PDF superior Analisis Primero Sueño- Sor Juana

Analisis Primero Sueño- Sor Juana

Analisis Primero Sueño- Sor Juana

m%quina discurrir pudiera, K cuyo terrible incomportable peso K >si ya en su centro mismo no estribara> K de "tlante a las espaldas agobiara, K de "lcides a las uerzas e)cediera.... Este pasaje tiene el particular interés de juzgar la utop#a 'umana tan deseable como la unión con &ios por los m#sticos, pero igualmente imposible en esta e)istencia y, por lo mismo, siempre postergada al término del tiempo. 2as iguras de "tlas y Hércules son accesorias, emblemas cuya unción es conectiva, ya muy le)icalizados y representados con gran prousión en todas las artes. E)actamente es ese el caso de =aetón e Scaro, meros soportes metaóricos que dan pie al lucimiento elocutivo de *or 7uana. Pasamos después al comienzo del despertar, cuando en sueños nos percatamos de lo imposible de nuestro sueño. El cuerpo siente la alta de alimento y comienza a desperezarse. El d#a asoma. 2a noc'e se ve asaltada por los primeros rayos solares y comienza una batalla entre la 6oc'e y el &#a, dos contrincantes que nunca gobernar%n el mundo por entero. 2a 'erencia de las silvas de Estacio se deja sentir, mientras que en la emblem%tica tenemos, desde Horapollo ;;C , el jerogl#ico del rey que sólo posee la
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O mito de Faetonte em Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz : alegoria e transgressão

O mito de Faetonte em Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz : alegoria e transgressão

Nas linhas poéticas sobressai tanto o ambiente tenebroso como o contraste de imagens, o que corrobora para a constituição do ambiente bucólico que atravessa a estrofe do poema. No que concerne à comparação entre os autores, a crítica relata que a obra que mais se aproxima de Primero sueño é Soledades, devido às marcas textuais sintáticas exacerbadas que compõem as obras. Verónica Grossi (2007) alude a Calleja como o primeiro a enxergar os traços gongorinos de Primero sueño, coincidindo com Pascual Buxó (2006), que, por sua vez, aponta que o mesmo jesuíta, também, apresenta "as profundas diferenças existentes entre ambos os textos, particularmente no que toca às matérias tratadas em cada um deles" (p.344). Tanto que seus primeiros editores foram categóricos ao destacar que Sor Juana escreveu seu poema “imitando a Gôngora”. Mas uma vez retornamos a Octávio Paz (1983), pois o escritor reconhece a semelhança entre os poemas, contudo é tenaz ao estabelecer diferenças entre eles para com o intuito de apontar que o poema sorjuanino supera o gongorino. Em seu capítulo “Regreso del Barroco” Rodríguez de la Flor (2002. p, 20) aponta ambos os poemas como o “éon barroco, en su mejor expresión”.
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La figura del mundo en El sueño, de Sor Juana Inés de la Cruz

La figura del mundo en El sueño, de Sor Juana Inés de la Cruz

Una ciega con dos ojos como soles en la mano escribiente, Sor Juana recorre así el sinuoso camino de la silva. El sueño es una de sus dos incursiones en este género. La otra, dedicada al conde de Galve, es una poesía laudatoria de 142 versos cuya hipérbasis y metáforas anteceden al poema filosófico. El estilo gongorino ha merecido una prosificación de Alfonso Méndez Plancarte en su edición de las obras completas de Sor Juana. De los 975 versos de El sueño, la tercera parte son heptasílabos, proporción importante en la tradición del género, 1 que tuvo su época de auge a partir de las Soledades de Góngora. Según la caracterización de la silva que hacen Juan Montero Delgado y Pedro Ruiz Pérez, 2 es precisamente sobre la base de este modelo como la orientación épico-descriptiva muestra más cohesión en el Barroco. Estos críticos incluso llegan a utilizar el término "silva-soledad," un nuevo género carente de valor pragmático manifiesto, es decir, sin un destinatario preciso, que lo distingue de la poesía petrarquista, de la églogas renacentistas y de los géneros neoclásicos (odas, elegías, sátiras y epístolas). La retórica culterana es otro de sus rasgos distintivos y el breve desarrollo del género ha dejado como únicas muestras memorables: "el Paraíso cerrado de Soto de Rojas y el Primero sueño de Sor Juana Inés de la Cruz, aunque se pueden reseñar otros poemas de carácter más o menos epigonal: los Ocios de la soledad de Polo de Medina, las Silvas de todo el año de Ginovés o Las cuatro estaciones del día de Agustín de Salazar y Torres," 3 éste último un poeta novohispano cuya discípula más aventajada fue Sor Juana. Robert Jammes delinea a su vez ciertas características estilísticas de las Soledades que comparte El sueño:
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La emoción como búsqueda de la sabiduría en El Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)

La emoción como búsqueda de la sabiduría en El Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)

Hay un fuerte dualismo creado en el poema y que se relaciona con el uso de la luz y la oscuridad. Estos elementos representan también lo masculino y lo femenino, lo racional y los sentimientos: “The dual nature of all created beings- mineral, vegetable, animal – is a theme that is rigorously developed throughtout the Baroque” (Nanfito, “Sor Juana Inés de la Cruz’s…” 63). El mundo físico de la luz es masculino. Es opresivo, limitado y está gobernado por la razón. Sor Juana quiere escaparse de lo físico y explorar un mundo de posibilidades infinitas. Ese conflicto de opuestos, es el propio conflicto de la poeta. Ella lucha entre dos mundos:
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Síntesis barroca en el Primero sueño de Sor Juana transcripción, principales tópicos y estructura [por] María Dolores Bravo... [y otros]

Síntesis barroca en el Primero sueño de Sor Juana transcripción, principales tópicos y estructura [por] María Dolores Bravo... [y otros]

profesora titular de literatura novohispana Universidad Nacional Autonoma de México. Síntesis barroca en el[r]

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La figura emblemática de la melancolía en El sueño de Sor Juana

La figura emblemática de la melancolía en El sueño de Sor Juana

No quisiera entrar en la polémica sobre cuál es el sentido último poema. Paz lo ve como la revelación de la no-revelación, lo cual le da un lugar dentro de la tradición de la literatura moderna (19S3, 500). Yo sólo quisiera resaltar algunos rasgos de construcción que en vez de disminuir aumentan su comple- jidad semántica. El primero es la posición ambigua y precaria de la fantasía. Su capacidad de exaltación nocturna, propia del melancólico, produce infinitud de imágenes que, por así decirlo, alimentan al alma. Actuando bajo el amparo climático de la noche (<<El conticinio casi ya pasando / iba, y la sombra dimidiaba,» vv.. 151-52), se le asocia con el Faro y, consecuentemente, con la luz: «cristalino portento» (v. 26S). Su contraparte estructural se encuentra hacia el final con el despertar del cuerpo, cuando la luz natural del alba está próxima a aparecer y «las fantasmas» huyen del cerebro. En esta ocasión se le compara con la linterna mágica. Este símil contrapuntista nos da pie para suponer una especie de quimérico espejismo:
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Las ontologías y metodologías para alcanzar el conocimiento en «Primero Sueño» de sor Juana Inés de la Cruz

Las ontologías y metodologías para alcanzar el conocimiento en «Primero Sueño» de sor Juana Inés de la Cruz

El vuelo de un águila, en este poema, se presenta como una metáfora del as- censo hacia la Verdad, que sor Juana llama «la región primera», el Cielo, la cúspide del saber, la sabiduría. El ascenso del águila, metáfora del alma, es también llamado un «vuelo intelectual» (v. 301) y, así como para Agustín el conocimiento supone que el intelecto sea iluminado, para sor Juana, conocer no sólo requiere alcanzar «la región primera» sino que, para el águila, es necesario colocar su nido entre las luces del Sol, la luz de la Verdad, la iluminación divina. Sin embargo, tal como se su- giere en el párrafo anterior, para sor Juana, el ascenso del alma no concluye en «la región primera», sino que llegar ahí es simplemente una ambición, una pretensión constante del alma por alcanzar lo divino, «la Esfera» o «la Causa Primera», pues el alma «a la Causa Primera siempre aspira» (v. 408). Más aún, según sor Juana, tal aspiración es atrevida, pues culmina en desvanecimiento, en una caída estrepitosa, despeñada:
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Observaciones críticas para una edición definitiva del sueño de Sor Juana Inés de la Cruz

Observaciones críticas para una edición definitiva del sueño de Sor Juana Inés de la Cruz

edición definitiva (ne varietur) del Sueño. Preferimos con AMP y Emilio Carilla, actualmente el mejor conocedor argentino del poe­ ma 8, restituirle este t í t u l o , pues Sor Juana, sus admirado­ res y censores lo citan así, y tal vez sólo el primer redactor o un copis­ ta anterior, habrá añadido por analogía el número ordinal al espe­ rar otro Sueño de la poetisa que aún vivía. Pensó probablemente en la Soledad Primera y en la Segunda, de Góngora y en tantas Prime­ ras y Segundas Partes de obras famosas, así como en el Primero Sai­ nete de Palacio y en el Sainete Segundo de Sor Juana. Sabido es lo que dice la monja en la Respuesta a Sor Filotea de la Crnz, fechada el primero de marzo de 1691, de un "papelillo que llaman el Sue­ ño". El Conde de la Granja la elogia: "Lo enfático a vuestro SuEÑo/ cedió Góngora ... (AMP, I, 151). La Censura del Rmo. P. Maestro Juan Navarro Vélez (Sevilla, 18 de julio de 1691) reza: "Pero donde, a mi parecer, este Ingenio grande se remontó aún sobre sí mismo, es en el SUEÑO ... En fin, es tal este Sm:Ño, que ha menester ingenio bien despierto, quien hubiere de descifrarle ... ". Todavía el P. Die­ go Calleja, S. J., subraya en la Aprobación de Fama, y Obras Posthu­ mas ... , 1700: "Otro papel, de que es fuerza no desentendernos, es el SuEÑo ... se animó en este Suei'io la Madre Juana ... pero las más, que para su Sue,io la Madre Juana Inés escogió, son mate­
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Vista de El Primero sueño de sor Juana Inés de la Cruz   Bases tomistas, de Alejandro Soriano Vallès
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Vista de El Primero sueño de sor Juana Inés de la Cruz Bases tomistas, de Alejandro Soriano Vallès | Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas

vinculando los componentes de ambos mundos, el del poema y el del tratado filosófico. Esta singular tarea tiene pocos antecedentes, como el de Alfonso Méndez Plancarte y el de Gerald Cox Flynn, pero sus resultados nunca han sido expuestos tan sistemáticamente ni tampoco en un para- lelismo dialogante con una obra insosla- yable en nuestro momento: Las trampas de la fe, de Octavio Paz. A raíz de la publi- cación de este libro crítico-biográfico, se modificó sensiblemente la luz bajo la cual la crítica literaria veía la obra de sor Juana. Pero las nuevas conclusiones y presunciones acerca de la vida de la Fénix, fundadas en nuevos datos, que por cierto debemos agradecer también a Elías Trabulse, resultan insuficientes para juzgar de manera atinada el gran poema sorjuanino. Es innegable, además, que muchas de las aseveraciones que en un principio arrebataron al público lector de la obra de Paz, sobre todo las refe- rentes al contexto literario y filosófico de sor Juana, desde los autores clásicos y helenísti- cos hasta los renacentistas y barrocos con- temporáneos a ella, poco a poco han sido identificadas como provenientes de críticos anteriores que permanecían en los oscuros anaqueles universitarios y que nunca fueron best-sellers, como Karl Vossler o Robert Ricard, entre otros, de quienes por cierto Paz da muy vagas referencias cuando de hecho los cita, eso sí, expandiendo los ha- llazgos de sus antecesores con las analogías del brillante discurso poético que lo carac- teriza. Sin embargo, si la tarea de Octavio Paz al completar los señalamientos de sus maestros con nuevos descubrimientos y atis- bos proyecta la obra de sor Juana en una dimensión más plena y profunda, Paz toca muy escasamente aspectos fundamentales, radicales, diríamos, del contexto cultural de
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Sor Juana y Nicolás de Cusa

Sor Juana y Nicolás de Cusa

Sin reconocer la consistente presencia del pensamiento de Nicolás de Cusa en la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, difícilmente se llegará a una comprensión pro- funda de una de las figuras más significativas del Barroco hispánico. Igualmente, no llegaremos a caracterizar con fidelidad toda una época en la cultura iberoamericana sin tener en cuenta la profunda huella de las disquisiciones metafísicas y teologales de Nicolás de Cusa. Su legado, ya evidente en las diversas escuelas místicas en la España del siglo XVI y sus secuelas en el siglo siguiente, destinó a Sor Juana la representación de las pirámides contrapuestas de luz y sombra y la metáfora del círculo y el centro ya tamizada por los místicos peninsulares. Ambos símbolos de su Primero sueño se inscriben en el cambio de episteme renacentista que significó la versión óptica y matemática de las ideas siempre a partir de la explicación de sí mismo, de uno mismo como parte de un universo circular, esférico, cuyo ojo divino, central y omnivisivo, es perfilado en diversas obras del Cusano, ya en De docta ignorantia, ya en De conjecturis, en De ludo globi o en De visione Dei. La teología negativa de raigambre neoplatónica; la idea de la contemplación divina con los ojos materiales cerrados, pues lo incorpóreo sólo es accesible deslindándose de lo corpóreo; las especulaciones matemático-geométricas sobre lo divino y la concepción del mundo como un conjunto de signos; el modo como lo infinito se encuentra en lo finito y el conocimiento del mundo como probabilidad y conjetura, todo ello son destellos de pensamiento que iluminan el Primero sueño, una de los poemas intelectuales más incitantes de la literatura hispánica.
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Vista de Aportación bibliográfica: los estudios dedicados a Primero sueño de sor Juana Inés de la Cruz en el siglo xx
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[64] Díaz Balsera, Viviana: “El Divino Narciso y el Primero sueño: para una poética de la disolución de la alteridad”, en “Sor Juana Inés de la Cruz and Baroque Theatricality”. Coloquio. [Los Angeles]: University of California Los Angeles 1995 . Las actas de este coloquio no se han publicado aún. [65] Diego, Gerardo: “Segundo Sueño”, en “Homenaje a sor Juana Inés de la

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O Barroco Hispano-americano: primero sueño ou Sor Juana Inés de La Cuz

O Barroco Hispano-americano: primero sueño ou Sor Juana Inés de La Cuz

Sor Juana no se enrojece de sentir lo que siente y alude incasablemente a la índole espiritual de su amor. Por esto insiste en la separación entre el alma y el cuerpo. Cada vez que aparece esta idea, más platónica que cristiana, el padre Méndez Placarte frunce el entrecejo y la llama <<fantasía poética>>, <<devaneo filosófico>>. Por desgracia para todos los que han querido ignorar o atenuar el platonismo de sor Juana, esas <<fantasías>> no sólo figuran continuamente en sus escritos sino que son el eje sobre el que gira su poema capital, Primero sueño. El platonismo de sor Juana, como el de tantos en el Renacimiento y en la Edad Barroca, se insertaba – o, más exactamente: se injertaba – en la tradición de la escolástica. La ruptura con esta últma no fue obra del hermetismo neoplatónico, aunque éste la preparo, sino del cartesianismo y la revolución científica y filosófica, dos corrientes intelectuales que sólo de lejos y lateralmente tocaron a sor Juana. En ella el platonismo tuvo una doble función: la primera, aliada al hermetismo, fue de orden intelectual; la segunda, vital. (PAZ, 2001, p. 263)
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Vista de El Primero sueño de Sor Juana Inés de la Cruz  Bases tomistas de Alejandro Soriano Vallès
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Vista de El Primero sueño de Sor Juana Inés de la Cruz Bases tomistas de Alejandro Soriano Vallès | Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas

La historia de la r ecepción de la filosofía griega en la teología cristiana es compleja, y para deleite del inv estigador se vuelv e más compleja de recepción en recepción. El siglo xvii novohispano, si bien es escolástico, no lo es tan en extr emo, puesto que hace falta una investigación más pr ofunda y amplia que nos vaya esbozando la r ecepción de los textos neoplatónicos cristianos en los fondos conventuales y bibliotecas privadas de la épo- ca colonial. Con ello lograr emos poco a poco una comprensión más amplia de las fuentes filosófico-teológicas no sólo de sor J uana, sino del ambiente cultural que se formó con base en esta tradición. P ermanezcamos pues en la tarea, como el estudio de Alejandro So- riano nos lo ha recordado: ad fontes aquarum sicut cervuus anhelat.
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Avances en la anotación del Primero Sueño, de Sor Juan Inés de la Cruz

Avances en la anotación del Primero Sueño, de Sor Juan Inés de la Cruz

74 R OCÍO O LIVARES Z ORRILLA presididos por la luna como la Tritonia Minerva, diosa propicia a las revelaciones arcanas, secretas, lo cual corresponde perfectamente a la índole de sueño que tendrá el alma en el Primero sueño, que es, como ya lo he explicado anteriormente, el enigmático 20 . Más aún, la aparición de Harpócrates como el resorte que incita al silencio reverente vuelve a explicarse isotópicamente en este sentido. Las amplias descripciones correspondientes a Minerva en Vincenzo Cartari 21 y en Pierio Valeriano 22 armonizan con Natal Conti, por lo que podemos afirmar que su ascendiente sobre Sor Juana fue categórico. Los españoles Baltasar de Vitoria y Juan Pérez de Moya retoman constantemente a dichos autores de emblemas italianos, pero hay que hacer notar que Sor Juana, aunque consulta a unos y otros, frecuentemente se vale de connotaciones de los italianos ausentes o suprimidas en los hispanos. Hay que subrayar que a través de estos mitógrafos itálicos, por lo que respecta al campo semántico de las figuras mitológicas, Sor Juana abarcaba un espectro mucho más amplio que el ofrecido por las Metamorfosis de Ovidio, considerando también relatos de Pausanias, Hesíodo, Heródoto, Apolodoro, Calímaco o Marciano Capella, por mencionar sólo unas cuantas de las fuentes que
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El concepto del sueño en Antonio Núñez de Miranda y sor Juana Inés de la Cruz

El concepto del sueño en Antonio Núñez de Miranda y sor Juana Inés de la Cruz

Por consiguiente, es relevante identificar el sentido en los versos, ya que exponen la percepción del mundo de la poeta, que es la actitud escéptica frente a la verdad, especialmente de las creencias comunes, la desconfianza, el pesimismo y el desengaño. De tal manera que la escritora novohispana, en el poema Primero Sueño muestra la ideología que permeaba en la época: “la vida es muriendo cada día” (Valles, 2000). Lo complejo e impresionante es que trasmite lo mencionado anteriormente a partir del uso de personajes mitológicos que abrazan el pensamiento pesimista, desconfiado e individualista, pero, sobre todo, el poema trata del miedo, de un miedo que abre brechas a la curiosidad, el no saberse ignorada, es decir, ella en el Sueño sube a la sima y se da cuenta de que quiere saberlo todo, quiere poseer el conoci- miento que el ser humano ha creado a través de los años y obtenerlo por medio del estudio, sin embargo, cuando se encuentra arriba se da cuenta de que ese conocimiento le da miedo, es tan majestuoso y tortuo- so que la hará sufrir y le causa miedo, por tanto, despierta.
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Sobre el quimérico eclipse del Primero sueño: la astronomía de Sor Juana

Sobre el quimérico eclipse del Primero sueño: la astronomía de Sor Juana

de 1684 y 1685. Las fechas se antojan algo tempranas en la carrera literaria de Sor Juana y en su historia editorial. ¿Por qué no habría sido publicada la silva en la Inundación castálida, si así fuera? Pero esto es tan sólo extraño, lo inaceptable es algo puramente lógico: el cuadro mencionado nos señala que el primero de esos eclipses se dio en diciembre 2, comenzó a las 16:04 y duró 5 horas y 30 minutos. Entonces su punto máximo debió ocurrir cuando apenas oscurecía; al llegar la medianoche ya sería cosa del pasado, pero de ninguna manera, ni remotamente, estaría en su apogeo en el conticinio tal como lo entiende Larralde a partir de Boccaccio, es decir, justo antes de amanecer. El segundo eclipse ocurrió el 10 de diciembre, comenzó a las 15:52 horas y duró 5 horas y 34 minutos. Entonces su clímax tuvo lugar doce minutos antes que el precedente, al ponerse el sol, y también terminó casi tres horas antes de la medianoche. En ambos casos, el eclipse lunar en plenitud caería un poco antes del momento en que la sombra de la tierra se yergue audaz hacia las estrellas, y luego desaparecería antes de las diez de la noche, lo cual queda
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Sobre el quimérico eclipse del "Primero Sueño" : la astronomía de Sor Juana

Sobre el quimérico eclipse del "Primero Sueño" : la astronomía de Sor Juana

4 ROCÍO OLIVARES ZORRILLA literatura es susceptible de ser interpretada, algunas veces, de manera un tanto arbitraria. Una consideración del texto literario y su intertextualidad más probable desde el punto de vista filológico no abona –y esta es mi posición, como se verá a lo largo de este ensayo con diversas pruebas– la hipótesis de una alusión a un eclipse en el Primero sueño de Sor Juana. Y es que el enigmático comienzo de la silva de Sor Juana, uno de los mayores aciertos poéticos de su autora, ha sido capaz de despertar en los lectores de todos los tiempos múltiples asociaciones. Para Álvarez de Lugo, coetáneo de Sor Juana, dichas asociaciones son lo más parecido a lo que pudo haber tenido en mente Sor Juana, mientras que para los lectores de hoy las asociaciones están sujetas a un devenir histórico y cultural de tres siglos. La percepción de los fenómenos naturales ha cambiado tanto, que pensar en una pirámide de sombra se asocia hoy, inmediatamente, con el esquema característico de los eclipses, mientras que en la Edad de Oro y dentro de los términos de su tradición y literatura formativa, aludir al fenómeno de la noche, de cualquier noche, consiste, precisamente, en describir un cono de sombra terrestre, como podemos ver en este grabado que aparece en un escolio de Joanne Noviomago 5 a la obra del mismo Beda y en otro
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Sor Juana y la cosmología barroca: "Primero sueño"

Sor Juana y la cosmología barroca: "Primero sueño"

En el poema de Sor Juana la búsqueda de la verdad, del conocimiento, en el sueño es una inversión de la inversión, por así decir, una inversión duplicada o al cuadrado. Si la vida es sueño (para recordar a Calderón), entonces lo que se analiza en el poema de Sor Juana es el sueño, que vendría a ser la verdad contrapuesta de la vida; pero el despertar al final desvanece el sueño, que es después de todo otro engaño. Se trata, por lo tanto de un desengaño en que el engaño, típicamente, se revela como tal. No es un despertar a la vida eterna, que sería la vida verdadera en términos cristianos. El despertar de Sor Juana es a lo circunstancial y real de su vida en particular, por eso el sorpresivo énfasis en el género femenino del último verso, “Y yo despierta,” y del implícito presente de indicativo: “Yo estoy despierta.” Aparte de lo que pueda tener de feminismo incipiente, sirve esa identificación tan precisa para hacer hincapié en que el despertar es a la vida real y suya propia, que es la de una mujer de carne y hueso, no la de un ente abstracto que regresa del sueño a referir verdades descubiertas en el transcurso de éste. También menciona Sor Juana el lugar común, que se remite a la antigüedad clásica, que equipara el sueño a la muerte. El sueño vendría a ser una representación de la muerte, su anticipo, o hasta su ensayo. La comparación es explícita en “Primero sueño,” lo cual le da un tinte todavía más barroco. La historia que cuenta el poema es como haber visitado la muerte y regresado de ella a la vida. Más que a Góngora, Sor Juana seguía a Calderón, abiertamente en su teatro, pero muy en especial en la forma en que el autor de La vida es sueño procesaba el neoplatonismo que está también en la base de su gran comedia. Todo lo que tenga que ver con el sueño remite inevitablemente a Platón.
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Sor Juana Inés de la Cruz y su Primero sueño

Sor Juana Inés de la Cruz y su Primero sueño

Es muy sabido que los virreyes marqueses de Mancera y los condes de Paredes la protegie- ron y amaron. Sor Juana profesó primero en el convento de Santa Teresa la Antigua (1667), de donde salió por motivos de salud, para in- gresar posteriormente en el de San Jerónimo (ahí permaneció desde 1669 hasta su muerte). En su celda-estudio, rodeada de libros e ins- trumentos científicos y de música, escribió sus poemas y textos en los que dejó la esencia de su pensamiento al decir de Julio Torri (1974), y ella misma confiesa que bajo la estrella de Góngora pergeñó sus más bellas estrofas, como ésta:
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Refracción e imagen emblemática en el 'Primero sueño', de Sor Juana

Refracción e imagen emblemática en el 'Primero sueño', de Sor Juana

Se trata de un "emblema desnudo" porque carece de imagen, pero el sentiuo de la pirámide como representación que une naturaleza, alma y Dios es igual al ue la sil- va Sor Juana: [r]

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