Teatro francés del siglo XX

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TEATRO DEL SIGLO XX

TEATRO DEL SIGLO XX

La marginalidad lingüística es otro aspecto de su situación, y no por cierto el menor: Ionesco es rumano, Adamov armenio-ruso, Beckett irlandés; todos ellos crearán sus obras en una lengua no materna, el francés. La crítica ha señalado con razón que es significativo que estos escritores que han dislocado el lenguaje hasta el extremo de convertirlo en un objeto, en la medida en que han mostrado hasta qué punto puede vaciarse de contenidos y ser sonoridad pura, hayan sido aquellos que tuvieron, con respecto a la lengua que empleaban en sus obras, la posibilidad de verla desde fuera, percibiendo su extrañeza, y llamando sobre ella la atención del público. Además del trasfondo histórico de la
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1. Reconocer y diferenciar las principales características de la literatura del siglo XX. - Unidad 7 literatura del siglo XX el teatro.

1. Reconocer y diferenciar las principales características de la literatura del siglo XX. - Unidad 7 literatura del siglo XX el teatro.

Aquejado de asma desde su infancia, a los 35 años se convirtió en un enfermo crónico. Pasó el resto de su vida recluido, sin abandonar prácticamente nunca la habitación revestida de corcho donde escribió su obra maestra En busca del tiempo perdido, una obra en 16 volúmenes y considerada como una de las cumbres de la literatura universal. Esta obra de Proust describe con minuciosidad la vida física y, sobre todo, la vida mental de un hombre ocioso que se mueve entre la alta sociedad. Toda la obra es un largo monólogo interior en primera persona, y en muchos aspectos es autobiográfica. La primera parte, Por el camino de Swann, pasó desapercibida. Cinco años más tarde apareció A la sombra de las muchachas en flor, que resultó un gran éxito y obtuvo el prestigioso premio Goncourt. Las partes tercera y cuarta, El mundo de los Guermantes (2 volúmenes, 1920-1921) y Sodoma y Gomorra (2 volúmenes, 1921-1922), también recibieron una excelente acogida. Las tres últimas partes, que Proust dejó manuscritas antes de su muerte, se publicaron después de su muerte: La prisionera, La desaparición de Albertina y El tiempo recobrado. En su novela En busca del tiempo perdido, Proust trata el tiempo como un elemento al mismo tiempo destructor y positivo, sólo aprehendible gracias a la memoria intuitiva. Proust percibe la secuencia temporal a la luz de las teorías de su admirado filósofo francés Henri Bergson: es decir, el tiempo como un fluir constante en el que los momentos del pasado y el presente poseen una realidad igual. Proust exploró con valentía los abismos de la psique humana, las motivaciones inconscientes y la conducta irracional, sobre todo en relación con el amor. Esta obra, traducida a numerosos idiomas, hizo famoso a su autor en el mundo entero, y su método de escritura, basado en un minucioso análisis del carácter de sus personajes, tuvo una importante repercusión en toda la literatura del siglo XX.
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La commedia dell'arte: fuente literaria del teatro español del siglo XX

La commedia dell'arte: fuente literaria del teatro español del siglo XX

Son importantes, además, las descripciones de los personajes, a través de las cuales se evocan, de manera indirecta, las figuras de la comedia italiana. Un ejemplo significativo se halla en la ima- gen que ofrece el autor de Pomponina, una muñeca que “va ves- tida con estofas delicadas y ricas, como una princesita de Watteau”. La alusión al pintor francés de Pierrot, apasionado por los dibujos de arlequines, marionetas, payasos y otros personajes de la Commedia dell’Arte, nos hace pensar que la muñeca de Grau – aunque sólo sea físicamente- se asemeja a los muñecos de la Commedia dell’arte. Pomponina podría ser la Colombina de Watteau de principios del siglo XVIII, hoy en día propiedad de la Colección Wallace de Londres.
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El marxismo del siglo XX

El marxismo del siglo XX

Los trabajos aquí reunidos han sido redactados entre los años 1996 y 2007. Ellos pertenecen a un género literario modesto y generalmente considerado menor, la historia del pensamiento o de las ideas. Están dedicados al examen de algunos momentos importantes de la historia de los marxismos y de ciertas interpretaciones de Marx. Por más paradójico que pueda parecer, esta historia no ha sido conocida en Francia mientras que el marxismo desempeñó un rol importante en el plano político e ideológico durante el siglo XX, especialmente entre los años 1930 y los comienzos de los 1980. Es la modalidad de esta presencia la que explicar el estado y la naturaleza de este desarrollo limitado. La obra de Marx ha estado atada tanto a la política del Partido Comunista Francés y a las vicisitudes de los grupos comunistas disidentes como a aquellos que reivindicaron a Trotsky y en menor medida a los grupos anarquistas o libertarios.
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HISTORIA DEL SIGLO XX

HISTORIA DEL SIGLO XX

Dos observaciones pueden servir para concluir este panorama. La primera, señalar cuán superficial demostró ser el arraigo del comunismo en la enorme área que había conquistado con más rapidez que ninguna ideología desde el primer siglo del islam. Aunque una versión simplista del marxismo-leninismo se convirtió en la ortodoxia dogmática (secular) para todos los habitantes entre el Elba y los mares de China, ésta desapareció de un día a otro junto con los regímenes políticos que la habían impuesto. Dos razones podrían sugerirse para explicar un fenómeno histórico tan sorprendente. El comunismo no se basaba en la conversión de las masas, sino que era una fe para los cuadros; en palabras de Lenin, para las «vanguardias». Incluso la famosa frase de Mao sobre las guerrillas triunfantes moviéndose entre el campesinado como pez en el agua, implica la distinción entre un elemento activo (el pez) y otro pasivo (el agua). Los movimientos socialistas y obreros no oficiales (incluyendo algunos partidos comunistas de masas) podían identificarse con su comunidad o distrito electoral, como en las comunidades mineras. Mientras que, por otra parte, todos los partidos comunistas en el poder eran, por definición y por voluntad propia, élites minoritarias. La aceptación del comunismo por parte de «las masas» no dependía de sus convicciones ideológicas o de otra índole, sino de cómo juzgaban lo que les deparaba la vida bajo los regímenes comunistas, y cuál era su situación comparada con la de otros. Cuando ya no fue posible seguir manteniendo a las poblaciones aisladas de todo contacto con otros países (o del simple conocimiento de ellos), estos juicios se volvieron escépticos. El comunismo era, en esencia, una fe instrumental, en que el presente sólo tenía valor como medio para alcanzar un futuro indefinido. Excepto en casos excepcionales —por ejemplo, en guerras patrióticas, en que la victoria justifica los sacrificios presentes—, un conjunto de creencias como estas se adapta mejor a sectas o élites que a iglesias universales, cuyo campo de operaciones, sea cual sea su promesa de salvación final, es y debe ser el ámbito cotidiano de la vida humana. Incluso los cuadros de los partidos comunistas empezaron a concentrarse en la satisfacción de las necesidades ordinarias de la vida una vez que el objetivo milenarista de la salvación terrenal, al que habían dedicado sus vidas, se fue desplazando hacia un futuro indefinido. Y, sintomáticamente, cuando esto ocurrió, el partido no les proporcionó ninguna norma para su comportamiento. En resumen, por la misma naturaleza de su ideología, el comunismo pedía ser juzgado por sus éxitos y no tenía reservas contra el fracaso.
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El siglo XX en Hispanoamérica

El siglo XX en Hispanoamérica

cotidiana surge habitualmente lo mágico, lo fantástico, como una experiencia individual, para transformarlo todo, sin perder contacto con la realidad..   Interés por lo existencial: [r]

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Gnosis en el Siglo XX

Gnosis en el Siglo XX

El portador de ese sublime conocimiento fue huésped de nuestro suelo Cuzcatleco allá por el año 1955, en el mes de Octubre; posiblemente fueron los vientos de aquel Octubre quienes lo trajeron por acá. Nadie en aquellos días fue capaz de imaginar siquiera de quién se trataba, era un personaje desconocido y en tales condiciones nada había en él que llamara la atención, de no ser su enseñanza. Tuve la oportunidad por decirlo así, de verle y escucharle; me llamó la atención su acento extranjero y el aplomo con que hablaba. La autoridad que demostraba en el dominio de un conocimiento aparentemente nuevo, pero que en verdad es tan viejo como la existencia misma del hombre sobre la tierra; daba la impresión de que sabía a la perfección lo que hablaba, que conocía al dedillo lo que afirmaba y que poseía poderes superiores a lo común y corriente. Que todo lo que decía lo vivía de momento en momento y no simplemente por haberlo leído. Me di cuenta que estaba frente a un hombre que poseía la verdadera Sabiduría, no la Sabiduría de este siglo ni de los príncipes de este siglo que se deshacen; era nada menos que la Sabiduría de Dios en Misterio, la Sabiduría Oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, como lo afirmó San Pablo.
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Darío y el siglo XX

Darío y el siglo XX

Durante el siglo XX, Darío ha estado presente en la poesía culta de España y América. Ningún poeta del siglo XX tomó el vuelo sin sus alas. Allí donde él no está falta rigor, espíritu de libertad y amplitud de ideas. Darío abrió las puer- tas de la tradición para inyectar oxígeno, aportar aliento al lenguaje y dar entra- da a nuevas corrientes estéticas.

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LA LÍRICA DEL SIGLO XX

LA LÍRICA DEL SIGLO XX

- Amor: trata este sentimiento desde diferentes puntos de vista según su evolución poética; como ausencia en Soledades, galerías y otros poemas, como pérdida en Ca[r]

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HISTORIA DEL SIGLO XX

HISTORIA DEL SIGLO XX

Sin embargo, lo más notable de esta época es hasta qué punto el motor aparente de la expansión económica fue la revolución tecnológica. En este sentido, no sólo contribuyó a la multiplicación de los productos de antes, mejorados, sino a la de productos desconocidos, incluidos muchos que prácticamente nadie se imaginaba siquiera antes de la guerra. Algunos productos revolucionarios, como los materiales sintéticos conocidos como «plásticos», habían sido desarrollados en el período de entreguerras o incluso habían llegado a ser producidos comercialmente, como el nylon (1935), el poliéster y el polietileno. Otros, como la televisión y los magnetófonos, apenas acababan de salir de su fase experimental. La guerra, con su demanda de alta tecnología, preparó una serie de procesos revolucionarios luego adaptados al uso civil, aunque bastantes más por parte británica (luego también por los Estados Unidos) que entre los alemanes, tan amantes de la ciencia: el radar, el motor a reacción, y varias ideas y técnicas que prepararon el terreno para la electrónica y la tecnología de la información de la posguerra. Sin ellas el transistor (inventado en 1947) y los primeros ordenadores digitales civiles (1946) sin duda habrían aparecido mucho más tarde. Fue tal vez una suerte que la energía nuclear, empleada al principio con fines destructivos durante la guerra, permaneciese en gran medida fuera de la economía civil, salvo como una aportación marginal (de momento) a la producción mundial de energía eléctrica (alrededor de un 5 % en 1975). Que estas innovaciones se basaran en los avances científicos del período de posguerra o de entreguerras, en los avances técnicos o incluso comerciales pioneros de entreguerras o en el gran salto adelante post-1945 —los circuitos integrados, desarrollados en los años cincuenta, los láseres de los sesenta o los productos derivados de la industria espacial— apenas tiene importancia desde nuestro punto de vista, excepto en un solo sentido: más que cualquier época anterior, la edad de oro descansaba sobre la investigación científica más avanzada y a menudo abstrusa, que ahora encontraba una aplicación práctica al cabo de pocos años. La industria e incluso la agricultura superaron por primera vez decisivamente la tecnología del siglo XIX.
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I DEL SIGLO XIX AL SIGLO XX

I DEL SIGLO XIX AL SIGLO XX

El sentido metafísico. Este influjo demoledor lo han ejercido de consuno en la edad moderna el historicismo, el empirismo, el positivismo, el cientifismo materialista y el materialismo filosófico. El pensamiento moderno, del que emanaron estas filosofías, ha rendido sin duda gran provecho para la esfera externa de la vida. Pero se quedó muy corto en cuanto a sentido metafísico, enterrando precisamente lo que da a la vida su verdadero valor, a saber, la plenitud de desarrollo y de sentido que una superior totalidad confiere a la vida misma. Ha hecho falta el derrumbamiento de la fe en el progreso puramente material y técnico, subsiguiente a las dos guerras mundiales, para que pueda el hombre dirigir de nuevo su mirada a aquellas totalidades ideales, desde las cuales y sólo desde ellas, le es dado llevar una auténtica y pura vida humana. «Hemos llegado hoy a un recodo histórico largo tiempo preparado, intentado ya por el romanticismo y el idealismo. Para comprender de raíz nuestro siglo hay que asentar, como decisivo, el hecho de que todos aquellos ideales de cultura están agotados en su origen y en su productividad histórica. Sin querer con esto silenciar el progreso de la técnica y del saber externo, lo cierto es que se han quebrado en su eficacia sobre el hombre interior. Éste se asemeja hoy al Ícaro de la fábula, que trató de volar al cielo utilizando unas alas pegadas con cera; llevado de su presunción, se acercó demasiado al sol, y al derretirse la cera, cayó precipitado al mar. Así pensó también el hombre levantarse hasta el cielo con las alas del progreso técnico.» Ahora, al fundirse la cera de su ilusión, ha aprendido de nuevo que los valores externos rozan sólo la periferia de la vida humana, como dijera Eckhart, de aquella verdad que fluye del corazón de Dios. Allí está finalmente el todo, que es antes y por encima de todas las partes.
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TEATRO DEL SIGLO DE ORO

TEATRO DEL SIGLO DE ORO

Panorama general del teatro del Siglo de Oro a partir de la lectura y análisis de algunas de sus obras canónicas. La selección pretende dar cuenta de la variedad de géneros y subgéneros de la época: tragedia, comedia, entremés o drama de honor, observando sus fórmulas, temas y convenciones principales. El estudio de las obras se centrará asimismo en el mensaje sociopolítico de los textos y hará hincapié en los aspectos de la representación.

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Discursos y representaciones sobre el cuerpo en el teatro platense del siglo XX : Breve historia de un giro copernicano

Discursos y representaciones sobre el cuerpo en el teatro platense del siglo XX : Breve historia de un giro copernicano

Siguiendo a Karina Mauro (2011) rastreamos los orígenes de este tipo de teatro en la propuesta desarrollada por Alberto Ure y continuada por figuras tales como Eduar- do Pavlovsky, Pompeyo Audivert y Alejandro Catalán, entre otros 7 . Según Mauro, aunque esta corriente adquiere su mayor desarrollo durante la posdictadura, se nutre de la confluencia de diversos discursos y líneas de pensamiento presentes en el campo cultural argentino desde décadas anteriores. Entre estas influencias, la autora desta- ca el ensayismo nacional de la década del 60 y 70 y, en particular, la producción y el estilo de Arturo Jauretche, la experimentación formal de aspiración vanguardista desarrollada durante los 60 y la tradición de actuación popular argentina represen- tada por figuras tales como Luis Sandrini y Alberto Olmedo, quienes lejos de los circuitos teatrales reconocidos por el progresismo intelectual, desarrollan su tarea en el cine, la televisión y el teatro comercial. A partir de estas influencias, la propues- ta iniciada por Ure se constituye en torno a la “mezcla e hibridación de términos tradicionalmente dicotomizados en nuestro campo cultural y teatral: lo alto y lo bajo, lo culto y lo popular, lo propio y lo extranjero” (2011: 375), constituyéndose como alternativa a la hegemonía del realismo y de las metodologías de actuación stanisla- vskianas y strasberguianas a las cuales toma como referencia constante a la cual oponerse y subvertir.
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Tras las huellas de (La) Malinche. Tránsito del arquetipo en el teatro mexicano de la segunda mitad del siglo XX

Tras las huellas de (La) Malinche. Tránsito del arquetipo en el teatro mexicano de la segunda mitad del siglo XX

- Francisco López de Gómara, el biógrafo de Cortés, atribuye su Historia general de las Indias (1552) a Martín Cortés, “que era nacido de una india” y el conquistador. La mención nos deja ya clara la apreciación de una indígena que podría ser cualquiera, que no es individualizada con un nombre propio. Algunas investigaciones recientes (Mountadoun, 2010) destacan, que el cronista vertebra una imagen negativa del personaje porque una actitud contraria hubiera ido en detrimento de la imagen de superioridad de Cortés y la hegemonía de la religión católica. Sea como sea, el texto evidencia el racismo como modelo social ya instaurado desde los primeros tiempos de la colonia, que en relación a nuestro personaje se concreta en argumentos como la supuesta embriaguez de Jaramillo, única razón para casarse con una mujer india. Es necesario resaltar que la relación amorosa entre Cortés y Malinche, no aparece reflejada en ninguno de estos dos testimonios que proceden directa e indirectamente del conquistador. Mencionamos esto, no tanto porque sorprenda desde una perspectiva histórica que contemple el lugar simbólico de las mujeres (y por tanto, las relaciones con ellas) en el siglo XVI, sino porque el motivo es de gran desarrollo en el imaginario colectivo del siglo XX. No obstante, el hijo de ambos: Martín Cortés, sí tiene espacio en la crónica de Gómara.
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HISTORIA DEL SIGLO XX

HISTORIA DEL SIGLO XX

filas alemanas, el número de muertos fue mayor aún que en el ejército francés, aunque fue inferior la proporción de bajas en el grupo de población en edad militar, mucho más numeroso (el 13 %). Incluso las pérdidas aparentemente modestas de los Estados Unidos (116.000, frente a 1,6 millones de franceses, casi 800.000 británicos y 1,8 millones de alemanes) ponen de relieve el carácter sanguinario del frente occidental, el único en que lucharon. En efecto, aunque en la segunda guerra mundial el número de bajas estadounidenses fue de 2,5 a 3 veces mayor que en la primera, en 1917-1918 los ejércitos norteamericanos sólo lucharon durante un año y medio (tres años y medio en la segunda guerra mundial) y no en diversos frentes sino en una zona limitada. Pero peor aún que los horrores de la guerra en el frente occidental iban a ser sus consecuencias. La experiencia contribuyó a brutalizar la guerra y la política, pues si en la guerra no importaban la pérdida de vidas humanas y otros costes, ¿por qué debían importar en la política? Al terminar la primera guerra mundial, la mayor parte de los que habían participado en ella —en su inmensa mayoría como reclutados forzosos— odiaban sinceramente la guerra. Sin embargo, algunos veteranos que habían vivido la experiencia de la muerte y el valor sin rebelarse contra la guerra desarrollaron un sentimiento de indomable superioridad, especialmente con respecto a las mujeres y a los que no habían luchado, que definiría la actitud de los grupos ultraderechistas de posguerra. Adolf Hitler fue uno de aquellos hombres para quienes la experiencia de haber sido un Frontsoldat fue decisiva en sus vidas. Sin embargo, la reacción opuesta tuvo también consecuencias negativas. Al terminar la guerra, los políticos, al menos en los países democráticos
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Literatura del siglo XX

Literatura del siglo XX

La obra de teatro es un texto creado por un autor (emisor) para un público (receptor) que es heterogéneo. Es también una representación teatral en la que se realiza la realidad textual expresada por el autor y que los actores desarrollan de viva voz en uno o varios escenarios. El mensaje siempre logra actualidad porque es representado. Hay diferencia entre la comunicación dramática (que es la que concibió y comunicó el autor) y la comunicación escénica o teatral (que es a la que imprimen vida los directores, actores y decoradores de escenario). En la obra A Puerta Cerrada solo se presenta un acto y con una misma escena. La escena representada es viva, leída si es imaginaria. El mensaje es el mismo.
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El oratorio en el siglo XX

El oratorio en el siglo XX

Además de su presencia en Roma, el oratorio se extenderá a otras ciudades italianas como Bologna, Modena, Florencia y Venecia, así como a otros países europeos. Fuera de Italia, este género llegará primero a las cortes centroeuropeas católico-romanas, tal es el caso de la Corte de los Habsburgo. En España, según Sánchez (2001), encontramos ejemplos próximos al oratorio, pero bajo el nombre de villancico, no siendo hasta el siglo XVIII cuando aparezcan obras plenamente conformadas como tal (p. 125). Esta centuria supondrá la expansión del género al resto de la geografía europea, fundamentalmente en países como Alemania, Francia y sobre todo Inglaterra, donde, en opinión de Smither (2000), el oratorio fue mayormente creación de Andel (p. 515).
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Mandrágora, siglo XX

Mandrágora, siglo XX

Una mirada basta y estoy en la soledad El ave se levanta entonces Con el oldo sangrando Por ver y olr el pajaro de la soleclad Una sombra se atraviesa entre mis dientes Fie1 como el insu[r]

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La Diplomacia en el siglo xx

La Diplomacia en el siglo xx

La Diplomacia en el siglo xx LA DIPLOMACIA EN EL SIGLO XX El Conde de Chambrun habla de la Diplomacia como "l'art infini", y el norteamericano Craig, con expresi?n caracter?stica, dice que es "a compl[.]

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Narrativa del Siglo XX

Narrativa del Siglo XX

h) Técnica presentativo-ocultativa. Los rasgos anteriores determinan la complejidad estilística de Faulkner que se suman a la extraordinaria capacidad fabuladora para presentar historias que intrigan y sorprenden al lector, exigiéndole a este una actividad interpretativa permanente. LA OBRA DE FAULKNER y EL SUR Presenta una interpretación histórico- fabuladora de su región natal desde el siglo XIX hasta mediados del XX. A partir de Sartoris (1929) descubre las posibilidades para la narrativa de su mundo (el que conocía desde pequeño en los relatos de los mayores), la inagotabilidad del mismo y el recurso de trascender lo real a través de lo fabulado. Esto le permitía una máxima libertad como creador. Dominado por una minoría blanca y
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