PDF superior Paisajes culturales. Caso de los paisajes industriales

Paisajes culturales. Caso de los paisajes industriales

Paisajes culturales. Caso de los paisajes industriales

.  El nuevo concepto de paisaje industrial viene a ilustrar nuevas tendencias del diseño para cualificar los  restos  materiales  de  la  cultura  industrial  y  dotarles  de  un  nuevo  significado.  La  valoración  de  estos  paisajes  radica  generalmente  en  sus  caracteres  morfológicos  y  visuales,  pero  sin  embargo  esos  son  escenarios  vitales,  marcos  de  determinadas  actividades  y  reflejo  cultural  de  un  determinado  período  histórico. Pues, antes de ser transformados han de ser objeto de estudio y registrarse, pues todo eso es  conocimiento para las generaciones futuras. Al amparo de una nueva disciplina, la Arqueología industrial  (Hudson, 1963), cuyo objetivo es estructurar un fundamento teórico y una metodología práctica para el  estudio,  por  un  lado,  y  la  intervención,  por  otro,  los  restos  de  la  cultura  material  de  la  era  industrial  antes de someterse a procesos transformadores con criterios arquitectónicos o estético‐artísticos, para  su adaptación a los nuevos sistemas culturales y productivos han de valorarse en toda su complejidad y  potencialidad de regenerarse y no simplificarse reduciendo su tratamiento a los meros aspectos visuales  o figurativos.   
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Paisajes culturales y planificación espacial

Paisajes culturales y planificación espacial

correcto acercamiento al espacio y sus valores demanda una interpretación paisajística profunda, capaz de ofrecer las claves ecológicas, históricas y culturales. Sin duda, ello motiva que la Dirección General de Patrimonio y Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León aprobara este BIC como “Espacio Cultural” (2007), una acción pionera que exige la activación de su ordenación. En este caso mediante el desarrollo de un “Plan de Adecuación y Usos” contemplado en su regulación legal. Sin embargo, ni esta voluntad política y técnica ni el reconocimiento consensuado de los valores que este espacio acoge van a superar, sin más, un contexto general en el que no están consolidados ni estos nuevos conceptos –algunos son muy recientes-, ni los nuevos instrumentos de protección, y en el que, además, confluyen intereses muy diversos, con dificultad de entendimiento entre ellos. A la vez, no debe olvidarse que “espacio cultural” es un concepto aún relativamente impreciso, sin definición técnica concreta y sin unas referencias perfectamente fundadas en un conjunto de experiencias que permita verificar un modo establecido de insertar el elemento patrimonial en su territorio.
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Paisajes Culturales, Derechos y Escuela

Paisajes Culturales, Derechos y Escuela

En palabras de Raquel Hemerly Tardin, son los paisajes de la ciudad in- formal u ocultada por los que no la viven, por los que no les han enseñado a mirarla o que no desean mirarla. Paisajes al margen, con códigos espaciales y vivencias del lugar, pues están marcados por la autoconstrucción con es- téticas de precariedad e irregularmente, frente a la estética de «orden» del paisaje oficial urbano; además, están ubicadas en zonas de alto riesgo de re- moción de masas por estar en pendientes, laderas y terrenos inundables. A diario se manifiesta la recomposición, la tensión, las lógicas de segregación en la construcción social del paisaje a partir de la experiencia de desar- raigados, que sin lugar, sin paisaje, llegan a las ciudades, como es el caso de Bogotá, a donde llegan diariamente cerca de 42 personas desplazadas.
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Caracterización de los paisajes culturales  Una visión evolutiva

Caracterización de los paisajes culturales Una visión evolutiva

Los trabajos realizados en los últimos años han permitido añadir nuevos yacimientos a este reducido inventario, de manera que tan sólo en los sectores afectados a los tres ya conocidos (Torre la Sal, El Brosseral y el Pla de Climent) se han añadido otros doce: La Pedrera, Pla de Climent II, El Tancat, El Brosseral II, Mas de Bernardino I, Mas de Celades III, Horta II, Mas de Sec II, Costamar, Costa Levante, sector 032 de Torre la Sal y Les Roquetes del Pacre (Cabanes), hasta llegar a un total de quince. De ellos, sólo Torre la Sal, El Tancat, Costamar, Costa Levante y el sector 032 han sido objeto de sondeos o excavaciones en extensión. Éste elevado número de asentamientos, en su mayoría de reducida extensión y situados en el llano, prueba tanto la continuidad en la estructura jerarquizada del poblamiento de esta zona en el periodo ibérico final con posterioridad a la conquista romana, como el desarrollo de un modelo de poblamiento rural diseminado, posiblemente relacio- nado con la pujanza del asentamiento costero de Torre la Sal, que debió tener su expresión en un importante crecimiento demográfico. Esta eclosión de pequeños asentamientos, que en menor medida debe producirse en todo el llano litoral de la Ribera de Cabanes, se enmarca en la tercera fase de la evolución del poblamiento en el periodo ibero-romano que se extiende entre la fundación de la colonia Valentia y el final de la guerra civil en el 75 aC (Arasa, en prensa). En ella, y posi- blemente desde la mitad del siglo II aC, empieza a producirse un cambio significativo en el patrón de asentamiento con la implantación de pequeños núcleos sin estructuras defensivas que ocupan lugares próximos a las tierras de cultivo y las vías de comunicación, a los que no parecen llegar las influencias edilicias romanas. Este tipo de asentamientos, que está bien representado en esta misma zona desde el ibérico antiguo y ahora experimenta un notable desarrollo, parece anticipar el modelo altoimperial que empieza a desarrollarse a partir del reinado de Agusto y se basa en el llamado sistema de villas; de hecho, el emplazamiento y características de los nuevos asentamientos harán posible que algunos de ellos perduren y se transformen en villas. Posiblemente en relación con este proceso se observa el abandono de algunos pequeños oppida entre finales del siglo II y principios del I aC, como debió ser el caso de El Tossalet y Els Pasquals, en un lento pero incesante proceso de reubicación del poblamiento rural.
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Conciencia y conducta medioambiental: los paisajes culturales

Conciencia y conducta medioambiental: los paisajes culturales

La necesidad de este enfoque cultural muestra la importancia de las contribuciones de la Antropología social. “En el ámbito de la antropología, así como en algunas otras disciplinas, el interés por los modos en que la gente se relaciona con el medio ambiente no es nuevo: los antropólogos especializados en este campo se han referido a menudo a una antropología de orientación ecológica que se ha dedicado a estudiar dicha relación durante los últimos cien años aproximadamente. Pero las conclusiones a que ha llevado esta investigación nunca han sido tan potencialmente significativas para el mundo no académico como lo son ahora en el contexto del discurso medioambiental contemporáneo. (Milton: 1997, 2; Aparici: 2006, 317). Y en la situación problemática que tenemos que afrontar los antropólogos han empezado “a desempeñar su papel de ciudadanos y su competencia para tratar una serie de problemas ambientales en discusión: los mecanismos de subsistencia sustentable en sociedades no industriales; el alcance y el status del conocimiento tradicional y las técnicas de manejo de recursos; las fluctuantes fronteras taxonómicas que traen consigo las nuevas tecnologías reproductivas; los fundamentos ideológicos de los movimientos conservacionistas, y la mercantilización de muchos componentes de la biosfera” (Descola y Pàllson: 2001, 24; Kottak: 2006, 317; Susanne, Rebato y Chiarelli: 2005, 682; Herzfeld: 1999, 189; Moran: 1996, 387; Rappaport: 1975, 271-2).
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Paisajes culturales extremos en Tierra del Fuego

Paisajes culturales extremos en Tierra del Fuego

El háruwen también respondía a una cuestión espiritual, asociada con el cosmos. De acuerdo con la mitología sélknam, Kenós fue enviado por Timaukel para crearlo y repartió a cada linaje una porción de terreno claramente establecida, perteneciente a una unidad mayor denominada cielo. En cada háruwen se representaban los antepasados de manera que cada río, lago, monte, pradera, bosque, fue anteriormente un sélknam el que al morir escogió transformarse en un cierto elemento del territorio, dando forma a la tierra y el cosmos. El hecho de que el háruwen estuviera delimitado por la corporización de un antepasado establecía un vínculo entre hombre y mundo y complementaba el habitar del territorio extremo con una dimensión espiritual. Existían cuatro cielos (shó’on), a los cuales pertenecían todos los háruwen, referenciados por los puntos cardinales, los que unidos representaban la totalidad del cosmos y agrupaban a la estructura social sélknam. Cada miembro de un linaje pertenecía desde su nacimiento a un háruwen y por consiguiente a un shó’on establecido. En caso de un matrimonio, era la mujer la
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Fascinante y detestable. Artelización e integración de los paisajes industriales

Fascinante y detestable. Artelización e integración de los paisajes industriales

Para ello habrá que dotarlo de un equili- brio que permita la convivencia de los requisitos de uso derivados de la transfor- mación con los valores patrimoniales, esté- ticos y medioambientales preexistentes. En este sentido, la elección del emplaza- miento de una presa y el manejo del con- traste (y de las conexiones) entre ella y su entorno son factores clave en su futura adaptación: véase el caso de la de Aldeadávila (figuras 20), en el río Duero, que con su curvatura, nervios y enlaces parece expresar al mismo tiempo las con- diciones del sitio y la potencia de la pieza construida que se opone a la presión del agua. Pero no hay consideraciones equiva- lentes en el caso de la mina: el impresio- nante agujero circular de la corta Atalaya en Riotinto (figura 21) sólo es entendible como un violentísimo corte en el terreno. Ahora bien, la apreciación de lo nuevo no ocurre del mismo modo para los foráneos que para los habitantes locales; serán éstos, herederos de quienes dieron al pai- saje su forma y depositarios de las tradi- ciones ligadas a él, los más capacitados para conservar su memoria -lo cual no impide a un observador atento advertirla igualmente-; en cambio, serán los foráneos quienes puedan apreciar las cualidades del nuevo paisaje de modo más objetivo: para éstos el agua del pantano, por ejem- plo, constituirá un valor añadido, cosa que no ocurrirá para los naturales durante varias generaciones. Si bien estos aspectos están interconectados y no es posible des- vincularlos del llenado del embalse o del vaciamiento de la mina, será necesario realizar actuaciones integrales capaces de generar nuevos valores positivos con los que se pueda establecer una relación de empatía.
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Tierra del Fuego (Chile) y los paisajes culturales extremos

Tierra del Fuego (Chile) y los paisajes culturales extremos

En Chile existe una serie de territorios extremos situados en los márgenes de la experiencia coti- diana de sus habitantes. Cuando la explotación de sus recursos naturales ha resultado rentable, la construcción de asentamientos humanos per- mite habitarlos. Es el caso de los campamentos de la minería del cobre, situados en las alturas de la cordillera de los Andes, de las oficinas salitre- ras, situadas en el desierto de Atacama, y de los asentamientos del carbón, situados en el golfo de Arauco (Garcés, 1999, 2007; Pérez, 2007). Es el caso de los asentamientos ganaderos y mineros que surgieron en Tierra del Fuego, Chile. Tierra del Fuego es paisaje y es recurso (Gregotti, 1972; Solá-Morales, 1981; Naselli, 2007). En cuanto recurso, debe su existencia a un proceso que la transformó en producto, activado por los grupos humanos que allí se asentaron y se sustentan; en cuanto paisaje, ha sido formada por la relación intensa entre los valores, ideales, nostalgias, es- peranzas y ambiciones humanas sobre el soporte geográfico de Tierra del Fuego.
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Patrimonio de la Humanidad y paisajes culturales

Patrimonio de la Humanidad y paisajes culturales

Resumen: Los paisajes tienen un rango de valores que las comunidades reconocen como importante y desean conservar. Son precisamente los valores culturales y naturales las cualidades que hacen a ese paisaje o lugar importante. En particular, podemos considerar los paisajes culturales una parte importante y constituyente del Patrimonio de la Humanidad. Es fundamental que la sociedad sepa qué valores pueden encontrarse en sus paisajes culturales y, consecuentemente, reforzar su protección y realzarlos. En este trabajo se intenta ayudar a ese conocimiento y discutir como un instrumento de la UNESCO contribuye tanto a la observación, retención y conservación pro-activa del patrimonio, como a la formación continua en los años venideros y para futuras generaciones. Finalmente, se expone un caso de estudio como buen ejemplo de administración eficaz de valo- res.
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Pequeños Paisajes Industriales: El membrete empresarial como patrimonio cultural.

Pequeños Paisajes Industriales: El membrete empresarial como patrimonio cultural.

En México hay mucho por hacer en materia de patrimonio cultural en general, y en particular en materia de patrimonio gráfico industrial, puesto que aún existen grandes acervos por descubrir y por explotar, incluso con fondos todavía vírgenes. De esta manera, profundizar en el estudio de las fuentes documentales, conjugando el patrimonio y la imagen, como se hizo en este trabajo, puede contribuir mucho en el fomento a la investigación sobre nuestro patrimonio. Por esa razón, creemos que la perspectiva transdisciplinar es fundamental, ya que resulta cardinal para una mejor comprensión de nuestros bienes culturales. Finalmente, este trabajo sobre los membretes empresariales es una contribución a los estudios sobre la puesta en valor del patrimonio industrial, el paisaje cultural y el análisis de la imagen histórica. Esta mirada hacia los pequeños paisajes industriales, es una plataforma que permite una mejor comprensión de nuestro pasado, una mejor aprehensión de la identidad colectiva en el presente y una adecuada preservación de nuestros bienes culturales en el futuro.
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Poblados mineros patagónicos: paisajes culturales y estructura territorial

Poblados mineros patagónicos: paisajes culturales y estructura territorial

poblados (campamentos mineros), instala- ciones industriales, muelles, rutas de navegación lacustre, senderos y caminos. Estos elementos individualmente son portadores de valores históricos, sociales y tecnológicos; sin embargo adquieren su mayor dimensión cultural y significado si se consideran las complejidades físicas del espacio donde se implantaron, el entramado de relaciones sociales-productivas (que hicieron posible el surgimiento y consolidación de centros poblados en medio de una naturaleza inhóspita) y su incorporación a una misma estructura productiva que, desde los núcleos localizados en las minas, se proyectó hasta la costa del océano Atlántico cruzando mas de 500 Km. por un territorio enorme y diverso. La relevancia que tiene el despliegue territorial de la minería es un tema que no ha sido recogido en los estudios sobre el patrimonio industrial de la Patagonia, pues, la historio- grafía local se ha enfocado básicamente al registro de sitios aislados sin considerar las interrelaciones espaciales y culturales entre ellos, ni tampoco su importancia como base de los paisajes culturales del lago General Carrera. La historia de la minería en la Patagonia es una historia olvidada, que no ha sido analizada desde una perspectiva integral, a pesar que la compresión de las complejas interrelaciones entre naturaleza y cultura es esencial para la preservación y gestión de estos paisajes.
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Deconstruyendo los paisajes culturales de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco

Deconstruyendo los paisajes culturales de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco

Tampoco es sencilla la identificación de las escalas espaciales de los paisajes patrimoniales. La LCA (Landscape Character Assessment) permite la comprensión del paisaje (del paisaje en gene- ral y no solo de los patrimoniales) a distintas escalas. La extrapolación de este método a los pai- sajes patrimoniales resulta de gran interés ya que implica asumir la relación entre el valor patri- monial del paisaje y el resto del territorio; o, en otras palabras, la necesidad de comprender cómo, al identificar los elementos de un paisaje, unos poseen valores patrimoniales y otros no, aunque los unos no pueden ser entendidos sin los otros. En todo caso, cabe advertir que en los paisajes de interés patrimonial los límites son a menudo más imprecisos que en el resto de los paisajes, especialmente aquellos que han adquirido un valor simbólico de gran radio, como es caso de los paisajes culturales de la Unesco, cuya proyección simbólica se extiende al conjunto del ecúmene; en consecuencia, utilizar líneas para delimitarlos empobrece con frecuencia su interpretación. De la consideración conjunta de las escalas temporales y espaciales de los paisajes patrimonia- les, surgen nuevas preguntas. ¿Cómo y cuándo un vector patrimonial local se convierte en un referente para un territorio y paisaje mucho más amplios? Dicho en otros términos, ¿en qué mo- mento el paisaje de la isla de Pascua se convierte en un fenómeno global?, ¿cómo interaccionan las percepciones locales y la de los intelectuales, artistas o simples turistas que acuden a él? Y, en sentido contrario, ¿cómo y cuándo un reconocimiento exterior termina generando identidades locales concretas? Tal y como sucedió por ejemplo en Waterloo, paisaje patrimonial relacionado con una batalla cuyo valor hay que buscarlo más en el valor histórico de rango internacional que en los valores identitarios de la población local, aunque esta haya terminado asumiendo el reco- nocimiento que ha llegado desde el exterior.
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Paisajes culturales, Ordenación del Territorio y reflexiones desde la Geografía en España

Paisajes culturales, Ordenación del Territorio y reflexiones desde la Geografía en España

Pionera fue la Ley 4/2004, de la Generalitat, de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje en la Comunidad Valenciana exponiendo que “el paisaje constituye un patrimonio común de todos los ciudadanos y elemento fundamental de su calidad de vida, que la ley aborda desde la más actual concepción del mis- mo emanada del Convenio Europeo del Paisaje”. Incluye el patrimonio cultural dentro del art. 2 dedicado a los objetivos de la ley, en este caso, -conservación y puesta en valor del patrimonio cultural-. Objetivo que se desarrolla en el art. 21 donde establece que “el planeamiento territorial y urbanístico tendrá como objetivo la conservación y promoción del patrimonio cultural y deberá ajustarse a las previsiones contenidas en la legislación sobre patrimonio cultural valencia- no”. A tal efecto incluirá, al menos, las determinaciones necesarias para que: 1. Se favorezca la conservación y recuperación del patrimonio arqueológico, los espacios urbanos relevantes, los elementos y tipos arquitectónicos singulares y las formas tradicionales de ocupación humana del territorio, conforme a las pe- culiaridades locales. 2. En las áreas de manifiesto valor cultural y, en especial, en los conjuntos y cualesquiera otros elementos declarados como bienes de interés cultural y sus entornos, así como en los denominados bienes de relevancia local y sus entornos, en su caso, se asegure que las construcciones de nueva planta y la reforma, rehabilitación y ampliación de las existentes armonicen con el entor- no cultural, en particular, en cuanto a altura, volumen, color y composición. De hecho se considera que la Huerta de la Comunidad Valenciana, como espacio de acreditados valores medioambientales, históricos y culturales, debe ser objeto de protección, para lo cual se plantea el Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta Valenciana.
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El replanteamiento y la mejora del patrimonio natural y cultural de los paisajes culturales: el caso de las salinas de Secovlje y Janubio

El replanteamiento y la mejora del patrimonio natural y cultural de los paisajes culturales: el caso de las salinas de Secovlje y Janubio

At this point, it seems to me plausible to elucidate the complex features that deploy the western cultural landscapes of Sečovlje (Slovene Istria) and Janubio (Lanzarote), thus, both sa[r]

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El proyecto arquitectónico en paisajes culturales.

El proyecto arquitectónico en paisajes culturales.

Para el firme de los aparcamientos, tanto del de turismos como el de autobuses, está previsto que se diseñe una trama geométrica con el empleo de pavimentos verdes, incorporando prefabricados de hormigón para la señalización de las plazas de aparcamiento. En todo caso, la voluntad de la intervención es evitar la creación de una gran superficie artificial o de materiales continuos no naturales. Para la ejecución de estos aparcamientos no se ha previsto el empleo de parasoles, aunque de incorporarse posteriormente se recomendaría su integración con paneles solares. Por su parte, el pabellón de control es la operación más intrusiva de toda la intervención. Su objetivo es doble: facilitar el control y organizar el acceso a las ruinas, y dotar al recinto de una zona polivalente para acoger distintos eventos o simplemente albergar una pequeña exposición. Empezando por su configuración volumétrica, el edificio se concibe como un muro habitado, que prepara al usuario para entrar en el recinto y cualifica los dos espacios que separa. Está constituida por dos muros paralelos que cierran el espacio de aparcamiento perpendicularmente a los ya existentes. La cubierta está conformada por una losa horizontal que flota sobre los muros, cuya separación permite una iluminación dramática en el interior, de día; y en el exterior, de noche. Los muros quedarían ligeramente retranqueados respecto de la cubierta, de manera que proyecten una mínima sombra sobre los muros en las horas centrales del día. Mientras que los muros verticales están pensados con un acabado pétreo similar a los muros existentes, la cubierta horizontal debe tener un acabado diferente, optando por un hormigón blanco de acabado fino para que contrasten las dos texturas. El muro norte, que da hacia el monasterio se plantea con huecos de mayores dimensiones que el sur, que será más cerrado.
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Identicación y análisis de paisajes industriales

Identicación y análisis de paisajes industriales

Pero no todas las regiones del planeta han iniiciado esta senda de la modernidad y del progreso. La mayor parte de los países tiene una muy débil y escasa industrialización, manteniendo una economía agraria y atrasada, mientras que sólo unos cuantos países, entre ellos los más avanzados, disponen de un alto grado de industrialización. A esta diferencia y diversidad geográfica hay que añadir otra cronológica, porque los desarrollos in- dustriales no han coincidido en el tiempo. Desde sus inicios en Inglaterra en el siglo XVIII, otros países de las áreas centrales (principalmente de Europa y Estados Unidos) fueron industrializándose siguiendo el modelo inglés, cada uno a un ritmo propio, unos más acelerada e intensamente y otros más lentos y en un grado menor (como es el caso de la propia España). En estos países, además, la industralización tampoco fue uniforme y homogénea. Mientras ciertas regiones se especializaban en la nueva actividad industrial, otras mantenían su carácter agrario, estableciéndose entre ellas una nueva relación de subordinación y dependencia.
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LOS PAISAJES CULTURALES DEL CARIBE

LOS PAISAJES CULTURALES DEL CARIBE

Los paisajes fósiles o arqueológicos se presentan de forma extraordina- riamente abundante en virtud de la economía histórica de plantación en el Caribe. Se destaca la gran cantidad de antiguos paisajes azucareros originados por el hecho de que las mejores tierras caribeñas se dedicaron al cultivo de la caña de azúcar. Un paradigma entre los paisajes arqueológicos es el Valle de los Ingenios de Trinidad, en Cuba. Se trata de una zona de plantaciones azucareras del siglo XIX que muestra numerosos restos de su función original. Fue inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial en 1989, junto con el centro histórico de Trinidad pero no fue registrado como paisaje cultural debido a la inexistencia de esta categoría en aquel momento. Los más recientes logros en el Valle son la restauración de la casa principal del ingenio Guáimaro para Museo de la Industria Azucarera y del ingenio San Isidro de los Destiladeros, donde la casa principal, la torre del reloj, y una colección de artefactos industriales han sido también recuperados. La casa principal del ingenio Manacas Iznaga, con sus espaciosas galerías de arcadas que miran al Valle, convertida hace años en un restaurante, es un lugar favorito de los turistas que visitan Trinidad.
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La recuperación de los paisajes industriales como paisajes culturales

La recuperación de los paisajes industriales como paisajes culturales

El concepto mismo de “paisaje”, no podemos olvidar, se sustancia como forma activa de un ámbito de la apariencia obtenida a través de la percepción mientras que la forma existencial o real de ese enclave se corresponde con el territorio (Ortega, 1998). Esa forma activa incorpora la visión lejana y asume la profundidad escénica consustancial al paisaje como imagen del territorio. Como tema de contemplación estética, un paisaje es un fenómeno formal y autónomo de definición purovisualista cuyo formalismo es analizable desde otros supuestos que su propia razón productiva, social y ambiental. “El ‘paisaje’ es mucho más antiguo, sabemos, que la expresión ‘medioambiente’; su valoración estética muy anterior no es ni fisiocrática ni ecologista” (De Gracia, 2009, p. 45). En definitiva, todo paisaje observado genera una elaboración estético-cultural que, como cualquier fenómeno perceptivo consta de dos partes: el objeto, en este caso una constelación industrial en el territorio, y el acto cognitivo, o condicionado por la sensibilidad del observador. De modo que el encuadre paisajístico sería la delimitación panorámica de la imagen en función de la posición y la orientación relativa del espectador. En cualquier caso, un paisaje se ofrece a través de una secuencia de imágenes como un itinerario de encuadres diversos.
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Paisajes culturales, paisajes patrimoniales, paisajes sostenibles  Territorio y sociedad en mutación

Paisajes culturales, paisajes patrimoniales, paisajes sostenibles Territorio y sociedad en mutación

Desde esta perspectiva se debe insistir en que el paisaje tiene una entidad kilométrica o mayor,  nunca hectométrica, decamétrica o métrica, porque, en estos casos, se atribuye a un elemento  la esencia del conjunto, cayendo así en una hipérbole o una sinécdoque paisajística, porque el  paisaje es el resultado de la conjunción armónica de elementos, más o menos homogéneos, que,  combinados, producen unas formas, texturas y colores peculiares, con una disposición específica  pero  que,  en  ningún  caso,  pueden  identificar  al  conjunto  con  uno  de  sus  componentes.  Una  franja de cafetos, de vides, de plataneras, etc. se asienta a menudo sobre un bancal, pero un  paisaje abancalado es mucho más que la suma de unos bancales: es un territorio con fuertes  desniveles,  organizado  en  valles  que  desarrollan  sus  escalones  por  doquier.  El  paisaje  de  bancales no se confunde con un bancal, porque este puede resolver un problema de un pequeño  desnivel,  mientras  que  aquel  exhibe  su  grandeza  merced  a  la  configuración  de  un  sinfín  de  franjas  escalonadas  que  ornan  el  valle  de  arriba  abajo  produciendo  una  estampa  mirífica,  producto  del  trabajo  humano  secular  y  combinado  para  domeñar  las  abruptas  pendientes  y  crear  suelos  protegidos  contra  la  erosión  y  campos  funcionalmente  organizados  para  su  explotación integral. 
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Nuestro patrimonio paisajista: los paisajes culturales

Nuestro patrimonio paisajista: los paisajes culturales

Respecto a los aspectos actuales de dichas urba­ nizaciones, las propuestas de trazado y organización urbanística, el repertorio formal de los distintos loteos y sus correspondientes alternativas arquitectónicas también parecen seguir las pautas requeridas por los utopistas en el siglo pasado. La modalidad habitacional de muchos barrios cerrados, el repertorio de tipologías arquitectónicas residenciales, al igual que entonces, integran un catálogo donde cada modelo de vivienda posee un nombre determinado (ya sea de pintores fa­ mosos o localidades norteamericanas y europeas re­ conocidas), y hasta pueden ser elegidas directamente de una página de Internet.7 Este tipo de “urbanizacio­ nes cerradas” posee una característica común, que es la falta de relación con el entorno inmediato, po­ dríamos decir con el paisaje circundante. El aislamien­ to, materializado a través de sus altas alambradas, no solamente es físico y social sino que conforma al inte­ rior un paisaje artificial que poco se relaciona con las características del paisaje inmediato, produciéndose lo que podríamos denominar como la “aparición de lo ajeno”8, o sea lo que no pertenece al lugar, dicho en otras palabras, lo que no toma en cuenta el sitio y sus características físicas y culturales. Como ejemplo, se ha tomado el partido de Chascomús, (Pcia. de Bue­ nos Aires)9, donde su paisaje está fuertemente mar­ cado por la presencia del sistema de lagunas encade­ nadas, con una fuerte impronta de las actividades agrí­ cola ganaderas y todas sus influencias. En Chascomús, respecto del tema de las urbanizaciones cerradas po­ dría decirse que recién se está iniciando. En este caso la mayoría de los emprendimientos urbanísticos están en la fase inicial de tramitación de permisos al munici­ pio. La cantidad de presentaciones a la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Chascomús era hasta fines del año 1999 de doce emprendimientos. De los proyectos antes mencionados hay tres que se
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