PDF superior Full number / Número Completo: Volumen 14, Número 1

Full number / Número Completo: Volumen 14, Número 1

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No obstante, los problemas que se asocian a estas sustancias son múltiples: por una parte, y en primer término, el hecho de que muchas de ellas son legales. Es precisamente en este punto en el que Internet ofrece un campo abonado para una distribución sin escollos. Además, la rápida conversión de las sustancias en el mercado hace casi imposible un seguimiento jurídico- legal que las regularice. Por ejemplo, tras la prohibición de la mefedrona, se ha empezado a comercializar una alternativa lícita, la nafirona o NRG-1, que actúa inhibiendo la recaptación de monoaminas y, por tanto, con efecto estimulante (De Paoli, Maskell y Pounder, 2011); de forma análoga, la metoxetamina, ha venido a cubrir el espacio legal dejado por la ketamina (Corazza et al., 2013). Por otra parte, y derivado en cierta medida de lo anterior, no están destinadas al consumo humano, lo que las convierte en productos de toxicidad incierta, entre lo inocuo y lo letal. En nuestro medio, como hemos señalado más arriba, la ESTUDES del Plan Nacional sobre Drogas (2010), subraya tanto el auge de estos tóxicos entre las preferencias de los más jóvenes consumidores como el desconocimiento por parte de los mismos de los peligros asociados al consumo.
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Full number: Volume 8, Number 1 / Número completo: Volumen 8, Número 1

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Natural recovery has shown itself to be the most common form of reco- very among those who give up or reduce the use of alcohol and other substances. The goal of the present work was to analyze in Spanish- speaking population the processes, circumstances and characteristics that explain how and why addicts to substances (alcohol and other drugs) recover without seeking professional help. Using mainly press advertisements, we recruited 54 Spanish-speaking self-changers who had recovered at least 1 year previously, 29 from Spain and 25 from southern Florida (USA). All participants were assessed in a single session on aspects related to addiction and recovery. The results showed that the Spanish-speaking self-changer is basically a middle-aged male, who has had problems in the past with alcohol and who has given it up for health reasons, without seeking treatment since he does not consider it a serious problem. The profile found in this study with Spanish-speaking participants is very similar to that found in previous studies with non- Spanish-speaking populations.
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Full number: Volume 7, Number 1 / Número completo: Volumen 7, Número 1

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Teniendo esta realidad como base, en este número monográfi co de Salud y Drogas se pretende incidir en la descripción de algunos de los aspectos que condicionan el complejo proceso de integración sociolaboral de los drogodependientes. Así, de Pablo y Pizarro (2007) introducen el marco teórico que describe la evolución sufrida por las entidades de acción social en su modelo organizativo en un intento de dar respuesta a las demandas actuales de los colectivos de exclusión social de cara a su incorporación al mercado laboral. Sanz y Monsalve (2007) describen las cambios que ha experimentad o el perfi l de las personas drogodependientes que acuden a recursos de integración sociolaboral, y como eso ha condicionado una adaptación metodológica en la forma de trabajo de los profesionales. Rodríguez (2007) complementa la visión anterior aportando la experiencia diaria de trabajo desde un recurso de tratamiento en drogodependencias, con un enfoque más global de cómo todos los condicionantes de exclusión interactúan entre sí en cada caso (área familiar, personal, económica, terapéutica, etc.). En el artículo de Calvo (2007) se destaca el papel de la familia como elemento motivador y de apoyo, no sólo en el proceso de deshabituación de una persona drogodependiente, sino también en su itinerario de integración sociolaboral. Con la aportación de Verdú (2007) se describe la red de recursos existentes para la integración social de los drogodependientes a nivel autonómico, enmarcados dentro de la estructura asistencial promovida por la administración pública.
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Full number: Volume 4, Number 1 / Número completo: Volumen 4, Número 1

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Queda pendiente un abordaje y estudio más profundo sobre diversas hipótesis como que influencia ejerce el acompañamiento del familiar en el grupo para un mayor éxito(mantenimiento abstin[r]

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Full number: Volume 6, Number 1 / Número completo: Volumen 6, Número 1

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break down these barriers. Program developers, implementers, and sponsors must work together to develop strategies to facilitate and enhance implementation. It has been pointed out that a key to bringing evidence-based prevention programs to successful practice settings is “understanding how programs and policies can be implemented so that quality is maintained and the programmatic objectives intended by the program developers are achieved” (Dusenbury et al., 2003). Research has identifi ed a large number of barriers that can interfere with high fi delity implementation and reduce overall program effectiveness. These barriers included a lack of teacher training and program materials, inadequate provision of information regarding the program characteristics and effi cacy to the target audience, concerns about the appropriateness of a generic innovation “not invented here,” and a lack of trust of scientifi c fi ndings; institutional factors include decentralized decision making and a lack of program guidance from school district personnel, and a focus on daily management and organizational survival that takes precedence over strategic planning and innovation (Rogers, 1995; Hallfors & Godette, 2002; Backer, 1991; Backer, David, & Soucy, 1995; Domitrovich & Greenberg, 2000).
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Full number: Volume 3, Number 1 / Número completo: Volumen 3, Número 1

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Johnson et al. (2000) han evaluado en una muestra representativa de los jóvenes del estado de Nueva York (N=688) el consumo de tabaco y los distintos trastornos mentales que tenían, tanto cuando tenían 16 años, como posteriormente cuando tenían 22 años. En su análisis diferencia- ron, de los que fuman, dos grupos: los que fuman de 1 a 19 cigarrillos y los que fuman 20 o más cigarrillos. No encuentran que los trastornos de ansiedad durante la adolescencia estén asociados con fumar cigarrillos en la adultez. Si encuentran relación entre fumar 20 o más cigarrillos/día durante la adolescencia y padecer luego distintos trastornos de ansiedad en la adultez temprana. Así, analizado en odds ratio, encuentran que de fumar menos de un paquete o un paquete o más en la adolescencia se relaciona con los siguientes trastornos de ansiedad en la adultez: agora- fobia (odds ratio: 6.79; esto es, si hay una persona con agorafobia que fuma de 1 a 19 cigarrillos/día hay 6.79 personas que fuman 20 o más cigarrillos/día); trastorno de ansiedad generalizada (odds ratio: 5.53), trastorno de pánico (odds ratio: 15.58), no encontrándose relación para el trastorno de ansiedad social (odds ratio: 0.44). Todo esto les lleva a con- cluir que ser un fumador duro durante la adolescencia está asociado con el incremento en el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad en la vida adulta. Por el contrario, el estudio sugiere que los adolescentes con tras- tornos de ansiedad no tienen un riesgo elevado para convertirse en fumadores crónicos durante su adultez joven. Sin embargo esta relación no está tan clara en otros estudios (ej., Patton et al., 1998).
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Full number: Volume 2, Number 1 / Número completo: Volumen 2, Número 1

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Esta disminución en los porcentajes de abstinencia se puede explicar en parte por el hecho de que los fumadores que buscan actualmente tratamiento para dejar de fumar tienen una mayor de[r]

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Full number: Volume 11, Number 1 / Número completo: Volumen 11, Número 1

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Según estos datos en el mundo mueren diariamente 565 jóvenes de entre 10 y 29 años por violencia interpersonal. Señalándose como facto- res individuales el sexo masculino, las complicaciones del parto, los tras- tornos de la personalidad y de la conducta, la inteligencia / rendimiento académico deficientes, la impulsividad y problemas de atención y el con- sumo de alcohol. Y entre los factores relacionales, la escasa supervisión parental, los castigos físicos severos por parte de los padres, los conflic- tos parentales, el gran número de niños en la familia, tener una madre muy joven (p. ej., adolescente), la escasa cohesión familiar, vivir en un hogar monoparental, tener un bajo nivel socioeconómico en la familia y tener amigos delincuentes. Y por último, entre los factores comunitarios y sociales, la presencia de bandas, armas y drogas, la mala integración social/escaso capital social, las transformaciones demográficas rápidas en poblaciones jóvenes, la modernización y urbanización, la desigualdad en los ingresos, y estar en una cultura que da apoyo a la violencia (Krug et al. 2002).
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Full number: Volume 13, Number 1 / Número completo: Volumen 13, Número 1

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El instrumento de evaluación cumplimentado por los alumnos fue seleccionado, teniendo en cuenta tanto los criterios que se persiguen con el objetivo del estudio. Dado el tiempo disponible para poder acceder a la muestra se buscaba un instrumento de fácil comprensión y que abarcase las variables a estudiar. Es decir consumo de tabaco por parte de los adolescentes, absentismo escolar, fracaso escolar y el sexo entre los mismos. Para recoger dichos datos se utilizó el cuestionario de la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria “ESTUDES 2006”. El Plan Nacional sobre Drogas realiza, cada dos años, esta encuesta para adolescentes de 14 a 18 años en España. Este instrumento consta de 78 ítems y contiene preguntas sobre datos del alumno y familia, relacionadas con el tiempo libre, con el consumo de tabaco, y otras drogas, problemas que ha podido tener el adolescente (accidentes, peleas, etc.), relacionadas con la información que tienen o cómo la reciben sobre las drogas y terminan con preguntas para saber la opinión de los encuestados sobre el test. Nos centramos en las variables del estudio. La fiabilidad de los ítems seleccionados del ESTUDES 2006 en la investigación, nos ha dado un Alfa de Cronbach de 0,635 cogiendo los 43 ítems del test, suficiente si atendemos a la homogeneidad de nuestro grupo y también a las dificultades que su uso ha representado para investigación, ya que el modo de responder a cada uno de los ítems, a menudo está en variables ordinales, y categóricas o nominales con múltiples opciones. Este tipo de encuesta pertenece más a estudios sociodemográficos, sin embargo, estos ítems permiten comparar nuestros datos con los utilizados en el Plan Nacional
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Full number: Volume 12, Number 1 / Número completo: Volumen 12, Número 1

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De acuerdo con los datos presentados en el estudio uno, encontramos los tres componentes actitudinales utilizando un análisis factorial explo- ratorio, con valores de varianza explicada idénticos (y en algunos casos superiores) a las versiones originales de las escalas. También los valores de fiabilidad los podemos considerar adecuados. No obstante, en las escalas de actitudes hacia al alcohol y otras drogas, uno de los ítems (en cada ins- trumento) presentó valores de saturación más elevado en un componente que no se corresponde con el original. En concreto el ítem 13 de la escala de actitud hacia el alcohol, así como el caso del ítem 1 de la escala de actitud hacia otras drogas. Pensamos que las diferencias culturales podrían expli- car estos resultados, suponiendo que el ítem “estaría dispuesto a comprar alcohol para mi uso y el de mis amigos” se prestaría a una interpretación distinta en función de si se entiende como predisposición hacia el consumo o si se orienta hacia una mera disposición de uso, y en el caso del ítem “las drogas producen infelicidad” puede haber sido entendido en la muestra portuguesa como más próximo a la percepción de riesgo (de consecuen- cias emocionales negativas) que a la percepción de satisfacción. Además, siendo el único ítem invertido de esa sub-escala puede haber contribuido a una saturación más elevada en el segundo componente. En términos de consistencia interna de las escalas el cambio de los ítems no produjo efectos significativos en la fiabilidad.
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Full number: Volume 1, Number 1 / Número completo: Volumen 1, Número 1

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Two representative studies of attitude and behavior change highlight the thrust of the message in this focused intervention using cognitive node mapping: (1) The impact of a persuasive message/information is enhanced with active, rather than passive, participation (Watts, 1967), and (2) Messa- ges and information which are personally relevant are more likely to effect changes in attitudes and behaviors than messages of lesser personal rele- vance (Sivacek & Crano, 1982). Dees, Dansereau, Peel, Boatler, and Knight, (1991) reported findings that the individuals best suited to personalize information are drug abusers themselves. Without guidance, however, those who hear expert-generated information about HIV prevention can distort and/or selectively accept certain portions of the communication (Leukefeld, Battjes & Amsel, 1990; McCron & Budd, 1979).
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Full Number / Número Completo: Volumen 14, Número 2

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abstinentes era de 23% en la condición ACT por un 11% en la condición de terapia sustitutiva. Hay diferencias estadísticamente significativas al año de seguimiento (35% frente al 15%). Los autores concluyen que los resultados indican que la evitación de los estímulos privados y la correspondiente inflexibilidad psicológica (teniendo en cuenta las medidas del Avoidance and Inflexibility Scale) mediaban los efectos en los resultados. Hayes et al. (2004) realizó un estudio con 124 policonsumidores en tratamiento con metadona asignados aleatoriamente a tres condiciones: (1) ACT y metadona, (2) el Tratamiento Intensivo de los 12 Pasos (Nowinski, Baker y Carroll, 1995) y metadona, y (3) sólo metadona. En los dos tratamientos activos los participantes recibieron 32 sesiones individuales y 16 sesiones grupales. Se realizaron, como medidas de la abstinencia, análisis de muestras de orina obtenidas dos veces a la semana. Se utilizaron potentes contingencias para incrementar la adherencia a los tratamientos (abonando 45$ semanales a cada usuario por asistir a las sesiones y realizar los controles toxicológicos, aunque sin condicionarlo a ningún tipo de resultado). Al post- tratamiento no hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos con respecto a abstinencia a todas las sustancias (52% ACT, 50% “12 pasos”, 32% metadona). Las diferencias estadísticamente significativas entre las condiciones se produjeron a los 6 meses de seguimiento: una mayor efectividad de las dos condiciones activas de tratamiento (50% ACT, 38% “12 pasos”) con respecto al grupo que sólo recibía metadona (12%). Las comparaciones entre los grupos de ACT y el de “12 pasos” sólo se realizaron con respecto a aquellas variables en las que uno difería de la condición metadona y el otro grupo no. De esta manera, resultó significativa la abstinencia referida por los sujetos en el seguimiento, 42% ACT por 19% en “12 pasos”. Los autores señalan diversas limitaciones, como escasos registros de las experiencias de los clientes durante el seguimiento y elevados índices de abandono del estudio por parte de los clientes, aun y cuando se establecieron contingencias específicas para garantizar la permanencia de los sujetos en la investigación (paga), lo que limita la potencia del estudio. Relacionan el elevado índice de abandono con poca motivación para el tratamiento, bajo ajuste psicosocial y patrones crónicos de consumo. Los autores refieren que los resultados no se deben a características inespecíficas de los tratamientos e indican la necesidad
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Full number: Volume 10, Number 1 / Número completo: Volumen 10, Número 1

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Durante el pleno celebrado en la sede del Gobierno Civil la secreta- ria de la asociación da cuenta del “crecido número de toxicómanos pobres que han acudido a la entidad” en demanda de tratamiento y proclama que el total de “enfermos que por cuenta de la entidad se están tratando” representan una “cifra considerable” y que los gastos de internamiento y tratamiento son abonados por la asociación. La doctora Quadras Bordes manifiesta que en algunos casos, además del toxicómano, “también ha prestado su ayuda a la familia”, especial- mente cuando existían “hijos de corta edad”. En estos casos, la asocia- ción asegura a los niños y niñas su ingreso en “instituciones benéficas, mientras el padre o la madre se halla interno en la clínica, tratando su toxicomanía”. La secretaria concluye su intervención subrayando la importancia de que se desarrolle una labor de seguimiento de los afectados una vez concluyan el tratamiento, con el fin de evitar las “recaídas tan frecuentes en estos enfermos”. En este sentido, se pro- pone la creación de un “Patronato Tutelar para los toxicómanos a su salida del Sanatorio” y se designa a un médico y al jesuita P. Castro para que estudien este punto.
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Full Number / Número Completo: Volumen 15, Número 1

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La generalización del uso de las Nuevas Tecnologías (NT) es una de las características definitorias de la denominada Sociedad de la Información. Datos recientes señalan que el 92% de los menores de 10 a 15 años son usuarios de Internet (Instituto Nacional de Estadística, 2014), lo que evidencia el alcance de estas nuevas formas de comunicación y relación entre los más jóvenes. La Red proporciona infinitas oportunidades de aprendizaje, expresión, comunicación, relación y entretenimiento (Rial, Gómez, Braña y Varela, 2014). Sin negar los beneficios que la Red reporta, también conviene alertar de los peligros y riesgos subyacentes, entre los que se encuentran: el sexting (envío de contenidos de tipo sexual –sobre todo fotografías y/o vídeos- producidos generalmente por el propio remitente, por medio de teléfonos móviles), el ciberbullying (uso de medios telemáticos -Internet, telefonía móvil, videojuegos- para ejercer el acoso psicológico entre iguales), o el grooming (prácticas online de ciertos adultos para ganarse la confianza de un/a menor fingiendo empatía, cariño, etc. con fines de satisfacción sexual), además del acceso a contenidos inapropiados, la pérdida de privacidad o incluso la adicción a Internet. Todo ello hace que cada vez un mayor número de padres, educadores, profesionales e investigadores se muestren preocupados al respecto.
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Full number: Volume 9, Number 1 / Número completo: Volumen 9, Número 1

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between any two adjacent time points as independent of any previous or subsequent change. Instead, LGM treats developmental transitions that occur between assessments as dependent on prior change (e.g., McArdle & Epstein, 1987; Muthén, 1991). LGM imposes a structure on the vector of sample means and the covariance matrix (capturing both between-wave and within-person variation) decomposing these into distinct statistical entities (i.e., random and fixed). Figure 1 provides a template to estimate growth in substance use (top) and self-management skills (bottom) over four discrete measurement occasions. The identical basis loadings for the intercept growth factors (1, 1, 1, and 1) indicate the initial reference point for the growth curve is designated as the 7th grade. This parameter reflects the group average level of each construct prior to estimation of growth. Stated in growth terms, the mean of the intercept is the average of all of the individual levels with a metric established by the measure of 7th grade. As shown in the top of Figure 1, a variance term is required to account for individual differences in the intercept growth parameter because not every student initiates substance use at the same level (and some students may never initiate substance use). Figure 1 also shows a second set of basis loadings specifying a functional form of growth also expressed as a mean. The equidistant basis points (0, 1, 2, and 3) posit straight line growth with a constant rate of change over the differ- ent measurement occasions, and a variance term is specified to capture individual-level variation in the slope growth parameter.
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Full number: Volume 12, Number 2 / Número completo: Volumen 12, Número 2

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People under 18 years of age are affected because after this age in Mexi- co they are considered to be adult citizens of Mexico (Diario Oficial de la Federación, 2012), granting them all the rights and obligations provided by law, among them the decision of whether or not to consume alcohol. The majority of young students who were surveyed were still underage minors; specifically, persons who were still at a stage of adolescent deve- lopment, defined by UNICEF as the transformations in cognitive, emo- tional, sexual, social, and psychological characteristics that take place during adolescence, which demand the responsible support of adults in the home, at school, in Government Institutions, and in communities. The socially and culturally established conceptions, images, critiques and taboos towards adolescents can counteract the provision of infor- mation and the possibility of participation-construction of healthy envi- ronments. It is a global task to enable or take the opportunity to develop the resources and knowledge for people to protect themselves against various psychosocial risks, given that for many “this knowledge arrives too late, if it arrives at all, when the course of their lives has already been decided and their development and wellbeing has been ruined” (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2011, 6) which has even more relevance when taking into account that the earliest ages for starting drug consumption in Jalisco is between 10 and 14 years (Secretaría de Salud, 2009).
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Full number: Volume 3, Number 2 / Número completo: Volumen 3, Número 2

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Los estudios que han evaluado la seguridad de este fármaco (Hurt et al., 1997; Jorenby et al., 1999), presentan una tasa de abandono por efec- tos adversos, de un 8% en los grupos de tratamiento, frente a una tasa de abandono del 5% en los grupos control con administración de trata- miento placebo. Los efectos adversos más comunes son leves, y se cen- tran en: sequedad de boca, cefalea, insomnio, erupción cutánea, prurito u otros síntomas de reacción anafiláctica o anafilactoide. En general, estos efectos están relacionados con la dosis administrada, por lo que pueden controlarse fácilmente mediante la reducción de dicha dosis. A diferencia de otros antidepresivos, el bupropión no interfiere con la acti- vidad sexual (Rowland et al., 1997; Segraves et al., 2000). Las principales contraindicaciones se refieren a historia previa o actual de trastornos con- vulsivos, diagnóstico previo o actual de bulimia o anorexia nerviosa, his- toria previa o actual de trastorno bipolar, pacientes en proceso de desha- bituación alcohólica o de retirada de cualquier medicamento que esté asociado con riesgo de convulsiones (particularmente benzodiacepinas), cirrosis hepática grave, tumor en el SNC, uso de inhibidores de la ami- nooxidasa (IMAO) en los últimos 14 días, o pacientes en tratamiento con otros medicamentos que contengan bupropión.
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Full number: Volume 11, Number 2 / Número completo: Volumen 11, Número 2

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determinantes cognitivos de la conducta. Además, ha sido ampliamente probada y utilizada en el área de las conductas adictivas y concretamen- te en el estudio del consumo de alcohol por parte de jóvenes (Adams, Evans, Shreffler, y Beam, 2006; Collins y Carey, 2007; Conner, Warren, Close y Sparks, 1999; Hassan y Shiu, 2007; Norman, Armitage y Quigley, 2007; O›Callaghan, Chant, Callan y Baglioni, 1996; Wall, Hinson, y Mc- Kee, 1998). Pese a que es escasa la aplicación del planteamiento en su totalidad (ver gráfico 1), la evaluación que se ha realizado de algunas de sus variables ha permitido obtener información general sobre las caracte- rísticas que mejor definen a un CI. Los diferentes estudios realizados (Jo- hnston y White, 2003; Norman, Bennett y Lewis, 1998; Norman y Conner, 2006; O›Callaghan et al., 1996; Turrisi, 1999), destacan la actitud positiva que muestran estos jóvenes hacia este patrón conductual, el sentirse más presionados a nivel social para realizar este tipo de consumo o la relación inversa que aparece entre su percepción de control y el CI que realizan. A pesar de ello todavía no se dispone de información sobre las creencias (conductuales, normativas y de control) que fundamentan la realización de esta conducta, motivo por el cual se insiste en la necesidad de evaluar la totalidad de los determinantes propuestos en este marco teórico.
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Full number: Volume 2, Number 2 / Número completo: Volumen 2, Número 2

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4. Brief Symptom Inventory (BSI) (Derogatis, 1975): instrumento de screening; forma abreviada del SCL-90 del que también es autor Deroga- tis y, del que posteriormente apareció una versión revisada, el SCL-90-R (Derogatis, 1983). El BSI tiene una buena correlacion con el SCL-90, por encima de 0.90 en todas las dimesiones (Derogatis y Cleary, 1983) y ade- más es mucho más ágil en su administración. Consta de 53 ítems, que el usuario valora en una escala tipo Likert de 5 puntos (desde nada=0, hasta 4=mucho). El BSI incluye (al igual que el SCL-90) nueve dimensiones sin- tomáticas y tres índices globales que describen la intensidad de la psico- patología del encuestado: índice de severidad global, índice de malestar y, total de síntomas positivos. Estos índices globales son los utilizados en el estudio. El índice de severidad global (GSI) proporciona un indicador sensible de la respuesta del nivel de estrés experimentado por el pacien- te. Combina la información del número de síntomas presentes y la inten- sidad del distress. El índice de malestar (PSDI) es una medida de la inten- sidad del nivel de distress experimentado en función del número de sín- tomas, informando sobre el estilo de respuesta de distress. Finalmente, el indicador total de síntomas positivos (PST) revela el número de síntomas que el paciente afirma experimentar y, se utiliza conjuntamente con los otros indicadores globales comunicando la amplitud del distress emo- cional del individuo.
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Full number: Volume 4, Number 2 / Número completo: Volumen 4, Número 2

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Dado que los datos anteriores sugieren que se ha sobreestimado la pre- valencia del juego patológico en la población general, tanto en otros paí- ses como en el nuestro, en 1999 un grupo de expertos norteamericanos, algunos de los más relevantes del juego patológico en ese país, elaboran un nuevo instrumento, el NODS (NORC DSM-IV Screen for Gambling Problems), basado en los criterios del DSM-IV (Gernstein, Murphy, Tace, Hoffmann, Palmer, Johnson et al., 1999). La idea de elaborar este instru- mento no es otra que la de disponer de un sistema de evaluación del juego patológico fiable, adecuado a los criterios del DSM-IV y que pueda servir para comparar unos estudios con otros. Con el mismo se realizó un amplio estudio con una muestra representativa norteamericana, donde encontraron un 0.8% de jugadores patológicos para el período de toda la vida y un 0.1% de jugadores patológicos en el último año, y sin diferen- cias por sexo (en hombres 0.9% y 0.1% para vida y último año, y para mujeres de 0.7% y 0.2% para vida y último año). Lo cierto es que estos resultados son muy, pero que muy inferiores a los datos que se estaban manejando sobre la prevalencia del juego patológico en Estados Unidos, entre el 1% y el 2% de la población adulta (Volberg, 1996, 2002). El por- centaje de jugadores problema (tres o cuatro criterios) también es inferior a estudios previos, encontrando un 1.3% para la vida y un 0.4% para el último año. Donde las cifras son muy altas es en la categoría de jugado- res en riesgo, que son aquellos con una puntuación de uno o dos criterios en el NODS, ya que en este caso hay un 7.9% de personas en riesgo a lo largo de la vida y un 2.3% en el último año y donde aparecen también claras diferencias por sexos (9.6% y 3.2% en hombres para vida y último año y 6.3% y 1.6% para esas mismas categorías en mujeres). Pero esto puede ser engañoso, porque esta denominación de juego en riesgo nada tiene que ver con criterios diagnósticos del DSM-IV y puede continuar, de no saber bien a qué nos referimos con esta categoría, a incrementar la confusión si se abusa de este término.
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