PDF superior Dios o Nada (Mundo y Cristianismo) - Cardenal Robert Sarah

Dios o Nada (Mundo y Cristianismo) - Cardenal Robert Sarah

Dios o Nada (Mundo y Cristianismo) - Cardenal Robert Sarah

, quien recompensa a quienes lo dejan todo para seguirle: «Os aseguro que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres, o hijos por causa del Reino de Dios, que no reciba mucho más en este mundo y, en el siglo venidero, la vida eterna» (Lc 18, 29-30). Y Juan Pablo II insiste: «La Iglesia Latina ha querido y sigue queriendo, refiriéndose al ejemplo del mismo Cristo Señor, a la enseñanza de los Apóstoles y a toda la tradición auténtica, que abracen esta renuncia “por el Reino de los Cielos” todos los que reciben el sacramento del Orden. Esta tradición, sin embargo, está unida al respeto por las diferentes tradiciones de la otras Iglesias. De hecho, ella constituye una característica, una peculiaridad y una herencia de la Iglesia Latina, a la que esta debe mucho y en la que está decidida a perseverar, a pesar de las dificultades, a las que una tal fidelidad podría estar expuesta, a pesar también de los síntomas diversos de debilidad y crisis de determinados sacerdotes. Aunque todos somos conscientes de que “llevamos este tesoro en vasos de barro”, sabemos muy bien que es precisamente un “tesoro”» (Juan Pablo II, Carta a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo de 1979).
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Dios o Nada - Cardenal Robert Sarah & Nicolas Diat

Dios o Nada - Cardenal Robert Sarah & Nicolas Diat

Este, con un corazón desbordante de ternura hacia todos y cada uno de nosotros, consiguió volver a dar sentido a nuestra vida de futuros sacerdotes.. Su delicadeza y [r]

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Robert SARAH, Dios o nada  Entrevista sobre la fe con Nicolas Diat, 3 ed  Madrid: Palabra («Mundo y cristianismo»), 2016, 352 pp , 14 x 21, ISBN 978 84 9061 305 4

Robert SARAH, Dios o nada Entrevista sobre la fe con Nicolas Diat, 3 ed Madrid: Palabra («Mundo y cristianismo»), 2016, 352 pp , 14 x 21, ISBN 978 84 9061 305 4

En fin, el profesor de Múnich recuerda la unidad no sólo entre Cristo y la Iglesia, sino también –en el orden de la praxis– entre fe y vida, naturaleza y gracia, amor a Dios y al prójimo. También aquí rige el principio del et-et. De esta manera, es mantenida de modo claro la necesidad de la eclesialidad de la fe como garantía frente a los bandazos que pueden dar las distintas perspecti- vas individuales. En este orden de cosas, y llegando ya a las conclusiones, Scheffczyk sostiene cómo el cristiano ha de alcanzar –en la práctica– una re- solución de dilemas no sólo como fe y vida, sino también conciliando realida- des como contemplación y acción, oración y trabajo, mundo y santificación (Marta y María, en definitiva), que a su vez deberá mantener sus oportunas prioridades. Será alcanzada así la necesaria transformación de las realidades terrenas, que se realizará de modo pleno en el eskathon. Para eso es requerida –a la hora de resolver las situaciones prácticas– una unidad y prioridad entre logos y ethos, entre ortodoxia y ortopraxis, a la vez que el culto se presenta como el mejor garante para mantener tal integridad y prioridad. Serán así, por ejem- plo, vencidas las visiones incompletas de una moral autónoma o de la disolu- ción de la fe en el mundo. «Una reforma de la Iglesia que no busque y logre una profundización de la fe será una deformidad que más tarde o más tem- prano conduciría a la alienación total con el espíritu de los tiempos y a una ca- pitulación espiritual» (p. 362), concluye Scheffczyk.
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Prefacio del cardenal Sarah

Prefacio del cardenal Sarah

No podía ser de otra manera pues la liturgia es un elemento constitutivo de la Tradición santa y viva. De ahí que, «incluso la suprema autoridad de la Iglesia no puede cambiar la liturgia a su arbitrio, sino solamente en virtud del servicio de la fe y en el respeto religioso al misterio de la liturgia» [7] . Como señalaba el entonces Cardenal Ratzinger, «me parece muy importante que el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1125) junto a la limitación de las atribuciones de la autoridad suprema de la Iglesia en cuestiones de reforma, recuerde precisamente la esencia del primado tal y como ha sido definida por los Concilios Vaticano I y II. El Papa no es un monarca absoluto cuya voluntad sea ley, sino el custodio de la tradición auténtica y, con ello, el primer garante de la obediencia. Él no puede hacer lo que quiera y, por eso, puede también oponerse a quienes quieren hacer lo que se les ocurre. Su ley no es la arbitrariedad, sino la obediencia de la fe» [8] . Y esto porque la liturgia es esencialmente una cuestión de fe y la fe pone a Dios al centro de todo. Como consecuencia, queremos recordar que el primado de Dios es el centro de la liturgia, la cual hace posible una relación personal e íntima con el Señor y nos da acceso a la profundidad del Misterio Pascual que se celebra.
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El Cardenal Napellus - Gustav Meyrink

El Cardenal Napellus - Gustav Meyrink

“Por eso no vuelvo m ás a la llanura. Me he curado y aunque m e llovieran en el regazo los regalos de todos los m undos angélicos, los tiraría com o despreciables baratij as. Siga utilizándose el acónito com o venenosa m edicina para los enferm os del corazón y para los asténicos, allá abaj o, en los valles; y o quiero vivir y m orir aquí arriba, en presencia de la ley diam antina de las inm utables necesidades naturales, que ninguna aparición dem oníaca puede quebrantar. Seguiré sondeando y sondeando sin obj etivo, sin esperas angustiantes, contento com o un niño que se com place con un j uego, que todavía no ha sido corrom pido por la m entira de que la vida tiene un sentido m ás profundo… Seguiré sondeando y sondeando… pero cada vez que choque contra el fondo, sentiré com o un grito triunfal; sólo es la tierra lo que toco otra vez, nada m ás que la tierra… La m ism a tierra orgullosa, que rechaza fríam ente en el universo la hipócrita luz del sol. La tierra, que por dentro y por fuera perm anece fiel a sí m ism a, com o este m apam undi, el últim o m iserable despoj o del gran señor cardenal Napellus, que es y perm anecerá tam bién por dentro y fuera, una estúpida m adera.” “Y, cada vez, la gran garganta del lago m e repetirá que es cierto que sobre la corteza terrestre, activados por el sol, crecen venenos terribles, pero que el interior de la tierra, sus abism os y precipicios son inm unes y las profundidades son puras.”
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Kurz, Robert - El Fin de La Politica, Robert Kurz

Kurz, Robert - El Fin de La Politica, Robert Kurz

Es sólo una cuestión de tiempo (de mediano o incluso de corto plazo) para que también en las supuestas "monedas estables" centrales se manifieste fenoménicam[r]

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Robert Kiyosaki - Retirate Joven y Rico - Robert Kiyosaki

Robert Kiyosaki - Retirate Joven y Rico - Robert Kiyosaki

La mayoría de las personas no pueden calificar para préstamos grandes porque tienen malos historiales. Muchas personas pagan tazas de intereses más altas de lo necesari[r]

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ROBERT CROSBIE.

ROBERT CROSBIE.

Instinto e Intuición Robert Crosbie El Instinto es una percepción directa de lo que está bien, dentro de su propio reino. La Intuición es un conocimiento directo de la verdad en todas las cosas. La Razón es, como si fuera, el balance entre el instinto y la intuición. Los animales tienen el instinto correcto con respecto a qué comer, y con respecto a lo que es peligroso para ellos, porque su instinto es experiencia adquirida; pero no razonan n sus instintos – los sienten. Nosotros razonamos tanto nuestros instintos (porque tenemos algunos) y sobre nuestras intuiciones, y generalmente nos persuadimos a nosotros mismos de una posición falsa desde una base falsa de pensamiento. La razón es un instrumento con el que trabajamos, pero si comenzamos con premisas equivocadas estamos obligados a llegar a conclusiones falsas, por perfecto que sea aunque el razonamiento. Al trabajar lógicamente, podemos llegar a conclusiones correctas solamente con una premisa eterna, de ninguna otra manera
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Robert-Gagne

Robert-Gagne

Gagné analiza los cinco dominios y presenta las condiciones pertinentes para cada uno de ellos; podemos decir también, toda esta situación esta muy ligada a los eventos del aprendizaje[r]

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Robert Hall

Robert Hall

Sí, es tremendamente injusto el sistema de salud estadounidense; una vergüenza. Esta pregunta es crucial. Soy un poco radical con respecto al ámbito político de los EEUU. Temo que el país se esté deslizando hacia un estado fascista: cada quien vela por su propio in- terés, creyendo además que es un país elegido por Dios; es una so- ciedad sostenida por una fuerza militar, con todo el poder en manos de los grandes empresarios y apoyados por diversas religiónes o gru- pos religiosos de corte fundamentalista.

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Robert Frost

Robert Frost

Queremos que el poema sea bello, es decir, un paraíso verbal en la tierra, un mundo atemporal de juego puro que nos brinde deleite precisamente por contrastar con nuestra existencia hist[r]

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orar con... el cardenal newman

orar con... el cardenal newman

mente, .que .es .la .verdadera .arma .que .se .debe .usar . contra .la .incredulidad .del .futuro . 1.7 Procurad .ver .las .cosas .como .las .ve .Dios . .Tratad .de . formar .vuestros .juicios .sobre .personas, .sucesos, .ran­ gos, .fortunas, .cambios .y .tareas .tal .como .Dios .los . forma . .Tratad .de .ver .esta .vida .como .Dios .la .ve .

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COLEGIO CARDENAL ANTONIO SAMORE

COLEGIO CARDENAL ANTONIO SAMORE

“El Colegio Cardenal Antonio Samoré, es un establecimiento de educación humanístico - científica que concibe a la educación como un derecho social, formando un ciudadano activo y participativo, siendo la tarea fundamental de nuestro colegio entregar las herramientas necesarias para alcanzar dichas competencias en un clima organizacional sano, armónico y de respeto, otorgando así, un ser humano integral que sea capaz de enfrentar desafíos y exigencias, interactuar, aportar e integrarse exitosamente a la sociedad”.

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Memorias-Cardenal-Mindszenty

Memorias-Cardenal-Mindszenty

Siempre había echado de menos —-también bajo el régimen de Horthy — una labor de clarificación sobre aquello. Cuando iba a emprenderse algo similar — aunque de una manera insuficiente — se detuvo la acción por consideración a las relaciones comerciales con la Unión Soviética iniciadas por el conde Bethlen. Por lo que a mí respecta, inmediatamente después de mi primer cautiverio durante el período de «la dictadura del proletariado» húngara, me dediqué al estudio de todas las encíclicas y cartas pastorales que abordaban aquella problemática. Profundicé mis conocimientos sobre la filosofía materialista y leí literatura marxista, tanto nacional como extranjera. Adquirí así temprana conciencia de la naturaleza del enemigo de la Iglesia que teníamos delante, así como de las reales dimensiones que cabía dar al terror que nos amenazaba. «Todo concepto de Dios es una indecible indignidad, un despreciable autovómito», había escrito Lenin a Gorki, reconociendo de manera explícita que el programa comunista tenía como uno de sus objetivos la expansión del ateísmo. Igual que combaten el individualismo y la propiedad privada, tratan de formar a su manera la familia y dar su propio carácter al matrimonio. Toda oposición es liquidada. La forma de practicar las persecuciones a los cristianos ha cambiado en algo desde Nerón y Julián el Apóstata y también han cambiado las forjas revolucionarias desde Stalin. Una consigna de los bolcheviques dice así: «No quitamos las iglesias al pueblo, sino el pueblo a las iglesias». Los estudios históricos mencionados me enseñaron tempranamente que el compromiso con semejante adversario casi siempre ha beneficiado a éste. Apreciaba y aprecio a aquellos que permanecen al lado de la Iglesia con riesgo de su vida, con la segura convicción de que si bien un perseguidor de la Iglesia sustituye a otro, la Iglesia es siempre superior a sus adversarios. Pueden caer los castillos y las fortalezas, pero la Iglesia, con toda su debilidad humana, no perecerá. La sangre de los mártires es desde siempre semilla de la que vuelve a brotar una y otra vez tras los días de su Pasión. Semejantes pensamientos me fortalecieron a raíz de la visita del anciano obispo, conde János Mikes, al que como querido y paternal amigo sólo pude desencantar en aquella hora. Fue la última vez que nos encontramos en la prisión, en aquel mísero acomodo de Sopron, donde estábamos internados.
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Robert Jordan. Rueda deltiempo. del invierno. el corazón. Robert Jordan

Robert Jordan. Rueda deltiempo. del invierno. el corazón. Robert Jordan

Sin embargo, había un nuevo rey y una nueva Panarch para esta- blecer las leyes, y si bien el rey y Panarch de bían leal tad a una lejana em- peratriz, si bien los nobles seanchan ocupab[r]

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Memorias del Cardenal Mindszenty

Memorias del Cardenal Mindszenty

Como es lógico, la explicación que antecede y todo lo referente a la cápsula de zinc no era más que una maniobra de distracción. Meses antes se habían procurado, con ayuda de espías, los llamados «documentos de la conjura». Sabíamos que mediante intimidaciones y coacciones, se había tratado de que sirvientes, mecanógrafas y ordenanzas del arzobispado se pusieran al servicio de la policía. El jefe de mi cancillería averiguó que una mecanógrafa había hecho entrega a la policía de unos textos escritos por ella misma en su propia máquina de escribir. Tras su fuga al Oeste, el experto calígrafo Laszlo Sulner y su esposa declararon con todo detalle que algunos meses antes del registro domiciliario en Esztergom, les habían enseñado algunos de los documentos «encontrados» en la cápsula de metal para su manipulación, por encargo expreso de la policía política. Entre los «escritos encontrados» se contaban algunos que —por orden expresa mía — hubieran tenido que ser destruidos en el mes de octubre. No quería causar la desgracia de nadie. Yo mismo contaba desde hacía tiempo con un registro domiciliario y había advertido a mi secretario que procediera a la destrucción de escritos, dibujos, cartas borradores y en general cuanto pudiera servir, tras la adecuada manipulación, como una prueba contra mí. No existe fundamento alguno para suponer que mi secretario saboteara aquellas instrucciones. Nunca había ordenado la ocultación de documento alguno. Al término del registro tuve que firmar un documento. No me negué a ello, pero sí expresé mi protesta, tanto por el insólito trato dado a un cardenal como por la detención de dos sacerdotes adscritos a los servicios del arzobispado, el limosnero Imre Boka y el archivero, János Fabián.
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Sarah J. Maas - Az Orgyilkos Pengéje

Sarah J. Maas - Az Orgyilkos Pengéje

Talán ha Arobynn valaki mást küldött volna – talán ha csak később értesült volna az üzletről, olyankor, amikor túl elfoglalt ahhoz, hogy érdekelje –, valószínűleg[r]

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Ernesto Cardenal: ¿Profeta en su tierra?

Ernesto Cardenal: ¿Profeta en su tierra?

Según el ex miembro del directorio nacional del FSLN, Jaime Wheelock, quien prologó la primera edición del único libro escrito por Rugama, éste insistía en que había que concentrarse más “en el aspecto principal de la lucha”, que era justamente la lucha armada contra Somoza. “Resolver la cuestión del poder, y así resolver la cuestión de la cultura”, era el axioma con que a Wheelock le agradaba coincidir al presentar póstumamente la obra del joven poeta sacrificado. En Rugama, afirma Wheelock (1980: III), “se integran con plena armonía el pensamiento y la acción; la moral con la cultura; la realidad con la belleza... la revolución”. No había, pues, tiempo para dedicarse a forjar una carrera literaria. Aunque lo que sí es claro, al menos ahora que podemos examinar en perspectiva los avatares en la vida del poeta trapense, es que él sí tuvo tiempo de hacerlo, incluso en los momentos de pleno compromiso militante con el sandinismo; circunstancia posiblemente relacionada con el complaciente “tratamiento político” que habrían optado por dar a Cardenal los dirigentes sandinistas en la década de los setentas.
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La embajada del cardenal Zapata a Florencia

La embajada del cardenal Zapata a Florencia

animo. Estimase en lo q es, querria apoderarse de marido y estado, y con no saber ablar ny entender se duda de su tenerlo todo a su mandar, conoce a los q trata y sabe de quien se a de fiar, consolarseria d q dios o el diablo se lleve a Madama, pero ella esta bonissima y abla de la muerte de su marido con el buen semblante q pudiera tratar de la de Julio Cesar [de hecho, Cristina de Lorena murió el 19 de diciembre de 1636, sobreviviendo casi cinco años a la archiduquesa María Magdalena, que falleció el primer día de noviembre de 1631]. Como Sus M.des prosigan el faborecer esta señora, sin duda q ella se alçara con todo con todo y es lo mesmo q tenerlo Su M.d.
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