PDF superior Síndrome de Down y pintura artística :

Síndrome de Down y pintura artística :

Síndrome de Down y pintura artística :

La alumna utiliza colores primarios, secundarios y terciarios para desarrollar su dibujo. El color principal que se aprecia es el violeta (morado), según Héller (2008) el violeta es el color de la magia y la fantasía, lo que se evidencia dentro de su pintura. Además se aprecia el color rosa (fucsia), el que junto al violeta forma parte de la seducción. Por otro lado se evidencia el verde, el cual posee un significado de esperanza y de seguridad. Igualmente se aprecia el color amarillo, el que forma parte del sol y él mándala dibujado, este color representa a la alegría, el optimismo y lo divertido. Todas estas descripciones calzan a la perfección al momento de apreciar la pintura, debido a que a simple vista expresa alegría y fantasía. Según la teoría de la Gestalt, en relación a la ley de figura-fondo Camila realiza distinciones entre ellas. En cuanto a la ley de proximidad la alumna cumple este principio, debido a que las figuras tienen una proximidad adecuada. En cuanto a ley de la similitud, las pinceladas hechas de color verde corresponden a la superficie del suelo, el amarillo para el sol, y el morado para identificar él mándala y el cuerpo de la figura humana. Al momento de realizar la pintura, Camila decide ocupar el estampado de limón para identificar la cabeza de la figura humana, por lo que superpone dos estampados. Esto hace que al superponerlos, la textura del limón no queda de la manera deseada.
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La enseñanza de la lectura en alumnos con síndrome de Down

La enseñanza de la lectura en alumnos con síndrome de Down

Durante mi última práctica tuve la constante sensación de no tener las respuestas a las preguntas que me iban surgiendo, la necesidad de seguir formándome, de aprender lo práctico de lo teórico, de conocer el contexto, las situaciones, cómo poder trabajar con la alumna con síndrome de Down, me hicieron valorar tanto la experiencia que estaba consiguiendo con el paso de los días, las observaciones y preguntas a mi tutora, como la posibilidad de seguir estudiando sobre este tema. Porque es cierto que no todos los niños aprenden de la misma manera ni siquiera, aunque compartan algunas características comunes en el desarrollo de su aprendizaje, así que tener la posibilidad de manejar un abanico de posibilidades da pleno poder al profesor para asegurarse de que todos y cada uno de los alumnos que caigan en sus manos podrán dar lo mejor de sí mismos desde los programas o métodos que mejor les vayan a funcionar.
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SÍNDROME DE DOWN- LECTURA Y ESCRITURA

SÍNDROME DE DOWN- LECTURA Y ESCRITURA

Es preciso tener en cuenta otros factores, en función de las patologías biológicas de los niños y de sus ambientes familiares y socio-culturales. Algunas veces puede ser un error grave plantearse los mismos objetivos de desarrollo que para los niños sin discapacidades de otro ámbito cultural muy diferente. De hecho, las escalas de desarrollo se han elaborado con muestras amplias de niños, de regiones o países muy concretos, quienes tienen acceso a una serie de estímulos, condiciones ambientales, culturales y exigencias, que no se dan en otros lugares. Pero, además, se ha visto también la inconveniencia de no tener en cuenta cada una de las patologías específicas, y con frecuencia se intenta la perfección en el logro de un objetivo concreto, en un área en la que el niño atendido tiene especial dificultad. Basta pensar, por ejemplo, que para un niño con parálisis cerebral, afectado severamente en el área motora, frente a planteamientos de hace unos años, en la actualidad se considera que es mejor que se desplace como pueda para coger un objeto, sin esperar a que adquiera un buen control de cabeza y tronco, o un patrón postural “correcto” para moverse (Hanson, 1987; Troncoso, 1994). Lo mismo puede suceder con los niños con síndrome de Down, para quienes se programa muy pronto un uso correcto de la pinza digital pulgar-índice que muchos de ellos, en edades posteriores, no utilizarán apenas porque las características de sus manos hacen que su pinza digital “natural” es la formada por los dedos corazón y pulgar. Ellos solos hacen una adaptación funcional cuando realizan espontáneamente actividades manipulativas, ganando así en eficacia, aunque no logren hacer la pinza digital índice-pulgar.
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Enfermedad de Alzheimer y síndrome de Down

Enfermedad de Alzheimer y síndrome de Down

A partir del trabajo pionero de Mann (1988), la mayoría de los estudios indican que todas las personas con síndrome de Down de más de 35 años presentan signos neuropatológicos cere- brales que son propios de la enfermedad de Alzheimer; pero los estudios de prevalencia indi- can que no todas desarrollan los síntomas clínicos que acompañan o definen la demencia. Las cifras que se dan varían muy notablemente, entre el 7 y el 50% (Zigman et al, 1995; Zigman y Lott, 2007), dependiendo de lo estrictos que sean los criterios, las medidas que se hayan selec- cionado para establecer el diagnóstico y la población concreta en la que se haya estudiado. Visser et al. (1997) siguieron a 307 personas que estaban institucionalizadas, de edades entre 10 y 72 años, y hallaron que 56 (18%) desarrollaron síntomas de demencia de Alzheimer a una media de edad de 56 años. Esta tasa de prevalencia aumentó claramente cuanto mayor era la edad de la población: 11% a los 40-49 años; 66% a los 50-59 años; 77% a los 60-69 años; 100% por encima de los 70 años. En comparación, Holland et al. (1998) investigaron la prevalencia de demencia en una muestra de gente mayor con síndrome de Down (no especificaron cuántas personas estaban institucionalizadas). De una población de 75 adultos, el 24% cumplió los cri- terios diagnósticos para al menos una forma de demencia. Los participantes más jóvenes (30 a 39 años) que recibieron diagnóstico de demencia utilizando los criterios CAMDEX (The Cambridge Examination for Mental Disorders of the Elderly) tendieron a ser diagnosticados con la variante del lóbulo frontal (ver más adelante), mientras que los que estaban en el grupo de 50 a 59 años tendieron a recibir el diagnóstico de Alzheimer. Tyrrell et al. (2001) hallaron una tasa de prevalencia del 13% para la demencia de Alzheimer en una población no institucionali- zada de 285 personas con síndrome de Down. Las variables más predictivas fueron la edad, el cuestionario de Habilidades de la Vida Diaria y la epilepsia. Coppus et al. (2006) obtuvieron una prevalencia de 16,8% en una población de 506 personas con síndrome de Down mayores de 45 años. La tasa de prevalencia se doblaba en cada intervalo de 5 años: hasta los 49 años fue del 8,9%, de 50 a 54 años fue del 17,7% y de 55 a 59 años fue del 32,1%. Pasados los 60 años hubo un ligero descenso (25,6%) quizá por la mayor mortalidad en los mayores con enfermedad de Alzheimer frente a los que no la tenían. También comprobaron que estaba fuertemente asocia- da una historia de depresión.
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Dismorfia facial y síndrome de Down

Dismorfia facial y síndrome de Down

E l notable aumento que se ha producido en la esperanza de vida de las personas con síndrome de Down nos obliga a considerar con renovado interés diversos procesos patoló- gicos que surgen a lo largo de su vida. Entre ellos destacan los relacionados con las vías res- piratorias superiores como son la garganta, la nariz y el oído (nos referiremos a la otorrinola- ringología: ORL). Los trastornos ORL aparecen con inusitada frecuencia en los niños con sín- drome de Down, desde los primeros meses, y son causa de notables inconvenientes y conse- cuencias a largo plazo en forma de infecciones, problemas en la audición, en la respiración, en el sueño y en el habla. Muchos de los proble- mas se deben a anomalías tanto estructurales como funcionales del oído, la nariz, la garganta y el sistema inmunitario. Si se realiza un buen programa de exploración y prevención, muchos de estos trastornos pueden ser tratados y supri- midos o, al menos, notablemente mejorados con el consiguiente incremento en la calidad de vida de la persona.
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EL GRAFISMO EN UN PACIENTE SÍNDROME DE DOWN

EL GRAFISMO EN UN PACIENTE SÍNDROME DE DOWN

El síndrome de Down a nivel mundial es uno de los defectos de nacimiento genéticos más comunes y afecta aproximadamente 1 por cada 700 nacidos vivos, mientras que en nuestro país varios estudios demuestran que está presente en 1 por cada 550 nacidos vivos dando un total de 7.457 personas con Síndrome de Down de acuerdo con la investigación realizada por el Consejo Nacional de Discapacidades ± CONADIS, y el Ministerio de Salud Pública de agosto 2015, en el Ecuador , 3.597 (48.24%) son mujeres y 3.860 (51.76%) hombres, las provincias de Manabí, Sucumbíos y Santo Domingo tienen la mayor prevalencia 0.09% por 100 habitantes mientras que en Carchi, Chimborazo, Imbabura y Pichincha es de 0.03%.
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Enfermería y sexualidad en el Síndrome de Down

Enfermería y sexualidad en el Síndrome de Down

Para realizar educación sexual en una persona con síndrome de Down, antes hay que aceptar que esta tiene una sexualidad como cualquier otra persona. Después hay que entender a la persona como un ser en desarrollo e ir educándolo acorde a su edad cronológica, aclarando dudas e implantando conceptos con el fin de conseguir su evolución evitando así que quede estancado en alguna etapa evolutiva. Es muy importante aportar claridad y confianza a la persona.

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El gordito…más que un niño con Síndrome de Down

El gordito…más que un niño con Síndrome de Down

En estudios realizados por National Institute of Child Health and Human Development “se ha establecido que la probabilidad de que una célula reproductora contenga una copia extra del cromosoma 21 aumenta notablemente junto con la edad de la mujer. Por lo tanto, una madre de edad madura tiene más probabilidad que una madre más joven de tener un bebé con síndrome de Down. Por otra parte, de la población total, las madres de edad madura tienen menos bebés; un 75% de los bebés con síndrome de Down son de madres más jóvenes. Solo un nueve por ciento del total de embarazos anuales corresponden a mujeres de 35 años o más, pero un 25% de los bebés con síndrome de Down son de mujeres de este grupo de edades”.
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El Síndrome de Down en perspectiva 2016 pdf

El Síndrome de Down en perspectiva 2016 pdf

En el cerebro del síndrome de Down hay una disminución real del número de neuronas y, con- siguientemente, del número de conexiones que se establecen entre ellas. No en todo el cerebro pero sí en unas regiones específicas como son la corteza prefrontal, el hipocampo, el cerebelo y el lóbulo temporal. Eso hace que se distorsione y se comprometa el desarrollo y la función de las redes neuronales en las que interviene la actividad neuronal de dichas estructuras. Pero el sitio y el grado de afectación son muy variables de un individuo a otro. De ahí la enorme variedad que en- contramos en el fenotipo conductual de una persona con síndrome de Down. Ciertamente, suele haber un compromiso relativamente constante en el desarrollo del lenguaje y la comunicación, el desarrollo de la atención, algunas formas de memoria, y determinadas manifestaciones de la fun- ción ejecutiva, tan ligada a la corteza prefrontal.
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Vinculación afectiva en niños con Síndrome de Down

Vinculación afectiva en niños con Síndrome de Down

El estudio de los vínculos afectivos en la infancia no es un tema reciente; en este sentido son ya casi más de cuatro décadas dedicadas a la investigación de este ámbito del desarrollo infantil. Desde finales de la década de los 60 del siglo pasado hasta nuestros días se han ido acumulando evidencias que nos llevan a conocer tanto los antecedentes de una relación de apego segura como las consecuencias que la calidad de los vínculos afectivos tempranos tienen sobre el desarrollo del niño a corto, medio y largo plazo. No obstante, el estudio de los vínculos afectivos en poblaciones infantiles con discapacidad, en concreto en niños con Síndrome de Down (en adelante SD) son más escasas. Desde el punto de vista del desarrollo psicomotor son bastante conocidas las consecuencias que esta trisomía ejerce sobre áreas como la cognición, el lenguaje, o la físico-motora, limitando, en diferentes grados, las competencias del niño y su capacidad de adaptación a las demandas del entorno. Si a estas limitaciones se añade la que podría provenir del establecimiento de un apego inseguro entre el niño con SD y sus cuidadores principales, las implicaciones negativas que se podrían ocasionar sobre el desarrollo serían de mayor magnitud. Es decir, si se admite que el establecimiento de un apego seguro es crucial para favorecer el desarrollo de cualquier niño, cuánto más lo será en una población con discapacidad, como la que es objeto de esta investigación, por presentar una serie de factores, tanto orgánicos como intelectuales, considerados de riesgo y que pueden dificultar la interacción positiva con el cuidador principal. Todo puede significar una menor frecuencia de conductas exploratorias y con ello, una afectación mayor en el desarrollo cognitivo, motor o en la interacción social.
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La vida en pareja en personas con Síndrome de Down

La vida en pareja en personas con Síndrome de Down

Actualmente en España existen alrededor de 35 000 personas con Síndrome de Down, datos proporcionados por la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD 2008), realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con el apoyo del Ministerio de Sanidad y Política Social, la Fundación ONCE, el CERMI y FEAPS. Como señala el II Plan de Acción para personas con síndrome de Down en España (2009-2013) resulta muy importante ver cómo los servicios de atención temprana para estas personas se han ido consolidando y van cumpliendo las funciones adecuadas, para que en un futuro las personas con síndrome de Down puedan ser capaces, autónomas y vean satisfechas sus necesidades de afiliación y autorreconocimiento.
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SOFTWARE EDUCATIVO PARA NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

SOFTWARE EDUCATIVO PARA NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

Con la finalidad de brindar una solución oportuna a la problemática anteriormente planteada y haciendo uso de todos los conocimientos adquiridos a lo largo de nuestros estudios realizados dentro del Instituto Tecnológico Superior Cordillera en el área de Sistemas, tenemos la oportunidad de desarrollar un sistema automatizado de educación para niños con Síndrome de Down, esperando que este cubra con todos los objetivos planteados y que además pueda satisfacer las necesidades que afronte cada niño/a.

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Autismo y síndrome de Down ajustar el diagnóstico y profundizar en la genética pdf

Autismo y síndrome de Down ajustar el diagnóstico y profundizar en la genética pdf

El marcado trastorno cognitivo propio de TEA + SD obliga a que el diagnóstico preciso sea es- pecialmente desafiante. Los profesionales del diagnóstico han de considerar si el funcionamien- to socio-comunicativo de la persona se ajusta a su nivel de desarrollo global. Porque si falta esta perspectiva del desarrollo, los retrasos en el desarrollo social podrían ser mal interpretados como síntomas de trastorno social, como el TEA, o como una manifestación de discapacidad intelectual. Por ejemplo, los niños con SD + TEA son cualitativamente distintos de otros niños con síndrome de Down con funcionamiento bajo, los cuales pueden exceder la puntuación de corte de autis- mo en el Autism Diagnostic Observation Schedule (ADOS), pero se decide que no tienen autismo de acuerdo con la observación clínica. En un reciente estudio realizado en una pequeña muestra de niños pequeños con síndrome de Down e importante discapacidad intelectual, se decidió que las características definitorias del fenotipo autista incluían las diferencias en el juego funcional, en la intención comunicativa y en la integración de conductas no verbales con el juego funcional (12). De este modo, los niños con SD + TEA pueden ser identificados de una manera fiable sólo mediante técnicas de valoración que tomen en consideración específicamente el impacto de la escasa cogni- ción sobre la conducta social y comunicativa (21).
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El ocio en las personas con síndrome de Down

El ocio en las personas con síndrome de Down

También hay que decir que cada vez son mayores los esfuerzos y recursos que se están dedicando a este fin, siendo principalmente a través del movimiento asociativo como se promueve el fomento de actividades de ocio entre las personas con SD, tratando con ello de potenciar la inserción en las estructuras ordinarias a fin de conseguir una mayor autonomía de las personas usuarias. Según la EDAD-2008, en el año en cuestión, había en España 4.206 personas con Síndrome Down afiliadas al movimiento asociativo. De ellas, 1.727 eran hombre y 2.479 mujeres. (Ver Anexo VIII). En cuanto a las barreras más significativas, vivenciadas por un grupo de sujetos con S.D. (Gorbeña 1999), podemos mencionar las económicas, la falta de tiempo, las atribuciones negativas, la falta de relaciones sociales, control familiar y rechazo social. Sin embargo no considera aspectos limitadores las barreras arquitectónicas, los problemas de comunicación y la falta de habilidades.
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Diagnóstico prenatal del síndrome de Down y aborto voluntario

Diagnóstico prenatal del síndrome de Down y aborto voluntario

¿Qué quiere decir esto? A mi modo de ver, que no nos debemos escandalizar por el hecho de que la sociedad considere que el síndrome de Down deba ser evitado (otra cuestión es cómo), y que hemos de ser conscientes de que no es fácil transmitir a la sociedad la idea de que las personas con síndrome de Down son valiosas en sí mismas, máxime si previamente la sociedad no acepta que TODA persona lo es por el hecho de existir. Es decir, la ignominia discriminatoria no está en no aceptar al niño o joven con síndrome de Down, sino en el no acep- tar a él, y al que padece esquizofrenia, o parálisis cere- bral, o cualquier otra discapacidad. Yerran quienes ponen la fuerza del argumento para defender el derecho a nacer de una persona con síndrome de Down en pre- tender demostrar lo mucho y bien que avanzan y progre- san actualmente estas personas. Su derecho a la vida no depende del nivel cognitivo o conductual que pueden lle- gar a alcanzar, porque entonces es muy fácil la contraar- gumentación (“…¿y quién nos asegura que ese feto alcanzará lo que Vd. pretende?”). Esos argumentos pue- den ser valiosos para facilitar la aceptación y la integra- ción, pero carecen de valor a la hora de dictaminar sobre la vida o la muerte de un feto con discapacidad diagnos- ticada.
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La expresión corporal para el mejoramiento de la esfera motriz en una estudiante con síndrome de Down

La expresión corporal para el mejoramiento de la esfera motriz en una estudiante con síndrome de Down

En los acciones de expresión corporal para el mejoramiento esfera motriz del Síndrome de Down son básicos los contenidos relacionados con la expresividad del movimiento. Estos lejos de permanecer en una ejercitación de la destreza del movimiento sin intención contribuyendo al mejoramiento físico- motor, fomentan y estimulan además la capacidad de expresión y comunicación, reconociendo su corporalidad como reflejo de vitalidad y de búsqueda de autorrealización mediante una expresión creativa que incluye la integración de todo su ser, sus acciones, sensaciones, emociones, ideas, anhelos y fantasías, a partir de la expresividad del lenguaje corporal y el conocimiento y desarrollo de habilidades en su relación con el espacio, la energía y el tiempo facilitan entre los educandos vivencias de comunicación más variadas.
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Deporte y síndrome de Down

Deporte y síndrome de Down

El medio acuático juega un papel muy importante ya que una asistencia de forma regular a la piscina o es instalación para practicar la natación es algo muy positivo. La resistencia que ofrece el agua mejora el tono muscular disminuyendo su hipotonía. El agua es un medio diferente al que normalmente se encuentra el sujeto siendo un medio innovador y lúdico. El medio acuático tiene una gran amplitud y cantidad de movimientos con una gran libertad y sensación de ingravidez. La continuidad del trabajo en este medio hace que las personas con síndrome de Down fortalezcan todos sus miembros y acorten el tiempo para iniciarse en la coordinación de movimientos o caminar. Se fomenta en esta actividad que los niños realicen las actividades acompañados por sus padres lo que fortalece el lazo afectivo entre los padres y los niños. Se disfruta el medio por parte de padres y alumnos lo cual favorece a una relajación durante y después de las sesiones. El agua según su temperatura también ofrece una sensación de bienestar y tranquilidad donde liberar tensiones. La práctica en el medio acuático mejora la capacidad pulmonar, las vías respiratorias y el sistema cardiovascular. Habría que decir que el medio acuático como recurso también tiene algún aspecto negativo como la resistencia que se puede tener a un medio nuevo como el agua, a veces se enfrenta a la existencia de miedos en un principio, la posibilidad de una afectación de la piel en personas con SD pues existe un alto porcentaje de piel atópica. Y la parición de infección u otitis que en la mayoría de sujetos tienen el conducto auditivo muy estrecho y suele fomentar esas enfermedades. Por diferentes autores para una rehabilitación muscular, ya desde el periodo neonatal e infantil y debido a la gran la plasticidad del encéfalo también, se crea la maduración de la motricidad y un movimiento positivo y analítico. En este periodo de tiempo es esencial “la atención temprana” y en cuanto aparece la segmentación y comportamientos analíticos hay que atender y acudir a terapias en áreas específicas sin perder la globalidad acudiendo a la fisioterapia. J. Doménech a, V. García-Aymerich b, J. Juste c, A. Ortiz d, (2002).
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Autismo y síndrome de Down

Autismo y síndrome de Down

A pesar de estos informes, los pediatras y psiquiatras pueden resistirse a detectar o diag- nosticar el TEA en niños con síndrome de Down, lo que a menudo repercute en que los niños sean ubicados en un puesto educativo inapro- piado para su situación y en que los padres, ignorantes del diagnóstico, se vean sometidos a un innecesario sufrimiento emocional. El lle- gar a este particular diagnóstico dual se ve comprometido a menudo por creencias estere- otipadas y confusas sobre lo que significa tener síndrome de Down, autismo, o trastorno cogni- tivo grave. Y además, el hecho de que estos niños suelan tener globalmente unas pobres habilidades cognitivas junto con conductas maladaptativas, hace particularmente difícil su evaluación.
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Gamificación & Síndrome de Down

Gamificación & Síndrome de Down

La percepción y la memoria (mucho más desarrollada la memoria visual en los niños con Síndrome de Down que la memoria auditiva), la atención, la motivación, la autoestima (esta última afectada, pues tienden a tener una autoestima muy débil y frágil por lo que debemos utilizar el aprendizaje sin errores como estrategia metodológica para reforzarla y aumentar la seguridad y la confianza en sí mismos ), la comunicación, el lenguaje (aprenden normalmente antes a leer que a escribir)... Todo ello aparece con más debilidad en las personas con síndrome de Down. Pero en ellas encontramos herramientas para afianzar los puntos positivos, sus potencialidades y disminuir mediante metodologías que gracias a la experiencia hemos podido observan cuan eficaces son aquellos puntos que necesitan reforzar. Si aprenden mejor por imitación y por imagen visual, por ejemplo, hay que aprovechar estos aliados en la educación, utilizándolos, adaptándolos y reforzándolos para lograr las competencias necesarias para su desarrollo. Pues su mejora va a depender con creces del trabajo duro, inquebrantable y confinado en sus posibilidades.
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Síndrome de Down: Estudio de un Caso.

Síndrome de Down: Estudio de un Caso.

Tras esta definición considero conveniente hacer referencia a la etiología del término con el fin de situar de dónde proviene y cuándo empieza a nombrarse. La primera referencia acerca de este síndrome la proporciona el médico británico John Langdon Down en 1866. De ahí su nombre, aunque también recibe el nombre de mongolismo o trisomía del par 21. Down describió las características clínicas que mostraban un grupo concreto de personas. Sin embargo, no fue hasta 1957 cuando el genetista Jérôme Lejeune descubrió que la razón esencial de que apareciera este síndrome se debía una alteración cromosómica del par 21, es decir, a la existencia de 47 cromosomas en las células, en lugar de los 46 habituales. Circunstancia que se podía comprobar a través del estudio del cariotipo.
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