PDF superior Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Teoría Estética de Adolfo Sánchez Vázquez

Dado el carácter central de lo bello en la historia de la definición del objeto de la Estética, surge la preocupación acerca de qué lugar ocupan las demás categorías tales como lo feo, lo trágico o lo grotesco dentro de esta ciencia. A.S.V. identifica otras categorías, que no son bellas propiamente, y que también tienen valor. Distingue visiblemente la diferencia entre lo bello y lo estético, pues “[…] todo lo bello es estético, pero todo lo estético no es bello. La esfera de lo estético […] es más amplia que la de lo bello. Lo bello, pues, no puede ser lo fundamental de la Estética, ya que de esta manera quedarían fuera otras categorías que no son propiamente bellas, es decir 'lo estético no bello'.” 30 Sin embargo, al conocerse esta particularidad, se ha caído en el otro extremo. Lo bello, entendido como categoría impuesta desde fuera, como la belleza clásica, intenta ser eliminado por la Vanguardia; se olvida, sin embargo, que durante mucho tiempo, gracias a la belleza, se ha logrado juzgar el arte, y declarar qué es y qué no es arte. Pero ambos extremos son erróneos. Si bien la Estética no es la ciencia cuyo objeto es lo bello solamente, tampoco se puede dejar este fuera cuando se concibe dentro de su objeto las demás categorías. Por eso, la única manera que tiene la Estética de incluir lo bello en su reflexión, e incluir además, otras categorías, es de la siguiente manera: “al desplazar de la belleza al arte el concepto central de su definición, la Estética se convierte entonces en la filosofía del arte.” 31 Así la Estética no se concentra en lo bello solamente, ni en lo estético, sino “donde uno y otro se dan: en el arte.” 32
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Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Adolfo Sánchez Vázquez: de este tiempo, de este país

Conocí a Adolfo Sánchez Vázquez en 1972, en un corto viaje que hizo a España, el primero desde 1939. Antes había leído sus libros, sus Ideas estéticas de Marx, la Filosofía de la praxis, su Ética. Nos cono- cíamos epistolar, pero no físicamente. Me sorprendió profundamen- te. Sánchez Vázquez escapaba por completo a la idea establecida del exiliado. Después vino otra vez a España en 1975, pero tuvo que abandonar el país ante el clima de tensión y violencia que los fusila- mientos del 27 de septiembre desataron. Mientras, había publicado dos libros de considerable importancia, Estética y marxismo, la antolo- gía más completa sobre el tema con considerables aportaciones per- sonales, y Del socialismo cientgico al socialismo utópico, un texto pro- fundamente polémico.
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Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

Adolfo Sánchez Vázquez: los trabajos y los días (semblanzas y entrevistas) (Publicación completa)

sí que reduce ilegítimamente la visión estética marxista de la reali- dad artística. La otra corriente que mencionas y que llamas ontológica —yo la llamaría más bien praxeológica—, que concibe el arte como forma de producción de una nueva realidad, enlaza estrechamente con el lugar central que ocupa la praxis en el pensamiento marxia- no. Y ésta es justamente la corriente en que me inscribo en estética y que he tratado de impulsar. Hay también otras dos corrientes im- portantes en nuestros días: una, sociológica, que centra su atención en las condiciones sociales de la producción, distribución y consu- mo de la obra de arte y no sólo en la ideología como mediadora de la relación arte-sociedad. Esta corriente reduce el enfoque estético marxista a una teoría social del arte con el riesgo de caer en un nuevo sociologismo, aunque no se puedan desdeñar sus aportacio- nes. Y, finalmente, está una vigorosa corriente que fija su atención en aspectos ignorados tradicionalmente por la estética marxista; el arte como forma, sistema de signos o lenguaje específico, tratando de aprovechar las aportaciones de la lingüística estructural, la teoría de la información y la semiótica. Todas las corrientes que hemos mencionado tienen por base algún aspecto relevante de la produc- ción artística —o relevante en el arte de un periodo histórico deter- minado— y son fecundas en la medida en que no absolutizan ese aspecto (conocimiento, condicionamiento social o lenguaje) y no lo vuelven excluyente. Pero, en conclusión, de todas esas corrientes la que hemos llamado praxeológica —o concepción del arte como activi- dad práctica creadora específica— nos parece la más provechosa ya que puede englobar las aportaciones de ellas, pues al subrayar como esencial el aspecto práctico-creador que cambia histórica y socialmen- te, puede constituir una estética marxista abierta a todo tipo de arte sin cerrarse en los valores, categorías e ideales de ninguno de ellos.
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Adolfo Sánchez Vázquez galardonado por la UNAM

Adolfo Sánchez Vázquez galardonado por la UNAM

Es evidente que Marx no elaboró, ni tenía por qué hacerlo, un sis- tema de estética. Marx tiene una concepción de la sociedad, de la historia y, sobre todo, una teoría orientada a la transformación prác- tica y radical del mundo en un sentido emancipador. Su preocupa- ción por la estética está pues, en cierto modo, determinada por es- tos problemas prácticos; es decir, cuando él examina el tipo de hom- bre nuevo que debe forjarse en una sociedad nueva, se da cuenta del papel que desempeña la dimensión estética dentro de las nece- sidades de este hombre nuevo.
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Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

Adolfo Sánchez Vázquez: vida y obra

les". g Luis Abollado también reconoce el carácter violento de algunos de los cuadros de la Juventud Comunista: "Su actuación era siempre muy combativa. Adolfo se distinguía por no compartir esa actitud. Era más dado a la reflexión. Recuerdo, incluso por aquellos años en Mála- ga, en el primer mitin fascista de Gil Robles, una manifestación que derivó en una pelea encarnizada de la Juventud Socialista y lajuven- tud Comunista contra la Guardia de Asalto que actuaba en contra de la manifestación para proteger a Urraca Pastor, derechista de entonces". El tercer rasgo significativo se manifiesta en la escasa preocupación teórica de dicha organización, mucho más interesada en cuestiones políticas de tipo práctico. "A la riqueza de una praxis violenta —in- siste Sánchez Vázquez— correspondía su pobreza en el terreno de la teoría". 9 Pero quizá esta deficiencia no sea sólo imputable a la Ju- ventud Comunista en exclusiva, puesto que, por el contrario, consti- tuye una de las características esenciales, comunes a todos los movi- mientos de izquierda de la preguerra civil en España, incluido el Partido Comunista, peculiaridad que sólo empieza a modificarse a partir de los años sesentas. El descontento, la injusticia social lleva- ban a la acción romántica, huérfana de teoría, se sustentaba esen- cialmente en doctrinas aprendidas e importadas, que apenas pasa- ban por el tribunal de la reflexión, del juicio crítico, en la confron- tación empírica con la realidad concreta. La experiencia de Sánchez Vázquez respecto al inicio de su vida militante y formación marxis- ta es suficientemente ilustrativa y seguramente sirve de ejemplo de la educación política recibida por muchos jóvenes radicales de su generación: "Mi ingreso en las filas de la juventud Comunista no había sido el fruto de una reflexión teórica, sino de un inconfor- mismo creciente un tanto romántico y utópico en el que los grandes ideales desdeñaban medirse con la vara de lo real. Sin embargo, la teo- ría no podía estar totalmente ausente. Un tío mío, Alfredo Vázquez, que vivía en Algeciras, fue el primero en poner en mis manos, en con- fuso maridaje, textos marxistas y anarquistas, y con ellos fui sentan- do los cimientos de una ideología revolucionaria". 10 El tío al que se
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Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

Adolfo Sánchez Vázquez y los Manuscritos de 1844

términos, si la suma de la riqueza capitalista puede expresarse como capital constante más capital variable más plusvalía (c+v+pv) la estric- ta teoría de la plusvalía alude a la expropiación del último término: la plusvalía, pero aún no da cuenta del origen del capital variable y el capital constante. Sólo el desarrollo de la teoría de la plusvalía has- ta mostrársenos bajo el aspecto de la ley de la acumulación de capital nos muestra cómo es que la plusvalía explotada se convierte en plusva- lía acumulada o nuevamente invertida en el proceso de producción capitalista, y que si la plusvalía surge, por así decirlo, del capital, el ca- pital pasa a ser conformado de manera completa por la plusvalía en el curso de sucesivas reproducciones de la relación de explotación. En otros términos, que llega un momento en que la totalidad del capi- tal constante y del capital variable están formadas por plusvalía ex- plotada a obreros. En ese sentido los obreros producen no solamente el excedente que les es expropiado sino, también, las condiciones mate- riales a partir de las cuales arranca la producción social, es decir, que el capital no sólo les arrebata el plusvalor mediante la explotación de su fuerza de trabajo sino que les enajena también el resto de la ri- queza social, a saber: el capital constante y el capital variable tanto en sus formas de presencia técnicas como en sus formas de presencia consumtivas. Solamente la ley de la acumulación capitalista entonces alcanza a describir de manera suficientemente abarcante lo que el con- cepto de trabajo enajenado señala. Mientras que el concepto defeti- chismo es uno que alude solamente a un fenómeno que ocurre a nivel de la circulación de capital. Pero el de trabajo enajenado alude a un suceso que va desde el nivel de la producción pasando por el de la circulación hasta el del consumo y la reproducción de toda la sociedad.
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Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Bibliografía selecta de Adolfo Sánchez Vázquez

Las ideas estéticas de Marx Ensayos de estética marxista. México, Era, 1965.293 pp. [Reed.: La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1966.] Filosofía y praxis. México, Grijalbo, 1967.383 pp. (Ciencias económi- cas y sociales) [Reed., rev, y ampl.: 1980; 5a. ed.: 1991; reed.: Bar- celona, Crítica, 1980.]

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Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

Para saludar los poemas y sonetos de Adolfo Sánchez Vázquez. Epílogo

Hay algo singular en el hecho de que un pensador reconocido por la congruencia y diversidad de su obra se resuelva a dar a la luz pública la obra poética que fraguó en sus años de juventud y primera madurez como un presagio o un preludio de su actividad crítica y de su filoso- far. La relación entre poesía y filosofía en el itinerario vital de adolfo Sánchez Vázquez no es desde luego fortuita. Es conocida su amistad y trato con los poetas del exilio español, su desinteresada cercanía y simpatía con figuras como Emilio prados, Manuel altolaguirre o León Felipe. Y son éstas dos de las notas que cabe destacar en el trazo de esta mínima semblanza poética: la simpatía y el interesado desinterés (para aludir a Schiller y a sus Cartas sobre la educación estética del hombre) no sólo hacia las personas sino ante todo hacia las obras poé- ticas y, más allá, hacia el fenómeno mismo de la creación de lo poético y lo artístico. Estas instancias irracionales e irreductibles ocupan en la obra de adolfo Sánchez Vázquez un lugar preponderante y un sitial de fundación. Es en el poema y la obra de arte donde el filósofo reconoce el espacio originario de la comunidad humana pretérita y porvenir; el poema y la obra de arte como moradas de la utopía, como espacios de “salvación” espiritual y moral de la utopía socialista y de los valores políticos defendidos en el frente y en la trinchera. pero ese reconoci- miento no se hubiese podido dar sin el trabajo realizado desde dentro de la creación, en la experiencia y la expresión de la escritura poética. Huelga decir que a su vez la publicación de estos poemas realza con un destello de autenticidad y desinteresado compromiso el filosofar de adolfo Sánchez Vázquez, sobre todo el que atiende o merodea la cuestión estética. como si hubiese una penúltima cortesía del filósofo en este exponer el “pulso ardiente” de su oficio lírico.
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Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

Adolfo Sánchez Vázquez: convicción y praxis

Y mi balance es éste: muchas verdades se han venido a tierra, ciertos objetivos no han resistido el contraste con la realidad y algunas esperanzas se han desvanecido. Y, sin embargo, hoy estoy más convencido que nunca de que el socialismo —vinculado con esas verdades y con esos objetivos y esperanzas— sigue siendo una alternativa deseable y posible. Sigo convencido asimismo de que el marxismo —no obstante lo que en él haya de criticarse o aban- donarse— sigue siendo la teoría más fecunda para quienes están convencidos de la necesidad de transformar el mundo en el que se genera hoy como ayer la explotación de los hombres y los pueblos sino también un riesgo mortal para su supervivencia de la humani- dad. Y aunque el camino para transformar ese mundo presente hoy retrocesos, obstáculos y sufrimientos que, en nuestros años juveniles, no sospechábamos, nuestra meta sigue siendo ese otro mundo que, desde nuestra juventud, hemos anhelado. 18
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Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

Adolfo Sánchez Vázquez, un marxista español en México

En su Diccionario de filosofía, Ferrater Mora recuerda el camino recorrido por este filósofo de gruesos lentes, curiosidad impertur- bable y un respeto meticuloso por las ideas de los otros. "Sánchez Vázquez —señala Ferrater— llegó a la filosofía por una práctica, la práctica literaria o poética, y se interesó pronto por el marxismo, bien que un marxismo abierto, renovador y crítico, no dogmático. Den- tro de ese amplio marco, ha trabajado sobre todo en cuestiones éticas y estéticas. Frente a toda concepción cerrada o normativa de la experiencia estética y del arte ha propugnado una teoría que per- mita dar razón de toda relación estética del hombre con la realidad.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Adolfo Sánchez Vázquez y el marxismo francfortiano

Pero otorgar a la praxis en la teoría un punto tan central como lo hacen Adolfo Sánchez Vázquez y Alfred Schmidt en sus respectivas indagaciones filo- sóficas, pone radicalmente en duda estas concepciones objetivistas de política e historia. En el concepto de praxis, fundamental para la teoría marxista, está contenido un factor de rebeldía contra todos aquellos que, desde el escritorio, desde la central del Partido o desde la patria del proletariado quieren dirigir las actividades de los rebeldes de todos los países. Puesto que el concepto de praxis ya contiene en sí la mediación de teoría y actividad y, hablando más en general, de sujeto y objeto, y puesto que la separación tajante de ambas (contenida en la concepción de conducir a las masas a través del Partido) lleva a un completo absurdo con base en reflexiones teóricas, este concepto se resiste al autoritarismo tanto de reformistas como de ortodoxos. Puesto que ambas corrientes, frente a la espontánea rebeldía de las masas, gustan de presentar el argumento de que éstas carecen de conocimientos teóricos y de preparación, a fin de volver a acaudillarlas, la filosofía de la praxis, que en un terreno altamente teórico alega a favor de la praxis, es un aguijón no tan fácil de sacar. Se enfrenta a los cuadros (que pretenden ser superiores a las masas en lo teórico) en su terreno reivindicado como propio. Pero esto no es, en modo alguno, tomar partido sin más ni más por la actuación espon- tánea no reflexionada, por el practicismo y contra la teoría. Tanto a Adolfo Sánchez Vázquez como a Alfred Schmidt, les interesa más bien demostrar en sus interpretaciones de Marx que el teoricismo (y la terca obstinación en la propia preparación teórica frente a aquellos que no la tienen formalmente) no está necesariamente más próximo al conocimiento teórico que la praxis en el pleno sentido de la palabra. 19 Así, debe entenderse que Schmidt, al igual que
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El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

El significado de la praxis en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez

La actividad teórica en su conjunto, considerada también a lo largo de su desenvolvimiento histórico, solo existe por y en relación con la práctica. Sentada esta concepción, Sánchez Vázquez se ve entonces conducido a interpretar en un senti- do consecuente la célebre Tesis XI sobre Feuerbach: la teoría que alcanza ese grado de conciencia que preconiza el marxis- mo —nos dice— ha de ser un instrumento de la transforma- ción del mundo, un instrumento de la praxis transformadora. Debe abandonar, por ende, la tentación de presentarse como si fuera mera contemplación, que es lo que ha hecho la filoso- fía hasta el presente, que siempre ha estado imbuida de la pre- tensión idealista de ser independiente del conjunto de las acti- vidades humanas y de poder constituirse como un reino aparte.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Adolfo Sánchez Vázquez y el humanismo iberoamericano

Para Adolfo Sánchez Vázquez la praxis es una actividad creadora, fundada en el conocimiento teórico rigurosamente justificado. Pero, a su vez la justifi- cación epistémica de la teoría está en función de su efectividad para transfor- mar la realidad circundante, de acuerdo a fines y valores ética y políticamente fundamentados. Por ello, Sánchez Vázquez enfatiza la actividad de filosofar sobre la obra filosófica misma. Filosofar para él “significa cierta relación con un mundo que no nos satisface y, con ella, la aspiración, el ideal o la utopía de la transformación”. 10 Así, se filosofa siempre entre lo que es y lo que debe ser,
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Sánchez Vázquez: su aportación a la estética

Sánchez Vázquez: su aportación a la estética

Sánchez Vázquez, conocido por todos ustedes, marxista, filósofo y poeta, no sólo no era ajeno a los problemas de la estética marxista, sino que constituían parte de sus preocupaciones centrales y por eso, como él mismo ha dicho, se dedicó a conjuntar las ideas que sobre estética y arte se encontraban en los textos de Marx, para clarificar y proponer un camino a la estética marxista que estuviera en directa relación con el espíritu del propio Marx y el carácter esencialmen- te creador del hombre. Esta teoría, dice el doctor, se encontraba sugerida en los textos de Marx a través de ciertas ideas, opiniones y algunas tesis. Ideas que había que desarrollar creativamente, como afirma Sánchez Vázquez, "para lograr la estética marxista. Una esté- tica que debería de articular y estructurar esas ideas con la profun- didad que exigía su entronque esencial con la concepción que Marx tenía del hombre y su doctrina de la transformación revolucionaria de la sociedad".
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Adolfo Sánchez Vázquez  Ética y política

Adolfo Sánchez Vázquez Ética y política

Lo primero que debo destacar, al hablar de Adolfo Sán- c h ez V á z q u ez es, sin duda alguna, la congruencia de su p e n s a m i e n t o. Por congruencia no quiero entender aquí el solo hecho de que este pensamiento posea una admi- rable estructura interna (que, por supuesto, ha madura- do, se ha hecho más rica y llena de matices; se ha vuelto más profunda y, en suma, ha evolucionado), sino que aludo a otro hecho, que posee un valor mayor: la cohe- rencia entre pensamiento y acción, entre teoría y prác- tica, entre ideas y vida. Prueba por demás palpable de tal congruencia es, precisamente, el libro Ética y política que nos convoca hoy, en este lugar. Po rque Sánchez V á z q u ez no concibe la política sin un fundamento ético y considera la ética, a su vez, como una manera de ser y de actuar en un determinado tipo de política.
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Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

Homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez en su 90 aniversario

un pensamiento republicano, ha comprometido su destacado quehacer filosófico para comprender críticamente la sociedad contemporánea, sus procesos políticos y económicos, las expresiones artísticas y morales, siempre con una enorme sensibilidad para denunciar la injusticia, es- pecialmente del sistema capitalista, pero también para cuestionar la inautenticidad ética o estética. Como humanista social y políticamente comprometido Adolfo Sánchez Vázquez ha propuesto incansablemen- te utopías que logren superar las injusticias y miserias de la sociedad capitalista. En los diferentes campos de la filosofía que ha cultivado, a saber la ética, la filosofía política y la estética, así como la crítica y la creación literaria, Sánchez Vázquez ha sido siempre un académico del más alto nivel y un hombre congruente con sus principios éticos y compromisos políticos. Ambos catedráticos han sufrido persecución por sus ideas emancipadoras y sus compromisos republicanos. Alonso de la Veracruz en manos de la Inquisición y Adolfo Sánchez Vázquez por la dictadura franquista.
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Adolfo Sánchez Vázquez y el otro marxismo

Adolfo Sánchez Vázquez y el otro marxismo

Sólo a la luz de esta necesidad apremiante de una teoría comparti- ble por todos los que impugnaban el orden establecido y capaz así de reunirlos puede entenderse y apreciarse la importancia que tuvo para esos jóvenes intelectuales el aparecimiento de una obra marxista como la adolfo Sánchez Vázquez. a partir de ella se volvía indudable que un marxismo diferente del que se había establecido como ideología del “socialismo soviético” era un marxismo posible.

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Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

Una conversación con Adolfo Sánchez Vázquez

bre del socialismo, se ha dado a él?; 3) ¿puede mantenerse su pretensión cien- tífica al no cumplirse una serie de predicciones fundamentales de Marx?, y 4) si a la teoría marxista le es consustancial su vocación práctica, ¿no la invalida su realización o praxis como “socialismo real”? Es innegable que por el hecho mismo de avivar estas cuestiones, que no son nuevas, la caída de los regíme- nes llamados socialistas tiene importancia para la teoría marxista, ya que ésta no puede rehuirlas. Y aunque al deslindarse de la versión “marxista-leninista” que funcionaba como ideología del “socialismo real”, se reafirme la validez del marxismo en sus aspectos medulares y en determinadas tesis, es un he- cho también que hoy por hoy se ve afectado negativamente, tanto en su re- cepción por sus destinatarios naturales (las clases oprimidas, explotadas o mar- ginadas) como en un punto vital: su capacidad para intervenir en la creación efectiva de una alternativa social al capitalismo que, obviamente, no puede ser un calco de la que ha fracasado históricamente. Ahora bien, si es cierto que la caída del “socialismo real” afecta negati- vamente, por un periodo que no cabe predecir, a la vigencia del marxismo, ello no anula su validez en los aspectos que constituyen su núcleo vivo, a sa- ber: como proyecto de emancipación, crítica de lo existente, conocimiento de la realidad a transformar y vocación práctica de transformarla. Y sólo si se identifica el marxismo con la ideología “marxista-leninista” del “socialismo real”, puede pasarse del reconocimiento de la pérdida transitoria de su vigencia a decretar, por enésima vez, su invalidez definitiva, o sea: su “muerte”. En suma, la caída del “socialismo real” tiene importancia para la teoría marxista, y no sólo por los efectos negativos que acabamos de mencionar, sino también por- que muestra prácticamente lo que dicha teoría no puede avalar: el intento fa- llido de construir el socialismo desde y por el Estado, a espaldas o en contra de la sociedad, cuando faltan las condiciones necesarias para ello.
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Biografía intelectual

Biografía intelectual

Esta doble consideración acerca de la praxis artística conduce a un distanciamiento de las convenciones del sociologismo y del llamado "realismo socialista". El arte, para Adolfo Sánchez Vázquez, no es re- flejo de otra realidad, sino que la realidad artística tiene su propia y originaria dimensión, sostiene en una palabra el principio de auto- nomía de aquélla frente a los prejuicios imperante en buena parte de la tradición marxista. Tanto su obra Las ideas estéticas de Marx, como la antología sobre Estética y marxismo son un duro golpe para los que identificaban la estética marxista con las tesis del realismo so- cialista y con la concepción sociologista. Por el contrario, Sánchez Vázquez descubre a través de una rigurosa apelación a las fuentes de la tradición marxiana una profunda y originaria dimensión del ar- te en tanto que actividad práctico-creadora del hombre. La actitud de Adolfo Sánchez Vázquez ha permitido una comprensión del arte contemporáneo, desde el marxismo, lúcida y abierta. No es necesa- rio, por tanto, disfrazar de realismo aquello que se cree que se consi- dera creación artística, pues represente o no la realidad exterior el arte es, ante todo, expresión de la abundantia de la praxis como ha escrito, a propósito de nuestro autor, Rubert de Ventós. El arte con- temporáneo es algo más que ideología de la sociedad burguesa, a la que sobrevivirá como el arte griego sobrevive hoy a la ideología esclavista de su tiempo. Y muy especialmente, al referirse al valor de la creación artística no figurativa, Adolfo Sánchez Vázquez ha lleva- do adelante, frente a toda atadura ideologista o sociologista, no tanto una justificación de aquella forma de realización artística como una reclamación de derechos negados a la fuerza en una determina- da tradición ideológica. La significación de un cuadro abstracto estaba no en su poder de representar sino de evocar, "no en su hacer ver, sino en su hacer vivir o sentir un mundo".
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Adolfo Sánchez Vázquez

Adolfo Sánchez Vázquez

La obra de Adolfo Sánchez Vázquez se ha desplegado principalmente en direcciones como la ética, la estética, la filosofía política y la filoso- fía contemporánea, aunque no ha dejado de abordar otras problemáti- cas. En el caso de la ética, frente al apriorismo, utopismo y moralismo, intenta fundar una ética desde el punto de vista científico. En el terre- no de la estética su reflexión se inicia con el libro Las ideas estéticas de Marx (1965) y se continúa en la antología sobre Estética y marxismo (1970), así como en otras obras en donde se despliega un abanico de opciones frente a las tesis cerradas o normativas. Sostiene una concep- ción abierta de la relación estética entre el hombre y la realidad, conci- biendo al arte como una forma de praxis.
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