Sánchez Vázquez

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Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Conocí a Adolfo Sánchez Vázquez en 1972, en un corto viaje que hizo a España, el primero desde 1939. Antes había leído sus libros, sus Ideas estéticas de Marx, la Filosofía de la praxis, su Ética. Nos cono- cíamos epistolar, pero no físicamente. Me sorprendió profundamen- te. Sánchez Vázquez escapaba por completo a la idea establecida del exiliado. Después vino otra vez a España en 1975, pero tuvo que abandonar el país ante el clima de tensión y violencia que los fusila- mientos del 27 de septiembre desataron. Mientras, había publicado dos libros de considerable importancia, Estética y marxismo, la antolo- gía más completa sobre el tema con considerables aportaciones per- sonales, y Del socialismo cientgico al socialismo utópico, un texto pro- fundamente polémico.
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Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

Considero todavía hoy vigente esta expresión de hace ya veinte años, si bien podemos matizarla, ampliarla o depurarla con otras expresio- nes del propio Sánchez Vázquez, quien ya en el propio año 1985 era claramente crítico del así llamado entonces “socialismo real”, y que del marxismo referido a su filosofía, comenta: “una tesis [...] se halla también en movimiento como la realidad misma y lo que tiene de vá- lida en un momento, deja de serlo en otro. Así mismo un pensamiento verdaderamente científico, objetivo, tiene que ser constantemente confrontado con las objeciones o las críticas que se le pueden hacer”. “Pero el marxismo entendido como proyecto de emancipación, crítica
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Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

Así, existe un dato que ya se gesta en este ensayo de Sánchez Vázquez. Su exilio en América le permite distanciarse, hasta cierto punto, de la diversidad de ideas que engendran los nacionalismos. En cierto sentido, esa distancia le permitirá una críti- ca constante a la configuración capitalista e imperial de los estados nacionales en el siglo xx y, también, el desarrollo crítico de su marxismo. Sin embargo, esa idea de la España profunda, a la que se siente ligado Sánchez Vázquez, no lo va a abandonar del todo. Antes de abordar uno de sus modelos de referencia, Antonio Machado, hace una pausa en su escrito, y parafrasea el adagio de tal forma que deja ver tras de sí una identidad nacional constituida: “Dime qué piensas de Hispanoamérica, y te diré qué español eres”.
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Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

podrían condensar su concepción en torno al tema que nos ocupa. La utopía moderna tiene lugar, dice Sánchez Vázquez. Un lugar que compete al orden del tiempo, y que es real en el fluir de éste: en el presente como anticipación, y en el futuro en cuanto dimensión de su realización. Como anticipación, la realidad de la utopía consiste en la crítica de un determinado presente humano, cuya existencia niega o bo- rra valores y principios que la crítica asume, recoge, resguarda y hereda para el futuro. De ahí que la realidad de la utopía resida también en el futuro como dimensión que, desde el propio presente, resulta éticamente superior a éste (Tesis 1). 11 No hay utopía sin crítica, y no hay crítica
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Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Pero otorgar a la praxis en la teoría un punto tan central como lo hacen Adolfo Sánchez Vázquez y Alfred Schmidt en sus respectivas indagaciones filo- sóficas, pone radicalmente en duda estas concepciones objetivistas de política e historia. En el concepto de praxis, fundamental para la teoría marxista, está contenido un factor de rebeldía contra todos aquellos que, desde el escritorio, desde la central del Partido o desde la patria del proletariado quieren dirigir las actividades de los rebeldes de todos los países. Puesto que el concepto de praxis ya contiene en sí la mediación de teoría y actividad y, hablando más en general, de sujeto y objeto, y puesto que la separación tajante de ambas (contenida en la concepción de conducir a las masas a través del Partido) lleva a un completo absurdo con base en reflexiones teóricas, este concepto se resiste al autoritarismo tanto de reformistas como de ortodoxos. Puesto que ambas corrientes, frente a la espontánea rebeldía de las masas, gustan de presentar el argumento de que éstas carecen de conocimientos teóricos y de preparación, a fin de volver a acaudillarlas, la filosofía de la praxis, que en un terreno altamente teórico alega a favor de la praxis, es un aguijón no tan fácil de sacar. Se enfrenta a los cuadros (que pretenden ser superiores a las masas en lo teórico) en su terreno reivindicado como propio. Pero esto no es, en modo alguno, tomar partido sin más ni más por la actuación espon- tánea no reflexionada, por el practicismo y contra la teoría. Tanto a Adolfo Sánchez Vázquez como a Alfred Schmidt, les interesa más bien demostrar en sus interpretaciones de Marx que el teoricismo (y la terca obstinación en la propia preparación teórica frente a aquellos que no la tienen formalmente) no está necesariamente más próximo al conocimiento teórico que la praxis en el pleno sentido de la palabra. 19 Así, debe entenderse que Schmidt, al igual que
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Adolfo Sánchez Vázquez

Adolfo Sánchez Vázquez

Adolfo Sánchez Vázquez nació en Algeciras, Cádiz, en 1915. En 1935 inició sus estudios de filosofía en la Universidad Central de Madrid. Desde temprana edad se incorporó a la "Juventud Socialista Unificada" y participó activamente en la lucha republicana. Cuando comenzó la Guerra civil, se enlistó en el ejército, formando parte de la comisión de prensa y propaganda. En 1939 sobrevino la derrota; "[...] los cami-

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Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Presentamos aquí un extracto de una bibliografía exhaustiva que estamos elaborando, por lo que nos limitamos a mencionar los libros de Adolfo Sánchez Vázquez, así como los principales artículos que no se publicaron en alguno de sus libros. Se han excluido prólogos, introducciones, entrevistas, reseñas de libros y traducciones realiza- das por él para la obra de otros autores; asimismo, no se incluyen referencias hemerográficas a su obra.

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Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

En efecto, pienso que la solución al problema que nos ocupa sigue un curso paradójico que paso inmediatamente a formular. Si Adolfo Sánchez Vázquez tiene razón en la aserción particular en la que cri- tica al joven Marx por intentar fundar la propiedad privada en el tra- bajo enajenado, entonces la interpretación general del marxismo que elabora este filósofo precisamente como filosofía de la praxis no se sostendría frente al "Marx maduro", descrito por Sánchez Váz- quez como priorizador de las relaciones de producción frente al trabajo. En efecto, en tales condiciones, la del Marx maduro sería más bien una "filosofía de las relaciones de producción", no una filo- sofía de la praxis. Mientras que la intenciónglobal de Adolfo Sánchez Vázquez busca fundar la explicación de toda situación humana —in- cluidas las relaciones de producción— a partir de la praxis, un poco
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Sánchez Vázquez y su interpretación de las Tesis sobre Feuerbach

Sánchez Vázquez y su interpretación de las Tesis sobre Feuerbach

La diferencia entre las posiciones 2a. y 3a. aquí no es inmediata- mente obvia. A partir del conjunto de la Filosofía de la praxis se puede esbozar a grandes rasgos la diferencia de las tres posiciones entre sí, así como respecto de la valoración de Sánchez Vázquez. Mientras la posición la. por cierto admite pero subestima la relevancia gnoeseo- lógica de la praxis humana, la posición 2a. va en contrasentido y da a la praxis humana una relevancia tal que fuera de ella ya no existe ninguna realidad. (Esta posición de Gramsci la llama Sánchez Váz- quez, en otro lugar, con las palabras del propio Gramsci, "inma- nentismo absoluto", "historicismo absoluto" y "humanismo absolu-
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Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

En su Diccionario de filosofía, Ferrater Mora recuerda el camino recorrido por este filósofo de gruesos lentes, curiosidad impertur- bable y un respeto meticuloso por las ideas de los otros. "Sánchez Vázquez —señala Ferrater— llegó a la filosofía por una práctica, la práctica literaria o poética, y se interesó pronto por el marxismo, bien que un marxismo abierto, renovador y crítico, no dogmático. Den- tro de ese amplio marco, ha trabajado sobre todo en cuestiones éticas y estéticas. Frente a toda concepción cerrada o normativa de la experiencia estética y del arte ha propugnado una teoría que per- mita dar razón de toda relación estética del hombre con la realidad.
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De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

Primera característica del exilio español: es un exilio masivo que se concreta en varias expediciones, unas a lo largo de la guerra: la de los Niños de Morelia en 1937, la de los intelectuales de la Casa de España en 1938, en varias arribadas a lo largo de los meses de abril a agosto de 1939. Sánchez Vázquez destaca la que le tocó a él, la primera gran expe- dición en llegar a México organizada fundamentalmente por el Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles, el S. E. R. E. —que estu- vo compuesto por representantes de todos los partidos que participaron en la composición del Frente Popular Español: la expedición del barco Sinaia, de memoria casi mítica en los anales del exilio. A la del Sinaia le seguirán las expediciones del Ipanema y el Mexique. Sobre ellas, Sánchez Vázquez afirma que “no respondían a una rigurosa selectivi- dad y reflejaban en su composición la diversidad social, ideológica, po- lítica y profesional del pueblo que había hecho la guerra”. 3
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Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

Aquí me permito exponer una discrepancia de matiz con Marx y con Sánchez Vázquez, pues como hermeneuta considero que la interpreta- ción es en sí misma una acción, una práctica en sí misma. Siguiendo a Gadamer en su polémica con Habermas, ciertamente tendríamos que reconocer que las interpretaciones pueden ser encubridoras o eman- cipadoras, pueden contribuir a mantener relaciones de explotación y dominación o bien a demenciales o superales, y estas implicaciones de las interpretaciones son ya en sí acciones y prácticas que transfor- man la realidad moral y política, pues nuestra vida y nuestro mundo está constituido por interpretaciones y procesos de comunicación, además de instituciones y relaciones políticas y económicas.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Filosofía de la praxis tuvo un efecto renovador en el pensamiento marxis- ta y en general en el quehacer filosófico iberoamericano. Su influencia no se limitó al ámbito académico, sino también se extendió a la actividad política emancipadora. Nos dice el propio Sánchez Vázquez que la obra fue acogida en general favorablemente por los marxistas de la época. “De España y Chile me llegó en los años sesentas la estimulante noticia de que en plena clandes- tinidad, e incluso en las cárceles, se habían organizado círculos de estudio y seminarios en torno a Filosofía de la praxis”. 9
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Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

funciones, que auque no tan frecuentes como las otras, tienen su lugar marcado. Podemos citar tres más fuera de las intrínsecas al arte; se trata de: la función religiosa, la función antropológica y la función crítica. Comentemos pues, algo sobre ellas. Sánchez Vázquez encuentra que las primeras manifestaciones de la función religiosa del arte aparecen en los inicios de la Edad Media, aunque reconoce en este punto dichas funciones del mismo han cambiado desde lo que fueron tiempo atrás. En esta época, existe un nuevo cliente, que no es, fundamentalmente, el Estado, sino la Iglesia, como lo era en la Antigüedad. La función política del arte deja paso a su función religiosa como medio de fomento y difusión del culto. Aunque al comienzo de la Edad Media, el arte era proscrito por acentuar el culto a las imágenes que anunciaba el paganismo, con el tiempo, la Iglesia trata de promover la producción de las pinturas, de manera que lograba fortalecer así su contenido religioso. Esto lo conseguía con el objetivo que tenía, que era educar al pueblo. Algo que contribuyó a expandir este tipo de arte marcado por su función religiosa fue la presencia de iletrados que solo se acercaban a la Iglesia por las presencia de imágenes que una vez detestaron. “El arte no tiene de por sí un carácter sagrado, pero sirve como un instrumento eficaz para suplir la ignorancia de las masas a la vez que deleita a quienes tienes una sensibilidad y cultura privilegiadas.” 109 Sin embargo, el arte no está completamente expresado por lo más profundo del artista, sino por lo temas que manda la Iglesia. De esta manera el arte siempre se refiere a otra realidad, diferente a la interior, propia del artista mismo. El trabajo del artista es productivo solo en el sentido religioso del mismo, no materialmente, como obra en sí misma.
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El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

En esos planteamientos, recogidos en numerosas obras de divulgación del marxismo, la praxis suele reducirse a una ca- tegoría gnoseológica como contrapolo de la teoría. Pues bien, contra esas propuestas del naturalismo dogmático, hay que insistir en que la obra de Marx no alienta de ningún modo las pretensiones de la metafísica. Para entenderlo es preciso dete- nerse en el análisis de la praxis social, que es a nuestro entender la principal categoría teórica del marxismo y la que le brinda su más alto sentido crítico, como señala Sánchez Vázquez siguiendo la estela de Gramsci. Pero eso significa, como veremos, que contra aquella perspectiva naturalista, que hace del materia- lismo una especie de dogmatismo metafísico, hay que decir que lo decisivo del materialismo de Marx es que coloca en el centro a la sociedad. Solo que lo hace al modo que lúcidamen- te comprende Sánchez Vázquez, indicando que es la praxis social, la sociedad como totalidad dinámica de las actividades humanas, lo que explica la mediación de todas esas dimensio- nes humanas y funda el proceso social.
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Sánchez Vázquez: su aportación a la estética

Sánchez Vázquez: su aportación a la estética

Sánchez Vázquez participó en este proyecto de manera brillante con su libro Las ideas estéticas de Marx. Logró enfrentar y crear nuevos caminos, sin olvidar los condicionamientos históricos, las relaciones entre el arte y la ideología, la sociedad, la realidad y el conocimiento. La diferencia de su propuesta y la de sus antecesores radica en el hecho de observarlos a partir del arte, de no limitarse a ellos, de reco- brar lo específico artístico y, desde luego, la recuperación de un Marx por muchos negado o desconocido; el Marx humanista que de- posita en el trabajo creador la esencia del hombre, el Marx que reconoce que el arte es esencial y necesario al hombre, el Marx ena- morado de la belleza...
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Respuesta a Adolfo Sánchez Vázquez

Respuesta a Adolfo Sánchez Vázquez

Yo no digo que la raíz de la postura política de Adolfo Sánchez Vázquez respecto de la URSS, cuando él asumía que era socialista, que la raíz —lo estoy citando a él— fuera la idea que él tenía del joven Marx, en particular de los Manuscritos de 1844. Yo digo algo hasta cierto punto inverso. Digo que hay unas motivaciones políticas, prácticas, concretas que llevaron a Sánchez Vázquez a defender y a tomar a la URSS como si fuera socialista. Y de hecho no sólo a Sánchez Vázquez, sino a mucha gente, a toda la izquierda (a múltiples teóricos y también a dirigentes políticos, a militantes, etcétera) y durante décadas. Yo creo que la mayor parte del público aquí presente en algún momento tuvo o tuvimos una idea similar que fue cambiando con los años. Algunas gentes llegaron a cambiar a tal extremo que, incluso, rene- garon del socialismo y del marxismo, pues no solamente pensaron que esos países no eran socialistas sino que tampoco tenía sentido la lucha por el socialismo.
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Sánchez Vázquez: su idea del socialismo

Sánchez Vázquez: su idea del socialismo

Sánchez Vázquez parece aceptar, con razón, que la liquidación de los órganos parlamentarios "burgueses" por los bolcheviques (la oposición a los valores puramente "formales" de la democracia bur- guesa), ponen ya a la nueva revolución en el camino de la dictadura. Si a esto añadimos que la práctica "autogestionaria" de los soviets se subordinó muy pronto a los mandatos del "centralismo democráti- co" del partido bolchevique, nos encontramos ya con los primeros pasos del camino que definió al régimen durante más de setenta años: el partido sustituyendo a la clase obrera, el comité central sus- tituyendo al partido y el secretario general entronizándose sobre los órganos de dirección del partido.
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Sánchez Vázquez: la filosofía como praxis

Sánchez Vázquez: la filosofía como praxis

Tal visión del quehacer filosófico ciertamente está basada en una interpretación del pensamiento marx i s- ta, pero en cuanto interpretación, de acuerdo a lo que he argumentado, es una transformación de la tradición m a rxista y una ve rdadera aportación filosófica, pro p i a y original. Ésta es, en última instancia, la alternativa que construyó Sánchez Vázquez ante el dilema intelec- tual y político en que se encontraba en su condición de exiliado al iniciar su actividad filosófica en nuestra Fa- cultad hace más de cincuenta años; actividad que ha d e s a r rollado continuamente hasta nuestros días con v i rtud ejemplar.
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Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

¿por qué no siguió escribiendo poemas el poeta? ¿acaso porque pre- sentía que esa España libre y peregrina que se asentaba en américa con los refugiados de la república precisaba de toda la energía y de todas las fuerzas del pensador comprometido críticamente en la utopía socialista? Dejo esta pregunta a medio esbozar sólo para acusar la dificultad del lector crítico que ensaya alcanzar de algún modo la figura única pero compleja del poeta-filósofo que ha sido adolfo Sánchez Vázquez. Quizá el puente entre ambos quehaceres —el pensamiento y la poesía— lo haya constituido la enseñanza, el aula donde la geometría intelectual y la de los sentimientos pueden articularse en una forma apasionada y comprensiva de transmisión de ambos saberes. Quizá por eso la figura intelectual de adolfo Sánchez Vázquez gire axialmente alrededor de lo que George Steiner ha llamado la lección de los muertos.
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