PDF superior Dios en El Banquillo - C. S. Lewis (Final)

Dios en El Banquillo - C. S. Lewis (Final)

Dios en El Banquillo - C. S. Lewis (Final)

pensar en toda una serie de procesos bioquímicos y físicos que comienza a obrar en dirección contraria. El médico sabe por experiencia que esos procesos no han funcionado nunca en dirección contraria, y el africano sabe que los cuerpos muertos no se levantan ni andan. Los dos se enfrentan con el milagro y los dos lo saben. Si ambos piensan que los milagros son imposibles, la única diferencia entre los dos será que el médico expondrá la imposibilidad con más lujo de detalles y hará una glosa elaborada de la sencilla afirmación de que los muertos no pasean. Si los dos creen en los milagros, todo lo que el médico diga se limitará a analizar y explicar las palabras «Cristo resucitó». Cuando el autor del Génesis dice que Dios hizo al hombre a su imagen, tal vez se haya imaginado un Dios vagamente corpóreo haciendo al hombre como un niño hace una figura de plastilina. Un filósofo cristiano de nuestros días puede pensar en un proceso que se extiende desde la primera creación de la materia hasta la aparición final sobre el planeta de un organismo capaz de recibir vida espiritual y vida biológica. Pero los dos quieren decir esencialmente lo mismo. Los dos niegan la misma cosa: la doctrina de que la materia, por algún ciego poder inherente en ella, haya producido el espíritu.
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EL DIOS DE LOS FILÓSOFOS EN EL BANQUILLO?

EL DIOS DE LOS FILÓSOFOS EN EL BANQUILLO?

El 16 de enero, y con una gran cantidad de público pre- sente en aquel «circo» histórico, comenzó el proceso en el que, durante más de cinco horas, se produjo la lectu- ra de todos los cargos que el pueblo ruso, en represen- tación del resto de la especie humana, formulaba contra el «reo». La imputación principal parecía estar clara para los fiscales bolcheviques: Dios era «culpa- ble» de genocidio.

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El amado en el Amante en la escritura de C  S  Lewis

El amado en el Amante en la escritura de C S Lewis

A partir de, y con ocasión de su conversión al Cristianismo, la producción literaria de C. S. Lewis se vuelve fecunda y abultada. En efecto, el encuentro con Dios y la experiencia de Su amor tienen efectos incalculables en la vida y en la obra del autor inglés. Esta relación profunda y misteriosa entre el amado -el hombre- y el Amante -Dios- se convertirá, entonces, en uno de los temas centrales de su escritura y se asoma de modo latente o manifiesto en muchos de sus escritos. En este trabajo nos proponemos analizar algunos textos salientes de su producción apologética y ficcional en los cuales el escritor define, con maestría de artista, este vínculo personal de amor entre la creatura y su Creador. Entre los rasgos distintivos de esta relación se distinguen el entrañable amor de Dios que ama primero; el anhelo vital del hombre de ser poseído y abrazado por el Amor; y por último, el gozo punzante que brota en el corazón humano, fruto central aunque fugaz, de la acción de esa ardiente caridad divina en el alma. Comentaremos a continuación, la riqueza y elocuencia de algunas imágenes en su obra apologética.
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Más Allá De Un Mero Cristianismo Por C. S. Lewis Y La Traición Al Cristianismo

Más Allá De Un Mero Cristianismo Por C. S. Lewis Y La Traición Al Cristianismo

lo. Podemos considerarlo un lunático, o podemos decir que fue el Hijo de Dios. No hay medias tintas. ¿Y quién diría que Jesús fue un lunático?’. Ahora bien, debo ser honesto y admitir que ese argu- mento me irritó durante muchos años... porque me re- cuerda en gran medida a la actuación de un mago. Los magos, cuando quieren que su público crea que tie- nen poderes sobrenaturales, a menudo utilizan una se- rie de cuidadosos engaños: Un resplandor con algún tipo de pólvora resplandeciente, una señorita muy boni- ta en un vestido revelador, un sonido fuerte desde atrás del escenario, o algo tan simple como un gesto o una palabra. Los magos emplean tales engaños, no para destacarse ellos mismos, sino con un fin, y con un obje- tivo en mente.
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Mientras no tengamos rostro de C. S. Lewis r1.0.pdf

Mientras no tengamos rostro de C. S. Lewis r1.0.pdf

Aquel año se dio la segunda mala cosecha y empezaron las fiebres. El Zorro las cogió en otoño y estuvo a punto de morir. Yo no pude estar a su lado, porque, en cuanto enfermó, el rey me dijo: «M uchacha, ahora ya sabes leer y escribir y chapurrear en griego. Tengo trabajo para ti. Tendrás que ocupar el sitio del Zorro». M e pasaba, pues, casi todo el tiempo en la Sala de las Columnas, donde por aquel entonces había muchos asuntos que solucionar. Aunque estaba muerta de miedo por lo que pudiera ocurrirle al Zorro, el trabajo junto a mi padre resultó mucho menos terrible de lo que me había imaginado. Él llegó a reducir el odio que sentía por mí y, al cabo, incluso hablaba conmigo, no —ciertamente— con amor, pero sí amistosamente, como de hombre a hombre. Supe de lo desesperado de su situación. Ninguna casa próxima de sangre divina (y la nuestra no podía, por ley, casarse con ninguna otra) quería esposar a sus hijas o darle a él las suyas. Los nobles murmuraban sobre la sucesión. Surgían amenazas de guerra en cada bando, y no había fuerzas con que combatirlas. Fue Psique quien, a pesar de habérsele prohibido con cierta insistencia, se encargó de velar al Zorro. Pegaba y, sí, mordía a todo aquel que se interpusiera entre ella y la puerta del enfermo; pues había heredado la sangre caliente de nuestro padre, aunque su ira fuese la ira que nace del amor. El Zorro consiguió vencer el mal, aún más delgado y más cano que antes. Y ahora apréciese la sutileza de nuestro enemigo, el dios. La historia de la recuperación del Zorro y de los cuidados de Psique se propagó de puertas afuera; Batta se bastaba por sí sola como medio de transmisión, pero por si fuese poco hubo una veintena de chismosos más. Se convirtió en la historia de cómo la hermosa princesa podía curar las fiebres con sólo tocar al afectado; y pronto resultó que sólo ella con sus manos podía curar a los enfermos. En dos días tuvimos a la mitad de la ciudad congregada a las puertas de palacio: sacados de la cama, viejos chiflados que semejaban espantapájaros, impacientes por salvar sus vidas como si éstas valieran la pena vivirse un año más, y recién nacidos, y enfermos medio muertos llevados en angarillas. Estuve mirándolos a través de los barrotes de las ventanas: todo su horror y su miseria, el olor a fiebre y a sudor, a ajo y ropa sucia.
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075. Trilogia de Ransom 1 - Mas Alla Del Planeta Silencioso - C. S. Lewis

075. Trilogia de Ransom 1 - Mas Alla Del Planeta Silencioso - C. S. Lewis

Esta resolución de desechar desde el comienzo cualquier impulso que modificase el propósito original, le pareció sumamente acertada. La jarandra que debía atravesar era la zona de los sorns y él se disponía a entrar, por voluntad propia, en la mismísima trampa que había evitado desde su llegada a Malacandra. (Aquí surgió el primer impulso de modificar su plan, pero inmediatamente lo sofocó). Aunque se salvara de los sorns y llegara a Meldilorn ¿quién o qué era Oyarsa? Whin había mencionado que Oyarsa no compartía la objeción de los jrossa a derramar la sangre de un jnau. Por otra parte, ese Oyarsa gobernaba a los sorns así como a los jrossa y a los pfiftriggi. Quizás era un super- sorn, sencillamente. Y aquí tuvo Ransom un segundo impulso de cambiar planes. Esos viejos temores que él y los hombres de la Tierra tienen por las inteligencias de otros planetas, de poderes sobrehumanos pero infrahumanos en crueldad, lo asaltaron nuevamente. Pero siguió caminando; iba a ir a Meldilorn. No podía creer que los jrossa obedeciesen a ninguna monstruosidad maligna, y le habían dicho —¿o no?... estaba del todo seguro— que Oyarsa no era un sorn. ¿Sería un dios? ¿No sería el mismo ídolo a quienes los sorns querrían ofrecerlo en sacrificio? Pero no. Aunque habían dicho cosas extrañas sobre él, los jrossa habían negado que fuese un dios. El único dios era Maleldil el Joven. Tampoco podía imaginarse ni a Hyoi ni a Jnojra adorando a un ídolo sediento de sangre, a menos que los jrossa estuvieran dominados por los sorns, y aunque superiores a estos en todas las cualidades que los humanos valoran, dependieran de ellos por ser intelectualmente inferiores. Era una extraña aunque posible suposición; heroísmo y poesía abajo; arriba, un frío intelecto científico, y, cubriéndolo todo, alguna oscura superstición contra la que nada podía el intelecto científico, indefenso ante la venganza de las profundidades emocionales que había desoído... Demasiado complicado.
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C. S. Lewis - Manuel Lasanta

C. S. Lewis - Manuel Lasanta

Sólo fue más tarde que un grupo de teólogos, llamados “neólogos”, que fue atacado el dogma. Al principio ellos no negaban la revelación como tal, pero silenciaban este o aquel dogma, atacaban otro, reinterpretaban un tercero. En una palabra, se borraron las grandes doctrinas bíblicas y se encontró una religión basada en la razón, fundada en Dios, en la libertad (es decir, moral) y la inmortalidad del alma. De repente, ciertas verdades se convirtieron en carentes de toda importancia: la divinidad de Cristo, su nacimiento virginal, su muerte expiatoria, su resurrección, la segunda venida… Los neólogos no dejaron pie con cabeza. El hombre ilustrado no tenía necesidad de tales doctrinas; al contrario, algunas se habían vuelto incómodas para la nueva sociedad ilustrada; piénsese, por ejemplo, en el pecado original. Así nacía una religión individual, totalmente natural, optimista en la condición humana y que presuponía en cada persona una conciencia innata de Dios y una ley moral natural. El Cristo desmitologizado que se desprendía de aquello era un gran maestro, el mejor de los sabios, un hombre excepcional que fue elevado a la divinidad por sus exaltados seguidores.
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La Venus celeste y la Venus terrenal, las encarnaciones del amor según C  S  LewisCelestial and terrestrial Venus, the incarnations of love according C  S  Lewis

La Venus celeste y la Venus terrenal, las encarnaciones del amor según C S LewisCelestial and terrestrial Venus, the incarnations of love according C S Lewis

Dicha pieza, que pensaríamos factible de descarte, es la piedra angular que sostiene el amor en sí, y sin la cual aquél no es posible en su versión más acabada. Así nos cabe preguntar, ¿Hay una dimensión cristiana de la feminidad? ¿Acaso ésta es una condición tan esencial que cuando la negamos en alguno de sus niveles, la misma Venus nos la reprocha? Ese fue el error de Jane: confundir lo espiritual e intelectual con lo neutro, en vez de asumir que lo masculino y lo femenino empiezan con el cuerpo, pero son una relación más profunda entre el hombre y la mujer. Esta es el reflejo mismo de la relación del alma con Dios, lo que se puede ver en las siguientes palabras del Director a Jane:
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Los diagramas de Lewis

Los diagramas de Lewis

Los diagramas de Lewis Mercedes Ruiz Pastrana Rafael Muñoa Universidad de Valladolid IES Lizardi (Zarautz, Guipúzcoa) La introducción de los diagramas de Lewis en la formulación de compuestos inorgánicos ayuda a integrar conceptos previamente aprendidos, tales como confi guraciones electrónicas y carácter iónico o covalente de los enlaces. Asimismo, permite detectar mejor los errores de los

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Lewis ante el peligro

Lewis ante el peligro

Hasta ahora, todos los extremos de la inferioridad de condiciones que tiene que encarar C. S. Lewis son cir­ cunstanciales, aunque tal cúmulo de circunstancias re­ sulta muy significativo y tiene la función de un correlato objetivo. Procura y consigue representar la inferioridad de fondo a la que debe enfrentarse el intelectual norirlandés.

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C. S. LEWIS, La abolición del hombre, trad. de Javier Ortega García, Ediciones Encuentro, Madrid 1990, 96 págs. [RECENSIÓN]

C. S. LEWIS, La abolición del hombre, trad. de Javier Ortega García, Ediciones Encuentro, Madrid 1990, 96 págs. [RECENSIÓN]

El primero, Hombres sin corazón (pp. 7-29), se consagra a establecer el papel correcto de la afectividad en la vida humana, oponién- dose a la vez tanto a las p[r]

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Felipe Lewis Rosa de Lewis Ediciones Crecimiento Cristiano

Felipe Lewis Rosa de Lewis Ediciones Crecimiento Cristiano

Introducción L a vida cristiana es, an tes de todo, una vida de relaciones. El Señor Jesucristo lo reiteró muchas veces, y de varias maneras. Una buena parte de las Epístolas se ocupa del tema. Si podemos resumir la vida cristiana (como lo hizo nuestro Señor) en amar a Dios y amar al prójimo, entonces este cuaderno explora el tema más importante que enfrenta al cristiano que desea agradar a su Señor.

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culturadelapobreza lewis

culturadelapobreza lewis

* Sin emtMigo la discuóón al respecto ha údo bastante pobre en las revistas profeñonale*. Sólo dos articulo* abordan d tema con algún detalle, el de Elizskbeth Henwg «Some Asiumpticms [r]

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Alan Lewis

Alan Lewis

La primera vez que leí Espectros fue para su clase. La primera vez que supe de Piscator y de Bertold Brecht y de Clifford Odets y de los al- cances de O'Neill fue de su boca. Pero en Alan era más urgente saber lo que pensábamos y sentíamos, que exaltar lo que él y los autores progra- mados proponían. El profesor que no se escandalizó por mis reproches a Romeo y Julieta y al Mercader de Venecia; el que percibió mis cobar- días disfrazadas de prudencia; el que simplemente, como los buenos profesores, con su confianza me hizo sentir que yo podía dirigir en el teatro, que yo podía trabajar con mis deseos, y no sólo con los deseos de mis superiores, ése es el que recuerdo con mucho más que agrade- cimiento. Hace cuarenta años entré a esta Facultad que, entre tantos bienes, me dio el de estudiar con Alan Lewis. ¿Cómo no vamos a extra- ñarlos, a él y a Fernando Wagner, a Enrique Ruelas, a Usigli, a Margari- ta Mendoza López, a María Luisa Algarra, que un día dejaron de venir a darnos clase? Imposible "deportar" de nuestra memoria y de nuestro afecto al maestro Alan Lewis, a quien los mexicanos castigamos tan indebidamente.
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RUTH LEWIS

RUTH LEWIS

A principios de 1969, a pesar del bloqueo económico de los Estados Unidos sobre Cuba y el antagonismo entre los dos países, mi esposo, Oscar Lewis, contando con mi asistencia y la de otras personas, se puso a trabajar en un proyecto de investigación de tres años en Cuba. No era la primera vez que un profesor universitario norteamericano hacía investigación en la Cuba post-revolucionaria, pero el amplio enfoque del proyecto y el hecho de que se realizase por invitación de Fidel Castro y la Academia de Ciencias Cubana, con la aceptación y la cooperación del Departamento de Estado norteamericano, hizo surgir la curiosidad y la sospecha en ambos lados. Hubo quienes creían que las concesiones especiales del Departamento de Estado para que Oscar viajase cuando quisiera a Cuba sólo podían dignificar que trabajaba para la CIA; otros daban por sentado que era un comunista porque lo había invitado Castro y se le permitía hacer investigación independiente. Cuando, un año y medio después y seis meses antes de la muerte de Oscar, el proyecto fue detenido abruptamente en junio de 1970, hubo muchos rumores e interrogantes. Antes de presentar los resultados del trabajo de campo quisiera, por lo tanto, revisar brevemente los antecedentes del proyecto, por qué y cómo resultó, qué pasó en Cuba y, finalmente, cómo terminó.
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Análisis del problema de la legalidad en el marco de la teoria del conocimiento de C. l. Lewis

Análisis del problema de la legalidad en el marco de la teoria del conocimiento de C. l. Lewis

conocimiento, sino que es a part::Lr del grueso de experiencia acumulada, que Interpretamos lo que se nos presenta sensiblemente "aq!:!i y ahora" tornándolo inteligib[r]

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EL LUGAR SANTÍSIMO: LA ADORACIÓN A DIOS (C )

EL LUGAR SANTÍSIMO: LA ADORACIÓN A DIOS (C )

P OSIBLES A CTIVIDADES Y O RDEN DE LA C LASE ACTIVIDADES MATERIALES TIEMPO Introducción (vea las instrucciones) • basura 5 minutos Historia (vea las instrucciones) • ilustraciones, Biblias, pizarrón y tiza 15 minutos Maqueta (vea las instrucciones) • telas, pegamento, tijeras, plastilina 10 minutos Actividades (vea las instrucciones) • hojas, crayones, lápices, tijeras 10 minutos Proyecto (vea las instrucciones) • cartulina, lápices de colores 10 minutos

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C O N V O C A B A S E S

C O N V O C A B A S E S

Solo podrán participar por una (“ELITE”) o por la otra (por edad), no pudiendo hacerlo en ambas. De registrarse en ambas categorías, serán descalificados. Podrán participar en las c[r]

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C O N V O C A B A S E S

C O N V O C A B A S E S

m) En la categoría J) Ciego Total y Débil Visual, deberá correr con los ojos vendados y enlazado con su/s respectivo/s guía/s desde el inicio, durante y hasta el final de la carrera, pudiendo hacerlo con uno o dos Guías como máximo debiéndose hacer el cambio únicamente en los kilómetros 10, 20 ó 30 de la ruta de este Maratón, quien o quienes deberán firmar de igual forma que el atleta, el escrito de exoneración hacia el Comité Organizador. La decisión de participar con uno o dos guías deberá confirmarla el atleta ante los jueces, el día del evento, en la zona de calentamiento, ambos participantes deberán participar con su número y peto oficial respectivamente, ubicado en el pecho. n) El Comité Organizador efectuará pruebas antidoping las que serán aplicadas a algunos de los
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C O N V O C A B A S E S

C O N V O C A B A S E S

c) El Comité Organizador del XXXIV MARATÓN INTERNACIONAL MEGACABLE GUADALAJARA 2018 HIDRATADO POR ELECTROLIT, no hará ningún reembolso por cancelación y ninguna transferencia de derechos a otra persona debido que los números oficiales asignados son personales e intransferibles.

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