PDF superior Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

puesto que, una vez más, éstas, pronunciadas desde la más profun- da honradez y sencillez de la sabiduría, nos alumbran al mismo tiempo el camino que cada hombre debe recorrer en su vida, sir- viéndonos de ejemplo modélico de enseñanza a imitar, a abrigar, a desear no sólo en nuestra lucha existencial cotidiana, en el seguir adelante a pesar de las adversidades hacia el horizonte de nuestros deseos, por lejos e inalcanzable que éste pueda estar, sino como vida consecuente consigo misma, que al alcanzar el umbral de su madurez pueda serenamente hacer un balance similar a éste: "Mu- chas verdades se han venido a tierra; ciertos objetivos no han resis- tido el contraste con la realidad y algunas esperanzas se han desva- necido. Y, sin embargo, hoy estoy más convencido que nunca de que el socialismo —vinculado con esas verdades y con esos objetivos y esperanzas— sigue siendo una alternativa necesaria, deseable y posible. Sigo convencido asimismo de que el marxismo —no obstan- te lo que en él haya de criticarse o abandonarse— sigue siendo la teoría más fecunda para quienes estamos convencidos de la necesi- dad de transformar el mundo en el que se genera hoy no sólo la explotación de los hombres y los pueblos, sino también un riesgo mortal para la supervivencia de la humanidad. Y aunque en el cami- no para transformar ese mundo presente hay retrocesos, obstáculos y sufrimientos que, en nuestros años juveniles, no sospechábamos, nuestra meta sigue siendo ese otro mundo que, desde nuestra ju- ventud —como socialismo— hemos concebido, soñado, deseado ".154
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El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

Hay que reconocer, por tanto, la materialidad que envuelve a la actividad subjetiva, cosa que no hizo el idealismo. El mo- mento de subjetividad de la praxis, que es insoslayable en tanto se trata de actividad consciente, es inseparable del lado mate- rial objetivo que marca desde el inicio el sentido de dicha activi- dad. El hombre es el animal que se distingue por tener una rela- ción específica con la naturaleza, consistente en propiciar su transformación como vía para satisfacer sus necesidades. De ahí que cree sus medios materiales de vida y que el trabajo se convierta en la forma esencial de su relación con el entorno. Es esa forma transformadora de estar en el medio precisamente lo que hace del hombre un ser histórico.
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Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Lo básico de las concepciones actuales, es la distinción que hacen entre lo estético y los diversos valores que alcanza la obra de arte, incluido, lógicamente, su valor estético. Por esta razón pueden tener en cuenta el arte de una época determinada tomando sus valores no propiamente estéticos, sino de otra índole como religiosa, moral, nacional, etc. Dicha ciencia parece alejarse de las estéticas tradicionales que concebían al arte sujeto totalmente a la belleza, es decir al arte clásico. La Ciencia del arte, entonces, toma manifestaciones artísticas de otros pueblos y de otros tiempos, ignorados por dichas estéticas. Esta concepción, no obstante, mantiene casi la misma posición que las estéticas tradicionales. Aun cuando realza el arte de otros tiempos y otras culturas, basándose en sus valores no propiamente estéticos, conciben en definitiva lo estético como lo bello, y este concepto, a su vez, lo definen de manera clásica, incurriendo en el mismo error que critican. Pero su concepto de lo estético es inaplicable a las manifestaciones artísticas no clásicas. Más adelante, A.S.V. define su posición al decir que en la relación entre lo estético y lo extraestético, no acierta [la Ciencia del arte] a relacionarlos de manera convincente. “Estos teóricos no llegan a ver que, de la misma manera que no existe lo estético “químicamente puro” sino lo estético impuro, es decir, ligado indisolublemente a lo extraestético
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Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

El cambio de país, impuesto por motivos políticos, (que también afectó a Sánchez Vázquez) da como resultado una presencia permanente, casi inelu- dible, de lo político (sobre todo en relación a su país de origen) en la vida cotidiana de los exiliados. Quiéranlo o no, las consecuencias de su propia praxis política desempeñan en la vida de los exiliados un papel determinante y, para el propio ajetreo de la vida cotidiana, pueden ser más imperiosas que las que surgen directamente de la praxis reproductiva. Estas últimas, por el contrario, determinan la vida cotidiana de los individuos que nunca se vieron obligados a cambiar de país por motivos políticos, más que la (propia) praxis política y sus consecuencias. Por eso no constituye un asunto de pura motiva- ción teórica interna, sino procedente de la misma praxis política, el hecho de que Sánchez Vázquez, en el análisis filosófico, se vuelva más hacia la praxis política que hacia la reproductiva. 29
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Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

Intentando un acto de justicia estamos hoy, como herederos, con al- guien que vertebró su hacer y su saber, su vida entera, en torno a ella. Combatiente de la Guerra civil española, su poeta, atravesado por el hachazo del exilio. Filósofo de lo que constituimos y nos constituye como sujeto humano colectivo en la praxis y el saber de la praxis y, por eso, luchador anticapitalista y teórico marxista. E igualmente, desde ahí, crítico de muchas de las encarnaduras de esas luchas y sus teorizaciones. Forjador, en suma, de una cultura socialista, democrática y crítica, este hombre atravesó muchas muertes, personales y colectivas, con el pulso ardiendo de su pasión por la justicia. Y logró hacer palabra de esa pasión y sus trabajos del duelo, para simbolizarla, significarla, inscribirla, tras- mitirla, heredarla. Filósofo de la praxis, entonces. Y por tanto, filósofo de la justicia (axia) en cuanto tensión entre política y moral: ese lugar donde la construcción de lo humano colectivo pasa siempre por los di- fíciles enlaces entre lo producido y lo que lo desborda, constituyéndolo y llevándolo más allá de sí en cuanto historia humana.
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Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

La nota es singular por varias razones. Ahí se contiene un tono que el filósofo, en su faceta de ensayista, ya no abandonará en su vida. Es un tono castizo, profundamente arraigado, vital y solar pero no ególatra sino épico. Cree en el héroe, en el honor del soldado, en la patria y se decanta, de ahí el humanismo utópico que siempre estuvo presente en la obra de Sánchez Vázquez, hacia la idea latina de felicidad y alegría, ideas profundamente cristianas que se acompañan con las formas peninsulares del vigor y de los altos llamados a la conciencia. Frente a todo esto, el ejército real, como lo ve Sánchez Vázquez, es una “floración sombría”, “arboleda oscura”, “desierto donde viven los antihéroes”, lugar donde campea la muerte y el miedo. Todo esto, tan real y tan cierto en la Europa de los años cuarentas, contextualiza el por qué su destierro y exilio, junto con algunos otros y otras expulsados en medio de la crisis civilizatoria de Europa, es una especie de salvación y, a la vez, muestra por qué el anacronismo de ciertas posiciones que ya no variarán en su narrativa vital.
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Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Llegué en julio de 1939, en un barco, con Pedro Garfias y Juan Re- jano; íbamos en el mismo rincón de la bodega. Cuando llegué a México no era absolutamente nada, pues al empezar la guerra toda- vía estaba estudiando. Como profesores había tenido a los que en aquella época se consideraban las "luminarias", Ortega, Zubiri, Gaos, García Morente, Besteiro... por cierto que Besteiro me produjo la mayor sorpresa de mi vida. Besteiro era presidente de las Cortes, una figura intelectual, un filósofo marxista; llegar a su clase era un ver- dadero acontecimiento... Sin embargo, Besteiro era un neokantiano. No vi en él el menor ápice de marxismo.
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Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

El orden seguido en la presente bibliografía es cronológico. Cuan- do alguna obra ha sido reeditada, la información respectiva aparece entre corchetes, al término de la ficha de la primera edición. En el caso de los artículos que se publicaron en distintas revistas, mencio- namos sólo la publicación que más fácilmente se consigue en México.

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Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez (Algeciras, 1915), profesor de filosofía con- temporánea, estética y ética, es un marxista español que desde 1939 desarrolla en México su vida académica, docente y de investigación. Esta vida, que le fue impuesta por el exilio que siguió a la Guerra civil española, ha sido enormemente productiva. El último resulta- do del trabajo incansable del profesor Sánchez Vázquez es su libro Ciencia y revolución. (El marxismo de Althusser), que acaba de ser pu- blicado por Alianza Editorial en Madrid. Antes, este mismo año, Adolfo Sánchez Vázquez vio publicada en la colección Crítica (Edi- torial Grijalbo, Barcelona) la nueva edición de su famosaÉtica. Antes también el autor de esos dos libros publicó: Las ideas estéticas de Marx (1965), Filosofía de la praxis (1962; 2a. ed., 1972), Rousseau en México. (La filosofía de Rousseau y la ideología de la independencia) (1969), Estética y marxismo (dos volúmenes, 1970), Textos de estética y teoría del arte. Antología (1972) y Del socialismo científico al socialismo utópico (1975).
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Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

La situación filosófica de Sánchez Vázquez era verdaderamente un dilema: el marxismo dominante resultaba estrecho y dogmático; la filosofía alemana, francesa y anglosajona que predominaba en la academia carecía de relevancia para la crítica y transformación de la realidad social. Ante este dilema encontró su propia alternativa: la de un marxismo crítico, ilustrado por un amplio y plural diálogo filosófico con otras tradiciones, a la par científico y humanista, al igual justificado teóricamente y comprometido políticamente. Esta alterna- tiva fue precisamente el rasgo distintivo de su filosofía de la praxis, tema que constituyó su tesis doctoral, dirigida por José Gaos. Este trabajo dio origen al libro Filosofía de la praxis (1967), al que el propio Sánchez Vázquez considera su obra más importante y del cual hablaremos más adelante.
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Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

sí que reduce ilegítimamente la visión estética marxista de la reali- dad artística. La otra corriente que mencionas y que llamas ontológica —yo la llamaría más bien praxeológica—, que concibe el arte como forma de producción de una nueva realidad, enlaza estrechamente con el lugar central que ocupa la praxis en el pensamiento marxia- no. Y ésta es justamente la corriente en que me inscribo en estética y que he tratado de impulsar. Hay también otras dos corrientes im- portantes en nuestros días: una, sociológica, que centra su atención en las condiciones sociales de la producción, distribución y consu- mo de la obra de arte y no sólo en la ideología como mediadora de la relación arte-sociedad. Esta corriente reduce el enfoque estético marxista a una teoría social del arte con el riesgo de caer en un nuevo sociologismo, aunque no se puedan desdeñar sus aportacio- nes. Y, finalmente, está una vigorosa corriente que fija su atención en aspectos ignorados tradicionalmente por la estética marxista; el arte como forma, sistema de signos o lenguaje específico, tratando de aprovechar las aportaciones de la lingüística estructural, la teoría de la información y la semiótica. Todas las corrientes que hemos mencionado tienen por base algún aspecto relevante de la produc- ción artística —o relevante en el arte de un periodo histórico deter- minado— y son fecundas en la medida en que no absolutizan ese aspecto (conocimiento, condicionamiento social o lenguaje) y no lo vuelven excluyente. Pero, en conclusión, de todas esas corrientes la que hemos llamado praxeológica —o concepción del arte como activi- dad práctica creadora específica— nos parece la más provechosa ya que puede englobar las aportaciones de ellas, pues al subrayar como esencial el aspecto práctico-creador que cambia histórica y socialmen- te, puede constituir una estética marxista abierta a todo tipo de arte sin cerrarse en los valores, categorías e ideales de ninguno de ellos.
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Adolfo Sánchez Vázquez y la defensa de la filosofía en  tiempos de mercantilización y crisis social y política

Adolfo Sánchez Vázquez y la defensa de la filosofía en tiempos de mercantilización y crisis social y política

Sánchez, como pensador crítico y creativo a la vez, pudo y supo cuestionar las imposiciones políticas ortodoxas del llamado socialismo real, que para él no era realmente socialista, a pesar que implicó una superación del sis- tema capitalista dominante. Morales (1985), citado por Gandler (2010), sostiene que la obra filosófica de Adolfo Sánchez Vázquez es sin duda alguna, uno de los pensamientos mayores del marxismo latinoamericano: anti- dogmático, en reconsideración constante a sus preguntas iniciales, dialogando con los marxismos europeos y abiertos a los nuevos problemas de nuestra sociedad. Pero, es necesario advertir que estas observaciones y críticas formuladas por Sánchez están basadas desde un ideal socialista, aspiración histórica de los pueblos y trabajadores del mundo, a pesar de los traspiés que hayan sufrido en procura de lograr mejores condiciones materiales y espirituales de vida social.
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Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

Sin embargo, su influencia en el medio académico no es menor y, sobre todo, parece hacer adeptos entre los profesores universitarios más jóvenes, es decir, entre un grupo de marxistas pre-críticos que en 1974 han cumplido ya los treinta años y empiezan a desempeñarse como profesores. Hablamos, entre otros, de Carlos Pereyra, Cesáreo Morales, Raúl Olmedo, Alberto Híjar, Luis Salazar, Jonathan Molinet, César Gálvez, Mariflor Aguilar o Julián Meza. Una buena parte de ellos han sido discípulos y aun colaboradores de Sánchez Vázquez, de modo que la alarma del maestro cobra proporciones importantes cuando sumados a todos esos elementos empiezan a aparecer en el horizonte los primeros signos de agotamiento de los movimientos revolucionarios tanto a nivel mundial como local, circunstancia en la que la tradicional incapacidad teórica del movimiento comunista mexicano podría verse mermada aún más, de sumar a su propia perplejidad las perplejidades y sinsentidos a los que conduce el pensamiento de Althusser, especialmente su incorregible e insu- perado teoricismo. Siendo indudablemente el maestro de varias generaciones de marxistas, pero asimismo una verdadera autoridad en cuestiones de orden teórico, la intervención de Sánchez Vázquez y la puntualización de lo bueno, lo malo y lo peor en el pensamiento y la obra de Althusser parecen ser impres- cindibles. Y sucede que a su mirada lo poco de bueno que podía acarrear la obra del marxista francés termina ahogándose en una serie interminable de “ambigüedades y malentendidos”, al margen de que el precio que ha pagado
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Biografía intelectual

Biografía intelectual

Esta doble consideración acerca de la praxis artística conduce a un distanciamiento de las convenciones del sociologismo y del llamado "realismo socialista". El arte, para Adolfo Sánchez Vázquez, no es re- flejo de otra realidad, sino que la realidad artística tiene su propia y originaria dimensión, sostiene en una palabra el principio de auto- nomía de aquélla frente a los prejuicios imperante en buena parte de la tradición marxista. Tanto su obra Las ideas estéticas de Marx, como la antología sobre Estética y marxismo son un duro golpe para los que identificaban la estética marxista con las tesis del realismo so- cialista y con la concepción sociologista. Por el contrario, Sánchez Vázquez descubre a través de una rigurosa apelación a las fuentes de la tradición marxiana una profunda y originaria dimensión del ar- te en tanto que actividad práctico-creadora del hombre. La actitud de Adolfo Sánchez Vázquez ha permitido una comprensión del arte contemporáneo, desde el marxismo, lúcida y abierta. No es necesa- rio, por tanto, disfrazar de realismo aquello que se cree que se consi- dera creación artística, pues represente o no la realidad exterior el arte es, ante todo, expresión de la abundantia de la praxis como ha escrito, a propósito de nuestro autor, Rubert de Ventós. El arte con- temporáneo es algo más que ideología de la sociedad burguesa, a la que sobrevivirá como el arte griego sobrevive hoy a la ideología esclavista de su tiempo. Y muy especialmente, al referirse al valor de la creación artística no figurativa, Adolfo Sánchez Vázquez ha lleva- do adelante, frente a toda atadura ideologista o sociologista, no tanto una justificación de aquella forma de realización artística como una reclamación de derechos negados a la fuerza en una determina- da tradición ideológica. La significación de un cuadro abstracto estaba no en su poder de representar sino de evocar, "no en su hacer ver, sino en su hacer vivir o sentir un mundo".
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Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

Hay algo singular en el hecho de que un pensador reconocido por la congruencia y diversidad de su obra se resuelva a dar a la luz pública la obra poética que fraguó en sus años de juventud y primera madurez como un presagio o un preludio de su actividad crítica y de su filoso- far. La relación entre poesía y filosofía en el itinerario vital de adolfo Sánchez Vázquez no es desde luego fortuita. Es conocida su amistad y trato con los poetas del exilio español, su desinteresada cercanía y simpatía con figuras como Emilio prados, Manuel altolaguirre o León Felipe. Y son éstas dos de las notas que cabe destacar en el trazo de esta mínima semblanza poética: la simpatía y el interesado desinterés (para aludir a Schiller y a sus Cartas sobre la educación estética del hombre) no sólo hacia las personas sino ante todo hacia las obras poé- ticas y, más allá, hacia el fenómeno mismo de la creación de lo poético y lo artístico. Estas instancias irracionales e irreductibles ocupan en la obra de adolfo Sánchez Vázquez un lugar preponderante y un sitial de fundación. Es en el poema y la obra de arte donde el filósofo reconoce el espacio originario de la comunidad humana pretérita y porvenir; el poema y la obra de arte como moradas de la utopía, como espacios de “salvación” espiritual y moral de la utopía socialista y de los valores políticos defendidos en el frente y en la trinchera. pero ese reconoci- miento no se hubiese podido dar sin el trabajo realizado desde dentro de la creación, en la experiencia y la expresión de la escritura poética. Huelga decir que a su vez la publicación de estos poemas realza con un destello de autenticidad y desinteresado compromiso el filosofar de adolfo Sánchez Vázquez, sobre todo el que atiende o merodea la cuestión estética. como si hubiese una penúltima cortesía del filósofo en este exponer el “pulso ardiente” de su oficio lírico.
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De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

Sin embargo, el exilio dura muchos años. Perdida la esperanza de que las democracias occidentales derrocaran a Franco y restauraran la República, el exiliado no tiene más remedio que deshacer su maleta y buscar integrarse a la vida mexicana lo mejor que pueda. Dice Sánchez Vázquez: “Pero el tiempo que mata, también cura. Surgen nuevas raíces, raíces pequeñas y limitadas primero, que se van extendiendo después a lo largo de los hijos nacidos aquí, los nuevos amigos y compañeros, los nuevos amores, las penas y las alegrías recién estrenadas, los sueños más recientes y las nuevas esperanzas”. 16
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Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

Aquí me permito exponer una discrepancia de matiz con Marx y con Sánchez Vázquez, pues como hermeneuta considero que la interpreta- ción es en sí misma una acción, una práctica en sí misma. Siguiendo a Gadamer en su polémica con Habermas, ciertamente tendríamos que reconocer que las interpretaciones pueden ser encubridoras o eman- cipadoras, pueden contribuir a mantener relaciones de explotación y dominación o bien a demenciales o superales, y estas implicaciones de las interpretaciones son ya en sí acciones y prácticas que transfor- man la realidad moral y política, pues nuestra vida y nuestro mundo está constituido por interpretaciones y procesos de comunicación, además de instituciones y relaciones políticas y económicas.
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Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

al de El capital, el de "El salario". Desafortunadamente desde la crítica de H. Gross- mann ("Modificación del plan originario de la estructura de El capital y sus causas", en Ensayos sobre la teoría de la cr i sis. Dialéctica y metodología en El capital México, Pa- sado y Presente, núm. 79, 1979), al ensayo biográfico Carlos Marx. Vida y obra escrito por Robert Wilbrandt, en el que éste espera la terminación del plan en seis libros de crítica de la economía política prometido por Marx y del que los tres tomos de El ca- pital serían apenas el primer libro, desde la crítica de Grossmann a Wilbrandt, digo, cayó en descrédito la promesa de Marx de su plan en seis libros. Sin embargo el argu- mento de Grossmann aunque ironice bien la ingenuidad de Wilbrandt presenta innúmeras fallas. Las he discutido en varias ocasiones pero no veo que éste sea el lugar adecuado para abundar en el asunto. Sólo insisto en que el plan de seis libros para cumplir el programa de la crítica de la economía política lo mantuvo Marx hasta su muerte.
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Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

Antes de referirme a ese paso, le diré que cursé el bachillerato en Málaga, España, y lo terminé el mismo año (1931) de la proclamación de la República Española, coincidiendo con el despertar de mi vocación literaria y la atracción primeriza por la activa e intensa vida política de entonces. Como en Málaga no había entonces universidad y mi familia no disponía de los recursos necesarios para estudiar fuera, me inscribí en la Escuela Normal para seguir la carrera de Magisterio conforme a un nuevo y ambicioso plan de la República. Al concluir mis estudios, en 1935, obtuve una licencia con sueldo que me permitió trasla- darme a Madrid con el propósito de entrar a la Universidad Central. El ingreso en su Facultad de Filosofía y Letras no era nada fácil, pues había que pasar por la prueba de un durísimo examen ante un tribunal presidido por José Gaos. La Facultad era el orgullo de la política educativa superior de la República, y la influencia de Ortega y Gasset en la búsqueda de las “minorías egregias” le impo- nía una rigurosa selectividad que convertía el examen de ingreso en una verda- dera masacre académica. De los trescientos aspirantes que nos presentamos, sólo logramos pasar unos treinta. Ya dentro de la Facultad, uno podía benefi- ciarse de cursos excelentes como los de literatura española de Montesinos y los de filosofía de Ortega, Zubiri y García Morente. El marxismo, como era común en las universidades europeas de la época, estaba por completo ausente. E incluso en el curso que seguí con el prominente socialista Julián Besteiro, jamás lo oí pronunciar el nombre de Marx. Sin embargo, desde el punto de vista de mi
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Adolfo Sánchez Vázquez Reloaded

Adolfo Sánchez Vázquez Reloaded

  Sánchez   Vázquez   destaca   que   los   desarrollos   en   el   plano   de   la   música   – Stockhausen,  Luciano  Berio,  Henri  Pousseur  y  Pier  Boulez-­‐  serán  la  base  de  la  teoría   de  la  recepción  que  alcanza  su  mayor  desarrollo  en  la    teoría  de  la  obra  abierta  que   postula   Umberto   Eco.   Un   experimento   extremo   de   esto   en   la   literatura,   habrá   que   recordar,  es  el  62.  Modelo  para  armar  de  Julio  Cortázar.  
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