PDF superior Diseño industrial y artesanía . Una mirada desde la historia del arte

Diseño industrial y artesanía . Una mirada desde la historia del arte

Diseño industrial y artesanía . Una mirada desde la historia del arte

Maldonado, en El diseño industrial reconsiderado (1993), explica que la definición de la actividad del diseño industrial supone, implícitamente, que los objetos y/o los productos fabricados artesanalmente no son objetos del diseño industrial. Sin embargo, actualmente no existen justificaciones científicas para asegurar que solo los objetos y/o los productos elaborados según una manufactura industrializada moderna –caracterizada por la producción en serie– son más legítimos de aparecer en una bibliografía de la historia del diseño, por lo menos, en la Argentina. El objetivo de este artículo es, entonces, sostener que la diferencia histórica que existe entre el diseño industrial y la artesanía al momento de proyectar y de diseñar muebles –diferencia que se ha debatido, a nivel académico, en distintas universi- dades nacionales– es la correspondencia establecida entre el diseño y la tecnología a partir de la Revolución Industrial de Inglaterra. De este modo, el problema no se encuentra en la polaridad entre industria y artesanía, sino en el enfrentamiento entre capitalismo industrial y otros modos de producción anteriores al capitalismo industrial (como lo fue el feudalismo) que eran modos artesanales de producción. Por todo esto, se estableció una correspondencia entre las condiciones materiales de producción (estructura material o economía) y los fenómenos culturales: estéti- cos, estilísticos, artísticos (superestructura cultural o ideología). 3
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Hernandez Celiz Programa Historia del Arte y el Diseño2_2017

Hernandez Celiz Programa Historia del Arte y el Diseño2_2017

La segunda unidad nos introduce en los albores del desarrollo del diseño, analizando la mirada nostálgica de sus primeros teóricos (Ruskin, Morris), el concepto de diseño total y su rápida difusión en el ámbito europeo y americano. Ya en la segunda mitad del siglo XIX, el desarrollo de estilos artísticos individuales, en la forma del Postimpresionismo, anticipa el desarrollo de las Vanguardias históricas del siglo XX.

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Sede y localidad Sede Andina El Bolsón Carrera

Sede y localidad Sede Andina El Bolsón Carrera

La revolución industrial y el surgimiento de los diseños. Historia del arte y medios de comunicación de masas a partir del desarrollo de los métodos de impresión. Arte del S. XX: Vanguardias, arte moderno y postmoderno. Arte latinoamericano y argentino. El diseño y su desarrollo en el siglo pasado. Nuevas tendencias del arte actual.

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UNRNHernandez Celiz Programa 2014 Hist_Arte y D_2

UNRNHernandez Celiz Programa 2014 Hist_Arte y D_2

Los contenidos de la asignatura se encuentran organizados en cuatro unidades. La primer unidad nos permite una revisión de las diversas revoluciones que se sucedieron hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX tanto en el ámbito de lo artístico como de lo tecnológico y lo social. En este orden se analizará el correlato entre la Revolución francesa, la revolución industrial, las revoluciones sociales y las modificaciones que implicaron en el ámbito de lo social, en el campo de lo artístico y

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El otro y la mirada del otro

El otro y la mirada del otro

Productores y crítica siguen mirando a Europa. Deshora, puesta en hora, superación, son tres momentos de la puesta en discurso de la historia del arte local, siempre con la historia del arte europeo como horizonte deseable o a partir del cual construir la identidad: por querer producir los mismo (a pesar de las circunstancias singulares); por querer producir al mismo tiempo (y dejar de sentirse provincia cultural); o por querer hacerlo primero (y estar a la vanguardia).

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FIg. 1-Secuencia que ilustra la jerarquía figura- fondo que refiere al carácter orgánico de la obra

FIg. 1-Secuencia que ilustra la jerarquía figura- fondo que refiere al carácter orgánico de la obra

“El empleo del concepto de obra de arte, referido a los productos de vanguardia, plantea algunos problemas. Se podría objetar que la crisis del concepto de obra provocada por los movimientos de vanguardia no es evidente, que la discusión parte, pues, de falsas premisas. «La descomposición de la tradicional unidad de la obra se puede mostrar de modo completamente formal como tendencia colectiva de la modernidad. La coherencia y la independencia de la obra se cuestionan conscientemente Y acaso se destruyen metódicamente.» 1 Es preciso asentir a esta constatación de Bubner; no está claro, en cualquier caso, que de ello se desprenda que la estética deba renunciar hoy al concepto de obra. Bubner, por su parte, piensa en el regreso al kantismo como la única estética actual 2 . «Las únicas obras que cuentan hoy son aquellas que ya no son obras.» 3 La enigmática sentencia de Adorno emplea el concepto de obra en un doble sentido: por un lado, en un sentido general (y desde este punto de vista el arte moderno todavía tiene carácter de obra); por otro, en el sentido de obra de arte orgánica (Adorno habla de «obra redonda»), y es este concepto limitado el que destruye la vanguardia. Esto nos vale, pues, para distinguir entre un significado general del concepto de obra y un determinado uso histórico.
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Brindis por la Modernidad

Brindis por la Modernidad

La modernidad está constituida por sus máquinas, de. las que los hombres y mujeres modernos son meras reproducciones mecánicas. Este es un refrán familiar al siglo XX que comparten tanto los que aman al mundo moderno, como los que lo aborrecen. También es un disfraz de la tradición moderna del siglo xix en cuya -órbita decía moverse Marcuse, la tradición crítica de Marx y Hegel. Invocar a estos pensadores mientras se rechaza su visión de la historia como una actividad inquieta, una contradicción dinámica, una lucha y un progreso dialécticos, significa retener poco menos que sus nombres. Mientras los jóvenes radicales de la década de los sesenta luchaban por cambios que permitieran a la gente controlar sus vidas, el paradigma "unidimensional" proclamaba que ningún cambio era posible y que estas gentes ni siquiera estaban realmente vivas. A partir de este punto se abrieron dos vertientes. Una era la búsqueda de una vanguardia totalmente "fuera" de la sociedad moderna: 'el sustrato de náufragos y extranjeros, explotados y perseguidos por otras razas y otros colores, desempleados e inútiles". Estos grupos. de los ghettos de Estados Unidos o las cárceles del Tercer Mundo, podían clasificarse como la vanguardia revolucionaria por permanecer supuestamente intacta al beso de la muerte de la modernidad. Por supuesto, esa búsqueda está condenada a la futilidad. Nadie está o puede estar "fuera" del mundo contemporáneo. Para los radicales que entendieron esto, aunque se tomaran en serio el paradigma unidimensional, lo único que quedaba era la esterilidad y la desesperación.
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Viaje de Gulliver a Liliput

Viaje de Gulliver a Liliput

a los altos cargos y al gran favor de la corte. Se las adiestra en este arte desde su juventud, y no siempre son de noble cuna y de educación elevada. Cuando queda vacante un alto puesto, sea por fallecimiento o por haber caído en desgracia el titular (lo que sucede a menudo), cinco o seis de esos candidatos piden al em- perador permiso para entretener a Su Majestad y a la corte con un baile en la cuerda, y quien salta a mayor altura sin caerse consigue el puesto. Con mucha frecuencia se ordena a los minis- tros principales que muestren su habilidad y convenzan al em- perador de que no han perdido sus facultades. Flimnap, el teso- rero, hace en la cuerda floja, según es fama, una voltereta por lo menos dos centímetros y medio más alta que cualquier otro se- ñor del imperio. Yo le vi dar el salto mortal varias veces seguidas sobre un pequeño disco de madera sujeto a la cuerda, que no es más gruesa que un bramante corriente de Inglaterra. Mi amigo Reldresal, secretario de asuntos privados, es, en mi opinión, si no soy parcial, el que sigue al tesorero. El resto de los altos fun- cionarios son bastante parejos entre sí.
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Las Muy Ricas Horas del duque Jean de Berry

Las Muy Ricas Horas del duque Jean de Berry

También Jean de Francia, duque de Berry, murió en 1416, el 15 de junio, trun- cándose su sueño de ver terminado el códice de las Très Riches Heures. La pes- te se cruzó en el camino entre Jean de Francia y su obra cumbre, la que encargó con la finalidad de que fuese insuperable, quedó inacabada en cuadernillos sueltos guardados en un pequeño cofre. El derrochador amigo del arte, de los castillos, del lujo extremo, dejó muchas deudas y por ello tras su fallecimiento se realizó un atestado de inventario y valoración de sus bienes que se conserva ac- tualmente en la Bibliothèque Sainte-Geneviève, donde se puede leer lo siguiente: “en une layette plusieurs cayers d’unes très riches heures que faisoient Pol el ses frères, très richement histories et enluminiez. - 500 livres”. En un cofrecillo varios cuadernillos de unas muy ricas horas que hicieron Pol y sus hermanos, muy ricamente historiadas e iluminadas. - 500 libras.
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vampiro polidori

vampiro polidori

Sucedió en medio de las disipaciones de un duro invierno en Londres. Apareció en diversas fiestas de los personajes más importantes de la vida nocturna y diurna de la capital inglesa, un noble, más notable por sus peculiaridades que por su rango. Miraba a su alrededor como si no participara de las diversiones generales. Aparentemente, sólo atraían su atención las risas de los demás, como si pudiera acallarlas a su voluntad y amedrentar aquellos pechos donde reinaba la alegría y la despreocupación.Los que experimentaban esta sensación de temor no sabían explicar cual era su causa. Algunos la atribuían a la mirada gris y fija, que penetraba hasta lo más hondo de una conciencia, hasta lo más profundo de un corazón. Aunque lo cierto era que la mirada sólo recaía sobre una mejilla con un rayo de plomo que pesaba sobre la piel que no lograba atravesar.
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Byron El entierro

Byron El entierro

Era unos años mayor que yo, un hombre de fortuna considerable y familia de prosapia. Ventajas que él ni devaluaba ni sobreestimaba gracias a su gran capacidad. Algunas circunstancias singulares en su historia personal lo habían convertido para mí en objeto de atención, interés y hasta de estimación, que no disminuían ni sus modales reservados ni las ocasionales muestras de angustia que a veces le acercaban a la enajenación mental.

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jane eyre

jane eyre

ostentaba un nombre distinguido y ningún círculo se me cerraba. Busqué mi ideal femenino entre las damas inglesas, las condesas francesas, las signoras italianas y las alemanas gräfinen. Nunca hallé lo que buscaba. Alguna vez creía encontrarlo a través de una mirada, de un ademán, de un acento apasionado, pero pronto caía en la decepción. No imagines que buscaba un ideal perfecto de cuerpo y de alma. No buscaba sino una mujer que fuese la antípoda de Bertha Mason. Entre cuantas conocí no hallé ninguna que me decidiera a pedirla en matrimonio. Desilusionado, me entregué a la disipación, aunque no al libertinaje, porque esto lo odiaba y lo odio. ¡Y además era el tributo característico de mi Mesalina antillana! Bastaba que fuese así para que lo aborreciese. »No pudiendo vivir solo, me busqué amantes. La primera fue Céline Varens. Ya sabes lo que sucedió con ella. La siguieron otras dos: Giacinta, que era italiana, y Clara, alemana, ambas consideradas como beldades. ¿De qué me sirvió su belleza? Giacinta era ineducada y violenta y me hartó a los tres meses. Clara era honrada y tranquila, pero de corta inteligencia y escasa sensibilidad. No congeniábamos. Así que preferí darle una cantidad que le permitiera vivir honorablemente y me libré de ella. Veo por tu cara, Jane, que no formas buena opinión de mí. Me consideras un hombre sin principios ni sentimientos, ¿no?
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La Leyenda de Sleepy Hollow y otros cuentos de fantasmas[1]

La Leyenda de Sleepy Hollow y otros cuentos de fantasmas[1]

Alcanzó el sol, en ese punto, el meridiano; el sortilegio seguía implacable su curso, y voló el alazán, más que galopar, para cruzar la llanura, salvar la fuerte corriente del Tajo y llevar al príncipe, confuso y aterrorizado, hasta la cueva. Allí quedó otra vez convertido en estatua el alazán, junto a la mesa de hierro. Ahmed respiró hondo, aliviado, viendo al fin quieto al bruto; echó pie a tierra, se quitó la armadura, que puso en donde antes estaba, como la lanza, para evitar que el sortilegio se cumpliera inexorablemente sobre su destino. Abatido, buscó asiento en el suelo y se puso a meditar sobre cuanto había sucedido, acerca de la situación extrema a que se había visto abocado por aquellas artes mágicas de las que hizo uso. Se dijo, muy triste, que ya no podría volver a Toledo, luego de haber humillado a los cristianos y tirado por tierra a su rey. ¿Qué pensaría la hermosa princesa sobre comportamiento tan brutal y desalmado como el suyo? Lleno de ansiedad pidió a sus alados mensajeros que acudieran a recoger noticias. No hubo foro público que no recorriese el loro, que volvió con infinitos comentarios; todo Toledo se hallaba sumido en la consternación; la princesa había sufrido un desmayo, al ver aquel desastre, y tuvo que ser retirada a sus aposentos; la justa acabó en algarabía brutal y gran confusión; sólo se hablaba en las calles de la súbita aparición de aquel jinete árabe, diciendo unos que era un mago malvado, otros que un demonio salido del infierno, y no faltaban los que aludían a los hechizos que referían las antiguas leyendas que hablaban de guerreros ocultos por arte de encantamiento en las cuevas de las montañas... Todos, sin embargo, coincidían en que era imposible que tanto desastre pudiera ser causado por un mortal, y al decirlo hacían la cruz para espantar al demonio.
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Furniture class

Furniture class

Making medieval furniture using traditional methods requires developing skills with hand tools The skills of the medieval craftsman, figure 1, are essentially the same as the late 19 th [r]

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Leopoldo Marechal – Antígona Vélez

Leopoldo Marechal – Antígona Vélez

Orfeo y Eurídice. Orfeo era hijo del dios Apolo y de la musa Calíope, y ambos le habían enseñado a cantar y a tocar la lira de manera tal que cuando lo hacía, acudían los pájaros, peces, y hasta los árboles y rocas dejaban su inmovilidad para acercarse y oírlo. Orfeo estaba recién casado con la joven Eurídice (quien no tiene relación con la esposa de Creonte, del mito de Antígona) cuando ésta fue picada por una víbora y murió. Desesperado, Orfeo decidió descender al Hades, la morada subterránea donde permanecían los muertos según las creencias griegas. Para conmover a los dioses que custodiaban a los muertos, cantó muy dulcemente hasta que consiguió su propósito. Se le permitió que Eurídice regresara con él a la tierra, con tal que Orfeo no mirara ni una sola vez hacia atrás. Asustado por el silencio del reino de las sombras, temeroso de que su amada no lo siguiera, Orfeo, dirigió una mirada rápida sobre su hombro. Y vio por última vez la sombra de Eurídice, que lo miraba con amor y tristeza y que no tardó en desvanecerse. En vano Orfeo vagó lloroso cerca del reino de los muertos, ya que no se le concedió nueva entrada. Tuvo que volver a la tierra, donde se refugió en los bosques, hasta que murió de tristeza. A su muerte, su lira y su cabeza fueron arrebatadas por el mar, que las arrastró hasta la isla de Lesbos, famosa en la antigüedad por sus poetas y músicos.
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Hernandez Celiz_Programa Historia del Arte y el Diseño1_2017

Hernandez Celiz_Programa Historia del Arte y el Diseño1_2017

Introducción a la Historia del Arte y el Diseño: metodología, herramientas y fuentes de estas disciplinas. Prehistoria europea y americana: la función del arte, el carácter simbólico de la representación naturalista. El papel y concepto de artista en dicho contexto. Introducción al arte en Centro, Mesoamérica y zona Andina: rasgos generales y particulares del arte Precolombino. Egipto y Mesopotamia. Arte para la vida y arte para la muerte: desarrollo de la arquitectura religiosa, política y funeraria y artes asociadas.
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SENTIDO Y SENSIBILIDAD JANE AUSTEN

SENTIDO Y SENSIBILIDAD JANE AUSTEN

A pesar de lo mucho que había sufrido en su primera conversación con Lucy sobre el tema, pronto sintió un vivo deseo de reanudarla, y esto por más de una razón. Deseaba escuchar otra vez muchos detalles de su compromiso; deseaba entender con mayor claridad lo que Lucy realmente sentía por Edward, si era en verdad sincera en sus declaraciones de tierno afecto por él; y muy en especial quería convencer a Lucy, por su presteza en incursionar en el asunto de nuevo y su tranquilidad al conversar sobre él, que no le interesaba más que como amiga, algo que temía haber dejado al menos en duda con su involuntaria agitación durante su conversación matinal. Que Lucy se inclinara a sentirse celosa de ella parecía bastante probable; era evidente que Edward siempre la había alabado mucho, y evidente no sólo por lo que Lucy decía, sino por su atreverse a confiarle, tras tan poco tiempo de conocerse en persona, un secreto tan reconocida y obviamente importante. E incluso los comentarios jocosos de sir John podían haber pesado en ello. Pero, en verdad, mientras Elinor siguiera sintiéndose tan segura en su interior de que Edward realmente la amaba, no se requería de más cálculos de probabilidades para considerar natural que Lucy se sintiera celosa; y de sus celos, su mis- ma confidencia era prueba suficiente. ¿Qué otra razón podía haber para revelar su historia, sino que Elinor supiera de los mayores derechos que Lucy tenía sobre Edward y aprendiera a evitarlo en el futuro? No le costaba mucho comprender hasta este punto las intenciones de su rival, y en tanto estaba firmemente decidida a actuar según lo exigían todos los principios de honor y honestidad para luchar contra su propio afecto por Edward y verlo lo menos posible, no podía negarse el consuelo de intentar convencer a Lucy de que su corazón estaba indemne. Y como nada podían agregar sobre el tema más doloroso que lo ya escuchado, no dudó de su propia capacidad para soportar tran- quilamente una repetición de los pormenores. .
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LO MONSTRUOSO EN LA ÉPOCA REALISTA

LO MONSTRUOSO EN LA ÉPOCA REALISTA

En un contexto social similar surge con anterioridad al simbolismo el realismo. Entonces, ¿sería posible encontrar en la obra de los artistas vinculados con el realismo, la exteriorización de los mismos o similares miedos? ¿Sería posible identificar “monstruos” en un arte que pretende ante todo plasmar sólo lo que ve? De una rápida observación de las obras relista surgen como temas y motivos: la aparición de paisajes familiares, lo cotidiano, la gente común, el obrero, la ciudad, el campo y sus labores, el trabajo del campo frente a la ciudad y la industria. El poder político y sus excesos. Estos temas no parecen, a primera vista, estar vinculados a lo monstruoso.
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BYRON LORD – El Corsario

BYRON LORD – El Corsario

vuelve a Conrado con temor la vista; baja su velo y permanece muda, los brazos cruza sobre el pecho y fija su mirada en el suelo; que aunque crucen mil sentimientos por su mente altiva, el alma aquella en el amor tan pura, tan llena de odio si el furor la excita, no del rubor de la mujer, el crimen atroz que ha cometido, al rostro priva. Conrado lo conoce, y, sin embargo, siente; ¿qué debe hacer? A la cautiva perdonará, su crimen detestando. Sabe que el cielo con sus santas iras castigará esa falta: olas de llanto que de Gulnara empañan las pupilas no bastarán para lavar su mancha; pero la mano que causó la herida, la misma mano quebrantó sus hierros. Los negros ojos de la esclava mira, y ve su frente pálida inclinarse; la ve cambiada, débil y abatida;
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