Teatro español en el exilio

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La dramatización del exilio y la guerra en el teatro español (1808-1936): La mirada de Goya

La dramatización del exilio y la guerra en el teatro español (1808-1936): La mirada de Goya

La marquesa Rosalinda, La pipa de Kif En este sentido, Valle no hace otra cosa que aplicar al presente la tradici6n interpretativa europea (Glendining, 1983) que habia fijado su [r]

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Teatro, exilio y crítica periférica

Teatro, exilio y crítica periférica

¿Qué albergaba de interesante estudiar esas compañías itinerantes, ignoradas por el teatro español y argentino, pobres en su práctica como para rescatarlas de ese olvido y ubicarlas bajo el espectro de una posible sujeción a la violencia política? El hecho suscitaba una posibilidad: leer desde allí, es decir, desde el evento teatral marginal, periférico, perdido en el territorio austral, lejos del escenario en cuestión, las determinaciones de producción y tratamiento que bien podrían considerarse, en un nivel macro, como generales a las prácticas artísticas de la centralidad. Quiero decir, el intento de explicar la lógica de producción del teatro en el contexto de la violencia política, donde el control y la censura se esgrimen como los instrumentos eficaces para la homogeneización del discurso artístico en función de los intereses del Estado pero, desde el detalle y casi la anécdota del ejercicio teatral absolutamente periférico, no sólo para el teatro español sino también, para el propio teatro argentino, en un borde territorial absolutamente ignoto para la hegemonía del poder español tanto como para el de la Nación argentina.
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El teatro en el exilio de José Bergamín

El teatro en el exilio de José Bergamín

Por otro lado, nuestro dramaturgo continúa, de esta forma, con el interés que había despertado durante los años 30 el auto sacramental como género válido de expresión en esa época y con “productos tan dispares como El hombre deshabitado de Alberti, El pozo amarillo de Camón Aznar o Angelita de Azorín. Sin olvidar que en la misma revista donde publica el suyo Miguel [Hernández, Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eres], Cruz y Raya, se reeditaron autos lopescos como La maya, con un tono de rusticidad similar al del poeta oriolano, quien acusa las lecturas de esa pieza, La siega o El colmenero divino (de Tirso esta última) en su presentación de la divinidad en contacto con las labores campesinas, lejos del intelectualismo más seco y avellanado de [Ramón] Sijé y de los modelos europeos de Cruz y Raya o El Gallo Crisis, tales como Vie Intellectualle, Sept o Esprit” 142 . Se ha reconocido, además, la influencia de Bergamín tanto por esta predilección tan especial, como por su labor de difusión de este tipo de obras. Así, sobre la obra de Miguel Hernández se ha apuntado que “la ocurrencia de escribir en plena España republicana una obra de tan altos vuelos religiosos no podía sino responder a una actitud deliberadamente apostólica. Concha Zardoya ha explicado la idea génesis del auto relacionándola con la postura ideológica del escritor que lo editó en su revista Cruz y Raya, es decir, José Bergamín: ¿Por qué - se pregunta Zardoya- escribe un auto sacramental precisamente? Quizás ha leído la obra de Bergamín Mangas y capirotes y ha aprendido a considerar el teatro español como un “teatro sacramental”, puesto que lo natural y lo teológico se funden en una poesía purificadora, totalizadora y unificante. Dos elementos, además de los sentimientos de catolicismo y catolicidad, forman parte indudablemente de la génesis del auto y de la propia obra desde el mismo momento de su gestación: lo aprendido en los libros y la naturaleza de su tierra. Y son justamente estos dos elementos los que conceden a la obra su peculiaridad, su enlace con la tradición literaria española y, por último, su autenticidad, su verdad que tantas veces se ha puesto de manifiesto” 143 . Por otro lado, también sabemos que “aludiendo en 1929, por ejemplo, a sus obras en preparación, Alberti destacó Electra electrocutada, con Bergamín, Esplá y Benjamín Palencia, para estrenarse durante la exposición de Barcelona. Aunque el proyecto quedó sin realizar y el texto que redactó Bergamín se ha perdido, al parecer, para siempre, resulta que de las ideas que iba explorando Alberti para la obra nació su famoso auto El hombre deshabitado” 144 .
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El teatro español durante el año 2003

El teatro español durante el año 2003

III. Uno de los acontecimientos teatrales del año fue el estreno en el Centro Dramático Nacional de Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, que, con dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente, inauguró el 14 de mayo la nueva etapa del Teatro María Guerrero, después de su cierre por obras duran- te casi tres temporadas. La eficacia de este montaje da al traste con algunas apreciaciones críticas que se empeñan en establecer la dicotomía tajante entre el realismo de unas obras y el simbolismo de otras en la dramaturgia bueriana. La unión de elementos realistas y simbólicos es algo continuado en Buero por- que éstos eran para él otro modo de manifestación de lo real. Son ellos los que han convertido en clásica e imperecedera una pieza en apariencia de circuns- tancias, sin privarla de su valor de época. La obra presenta un profundo con- flicto individual de marcado sesgo existencial como constituyente básico de unas personalidades que chocan contra un muro de soledad, aislamiento, incomprensión y desarraigo, propiciados por una sociedad que tiene su reflejo en el microcosmos interior de la escalera vecinal y que en tanto que castrante y aniquiladora no se diferencia grandemente de la actual. El espacio escénico ideado por Óscar Tusquets, a quien se concedió por este trabajo el premio Max a la mejor escenografía, incidía precisamente en las dos nociones básicas de la construcción social y personal: la claustrofóbica sensación de encierro y el deseo inalcanzado de luz, vislumbrada en lo alto de una estructura sin final visible. Del mismo modo, el eco de la idea azoriniana expresada en Las nubes (“Vivir es ver volver”) se encerraba en la proyección de nubes que se suceden incansables sobre el telón que cerraba cada uno de los actos, imagen que con- cordaba con el sentido de reiteración que Buero había proyectado sobre las vidas de sus criaturas.
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“La censura del teatro clásico español”

“La censura del teatro clásico español”

Como insinúa un notable hispanista inglés, “las razones concretas por las que mu- chas de ellas fueron prohibidas no aparecen claras, pero después de 1559 este Ín- dice [el de Valdés] tuvo que obligar a los dramaturgos a escribir prestando mucha más atención a la doctrina y al decoro de lo que había sido necesario antes de que se publicara”. Esta atención debía dirigirse a dos fines paralelos: a practicar una obligada autocensura […] y en el caso del teatro, a procurar temas y modos de exponerlos que no hirieran las susceptibilidades de ninguno de los dos órganos con jurisdicción para censurar: el Consejo de Castilla para la licencia de impresión y representación, y el Santo Oficio para la ideología y la circulación. No es arbitrario pensar que la prohibición de lo más importante del teatro renacentista moviera a los iniciadores de la «comedia nacional» Juan de la Cueva y luego Lope de Vega a dar nuevo rumbo al teatro dramatizando temas históricos y legendarios, entre otros, y eludiendo a la vez en lo posible el hábito de sátira del teatro renacentista. Es una hipótesis de trabajo que en esa doble necesidad halla cierta explicación. (pp. 105-106)
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Teatro español: texto y espectáculo

Teatro español: texto y espectáculo

1. La Danza de la Muerte . El Misterio de Elche . La representacio ́n de los Reyes Magos . La representación de Gómez Manrique . Representaciones de Juan del Encina y otros músicos cortesanos . El teatro en prosa renacentista: De la tragicomedia de la Celestina a la comedia llamada Sepu ́ lveda. 2. Las farsas del Corpus en tiempos de Diego Sa ́nchez de Badajoz. Lope de Rueda. Juan de la Cueva. Cervantes y el entreme ́s como «comedia antigua». El códice de autos viejos.

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Se canta lo que se pierde. Tres casas del exilio español

Se canta lo que se pierde. Tres casas del exilio español

70 S e canta lo que Se pierde . t reS caSaS del exilio eSpañol La bautizamos La Gallarda porque todas las [casas] que tuvimos se llamaron con alguno de los títulos de los libros de Rafael. Qué narcisismo, ¿verdad? 41 No se sabe con exactitud en qué momento el matrimonio otorgó el nombre a la casa, y puede ser que incluso barajasen otro nombre. En una de las cartas a Bonet, María Teresa León parece referirse a su propia casa con el nombre de otra obra de teatro que Rafael había escrito en el exilio. «Y ahora, con el egoísmo de propietaria aún no muy segura de serlo, pasemos a las respuestas y preguntas sobre el Trébol Florido», apuntaba, seguido de una serie de cuestiones sobre la ejecución de la obra. 42
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El teatro español durante el año 2009”

El teatro español durante el año 2009”

precisamente en 2009 tuve ocasión de dedicarle a este ser intrépido un estudio en el que recorría su extensa e intensa trayectoria (“Jesús campos, inconmensura- ble”), con motivo del homenaje que se le dedicó en alicante en 2008 con el estreno de d.juan@simetrico. campos posee una dramaturgia variada en temas y formas, lo que demuestran sus publicaciones durante el año que nos ocupa. el centro de Documentación de las artes escénicas de andalucía ha sacado una magnífica edi- ción, prologada por Julio Huélamo, de 7000 gallinas y un camello. este texto había sido escrito en 1973, en 1974 recibió el premio Lope de Vega y se representó en el teatro María Guerrero de Madrid en 1976. Se trata de una pieza de complejísima realización escénica donde el dramaturgo habla de ilusiones no realizadas, de la ex- plotación de unos seres por otros, de la posibilidad de un futuro que pudiera superar los males del presente. en la aat se publica d.juan@simetrico, prologado por antonio Fernández Insuela; una experimentación sobre el mito clásico de la que comentaba el dramaturgo en el programa de mano de la representación: “parecía lógico que al Burlador de Sevilla le saliera al paso una burladora. Dos burladores, pues: él, desubicado; ella, emergente, y una distinta historia de… ¿amor?”. una in- geniosa pieza breve (Almas gemelas) aparecida en Acotaciones (enero-junio 2009) descubre al dramaturgo que juega (otras veces también lo ha hecho) con la realidad y la ficción en pocas páginas; por último, el centro de Documentación de títeres de Bilbao publica con atrayente formato La fiera corrupia, para público juvenil.
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La profesionalización de la filosofía y el ethos del exilio español en México

La profesionalización de la filosofía y el ethos del exilio español en México

Las reformas que comenzaron a im- plementarse en paralelo a la conquista del centro por parte de las ramificaciones de las redes laicas pusieron las bases de ese nuevo tipo de práctica filosófica en la cual se socializa durante una segunda etapa –en los cursos de licenciatura pero especial- mente en el doctorado- el futuro filósofo del exilio. El giro hacia la investigación en la universidad española resulta clave. Al calor de la misma, nuevos recursos y téc- nicas se incorporan al acervo filosófico: incremento de las habilidades filológicas (v.g. el trabajo sobre textos en lengua ori- ginal (Gaos:1990: 252) y la labor de tra- ducción, de las competencias científicas (v.g. formación en disciplinas científicas frente a la mera reflexión especulativa ca- racterística del periodo anterior), del co- nocimiento especializado y la lectura ri- gurosa de los textos (Maragall, 1996: 26) o de la consecuente publicación de mono- grafías. Todo esto viene acompañado de una apertura de los contenidos filosófi- cos, tanto en relación con la lectura de autores no profesores (Gaos, 1990: 241) como con el diálogo hacia las ciencias, ha- cia objetos mundanos (Gaos, 1990: 239) y hacia públicos más amplios 27 .
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Joaquina Rodríguez : el exilio español y Max Aub

Joaquina Rodríguez : el exilio español y Max Aub

Joaquina estudió en el Luis Vives, una de las escuelas fundadas en México por los refugiados. No sé exactamente si fue ahí o en un grupo de jóvenes con los que escalaba los volcanes, en donde Joa- qui conoció a Elena Aub, y por ella a su padre, el escritor, Max Aub. El asunto es que, años más tarde, Elena le dijo a Joaqui, palabra más, palabra menos: “Tú has trabajado a mi padre, quiero darte su diario personal y a ver qué haces con él.” Se trataba de una caja en donde había toda clase de papeles, grandes y pequeños. En ellos había anotado Aub sus estados anímicos con respecto a las du- das que tiene todo escritor: ¿qué escri- bir?, ¿para qué escribir?, ¿para quién es- cribir? Éstas, aunadas a un hombre cuyas dudas poéticas y existenciales se magni- ficaban en esa experiencia forzosa que es el exilio: “¿Qué soy? Escritor español que no puede ser conocido más que a retazos en España. Escritor europeo que vive en América. Escritor mexicano que no es aceptado como tal en México. Todo esto para explicar un poco mi manera de ser, la variedad de la obra. Siempre se
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Fernán González en el teatro español

Fernán González en el teatro español

Fern?n Gonz?lez en el teatro espariol Todos los que hayan leido comedias del siglo de oro espa?ol, habr?n tenido que fijarse en la gran variedad de los asuntos que les sirven de fundamento Entre las o[.]

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El Hospital Varsovia de Toulouse, un proyecto del exilio español.

El Hospital Varsovia de Toulouse, un proyecto del exilio español.

El éxodo español, consecuencia de la Gue- rra Civil (1936-1939) superó ampliamente a todo el conjunto de emigraciones políticas es- pañolas de los últimos 150 años. Tras la caída de Barcelona, el 26 de enero de 1939 comen- zó la larga peregrinación de exiliados hacia la frontera gala. El gobierno francés de Edouard Daladier, colapsado por la avalancha del éxo- do, decidió abrir la frontera el 29 de enero y encerró a los exiliados en campos de concen- tración improvisados, distribuidos por todo el sur del país. Se hace difícil cifrar el número de personas exiliadas por el continuo flujo del mismo, pero el cómputo oficial recogido por las autoridades francesas de los españoles exi- liados habla de 527.843 personas, de las cua- les se censaron el verano de 1939 alrededor de 1500 profesionales sanitarios, entre los que se incluyen 553 médicos, 135 dentistas, 268 farmacéuticos, 503 practicantes y enfermeras y 41 optometristas. En 1945 tan sólo queda- ban registrados en Francia 172 médicos, 13 dentistas, 128 practicantes y 16 farmacéuticos españoles y fueron pocos a los que se les per- mitieron continuar trabajando en su especia- lidad (1).
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Reflexiones de Francisco Ayala sobre el exilio intelectual español

Reflexiones de Francisco Ayala sobre el exilio intelectual español

Y a estas tres acepcio- nes habría que añadir otras, eso sí, menos utilizadas que inten- tan definir la misma acción, como: desterrados, peregrinos, des- patriados y transplantados (2). [r]

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Jacinto Benavente en el teatro español

Jacinto Benavente en el teatro español

Creo que debemos felicitar a los profesores Mariano de Paco y Francisco J. Díez de Revenga por haber sabido reunir a tan valioso elenco de especialistas, para ofrecer un amplio análisis que, desde diferentes perspectivas, abarca los extremados com- ponentes de la obra benaventina: recepción, estética, postula- dos escenográficos, etc.; tarea esta nada fácil, si tenemos en cuenta que Benavente fue un dramaturgo y personaje contro- vertido y contradictorio; devoto de Shakespeare, conocedor exhaustivo del teatro europeo de su época, autor de obras inno- vadoras como Teatro fantástico, y, a la par, creador de un teatro comercial al gusto de los grupos sociales acomodados que acu- dían a los estrenos; entusiasta de la Rusia bolchevique, a la que dedica una de sus obras, y adulador del fascismo, tras el triunfo de los golpistas en la Guerra Civil.
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Jorge Domingo Cuadriello: la amarga lección del exilio español

Jorge Domingo Cuadriello: la amarga lección del exilio español

Jorge Domingo Cuadriello: Para la realización de esta investigación tuve que enfrentar graves contratiempos, al igual que en la anterior: el lamentable deterioro de muchas publicaciones periódicas cubanas de la época, la desaparición de no pocos libros y folletos de las principales bi- bliotecas cubanas, además del deficiente servicio que se brinda en algunas de estas instituciones. A todo esto debo sumar la enorme dificultad de tener acceso a Internet, como le ocurre a la mayor parte de los cubanos, y tener que realizar esta investigación en Cuba, sin la posibilidad de trasla- darme a España para acceder a documentos y publicaciones de bibliotecas y archivos españoles, pues no olvidemos que este tema está a caballo entre los dos países que divide el Océano Atlántico. En mi ayuda, para salvar algunas de estas dificultades, felizmente conté con el apoyo entusiasta de José Luis Lastra López de Goicoechea, nieto del jurista español exiliado Francisco López de Goicoechea. Lastra, residente en Madrid, a través de consultas en archivos, por medio de Internet y de llamadas telefónicas, pudo facilitarme informaciones valiosas que yo en la Habana nunca hu- biera podido localizar. A todo esto debo sumar las gestiones que hizo para que la obra que resultó de esta investigación, El exilio republicano español en Cuba, fuese publicada en la prestigiosa Editorial Siglo XXI de Madrid. Salió impresa en septiembre de 2009 y creo que con ella finalmente, des- pués de una larga espera, encontraron la visibilidad merecida los exiliados españoles que se trasladaron a Cuba.
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Algunos lugares comunes del último exilio español: 1936 1939

Algunos lugares comunes del último exilio español: 1936 1939

sabido legar a su patria una continuidad ideológica, una consistencia espiri- tual, y hasta una simple ética, que son indispensables para las tareas recons- tructoras de[r]

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Revistas de un solo autor: disonancias del exilio español de 1939

Revistas de un solo autor: disonancias del exilio español de 1939

los poetas jóvenes que irían a constituir el grupo del 27, o la generación de la República, se transformó en la autoridad crítica de la nueva poesía española. Un marco de su prestigio es su designación para dirigir la re- vista Cruz y Raya. Como era habitual en los programas literarios de la época, creó una colección de libros –Ediciones del Árbol– en la cual se editaron, por ejemplo, obras de Lorca, Guillén, Salinas, Alberti y Cernu- da. Durante la Guerra Civil Bergamín presidió la Alianza de Intelectuales Antifascistas y siguió escribiendo para revistas destinadas a diferentes tipos de lectores, como son El Mono Azul, Hora de España y Cuadernos de la Casa de la Cultura. Después de terminada la guerra, el gobierno re- publicano constituido en el exilio, todavía en Francia, asigna a Bergamín la presidencia de la Junta de Cultura Española, cuya tarea era articular las actividades del gran contingente de intelectuales que habían dejado Espa- ña, para mantener la vitalidad de la producción cultural que caracterizara el campo político republicano. En mayo de 1939 el escritor se instaló en México-DF. Con apoyo económico del gobierno republicano español se dedicó a poner en marcha dos proyectos: la revista España Peregrina, cuyo primer número salió en febrero de 1940, y la Editorial Séneca, en la cual atribuyó a Emilio Prados la función de director gráfico. Parece ser que por disidencias entre Juan Larrea y Bergamín, la revista desapa- reció después de un año y el grupo capitaneado por Larrea se asoció a escritores mexicanos y fundó Cuadernos Americanos. Bergamín siguió en Séneca que, con su intensa actividad, cumplió el propósito de afirmar la labor de los exiliados como territorio de preservación y renovación de la cultura española. Su catálogo les permitía rescatar valores humanistas, con una edición del Quijote, rendir homenajes a la rectitud intelectual de grandes autores, con la primera edición de las obras completas de Antonio Machado, y mantener en circulación el arte de las fuerzas crea- tivas de la España que tuvo que dejar la península, editando lo que iban escribiendo los exiliados, como un libro suyo o los de Cernuda, Alberti, Zambrano, entre otros.
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República y exilio español en el fin del mundo. Valparaíso, Chile

República y exilio español en el fin del mundo. Valparaíso, Chile

clasista y discriminatoria. Su situación se hizo mas compleja por cuanto como consecuencia del golpe en Chile tuvo que salir de Chile hacia México por cin- co años y luego a los Estados Unidos. Al llegar sus padres a Chile como exilia- dos y haber sufrido el bombardeo de Guernica, su familia vivió una situación difícil pese a que su padre era capitán naval mercante pero no pudo ejercer como tal en Chile. Sus oficios iniciales fueron como comerciante en sociedad dirigiendo un bar, lo que pronto dejó por no sentirse realizado en tales funcio- nes. Luego ejerció como vendedor viajero distribuyendo telas de estableci- mientos de propiedad de españoles para finalmente decidir irse a Venezuela en donde trabajó como práctico de puerto por cerca de 13 años, período en que sólo vio a su familia durante las vacaciones. Actualmente Manuel vive en los Estados Unidos con la sensación de vivir un segundo período de exilio. Sus dos hijos llegaron a USA a muy corta edad, están casados y para ellos Chile es sólo el país de donde proceden sus padres quienes han decidido quedarse tam- bién allí 89 .
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Retornos y desexilios imposibles: el caso del exilio español de 1939

Retornos y desexilios imposibles: el caso del exilio español de 1939

6 negarles la posibilidad de realizar discurso político alguno 12 . El regreso de Claudio Sánchez Albornoz trató de ser capitalizado políticamente por el presidente Suárez por el hecho de que ambos eran de Ávila 13 . El caso del expresidente Sánchez Albornoz no fue el único en el proceso de Transición. Similar fue la actitud con Victoria Kent y Francisco Giral, destacados dirigentes de ARDE en el exilio 14 . Ambas personalidades vivieron los años del exilio añorando el regreso a una España democrática, comprometidos con la defensa de la legitimidad republicana en los distintos foros en que participaban, que fueron muchos. Los dos querían regresar a España cuando las circunstancias así lo permitieran para participar y contribuir a la vida política con su experiencia y bagaje intelectual. De forma más activa, Francisco Giral intentó sin mucho éxito poner en marcha el movimiento republicano renunciando a la nacionalidad mexicana y solicitando su reingreso a la carrera académica que perdió en 1939. A pesar de todos sus esfuerzos, la imposibilidad de participar en las elecciones de 1977 no fue sino el culmen a un largo periplo que inició unos meses antes al ser detenido por la policía por pertenecer a un partido ilegal, cuando el PCE ya había sido legalizado. La firme decisión de Francisco Giral de reincorporarse a la universidad española se hizo perentoria al no haber podido obtener otro modo de vida procedente de la representación política. Francisco Giral tuvo que enfrentar un clima muy hostil como profesor universitario. Hostigado por una universidad controlada por el Opus Dei, tardó en conseguir el reconocimiento en España de una trayectoria científica aplaudida en el resto del mundo, con notables descubrimientos en el campo de la química y la farmacia. En su tarea como catedrático en la Universidad de Salamanca, Giral vivió los propios límites de la Transición cuando su candidatura a la rectoría fue vetada desde el Ministerio de Educación por su condición de republicano ilustre en las elecciones celebradas en enero de 1978 15 . A pesar de sus intentos por integrarse, Giral, tras su jubilación como catedrático, decidió regresar a México donde falleció en 2002 16 .
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Mundos que se desvanecen: el exilio arquitectónico español en Venezuela

Mundos que se desvanecen: el exilio arquitectónico español en Venezuela

De estas tres etapas, es la segunda (1936-1958), y una parte de la tercera (1958-1975, aproximadamente) las que resultan pertinentes investigar pues coinciden, la primera con el momento cronológico del arribo de los arquitectos exiliados españoles a Venezuela y, la segunda con la etapa final de su estadía en el país, muchas veces concluida con la muerte en el exilio. El punto de bisagra, 1958, obedece a dos consideraciones. La primera tiene que ver con la historiografía moderna venezolana, que ha establecido dicho año, el año de la caída de la dictadura de Marco Pérez Jiménez, como punto de cambio y de ingreso en la democracia representativa. La segunda, mucho más ajustada a los tránsitos personales, tiene que ver con el momento en que Rafael Bergamín, eje y paradigma de esta lectura, decide emprender el camino de regreso a España, regreso que se concretaría un año después. Ambas consideraciones se hermanan desde el momento en que la segunda está profundamente influida por la primera. 16 En suma,
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