PDF superior Sobre el programa de la filosofía venidera-Por Walter Benjamin

Sobre el programa de la filosofía venidera-Por Walter Benjamin

Sobre el programa de la filosofía venidera-Por Walter Benjamin

La tarea central de la filosofía venidera es la de extraer y hacer patentes las más profundas nociones de contemporaneidad y los presentimientos del gran futuro que sea capaz de crear, en relación al sistema kantiano. La continuidad histórica asegurada por la integración al sistema kantiano es la única de decisivo alcance sistemático. Esto puede afirmarse pues Kant es el más reciente, y con Platón, el único filósofo ante todo abocado a la justificación del conocimiento, entre todos aquellos no inmediatamente centrados en cuestiones de perímetro y profundidad. Ambos comparten el convencimiento de que el conocimiento sostenido por una justificación más pura, es también el más profundo. No desterraron la exigencia de profundidad fuera de la filosofía, sino que le hicieron justicia de un modo especial al identificarla con la exigencia de justificación. Cuanto más imprevisible y audaz se nos anuncie el despliegue de la filosofía venidera, tanto más profundamente deberá producir certeza, certeza cuyo criterio es la unidad sistemática o la verdad.
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La irradiación como programa prometeico: Walter Benjamin, la copia y la reproducción técnica

La irradiación como programa prometeico: Walter Benjamin, la copia y la reproducción técnica

“La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica” de Walter Benjamin puede concebirse como un tratado de época sobre las relaciones de fuerza entre el arte, la política y los medios de producción bajo la modernidad industrial, una reflexión sobre las maneras en las que la vida social es trastocada con la transversalización de un complejo aparato técnico capaz de acercar la mano del artista a la del receptor. El principio de reproductibilidad técnica no sólo ha conllevado la multiplicación de imágenes, sino la liberación prometeica de una experiencia procedimental, la producción de modos de hacer dentro del campo humano. El autor apuesta a desfondar la noción aurática de obra artística canonizada por la teoría estética y hace de este estado de crisis del objeto de arte, una oportunidad de entrometerse operativamente a través de la teoría dentro un presente brutalizado por la expansión fascista y la necesidad de hacer proliferar heterodoxos frentes de resistencia. Este abordaje partirá de la necesidad de comprender a “La obra de arte…” como una máquina de intervención crítica formulada para contactar con su tiempo y lugar, lo cual nos llevará subsiguientemente a revisarlo de formas operatorias, poniéndolo inmediatamente en tensión con nuestra propia contemporaneidad y sus regímenes de propiedad sobre la experiencia sensible. En última instancia, la pregunta detrás de la presente revisión del texto benjaminiano es de qué formas puede usárselo, qué cuestiones del propio tiempo que aún están pendientes de ser pensadas a través de él.
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Historia y literatura en Walter Benjamin, una aproximación metodológica

Historia y literatura en Walter Benjamin, una aproximación metodológica

No he intentado ajustar las reflexiones y preocupaciones que presentan los textos de Benjamin para producir una pretendida cohesión entre ellos, ni tampoco he buscado aplicarlas sin solución de continuidad en un análisis posterior. Mi interés, por el contrario, se halla en la formulación de nuevos interrogantes que amplíen los modos en que dialoga la literatura con otros campos como el político y el histórico y que, sin embargo, no desatienda la especificidad de lo literario. Solo desde esta perspectiva y bajo los condicionamientos metodológicos propuestos por Benjamin, podremos, por ejemplo, pensar cuál podría ser el impacto del concepto de tradición y, en nuestro caso, el modo en que la literatura del siglo diecinueve lo desarrolló para explicar el pasado y establecer un programa literario como el Romanticismo inglés de fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve. Además, si es posible advertir la efectiva intervención política de la literatura en la escena cultural, debemos entonces asegurarnos de la complejidad que ese vínculo supone. Afirmar, por ejemplo, que la literatura inglesa que corresponde a la primera década pos-revolucionaria es una reacción a sus circunstancias históricas pone en peligro su propia condición. Pero tampoco es posible desentenderse de ellas. Sin embargo, una investigación que se propone responder a «en qué sentido la literatura inglesa de fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve es un producto y una parte de la experiencia social» 37 , sin
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El problema de la estetización en la filosofía de Walter Benjamin

El problema de la estetización en la filosofía de Walter Benjamin

Si bien Caygill distingue dos tipos de experiencia, no resulta tan evi- dente que para Benjamin pueda considerarse propiamente una “expe- riencia” el caso de un sujeto que nada más contempla y de un objeto mudo. Tanto en “Sobre el programa de la filosofía futura”, uno de sus primeros escritos, como más tarde en “Experiencia y pobreza” y “El narrador”, Benjamin delinea su concepto de experiencia como algo que se hace de manera activa. La diferencia fundamental del concepto de experiencia (Erfahrung) con el de vivencia (Erlebnis) es, en efecto, el ca- rácter de elaboración que necesariamente tiene la primera. La Erlebnis, como vivencia subjetiva, se limita a una relación aún no articulada del sujeto con el mundo, mientras que la Erfahrung implica ya un marco de sentido que excede al sujeto. Michael Löwy describe la Erfahrung como una “experiencia auténtica [ . . . ] —fundada en la memoria de una tradición cultural e histórica—” (Löwy 2005, p. 29); y la distingue de la Erlebnis como “vivencia inmediata” (Löwy 2005, pp. 29–30). Por su parte, Weber afirma, en su estudio sobre el concepto de experiencia, que “el concepto antitético al de experiencia lo constituye el de viven- cia [ . . . ] como objeto o ‘materia bruta’ del trabajo de la experiencia” (Weber 2014, p. 490). En efecto, al constatar Benjamin una crisis de la experiencia en su tiempo, lo que se pone en crisis no es la vivencia, sino la experiencia en el sentido de Erfahrung, aquella que, más allá del ám- bito personal o privado, resulta comunicable o transmisible, de modo que adquiere un carácter tan colectivo que la crisis de la experiencia es, en realidad, la constatación del hecho de que “una facultad que nos pareciera inalienable, la más segura entre las seguras, nos está siendo retirada: la facultad de intercambiar experiencias” (Benjamin 2001b, p. 112).
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Walter Benjamin y sus usos profanos de la teología

Walter Benjamin y sus usos profanos de la teología

“sujeto-objeto”, en provecho de la filosofía del lenguaje, inspirada en un destronamiento del sujeto de experiencia como conciencia intencional. En su temprano texto de 1915, titulado “La vida de los estudiantes”, Benjamin ya introducía así, desde la primera página, una sugerente mención de lo mesiánico al lado de “la idea francesa de revolución”, como rechazos al tiempo continuo, lo que anuncia las ideas retomadas ulteriormente en el corpus con relación a una reconfiguración temporal de la experiencia (Obras, II-1, 77). De esta época, y en relación específica al “tiempo mesiánico”, puede consultarse el artículo “Trauerspiel y tragedia” (1916), precursor de su gran obra posterior sobre el Trauerspiel alemán, donde Benjamin, asociando tiempo mesiánico y Trauerspiel alemán, opone el tiempo mesiánico tanto al tiempo “homogéneo” y “continuo” de la física y de la mecánica, cuanto al tiempo mitológico y al tiempo de la tragedia antigua (Obras, II-1, 138). Benjamin escribe todo esto, no por azar, en medio de la bancarrota de la civilización, marcada por la guerra 1914- 1918: lo “mesiánico”, como señaló Jacob Taubes (1999: 112), no es entonces para Benjamin ni para su generación mero motivo de especulación abstracta en los términos kantianos del “como si” (als ob), sino vivencia histórica, y experiencia humana concreta, en términos de catástrofe, de guerra y de revolución. La idea de ligar lo religioso y lo mesiánico a la experiencia misma, queda ya tempranamente formulada en “Sobre el programa de la filosofía venidera” (1918), donde Benjamin plantea la exigencia filosófica de dar cabida a la experiencia religiosa para fundar una nueva objetividad; se trata de abrir a una noción de experiencia que, rompiendo el corsé de la experiencia kantiana, inspirada en la noción de experiencia de la Ilustración y denunciada por Benjamin como el grado más bajo (niedrigst) de la experiencia, que Benjamin llama también “punto cero” (Nullpunkt), quiebre el paradigma de la mecánica moderna, con su tiempo continuo y homogéneo, destruyendo junto a él el “mito” moderno de la relación sujeto-objeto que le es concomitante (Benjamin, Obras, II, 1, 162-175). La noción de experiencia reaparece luego con fuerza en Benjamin durante su exilio parisino, vinculada a la tesis central del empobrecimiento y la catástrofe de la experiencia moderna, en consonancia con la crisis de la narración (El Narrador, Obras, II, 2, 41-67) y la pérdida del aura (La Obra de Arte en la época de su reproducción mecanizada, Obras, I, 2, 323- 354). Esta dimensión de catástrofe se percibe bajo el prisma de la caída, una dimensión teológica que benjamin ilumina en su filosofía del lenguaje, según veremos a continuación.
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Walter Benjamin: escritura y memoria

Walter Benjamin: escritura y memoria

Benjamín opinaba que si la razón había sido in- capaz de armar un programa para la reflexión, y si el camino del arte de las vanguardias parecía ha- berse extraviado, era debido a es[r]

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Crítica de la vivencia y caída de la experiencia . Un estudio sobre la noción de cuerpo en la filosofía de Walter Benjamin

Crítica de la vivencia y caída de la experiencia . Un estudio sobre la noción de cuerpo en la filosofía de Walter Benjamin

En el marco de un interés general por comprender el rol del cuerpo en la experiencia propia del mundo contemporáneo, en este trabajo nos proponemos delinear algunos rasgos del concepto de cuerpo en la noción de experiencia de Walter Benjamin. Como es bien sabido, Benjamin aborda la caída de la experiencia desde distintas perspectivas a lo largo de toda su vida y en gran parte de sus escritos, lo que se debe a la multicausalidad de la crisis de la experiencia en la modernidad. En “Sobre algunos temas en Baudelaire”, obra de 1939, tal problemática viene fundamentalmente de la mano del desarrollo de los medios de producción técnica con la fabricación en serie, la aparición de la imprenta y el rápido acrecentamiento poblacional que dio lugar a la formación de masas y multitudes. Sin embargo, ya en “Sobre el programa de la filosofía venidera”, escrito en 1918, observa la degradación de la experiencia a partir del recorte matemático-mecanicista y la cosmovisión resultante de lo que fue la Ilustración. En “Experiencia y pobreza” y “El narrador”, de la década de 1930, analiza la destrucción de la experiencia y el peligro que esto implicaba a partir de las calamidades de la Primera Guerra Mundial y el ascenso del nazismo al poder. En el último párrafo de “Experiencia y pobreza” avisa: “Nos espera a la puerta la crisis económica, y tras ella una sombra, la próxima guerra” (2007b: 222).
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Sobre la tarea de la filosofía : Theodor Adorno y Walter Benjamin

Sobre la tarea de la filosofía : Theodor Adorno y Walter Benjamin

Por su parte, el frustrado intento de Scheler por lograr una fenomenología material da cuenta, según Adorno, de que el tránsito desde una fenomenología ideal y formal hacia otra material y objetiva, sólo podía darse mediante un salto. Con ello “la imagen de una realidad suprahistórica (…) se enmarañó y deshizo tan pronto como se trató de buscar tal verdad precisamente en la realidad cuya captación constituía el programa de la «fenomenología material»” (Adorno, 1991: 78-79). El último Scheler fue capaz de reconocer que el salto entre las ideas eternas y la realidad (vía fenomenología material) era en sí mismo material- metafísico. Con él se abandonaba la realidad a un ciego «impulso», se la condenaba a una relación oscura y problemática con las ideas.
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Walter Benjamin – Para una cr¡tica de la violencia

Walter Benjamin – Para una cr¡tica de la violencia

crítica sólo como violencia creadora de derecho, sino que ha sido juzgada en forma tal vez más despiadada también en cuanto a otra función. Una duplicidad en la función de la violencia es en efecto característica del militarismo, que ha podido formarse sólo con el servicio militar obligatorio. El militarismo es la obligación del empleo universal de la violencia como medio para los fines del estado. Esta coacción hacia el uso de la violencia ha sido juzgada recientemente en forma más resuelta que el uso mismo de la violencia. En ella la violencia aparece en una función por completo distinta de la que desempeña cuando se la emplea sencillamente para la conquista de fines naturales. Tal coacción consiste en el uso de la violencia como medio para fines jurídicos. Pues la sumisión del ciudadano a las leyes -en este caso a la ley del servicio militar obligatorio- es un fin jurídico. Si la primera función de la violencia puede ser definida como creadora de derecho, esta segunda es la que lo conserva. Y dado que el servicio militar es un caso de aplicación, en principio en nada distinto, de la violencia conservadora del derecho, una crítica a él verdaderamente eficaz no resulta en modo alguno tan fácil como podrían hacer creer las declaraciones de los pacifistas y de los activistas. Tal crítica coincide más bien con la crítica de todo poder jurídico, es decir con la crítica al poder legal o ejecutivo, y no puede ser realizada mediante un programa menor. Es también obvio que no se la pueda realizar, si no se quiere incurrir en un anarquismo por completo infantil, rechazando toda coacción respecto a la persona y declarando que ʺes lícito aquello que gustaʺ. Un principio de este tipo no hace más que eliminar la reflexión sobre la esfera histórico-moral, y por lo tanto sobre todo significado del actuar, e incluso sobre todo significado de lo real, que no puede constituirse si la ʺacciónʺ se ha sustraído al ámbito de la realidad. Más importante resulta quizás el hecho de que incluso la apelación a menudo hecha al imperativo categórico, con su programa mínimo indudable -ʺobra en forma de tratar a la humanidad, ya sea en tu persona o en la persona de cualquier otro, siempre como fin y nunca sólo como medioʺ- no es de por sí suficiente para esta crítica 1 . Pues el derecho positivo, cuando
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Benjamin Walter El París de Baudelaire

Benjamin Walter El París de Baudelaire

sa agitación en sus rasgos, indican que no estaban a su dispo­ sición esas reservas que los grandes saberes y la visión global histórica ofrecen a los hombres. “Para ser un escritor, Baude- laire tenía una gran falta, de la que él mismo nada sospecha­ ba: era ignorante. Lo que sabía, lo sabía a fondo; pero sabía poco. Desconocía la historia, la fisiología, la arqueología, la filosofía... El mundo exterior poco le interesaba; acaso lo veía, pero es seguro que no lo estudiaba”.13 Ante estas críticas y otras similares,14 corresponde y está justificado señalar la im­ penetrabilidad necesaria y conveniente para el que trabaja, los dobleces idiosincráticos indispensables en toda producción; pero la situación comporta también otro aspecto, que favore­ ce la exagerada pretensión del productor en nombre de un principio, el “creativo”. Y esta pretensión es tanto más peli­ grosa en cuanto que, al alimentar el amor propio del produc­ tor, protege admirablemente los intereses de un orden social que le es hostil. El modo de vida de los bohém iens ayudó a poner en circulación una superstición en torno a lo creativo, mencionada por Marx en una observación que vale tanto para el trabajo intelectual como para el manual. Leemos en la pri­ mera proposición del programa de Gotha: “El trabajo es la fuente de toda riqueza y toda cultura”, y luego añade crítica­ mente: “Los burgueses tienen muy buenas razones para atri­ buir al trabajo unas fuerzas creadoras sobrenaturales; pues precisamente a partir de que el trabajo está condicionado por la naturaleza se sigue que el hombre que no posee otra pro­ piedad más que su fuerza de trabajo debe ser en todas las si­ tuaciones sociales y culturales el esclavo de los otros hombres que se han hecho propietarios de las condiciones materiales
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¿Walter Benjamin filósofo? . Su inscripción en la filosofía como posición fronteriza

¿Walter Benjamin filósofo? . Su inscripción en la filosofía como posición fronteriza

Como vemos, la verdad benjaminiana yace recostada cual Bella Durmiente, cubierta por la espinosa obra del autor. No para ser despertada por el beso de la ciencia, a la que mordería, sino por el estrépito de la bofetada que el crítico inflige a la Academia, su torpe asistente. El estruendo parece retumbar en las instituciones del saber, no sin evocar la manera en que para Benjamin, en su célebre Hacia una crítica de la violencia ((1921) 1977a), cuatro años anterior, la violencia divina (göttliches Gewalt) irrumpía en las instituciones del derecho sin derramar sangre (unblutige) pero de modo letal (Weise letal), interrumpiendo, con el clamor divino de la justicia (Gerechtigkeit), la rueda mítica que forman la alternancia fatal entre la violencia instituyente del derecho (rechtsetzend Gewalt) y la violencia conservadora del derecho (rechtserhaltend Gewalt) (Benjamin, (1921) 1977a: 190 passim). La ciencia y la filosofía consagradas quedan, como el derecho positivado, del lado de una violencia mítica (mytische Gewalt) de la que la verdad y la justica habrán de despertar, de la mano de la crítica: crítica de la violencia (Kritik der
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Walter Benjamin y la aporía de los dos mesianismos

Walter Benjamin y la aporía de los dos mesianismos

La figura del progreso y su inherente mirada hacia el futuro se cambian por una fuerza destructora que se vuelve hacia atrás y encuentra en el pasado la fuerza misma que podrá abrir el porvenir revolucionario, sorteando el continuum de una historia que solo en su ruptura puede dar lugar a una nueva primavera de la historia, aquella que Benjamin soñó en uno de los momentos más oscuros del siglo XX. Ese mensaje es el del historiador materialista, que deberá construir imágenes dialécticas que permitan trazar una nueva genealogía histórica, haciéndose eco de las voces obliteradas por la historiografía de cuño cientificista. La generación presente, a cuyo despertar del olvido Benjamin invita (como veremos más adelante), permite la reconstrucción de una nueva tradición, discontinua, pero que se encarna en la tarea del presente, en la reactivación, en la politización del presente en nombre de esa historia, de esa nueva legibibilidad. Los motivos no pueden ser más fuertes si podemos hacerlos común con esos otros que ya no tienen quien luche por ellos. Felicidad y redención son dos caras de una misma moneda, son dos tiempos de una misma convergencia, la cifra perfecta para la mirada benjaminiana, tener oídos para la revolución:
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Walter Benjamin bajo el prisma de la felicidad

Walter Benjamin bajo el prisma de la felicidad

En el capitalismo que Benjamin analiza y, todavía más en su declinación actual, universalización de la culpa, imposibi- lidad de expiación y desesperanza, constituyen el pulso que marca el ritmo del régimen de vida. Con el fin de la esca- tología, entendida como una instancia inaudita que redime y salva, el estrechamiento del mundo devino un ambiente irrespirable. Deuda y culpa, inscriptas bajo la hipótesis ge- neral del predominio de un neoliberalismo de corte punitivo (Davies, 2016), se semantizan a partir de una serie de ele- mentos conceptuales: moralización de la responsabilidad, no expiación, castigo, desesperanza, melancolía y crueldad. En efecto, como afirma Davies, “en el neoliberalismo punitivo, la dependencia económica y el fracaso moral se enredan en forma de deuda, produciendo una afección melancólica en la que gobiernos y sociedades liberan el odio y la violencia so- bre miembros de su propia población” (Davies, 2016: 139). En los sectores populares, más no sólo en ellos, la deuda acentúa la sensación de autorrecriminación y la expectativa de un nuevo castigo. Somos merecedores de las políticas de austeridad y ajuste en virtud de un exceso pasado del cual somos también responsables. Esta autorresponsabiliza- ción ha sido también interpretada por Dardot y Laval (2015) como una modalidad neoliberal de gestión del sí mismo, contracara de la imposibilidad de dominar o transformar las condiciones de vida impuestas por el mundo realmente existente: “cuando no se puede cambiar el mundo, lo que queda es inventarse a sí mismo […] a la “irresponsabilidad” de un mundo que se ha vuelto ingobernable debido a su propio carácter global, le corresponde, en contrapartida, la infinita responsabilidad del individuo en cuanto a su destino, su capacidad de tener éxito y ser feliz” (p. 349). El carácter económico de los problemas, son declinados en términos or- ganizacionales y éstos, señalan los autores, reconducidos a “problemas psíquicos ligados a un insuficiente dominio de sí mismo y de la relación con los demás” (ídem). De allí que las exigencias económicas y financieras sean recodificadas en términos de una auto-exigencia y una auto-culpabilización.
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Walter Benjamin y el testimonio: la historia como rememoración

Walter Benjamin y el testimonio: la historia como rememoración

abandonar una concepoón indiVIdualista de conocuruento, smo tambtén de repensar la relación entre lo moral y lo ep1stérmco en toda aprop1anón del pasado. La autondad moral [r]

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Adorno – Letters To Walter Benjamin

Adorno – Letters To Walter Benjamin

project: if the dialectical image is nothing but the way in which the fetish character is perceived in a collective consciousness, the Saint Simonian conception of the commodity world [r]

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Violencia, derecho y justicia en Walter Benjamin

Violencia, derecho y justicia en Walter Benjamin

En la modernidad el hombre cruza lo que Foucault llama el “umbral biológico” 15 , el animal viviente ingresa al espacio político, otrora reservado a ese “algo más” del zoon politikon aristotélico, y convierte al hombre en tanto animal viviente en objeto de la política. Lo sacro moderno es la vida (la “existencia misma como tal”, en la expresión de Kurt Hiller que Benjamin comenta), pero en la excepción, que es inherente como condición de su supervivencia al derecho occidental, la vida se ve despojada de sus “vestiduras legales”, y se presenta en el vacío de derecho, para dar lugar a su aplicación más letal (y a su confirmación), como vida desnuda. Es decir, que si el derecho implica la excepción, entonces porta en sí mismo la vida desnuda, la produce. Ésta señala el límite del dominio sobre el viviente, pero también la apertura de la excepción. Luego, lo sacro moderno, que corresponde a lo que el antiguo pensamiento mítico consideraba “el portador destinado de la culpa” (1967:128), nos sirve para leer en el corazón mismo de la modernidad la latencia de lo mítico, y nos revela el carácter sanguinario del orden actual y el “carácter pernicioso de su función histórica” (al decir de Benjamin respecto a la violencia mítica, 1967:125), al “que se trata por lo tanto de destruir”. Pues, en el momento en que la excepción se hace indistinguible del derecho, la vida desnuda ha de sacrificarse y expiar así la culpa a la cual el derecho la ha condenado. Ya que la vida desnuda es la vida humana excluida de todo estatuto jurídico, y por ende presta a ser sacrificada (la violencia mítica “exige sacrificios”, 1967:126).
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Benjamin Walter – Brecht Ensayos Y Conversaciones

Benjamin Walter – Brecht Ensayos Y Conversaciones

Elijo dos entre ellos, el acti­ vismo y la nueva objetividad, para m ostrar con su ejemplo, que la tendencia política, por más revolu­ cionaria que parezca, segui[r]

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Descripción de la semejanza: concepto e imagen En la ix tesis de filosofía de la historia de Walter Benjamin

Descripción de la semejanza: concepto e imagen En la ix tesis de filosofía de la historia de Walter Benjamin

A partir de esto, se puede afirmar que si queremos despertar o recordar el objeto investigado, debemos perdernos como un flâneur en la profundidad de la investigación al «abrir el abanico del recuerdo» (Benjamin, 1996, pág. 191) o hay que ser capaz de penetrar hasta lo más profundo del bosque y ver lo que nadie ha visto, leyendo detenidamente las fuentes, imaginando y escuchando con atención los nombres de las calles, las citas, los bares y prostíbulos con el propósito de cazar, «distinguir con claridad» (Benjamin, 1996, pág. 191) y «organizar gráficamente en un mapa» (Benjamin, 1996, pág. 190) los pensamientos que estén en relación con lo que rodea al investigador, contando con perderse que lo guíe a encontrar el polo norte, o, a «traspasar este umbral con el recuerdo» (Benjamin, 1996, pág. 201), como cuando el sol cruza el cristal de la ventana sin permitir que la sombra habite en el interior de un cuarto, y de este modo, alcanzar una amplia percepción al despertar a la esencia de la cosa investigada.
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Benjamin, Walter -Tesis sobre la Historia y otros fragmentos.pdf

Benjamin, Walter -Tesis sobre la Historia y otros fragmentos.pdf

(La idea de una historia universal comparte su destino con la idea de una lengua universal. Mientras esta última tuvo un fundamento, fuese éste teológico como en la Edad Media, o lóg[r]

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Variaciones semánticas del concepto de crisis en Walter Benjamin

Variaciones semánticas del concepto de crisis en Walter Benjamin

El análisis benjaminiano de la idea de progreso se concentra en sus supuestos, en particular, en el de una concepción lineal y homogénea del tiempo histórico, de la que depende la idea de progreso. Esta idea constituye para Benjamin no sólo un problema de teoría, sino que es a la vez un indicador del grado de pasividad y conformismo político en el que habían recaído los actores sociales y políticos de la República de Weimar. Para Benjamin, la ideología del progreso operativa en su presente histórico no sólo afectaba una adecuada comprensión de la historia, sino que había minado las posibilidades de una genuina praxis política. En los más diversos actores sociales estaba profundamente enraizada una creencia acrítica en un progreso que, en su despliegue necesario como potencia activa y autónoma, conduciría al perfeccionamiento de la humanidad, a la emancipación y la justicia (Cf. GS V, 598s). Incluso las propuestas políticas de la socialdemocracia alemana estaban afectadas por la fe en el progreso y por la idea de que el trabajo constituye la fuente de la emancipación: “Nada ha corrompido tanto a la clase trabajadora alemana como la idea de nadar a favor de la corriente. El desarrollo técnico era para ella como el empuje del torrente con el cual creía estar nadando. De allí no había mas que un paso a la ilusión de que el trabajo fabril […] representaba por sí solo una acción
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