PDF superior Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

tierro, sino también a los intelectuales mexicanos y latinoamerica- nos. Jugó un papel importante por su contenido y por su presenta- ción. Propiamente hablando, era un periódico literario. Hicimos doce o catorce números, luego tuvimos problemas con la empresa; deseaba imponernos un director y lo abandonamos. Después tuve un ofrecimiento para ir a una universidad de provincia, que tú conoces, la Universidad de Morelia, en el Estado de Michoacán. Ahí estuve im- partiendo clase de materias fundamentales a nivel de preparatoria. Tuve tiempo para leer. Mi preocupación literaria fue dando paso a la filosófica, y con el bagaje adquirido pude volver a México. Creo re- cordar que estuve tres años en Morelia y continué mis estudios en la Universidad de México. Hice la carrera de Letras y completé mi carrera de Filosofía, después presenté la tesis Conciencia y realidad en la obra de arte, una tesis que nunca he querido publicar...
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Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Adolfo Sánchez Vázquez es, pues, al mismo tiempo heredero y forjador de una tradición humanista iberoamericana que ha luchado por construir un mundo con mayor libertad y justicia, y que por lo tanto se ha confrontado una y otra vez con los diferentes autoritarismos que han predominado en la historia del mundo iberoamericano. Paradójicamente gracias al exilio republi- cano español, este humanismo crítico y emancipador se ha situado y cultivado desde hace setenta años en Latinoamérica, principalmente en México, y de una manera destacada en nuestra Facultad de Filosofía y Letras.
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Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

En todo el esfuerzo teórico que he desplegado desde la década del 60, y que se ha puesto de manifiesto en mi actividad docente y en los cerca de veinte libros publicados, no puedo dejar de reconocer el estímulo que ha representado para mí el interés de los estudiantes de nuestra Facultad... en la forja de este interés hay que destacar el parteaguas que significó el movimiento estudiantil del 68 al que nos sumamos la mayor parte de los profesores... aunque fue aplastado, el movimiento cambió la fisonomía política del país y desde entonces la Universidad Nacional ya no fue la misma... ya en el prólogo a la edición de mi Ética en España, subrayaba yo cómo mi libro se vio estimulado en su elaboración por los objetivos, logros y sacrificios de aquel movimiento estudiantil que dio lecciones no sólo de política sino de moral. 15
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Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

La realidad del socialismo es aquí una tensión: si por una parte resulta irreductible a lo dado empíricamente en el llamado “socialismo real”, tampoco consiste, por la otra, en alguna abstracción ideal exterior a la empiria. La realidad del socialismo reside, más bien, en esa tensión en la que lo que es despunta siempre lo que aún no es, exponiendo la densidad y perentoriedad de esa ausencia. Una tensión que al orientar hacia un porvenir que es ya presente, quiebra al mismo tiempo tanto la tentación positivista como el espiritualismo idealista. La tensión en que consiste lo real, su ser, es la praxis humana, la historia, de la que emergen los extremos de lo ideal y de lo dado, pero también su articu- lación. De ahí que sólo desde su horizonte sea posible rehusar la galería de espejos hechas del achatamiento empirista y del idealismo abstracto. Y, por ende, enlazar ética y política rechazando la doble vertiente del pragmatismo y el eticismo. Esto es, la inexorabilidad de la degrada- ción empírica de los ideales humanos de emancipación y de justicia, y la expulsión correlativa de la axia, la diké, la dignidad, al exterior de la historia humana práctica.
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Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

Cierto es que, en estos primeros años del exilio aún no se conocía el neologismo con que José Gaos pretendía expresar la actitud del exiliado que, en la América hispana, no se siente desterrado, sino “transterrado”, en cuanto que en ella encuentra o recupera –trasplantada o prolongada– su España. Ahora bien, esta actitud no es la que expresa mi poesía de esos años. Mucho tiempo después de haberla escrito, me he atrevido a impugnar el término y el concepto gaosianos en diversos textos. En ellos sostengo que el destierro no es un “transtierro”, en el sentido de simple transplante o continuidad que permite rescatar o recuperar lo perdido. La tierra que recoge al español que se ha quedado a-terrado (sin tierra), sin raíz ni centro, no es su tierra, aunque con el tiem- po –y tiempo no faltó– llegará a ser suya, pero lo será no por un don que le cae a su llegada, sino en la medida en que hecha nuevas raíces, crece con ellas y desde ellas se integra sin dejar de ser fiel por ello a sus orígenes. Lo que hará, en definitiva, que por esta doble raíz su exilio no tenga fin. 27
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Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

El cambio de país, impuesto por motivos políticos, (que también afectó a Sánchez Vázquez) da como resultado una presencia permanente, casi inelu- dible, de lo político (sobre todo en relación a su país de origen) en la vida cotidiana de los exiliados. Quiéranlo o no, las consecuencias de su propia praxis política desempeñan en la vida de los exiliados un papel determinante y, para el propio ajetreo de la vida cotidiana, pueden ser más imperiosas que las que surgen directamente de la praxis reproductiva. Estas últimas, por el contrario, determinan la vida cotidiana de los individuos que nunca se vieron obligados a cambiar de país por motivos políticos, más que la (propia) praxis política y sus consecuencias. Por eso no constituye un asunto de pura motiva- ción teórica interna, sino procedente de la misma praxis política, el hecho de que Sánchez Vázquez, en el análisis filosófico, se vuelva más hacia la praxis política que hacia la reproductiva. 29
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Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

funciones, que auque no tan frecuentes como las otras, tienen su lugar marcado. Podemos citar tres más fuera de las intrínsecas al arte; se trata de: la función religiosa, la función antropológica y la función crítica. Comentemos pues, algo sobre ellas. Sánchez Vázquez encuentra que las primeras manifestaciones de la función religiosa del arte aparecen en los inicios de la Edad Media, aunque reconoce en este punto dichas funciones del mismo han cambiado desde lo que fueron tiempo atrás. En esta época, existe un nuevo cliente, que no es, fundamentalmente, el Estado, sino la Iglesia, como lo era en la Antigüedad. La función política del arte deja paso a su función religiosa como medio de fomento y difusión del culto. Aunque al comienzo de la Edad Media, el arte era proscrito por acentuar el culto a las imágenes que anunciaba el paganismo, con el tiempo, la Iglesia trata de promover la producción de las pinturas, de manera que lograba fortalecer así su contenido religioso. Esto lo conseguía con el objetivo que tenía, que era educar al pueblo. Algo que contribuyó a expandir este tipo de arte marcado por su función religiosa fue la presencia de iletrados que solo se acercaban a la Iglesia por las presencia de imágenes que una vez detestaron. “El arte no tiene de por sí un carácter sagrado, pero sirve como un instrumento eficaz para suplir la ignorancia de las masas a la vez que deleita a quienes tienes una sensibilidad y cultura privilegiadas.” 109 Sin embargo, el arte no está completamente expresado por lo más profundo del artista, sino por lo temas que manda la Iglesia. De esta manera el arte siempre se refiere a otra realidad, diferente a la interior, propia del artista mismo. El trabajo del artista es productivo solo en el sentido religioso del mismo, no materialmente, como obra en sí misma.
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De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

El exilio le ha dado ocasión de reflexionar en profundidad sobre ésta, llamémosla así, categoría existencial, para lo cual tuvo y tiene a la mano su propia riquísima experiencia como exiliado, y también la de sus compañeros de exilio. Al reflexionar sobre esta condición, Sán- chez Vázquez muestra varias facetas más de su coherencia intelectual y existencial, fundiendo en una sola su vocación filosófica, tanto en su vertiente teórica como práctica, y su vocación de poeta, que aunque estuvo en cierta forma soterrada como tal por algún tiempo, halló la forma de manifestarse de maneras nuevas, implícitas pero evidentes. Quiero decir, con otras palabras, y con mayor precisión, que cuando Sánchez Vázquez filosofa sobre el exilio lo hace como poeta, con la radicalidad y el rigor que implica la poesía, y se expresa en términos poéticos, en prosa poética. Por supuesto, en sus poemas toca también la condición de exiliado.
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Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Objetivamente, los marxistas han estado acuciados por la práctica política inmediata. Por ello, lo que más sé elaboró fue la teoría polí- tica y social. Durante cierto tiempo los planteamientos en otro or- den, la teoría del arte, de la moral o del derecho se redujeron a las afirmaciones que Marx hizo en los respectivos terrenos. Eso no ex- cluía una preocupación por el tema de la estética. Todavía después de la revolución de octubre de 1917 se desconocían las afirmacio- nes de Marx y Engels sobre cuestiones que podrían tener una inciden- cia en el campo de la estética. El teórico marxista de la estética por excelencia era Plejánov, y punto. Pero si hoy miramos el cuadro de la estética marxista en general nos hallamos con un cuadro variado, diverso, con enfoques distintos que acaso convendría articular por- que tal vez no son excluyentes.
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Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Es evidente que con esta manera de formular la cuestión Adolfo Sánchez Vázquez quiere hacer patente la incoherencia que él cree ver en Marx, pues de un lado el trabajo enajenado aparece como "fun- damento último"; pero, por otro lado, comparte esta condición con la propiedad privada. Ya se quejaba el filósofo español, en páginas anteriores, de este insostenible maridaje e insistía en que en El capi- tal, Marx pone como fundante a la relación de producción, es decir, a la propiedad privada y no al trabajo enajenado. De donde según lo recién citado, derivaría la idea de que Marx en 1844 queriendo de- safiar a la economía política queda por detrás de ella; mientras que El capital es la autocrítica implícita de Marx, puesto que asume el punto de partida de la economía política como el verdadero. Pero, en realidad, para Marx en todo tiempo -y sobre todo desde 1844- lo fundante y lo determinante en última instancia es la producción, por ejemplo el trabajo enajenado. Es cierto que en 1844 pone en correla- ción al trabajo enajenado y a la propiedad privada de un modo circu- lar, pero en el momento en que el círculo se cierra se convierte en espiral, así que permanece como fundamento último dentro de la correlación el trabajo enajenado. Y éste es justamente el modo en que en la "Introducción de 1857", Marx argumenta la correlación entre producción y consumo, por ejemplo, y aún con la distribución y el intercambio, en la que todos estos son momentos de un "todo orgánico" pero permaneciendo como el "momento trascendente", la producción. Es evidente que Sánchez Vázquez no entiende de este modo la relación entre trabajo enajenado y propiedad privada. Pero ¿qué es el trabajo enajenado sino un peculiar modo de producción? Es el concepto de modo de producción inmediato bajo el capitalismo: el trabajo bajo modo enajenado. En términos de El capital es la unidad de proceso de trabajo y proceso de valorización expuesta por el ca- pítulo 5: "Proceso de trabajo y proceso de valorización", mientras que la propiedad privada alude no a una forma de actuación humana, sino a una forma de objetividad. Alude a la riqueza abstracta, concepto con el que desde los Grundrisse a El capital -con diferente frecuencia cada vez- se alude al dinero, a las mercancías, a la propiedad privada en general.
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Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

descendiendo de la escalerilla en respetuoso orden, destacaba la figura esbelta y desgarbada de un joven de unos veinticinco años que parecía mirar con aire distraído y a la vez penetrante a la multitud entusiasta y clamorosa que iba rodeando a los recién llegados. Junto con los poetas pedro Garfias y Juan rejano, y el periodista antonio Zozaya, el recién desembarcado adolfo Sánchez Vázquez era un poeta militante ya re- conocido por sus pares y mayores como una inteligencia responsable y ávida de conocimiento, es decir, de armonía comprometida y razo- nada. Sabía que formaba parte de una emigración singular —la de los refugiados españoles— con una particular conciencia política, moral y cultural de las razones y compromisos que lo llevaban al exilio. Si llegaban desterrados a un país —México— donde se hablaba casi el mismo idioma y en consecuencia algunos podían pensar que no eran del todo desterrados (y que a fuerza de buscar arraigo en el nuevo solar americano podían llegar a ser “trasterrados” para evocar la expresión que luego acuñaría José Gaos), esa primera oleada de refugiados venía
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Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

Obligado por las circunstancias, se refugió en Francia durante algunos meses, hasta que llegó el momento ineludible del exilio (ese que el propio Sánchez Vázquez califica como "exilio sin fin" para expresar el desgarramiento que le provoca el ansia de volver a la patria y el no querer arrancar las raíces que lo atan a la tierra que lo acogió). En México, su vocación literaria y su trabajo editorial le vincula- ron a otros intelectuales españoles de la talla de José Gaos, Eugenio Imaz, Joaquín Xirau y León Felipe y a la pléyade de intelectuales me- xicanos, como Xavier Villaurrutia, Alfonso Reyes y Samuel Ramos. En esta tierra, que habría de conquistarle, inició una fecunda ca- rrera académica. Durante los primeros años de su residencia en este país fungió como profesor en el Colegio de San Nicolás de Hi- dalgo de la Universidad Michoacana y en la Escuela Normal de Morelia. Más tarde, en la ciudad de México, fue maestro en la Escuela Nor- mal Superior y realizó una importante labor de traductor, al tiempo que cursaba en la Universidad, en el edificio de Mascarones, la Maestría en Letras Españolas. Al iniciarse la década de los cincuen- tas, la necesidad de elevar la racionalidad de su actividad política le impulsó a estudiar filosofía. Para entonces, Mascarones albergaba un ambiente académico que era un verdadero semillero de talento. La fuerte presencia teórica de Gaos, el ardor polémico de García Bacca y J. Xirau y los intentos renovadores de los jóvenes filósofos del grupo "Hyperion", dominaban el panorama, sin menoscabo de las recias figuras de W. Roces y de Eh i de Gortari, que descubrían nuevas vetas en el marxismo. A la riqueza de los cursos que ahí se le ofrecieron y de la polémica generada por las diferentes posiciones teóricas, se añadió la del diálogo académico que sostuvo con sus condiscípulos, entre los que se contaban Fernando Salmerón, Ale- jandro Rossi y Ramón Xirau.
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Biografía intelectual

Biografía intelectual

Esta doble consideración acerca de la praxis artística conduce a un distanciamiento de las convenciones del sociologismo y del llamado "realismo socialista". El arte, para Adolfo Sánchez Vázquez, no es re- flejo de otra realidad, sino que la realidad artística tiene su propia y originaria dimensión, sostiene en una palabra el principio de auto- nomía de aquélla frente a los prejuicios imperante en buena parte de la tradición marxista. Tanto su obra Las ideas estéticas de Marx, como la antología sobre Estética y marxismo son un duro golpe para los que identificaban la estética marxista con las tesis del realismo so- cialista y con la concepción sociologista. Por el contrario, Sánchez Vázquez descubre a través de una rigurosa apelación a las fuentes de la tradición marxiana una profunda y originaria dimensión del ar- te en tanto que actividad práctico-creadora del hombre. La actitud de Adolfo Sánchez Vázquez ha permitido una comprensión del arte contemporáneo, desde el marxismo, lúcida y abierta. No es necesa- rio, por tanto, disfrazar de realismo aquello que se cree que se consi- dera creación artística, pues represente o no la realidad exterior el arte es, ante todo, expresión de la abundantia de la praxis como ha escrito, a propósito de nuestro autor, Rubert de Ventós. El arte con- temporáneo es algo más que ideología de la sociedad burguesa, a la que sobrevivirá como el arte griego sobrevive hoy a la ideología esclavista de su tiempo. Y muy especialmente, al referirse al valor de la creación artística no figurativa, Adolfo Sánchez Vázquez ha lleva- do adelante, frente a toda atadura ideologista o sociologista, no tanto una justificación de aquella forma de realización artística como una reclamación de derechos negados a la fuerza en una determina- da tradición ideológica. La significación de un cuadro abstracto estaba no en su poder de representar sino de evocar, "no en su hacer ver, sino en su hacer vivir o sentir un mundo".
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Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía 2002 a Adolfo Sánchez Vázquez

Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía 2002 a Adolfo Sánchez Vázquez

ste año el Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, que otorga el Gobierno Federal como uno de los principales reconoci- mientos a la trayectoria de destacados intelectuales del país, le fue conferido a Adolfo Sánchez Vázquez. Este premio se suma a una larga lista de reconocimientos que diversas instituciones nacionales y extranjeras le han hecho por su fecundo trabajo académico, entre los cuales podemos mencionar el emeritazgo como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM , el Premio Universidad Nacional que otorga la misma institución, el emeritazgo como investigador del Sistema Nacional de Investigadores, así como los doctorados Honoris Causa recibidos por la Universidad Autónoma de Pue- bla, la Universidad de Cádiz, la Universidad Nacional de Educación a Distan- cia (de España), la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Buenos Aires, además del de la propia UNAM .
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Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

En un tiempo el “antialthusserismo” estuvo de moda, actitud que en ciertos círculos se convirtió rápidamente en una cómoda modorra teórica completamente ciega a los nuevos problemas planteados por las luchas de masas inéditas de los últimos tiempos. Era la época, no muy lejana por otra parte, en que las reacciones viscerales y las grandes ignorancias eran esgrimidas como argumentos. Hasta la fecha son pocos los que han intentado un debate serio y riguroso frente a los trabajos de Althusser [Aquí Cesáreo Morales consigna en nota al pie a Sánchez Vázquez ¡faltaba más! y a Óscar del Barco]. Pero de pronto asistimos a una pequeña oleada en sentido contrario. Recientemente, invitados por canales diversos, han hecho acto de presencia en la universidad algunos de los más destacados “althusserianos” franceses: É. Balibar, D. Lecourt, M. Pécheux, M. Plon, P. Henry. Además, los trabajos de Althusser han comenzado a analizarse seriamente, por primera vez, en diversas facultades, escuelas o círculos de trabajo. ¿Cómo explicar esta situación? Moda académica, responderán algunos de inmediato. A lo que habría que oponer el análisis riguroso de lo que el “althusse- rismo inexistente” viene a llenar o a conmover en el aparato escolar y más allá del mismo. Aquí, con respecto a esa situación, se sostiene la hipótesis siguiente: los conceptos propuestos por Althusser y sus seguidores, gracias a un debate riguroso y exigente, pueden servir para analizar la forma específica que la lucha de clases adquiere en el aparato escolar, [y] pueden permitir el análisis de la coyuntura actual en la formación social mexicana, contribuyendo así a desarrollar la política de clase proletaria. 12
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Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

"El joven Marx y la filosofía especulativa", en El País, supl. esp. Ma- drid, 14 de marzo, 1983. [Reed.: "Revista Mexicana de Cultura", núm. 8, supl. de El Nacional. México, 10 de abril de 1983, p. 2.] "Marx y la democracia", en Cuadernos Políticos, núm. 36. México,

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Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

cable a las sociedades precapitalistas en las que no rige el principio de acumula- ción y obtención de beneficios, propio del capitalismo. 2) El reduccionismo de clase que ha impedido prestar la debida atención a los conflictos de otro género: nacionales, étnicos, religiosos, de sexo, etcétera. 3) La concepción lineal, ascensional y eurocéntrica de la his- toria —de origen hegeliano—, aunque el propio Marx la rectificó al final de su vida. 4) El “desencuentro” con América Latina, producto de esa concepción de la historia. 5) La tesis del proletariado (occidental) como sujeto central y exclu- sivo de la historia, y 6) La fundamentación del progreso histórico en el desarro- llo ilimitado de las fuerzas productivas, tesis incompatible —como hoy puede verse con la claridad que Marx no podía tener— con los imperativos ecológicos en la relación hombre-naturaleza. Y si se trata de lo que Marx difícilmente podía prever, aunque no debía haber escapado a la atención de los marxistas de nuestro tiempo, está la imprevisión —tardíamente reparada por la Escuela de Fráncfort y por Marcuse— respecto de la deformación de la conciencia del pro- letariado occidental, y con relación a la posibilidad —con- vertida en realidad por el “marxismo-leninismo”— de ideologizar, adulterar o petrificar el propio pensamiento de Marx.
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Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

una implacable selección del alumnado. A la Facultad sólo se podía ingresar después de pasar por las horcas caudinas de un tribunal pre- sidido por el hombre de hierro y de confianza de Ortega, don José Gaos [...] En la Facultad se daban cursos excelentes y entre ellos recuerdo todavía con la mayor satisfacción los de José F. Mon- tesinos sobre la juglaría medieval, la novela picaresca y la poesía de san Juan de la Cruz. Recuerdo también las menos excelentes de his- toria del arte de don Andrés Ovejero, que compensaba sus limita- ciones docentes con nuestras visitas periódicas a Toledo. Y entre los buenos cursos se contaban los herméticos de Zubiri y, por supuesto, los de Ortega. [...] Las brillantes clases de Ortega —multitudinarias en contraste con su vocación elitista— constituían un verdadero acon- tecimiento no sólo académico, sino `social'. En ellos se congregaba la `crema intelectual' de la capital, pero al mismo tiempo no era extra- ño encontrarse entre un torero famoso y alguna conocida marquesa. Los estudiantes de la Facultad, entre los que se contaban también `niñas bien' de Madrid, parecían vivir en el mejor de los mundos, más allá del bien y del mal, al margen del aire candente que se respiraba en la calle. [...] Yo estudiaba con ahínco los cursos que había escogi- do, pero aunque satisfecho académicamente por el buen nivel en que se daban, me sentía extraño ideológicamente pues nada encon- traba en ellos que remotamente se pareciera al marxismo. Incluso el curso de Lógica del socialista Besteiro, a la sazón presidente de las Cortes, era lo más ajeno a él. Mi marxismo seguía siendo, por tanto, el de un autodidacta y se desarrollaba casi exclusivamente, fuera de la Universidad, en un plano político militante ".12
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Adolfo Sánchez Vázquez  Ética y política

Adolfo Sánchez Vázquez Ética y política

Daba la impresión, al principio, de que Sánchez V á z q u ez estuviera sólo interesado por los pro b l e m a s estéticos, pero al cabo de un corto tiempo advertimos que en ellos encontraba un asunto decisivo: lo que había escrito Ma rx a ese pro p ó s i t o. Sánchez V á z q u ez se c o m- placía en hallar problemas y formular preguntas, en r a s- trear en algunos textos extraños (en los que acaso se podría encontrar, de manera poco sistemática) algunas ideas a las que se encargaría de otorgarles forma. A esta tarea se dedicó Sánchez Vázquez y, de manera paralela, al estudio central de un concepto: el de praxis. Pe ro además, como si semejara una fundación, al estudio de la ética, el tema que aquí y ahora nos reúne. La ética y junto con ella el otro eje del pensamiento de Sánchez
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La capacidad de dudar

La capacidad de dudar

La devoción, el rigor, el sistema con que examina temáticamente el conjunto de la problemática que el joven Marx propone en los llamados Manuscritos de 1844 es ejemplar. Lo digo con independen- cia, insisto, de no compartir sus tesis centrales y de abrigar serias dudas respecto de la interpretación cardinal que lo anima. A mi jui- cio, habría hecho falta, y baste por hoy con este reparo, que Adolfo Sánchez Vázquez profundizara mucho más en el establecimiento de las relaciones entre los Manuscritos y El capita4 por una parte, y, por otra, con Hegel y Feuerbach, a partir de una nueva interpretación de los textos de estos autores clave en la formación del pensamiento de Marx.
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