PDF superior De "América Latina" a "Nuestra América" : la lucha por la significación

De "América Latina" a "Nuestra América" 
 : la lucha por la significación

De "América Latina" a "Nuestra América" : la lucha por la significación

Según Walter Mignolo, todas las reacciones contra el régimen colonial, desde la revolución haitiana de 1804, fueron reacciones contra el “colonialismo” como ideología imperial proyectada en las colonias, pero al igual que los movimientos descolonizadores posteriores a la Segunda Guerra Mundial, tuvieron una impronta política, y secundariamente económica, pero no epistémica. Esta es, según el autor, la principal diferencia con las luchas que iniciaron Aimé Césaire y Frantz Fanon y adquirieron visibilidad en la década de 1990. Aquellas estuvieron conducidas por criollos de ascendencia española, portuguesa, inglesa o africana “en cuyos horizontes no estaba la idea de que existían otras posibilidades más allá de las que ofrecía la tradición europea”; es decir que el poder cambió de manos, “pero la lógica de la colonialidad siguió siendo la misma. … [L]os criollos de «América Latina» tuvieron que rearticular la diferencia colonial y darle una nueva forma; se convirtieron así en colonizadores internos de los indios y los negros”. (Mignolo, 2007: 108-109). Para este autor, la idea de latinidad habría producido un efecto de totalidad, que invisibilizó a los indios y descendientes de africanos que vivían en América Latina. Ahora bien, la lectura que Mignolo realiza al hilo del concepto de “diferencia colonial” 1 , vale para una interpretación de la latinidad, la que surgió en el marco de los intereses imperialistas franceses reavivados durante el imperio de Luis Napoleón Bonaparte (Napoleón III), que tuvo en Chevalier uno de sus principales portavoces. Sin embargo es necesario introducir matices y complejizar las posibles lecturas acerca de la idea de América Latina y los usos que se hicieron del término. Tanto la expresión sustantiva “América Latina”, como el adjetivo “latinoamericano” son signos lingüísticos cuya significación no queda fijada de una vez y para siempre. Al contrario, las significaciones pueden cambiar y, de hecho sucede que resultan de complejos procesos de resistencia y lucha por la significación, que develan no menos agónicos procesos de afirmación, valoración y autorreconocimiento de subjetividades.
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La lucha contra las drogas en América Latina y las iniciativas generadas desde la UNASUR y la OEA

La lucha contra las drogas en América Latina y las iniciativas generadas desde la UNASUR y la OEA

Resumen. El trabajo describe el estado actual y las perspectivas de la lucha antidrogas formulada y desplegada por Colombia en América Latina. Para ello, se realiza un análisis de las cifras oficiales entregadas en las últimas dos décadas por las Naciones Unidas y sus organismos UNODC, SIMCI y JIFE. De igual manera, se analizan las iniciativas recientes planteadas por la UNASUR y la Organización de Estados Americanos (OEA), con miras a buscar nuevas alternativas y soluciones a un tema multidimensional como este. Se realiza un estudio descriptivo y cuantitativo, utilizando una lectura transdisciplinar del fenómeno socio jurídico, teniendo en cuenta al Derecho y a las Relaciones Internacionales, ya que esta problemática impacta de manera directa a las instituciones de la sociedad internacional.
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Editorial . La lucha por la vigencia de la democracia en América Latina, en la década del 80 y en la del 2000 también

Editorial . La lucha por la vigencia de la democracia en América Latina, en la década del 80 y en la del 2000 también

Sergio Cesarin , Profesor del Instituto del Servicio Exterior de la Nación y de la Orientación en Asia Pacífico en el Maestría en Relaciones Internacionales de la UNLP, reflexiona sobre [r]

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A propósito de la lucha gay : América Latina hacia el siglo XXI (Actualidad)

A propósito de la lucha gay : América Latina hacia el siglo XXI (Actualidad)

Portada: Foto tomada del libro 'Mundos Amazónicos' (Fundación Sinchi Sacha).. ÍCONOS.[r]

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EL ANARQUISMO EN AMÉRICA LATINA

EL ANARQUISMO EN AMÉRICA LATINA

La particular situación de dependencia en que se encuentran los países latinoamericanos ante el imperialismo europeo y, sobre todo, norteamericano, deriva la lucha de clases hacia las luchas de "liberación nacional". Los trabajadores visualizan la explotación de que son objeto como imposición de potencias extranjeras. La burguesía (nacional y extranjera) vinculada a ciertos sectores del ejército y la iglesia católica, los convence de que el enemigo no es ya el Capital y el Estado, sino sólo el Capital y el Estado extranjeros. Esta convicción (habilmente inducida) es, en realidad, la causa principal de la decadencia del anarquismo. Todo lo demás, inclusive las dificultades intrínsecas que afectan a una organización anarquista en el mundo actual (como la necesidad de hacer funcionar sindicatos sin burocracia y la real o aparente inviabilidad de sus propuestas concretas) es secundario.
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El Che y América Latina

El Che y América Latina

El Che, en su Manual de Guerra de Guerrillas, decía que frente a un gobierno constitucional, o por lo menos que lo aparentara, no era posible iniciar la lucha armada. Esta afirmación del Che reflejaba que las motivaciones de aquel tiempo para la revolución, estaban vinculadas a un determinado nivel de violación de las libertades democráticas, a la existencia de regímenes tiránicos, a un problemático nivel de vida, es decir, a problemas políticos y sociales muy gruesos e impactantes. Por eso, la estrategia del conflicto de «baja intensidad», elabora un esquema en el que en su nivel político hay un gobierno de centro que aparenta estar entre la extrema izquierda y la extrema derecha; un gobierno que pone en marcha un proceso de «democratización», un gobierno que hace reformas socioeconómicas e invita a incorporarse a ese proceso y desmotivar la necesidad de lucha revolucionaria.
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HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

no había considerado necesario ocupar de manera efectiva. Durante las décadas de 1630 y 1640 los holandeses habían ocupado Curacao y establecido enclaves comerciales en las islas de Venezuela. Los franceses habían ocupado Guadalupe, Martinica y algunos puertos en la costa noroeste de La Es- pañola. Y ahora los ingleses se establecían en Barbados y Jamaica, así como en Antigua. Y la piratería no había llegado a su fin. Una larga y dura lucha se man- tuvo en Jamaica, por ejemplo, entre el partido de los piratas apoyados por algu- nos de los primeros gobernadores y plantadores, que querían cultivar azúcar y añil en las islas y no tener competencia desde el continente, y el partido de los comerciantes que querían relacionarse mediante el contrabando con las ciudades españolas de Cuba, Nueva España y Centroamérica. Durante unos 30 años des- pués de la ocupación inglesa de 1655, la época del auge de Port Royal y de Henry Morgan, el bando de piratas y plantadores consiguió mantener su influen- cia, y los mercaderes españoles de las tierras cercanas a Jamaica, que estaban an- siosos de comerciar con los ingleses, tuvieron que esperar a mejores días.
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Su viaje por América Latina

Su viaje por América Latina

El 7 de julio Che Guevara conoce a Laurent Kabila quien promete acompañarlo en una visita a varios frentes tierra adentro. Sin embargo Kabila parte hacia Kigoma y los visitas son pospuestas. El 16 de agosto 7 soldados mueren en una emboscada de la guerrilla, entre ellos dos oficiales belgas no comisionados y tres sud africanos. En noviembre la situación parece en los distintos frentes – entre otras cosas por las continuas discusiones entre los lideres revolucionarios- tan confusa que más y más guerrilleros abandonan la lucha. En acuerdo con los congoleños se toma la decisión de que los Cubanos se retiraran. La misión tomo 7 meses en los cuales las fuerzas cubanas participaron en mas de 50 acciones.
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HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

regionales, y las más de las veces dirigidas por la clase media, menos en causas económicas y sociales que en una guerra civil burguesa. En algunos lugares la destrucción fue terrible; en otros, escasa, pasajera o nula. En conjunto, el mundo empresarial se ajustó y continuó. A la larga, aumentó. Del principio al fin, las, actividades de los extranjeros figuraron de modo importantísimo en la marcha de la Revolución, y no nos referimos al simple antagonismo del gobierno norte- americano, sino a complicadas rivalidades imperialistas entre Europa y los Esta- dos Unidos, inrrincadísimas durante la primera guerra mundial. Lo que sucedió realmente fue una lucha por el poder, en la cual las diferentes facciones revolu- cionarias no contendían únicamente contra el antiguo régimen y los intereses ex- tranjeros, sino también, a menudo más aún, las unas contra las otras, por cues- tiones tan profundas como la clase social y tan superficiales como la envidia: la facción victoriosa conseguía dominar los movimientos campesinos y los sindi- catos laborales para la promoción de empresas selectas, tanto norteamericanas como nacionales. Las condiciones económicas y sociales cambiaban un poco de acuerdo con la política que se siguiera en un momento dado, pero en gran parte según las fluctuaciones de los mercados internacionales, las contingencias de la guerra y los intereses facciosos y personales de líderes regionales y locales que predominaran transitoriamente, de tal modo que las relaciones en todos los nive- les eran mucho más complejas y fluctuantes de lo que indicaban las instituciones oficiales. El Estado constituido en 1917 no era amplia ni hondamente popular, y, sometido a las presiones de los Estados Unidos y de sus rivales nacionales, sobrevivió a duras penas hasta que la facción que lo apoyaba se escindió y dio origen a una facción nueva que era lo bastante coherente como para negociar su consolidación. De ello nacieron varias nuevas divisiones en períodos
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Refundación del Estado en América Latina

Refundación del Estado en América Latina

Tanto en estos como en otros dominios las opciones constitucionales dan orientaciones, unas más inequívocas que otras, al legislador ordina- rio, a los movimientos sociales y a los ciudadanos sobre cómo organizar el espacio público y el espacio privado, las instituciones político-administra- tivas y las relaciones sociales y culturales; en fin, cómo posicionar el pro- yecto y el debate civilizatorios en el ámbito cotidiano. Los casos de Bolivia y Ecuador son particularmente complejos en este dominio, pues la idea de plurinacionalidad está tan marcada por las identidades culturales como por la demanda de control de los recursos naturales. En Bolivia, esta úl- tima es la demanda por la nacionalización de los recursos, una lucha que viene —por lo menos— desde la Revolución de 1952 y que vuelve a ser central en la llamada «Guerra del Agua» (2000) y en la «Guerra del Gas» (2003). En este proceso hay una construcción de la nación boliviana des- de abajo, que Zavaleta formuló de manera esencial con el concepto de lo nacional-popular. La idea de nación boliviana es extraña a las oligarquías, no a las clases populares; por eso no hay necesariamente una contradic- ción entre nacionalización de los recursos naturales y plurinacionalidad. Al adoptar ambas demandas, el movimiento indígena funda su acción en la idea de que solamente un Estado plurinacional puede «hacer» nación ante el extranjero (venas cerradas) y, al mismo tiempo, hacer «nación» contra el colonialismo interno. La pluralidad de la nación es el camino para construir la nación de la plurinacionalidad. 65
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HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

Al frente del brazo ejecutivo, de conformidad con la Constitución de 1870, se encontraba un presidente que era elegido por un colegio electoral para un periodo de cuatro años. Para impedir que el presidente se convirtiera en dicta- dor, se le prohibía ocupar la presidencia por segunda vez hasta transcurrido un intervalo de ocho años. Al mismo tiempo se elegía un vicepresidente. Asimismo, el presidente era ayudado por un gabinete de cinco miembros integrado por los ministros de Relaciones Exteriores; Justicia, Culto e Instrucción pública; por el del Tesoro; el del Interior; y el de la Guerra. El brazo legislativo consistía en un congreso bicameral de 13 senadores y 20 diputados. Cada dos años se celebra- ban elecciones para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. A modo de salvaguardia complementaria contra una posible dictadura, el Congreso debería nombrar una comisión permanente siempre que se suspen- dieran sus sesiones; la comisión se encargaría de vigilar lo que hiciera el presi- dente. Al frente de la judicatura habría un tribunal superior formado por tres hombres. Inmediatamente debajo habría tribunales de apelación para causas civiles y criminales. La Constitución instituyó un gobierno muy centralizado en el cual los asuntos locales estarían en manos de jefes políticos nombrados por el ministro del Interior. Aunque los municipios podían elegir sus propios consejos locales, tenían poco poder para decidir salvo en los asuntos más insignificantes. Esta Constitución democrática no tenía ninguna probabilidad en una socie- dad como la de Paraguay, donde la mayoría de la gente era desesperadamente pobre e inculta. Además, las condiciones en que se encontraba el país al finalizar la guerra requerían un Estado fuerte que guiara el proceso de reconstrucción. Tampoco los aliados estaban dispuestos a que en Paraguay funcionase un gobier- no^ verdaderamente libre. Incluso los que redactaron la Constitución tenían poca paciencia para el tipo de negociaciones y de concesiones recíprocas que la demo- cracia hace necesarias. El gobierno era una de las pocas oportunidades de enri- quecerse que se le ofrecían al ciudadano, de modo que había una lucha feroz por controlarlo. En un ambiente así, cada cual procedía por su cuenta y riesgo. Los amigos de antes eran los enemigos de ahora y todo el mundo buscaba el respaldo de los ejércitos de ocupación a fin de promover sus ambiciones.
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América latina y su teoría

América latina y su teoría

En otras palabras, mis prejuicios me inhabilitan a pensar más allá de ese espacio-tiempo, coyuntural actual, contingente, que supone la lucha contra las asimetrías, lo cual en ningún sentido supone que las prác- ti cas coti dianas necesariamente van a reproducir al capitalismo, noción a su vez sin unidad necesaria alguna. Las nociones de asimetrías de poder y heterogeneidad, aspectos teóricos generados por la teoría es- tructuralista latinoamericana, no requieren obligatoriamente una teoría general de la reproducción, como lo supondría una perspectiva sistémica. Pero sí meca nismos y prácticas que hagan posible los cálculos y estra- tegias para transfor mar las relaciones sociales y el empoderamiento de diversos agen tes, regio nes y sectores, sin preconcepción alguna sobre la meta a seguir. Es la única manera que podrá incorporar a su manifiesto doctrinario esos imaginarios sociales tan diversos y atípicos que nos circundan y que la teoría convencional no puede comprender con la noción del agente representativo o racional.
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HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

Es verdad que hay que considerar el congreso de Panamá como un precedente de la colaboración interamericana que funcionó más tarde, pero por entonces sólo puso de manifiesto la falta de condiciones para que se formara tal colaboración. Las nuevas naciones no sólo estaban atrapadas en problemas domésticos que pare- cían casi irresolubles, sino que en realidad era muy poco lo que podían hacer con- juntamente y que no pudieran hacer solas con igual grado de eficacia (o de inefica- cia). Una vez asegurado el triunfo de la lucha por la independencia —aunque España aún no había admitido su derrota—, apenas había razón para crear una unidad militar contra la madre patria; además, la posibilidad, que nunca había sido dema- siado seria, de que otros poderes europeos pudieran intervenir al lado de España se había disipado porque los ingleses desaprobaban tales planes. Los mismos ingle- ses estaban sólo interesados en la penetración económica que los dirigentes de los nuevos países estaban generalmente dispuestos a recibir. Tampoco existió ningún proyecto serio de presentar un frente unido para negociar con los ingleses en busca de unas condiciones comerciales o de inversión mejores. Para empezar, la posición de las ex colonias devastadas por la guerra frente al poder comercial e industrial era demasiado débil. En teoría, una alianza defensiva hispanoamericana hubiera ser- vido de algo frente al expansionismo de los Estados Unidos o de Brasil, pero es difícil creer que hubiera servido de algo, por ejemplo, a Argentina en su guerra de 1825-1828 con Brasil por la Banda Oriental (que comportó la creación del Estado de Uruguay), o a México en su guerra con los Estados Unidos dos décadas más tarde. La creación de varias nuevas naciones hispanoamericanas no fue, desde luego, el único resultado de la larga lucha por la independencia. Se perdieron muchas vi- das y se destruyeron muchas propiedades, y también se produjeron ciertos cam- bios, para mejor o peor, en el aspecto social. El impacto demográfico de las gue- rras fue muy importante en Venezuela, un área donde la lucha no sólo fue especialmente dura sino continua. Es verdad que investigaciones recientes, al suge- rir que al final del período podía haber más o menos tantos habitantes —unos 800.000— como al principio, 20 ponen en duda la conclusión de aquellos historia-
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HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

HISTORIA DE AMÉRICA LATINA

En el siglo xix las tres repúblicas o se veían como políticamente inestables, o —desde un punto de vista optimista— como recién salidas de la inestabilidad. Los tres países padecieron frecuentes guerras civiles y los tres terminaron el siglo en guerra. Gran parte de los escritos coetáneos locales se lamentaban de estas desafortunadas circunstancias y se avergonzaban de estas luchas locales, sobre todo al recordar las gestas más gloriosas de las primeras luchas —no tan diferen- tes pero que tenían enemigos distintos—. La mayoría de los comentarios extran- jeros fueron cortantes e impacientes con estas «revolucioncitas», atribuyéndolas a la vanagloria, al militarismo malentendido, a las ambiciones de cargos, a la ausencia de una monarquía constitucional, a la mezcla de razas, o a la incurable frivolidad de la mente latina. Gran parte de la historiografía tradicional se ha preocupado por el curso de estas revoluciones, por el largo fracaso de estas naciones para emerger como naciones-estado coherentes, pero de todas formas no se ha avanzado mucho en el análisis de las causas de la inestabilidad o en la evaluación de su importancia y extensión. La cuestión del orden público era uno de los temas más complejos. Pocos diplomáticos o viajeros extranjeros lo exami- naron con detalle y pocos militares o políticos del país fueron capaces en sus propios escritos de huir de los argumentos partidistas o del deseo de encontrar una causa única. Se ha exagerado en todo. El poder estatal aun en tiempos de prosperidad era limitado. A veces se ha dado demasiada importancia a la inci- dencia que los acontecimientos aparentemente nacionales tuvieron en el desarro- llo local; por ello, a menudo se ha exagerado el carácter catastrófico de estas crisis. Del mismo modo, se ha confundido la lucha irregular con la barbarie y la brutalidad, la bancarrota del gobierno con la ruina universal, la participación de negros e indios con la guerra racial. El criterio valorativo ha sido claramente europeo. Ello no quiere decir que este punto de vista no haya sido compartido por muchos suramericanos, ni tampoco que el desorden fuera algo que se pudie- ra ignorar fácilmente.
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La Salud en América Latina

La Salud en América Latina

cambios sintetizan de manera particular, en cada país, la experiencia de lucha y de resistencia al neoliberalismo, así como ensayos diferentes, imperfectos e inacabados de propuestas de desarrollo alternativo. Las incongruencias, avances y retrocesos en los procesos de integración dan cuenta de las tensiones entre los nacionalismos y el latinoamericanismo, a la vez, que se centran en los aspectos económicos y comerciales. En materia de políticas de salud cada vez son más los partidos, municipios, ciudades, provincias, estados, departamentos y países, que comienzan a transitar por el complejo camino de la desmercantilización de la salud. Estos cambios son aún incipientes, contradictorios, vulnerables y muchas veces dependientes de la cooperación
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Las fracturas del Estado en América Latina

Las fracturas del Estado en América Latina

Estado nación se atribuyó. También, pesa el miedo contra la penetración de inversiones y productos extranjeros que expropien las riquezas locales. La construcción de mayor autonomía local se defiende tanto por los que trazan estrategias defensivas como ofensivas ante la liberación económica interna y la apertura externa del espacio nacional. La descentralización como componente central del ajuste neoliberal busca facilitar los procesos de privatización, la desregulación laboral, ensanchar oportunidades de negocios en política social para el sector privado y legitimar alzas impositivas para los consumidores de servicios públicos. Al tiempo, el fortalecimiento de los gobiernos locales es una respuesta a la crisis política. En algunos casos aparece como una reivindicación directa o resultado indirecto de aquellos que demandan y logran abrir los sistemas políticos, quebrar los diques de los sistemas autoritarios centralizados y expandir la representación política de poblados y demandas sociales. En otros, aparece más orientado por el afán de implementar nuevas estrategias de legitimación que recompongan desde arriba las fuerzas alternativas para acantonarlas en espacios locales subalternos. En todo caso, la vida local se vuelve escuela de formación de liderazgos de políticas alternativas. La lucha por la democratización casa, en todo lugar, fuertes expectativas sobre los poderes locales asociados con el poder popular, un desarrollo económico menos concentrado, más esparcido por todo el territorio nacional y con la ilusión de alcanzar riqueza y desarrollo más allá de parches territoriales en ciertas ciudades.
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América Latina / Nuestra América. El quehacer filosófico entre nosotros

América Latina / Nuestra América. El quehacer filosófico entre nosotros

En trazos gruesos, sin hilar suficientemente fino en las relaciones agónicas en que se produce la significación, Mignolo señala que la «latinidad» es la iden- tidad reivindicada por franceses y adoptada por las elites criollas, que operó una relación de subordinación con relación a los angloamericanos y degradó o borró la identidad de indios y afroamericanos. Según su punto de vista, la lógica de la colonialidad a la que pertenece la idea de “América Latina” sigue vigente en la actualidad mientras se produce una peculiar reestructuración im- perial/colonial. Sacar a la luz la perspectiva de quienes han sido silenciados por la misma puede producir cambios radicales. En esta perspectiva, los nuevos proyectos de conocimiento y los movimientos socio-políticos de los pueblos indígenas y de los descendientes de africanos en América Latina, así como de los latinos de Estados Unidos, vuelven obsoleta la «idea de América Latina». La lógica que opera en la comprensión del mundo de los pueblos andinos, ejem- plifica Mignolo, se apoya sobre dualismos complementarios. Esta diferencia sería crucial para la transformación decolonial del conocimiento, pues permi- te desarticular dicotomías categoriales tales como “civilización – barbarie” y otras afines.
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La evangelización en América Latina

La evangelización en América Latina

Forzoso es, sin embargo, reconocer que estos esfuerzos no fueron desafortunadamente generales y que si se utilizó la madeja de lenguas indígenas para la transmisión del mensaje, fue mas frecuente el empleo de traductores indígenas a quienes se imponía conceptos religiosos nuevos sin una confrontación con sus propios conceptos religiosos. Podemos además considerar terminada la fase de evangelización a comienzos del siglo XVII. Y así, la segunda y tercera generación de misioneros, encontrando a indios ya bautizados, se dedican a una instrucción memorística y moralista. Si a todo esto se agrega que el bautizado en sus principios no escapó al interés por una incorporación a una sociedad civil con miras más bien a las ventajas sociales y económicas para indios y mestizos; que no hubo un suficiente catecumenado; que la Catequesis era más bien una instrucción que ofrecía puntos doctrinales aislados y memorizados, etc.; a nadie juzgará exagerado afirmar que en América Latina —en general— la Evangelización fue incompleta.
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ppt américa latina

ppt américa latina

ACTIVIDAD : DIBUJAR UN MAPA FÍSICO DE AMÉRICA LATINA Y UBICAR EN ÉL CADA UNA DE LAS UNIDADES DEL RELIEVE ESTUDIADAS.. ACTIVIDAD : LEA CADA CITA Y ESCRIBA EN LA LINEA PUNTEADA EL RELIEV[r]

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Lutero desde América Latina

Lutero desde América Latina

años de lo que va del siglo xxi las aportaciones sobre Lutero específicamente en América Latina inclinan la balanza de las contribuciones más hacia la historiogra- fía protestante, producida en instituciones como La Fraternidad Teológica Lati- noamericana, fundada en 1970, la Facultad de Teología de la Igreja Evangélica de Confissão Luterana no Brasil (IECLB), de São Leopoldo, fundada en 1946, la Facultad Luterana de José C. Paz en Argentina, cuya tradición hoy prosigue ISEDET, sede de la mayor biblioteca teológica protestante de América Latina, el Departamento Ecuménico de Investigación (DEI) de San José de Costa Rica, la Comunidad Teológica de México, el Instituto Pastoral Latinoamericano de Quito, Ecuador, y varios más. Sus investigadores han dialogado con luterólogos europeos como Dietrich Bonhoeffer, Jürgen Moltmann, Rudolph Bultmann, Paul Tillich y Marc Lienhard, entre otros. Además, la teología en América y Europa se ha visto favorecida con el intercambio de profesores invitados, que han impartido cátedra en universidades y centros teológicos en ambos lados del Atlántico. Sería casi im- posible en este espacio mencionar las obras de todos ellos y menos aún la interpre- tación que le han dado a la figura del reformador. Basta decir que el crecimiento significativo que ha tenido el protestantismo en muchos países latinoamericanos ha generado un dinamismo en el interés particular en Lutero, en el origen de esta confesión y en sus principales fundamentos dogmáticos. Así, toda una gama de intelectuales señeros, de historiadores, teólogos, sociólogos, filósofos e incluso psi- cólogos han puesto su atención nuevamente en Lutero desde diferentes perspec- tivas. En cuanto a la investigación católica contemporánea sobre este personaje, el dominico Otto Hermann Pesch admitía en 1982 que el pensamiento del ex fraile agustino daba un aporte muy importante a la teología y a la historiografía católicas. Al respecto decía que se mostraba «un avance fructífero en el estudio de Lutero y la Reforma» que había contribuido a su mejor conocimiento, al mismo tiempo que había realizado un aporte importante al entendimiento entre ambas
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