PDF superior Diálogo y poder : los simulacros de la democracia (Diálogo)

Diálogo y poder : los simulacros de la democracia (Diálogo)

Diálogo y poder : los simulacros de la democracia (Diálogo)

No (Conocemos qué se está t ransan- do en nuestro nombre entre los indios y el gobier - no allá en l as oficinas d e la b urocracia dd Estado. T enemos algunos fragmentos de informadón q[r]

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Economía, valores y democracia  Diálogo con Christian Felber

Economía, valores y democracia Diálogo con Christian Felber

en los mercados. En la política, que es todavía más fundamental, tene- mos la situación siguiente: la máxima instancia democrática es el pueblo soberano. Paradójicamente, hoy en día el pueblo no tiene ningún poder. Lo único que puede hacer es votar cada cuatro años. Desde luego, votar forma parte de la democracia. Pero la democracia entendida desde esta perspectiva tan limitada no está funcionando, está sufriendo de una in- suficiencia múltiple y casi total. Por tanto, hay que repensar cómo cons- truimos las reglas del juego democrático, para que la libertad y la res- ponsabilidad sean reconciliadas. Mi propuesta es volver a pensar un principio que nadie cuestiona: el principio de la división de poderes. Todos están de acuerdo en dividir el poder para que no haya en ningún lugar una sobre-concentración de poder –principalmente los teóricos liberales están de acuerdo en este punto. Las reglas del juego democrá- tico deben ser escritas por el pueblo soberano y los representantes de- ben limitarse a cumplirlas. Y ya en este primer paso estamos fracasando totalmente. En España, pero también en Austria, Alemania, etc., las cons- tituciones las han escrito los representantes del pueblo auto-adjudicán- dose el poder, dejando al margen al pueblo soberano. El pueblo sobera- no no puede realizar enmiendas, no puede corregir la constitución. Simplemente no tiene ese derecho. He pensado cuáles podrían ser los derechos fundamentales y colectivos del pueblo soberano. Éstos serían: definir un gobierno concreto, revocar o corregir al parlamento y cam- biar la constitución.
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Rostros: Una geometría del poder en el cine. Diálogo con César González

Rostros: Una geometría del poder en el cine. Diálogo con César González

CG: No creo que sea tan así. En Exomologesis (2016) no hay piezas sobrenaturales ni su- rrealismo. Hay quizás señuelo metafórico, más alegoría y parábola que en mis primeras dos películas, eso sí. Pero, primero, deberíamos definir a qué llamamos realismo en cine. Es uno de los puntos infinitos a debatir dentro de este arte. Y por suerte, hay mucha democracia al respecto. Por ejemplo; para mí realismo es Jeanne Dielman (1975) de Chantal Akerman, que es uno de los films que más me inspiraron para Exomologesis, que son tres horas y me- dia de una sucesión de planos fijos y muy largos en la vida de una mujer, sobre todo dentro de su departamento, pero para muchos, es una película experimental. Para mí realismo, es Andy Warhol comiendo una hamburguesa en tiempo real frente a cámara y para muchos eso es cine experimental. 2 Para muchos, Tarkovski y Bresson son cineastas experimentales
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El populismo: ¿una amenaza a la democracia en América Latina? un diálogo con Kurt Weyland (Diálogo).

El populismo: ¿una amenaza a la democracia en América Latina? un diálogo con Kurt Weyland (Diálogo).

y la intensidad del vínculo con la población al máximo posible y esto lleva a varias tendencias. Primero, que los populistas –como no tienen vínculo institucional– con- sideran a las otras instituciones como amenazas, como limitaciones a su poder y quieren disminuir la independencia de estas instituciones, tratan de hegemonizar el poder político. También, dado que no tienen un vínculo institucional con los segui- dores, tratan de aumentar su aceptación a través de la polarización, donde nosotros (los populistas) somos “los buenos” y la oposición no es una competencia leal sino “los enemigos”. Esta idea de que la oposición está conformada por “los enemigos” acarrea una tendencia hegemónica muy fuerte, que a su vez lleva a conflictos sociales y políticos intensos porque la oposición también responde en términos intransigen- tes. En este sentido, la polarización destruye el pluralismo y constituye una amenaza para la democracia.
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Economía política de las instituciones : entre la democracia y el desarrollo económico. Un diálogo con Adam Przeworski

Economía política de las instituciones : entre la democracia y el desarrollo económico. Un diálogo con Adam Przeworski

Una conclusión central de estos análisis fue que la propiedad privada de los recursos productivos limita el rango de resultados que pueden derivarse de un proceso democrático. Por lo tanto, centrarse exclusivamente en el proceso político puede ser engañoso. Las ins- tituciones importan, al igual que las diferen- cias partidistas. Pero, ¿cuánto importan? A menos que esta pregunta se plantee cada vez, terminamos con una perspectiva ideológica del proceso político, una perpetuación de la impotencia popular. En efecto, la ideología del capitalismo democrático es contradicto- ria: a la gente se le dice al mismo tiempo que cuando votan escogen y que algunas opciones resultarán en su empobrecimiento debido al efecto que tiene su voto en el comportamien- to de aquellos que controlan los recursos pro- ductivos más importantes. Claramente, esta ideología describe como impersonal y natural el hecho de que la propiedad tiene este poder limitante, simplemente como un hecho de la vida. Pero la tensión sigue: si masas de gente están insatisfechas con el proceso político, es porque lo que puede decidirse por el voto está limitado por la propiedad privada del capital. En palabras de Bobbio (1989), “la cuestión no es quién vota, sino sobre qué se vota”. ¿Se considera usted un marxista? ¿Qué signi- fica ser marxista hoy en día? ¿Y qué aporta el adjetivo de “analítico” a esta corriente de pensamiento?
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Un diálogo con José Elías Palti (Diálogo)

Un diálogo con José Elías Palti (Diálogo)

Aquí hay implícita una concepción fuerte- mente ahistórica. Desde esta perspectiva, los conceptos políticos tendrían una definición unívoca, que puede perfectamente establecer- se a priori. Llegado a este punto es necesaria una precisión. En realidad, cuando los cultores de la “nueva historia intelectual” culpan a la “vieja historia de las ideas” por su radical ahis- toricismo, en su afán polémico están forzando demasiado el punto. Lo cierto es que de este modo no solo resultan injustos con aquella, si- no que ocultan así la existencia de lazos más profundos que todavía la atan a ella. La histo- ria de las ideas (tanto en su línea anglosajona –la History of Ideas, cuyo representante funda- mental fuera Arthur Lovejoy– como germana –la Ideensgeschichte, de matriz neokantiana, representada por autores como Friedrich Meinecke y Ernst Cassirer–) de ningún modo ignoró que el significado de las ideas cambió históricamente. Es cierto que esto le traería algunos problemas puesto que, de ser así, no podría escribirse nunca una historia de la idea de democracia desde los griegos hasta el pre- sente. En tal caso, si entre lo que los griegos llamaban democracia y lo que nosotros enten- demos por tal no hubiera nada en común, un estudio de este tipo conllevaría la construcción de una entidad ficticia fundada solamente en una pura recurrencia nominal, que no corres- ponde a ningún objeto que pueda identificar- se. A fin de poder hacerlo, la “historia de las ideas” debe presuponer la presencia por deba- jo de cada concepto de un núcleo uniforme, ciertos elementos esenciales que permanecen por debajo de los cambios semánticos que el mismo experimenta históricamente y que le
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Diálogo sobre el enfoque de género: la vinculación entre política  social, género y democracia

Diálogo sobre el enfoque de género: la vinculación entre política social, género y democracia

En este escenario, las capacidades estatales se presentan como un primer desafío de la transversalización en la gestión pública. En refe- rencia a este desafío, Ingaramo sugiere que formular e implementar políticas sensibles al género implica romper con funcionamientos inerciales al interior del propio Estado. Por su parte, Bifarello expli- ca que no basta con la creación de programas específicos, sino que se trata de permear las acciones públicas de una concepción del mundo democrática que tenga como horizonte la igualdad y el reconocimien- to de derechos. Al mismo tiempo, advierte que el poder burocráti- co-administrativo está plagado de preconceptos y resistencias a los cambios que son necesarios abordar para un tratamiento transversal.
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¿Para qué el diálogo interreligioso?

¿Para qué el diálogo interreligioso?

interés en unos y sospecha e inquie- tud en otros, sobre todo cuando esa alteridad se ha desplazado al interior de una identidad consolidada y hasta entonces homogénea. Desde que dos tribus diferentes se encontraron y co- menzaron a interesarse por sus mu- tuas creencias, comenzó el diálogo. En la misma Biblia se dan encuentros algunos luminosos entre personajes religiosos de pueblos diferentes, como el de Abraham con Melquisedec (Gn 14,18-19) o el caso de Balaam, profeta medianita que se deja interpelar por la fe de Israel y al que la Biblia reconoce sus dones proféticos (Nm 22-24). Con todo, este encuentro entre reli- giones no es lo que más abunda en la historia debido al fuerte sentido iden- titario defensivo —y también ofensi- vo— que vehiculan. Acercándonos en el espacio y en el tiempo, sabemos poco de la convivencia cordial en la España de las tres culturas. Con ex- cepción de algunos encuentros entre sabios, lo que se producía era, en el mejor de los casos, una mera yuxta- posición entre ellas. Pero esto no es todavía diálogo interreligioso. Éste implica una voluntad explícita de en- cuentro, de intercambio, de indaga- ción compartida por la verdad y de interés sincero por cómo se expresan en otras categorías el misterio de lo divino y de lo humano.
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El diálogo incesante. Comunidad India Quilmes, construcción política y poder del Estado

El diálogo incesante. Comunidad India Quilmes, construcción política y poder del Estado

La contraposición que surge entre las esferas de la legislación y la aplicación de esta norma no solo indica la incongruencia existente entre distintos niveles de la justicia, sino que también devela cómo estos pueden ser manipulados según intere- ses particulares. En el caso de Quilmes, se evidencia que quienes ejercen el domino en el nivel local desde hace más de cien años siguen controlando el aparato de la violencia y manejando sus prácticas por fuera de un Estado de derecho común na- cional. Así, este último deviene en una mera abstracción ideológica, lo cual produce un desbalance en el ejercicio del poder concreto, incluso una especie de “inversión” en la pirámide, de modo que el nivel local se impone sobre el nacional o, al menos, lo desafía. Lo mencionado muestra que las formas de control sobre la población son diversas y no están determinadas por una única política reguladora común e igua- litaria. Más bien, el Estado aparece como un conjunto heterogéneo de prácticas de dominio que actúan en forma simultánea, según intereses históricos y particulares “de grupos, de organizaciones y de individuos, así como de otros actores sociales,
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DEMOCRACIA DELIBERATIVA. Marco normativo y herramienta para la participación ciudadana

DEMOCRACIA DELIBERATIVA. Marco normativo y herramienta para la participación ciudadana

Es importante resaltar que la convocatoria hecha por el Gobierno no fue acompañada de reglas mínimas que garantizaran un buen funcionamiento y confianza más allá de despertar declaraciones de buena voluntad y buenas señales de diálogo. En tal sentido, aspectos relacionados con el principio de publicidad de los diálogos internos de las mesas, la predominancia del buen argumento informado, la claridad de los mecanismos de participación específica de los actores no fueron planteados en la convocatoria, aun cuando pudieron haberse planteado en forma precautoria y susceptibles al debate mismo en el seno del espacio CES. A la carencia de estos aspectos, se dejó que la propia dinámica de las reuniones iniciales definiera la estructura y funcionamiento, los alcances y productos que se podían esperar del CES, bajo la siempre presente articulación gubernamental a la medida de sus iniciativas económicas específicas que le interesaba impulsar como gobierno. Así, en el ámbito de las fortalezas que el Ejecutivo cosechó para su estrategia como gobierno es que, mediante el CES, los anteproyectos de ley y las medidas de política que propone el Ejecutivo son legitimadas por el apoyo de los sectores ahí presentes. Aunque no siempre los dictámenes que se emiten en el CES se caracterizan por la unanimidad, sí son, a la postre, un espaldarazo a las propuestas gubernamentales. Cuando los proyectos de ley son llevados a la Asamblea Legislativa para la discusión y su aprobación, cuentan ya con cierto apoyo de los sectores de la sociedad civil representada en el CES.
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Desconsolidación de la democracia. Descontinuidades y un nuevo sentido : Diálogo con Aníbal Quijano (Entrevista)

Desconsolidación de la democracia. Descontinuidades y un nuevo sentido : Diálogo con Aníbal Quijano (Entrevista)

clico de algún modo, pero éonforme el capital va perdiendo la posibilidad de expandir su capacidad y mercantilizar la fuerza de trabajo individual viva la estructur[r]

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I POPOLARI EN LA ARGENTINA. LUIGI STURZO Y EL ANTIFASCISMO CATÓLICO DE ENTREGUERRAS

I POPOLARI EN LA ARGENTINA. LUIGI STURZO Y EL ANTIFASCISMO CATÓLICO DE ENTREGUERRAS

Consideraban, además, que, sin abandonar las formas de representación de la demo- cracia parlamentaria, como se planteaba en el programa del PPA de 1940, era preciso desarrollar nuevas variantes e instituciones que reflejaran mejor la complejidad social y los desafíos del mundo de entreguerras. 76 Silvio Braschi, por ejemplo, entendía que había llegado el tiempo de proponer cambios en las formas de representación y funda- mentalmente en las organizaciones socialcristianas auspiciadas por la Iglesia. Los Círcu- los de Obreros, en concreto, debían abandonarse porque claramente habían fracasado, puesto que “la clase proletaria” seguía “ divorziata dalla Chiesa”. 77 Había, además, que terminar con las obras de beneficencia que “i grandi capitalisti” mantenían con “piace- re” para dar cabida a verdaderas “opere di giustizia” que reconocieran derechos a través de leyes sociales e impulsaran la creación de nuevas “organizzazioni operaie” así como juntas o consejos consultivos que permitieran llevar los reclamos obreros al Estado. En otras palabras, había que combatir el fascismo y defender la democracia electoral, las instituciones parlamentarias y los partidos políticos, pero no para mantener o retornar solamente al “vecchio liberalismo” 78 o, como pretendía De Andrea, según los sturzianos, limitarse a “purificare” la democracia liberal. 79
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El diálogo, camino para transformar las relaciones de poder en la clase de Educación Física

El diálogo, camino para transformar las relaciones de poder en la clase de Educación Física

Siendo pertinente decir que desde la integración social y la acción coordinada a fines, se manifiesta las características de una sociedad democrática, donde sus componentes principales son la participación, tomas de decisión y el diálogo, Zuleta (1995) armoniza con esta concepción ya que la intersubjetividad permite que haya legitimación entendiendo que aunque un sujeto este en desacuerdo con una decisión se le confiera la posibilidad de ser diferente y de desarrollar esa diferencia siendo así permitido una concepción de relaciones que pretendan mejorar la calidad de vida de todos en posición de una sociedad democrática.
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La filosofía como diálogo

La filosofía como diálogo

en una cosmovisión determinada se trata de explicitarla para volverla conciente y poder entonces elegirla o rechazarla. Estas diferentes visiones del mundo pueden pensarse como distintos saberes desde los cuales hablar y su confluencia en una situación de diálogo puede tornarlas explícitas y determinar una elección (entendiendo por “elección” la adopción, el rechazo o la modificación de una cosmovisión). Así, la filosofía en tanto que actitud hacia el diálogo hace las veces de metalenguaje en tanto que permite examinar permanentemente los códigos, los supuestos y los pre-juicios desde los cuales se habla.
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Postmarxismo, discurso y populismo : un diálogo con Ernesto Laclau (Diálogo)

Postmarxismo, discurso y populismo : un diálogo con Ernesto Laclau (Diálogo)

No lo creo y esto, por el siguiente motivo: ese proceso –para seguir hablando en una de las versiones de lógica del signiicante– no altera solamente el lugar de enunciación de los recipientes del discurso, sino que altera también el lugar de enunciación de ese discurso, porque el lugar de enunciación de ese discurso está siendo desplazado constantemente. La visión de Spivak es que hay una cierta situación desde la cual no hay enunciación posible. Yo no creo que eso sea cierto, especialmente si uno llega a sociedades mediatizadas como de las que estamos hablando. En estas sociedades, el subalterno no es una categoría, hay lógicas de subalternización y lógicas de salida de esa subalternización. Pero el que interpela no lo hace desde un lugar absoluto. Inter- pela desde un lugar que ha sido construido como lugar de verdad por los mismos in- terpelados. O sea, que la relación entre el interpelante y el interpelado es una relación bipolar, es una relación que se está desplazando continuamente. Si Correa habla a la gente, no es que el lugar desde el cual Correa habla a la gente sea un lugar absoluto. Es un lugar que la gente, a través de una serie de prácticas, ha construido como lu- gar de interpelación. Por eso, cuando la gente dice que el populismo puede ser una forma de manipulación porque el líder tiene un poder total, mi respuesta es que el líder nunca tiene un poder total. El líder es construido como lugar de enunciación por aquellos que escuchan la voz del líder. Escuchar la voz del líder es una forma de construir la centralidad misma del líder.
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Figuras del sujeto (Dossier)

Figuras del sujeto (Dossier)

En el corazón de la genealogía del sujeto moderno, cuya figura más elaborada es la del “sujeto de la sexualidad” (Foucault 1976 y 1984), Foucault sitúa el poder. El sujeto es el producto de “tecnologías del sujeto”, “disci- plinas” y prácticas de “normalización” que son “modos de objetivación que transforman los seres humanos en sujetos” (Foucault 1975). Mediante estos dispositivos disciplina- rios, el poder ha logrado controlar la libertad de los sujetos, atemperar sus deseos, domesti- car sus cuerpos. El sujeto moderno no es, por lo tanto, la creación idílica del humanismo, ni el gentil Golem de la ética de los derechos humanos, sino el efecto inestable de la aplica- ción de técnicas de poder, control y domina- ción sobre los individuos y los grupos. Por ello, Foucault afirma que “el objetivo, hoy, no es descubrir quiénes somos, sino rechazar lo que somos”, por cuanto lo que somos es en buena parte lo que el poder ha hecho de no- sotros. La alternativa, entonces, es “promover nuevas formas de subjetividad mediante el re- chazo del tipo de individualidad que se nos ha impuesto” (Foucault, en Dreyfus y Rabi- now 1982:216).
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Un diálogo con Arturo Valenzuela : Los círculos viciosos del presidencialismo (Diálogo)

Un diálogo con Arturo Valenzuela : Los círculos viciosos del presidencialismo (Diálogo)

Vuelvo a la reflexi6n iniciaL EI tema es que can una heterogene idad par ti- daria se crea un sistema de doble minoria pre- sidencial y es esta doble minoria la que neve a conntcros muy [r]

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Otra globalización es posible : diálogo con Boaventura de Sousa Santos (Diálogo)

Otra globalización es posible : diálogo con Boaventura de Sousa Santos (Diálogo)

Lo que yo diría es que si existe una ecolo- gía de saberes y de prácticas jurídicas, enton- ces el punto es aplicar esta ecología de saberes jurídicos en situaciones de conflicto, confron- tación de jurisdicciones. No se trata de ir a buscar a los antropólogos a que hagan de ex- pertos. En este debate sobre el pluralismo ju- rídico multicultural se ha optado por presen- tar a los antropólogos como los nuevos legis- ladores. Precisamente porque estimo mucho el material antropológico, a mí no me gusta transformar a los antropólogos en algo que no son. Pienso que esto es una trampa para ellos. Es algo que les puede perjudicar en su presti- gio profesional. Lo que se debe problematizar, realmente, son los conocimientos. Los grupos indígenas tienen sus intelectuales, sus sabios, sus ancianos, sus consejos, de donde surgen sus ideas. Considero que problematizar esa vi- talidad es importante porque al mismo tiem- po es un proceso de inter-conocimiento que enriquece al conocimiento jurídico oficial. Cuando mucho, los antropólogos, los sociólo- gos y otros científicos sociales pueden funcio- nar como facilitadores del diálogo, promo- viendo aclaraciones analíticas y resultados de experiencias comparadas.
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Antropología, ciudad y jóvenes. Un diálogo con Teresa Caldeira (Diálogo)

Antropología, ciudad y jóvenes. Un diálogo con Teresa Caldeira (Diálogo)

Sí, varias maneras de excluir y varias maneras de construir la ciudad. Entonces, deci- dí no trabajarlo siquiera, porque para mí la idea del dualismo ya había pasado con la crítica hecha al interior del marxismo. Pero el modelo dual es poderoso y reaparece en varios análisis. Por ejemplo, Saskia Sassen analiza la ciudad global como organi- zada en dos polos. El polo incluido internacionalmente de las finanzas, de las redes globales y después tienes el otro lado, que son los migrantes, los pobres, los servicios para esa élite. Y no es así como yo veo la ciudad. Yo veo la ciudad, sea Quito, São Paulo, San Francisco o cualquier otra ciudad como algo muy complejo. Para mí la ciudad es una cacofonía, porque hay tantas cosas que vienen de tantas partes, que reducir eso a dos polos no tiene sentido. Lo más fascinante de la ciudad está en la posibilidad de todas esas diferencias, las posibilidades de crear espacios nuevos, prác- ticas nuevas, eso pasa todo el tiempo si uno tiene un mínimo de democracia.
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Barroco y modernidad alternativa : diálogo con Bolívar Echeverría (Diálogo)

Barroco y modernidad alternativa : diálogo con Bolívar Echeverría (Diálogo)

dades sustanciales, sino al contrario, la decan- tación y la fidelidad creativa a esa decanta- ción, de ciertas “sustancias” identitarias eva- nescentes y pasajeras por parte del comporta- miento social, teniendo en cuenta que éste, antes que nada, es un comportamiento crea- dor de formas. Quería plantear el problema del mestizaje como un hecho de creación de formas a partir de formas anteriores y para ello, entonces, me pareció interesante consi- derar lo peculiar del comportamiento de los indios a comienzos del siglo XVII y particu- larmente de los indios citadinos del siglo XVII; peculiaridad a la que me parece ade- cuado calificar de barroca. ¿Por qué barroca? Por lo siguiente: los indios a los que me refie- ro son indios que estaban ya convencidos de que su antiguo mundo, el mundo de sus abuelos, de sus bisabuelos, era un mundo que se había ido para siempre, que era imposible de reconstruir; de que lo único que podían hacer ellos para mantenerse en vida, y para poder así cultivar los restos de su identidad ancestral, era asumir y apoyar o incluso re- construir la civilización de quienes los habían vencido y casi aniquilado. Era una civiliza- ción que venía deteriorándose y que, para en- tonces, estaba en trance de desaparecer, des- cuidada por sus introductores ibéricos, los conquistadores y sus hijos, abandonados ellos mismos por la metrópolis, a la que habían de- jado de ser tan útiles como en el siglo pasado. La única posibilidad que ellos veían de vivir una vida más o menos civilizada, y por tanto menos hostil a su supervivencia, era, paradó- jicamente, la de apoyar o incluso sustituir a los europeos en la reproducción e incluso la reconstrucción de la civilización europea que había destruido la suya. La de imitar o repre- sentar teatralmente la vida europea, pero co- mo lo hace el comportamiento barroco, se- gún el cual la vida real se ve obligada a sacri- ficarse a la vida ficticia y la ficción ésta pasa a ser una nueva realidad. Quería pensar el he- cho del mestizaje, no bajo el modo de la in- fluencia de una sustancia cultural sobre otra, sino bajo el modo de la actualización de una voluntad de forma que pierde la suya anterior
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