PDF superior Razón y pasión en el discurso jurídico

Razón y pasión en el discurso jurídico

Razón y pasión en el discurso jurídico

su interpretación, por parte del destinatario” (2005: 16). En otra palabras, se parte, pues, del acto de habla y su efecto ilocucionario (lo que el emisor pretende realizar), tal como ha sido sistematizado en la Teoría de los Actos de Habla de John Searle (1980). En este sentido, el lingüista norteamericano además de refinar los supuestos teóricos de Austin (2006), consideró al acto de habla como una unidad mínima del lenguaje, y a éste como un conjunto de reglas. Por esta razón, hablar un idioma es dominarlo. De esta forma, este enfoque teórico deslinda la pragmática de la gramática. En efecto, mientras que la gramática se focaliza en la estructura lingüística, la pragmática pone énfasis en la lengua como recurso comunicativo, y por eso la incorporación de las reglas de un idioma posibilita la comunicación. Con esta perspectiva instrumental concuerda Gerardo Ribeiro Toral, quien en su artículo Retórica jurídica sustenta su propuesta a partir de las reglas del lingüista norteamericano, denominándolas “recursos retóricos o retórica jurídica” (2012: 27). Esta perspectiva nos parece plausible, porque permite focalizar el discurso jurídico dentro de la pragmática. Sin embargo, no debemos olvidar que todo discurso se emite dentro de un contexto y por esta razón complementaremos el análisis de este estudio con los aportes de la Teoría Crítica del Análisis del Discurso de Teun van Dijk (2004). En efecto, el lingüista holandés considera al contexto pragmático como un componente fundamental para el análisis del discurso; en el contexto, la cultura juega un papel esencial. Por ello, las aportaciones del profesor de la Universidad de Ámsterdam sobre el contexto, nos permitirán analizar críticamente la imagen racional del discurso jurídico, tan arraigada en el sistema continental-romanista desde la Ilustración y ponderada a partir de la publicación de una de las obras fundamentales de Chaïm Perelman, su Lógica Jurídica (1998).
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Razón y pasión en Hume (sobre la miseria de la Razón demostrativa)

Razón y pasión en Hume (sobre la miseria de la Razón demostrativa)

un modelo falso. Y aunque como moder- no e ilustrado Hume haga del sujeto la instancia fundadora del sentido, subraya- rá, con todo, dos cosas. De un lado, que esa instancia constituyente de sentido es algo en sí mismo constituido. De otro, que la razón misma lejos de ser soberana, autotransparente y autónoma, se nutre de una pasión. El sujeto, refiere Hume una y otra vez, llega propiamente a ser sujeto fundante y regulador, esto es, llega a ser «naturaleza» a través de la experiencia reiterada, del hábito. Descubre esto Hume tras un análisis genético de ese su- jeto-naturaleza; tal análisis le permite concluir que finalmente el mecanismo que activa y constituye al sujeto como instancia legisladora, como «naturaleza», ocupa ese lugar tan despreciado por la tradición, ese lugar marcado con el nom- bre de lo «irracional». Hume no tiene más remedio que arruinar la asentada oposición entre razón y pasión. La arrui- na teniendo en cuenta, en primer lugar, que la tradición acuña un concepto de ra- zón y de argumentación racional excesi- vamente restringido, estrecho y corto para abordar la esfera de los aconteci- mientos y de la acción humana. Frente a ese concepto, elabora un nuevo concepto de racionalidad más amplio y que de nin- gún modo lucha contra pasión alguna: la argumentación racional sobre hechos y acciones resulta de una pasión que opera al modo en que lo hacen los instintos en los animales. De este modo queda alum- brado lo «otro de la razón» en el interior de la misma razón, como su raíz última, tal y como harán después importantes au- tores contemporáneos conscientes de la imagen excesivamente deificada de la ra- zón moderna.
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“La razón sin pasión no llega muy lejos”

“La razón sin pasión no llega muy lejos”

Lo veo en la reacción tuya ante ellos que me comentas, pues hablas de emoción. Me da gusto, porque la razón sin pasión no llega muy lejos. Y hay que superar las pasiones tristes, que decía Spinoza, para llegar a las alegres, de Aristóteles y Santo Tomás, de modo que la filosofía pueda dar sentido al ser humano de hoy. Por lo menos que pueda brindarle algún sentido.

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Pasión racional, razón apasionada. El primer antiliberalismo reaccionario en España

Pasión racional, razón apasionada. El primer antiliberalismo reaccionario en España

Situándose en una misma cronología, para José Álvarez Junco fue el canónigo catalán Jaime Balmes el que acabó aceptando que España era una nación, pero evidentemente católica desde sus orí- genes. Si bien en el tradicionalismo radical de Donoso Cortés no- ciones como las de «naciones o pueblos» eran solo nombres, «pa- labras vacías que no se refieren a ninguna realidad material» y que incluso podían llegar a ser peligrosas, los nuevos tiempos acaba- rían dando la razón al proyecto balmesiano. ¿Qué fueron los He­ terodoxos de Menéndez Pelayo sino la culminación del largo pro- ceso de apropiación del concepto de nación, esencialmente católica y ahora llamada «tradición española»? Sin embargo, según el his-
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De “el pueblo quiere saber de qué se trata” a “que se vayan todos” . Razón y pasión, recuperando la política

De “el pueblo quiere saber de qué se trata” a “que se vayan todos” . Razón y pasión, recuperando la política

(24) Ver ATRIA, Fernando, “El derecho y la contingencia de lo político, “Desde los inicios de la modernidad hemos entendido lo político como contingente, en el sentido de que podría hab[r]

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Derecho, razón y pasión en la ley natural

Derecho, razón y pasión en la ley natural

Hasta aquí es relativamente fácil estar de acuerdo, pero ¿qué obli- ga a alguien a realizarse, a llevar a término su propia naturaleza? Si uno no quiere cuidar su salud, ni cultivar su conocimiento, ni ser leal, ni fo- mentar el trato con otras personas, ¿quién le puede obligar?, ¿por qué le vamos a exigir que se realice? Quizá se podría responder alegando la in- terdependencia recíproca de los hombres; pero siendo éste un argumen- to importante, no es decisivo, porque podría darse el caso de alguien del que, al menos aparentemente, ya nadie dependa. Por ejemplo, al suicida que ha saldado ya todas sus cuentas, sin familia a su cargo, sin empleo y sin capacidad de producción, ¿quién puede obligarle a mantenerse en vi- da? La filosofía sólo puede intuir el argumento decisivo, pero por sí mis- ma no da una respuesta definitiva. La sola razón humana no alcanza a comprenderlo todo, y por supuesto, no comprende lo más importante. Es la fe en una inteligencia creadora que nos ha hecho por amor, y que por eso quiere nuestra perfección, que da consistencia lógica al mundo y res- puesta a nuestros naturales anhelos de plenitud, la respuesta más con- gruente que la razón humana puede aceptar. Esta respuesta no es un me- ro consuelo irracional, sino el complemento razonable de una razón insuficiente. Irracional, en cambio, es negar la existencia de lo que uno no puede ver con sus propios ojos 40 .
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Populismo: entre la razón, la pasión y la lógica de Port-Royal

Populismo: entre la razón, la pasión y la lógica de Port-Royal

Los proyectos ilustrados de Kant y de Hume, así como la mayoría de las obras que acompañan el canon de esta época, buscaban, al igual que la Lógica de Port-Royal, encontrar la manera de reducir la incertidumbre. Difieren, sin embargo, en la causa de esta incertidumbre y, por lo tanto, aunque la finalidad de ambos proyectos fuera la misma, y también en el medio para solventarla: la diferencia en sus fundamentos hizo que las propuestas fueran radicalmente opuestas. Para Kant y Hume, sólo pertenecía a la razón aquello que se puede explicar y ofrecer a los demás con pruebas; entonces, lo que debía construirse era todo un sistema cuyas reglas me permitieran salir de mí mismo y de mis certezas (prejuicios), para construir juicios que se sostengan ante el escrutinio de los demás. En otras palabras: todos debemos seguir el mismo set de reglas al razonar, porque sólo así sabremos que lo que construimos y creemos cierto es, en efecto, cierto.
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Carácter, razón y pasión en la ética de Aristóteles

Carácter, razón y pasión en la ética de Aristóteles

Es importante aclarar que las anteriores divisiones son de carácter analítico y Aristóteles (a pesar de considerar el alma indivisible) las establece así por un interés que hace parte de su estrategia metodológica y explicativa, por ello las partes del alma no se pueden concebir como agentes separados, pues en realidad siempre están “funcionando” de forma conjunta en el hombre. Como podemos ver a partir de este esquema la razón es un aspecto que está presente en casi todas las partes del alma (excepto en la vegetativa) no olvidemos que el logos va a ser una de las características principales del hombre pero éste no se puede definir sólo como “ser con logos”, sino, también, como ser pasional, pues el pensamiento sólo por si mismo nada mueve, y ese es precisamente el carácter dual de la naturaleza humana que intentamos aclarar aquí. En el esquema presentado podemos situar la reflexión moral entre la parte deseante y la parte del alma que “escucha la razón”, pues lo ético no se mueve en el plano de lo necesario, sino de lo contingente y, por otro lado, también necesita de una cierta participación en la razón, pues el mundo del puro deseo irracional no compete tampoco a esta reflexión.
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El siglo de las luces: dialéctica de la razón y la pasión

El siglo de las luces: dialéctica de la razón y la pasión

Poner al Siglo de las Luces bajo la presencia siniestra de la guillotina, símbolo de la culminación de las ideas ilustradas en una realidad sangrienta, pretende destacar la paradoja de q[r]

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Mitología jurídica en nuestra América: resignificar el discurso jurídico para un derecho intercultural

Mitología jurídica en nuestra América: resignificar el discurso jurídico para un derecho intercultural

La tarea positiva de la crítica jurídica consiste en explicar como parte de los fenómenos sociales de nuestras sociedades, la emergencia de otras formas de juridicidad, de otros discursos del derecho, cuya tendencia general sea la disputa de la hegemonía. Sin duda, hasta el día de hoy se tratan de experiencias aisladas –al menos no articuladas sólidamente en el plano mundial—, cuya simple sumatoria no tiene como resultado el triunfo de la revolución; sin embargo, son experiencias cuyos elementos pueden contribuir tanto al análisis de las condiciones en que se reproduce el discurso del derecho capitalista como las formas en que, a través de la juridicidad, se puede disputar su hegemonía. (Sandoval, 2018, p. 55) Una razón mítico-jurídica plural deberá develar el carácter subjetivo y mítico del derecho oficial, central y racional. Igualmente, tendrá que reconocer que también se hace derecho desde el pueblo, desde las comunidades y desde los territorios. Un derecho intercultural deberá asumir las consecuencias y realidad de un enfrentamiento entre cosmovisiones, mitos y creencias diversas que interactúan, se repelen, cuestionan y dialogan. Estas interacciones servirán para la conformación de un derecho que no proceda únicamente de los intereses económicos o de clase, de la racionalidad central y oficial de las autoridades jurídicas, sino que esté construído gracias a la tensión y discusión horizontal entre distintos modos de regular la vida, la propiedad, el desarrollo y la igualdad. Si la deliberación democrática pretendía zanjar problemas por la vía de la representación y la homogenización de los individuos, la interculturalidad radical deberá hacer evidentes las relaciones desiguales de poder, así como establecer conexiones entre saberes a partir de esta realidad compleja.
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Retórica del discurso jurídico.

Retórica del discurso jurídico.

En primer lugar, el auditorio del orador legislativo es, de manera manifiesta, sus pa- res, el pleno de las Cámaras parlamentarias; sin embargo, de manera real, el orador legislativo no tiene como auditorio a sus pares, sino a la comunidad. El orador legislativo le habla a la comunidad toda (discurso amplificado por los medios masivos de comunicación) con la cla- ra intención de persuadirla a ella, no a sus pares, dado que sus pares responden fundamental- mente a su organización política y por ello sus ideas, y por ende su voto, son institucionales, salvo escasas y extrañas excepciones. El auditorio a ser convencido en la construcción de la ley es la comunidad; por ello, el auditorio real del orador legislativo es la misma comunidad. La persuasión, en este caso, no es sobre la conveniencia de votar a favor o en contra de la ley, sino algo más eficaz que un voto: la legitimidad o ilegitimidad de la ley. Ese es el objetivo real del orador legislativo: no convencer a sus pares de la bondad del proyecto, sino persuadir a la comunidad de que, si bien la ley es legal porque ha cumplido con la ritualidad constitucio- nalmente establecida, no es legítima por la razón que ofrezcan, o, por el contrario, demostrar que la validez de la norma no radica en su legalidad sino en su legitimidad.
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La sobredeterminación del discurso jurídico en materia de derechos sociales y derechos humanos

La sobredeterminación del discurso jurídico en materia de derechos sociales y derechos humanos

Como sabemos, el discurso y la práctica del derecho no son ajenos a este tipo de enfrentamientos. Y, mal que nos pese, debemos saber que ningún posicionamiento técnico es inocente, ni banal. No es éste el lugar para acometer a un detenido examen del punto, simplemente digamos aquí que no todos coincidimos con el apotegma neokantiano de la razón universal, o de la fuerza de la razón en un sentido iluminista, que de manera innata predisponga a los seres humanos a buscar un consenso, y menos aún, a obtenerlo. En todo caso, será la concepción política la que determine las condiciones y contornos de la “naturaleza humana” de la cual hacen derivar, en deinitiva, los iusnaturalistas (en todas sus variedades) el sustrato de los derechos humanos.
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1. La Respuesta como discurso jurídico: - La Respuesta y sus vestidos, Beatriz Colombi

1. La Respuesta como discurso jurídico: - La Respuesta y sus vestidos, Beatriz Colombi

Si el género establecía que la vida de monja debía reproducir la Pasión, relatar las visiones y la unión mística con Cristo, en la Respuesta, esta fusión es substituida por la comparación con Cristo. Así, por la habilidad de hacer versos, el sujeto se dice "señalado", al igual que Cristo que aparece como el "señalado", disquisición que ocupa quince párrafos en la carta. Este símil permite "unirse" con Cristo como las monjas místicas -no en vano menciona a Santa Teresa en medio de estas consideraciones-, pero en una coincidencia de otro orden, que tiene que ver con el hecho de ocupar espacios prohibidos o censurados por los usos sociales.
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El discurso, el poder y el arte de gobernar. Consideraciones teórico-prácticas para el análisis del discurso jurídico-político

El discurso, el poder y el arte de gobernar. Consideraciones teórico-prácticas para el análisis del discurso jurídico-político

Saber usar la palabra es una parte fundamental del arte de gobernar y, por lo tanto, de legislar e interpretar la ley. Entender, construir y reproducir el discurso adecuadamente es parte esencial de la razón de Estado. El Estado moderno funde dos tradiciones de dominación que hunden sus raíces hasta lo más profundo de la civilización occidental: el poder pastoral, herencia judeo-cristiana perfeccionada e introducida en la política por la doctrina de policía de los siglos XVI y XVII, y la pertenencia a la polis, herencia helénica desarrollada por la doctrina de la soberanía. Gracias a estos elementos constitutivos, el brazo del Estado puede llegar hasta la totalidad y la particularidad de aquellos qué, al tratarlos a la vez como ciudadanos, súbditos y protegidos, él construye como sujetos. El arte de gobernar es la técnica para dirigir la nave del Estado. La Razón de Estado es la racionalidad propia y autoexpansiva del Estado moderno. Y es, en esencia, un discurso que se extiende a través de una multiplicidad de discursos políticos y normativos concretos.
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El discurso jurídico en Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo

El discurso jurídico en Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo

Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo y constituye un recurso frecuente para brindar un tratamiento particular a determinadas acciones y personajes. En el presente trabajo, abordaremos, en el corpus citado, las características de este discurso, su esquema retórico y su inserción en la tradición medieval occidental con el fin de estudiar su originalidad, su fundamentación y su objetivo. Por esta razón compararemos los milagros seleccionados con el interdiscurso correspondiente de la tradición latina medieval, confrontaremos los términos jurídicos con el registro positivo de los usos legales del siglo XIII, las Siete Partidas de Alfonso X, y realizaremos un análisis textual de fragmentos significativos.
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El discurso práctico y su relación con el discurso jurídico

El discurso práctico y su relación con el discurso jurídico

llegar a un entendimiento mutuo sobre la solución correcta de un conflicto en el campo del actuar regulado por normas. El uso pragmático, ético y moral de la razón práctica apunta por tanto a obtener, respectivamente, indicaciones técnicas y estrategias para la acción, consejos clínicos y juicios morales. Denominamos razón práctica la facultad de fundamentar los correspondientes imperativos, y según sea en cada caso la referencia a la acción y el tipo de decisiones que haya que tomar se modifica no solo el sentido elocutivo del “tener que” o del “deber”, sino también el concepto de voluntad que en cada caso se debe dejar determinar por imperativos fundamentados racionalmente (…) Así, la razón práctica, según se utilice atendiendo a lo adecuado para obtener un fin, a los bueno o a lo justo, se rige por el arbitro de quien actúa conforme a una racionalidad teleológica, por la resolución del sujeto que se realiza a sí mismo con autenticidad o por la voluntad libre del sujeto capaz de juzgar moralmente.”. Véase, HABERMAS, Aclaraciones a la ética del discurso, pp. 117-118.
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Positivismo jurídico y razón práctica. Reflexiones sobre un texto de Alejandro Sahuí Maldonado 1

Positivismo jurídico y razón práctica. Reflexiones sobre un texto de Alejandro Sahuí Maldonado 1

acceso a la verdad o la corrección moral no puede suceder de otro modo que a través del lenguaje en un discurso real. Incluso en el caso de que existiera un consenso universal acerca de la corrección de una decisión jurídica, siempre derivará de las opiniones o de las aspiraciones de uno o varios individuos o de uno o varios grupos, quienes las hacen valer en un discurso consiguiendo la adhesión de todos los afectados, que son persuadidos mediante razones. Que estas razones presentadas por los participantes en el discurso sean calificados a priori como morales y, por tanto, como razones últi- mas o excluyentes es algo consustancial al propio funcionamiento del discurso; lo esencial aquí no es que los participantes crean que tienen razones morales para sustentar una decisión –¿qué otra cosa puede pretender quien afirma o defiende una razón determinada?–, sino su disposición a ser persuadidos por las razones de otros parti- cipantes en el discurso. Dicho con otras palabras, el problema no es la pretensión de corrección, sino que ésta vaya acompañada de una pretensión de infalibilidad. 22
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El discurso jurídico del Tribunal Eclesiástico de Córdoba en la Edad Moderna

El discurso jurídico del Tribunal Eclesiástico de Córdoba en la Edad Moderna

La estabilidad del género discursivo permitirá adscribir los tipos de textos en función de sus características formales posibilitando una primera clasificación en función de las variedades de discurso. Bajtín clasificará los géneros discursivos en primarios y en secundarios o complejos. El análisis de las estructuras discursivas permite adscribir los enunciados, en gran número, al grupo de géneros secundarios, puesto que no constituyen enunciados de una realidad inmediata y traspasan el filtro de la actividad notarial o procesal. No obstante, se puede comprobar la interrelación entre ambos géneros discursivos donde el proceso de formación histórica nos aportará información acerca del estilo de cada emisor en la selección de determinadas formas gramaticales; es decir, como muestra de la subjetividad del hablante o, en nuestro caso, de los distintos productores de los documentos: notarios, demandantes, procuradores, provisores, etc.
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La islamofobia en la prensa escrita española. Aproximación al discurso periodístico de El País y La Razón

La islamofobia en la prensa escrita española. Aproximación al discurso periodístico de El País y La Razón

“La ira islamista acorrala a cristianos en Egipto”, “Las mezquitas como campo de batalla” o, uno de los más llamativos, “Un buen chico con malas compañías”. A través de la publicación de titulares de este tipo, los casos aislados se convierten en “la norma” del islam. El último titular toma sentido tras la lectura del cuerpo de la noticia: versa sobre el recurrente tema durante el año 2013 del asesinato terrorista en Londres. A lo largo de la noticia se explica cómo este chico, antes cristiano, perteneciente a una buena familia cristiana, comenzó a juntarse con “chavales” musulmanes en el barrio en el que habitaba. El titular se permite el uso de adjetivos calificativos para calificar de “buenas” las prácticas cristianas del joven antes de su conversión y culpa del asesinato cometido al islam, a esas “malas compañías” musulmanas con las que el asesino se juntó. La Razón publicó también, sobre este mismo tema, una noticia con el siguiente titular: “Un alumno brillante que usó el islam como arma contra sus padres cristianos”. La primera argucia manipuladora consiste en comparar la religión musulmana con un arma. La segunda, en el uso del término “cristianos” para referirse a la familia del joven. ¿Es más impactante el crimen, es causa de más dolor para sus padres porque estos sean cristianos antes que musulmanes? Es un término que no aporta información necesaria para el entendimiento de la historia y que solo incide en la polarización.
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Iusfeminismo, género y discurso jurídico: análisis desde la praxis y estado de la cuestión

Iusfeminismo, género y discurso jurídico: análisis desde la praxis y estado de la cuestión

El Boletín Oficial del Estado de España (BOE, núm. 212) de 1 de septiembre de 2018 publicaba la Orden JUS/902/2018, de 31 de agosto, relativa al Acuerdo del Consejo de Ministros por el que se crea un Consejo Asesor para la revisión de la Ley de Enjuiciamiento Criminal desde la perspectiva de género. El Acuerdo se hace eco de la necesidad de revisar en profundidad la Ley de Enjuiciamiento Criminal y, específicamente, los distintos proyectos existentes desde la perspectiva de género en aras de tener en cuenta las experiencias de las mujeres y su relación con la norma procesal desde el punto de vista de los efectos de su aplicación e interpretación. Una norma que data de 1882 y que ha sido objeto de sucesivas modificaciones. En este sentido, el momento actual exige tener en cuenta el género como categoría de análisis jurídico ante la revisión normativa propuesta. Máxime tras recientes pronunciamientos judiciales no exentos de polémicas en donde la abstracción sexual de los sujetos de derechos ha devenido en resoluciones judiciales difíciles de entender a tenor de los hechos probados a nivel judicial. Téngase en cuenta el Auto de la Audiencia Provincial de Pamplona de 21 de junio de 2018 por el que se decreta la prórroga de la prisión provi- sional, eludible bajo fianza, para los cinco condenados a nueve años de prisión por abuso sexual en los Sanfermines de 2016.
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