PDF superior El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

Naturalmente, eso no significa difuminar la distinción en- tre teoría y praxis, sino que se trata más bien de hacer ver que en el proceso de la sociedad la teoría se revela como un mo- mento de la praxis social. En este contexto sí cabe decir que Marx invierte en un sentido materialista la tesis sostenida ya por Fichte y Hegel, de acuerdo con la cual el conocimiento se redescubre como un momento de la práctica humana. En su Fenomenología del espíritu, Hegel explica este tránsito como el paso de la conciencia que quiere conocer su objeto a aquella otra figura en la que la conciencia descubre que es ella misma con su acción la que configura el objeto, de modo que pone de manifiesto que tras el conocimiento se oculta la acción: es ac- tividad de conocer. Pero este giro con el que se inicia el capítu- lo IV, que trata de la autoconciencia, solo comprende esa acti- vidad cognitiva cuando es concretamente remitida a la vida, tan solo en la cual quedan enraizadas todas las actividades humanas.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Para Adolfo Sánchez Vázquez la praxis es una actividad creadora, fundada en el conocimiento teórico rigurosamente justificado. Pero, a su vez la justifi- cación epistémica de la teoría está en función de su efectividad para transfor- mar la realidad circundante, de acuerdo a fines y valores ética y políticamente fundamentados. Por ello, Sánchez Vázquez enfatiza la actividad de filosofar sobre la obra filosófica misma. Filosofar para él “significa cierta relación con un mundo que no nos satisface y, con ella, la aspiración, el ideal o la utopía de la transformación”. 10 Así, se filosofa siempre entre lo que es y lo que debe ser,
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Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

Para una lectura política de la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez: Lenin vs. Althusser

Es un hecho que los doce años transcurridos entre 1967 y 1980 se distinguen por una densa red de acontecimientos cuya presencia a lo largo y ancho del mundo provocó en lo inmediato y lo mediato consecuencias de toda índole, las más de ellas significativas y profundas. A ese respecto pueden ser ejemplares los movimientos estudiantiles de Francia, México y otros países en 1968; la “primavera de Praga” ese mismo año; el ascenso y la caída de la “vía pacífica al socialismo” en Chile entre 1970 y 1973; el inicio de una fase decreciente en los ciclos históricos de capital en 1974; la derrota de Estados Unidos en Vietnam en 1975; la “Revolución de los claveles rojos” en Portugal y la muerte de Franco también en 1975; el auge del movimiento obrero mexicano e internacional que se verifica entre 1969 y 1976 y sus estrepitosas derrotas a partir de 1977; el “eurocomunismo”; la revolución sandinista en Nicaragua y el viraje hacia la derecha de los gobiernos de las grandes potencias occidentales a partir de 1980. Tales hechos son solamente algunos de los rasgos más evidentes de los nuevos contenidos de la realidad que no podían haber pasado desapercibidos a una mirada atenta y crítica como la de Sánchez Vázquez, de modo que, aun cuando esos fueran los únicos motivos que lo impulsaron a subrayar la ver- tiente política de su obra, ello estaba plenamente justificado. En un contexto histórico-concreto en donde una importante suma de eventos ilustran el ascenso de las luchas de clases revolucionarias —pero en donde otra serie de hechos, igualmente abultada, ya anuncia en sentido contrario y de manera in- equívoca la presencia de una suerte de reflujo en el proceso de la revolución—;
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Adolfo Sánchez Vázquez Reloaded

Adolfo Sánchez Vázquez Reloaded

Carlos  Oliva  Mendoza     La  obra  de  Sánchez  Vázquez,  como  se  sabe,  es  más  que  relevante  en  la  revisión  crítica   del   marxismo   y   esto,   lamentablemente,   es   sólo   reconocido   en   el   mundo   del   pensamiento  en  español;  se  sabe,  también,  que  su  trabajo  en  el  área  de  la  estética  no   sólo  es  seminal  y  pionero  en  muchos  aspectos,  sino  de  una  vigencia  poco  reconocida   en   la   actualidad.   El   filósofo   marxista   exiliado   en   México   a   causa   del   franquismo   español  puede  ser  un  excelente  índice  para  conocer  el  estado  de  la  estética  en  el  siglo   XX.   Sus   debates   no   sólo   se   centraron   en   las   tradiciones   marxistas,   materialistas   y   formalistas   de   la   estética,   sino   que   debatió   puntualmente   con   las   estéticas   de   corte   idealista,  las  estéticas  analíticas  y,  en  los  últimos  años  de  su  vida,  con  las  estéticas  de   la  recepción.  Nunca  abandonó,  además,  los  estudios  de  caso  sobre  poéticas  específicas,   en   especial,   las   concernientes   a   las   artes   pláticas   y   la   literatura.   Bajo   la   idea   de   la   filosofía  de  la  praxis,  en  la  que  una  relación  vital  entre  la  práctica  y  el  ejercicio  de  la   teoría  determina  la  viabilidad  y  demarcada  la  objetividad  de  nuestros  juicios,  siempre   se   preguntó   por   las   condiciones   de   existencia   y   recepción   del   arte,   así   como   las   condiciones   de   socialización   del   fenómeno   estético   en   lo   que   consideró   el   hostil   mundo  del  capitalismo.  
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Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Prueba de la rectitud revolucionaria de la Filosofía de la praxis es el hecho de que en la década de los ochentas, Sánchez Vázquez reflexio- nara críticamente, en efecto, la naturaleza de la URSS. Señalando sin ambagajes que no era socialista. Sino que se trataba de una sociedad atípica, tampoco capitalista. Y ciertamente existían en la URSS facto- res en los que puede basamentarse tal afirmación. Como el propio autor que nos ocupa señala: la propiedad estatal, el estado omnipoten- te y el partido único incrustado tanto en la política como en la eco- nomía y la cultura, en fin, en todos los órdenes de la vida social. Por lo cual denuncia con precisión al que llama "Nuevo sistema de domi- nación" erigido contra la democracia y la solidaridad socialistas". Ni más ni menos, refrendó puntualmente esta crítica a la URSS en oca- sión de la primera Mesa de Homenaje a su persona y su obra que tu- vo lugar en el contexto del presente ciclo de conferencias a 150 años de la redacción de los Manuscritos de 1844.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el otro marxismo

Adolfo Sánchez Vázquez y el otro marxismo

los primeros aportes de adolfo Sánchez Vázquez a un nuevo marxismo se dieron en el campo de la estética y la teoría del arte. en abierta polémica con las posiciones del marxismo soviético, resumidas por el teórico ruso Zhdanov, que aplicaban al terreno del arte la teoría del conocimiento como un mero reflejo de la realidad, adolfo Sánchez Vázquez defendió repetidamente la idea de que el arte, al ser la versión más libre de la praxis humana, muestra en su pureza el carácter creativo de la misma. Si algo distingue al ser humano de los demás seres es, según Sánchez Vázquez, el hecho de que sólo él es capaz de crear un mundo propio, el mundo de lo social, dotado de una autonomía respecto del mundo natural. la dignidad humana, lo mismo individual que colec- tiva, reside en la libertad que es propia de todo creador. la reivindica- ción de esta dignidad humana en lo concerniente a la esencia y la función del arte fue para Sánchez Vázquez el primer paso en la elaboración de la obra que es seguramente su mayor contribución a la teoría marxista, su Filosofía de la praxis.
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Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

Ciertamente, fue la concepción del marxismo como filosofía de la praxis, cuyos orígenes rastreé en el joven Marx, particularmente en el de los Manuscri- tos de 1844 y que asumí abiertamente en mi tesis doctoral, lo que me llevó a enfrentarme tanto al dia-mat soviético en los años sesentas, como a la nueva versión científica y positivista del marxismo de Althusser, a la crítica del cual dediqué en los años setentas una obra entera. El ontologismo universal del dia- mat constituiría una ideologización del marxismo que acabó por desnaturali- zarlo, al convertirlo en la justificación de una práctica política acorde con los intereses del partido y del Estado en la ex Unión Soviética. Con la reivindicación de la praxis como eje categorial frente a su metafísica materialista y a la proyec- ción determinista y teleológica de ésta, tanto en su concepción de la sociedad como en su filosofía de la historia, se reivindicaba a su vez, la vocación práctica del marxismo, rotundamente afirmada por Marx: “de lo que se trata es de transformar el mundo”. Con este enfoque praxeológico me enfrenté asimismo a la versión cientifista y estructuralista del marxismo que disfrutaba de cierto auge en nuestros medios académicos. Aunque el empeño de Althusser de resca- tar el lado científico del marxismo no dejaba de ser saludable, acabó por enviar al limbo de la ideología todo el contenido humanista de su proyecto de emanci- pación. Por otro lado, su teoricismo —del que nunca logró zafarse— desvinculaba la teoría como praxis autosuficiente de la praxis real, política. En suma, la concepción de la praxis que adopté —como actividad teórico-práctica, subjetiva y objetiva a la vez—, permitía restablecer los aspectos medulares del marxismo —como proyecto de emancipación, crítica, conocimiento y vocación prác- tica— que el dia-mat soviético, con su ideologización, desnaturalizaba. Por otra parte, permitía mantener, en su unidad teórico-práctica, lo que el marxismo de Althusser, con su teoricismo y cientifismo, desvinculaba. En pocas palabras, se podía entender el marxismo como creemos que lo entendía Marx: como inter- pretación e intervención teórica en la transformación efectiva del mundo.
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Adolfo Sánchez Vázquez

Adolfo Sánchez Vázquez

En su obra Filosofía de la praxis (1967), que fue originalmente su te- sis doctoral, rastrea filológicamente el concepto "praxis" en la filosofía y propone sus diversas dimensiones. Más tarde, en su ensayo "La fi- losofía de la praxis como nueva práctica de la filosofía", incluido en Ensayos marxistas sobre filosofía e ideología (1983), concluye que: "El marxismo representa una innovación radical en la filosofía. Su nove- dad estriba en ser una nueva práctica de la filosofía pero lo es justa- mente por ser una filosofía de la práctica". Para Adolfo Sánchez Váz- quez la filosofía marxista es una filosofía de la praxis, inseparable de sus funciones ideológica, crítica, política, gnoseológica y autocrítica.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Hay una diferencia entre la interpretación de la obra de Marx de Sánchez Vázquez y la de Schmidt que queremos mencionar aquí; se expresa claramente en las respectivas investigaciones sobre el concepto de praxis. Mientras el segundo comprende la praxis humana como prioritariamente económica, el primero, en cambio, cuando llega a abordar formas especiales de praxis, menciona en particular a la política y la artística. Esta diferencia va acompa- ñada de la diversa ubicación del centro de gravedad por ambos autores en su lectura de Marx. Mientras Sánchez Vázquez se apoya principalmente en los escritos juveniles de Marx, dándole no mucha importancia a El capital, Al- fred Schmidt parte de la observación “de que Marx no se muestra de ninguna manera más filósofo cuando se sirve del tradicional lenguaje académico de los filósofos.” Por eso, en su libro acerca del concepto de naturaleza en Marx, advierte de entrada que
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Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

defensa de unos ideales: "La trágica experiencia de la Guerra ci- vil había terminado para mí. A lo largo de ella y, sobre todo, en los últimos meses, había adquirido propiamente una tonalidad trágica. Como en las grandes tragedias se luchaba de un modo insobornable por unos principios, por una causa, aunque ello significara la mar- cha inexorable a un desenlace infeliz: el fracaso, la derrota, la muer- te [...] Conscientes de la grandeza de nuestra causa, del significado universal de nuestra guerra y convencidos asimismo de haber ac- tuado como debíamos, nos sentíamos, en plena derrota —camino de los campos de concentración—, superiores a nuestros vencedores en el campo de batalla". "La Guerra civil fue para mí una experiencia vital importantísima, pero [...] muy poco propicia para enriquecer mi menguado bagaje teórico-filosófico. Para un joven militante de filas como yo, ser marxista significaba entonces comprender lajus- teza de nuestra lucha y la necesidad de actuar subordinándolo todo a un objetivo prioritario: ganar la guerra, y aunque las perspectivas de la victoria se alejaran [...] el objetivo no podía ser otro que luchar y luchar. Pensar en otra cosa, desviarse de ese objetivo combatiente, prosiguiendo, por ejemplo, mis estudios universitarios [...] me hu- biera parecido no sólo inconcebible sino indigno. Enfrascado en la lucha, carente por otra parte de la información necesaria y del instrumental teórico-crítico indispensable y deslumbrado todavía por el mito de la `patria del proletariado', mal podía ver claro a tra- vés del velo que por entonces tejía y destejía el stalinismo ".24
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Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Por otro lado, no es menos cierto que el arte nos permite conocer la realidad exterior e interior del hombre y que un tipo de arte es más propicio para conocer determinadas aristas de esta. Finalmente, y puesto que las categorías son solo para poder definir un tipo de arte con características similares, concluimos que, dada la polifuncionalidad del arte, un determinado tipo de arte, delimitado conceptualmente, tiene una función más accesible a la hora de comprender la realidad. Pensamos, ciertamente, que como el arte solamente es de un tipo o de otro (arte realista, arte naturalista, arte sueco, arte latinoamericano, etc.) salvo en conceptos, sino que el arte es Arte, la definición de qué es y no es, frente a una cantidad de objetos, recae en la polifuncionalidad; es decir, como plantea A.S.V., el arte nos permite conocer la realidad a través del hombre, y su sentido último es socializar la creación, o sea, la experiencia de lo artístico a los demás hombres en pos de la construcción de una nueva sociedad, más justa, más equitativa; queda pues, que el verdadero arte está definido de acuerdo al grado en que la realidad haya penetrado en él y sea capaz, a su vez, de reflejarlo, pero a diferencia de Lukács, cuyo pensamiento es muy parecido, en este reflejo tiene que quedar bien marcado lo esencial humano, es decir, debemos, de alguna manera, habernos objetivado en la obra. Por ejemplo, creaciones tan disímiles como una pintura paisajística y una cubista, serán arte en la medida que reflejen la realidad fuera del
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Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Presentamos aquí un extracto de una bibliografía exhaustiva que estamos elaborando, por lo que nos limitamos a mencionar los libros de Adolfo Sánchez Vázquez, así como los principales artículos que no se publicaron en alguno de sus libros. Se han excluido prólogos, introducciones, entrevistas, reseñas de libros y traducciones realiza- das por él para la obra de otros autores; asimismo, no se incluyen referencias hemerográficas a su obra.

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Adolfo Sánchez Vázquez galardonado por la UNAM

Adolfo Sánchez Vázquez galardonado por la UNAM

Tengo treinta años de actividades en la UNAM, veinticinco como profesor de carrera. Antes andaba de un lado a otro, dando clases, haciendo traducciones, trabajando para subsistir y en esas condi- ciones era difícil hacer una obra propia de investigación, así que no es casual que a partir de mi nombramiento como profesor de carre-

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Adolfo Sánchez Vázquez  Ética y política

Adolfo Sánchez Vázquez Ética y política

Daba la impresión, al principio, de que Sánchez V á z q u ez estuviera sólo interesado por los pro b l e m a s estéticos, pero al cabo de un corto tiempo advertimos que en ellos encontraba un asunto decisivo: lo que había escrito Ma rx a ese pro p ó s i t o. Sánchez V á z q u ez se c o m- placía en hallar problemas y formular preguntas, en r a s- trear en algunos textos extraños (en los que acaso se podría encontrar, de manera poco sistemática) algunas ideas a las que se encargaría de otorgarles forma. A esta tarea se dedicó Sánchez Vázquez y, de manera paralela, al estudio central de un concepto: el de praxis. Pe ro además, como si semejara una fundación, al estudio de la ética, el tema que aquí y ahora nos reúne. La ética y junto con ella el otro eje del pensamiento de Sánchez
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De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

De desterrado a transterrado: el exilio en Adolfo Sánchez Vázquez

En estos textos Sánchez Vázquez está tocando el centro mismo de su polémica con Gaos sobre la dinámica y la significación mismas del exilio. Gaos se encontró muy pronto a gusto en México, plenamente a gusto, y casi desde un principio del exilio decidió deshacer la maleta e integrarse consciente y plenamente a la vida mexicana, que le ofreció mucho trabajo, eso sí, en forma de cursos, conferencias y traducciones, pero lo compensó con grandes reconocimientos, grandes alumnos y una libertad total para realizar una espléndida obra filosófica —en contraste con la mayoría de los exiliados, que supusieron que muy pronto, a más tardar al término de la guerra mundial, habrían de regresar a España en triunfo a restaurar la República, y que tardaron en deshacer sus maletas y buscar, activamente, la integración plena a la vida mexicana.
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Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Yo tengo una experiencia fresca con respecto a los nuevos filósofos, porque visitaron México a comienzos de este año. He de confesar que ahí nadie había oído hablar entonces de ellos porque sus edicio- nes, ni en francés ni en español, no habían llegado hasta nosotros. Su visita a México fue precedida por un gran despliegue de publici- dad a través de la televisión comercial. Hubo incluso una presentación de sus puntos de vista antes de que llegaran. A mí me pareció sinto- mático que se presentara a unos autores cuya obra era desconocida. El hecho de que no fueran invitados por la Universidad o por un centro de investigación, sino por un aparato comercial, también me parecía sintomático. Lo que yo pienso de los nuevos filósofos, una vez conocidas sus teorías, es que ni son tan nuevos ni son filósofos. Ellos se aferran a una temática muy limitada, recogida de hechos, muy negativos la mayor parte de ellos, ocurridos en algunas socie- dades llamadas socialistas. Sobre esa base, ellos elaboran una crítica que no sólo se refiere a esas experiencias directas, inmediatas, sino que también se extiende a toda la teoría marxista y que comprende, por supuesto Stalin, aunque también afecta a Lenin y al propio Marx, en un intento de presentar al marxismo como culpable, como teo- ría, de todas esas experiencias negativas y dolorosas que, por otra parte, los propios marxistas tienen que reconocer.
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Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

tierro, sino también a los intelectuales mexicanos y latinoamerica- nos. Jugó un papel importante por su contenido y por su presenta- ción. Propiamente hablando, era un periódico literario. Hicimos doce o catorce números, luego tuvimos problemas con la empresa; deseaba imponernos un director y lo abandonamos. Después tuve un ofrecimiento para ir a una universidad de provincia, que tú conoces, la Universidad de Morelia, en el Estado de Michoacán. Ahí estuve im- partiendo clase de materias fundamentales a nivel de preparatoria. Tuve tiempo para leer. Mi preocupación literaria fue dando paso a la filosófica, y con el bagaje adquirido pude volver a México. Creo re- cordar que estuve tres años en Morelia y continué mis estudios en la Universidad de México. Hice la carrera de Letras y completé mi carrera de Filosofía, después presenté la tesis Conciencia y realidad en la obra de arte, una tesis que nunca he querido publicar...
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Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

Adolfo Sánchez Vázquez, o de la pasión por la justicia

Intentando un acto de justicia estamos hoy, como herederos, con al- guien que vertebró su hacer y su saber, su vida entera, en torno a ella. Combatiente de la Guerra civil española, su poeta, atravesado por el hachazo del exilio. Filósofo de lo que constituimos y nos constituye como sujeto humano colectivo en la praxis y el saber de la praxis y, por eso, luchador anticapitalista y teórico marxista. E igualmente, desde ahí, crítico de muchas de las encarnaduras de esas luchas y sus teorizaciones. Forjador, en suma, de una cultura socialista, democrática y crítica, este hombre atravesó muchas muertes, personales y colectivas, con el pulso ardiendo de su pasión por la justicia. Y logró hacer palabra de esa pasión y sus trabajos del duelo, para simbolizarla, significarla, inscribirla, tras- mitirla, heredarla. Filósofo de la praxis, entonces. Y por tanto, filósofo de la justicia (axia) en cuanto tensión entre política y moral: ese lugar donde la construcción de lo humano colectivo pasa siempre por los di- fíciles enlaces entre lo producido y lo que lo desborda, constituyéndolo y llevándolo más allá de sí en cuanto historia humana.
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Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

Adolfo Sánchez Vázquez. Exilio y literatura

con lo que el autor indica de antemano que se trataría sólo de paseos, entradas y sa- lidas rápidas de un filósofo a los terrenos de la literatura. Las incursiones que confor- man el libro son sus ensayos –el núcleo duro de ese libro– donde además del estudio de la Generación del 98, se analiza con mucha agudeza la picaresca, parte de la obra de Garcilaso, Cervantes, García Lorca, sor Juana, José Revueltas, Octavio Paz, Alejandro Rossi, Jaime Labastida, Gogol, Kafka, la tragedia corneilleana, la concepción de lo trágico en Marx y Engels o la relación entre ideología, política y literatura en Lenin y Tolstoi, entre otros temas. En el resto de la compilación, se encuentran las incur- siones dedicadas a conmemorar y evocar hechos relevantes o personalidades a las que lo unió una línea de percepción y pensamiento muy cercana en el terreno literario –Emilio Prados, Antonio Machado, Miguel Hernández, Neruda, Juan Rejano y Ma- rinello–; por último, el libro incluye una serie de trabajos pequeños, conformados básicamente por una serie de crítica descriptiva que se hace con motivo de la presen- tación de libros. Ahí Sánchez Vázquez trabaja sobre libros de Valle-Inclán, Dámaso Alonso, León Felipe, Francisco Rebolledo y Óscar de la Borbolla; como se ve por la variedad de autores y sus temáticas, estas críticas no son programáticas o especializa- das en una rama de la filosofía o la literatura. Se trata, por el contrario, de presenta- ciones ocasionales, donde se practica la tradición de la literatura como conversación pública y crítica.
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Sánchez Vázquez: la filosofía como praxis

Sánchez Vázquez: la filosofía como praxis

críticamente la sociedad contemporánea, sus procesos políticos y económicos, las expresiones científicas, art í s- ticas y morales, siempre con una enorme sensibilidad para denunciar la injusticia, especialmente del sistema capitalista, pero también para cuestionar la inautentici- dad ética o estética. Como humanista social y política- mente comprometido, Adolfo Sánchez V á z q u ez ha pro- puesto incansablemente utopías que logren superar las injusticias y miserias de la sociedad capitalista. En los d i f e rentes campos de la filosofía que ha cultivado (ética, filosofía política, estética, teoría del conocimiento), así como la crítica y la creación literaria. Sánchez Vázquez ha sido siempre un académico del más alto nivel y un h o m b re congruente con sus principios éticos y sus com- p romisos políticos. Ambos catedráticos han sufrido per- secución por sus ideas emancipadoras y sus compromi- sos republicanos. Alonso de la Veracruz en manos de la Inquisición y Adolfo Sánchez V á z q u ez por la dictadura franquista.
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