PDF superior César Vallejo y la interpretación de su tiempo

César Vallejo y la interpretación de su tiempo

César Vallejo y la interpretación de su tiempo

París y el contexto europeo, sobre los que se precipitaban dramáticos e históricos episodios, también tuvieron a un Vallejo involucrado con pasión. El intercambio epistolar de esa época y con sus amigos exhibe un encendido discurso político: se adhirió a la defensa de la República Española, viajó en tres ocasiones a la Unión Soviética luego de afiliarse al Partido Comunista y los últimos poemas recogidos en España, aparta de mí este cáliz −publicados póstumamente en 1939 por los propios combatientes republicanos− toman partido frente al levantamiento falangista. Tanto en su Santiago de Chuco natal, como en Trujillo junto al Grupo Norte, nunca el medio le fue ajeno al escritor peruano. Las imágenes recientemente divulgadas donde se lo ve participando en el Congreso Internacional de Escritores por la Defensa de la Cultura (Valencia, 1937) lo muestran, vehemente en sus aplausos, siendo el último en sentarse con la mirada fija en el orador de turno. Es la misma pasión que asoma en su literatura y en todas las circunstancias que le tocó vivir.
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La obra poética de César Vallejo y la crítica de su tiempo (1911-1923)

La obra poética de César Vallejo y la crítica de su tiempo (1911-1923)

El 16 de mayo del mismo año, Vallejo publica una novela corta, Fabla salvaje, en la colección Novela Peruana, con una nota introductoria de Pedro Barrantes Castro en donde señala que «leyendo Fabla salvaje se siente el hormigueo dramático que Vallejo trata de producir con su obra y que muy bien se aviene con esa fatalidad de un sentido tan brumoso y triste que el indio y el mestizo creen imprime dirección a la vida». El libro también es comentado el 23 de mayo en el diario El Tiempo que nos dice que «Con un tema de bella simplicidad ha compuesto César Vallejo una obra en la que palpita el ansia adolorida de una raza adolorida y siempre explotada» y el 26 de mayo la revista Variedades nos indica que «cierto hálito de misterio vive en todas sus páginas y es a la manera de poderoso aliciente para que el lector encuentre la doble seducción de la belleza, pero de la belleza idealizada: una novela hermosa y valiente, tal es Fabla Salvaje». Este libro fue el último publicado por Vallejo en el Perú, pues el poeta emprendió viaje a Francia un 23 de junio de 1923.
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El Poemario: los heraldos negros de César Vallejo y la Producción Poética: La mella del tiempo de Samuel Cárdich

El Poemario: los heraldos negros de César Vallejo y la Producción Poética: La mella del tiempo de Samuel Cárdich

53 La interpretación de ambos poemas nos lleva a la nostalgia evocando a la familia. Ambos poemas se refieren a los sentimientos personales de ambos autores. Una cierta ligazón de un mundo objetivo que es aprovechado por dichos poetas, la emoción inconfundible, del aspecto familiar son importantes para la conformación del discurso poético. En La familia de tres, la situación paradigmática nos evoca al sentimiento de entrega hacia la madre del yo poético, nos describe el valor del amor hacia sus hijos, los cuales uno de ellos es el de la expresión y en la situación sintagmática, podemos apreciar el orden que van teniendo las descripciones de las acciones, que se sumergen en un sentimiento de reconocimiento y amor. Una de las figuras sintácticas que podemos apreciar es el de: “El que no tiene nada siempre tiene algo, decías” esta formación y ubicación de contradicción que expresa más que algo fijo y determinante, eludiendo a la madre y su amor verdadero y puro para con sus hijos.
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César Vallejo en el mundo moderno

César Vallejo en el mundo moderno

hombre moderno» (El Norte, 77), donde curiosamente parte de la misma propuesta que José Martí hizo ya en el «Prólogo a El poema del Niágara de Juan Antonio Pérez Bonalde» (1882). Si el cubano decía de su mundo: «Con un problema nos levantamos; nos acostamos ya con otro problema. Las imágenes se devoran en la mente. No alcanza el tiempo para dar forma a lo que se piensa» (Martí 2016: 101). Vallejo reflexiona: «La velocidad es la seña del hombre moderno. Nadie puede llamarse moderno sino mostrándose rápido», aunque si lo comparamos con Martí, la mirada de Vallejo, más lejana de la eclosión de ese mundo moderno, se muestra más distante e irónica, no es un diagnóstico, como en el cubano, sino que ridiculiza a los promotores de este hábito, como son los ingleses y los norteamericanos, y sin embargo vuelve pronto a la seriedad de sus cavilaciones para abundar: «Aquí se trata del movimiento en general físico y psíquico. En algún verso de Trilce he dicho haberme sentado alguna vez a caminar». Es decir, que el peruano, partiendo de propuestas iniciales que combinan la ironía con la incredulidad, va a establecer una serie de conclusiones que tienen que ver mucho con sus convicciones respecto al mundo, en definitiva, con su poética. Vallejo propone unir la velocidad con lo que denomina la «perspicacia máxima» para percibir las cosas y traducirlas en su procedencia del subconsciente, porque el objetivo es «emocionarse a la mayor brevedad y darse cuenta instantáneamente del sentido verdadero y universal de los hechos y de las cosas», y prueba de que le
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La obra narrativa de César Vallejo.

La obra narrativa de César Vallejo.

La obra narrativa de César Vallejo no ha merecido mayor atención de la crítica. No es improbable que El Tungsteno (1931) haya despertado la impre- sión de que Vallejo carecía de dotes narrativas y que sus obras que precedie- ron esta novela, Escalas melografladas (1923) y Fabla salvaje (1923), no caben en los cánones del cuento o de la novela breve. A Escalas mefografia- das se las ha considerado como obra paralela a Trilce (1922) y consecuente- mente, iniciadora del lenguaje de «vanguardia» (Paoli, Mattalía)’. Aunque tal interpretación se funda en los textos, estas obras no son sólo ecos o material utilizado en ese libro. La unidad temática y léxica de estas obras no priva a Escalas melografiadas, por ejemplo, de su autonomía. Esa unidad es mani- festación de un fenómeno de la literatura moderna que postuló Friedrich Schilegel en su definición de la poesía romántica (fragmento 116 de los Frag- mentos del Athaeneum), que dilucidó teóricamente Hólderlin en su compleja reflexión sobre El cambio de tonos, que ejemplarizaron Aloysius Bertrand y Baudelaire en sus «poemas en prosa», esto es, la supresión de los límites de los géneros literarios. Rubén Darío se acogió a ella y en Azul... agregó a los poemas un grupo de cuentos que, como El rey burgués y El velo de la reina Mali, pueden considerarse como explicitación de la poética de Azul... y como narraciones autónomas a la vez. En éstas priva el tema de la situación del
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La poesía esencial de César Vallejo

La poesía esencial de César Vallejo

El tema de Dios nos catapulta al asunto de la familia, que tanta importancia tiene para Cé- sar Vallejo. Vallejo en Los heraldos negros escribe sus textos desde la categoría de hijo. Es un adulto joven, que ha tenido, sin duda conflictos con sus mayores, que no aparecen casi en el texto, pero sí en su poesía posterior, como en el célebre poema “Piedra negra sobre piedra blanca” donde “le pegaban todos, sin que él les haga nada”. En sus poemas iniciales hay profundo afecto por los padres físicos y por los hermanos, como puede advertirse en el poema “Enereida”, uno de los pocos textos llenos d optimismo del libro, alegría que pro- yecta al futuro donde “habrá empanadas”. Los padres, en otros poemas, son evocados con mucha ternura. La relación con la compañera, enamorada, novia, ya la hemos detallado, pero tenemos que añadir que se trata de una relación a veces con rasgos infantiles, y que no se proyecta a un futuro familiar. Vallejo en ningún momento se ve como fundador de una familia. En el proceso de maduración de un individuo, hombre o mujer, hay un momento en el que adquiere una adultez física, que es capaz de procrear, pero esa es una primera escala que no tiene todavía una maduración emocional. Pasa un tiempo y esa capacidad, esa pleni- tud empieza a ser adquirida, con la posibilidad de tener pareja y convivir, primero de modo ocasional, y después de manera duradera, lo que en cierta manera, está ligado a la llegada de los hijos. En el plano amoroso, como bien se sabe, Vallejo no fue muy afortunado en sus relaciones amorosas, en especial con Otilia Vallejo Gamboa, su sobrina, Gavina Salamanca López, María Rosa Sandoval, quien murió pronto, y Zoila Aurora Cuadra. No es azar por eso que escribiera en su poema “Amor”, LHN, estas palabras:
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¿César Vallejo traductor de poesía?

¿César Vallejo traductor de poesía?

Las traducciones realizadas o atribuidas a César Vallejo se han convertido en el punto neu- rálgico de este estudio que de manera minuciosa vincula los datos que le permiten demos- trar cuáles obras han sido traducidas por el poeta santiaguino, como En el Perú: en torno al continente latino con el “Jules Michelet”; Elevación y La calle sin nombre. Asimismo, es admisible e incuestionable que haya realizado la traducción de poemas de Ribemont y Re- verdy los cuales, definitivamente, no le corresponden y, por alguna confusión, le han sido atribuidas su autoría, como en el caso de la novela La jument verte, 1933. Al final, se recoge la idea de Vallejo sobre la denegación de la traducción de la poesía y al mismo tiempo la mordaz crítica sobre la carencia de originalidad en la vanguardia latinoamericana.
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César Vallejo: para una educación en nuestras vidas

César Vallejo: para una educación en nuestras vidas

En “Viniere el malo, con un trono al hombro...” el hablante plantea un mundo posible a dos llaves: en subjuntivo y en futuro de subjuntivo. En ese mundo posible aparece el mundo real y objetivo al revés, a partir justamente de una imagen como escapada de los tiempos de la Colonia, en los que el indígena caminaba junto al colonizador, si es que no lo cargaba sentado a sus espaldas: “Viniere el malo, con un trono al hombro,/ y el bueno, a acompañar al malo a andar” (1-2). Ese mundo al revés continúa luego en las siguientes tres estrofas, ya en la plenitud de la doble posibilidad del subjuntivo y su tiempo del futuro, y así comienza “por remo el tallo, por timón el cedro” (6), “la centella [es] trueno corpulento” (11), se arquean “los saurios a ser aves” (12) y le falta “cárcel al hombre libre, para serlo” (15). En la cuarta estrofa, ante ese mundo al revés que ve el hablante, éste reflexiona y, siempre en futuro de subjuntivo, dice “me dolieren el junco que aprendí,/ la mentira que inféctame y socórreme ... ” (20-21). Al nombrar el junco y la mentira que le duelen, va a dar paso a la quinta estrofa, donde de nuevo aparece insinuado el dolor del mundo, mismo que lo obliga a preguntarse“¿con qué mano despertar?/ ¿con qué pie morir?/ ¿con qué ser pobre?” (22-24), y luego preguntarse también “¿con qué voz callar?/ ¿con cuánto comprender, y, luego, a quién?” (25-26). En ese mundo posible expresado en futuro de subjuntivo, cargado de aquellas imágenes ilógicas, el hablante necesita una voz para callar, para hacer silencio, una voz que es con la que se haría silencio, porque ya ha tenido otra para hablar. En la última estrofa el hablante refuerza la opción del silencio luego del planteamiento de un absurdo, “No olvidar ni recordar/ que por mucho cerrarla, robáronse la puerta” (27-28). Plantea, pues, que se debe recordar y al mismo tiempo olvidar que el objeto puerta deja de ser lo que es justamente porque por mantenerla cerrada se ha anulado su principal razón de existencia, esa de permitir entradas o salidas. Y siguiendo con esta lógica el hablante dice que “de sufrir tan poco estoy muy resentido/ y de tanto pensar, no tengo boca.” (20-30). En esta opción del silencio aparece el Vallejo cabal que, así ‘no lo olvidemos ni lo recordemos,’ no exista en nuestra memoria, estuvo entre nosotros y a veces resentía que el dolor del mundo no lo cargara él en sus hombros. Al decir que “de tanto pensar, no tengo boca” el hablante trasfiere al lector, a nosotros, la necesidad de callar a cambio de hablar. Pero si para la comunicación la boca es puerta de una sola vía para la palabra, la de salir, cabría preguntarnos si ella ya no existe porque se ha gastado de tanto pensar y luego hablar, o de tanto hablar y luego pensar.
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El cadáver exquisito de César Vallejo

El cadáver exquisito de César Vallejo

de la página una lista de vocablos que, metódicamente, utilizaba para escribir el poema. El orden de las palabras en la lista correspondía, por ejemplo, al orden de aparición de estas mismas palabras en el poema. Después de integrarlas en el poema, Vallejo las tachaba en la lista, para certificar su inclusión en el mismo. Curiosamente, estas palabras no tenían nada que ver ni con el argumento ni con el contexto ni la idea primaria del poema; parecían arbitrarias, azarosas. Dada la aparente arbitrariedad de las palabras en la lista, la composición de los poemas de Vallejo demostraba una semejanza sorprendente con la fórmula utilizada por los surrealistas, es decir, el famoso «cadavre exquis» mencionado arriba. Una interpretación posible de esta evidencia es que demuestra otra vez la existencia de una supuesta máscara de Vallejo, a saber, que Vallejo decía una cosa públicamente —para mantener cierta distancia política entre él y los surrealistas—, pero, clandestinamente en su gabinete, hacía otra. Recordemos que Larrea sugirió que muchas de las composiciones de Poemas humanos son «visiblemente desesperadas y un tanto surrealistas» (1980: 255). ¿Cómo explicamos esta contradicción? ¿Fue Vallejo un hipócrita?
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La obra narrativa de César Vallejo

La obra narrativa de César Vallejo

En cuanto a su ubicación en el proceso de la novela peruana contemporánea, agrega- ríamos dos ideas propuestas por dos críticos peruanos. González Vigil señala que, aunque Fabla salvaje se publica dos meses después de Escalas, es menos vanguardista que esta; y en el manejo del argumento, de los per- sonajes, del espacio y del tiempo la primera novela corta de Vallejo es muy tradicional, pues sus modelos narrativos proceden del siglo XIX. Esta observación lleva a plantear- se el problema de la fecha de composición de las obras que forman parte de la etapa inicial del autor; asunto no resuelto hasta el momento. 33
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César Vallejo y su filiación española

César Vallejo y su filiación española

Después de que la policía francesa descubriera que había realizado dos viajes a Rusia y que se reunía con algunos personajes en forma clandestina, fue calificado como un individuo peligroso e «indeseable», y fue expulsado de Francia a fines de 1930. Como era previsible, tomó como destino de su exilio político España, donde vivió una de las etapas más difíciles de su existencia. Empero, según Lambie (1993: 135), más que poeta, Vallejo era un escritor y político comprometido con las causas revolucionarias. Era un marxista en el sentido cabal de la palabra; un marxista heterodoxo, no solo antidogmático sino incluso con simpatías plenas por los postulados trotskistas. Una posición política que en España le permitió escribir sus obras de mayor carga ideológica como El tungsteno, Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin, Rusia ante el segundo plan quinquenal, Paco Yunque, y acabó de corregir El arte y la revolución; pero al mismo tiempo tuvo grandes dificultades para publicar algunas de ellas, verbigracia, las tres últimas obras mencionadas. En el proceso de adaptación a la vida española, sintió en carne propia la imposibilidad de vivir como periodista y buscó fórmulas para colocar sus obras de teatro con el apoyo de Federico García Lorca, sin éxito alguno. Los problemas económicos lo obligaron a pedir préstamos y, para sobrevivir, tuvo que traducir al español obras como Elevación, de Henri Barbusse, y La calle sin nombre, de Marcel Aymé.
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César Vallejo y el sentido trágico de la vida

César Vallejo y el sentido trágico de la vida

Cierto es que la duda y ausencia de la nación, la diferencia entre la amada Francia de nuestros modernistas y las regiones bajo su influjo debió suponer una rasgadura en el sujeto, que se renueva alimentada por una fuerte matriz cultural barroca, como la tensión trágica en la poética andina de los siglos XIX—XX. Sin embargo, se trata de una relectura de la tragedia barroca, una interpretación desde la voluntad de autonomía del lenguaje del modernismo; relectura que a veces parece no establecer distancias, una similitud emotiva, y en otros momentos muestra la renuncia a buscar el referente perdido en la divinidad y se afirma por primera vez en el juego puro de la forma.
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César Vallejo y César Moro  Bajo la lluvia parisina

César Vallejo y César Moro Bajo la lluvia parisina

César Vallejo es el ejemplo de la forma más perfecta de un exilio que se alimenta de una soledad austera, de una ausencia de deseo de adherirse al nuevo lugar y de una nostalgia omnipresente que es combatida con justicia por la solidaridad militante ofrecida a todos los conde- nados de la Tierra. No viaja a Francia “para” buscar algo; sino parte “en contra” de la muy real amenaza política. En su postura orgullosa y digna, el poeta se aleja de los ejercicios brillantes de vanguardia de sus inicios para consagrarse a una escritura más abierta, más accesible y más concreta. A propósito de esto, una buena parte de sus poemas póstumos fueron reagrupados bajo el título de Poemas humanos. Si bien su situación de exilio in flu - yó en su escritura, su ubicación geográfica no tuvo nin- guna consecuencia en su obra. André Coyné cuenta: “Las extrañas metáforas [de Poemas humanos] no le deben nada a la atmósfera poética parisina de la época, con la cual Vallejo no se sentía para nada vinculado”. Se refu- gia en su lengua, en donde se resguarda, como ya lo hacía en Perú, y ahí encuentra un instrumento que le permite encontrar al “otro”, de hablar al interlocutor y sobre todo para el interlocutor. Los últimos tex tos son los más impregnados de realidad, de la tragedia que es el derrumbe de la República española; su evolución lo lleva a escribir “España, aparta de mí este cáliz”, obra inspirada que desnuda su malestar frente a ese dra ma, aun cuando la escritura poética conserva una am bi ción formal extraordinaria, lejos de los poemas tradicio na - les militantes de ese tiempo. Después, se hunde en la so - ledad, además de que está forzado a tender la mano a aquellos desconocidos con los que se siente solidario.
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CÉSAR VALLEJO Paco Yunque

CÉSAR VALLEJO Paco Yunque

La señora Loisel parecía entonces una vieja. Se había transformado en la mujer fuerte, dura y ruda de las familias pobres. Mal peinada, con las faldas torcidas y rojas las manos, hablaba en voz alta, fregaba los suelos con agua fría. Pero a veces, cuando su marido estaba en el Ministerio, se sentaba junto a la ventana, pensando en aquella fiesta de otro tiempo, en aquel baile donde lució tanto y donde fue tan festejada.

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UNIVERSIDAD CÉSAR VALLEJO ESCUELA DE POSTGRADO

UNIVERSIDAD CÉSAR VALLEJO ESCUELA DE POSTGRADO

La presente investigación consta de cuatro capítulos: En el capítulo I, se expone el planteamiento del problema incluyendo la formulación del problema, la justificación, las limitaciones, los antecedentes y los objetivos. En el capítulo II, se desarrolla el marco teórico sobre el tema a investigar: Software ISIS- PROTEUS y Rendimiento académico. En el capítulo III, se da a conocer la metodología empleada en esta investigación, las hipótesis, las variables de estudio, diseño, población y muestra, las técnicas e instrumentos de recolección de datos y los métodos de análisis. El capítulo IV, corresponde a la interpretación de los resultados; que comprende la descripción y discusión del trabajo de estudio, finalmente se dan a conocer las conclusiones y sugerencias, así como referencias bibliográficas y anexos de la tesis.
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Correspondencia entre César Vallejo y Luis E. Valcárcel

Correspondencia entre César Vallejo y Luis E. Valcárcel

Tomo nota de lo que me dice usted sobre la situación peruana en orden a la coyuntura internacional. Sus informes me han despejado más de una incógnita al respecto. En lo que concierne a nuestra revista en perspectiva, sus noticias son, igualmente, muy estimulantes. A este propósito, me parece que, dada la dificultad que por ahora se presenta para realizar mi viaje, convendría afrontar la publicación de la revista inmediatamente y sin esperar mi llegada a Lima. Es decir, creo que usted y Barrantes Castro podrían publicarla de acuerdo con los grandes lineamientos planeados con usted aquí y sobre la base de mi cooperación desde aquí. Más aún: de París, podría yo colaborar con ustedes en forma, en cierto modo más útil, sirviéndonos del correo aéreo. Un material enorme, fresco y bien escogido tendría de esta manera, la revista. En suma, este procedimiento me parece, en principio, por ahora, susceptible de ser, por lo menos, estudiado. Contésteme lo que ustedes piensan, pero cuanto antes. Hablando con Tristan Tzara, se me ocurre que un viaje de este amigo a América, po- dría sernos útil, desde el punto de vista de las ideas universales que nos son comunes. Le ruego, por eso, tentar con la dirección de la Universidad de Montevideo, que Tzara sea invitado para un ciclo de conferencias en ese claustro, De allí, Tzara pasaría a Buenos Aires y luego a Chile, al Perú, Ecuador, Colombia y Cuba. Naturalmente, la gestión personal de usted habría que hacerla aprovechando su permanencia en Monte- video, a fin de ganar tiempo. Ojalá me conteste usted pronto sobre el particular y con buenas noticias. Sobre la personalidad de Tzara, creo que sería obvio que usted insista cerca de la Universidad uruguaya, dado que se trata de uno de los escritores de mayor irradiación mundial en estos momentos.
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Estado de la cuestión de Trilce (1922) de César Vallejo

Estado de la cuestión de Trilce (1922) de César Vallejo

Por otro lado, Raúl Bueno (1985) plantea que Vallejo recurre a lo inusual; por ejemplo, utiliza las palabras mayúsculas al final de un texto: aquello es novedoso, porque capta la atención y anula el aburrimiento; asimismo, transgrede la norma y la monotonía. Gerardo Mario Goloboff (1988) averigua sobre los neologismos incorporados en Trilce (como la unificación de palabras que se escriben separadas). Federico Bravo (1988) hace un análisis lingüístico y léxico de las raíces de las palabras del poema “XXXVI”, además de inves- tigar en torno a sinónimos, neologismos, homónimos, anáforas y ambigüedad gramatical. Eva Valcárcel (1993) se basa en la concepción de los signos como proceso místico, es decir, indescifrable, con la intención de argumentar que este texto revela una forma y un conocimiento amplios y sin conexión lógica. Roberto Ferro (1996) plantea que los códigos empleados son intraducibles, incluso aluden a la figura del espejo, que es invertido comple- tamente; también, la configuración de los poemas de Trilce tiene una notación lógico-mate- mática; por ello, no cuenta con linealidad. José María León B. (Vallejo, 1997c) indica que el autor entreteje trabazones inverosímiles. Jorge Damar (Vallejo, 1997c) menciona que él es intuitivo, a causa de que busca múltiples sugerencias. Américo Ferrari (1997) señala que los poemas de Trilce, enumerados del “I” al “LXXVII”, no tienen un orden cronológico ni temático. José León Barandarián (Vallejo, 1997c) sostiene que, aparte de ser ingenuo, se inmiscuye en lo profundo del alma; por ende, no hay una preocupación por la forma; no obstante, lo que sí desea es generar estupefacción en el lector. Federico Bravo (2000) argu- ye que Vallejo recurre a neologismos, como el título de este poemario, con el cual se desa- rrolla una ilusión lingüística en el lector; para lograr una profundización en esa hipótesis, se centra en los análisis realizados por otros críticos literarios y gente cercana del poeta, como Anatole France, Juan Espejo Asturrizaga, Roberto Paoli, Francisco Martínez García, Dasso Saldívar, Gerardo Mario Goloboff y Georgette Vallejo. Marta Ortiz Canseco (2010) con- cluye que Trilce se resiste a la interpretación. Marta Inés Waldegaray (2002) menciona que este poemario transgrede tres componentes fundamentales del sistema poético canónico: la rima, el metro y la estrofa; en consecuencia, no existe legibilidad; además, comprueba por medio del análisis lingüístico el desinterés por el sentido de esta obra literaria que se expresa a través de cultismos, neologismos, interjecciones, cambio de letras por números y falta de títulos en los poemas.
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Los adioses y los retornos: las puertas en César Vallejo

Los adioses y los retornos: las puertas en César Vallejo

César Vallejo (1892 Perú - 1938 Francia) es el poeta más importante de habla hispana. El escritor estadounidense, Thomas Merton, (citado por Gallone, 2009) al referirse a Vallejo expresó: “El más grande poeta universal después de Dante”. Vallejo abarca a todos los in- dividuos del universo y se identifica con la esencia del ser mismo. En su poesía, plasmó la condición humana y como lectores, al acercarnos a cada uno de sus versos y obra creativa en cualquiera de sus géneros, somos partícipes del dolor humano, pero al mismo tiempo del amor absoluto por toda la humanidad. Sus versos penetran en las entrañas de los lectores, donde el bardo peruano se identifica espiritualmente con el hombre, sentimientos que Valle- jo no solo escribió, sino que los experimentó e hicieron de él un ser excepcional. César Va- llejo es el poeta universal, el poeta del hogar y de la humanidad, cuya obra abarca muchos tópicos y está preñada de mucho simbolismo. Uno de los elementos presentes en el autor de Los heraldos negros; y recurrente en su obra, es la puerta.
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César Vallejo o la sonrisa más allá de la lágrima

César Vallejo o la sonrisa más allá de la lágrima

El extracto precedente es un texto de mi autoría que inserto aquí como ejemplo de “análi- sis” anclado en la propia experiencia –la mía– y lo hago para constatar cuán fácil –pero al mismo tiempo estéril y carente de seriedad académica– es explicar un trozo literario a la luz de una ocurrencia cuyo contexto es ajeno a éste. Esta línea pseudocrítica parece caracterizar la hermenéutica de ciertos estudiosos, quienes analizan aspectos de la obra de un autor en relación a la atmósfera anecdótica que la envuelve y que extienden a la suya propia. Entre los críticos que privilegian esta línea se encuentra Jorge Díaz Herrera quien considera que el elemento biográfico puede despistar; no obstante, arguye que si no se le considera se puede caer en el error de circunscribir la poesía “a una mera estructura lingüística desgajada del fuego personal que animó la concepción y elaboración de la obra”. Aunque consciente, reitero, de lo aventurado que resulta basar la crítica exclusivamente en el contexto biográfi- co-histórico, la justifica postulando que, “uno no llega a percibir la riqueza significativa de determinados versos sino cuando la propia vida nos enfrenta por azar a situaciones idénti- cas o análogas a las que el poeta quiso referirse al escribirlos, a su situación escondida”. El mérito de Díaz Herrera (1991) radica en haber identificado algunos de los versos de Vallejo impregnados de su humor casi imperceptible.
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UNIVERSIDAD CÉSAR VALLEJO

UNIVERSIDAD CÉSAR VALLEJO

La presente investigación ha sido dividida en cuatro capítulos: En el Capítulo I, se expone el planteamiento del problema: incluye formulación del problema, los objetivos, la justificación, las limitaciones y los antecedentes. En el Capítulo II, contiene el Marco Teórico sobre el tema a investigar: El pensamiento lógico matemático y las estrategias lúdicas . En el Capítulo III, desarrolla el trabajo de campo y el proceso de la contrastación de hipótesis; las variables de estudio, diseño, población y muestra, las técnicas e instrumentos de recolección de datos y los métodos de análisis. En el Capítulo IV, corresponde a la interpretación de los resultados comprendiendo: la descripción y discusión de los resultados.
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