PDF superior La vinculación entre ética y política

La vinculación entre ética y política

La vinculación entre ética y política

Cuando se comenta la importancia de fomentar la ética en el campo de la política y del gobierno, las reacciones en los interlocutores son de varios tipos: por un lado, una actitud de rechazo inmediato, en ocasiones acompañada de ironía, porque se considera que es de ingenuos pensar que en el mundo de la política, infectado por la mentira y la corrupción, pueda existir algún espacio para la ética; por otro lado, hay personas contrarias a las creencias religiosas que rechazan la ética por identificarla, erróneamente, con la religión. Finalmente, existe una postura más sensata que considera que la propuesta ética para los servidores públicos en estos tiempos es un acto de valor, un desafío, incluso un acto temerario, pero en todo caso, necesario.
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La vinculación entre ética y política en Aristóteles.

La vinculación entre ética y política en Aristóteles.

95 En tanto que existe un mundo corrompido en la política, en la función pública y en general en los asuntos de gobierno, es posible decir que hay falta de ética en este ámbito. Para los estudiosos de los asuntos públicos es triste ver como aquella disciplina considerara como la “ciencia reina” o “ciencia divina”, que reclutaba a los mejores hombres, a los más capaces, a los estadistas, a los hombres buenos, ha degenerado en un espectáculo, en un show donde los actores principales son maestros del entretenimiento. Vedettes que posan para los medios, verdaderos bufones que restan seriedad y respeto al cargo. En las elecciones para gobernador del Estado de California, EEUU, en octubre de 2003, compitieron un luchador de sumo, un surfista, una actriz porno, un actor de cine, etcétera. Hoy en día, acceden a los cargos públicos cantantes, actores, deportistas, animadores (showmen), lo que refleja una tendencia de la cultura de nuestro tiempo que se manifiesta prácticamente en todo el mundo. Las elecciones adoptan la forma de una animada ficción, de un juego de fingimientos y disfraces, de manipulación de emociones e ilusiones, en las que triunfa no quien está dotado de mejores ideas y programas o de mayor poder de convencimiento, sino el que actúa mejor y encarna de manera más persuasiva el personaje que los técnicos de la publicidad le han fabricado porque, a su juicio, es el más vendible. Las imágenes han pasado a ser más importantes que las ideas. El papel mediático es vital. La elección del candidato responde a la publicidad y al marketing más que a un programa de gobierno o a la trayectoria del candidato. Las personas famosas han reemplazado a los pensadores, escritores o estadistas. El proceso electoral es un melodrama de sentimientos. A ello hay que añadir los demagógicos spots televisivos de la campaña electoral, de impresionante falta de nivel objetivo y moral, que tratan por todos los medios de liquidar al adversario.
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Tecnologías de mejora humana, ¿ética o política?

Tecnologías de mejora humana, ¿ética o política?

Podemos reconocer el patrón que acabo de describir en un proceso dialéctico que tendría su punto de partida en la crítica de Williams (2005) a dos modelos de teoría política: lo que este autor llama el modelo “del decreto” (enactment model) y lo que llama el modelo “estructural” (structural model). De acuerdo con el primero, cuyo ejemplo paradigmático sería el utilitarismo, la teoría política intentaría guiar la acción política proponiendo principios, conceptos, ideales y valores. La teoría de la justicia de proporcionaría, en cambio, el paradigma del segundo modelo. Este, el modelo estructural, no aspiraría a guiar la acción política y se limitaría, más modestamente, a imponer ciertos límites morales a los actores políticos. Williams, lejos de sentirse obligado a elegir uno de estos dos bandos, señala que, en realidad, ambos comparten algunos errores fundamentales y merecen ser incluidos en el mismo saco como formas de moralismo político. A su vez, el moralismo político merece ser ubicado en el lado malo de una nueva dicotomía: la que confronta al moralismo político (patria común de utilitaristas, rawlsianos, kantianos y, en realidad, casi todas las tribus filosóficas, que habrían concebido mal las relaciones entre ética y política) con el realismo político (un club mucho más exclusivo en el que cuesta trabajo nombrar unos cuantos socios: Maquiavelo, Hobbes, Weber y el propio Bernard Williams). Ahora bien, a mi juicio, moralismo y realismo políticos comparten un error fundamental: postular la existencia de una finalidad o restricción fundamental y definitoria de la política (ya sea de índole moral o política), que todas las comunidades políticas deberían perseguir o respetar. Esto es lo que he llamado sustancialismo político. Puesto que, como acabamos de ver, cada vez que una dicotomía desaparece suele aparecer otra, al sustancialismo político yo opongo otra posición, el minimalismo político, que yo mismo he desarrollado en otros trabajos y que describiré más abajo (cfr. mi artículo “Beyond realism and moralism: a defense o political minimalism”, en preparación).
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La synderesis como fundamento de la ética y la política

La synderesis como fundamento de la ética y la política

De lo expuesto se desprende que lo que se juzgue bueno para la comunidad dependerá de lo que se juzgue bueno para el hombre. Dicho de otro modo, como sea el bien del hombre será el bien de la comunidad compuesta por hombres. En esa línea, la política, para juzgar qué es bueno o malo en atención al bien común, deberá tener en cuenta qué es bueno o malo para el hombre. Y juzgar el bien del hombre considerado en sí mismo le corresponde a la ética, y no a la política. De allí que ésta es subalternada respecto de aquélla, tomando de ella sus principios. De acuerdo con esto, es correcto señalar que la ética es fundamento de la política.
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LA RELACIÓN COMPLEJA ENTRE ÉTICA Y POLÍTICA

LA RELACIÓN COMPLEJA ENTRE ÉTICA Y POLÍTICA

Es en el diálogo La República que Platón desarrolla la idea sobre los vínculos entre ética y política, esto es, entre el comportamiento virtuoso del indivíduo y el ejercicio del poder justo en la ciudad-estado (polis). Por tanto Platón formula su doctrina de las ideas, según la cual existiría una jerarquía a priori de ideas eternas e inmutables, o esencias, que serían la verdadera realidad y de la cual la realidad sensible sólo sería una copia imperfecta. En el tope de esta jerarquía Platón sitúa a la idea de Bien, de la cual dependerían las demás ideas. Así, Platón vincula la ética y la política refiriendo ambas al mundo de las ideas y haciéndolas depender de la idea primordial de Bien. Para Platón esta sería la única manera para subtraerlas de la opinión (doxa), que es algo que muda, y hace eso para dotar a ambas de una base segura y sólida (el objetivo de la crítica de Platón como sabemos es el relativismo de los sofistas).
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Adolfo Sánchez Vázquez  Ética y política

Adolfo Sánchez Vázquez Ética y política

Lo primero que debo destacar, al hablar de Adolfo Sán- c h ez V á z q u ez es, sin duda alguna, la congruencia de su p e n s a m i e n t o. Por congruencia no quiero entender aquí el solo hecho de que este pensamiento posea una admi- rable estructura interna (que, por supuesto, ha madura- do, se ha hecho más rica y llena de matices; se ha vuelto más profunda y, en suma, ha evolucionado), sino que aludo a otro hecho, que posee un valor mayor: la cohe- rencia entre pensamiento y acción, entre teoría y prác- tica, entre ideas y vida. Prueba por demás palpable de tal congruencia es, precisamente, el libro Ética y política que nos convoca hoy, en este lugar. Po rque Sánchez V á z q u ez no concibe la política sin un fundamento ético y considera la ética, a su vez, como una manera de ser y de actuar en un determinado tipo de política.
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TEORÍA Y AnTITEORÍA En EL ÁMBITO DE LA ÉTICA POLÍTICA

TEORÍA Y AnTITEORÍA En EL ÁMBITO DE LA ÉTICA POLÍTICA

En esta conferencia me gustaría mostrar las dificultades de un modo popular de reflexionar en este ámbito particular de la ética política. Lo que nos llama más la atención y lo que resulta distintivo de él es el que se ex- prese en un lenguaje moral particular, el lenguaje de las virtudes. Pero cuando lo examinamos más de cerca, creo que lo que aparece como su nota más característica es un supuesto implícito, a veces inconsciente incluso para quienes lo utilizan, que consiste en la desconfianza o simplemente el rechazo de las posibilidades que dan los métodos éticos a la hora de formar el juicio moral. Más bien, se diría que se fía todo a la propia capacidad de juicio, llámese sentido práctico, sentido común, intuición moral, etc., una facultad, innata y/o educada, que todo el mundo poseería, que está siempre lista para emitir sus veredictos y que nunca yerra. Aunque todo el mundo rechace la analogía, al final el asunto es como si se pensara que todo lo que hay que conocer de física para hablar de Física son los conocimientos necesarios para arreglar un interruptor eléctrico. De igual modo, parece que se cree que una persona madura, o culta, o bien formada ya tiene una “ética” y, por tanto, no necesita de ninguna teoría con la que formar sus juicios morales. Llamaré a este supuesto implícito la “creencia antiteórica” y, aunque no intentaré demostrarlo, creo que, dada nuestra tradición reli- giosa, cuando se tiene dicha creencia, por más involuntario que sea, en- tonces el único lenguaje moral del que dispone nuestra cultura es el que se expresa en términos de virtudes.
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La dimensión ética de la rebeldía política

La dimensión ética de la rebeldía política

Desde su manifestación pública en 1994, el EZLN ha manifestado congruencia entre las acciones que realiza y el fin de una sociedad incluyente en la que se garantice la vida digna para todos; esta pretensión guía como utopia sus acciones y se expresa en frases como: “Un mundo donde quepan muchos mundos” “Mandar obedeciendo” “La paz con dignidad” “El otro mundo posible”. Desde la vinculación de la ética con la política expresada en su praxis, han demostrado que puede acepta y dialogar con el “otro” diferente; que pueden caminar “escuchando”; que pueden hacer posible la paz; que pueden solidarizarse y arriesgarse con los que sufren represión e injusticia; que pueden sostener en sus comunidades instancias de gobierno que representen los intereses comunitarios e impulsar cambios en las tradiciones y costumbres, logrando poco a poco —y no sin dificultades— la reivindicación de las mujeres y el mejoramiento de las condiciones de vida de los pobladores de los municipios autónomos, sostenido todo esto en un esfuerzo colectivo de formación, trabajo y crítica. Sin negar las dificultades que enfrentan, podemos afirmar que hasta el momento, constituyen un movimiento paradigmático y rebelde que vincula la ¿tica con la política. Precisamente su congruencia ética los ha llevado a emprender una profunda critica contra el capitalismo y por consiguiente contra el Estado mexicano y su clase política, incluida la “supuesta” izquierda del pais; esta postura les ha valido criticas y separación de teóricos o colaboradores que antes apoyaban directamente sus comunicados e iniciativas y que les atnbuyen como “error político” el haber criticado inoportunamente al candidato de centro-izquierda en el momento de las elecciones presidenciales. Esta coyuntura —cuyo análisis sale de los limites de esta tesis— pone en evidencia que si bien se puede emprender una critica abierta contra los aciertos o desaciertos de la acción política del EZLN, nadie puede negar —hasta el momento— que han sido congruentes cumpliendo fielmente los principios éticos que sostienen y que se levantan como el camino orientador para las rebeldías políticas contemporáneas.
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La ética y la corrupción en la política y la administración pública

La ética y la corrupción en la política y la administración pública

La ética, al estudiar las actitudes y comportamientos del hombre en su vivir establece tres géneros de vida. El primero se denomina Género Voluptuoso, en el que los vicios y deseos gobiernan al hombre. La voluptuosidad es pensar en una vida de placeres, esclavizado por los deseos y las pasiones. Para los filósofos y estudiosos del tema este tipo de vida es considerada indigna y más cercana a lo animal. El segundo genero es el Género Político, que tiene como atractivo la búsqueda del honores y reconocimiento. La honra pública, para quien es merecedor de honor, lo es por la relevancia e importancia de sus actos. En éste genero la mente del hombre logra gobernar a las pasiones gracias a un esfuerzo permanente y constante de principios éticos y valores educativos. Antiguamente se consideraba que la vida política era un género acompañado de educación y que sólo unos cuantos seres podían tener acceso. También se afirmaba que cuando un hombre aprende a vivir políticamente se vuelve dueño y señor de su conducta y, en consecuencia, actúa siempre en razón del bien común y a ello dedica su vida. La vida política es por tanto un género acompañado de la educación. Finalmente, el tercer género es el Contemplativo, el cual se refiere a la vida dedicada a la sabiduría. En este género se renuncia a los bienes materiales y a los honores por permanecer en la búsqueda del conocimiento.
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ÉTICA Y POLÍTICA EN LA ENCRUCIJADA DE LAS LENGUAS

ÉTICA Y POLÍTICA EN LA ENCRUCIJADA DE LAS LENGUAS

Leibowitz marca un punto de viraje decisivo respecto a las interpretaciones dominantes del célebre relato bíblico: la luz con la que lo lee ya no es la de la moral sino la de la política. O mejor dicho, aquella de la relación entre ética y política. Allí donde, con horror ante la pluralidad, se ha visto la pérdida de la unidad, el fi lósofo ve la promesa de la diferencia, las posibilidades de resistencia. El fi lósofo que -al modo de los profetas- incansablemente y sin concesiones advertía contra las formas modernas de la idolatría (el Estado, los símbolos patrios, el apego a la tierra, a los lugares sagrados e incluso la adhesión idolátrica a los enseres rituales de la religión judía que incluyen a las Escrituras en tanto objeto idolatrado) señala los peligros del pensamiento único. El fi lósofo kantiano tampoco se dejaba engañar por las apariencias de la pluralidad presuntamente democrática, yendo al fondo de la cuestión, no cejaba ante cualquier forma de adoración o dogma advirtiendo la tentación del pensamiento único y del fascismo aun en los discursos que pregonan la democracia y la pluralidad. Allí donde a primera vista aparece el castigo, el fi lósofo judío (religioso ortodoxo)(14) leyó la promesa, sostuvo la política del disenso ante la tentación totalitaria disfrazada de nostalgia por la unidad perdida, abordó la historia desde la perspectiva de la resistencia y no del poder hegemónico en un país que, habiendo heredado la lengua de los profetas,
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Ética e política dos dereitos

Ética e política dos dereitos

A materia Ética e política dos dereitos humanos está ubicada no 2º curso do Grado, no módulo de formación humanística, constituíndo un período que debe ser cursado obrigatoriamente por todos/as os/as estudantes do Grado, sendo por tanto considerada como un aspecto de interese fundamental para a súa formación.

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Ética, política y afectos en Spinoza: la cuestión de la felicidad política.

Ética, política y afectos en Spinoza: la cuestión de la felicidad política.

Podría pensarse que esta complejidad de la política spinoziana, y su dificultad para determinar claramente algunos conceptos claves (como el de potentia multitudinis) produce una fractura entre una Ética cuyo objetivo sería la salvación de los hombres a través de la felicidad y la libertad plena, y sus tratados políticos en los que Spinoza se confronta con la imposibilidad humana de trascender su naturaleza afectiva (y por lo tanto, su condena imperecedera a la servidumbre pasional) 9 . Nuestra lectura sin embar- go, nos lleva a pensar una continuidad entre política y ética, que no se basa en la posibi- lidad de la “cesación de los males políticos”, es decir, en sostener la posibilidad del al- cance “colectivo” de los fines éticos que el propio Spinoza había juzgado como “difíci- les” y “raros” a nivel individual 10 . No se trata de pensar una felicidad individual “plena” (que habría sido descripta en la Ética) como posible también a nivel colectivo, sino exactamente de lo contrario, esto es, de desmentir aun a nivel individual una compren- sión de la felicidad como “alcance de una plenitud” que no es sino una representación imaginaria de la felicidad. En la comprensión de la íntima conflictividad que se desplie- ga aún al interior de toda individualidad humana, y del hecho de que la felicidad indivi- dual tampoco implica la superación o la capacidad de trascender la vida pasional, sino
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Ética normativa y racionalidad estratégica: el problema filosófico de una ética política

Ética normativa y racionalidad estratégica: el problema filosófico de una ética política

Para contestar esta pregunta en relación con la política interna, quisiera en primer lugar referirme al siguiente hecho: si la idea de democracia tiene una cualidad ética normativa -como yo creo- entonces ésta no es sino la idea de una realización aproximada de la norma fundamental de la comunicación consensual, es decir, de la mediación en la fundamentación o legitimación de las normas o leyes a través de un procedimiento de formación de consenso. Por supuesto, los individuos afectados están sólo representados, (en el parlamento) y las discuciones están regidas por procedimientos de decisión, por ejemplo, por mayoría de votos. Estas restricciones pragmáticas se pueden modificar una y otra vez sin por ello reducir la idea de democracia a un mero procedimiento de decisión, tal como sostienen ciertos politicólogos actuales. En efecto, me parece claro que la diferencia entre los procedimientos de decisión en una democracia y en una dictadura radica precisamente en el hecho de que sólo en la primera los procedimientos son el resultado de procesos de formación de consenso, los cuales se hallan subsumidos en la idea regulativa de maximizar el consenso de todas las personas afectadas.
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La trascendencia como intrínsicamente constitutiva de ética y política

La trascendencia como intrínsicamente constitutiva de ética y política

No solamente la ética, sino la política –en cuanto orien- tada al bien común– implican como constitutivo a la tras- cendencia metafísica, y aún religiosa. El artículo lo muestra analizando la “irrupción de los pobres” en la conciencia y la sociedad latinoamericanas como fenómeno saturado, en el sentido de Marion. Luego estudia aquella interrelación en la filosofía contemporánea, especialmente en Lévinas y en la filosofía de la liberación, que relee a éste en clave social. Por último, extiende lo dicho a toda situación con víctimas históricas, pues la auténtica trascendencia se juega en las re- laciones éticas entre los hombres, el respeto de sus derechos y la transformación de la sociedad en más justa.
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El Defensor Universitario. Entre la ética y la política

El Defensor Universitario. Entre la ética y la política

Con ello entramos en el terreno siempre tenso y difícil de las relaciones entre la ética y la política, porque los principios tienen que articularse con situaciones concretas para poder clarificarlas. Y ahí juega su papel, junto a la honestidad ética, el análisis serio y la prudencia política, que no es ni miedo ni posibilismo barato, sino justeza de miras, para tratar de ver claro y articular propuestas éticas razonables. En este campo no hay certezas cien- tíficas u objetividades claras y, si las hay, suelen resultar muy peligrosas y altamente aterradoras. Se trata de perspectivas, que requieren de la inte- rrogación y de la búsqueda. Y además creo que es difícil tener perspectivas claras, ya que el campo de la acción humana es un campo de ambigüedades, de intenciones no queridas pero creadas, de finitud humana en definitiva.
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Humanidades, ética y política

Humanidades, ética y política

Humanidades, ética y política I Revista de Filoso fia porque es un ente político, destinado por la naturaleza -o por los preceptos de la sabiduría divina, como decía Btuni- a la vida civil. Para poder actuar con vistas a este fin, necesita ser elocuente, poder persuadir acerca de lo .que es justo o injusto, conveniente o perjudicial. La disciplina que dice relación con la elo­ cuencia es la retórica. Desde la Antigüedad se vio claramente que la retórica debe investigar no sólo los recursos formales de la oratoria sino preferentemente las pasiones humanas. Los recursos de la oratoria tienen su razón de ser precisamente en que ellos constituyen los instrumentos para poner en movimiento las pasiones. Ello se debe a que la persuasión no es cosa del intelecto, de la razón, sino de las emociones. Ella no se confunde con la demostración, que es una operación de la inteligencia pero que no conmueve, es decir, no pone en funcionamiento los resortes de nuestra acción. Los hombres estamos dispuestos a dar la vida por "ideales", esto es, por ideas mal definidas y confusas que despiertan, sin embar­ go, nuestras reservas emocionales, pero nadie jamás ha derramado una gota de sangre por el teorema de Pitágoras o por el quinto postulado de Euclides. Cuando se lee la Historia de la Gue"a del Peloponeso de Tucídides se advierte con estremecimiento cómo, en la comprensión de este historiador, de la fuerza retórica de los discursos pronunciados por los embajadores de las ciudades en conflicto dependía la decisión de la guerra o de la paz.
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Subjetivaciones poshumanas: una perspectiva ética y política

Subjetivaciones poshumanas: una perspectiva ética y política

Visibilización de conexiones, agenciamientos y desterritorializaciones: Estos pro- cesos dan lugar a una existencia que transcurre en un plano de inmanencia que le confiere consistencia a las diferencias de cada cuerpo, a sus particulares formas de interacción y a su sostenibilidad en el tiempo. Un cuerpo poshumano no es una mercancía intercambiable; funciona como agenciamiento maquínico, productivo y de deseo que transforma lo social y las relaciones con lo humano y lo no-humano. Transcurre en un constante movimiento de desterritorialización y reterritorializa- ción que atraviesa estratificaciones mentales y materiales y que implican creación. Interpretación de códigos éticos postantropocéntricos: Los movimientos maquíni- cos poshumanos muestran otras formas de actuación política y ética que incluyen la relación horizontal entre especies y el juego afirmativo de la muerte en la vida. Según Braidotti (2015), esto implica indagar sobre la emergencia de procesos otros de subjetivación, a través de estudios cartográficos que muestren el sentido de los devenires y las líneas de fuga que conducen a las metamorfosis y que proporcionan
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Cosmopolitismo en Marco Aurelio - ética y política

Cosmopolitismo en Marco Aurelio - ética y política

En relación a la ética que desarrolla Marco Aurelio, como hemos venido señalando a lo largo del texto, ésta puede fácilmente ser mal interpretada como de naturaleza egoísta, pues es evidente que la consecución del bien personal (Virtud), así como la obtención de paz interior y tranquilidad, son temas recurrentes en las meditaciones. Para poder examinar como Marco Aurelio presumiblemente pone en práctica el concepto de cosmopolis, así como para explorar cómo se da la participación en política según los preceptos estoicos en el emperador, no se puede obviar esta tensión, es necesario superarla. Esto se logra en la investigación a partir de la examinación de lo que considera Marco Aurelio es el bien para el individuo. El término bien individual, para Marco Aurelio, es un oxímoron. Esto es, dado que el bien para el individuo no puede ser otra cosa que la virtud, y la virtud es vivir según la naturaleza y procurar el koinón télos, el bien para Marco Aurelio tiene que ser social 91 . En esto es claro y reiterativo el emperador; el fin de la ética es siempre y en todo caso de naturaleza social, o, si se quiere, político. Pues, tal y como estipulamos al final del capítulo dos, el individuo no existe como un ente aislado de la totalidad, el orden universal y/o el sistema social, tal existencia aislada la compara Marco Aurelio con un tumor en un cuerpo. Por lo tanto, el bien de una parte de la totalidad tiene que estar a tono con el bien de la totalidad entera. El malentendido se da a partir de un hecho que aparece de forma irrefutable en las meditaciones, siendo éste que el desarrollo moral se produce, para el emperador, a partir de la reflexión interior, específicamente de la reflexión entorno a las
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Política sobre Ética y Conducta en Negocios

Política sobre Ética y Conducta en Negocios

Mientras que el objetivo primario de nuestra Compañía es el de maximizar el valor de los accionistas llevando a cabo operaciones provechosas, nuestra licencia para operar se deriva de la aceptación y buena voluntad de nuestros accionistas, incluyendo empleados, gobiernos y comunidades. Todas las actividades de Talisman deben, por supuesto, ser legales y seguras pero también es muy importante que sean llevadas a cabo de forma ética, honesta e imparcial, libre de mentiras y acciones impropias y siempre cuidando la reputación de Talisman. Como se ha discutido en esta Política, estos requerimientos se aplican a todas las transacciones con accionistas de Talisman.
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Ética y política - Una relación obligada?

Ética y política - Una relación obligada?

En la antigüedad no se entendía la política sin la ética ya que como señala Aristóteles, ambas forman parte de “la filosofía de las cosas humanas”. Sin embargo, él fue quien constituyó a la ética en una disciplina independiente y la planteó como la parte de la filosofía que mira hacia el valor de la conducta humana, y se fija en el obrar que necesariamente nos hace voltear al bien y al mal. Por otro lado, entendía la política como la vida en la polis, ésta significaba todo para la vida del griego, la vida social era la vida política. No había distinción en estos dos ámbitos. Para él, el fin del Estado era promover la virtud, por tanto, buscar la perfección humana. Eran dos elementos inseparables por naturaleza ya que toda vida social, por tanto también vida política, debía de buscar la virtud y la perfección. Esto no podía entenderse sin el imperio de la ley ya que era la condición para el buen gobierno y para tener una vida moral y civilizada..
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