duchos en los primeros semestres, con tal de estimular y crear el apego del joven, a mí me pasó, cuando entraron en segunda opción, arrancando el programa en los noventas, nosotros dábamos clases, Múnera y yo los apasionábamos, muchos jóvenes entraron porque pensaron que después de iban para derecho, para ingeniería, y no, se quedaron y se dieron cuenta que esto les gustaba, pese a que tienen a la familia en contra. Yo creo que hace falta eso, que los profesores transmitan pasión, quizá antes teníamos un mayor vinculo social con el joven, yo me llevé varios jóvenes a vivir a mí casa, que veía que eran buenos y se iban a retirar, les decía; vete a mi casa, duermes y tomas los alimentos, todos, hay profesores que dicen; no, eso es clientelismo, pero bueno, como lo quieran pensar, hoy en día me siento orgulloso de y, x, z jóvenes que se han ido lejos, y bueno, yo les tendí la mano en el momento en el que lo necesitaron, yo creo que eso hace falta también” 188

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El poema épico Historia de la Nueva México y la (re)construcción de la tradición literaria chicana = The epic poem Historia de la Nueva México and the (re)construction of Chicano literary tradition

El poema épico Historia de la Nueva México y la (re)construcción de la tradición literaria chicana = The epic poem Historia de la Nueva México and the (re)construction of Chicano literary tradition

El artículo de Leal incluido en este volumen aporta lo siguiente: 1) el recalcar la presencia de la genealogía azteca en los primeros cantos de la Historia, en particular la mención del mítico Aztlán, crucial cultural y simbó- licamente para el movimiento chicano; 2) el elaborar sobre la similitud entre Villagrá y Cervantes, ambos poetas soldados. Leal eleva la figura de Villagrá al acomodarlo con tan prestigiosa compañía; y 3) la afinidad de la Historia con la literatura chicana debido a que: “The final canto’s description of the destruction of Acoma is without a doubt the most memorable and most im- portant pasaje in the Historia. It is representative of the Chicano literature to come because it is a literature born in the heat of cultural conflict” (109). En este conflicto cultural se encontrarían los elementos contradictorios, los “híbridos inestables” del mestizaje de los españoles y los indios (tanto nativos de Nuevo México como aquellos reubicados a su vez del centro y sur de la Nueva España). Los tres puntos enumerados representan en el mismo orden: el elemento prehispánico, el elemento hispano, y el resultante de las múltiples hibridaciones de los anteriores. La mención a Aztlán (en la mitología azteca el lugar de origen, situado en un errático norte) no es fortuita, aun cuando Leal la ejemplifica en contexto del discurso poético meritorio de la Historia. Si a un texto de formato europeo (un poema épico en español en este caso) se le considera importante por su antigüedad, este hecho se enfatiza aña- diéndole la otra mitad del mestizaje, que refiere a una antigüedad mayor (en el sentido de presencia étnica). Sobre Aztlán y su importancia en la tradición literaria chicana, que he dejado para el final, me referiré a continuación 19 .

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