PDF superior El voto femenino y la lucha de clases

El voto femenino y la lucha de clases

El voto femenino y la lucha de clases

El estado capitalista no ha podido evitar que las mujeres del pueblo asuman todas estas obligaciones y esfuerzos en la vida política. Faso a paso, el Estado se ha visto obligado a garantizarles los derechos de asociación y de reunión. Sólo les niega el último derecho político: el derecho al voto, que les permita elegir directamente a los representantes populares en el parlamento y en la administración, y que les permita ser, asimismo, un miembro electo de estos cuerpos. Pero aquí, como en todos los ámbitos de la sociedad, el lema es: «¡Ojo con empezar cosas nuevas!» Pero las cosas ya han empezado. El actual Estado claudicó ante las mujeres proletarias al admitirlas en las asambleas públicas y en las asociaciones políticas. Pero el Estado no cedió aquí por voluntad propia, sino por necesidad, bajo la presión irresistible del auge de la clase obrera. Y fue también el apasionado empuje de las mujeres proletarias mismas lo que forzó al Estado policíaco pruso- germano a renunciar al famoso «sector de mujeres» [el «sector de mujeres» instituido en 1902 por el ministro prusiano Von Hammerstein obligaba a reservar en las reuniones políticas una sección especial para las mujeres] en las reuniones y abrir las puertas de las organizaciones políticas a las mujeres. La bola de nieve empezaba a rodar más deprisa. Gracias al derecho de asociación y de reunión las mujeres proletarias han tomado una parte activísima en la vida parlamentaria y en las campañas electorales. La consecuencia inevitable, el resultado lógico del movimiento es que hoy millones de mujeres proletarias reclaman desafiantes y llenas de confianza: ¡Queremos el voto!
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LEER Y DESCARGAR: LA LUCHA DE CLASES EN LA ANTIGUA ROMA

LEER Y DESCARGAR: LA LUCHA DE CLASES EN LA ANTIGUA ROMA

Esta condición económica, explica por qué la lucha de clases en Roma nunca daría lugar a una nueva forma de organización de la vida social. Solo si los esclavos se hubieran coaligado con el pueblo pobre de la ciudad, –los proletarios libres–, podrían haber logrado derrocar al viejo sistema y llegado a una nueva síntesis. La educación política era algo impensable fuera determinados círculos exclusivos. Es decir, el bloque social dominante sí contaba con una vanguardia intelectual, política y militar, un factor determinante con el que el pueblo nunca contó en la antigüedad clásica. El desarrollo de la técnica y de los procesos de producción eran rudimentarios, la especialización no demandaba escolarización alguna y la distribución social del trabajo implicaba tales condiciones de explotación y de arbitrariedad que resulta inimaginable que estos sectores sociales pudieran construir teoría propia y fundar corrientes de pensamiento, o movimientos políticos duraderos; que no revistieran formas religiosas; sobretodo porque (y muy especialmente entre los pobres) cualquier disidencia era penada con la muerte. Vemos aquí, si somos capaces de profundizar en el análisis, cómo las voluntades oprimidas y explotadas, libradas a su propia suerte, solo logran alcanzar espontánea- mente, grados precarios de autoconciencia, generalmente en las formas, con los métodos y con las categorías establecidas de cada época histórica; históricamente expresadas cómo misticismo, religiosidad y otras formas enajenadas de conciencia.
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El medio de comunicación de masas en la lucha de clases

El medio de comunicación de masas en la lucha de clases

–verdaderos embriones de control popular– de donde pueden surgir una auténtica prensa popular. En efecto, además de su misión de discusión, deberían asumir la elaboración de informaciones tal como lo propusimos en el principio del acápite. Para que tanto las discusiones como dichas elaboraciones puedan llegar masivamente a otros grupos, sería importante retornar, adoptar la idea de Lenin acerca de los corresponsales obreros cuya misión consistiría en servir de cauce a esta materia noticiosa nueva. Por último, es en estas células que recalarían las diversas iniciativas que apuntan a hacer de las masas organizadas el generador de sus mensajes (programas de televisión, cines, &c.). Resulta imprescindible vincular esta propuesta con estas organizaciones de base que pueden diversificarse a lo largo de todo el país y de todos los sectores dominados. Su especificación es muy amplia, abarca desde los sindicatos hasta los centros culturales, los comités de Unidad Popular... La información da la oportunidad de anclar en la realidad la formación ideológica y entrega a las clases trabajadoras los antídotos al poder de la clase dominante. Estos requisitos son la garantía de que en la lucha ideológica entablada en contra de la derecha, el único interlocutor deje de ser un gobierno que desmiente, y de que dicha ofensiva encuentre su verdadero interlocutor, el poder popular. El círculo de las discusiones debe dejar de estar circunscrito a un vaivén de argumentaciones que de hecho elude la emergencia del actor principal de la revolución. Bien puede el gobierno experimentar la necesidad de aportar un desmentido a las acusaciones del poder burgués, pero no es tanto para justificarse frente a este último sino para ser consecuente con la formación de un poder popular y la tarea de concientización de las masas.
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¿Es posible la lucha social en el salón de clases?

¿Es posible la lucha social en el salón de clases?

Una   aportación   de   la   epistemología   zapatista   es   la   de   aprender   a   caminar   preguntando,  teniendo  como  espejo  el  tiempo  de  la  dignidad  mancillada  pero  convertida   en   Digna   Rabia   de   organización   y   lucha.   Fuimos   aprendiendo,   por   lo   tanto,   que   lo   importante  es  saber  leer  la  práctica  para  transformarla  y  que  para  ello  una  sola  teoría  no   es  suficiente  para  responder  a  tantas  preguntas  y  desafíos  a  los  que  nos  confronta  dicha   práctica   y   que,   por   el   contrario,   es   indispensable   la   construcción   de   un   pensamiento   complejo. 19  Pero,  como  el  salón  de  clases  no  es  un  espacio  para  el  proselitismo  político,   tampoco  neutro,  se  necesita  la  claridad  en  la  postura  de  docentes  explicando  sus  sueños  y   utopías,  su  posición  política,  ideológica,  epistemológica  y  teórica.    
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La dinámica de la "lucha de clases" en el plano internacional

La dinámica de la "lucha de clases" en el plano internacional

La din?mica de la "lucha de clases" en el plano internacional LA DIN?MICA DE LA ?LUCHA DE CLASES? EN EL PLANO INTERNACIONAL C?mo la cuesti?n obrera ha sido el esc?ndalo de ayer, el problema de los pa?[.]

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LUCHA DE CLASES, GUERRA CIVIL Y GENOCIDIO EN LA ARGENTINA 1973-1983

LUCHA DE CLASES, GUERRA CIVIL Y GENOCIDIO EN LA ARGENTINA 1973-1983

1. En la conceptualización del proceso de lucha de clases – teóricas, políticas y económicas- que se extiende entre 1955 y 1976- compartimos los análisis teórico-empíricos de dos investigaciones que cubren con precisión diversos períodos de ese largo e intenso tramo de la vida política y social argentina. El primero es una obra ya clásica de la sociología argentina: de Juan Carlos Marín, Los hechos armados. Argentina 1973-76, (1978), última edición Buenos Aires, La Rosa Blindada y PI.CA.SO. 2003. La edición de 1996, de los mismos editores, lleva como subtítulo La acumulación primitiva del genocidio. Marín en su capítulo I revisa y resignifica las luchas de clases de esos años, escritas casi “al calor de los hechos” y en sus prólogos y epílogo a las varias ediciones va actualizando la mirada, a la luz de los nuevos desarrollos de la realidad local y mundial. El segundo es Orígenes y desarrollo de la guerra civil en Argentina 1966-1976, Buenos Aires, Eudeba, 1998, de Pablo Bonavena; Mariana Maañón; Gloria Morelli; Flabián Nievas; Roberto Paiva y Martín Pascual, todos ellos ex alumnos y ex ayudantes de cátedra, casi todos hoy profesores, varios de ellos miembros de este equipo de investigación, y todos colegas y amigos más jóvenes, que, partiendo del trabajo de Marín citado antes realizan una tarea de soporte empírico de su primer capítulo, proveyéndolo de datos históricos, referencias teóricas y discurso pedagógico, con el plus autocorrectivo que proporciona el trabajo en cooperación. También con la humildad necesaria para advertirnos en la Introducción que “como sabemos que no hay verdades esclarecidas sino esclerosadas, tómese esta contribución como un momento , un estadio del conocimiento de los hechos abordados”. Lo mismo pretendemos del presente trabajo.
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LEER Y DESCARGAR EL LIBRO: “PERIODISMO Y LUCHA DE CLASES” de Camilo Taufic

LEER Y DESCARGAR EL LIBRO: “PERIODISMO Y LUCHA DE CLASES” de Camilo Taufic

No basta, pues, con dominar algunas técnicas aisladas de comunicación, o tener ideas, conocimientos o estados de ánimo valiosos para transmitir, para llegar hasta los confines de la sociedad con los puntos de vista de una clase; hay que disponer, además, del poder económico y político necesarios, que le dan materialidad al mensaje masivo y aseguran su circulación. Pensemos, por ejemplo, en un diario obrero que se edite en un país capitalista. De partida, es poco probable que cuente con los mejores redactores disponibles; y aunque tuviera a su servicio a los más talentosos y políticamente bien orientados, sería difícil que poseyera una imprenta de alta tecnología para publicar sus escritos. Si así fuera, debería tener además una distribución eficiente en todo el país para sus ejemplares; y aun teniéndola, lo más probable es que fuera excluido de una cuota de publicidad suficiente (e indispensable, dado el bajo precio de los periódicos) para financiar su producción intelectual, el proceso de impresión y la distribución, por lo cual inevitablemente quebraría o quedaría, de una u otra forma, fuera de la competencia entre los grandes periódicos de ese país, sin considerar los problemas institucionales (político jurídicos) que debería enfrentar: censura, multas, clausuras, destrucción por la policía, el ejército o bandas armadas de la reacción. El grado de desarrollo económico de la sociedad, que determina el grado de desarrollo de los medios físicos de comunicación, y las relaciones de clases que se dan en ella, condicionan así los contenidos ideológicos y el significado mismo de la comunicación en cada época. Por ello, la historia de la comunicación no es sino la historia de la lucha de clases.
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Educación y lucha de clases y otros escritos

Educación y lucha de clases y otros escritos

frente a esas dos concepciones de contenidos tan opuestos, que podríamos en- carnar en los nombres de Gentile y Lunacharsky, vimos en la clase anterior que otra corriente de la «nueva educación» se esforzaba en tomar una actitud inter- mediaria. Entre el fascismo de la burguesía y el socialismo del proletariado, aspi- raba a crear una educación que no tuviera que ver ni con uno ni con otro. ¿A qué clase social interpreta esa corriente? Es lo último que nos falta investigar. Cuando se escucha a los teóricos de la burguesía no puede haber muchas dudas respecto a lo que quieren; no las hay, y mucho menos, en las francas palabras del proleta- riado. Pero al ponernos en contacto con estos nuevos teóricos, cuyo nombre re- presentativo podría ser lo mismo Spranger que Wyneken, todo se vuelve inde- ciso, confuso, vacilante. Se tiene por momentos la impresión de que sospechan algo de lo que en el mundo está ocurriendo, pero que prefieren mejor no saberlo del todo. O para decirlo en el lenguaje de un lector de la Revista de Occidente, aquellos teóricos perescrutan el drama de parturición que presenciamos sin haber logrado todavía su propia Weltanschaung… Desarraigados de un sistema de con- vicciones, no están todavía instalados en otro. Se sienten por lo mismo como seres sin quicio y se forman, sobre todo lo que observan, opiniones que bizquean. Saben, por ejemplo, que la historia cambia y que las sociedades se transforman, pero como les asusta admitir la lucha entre las clases se contentan a lo sumo con la lucha entre las «generaciones». Saben también que las religiones son formas subalternas hace rato superadas, pero como no se animan a conducir hasta el fin su pensamiento, se detienen en una «religiosidad sin religión», que es como decir una humedad sin agua. Ambigua situación que los obliga a reconocer en el uni- verso la existencia de un «irracional», de una «finalidad» o de un «élan» que son a la postre otras tantas maneras de volver a aceptar un Dios de barbas blancas. 26
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ARISTÓTELES: PROPIEDAD Y LUCHA DE CLASES

ARISTÓTELES: PROPIEDAD Y LUCHA DE CLASES

En este sentido, debemos entender que para Aristóteles — como para la ciencia moderna—, los famosos "tipos de constitución" no existen en la realidad, sino que solamente son categorías útiles para el análisis; lo que existe real- mente, es la sociedad en continuo movimiento. No existen "la democracia" y "la oligarquía", sino estados con más o menos notas oligárquicas o democráticas. Y esto depende, a su vez, de si son los ricos o los pobres los que gobiernan. Por otra parte, hay infinitas variantes posibles según sea la correlación de fuerzas en la lucha de clases entre pobres y ricos. En última instancia, en consecuencia, se trata de un problema económico: lo que determina la forma de la cons- titución es la estructura socioeconómica de la sociedad. Y esto no es forzar los textos, sino cuanto más, expresar en palabras de uso moderno lo mismo que decía Aristóteles con el vocabulario de su época.
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lucha de clases guerra civil y genocidio en la argentina

lucha de clases guerra civil y genocidio en la argentina

1. En la conceptualización del proceso de lucha de clases – teóricas, políticas y económicas- que se extiende entre 1955 y 1976- compartimos los análisis teórico-empíricos de dos investigaciones que cubren con precisión diversos períodos de ese largo e intenso tramo de la vida política y social argentina. El primero es una obra ya clásica de la sociología argentina: de Juan Carlos Marín, Los hechos armados. Argentina 1973-76, (1978), última edición Buenos Aires, La Rosa Blindada y PI.CA.SO. 2003. La edición de 1996, de los mismos editores, lleva como subtítulo La acumulación primitiva del genocidio. Marín en su capítulo I revisa y resignifica las luchas de clases de esos años, escritas casi “al calor de los hechos” y en sus prólogos y epílogo a las varias ediciones va actualizando la mirada, a la luz de los nuevos desarrollos de la realidad local y mundial. El segundo es Orígenes y desarrollo de la guerra civil en Argentina 1966-1976, Buenos Aires, Eudeba, 1998, de Pablo Bonavena; Mariana Maañón; Gloria Morelli; Flabián Nievas; Roberto Paiva y Martín Pascual, todos ellos ex alumnos y ex ayudantes de cátedra, casi todos hoy profesores, varios de ellos miembros de este equipo de investigación, y todos colegas y amigos más jóvenes, que, partiendo del trabajo de Marín citado antes realizan una tarea de soporte empírico de su primer capítulo, proveyéndolo de datos históricos, referencias teóricas y discurso pedagógico, con el plus autocorrectivo que proporciona el trabajo en cooperación. También con la humildad necesaria para advertirnos en la Introducción que “como sabemos que no hay verdades esclarecidas sino esclerosadas, tómese esta contribución como un momento , un estadio del conocimiento de los hechos abordados”. Lo mismo pretendemos del presente trabajo.
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Silvana Pascucci. Costureras, monjas y anarquistas. Trabajo femenino, iglesia y lucha de clases en la industria del vestido (Buenos Aires, 1890-1940) . Buenos Aires, Ediciones RyR, 2007

Silvana Pascucci. Costureras, monjas y anarquistas. Trabajo femenino, iglesia y lucha de clases en la industria del vestido (Buenos Aires, 1890-1940) . Buenos Aires, Ediciones RyR, 2007

Además del aporte documental, el trabajo de Silvina Pascucci coloca el acento en las instituciones de la sociedad civil como puntales de producción importantísimos para la economía del periodo, cuestión poco analizada por la historiografía y que sólo ha sido señalada recientemente por Donna Guy en re- lación con el papel que las sociedades benéicas tuvieron en la implementación de las políticas sociales. Guy atribuye un papel fundamental a esas empresas en el empoderamiento femenino, pero habrían ido perdiéndolo conforme avanzaba el Estado en la asunción de la dirección de esas políticas, para inalmente atomizarse
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Lucha de clases doc

Lucha de clases doc

Hace unos años en unas Jornadas organizadas por el Área de Psicoanálisis y la Clínica Psicoanalítica de la Unión, interdisciplinarias, fue sorprendente que de todas las disciplinas en lu[r]

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CLASES SOCIALES Y LUCHA DE CLASES

CLASES SOCIALES Y LUCHA DE CLASES

59. Este sector de administradores y supervisor no debe ser confundido con aquellos profesionales y técnicos que trabajan en la industria vendiendo su fuerza de trabajo por un salario y cumpliendo tareas de ejecución limitada, es decir, tareas parciales que nada tienen que ver con funciones de administración y de control. Este “proletariado profesional”, como algunos lo han llamado, tiende a aumentar a medida que se desarrolla sistema capitalista, ya que este desarrollo implica una especialización cada vez mayor de la mano obra. Actualmente muchos obreros especializados provienen de escuelas técnicas y en las empresas más modernas están desempeñando trabajos de este tipo profesionales tales como ingenieros, químicos, etc. 60. Los administradores y supervisores no constituyen, en consecuencia, una clase social, sino el grupo intermedio entre las dos clases antagónicas que surgen de las relaciones de producción capitalista: el proletariado y la burguesía.
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Del antagonismo a la lucha de clases

Del antagonismo a la lucha de clases

La libertad interna que se gesta con la actividad trasformadora es muy distinta al autorreconocimiento pues no se da en relación con el otro, es una libertad en el mundo del más allá. Para Hegel la libertad subjetiva de los individuos se traduce en construcción objetiva común (Anderson, 1995). En consecuencia, la libertad no se apoya en el mundo de lo concreto, depende de las determinaciones del pensamiento, lo que en términos filosóficos se denomina enajenación teológica. El hombre se subordina a dios. En la servidumbre, el trabajo no construye libertad en las relaciones sociales. Si no se presentase el miedo frente al vencedor, un miedo expresado en la conciencia del vencido, un miedo por perder la vida, el reconocimiento en el entorno social no se presentaría, lo que dificultaría el devenir de la autoconciencia —lucha natural al hombre— en saber de la conciencia independiente:
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Lucha de clases e inovación tecnológica en el movimiento del capital

Lucha de clases e inovación tecnológica en el movimiento del capital

tan-ce, es por el incremento de la intensidad del trabajo o de la extensión de la jornada laboral. En estos dos casos v crece por el desgaste del trabajador que se re- fleja en un aume[r]

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A propósito de los cincuenta años del voto femenino: construcción de ciudadanía en la mujer

A propósito de los cincuenta años del voto femenino: construcción de ciudadanía en la mujer

las primeras acciones gubernamentales fue precisamente el acto legislativo 01 de 1935, en el cual se estableció: “La calidad de ciudadano en ejercicio es condición previa indispensable para elegir y ser elegido y para desempeñar empleos públicos que lleven anexa autoridad o jurisdicción, pero la mujer colombiana mayor de edad, puede desempeñar empleos, aunque ellos lleven anexa autoridad o jurisdicción en las mismas condiciones que para desempeñarlos exige la ley a los ciudadanos.” 19 Este hecho constituyó el inicio de la lucha por la igualdad de derechos, cuyo propósito inicial era en realidad el conceder la ciudadanía a la mujer. Sin embargo, esta normatividad permitía que las mujeres desempeñaran cargos públicos, aunque solamente en una oportunidad se hizo uso de ese derecho; una de las preguntas centrales al respecto era si le convenía al país facilitar la reforma legal y permitir que la mujer participara en forma más activa en la vida pública? Hasta antes de obtener la ciudadanía, la actividad política de la mujer se orientaba al cuidado de sus hijos, a la organización del consumo familiar y a la cotidianidad del hogar. En cuanto a la actividad política, la participación de la mujer se redujo al acompañamiento de su esposo, líder político, a la organización de eventos concernientes a las actividades políticas y electorales. 20 Las damas más destacadas, esposas de dirigentes y líderes políticos
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Mujer, sociedad y voto femenino en Cartagena 1940 1960

Mujer, sociedad y voto femenino en Cartagena 1940 1960

Después se escuchaba decir por la radio y por ahí la gente hablaba que habían mujeres que querían estudiar y que las dejaran votar, los hombres las trataban de locas, que eso no se daría nunca, pero después se dijo que ya podíamos votar. Yo creo que esa pelea sirvió de algo porque esa lucha de las mujeres, porque los derechos de aquí no se adquieren fácilmente sino que hay que lucharlos entonces desde el momento en que la mujer adquiere ese derecho de ciudadana hasta el 1957 no era la mujer ciudadana no tenían ningunos derechos civiles ni políticos entonces esos son los primeros actos políticos que hace la mujer cuando vota cuando le dan el derecho al voto porque la verdad es que dicen el gobierno el sistema necesitaba el voto de la mujer porque somos mayorías entonces también se entiende por su parte política y favorable por que podemos decidir desde ese entonces podemos elegir y decidir quién nos puede gobernar y ojala de verdad las mujer utilizáramos el voto para cambiar este país 73 .
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¿”Dadnos hoy el voto de cada día”? la lucha por el sufragio femenino en la Inglaterra victoriana

¿”Dadnos hoy el voto de cada día”? la lucha por el sufragio femenino en la Inglaterra victoriana

Entre las más notables sufragistas se hallaba Millicent Garrett Fawcett (1847-1929), quien, en su artículo The Electoral Disabilities of Women, publicado en The Fortnightly Review en mayo de 1870, realizó una mordaz crítica a las distintas objeciones que los victorianos enunciaban contra el voto femenino impidiendo la igualdad legal con el hombre. A través de un accionar moderado y reservando sólo para las burguesas el ejercicio del sufragio, consideró que la posibilidad de elegir y ser elegida proporcionaba a las mujeres la posibilidad de tomar parte de las discusiones y de las decisiones, tener voz y presencia. De esta manera, se modificarían las relaciones genéricas y se lograría la transformación de sus condiciones vitales.
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Spain is different: Gay

Spain is different: Gay

para umbral, “la lucha fundamental sigue siendo la lucha de clases y no la de sexos” (umbral, “Muchos gays…”) y él, quien había mostrado una real aversión para con los homosexuales en [r]

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Reflexiones en torno al voto femenino en México

Reflexiones en torno al voto femenino en México

Escuelas Primarias y Secundarias para Niñas impedía que se les enseñara historia y civismo, con excepción de quienes iban a ser maestras (Tuñón, 1998:133), 21 lo cual ilustra, me parece, la convicción decimonónica de que las mujeres debían educarse para dedicarse al reino del hogar. Como se sabe, transcurre todo el medio siglo XX antes de que las mexicanas pudieran votar en todos los niveles electorales. Cuando en 1965 González Casanova escribe La Democracia en México, no deja de mencionar como uno de los más importantes obstáculos para el avance democrático el hecho de que más de la mitad de la población hubiera permanecido hasta 1953 como “no sujeto político”. Es claro, por lo demás, que la cuestión del reconocimiento legal del derecho al sufragio no impidió que muchas mujeres tomaran parte de la vida política de la nación, sobre todo en los llamados momentos de excepción: las guerras de Independencia, las batallas contra las frecuentes intervenciones extrajeras, la Revolución Mexicana, la guerra cristera o la lucha misma por el derecho al sufragio. No obstante, desde una breve mirada histórica, puede verse que la relación de las mujeres con la política, en México y en el mundo, no ha sido igualitaria.
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