PDF superior De la verdadera religión a la verdad de la religión : el giro soteriológico en la teología de las religiones

De la verdadera religión a la verdad de la religión : el giro soteriológico en la teología de las religiones

De la verdadera religión a la verdad de la religión : el giro soteriológico en la teología de las religiones

Es así que la cuestión de la verdad no sea una cuestión distinta, o al margen, de la pregunta por la actuación salvífi ca de las religiones. El giro soteriológico, en la perspectiva del Vaticano II, implica para la comu- nidad de los creyentes desear “solo una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu Santo, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad (Jn 18, 37), para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido (Jn 3, 17; Mt 20, 28; Mc 10, 455” (GS 3). La verdad aquí no es un “discurso”, una teoría, un “mensaje”; más bien, en el seguimiento de Jesús y por la gracia del Espíritu Santo, la verdad acontece en el testimonio de la vida entregada, en la acción salvífi ca a favor de los pobres y pecadores, en quien se hace siervo de los demás. Por ello, dirá Nostra Aetate, “la Iglesia reprueba como ajena al espíritu de Cristo cualquier discriminación o vejación realizada por motivos de raza o color, de condición o religión” (NA 5). Como lo expresa Siebenrock comentando este pasaje de NA, “la pregunta por la passio humana es el lugar donde todos los hombres pueden comprobar el anuncio de la fe cristiana y la verdad de las religiones […] La verdad de Dios se demues- tra siempre en el encuentro con los demás” 54 .
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La Verdadera Religión de Dios

La Verdadera Religión de Dios

El Mensaje de las Religiones Falsas En el mundo existen numerosas sectas, cultos, religiones, fi‐ losofías y movimientos, y todas dicen ser el verdadero ca‐ mino de Dios. ¿Cómo podernos saber cuál es la correcta, o si todas son, de hecho, correctas? Un método por el cual pue‐ de encontrarse la respuesta, es eliminar todas las diferencias superficiales en las enseñanzas de los que declaran saber la Última verdad, e identificar cual es el objeto central de su adoración, directa o indirectamente. Todas las religiones falsas tienen en común un concepto básico cuando se refie‐ ren Dios: o dicen que todos los seres humanos son dioses, o que algún hombre en especial fue Dios, o que la naturaleza es Dios, o que Dios es una creación del intelecto humano. Entonces podemos concluir que el mensaje básico de las re‐ ligiones falsas es que a Dios se le puede adorar en la forma de algún ser creado. Una religión falsa invita a adorar a un ser creado llamándolo Dios. Por ejemplo, el Profeta Jesús invito a sus discípulos a adorar a Dios, pero los que dicen ser sus seguidores hoy en día invitan a la gente a adorar a Jesús, diciendo que el fue Dios.
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Mito, religión y cultura. J. Ratzinger y las religiones

Mito, religión y cultura. J. Ratzinger y las religiones

Esos cristianos hablaban de la conversión de las culturas: “la conver- sión es la transformación, no la destrucción”. Por eso conservaban y renovaban los templos, las lenguas y el pensamiento (Gnilka 1990. Cf. Ratzinger 2010, 62). ¿Cómo presentar el propio mensaje en un ambiente que solo aplaude el pragmatismo relativista? Ratzinger habla de la fide- lidad a una misión siempre actual: desde el comienzo, el cristianismo se identificó a sí mismo como la religión que seguía a Cristo, a quien tenía por el único salvador real, la salvación definitiva del ser humano. Con esta premisa, las demás religiones solo se podían ver de dos maneras: o como provisionales y precursoras del cristianismo o como insuficientes y opuestas a la verdad. El mismo Jesús señaló la primera actitud ante la fe de Israel y la teología reconoce que en las culturas cósmicas hay “un dinamismo de adviento”, una preparatio evangelica, las “semillas del Evangelio” (2005b, 57; 1972, 427, Von Balthasar y Ratzinger 2005, 107). Por ejemplo, Ratzinger resalta la actitud positiva del Concilio Vaticano ii hacia las religiones naturales: los obispos prefirieron valorar su apor- tación como una exigencia para la especulación cristiana y subrayaron el movimiento positivo, aunque no definitivo, que se da en el mito (1972, 442-443. Cf. 2005a, 16). Pero esta preparación para recibir el Evangelio no es una puerta para el sincretismo; las religiones no son iguales. Por eso la segunda posición, que también se encuentra en la Biblia: algunas religiones no solo tienen semillas de verdad, sino que también pueden contener elementos perjudiciales para el hombre (2005e, 25. 131; 2005b, 177; Ratzinger y Messori 1985, 152). Ante este panorama, el cristianismo podría ser conservador y dejar que las cosas siguieran como están. Pero en cambio fue revolucionario: optó “a favor del rebelde que se atreve a romper con lo habitual porque así se lo dicta su conciencia” (2004a, 75). Decir esto no es despreciar las otras religiones. Se trata más bien de una invitación –también para los cristianos– a buscar la verdad que se hizo carne en Jesucristo (2011 b, 71-84).
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La religión en Tíbulo

La religión en Tíbulo

Resumen I Abstract El artículo aborda el estudio de la religión en Tibulo proponiendo que, al menos en parte como reflejo de la personalidad contradictoria del poeta, se pueden dividir l[r]

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La religión de la humanidad

La religión de la humanidad

El destino del hombre depende siempre de la mujer; y la que hizo fundar a1 Maestro la religi6n altruista merece, sin duda, la excelsa gloria de personificar, en todos 10s pueblos y en to[r]

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La religión en la esfera pública: Habermas y el resurgimiento de la religión

La religión en la esfera pública: Habermas y el resurgimiento de la religión

En Oriente, este fundamentalismo repercute en conflictos de etnia y nacionalismos, pero tam- bién con un creciente desprecio por las acciones de Occidente que han afectado los Orientalismos, evidencia de este hecho, la revolución en Irán y la instauración de la teocracia que ha servido de inspi- ración para otros movimientos que, a pesar de vivir bajo democracias de tinte liberal, siempre buscan adecuar sus constituciones a sus creencias religio- sas. En el otro extremo, Occidente, principalmente en el norte estadounidense se extiende una especie de temor al choque de civilizaciones ante la cam- biante y conflictiva situación internacional de la política ligado a fundamentos religiosos. Sin duda, uno de los grandes temas que han venido provo- cando inquietudes ha sido el recrudecimiento del fundamentalismo tanto en Oriente como en Oc- cidente. Dice Habermas, que el fundamentalismo es producto de una violenta colonización y una descolonización frustrada que, en medio de la in- vasión de modernización capitalista que atraviesa todos los aspectos de la sociedad, esta genera una inseguridad social además de rechazo cultural. De esta visión, las acciones de los movimientos reli- giosos consisten en procesar estos cambios que se traducen en rechazos por empujarlos al desarraigo bajo las caracterizaciones de la modernidad capi- talista tardía y malograda (Habermas, 2006). Así, en Occidente la religión ha registrado una dinámi- ca interesante de revitalización política al interior de Estados Unidos. Según datos esta’ñdísticos, los ciudadanos creyentes y activos se han mantenido constantes en las últimas seis décadas, a pesar de la oleada de secularización después de la Segunda Guerra Mundial, que no logró afectar en gran ma- nera como sí lo hizo en los países europeos. De ahí que los movimientos de renovación religiosa que han aparecido con fuerza desde los años sesenta, fortalecen en el nivel cultural la escisión política de
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La religión en la esfera pública: Habermas y el resurgimiento de la religión.

La religión en la esfera pública: Habermas y el resurgimiento de la religión.

Estas fueron las razones principales de la tesis de la secularización y que, entre la comunidad de sociólogos, ha sido objeto de controversia desde hace más de dos décadas. Últimamente, tras la crítica fundamentada de un reduccionismo euro- céntrico, se habla incluso del fin de la teoría de la secularización. Sobre todo, porque en los Estados Unidos, a pesar de la intensidad no disminuida de sus comunidades religiosas y la proporción inmu- table de ciudadanos religiosamente comprome- tidos y activos, sigue siendo la punta de lanza de la modernización, y durante mucho tiempo fue considerado como la gran excepción a la tendencia secularizante. Sin embargo, a la luz de la global- mente extendida perspectiva sobre otras culturas y religiones del mundo, los Estados Unidos ahora parece ejemplificar la norma y Europa se convier- te en algo atípico. Según el filósofo alemán, exis- ten tres fenómenos superpuestos que convergen de modo especial para crear la impresión de un ‘resurgimiento de la religión’ a escala mundial, a saber: la expansión misionera, una radicalización fundamentalista y la instrumentalización política del potencial de violencia innata en muchas de las religiones del mundo (Habermas, 2008: 5).
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El poder de la verdad: política y religión en el pensamiento político del siglo XVII

El poder de la verdad: política y religión en el pensamiento político del siglo XVII

El pensamiento político puede comprenderse a partir de dos autores que se oponen de manera clara y que establecen, por lo tanto, un campo para establecer caminos intermedios: Pedro de Ribadeneyra y Baltasar Álamos de Barrientos. El primero fija su posición en Tratado del príncipe cristiano (1595). En esa obra, Ribadeneyra rechaza a Maquiavelo y se propone demostrar que la política, la moral y la religión constituyen un todo indisociable que permite poner en pie un gobierno duradero. Para el autor, el monarca debe mostrarse obediente a los principios católicos no solo porque está obligado a hacerlo, sino también porque orientan líneas de acción que son de una gran utilidad. El príncipe debe distribuir los bienes y los castigos de una manera equitativa y según los merecimientos, pues de ese modo no solo se gana el cielo, sino que también logra mantener el consenso de la monarquía. Pero sobre la base de esta visión tradicional, Ribadeneyra hace algunas concesiones a la práctica concreta del poder. El punto central de su propuesta se encuentra en el muy comentado pasaje en el cual se refiere a la mentira. Para Ribadeneyra, el príncipe nunca debe mentir, porque su palabra tiene que «ser como una palabra de Dios, verdadera, cierta, constante y segura» (287-288), pero muchas veces está obligado a ocultar lo que piensa, porque suele tratar con personas en las que, por regla general, no puede confiar 5 . Con esto, rechaza la simulación, que entiende
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Religión, arte y cultura en la Antigua Grecia. Religión

Religión, arte y cultura en la Antigua Grecia. Religión

La vida cotidiana y la religión estaban muy unidas. Los griegos tenían una religión politeísta y antropomorfa, es decir, existían muchos dioses y su apariencia física y comportamiento eran semejantes a los humanos, pero a diferencia de estos, eran inmortales y tenían grandes poderes. Todas las ciudades griegas compartían esta religión politeísta y cada ciudad tenía un dios protector. Los dioses más importantes vivían en el monte Olimpo. Los griegos rendían culto a sus dioses de diversas maneras: sacrificios rituales u ofrendas, actos religiosos como las Panateneas de Atenas, o juegos como los celebrados en Olimpia en honor a Zeus, en los que participaban todas las polis griegas. El triunfo en los juegos honraba a la familia del atleta y a su ciudad natal. Los primeros juegos olímpicos se celebraron en el año 776 a.C.
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Religión y Universidad

Religión y Universidad

Entonces, todavía hoy, incluso en los Estados dichos laicos, donde se piensa que el proceso de laicización de la sociedad si cumplió plenamente, la educación está bajo la influencia de la religión y, en cambio, ésta tiene sus influjos sobre aquella. Queda establecer la razón profun- da de ese hecho masivo, que en pocas palabras se puede expresar así: la religión dio luz a la uni- versidad, o la universidad es hija de la religión. Y lo hizo por amor a lo más alto que hay en el ser humano: el espíritu (la mente) que la religión, a través de la educación, quiere ayudar a elevar hacia el cielo, hacia los ideales más nobles, hacia Dios. Por eso la separación entre la universidad y las religiones será solo aparente. Y aquí, como en todos los casos similares, estamos de frente a la dialéctica entre la tentación de la fusión y la necesitad de la alteridad.
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RELIGIÓN Y ESCUELA LA REVISTA DEL PROFESORADO DE RELIGIÓN

RELIGIÓN Y ESCUELA LA REVISTA DEL PROFESORADO DE RELIGIÓN

Veinte películas imprescindibles para clase de Religión Católica.” Nos puede interesar.. Fernando de Pablo, Miren Lasa.[r]

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Religión

Religión

La práctica de sacrificios humanos entre los Celtíberos se ha sugerido a partir del hallazgo de los restos de al menos dos esqueletos humanos pertenecientes a indivi- duos adultos encont[r]

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Religión y muerte en Feuerbach límite y determinación de la verdad del hombre

Religión y muerte en Feuerbach límite y determinación de la verdad del hombre

La relación con la muerte es directa en el modo de vida del protestante y sus verdades que lo rigen. Siendo él quien tiene toda la libertad como individuo de construir, desde su subjetividad, la persona perfecta de su adoración, o Dios, por medio de unos patrones de identificación común dados en un código o sagradas escrituras; así resulta más directo identificar el fenómeno de la objetivación de su propia esencia y con ella los principios y verdades con que se lee la vida. Como lo señalamos ya en el capítulo anterior, el objeto (Dios), que es esencial del individuo, sólo es el sujeto del individuo; lo total, lo universal, lo real, depende entonces de su visión como individuo creyente en la inmortalidad de su alma. No hay nada de verdad fuera de su visión individual limitada por su fe. Fuera de sí sólo ve lo singular, lo finito y temporal, porque en él está la verdad que contempla la inmortalidad de su propia alma, puesto que lo verdadero del mundo sensible, lo real, le es aparente, irreal, incierto, pues el mundo real es para el cristiano el mundo ultramundano. He aquí la esencia de la religión cuya fe en un Dios tiene por pretensión superar la muerte en un estado pleno de inmortalidad del alma, en un camino de perfección, el cual ofrece garantías para que la vida se prolongue dentro de la búsqueda de la virtud. Incluso, en el mundo regido por la Iglesia Católica, este fenómeno antropológico se disfraza con dogmas y verdades impuestas por los eruditos de la fe jerárquica, promoviendo la conducta uniforme de sus seguidores y conservando la unidad de criterios; sin embargo, haciendo un seguimiento de la manera de proceder del cristiano podemos llegar a la misma conclusión: objetivación de la esencia del hombre, nombrada Dios, que implica un camino de perfeccionamiento del alma y una corresponsabilidad en los actos, esto es, la plena unidad viva del sujeto y el objeto.
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Filosofía de la Religión

Filosofía de la Religión

Se espera que el alumno se familiarice con el problema y el alcance de la idea de “religión” como elemento de gran importancia histórica y sistemática en la reflexión filosófica. Deberá plantearse en profundidad preguntas clásicas sobre la naturaleza de la religión y el significado de nociones como Dios, fe, politeísmo, monoteísmo, panteísmo, agnosticismo y ateísmo. El alumno deberá analizar los interrogantes básicos que la filosofía de la religión ha planteado a lo largo de la historia de la filosofía e integrarlos con las contribuciones más señeras de la historia, la sociología y la psicología. Asimismo, deberá entender el origen histórico de las categorías fundamentales empleadas por las escuelas más relevantes que han cultivado esta disciplina.
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Ciencia y religión

Ciencia y religión

por parte de la religión y la razón por parte de la ciencia. De n t ro de la tradición católica, la fe siempre ha sido considerada como un don divino, como la forma más completa e inequívoca del conocimiento humano, desde luego muy superior a la razón (c re d o, quia absurdum est) , capaz de “mover montañas”, y con una elevada fuerza moral, implícita en sus poseedores (“hombres de buena fe”) y ausente en los que no la tienen o la han perdido (“hombres de poca fe”). Para aceptar como verdad la existencia de Dios, la realidad de los milagros, las Sa g r a- das Escrituras y los dictados del Vaticano, lo único que se necesita es tener fe. En el Diccionario de la Real Aca- demia, el término fe significa: En la religión católica, pri - m e ra de las tres virtudes teologales, asentimiento a la re ve l a - ción de Dios, propuesta por la iglesia. // Conjunto de cre e ncias
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La religión de la nación

La religión de la nación

L a base no puede incrustarse íntegra en este lugar porque contiene disposiciones que han ido a diversas partes del proyecto, con arreglo al plan adoptado por la comisión. E n este título se trata de derechos civiles y garantías sociales: en él se han dejado oportunamente colocadas las disposiciones congruentes con la materia, y otras han ido, como debían ir, al título de relaciones entre la Iglesia y el E stado; pues la comisión ha hecho distinción entre la religión que profesan los colombianos y que, como sacratísima propiedad de todos, constituye un derecho y demanda especial garantía, y la Iglesia, como sociedad perfecta, con la cual ha de entenderse el gobierno para arreglar las cuestiones pendientes y definir y establecer recíprocas relaciones ordenadas al bien común.
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Hume sobre la religión

Hume sobre la religión

En palabras del mismo autor, él considera que la evidencia de esta prueba es la misma que la que tenemos de que dos es un número par, tres es un número impar y cosas semejantes. Considera, sin embargo, que los prejuicios nos impiden reconocer la verdad de este argumento: en todos los seres distintos a Dios distinguimos la esencia de su existencia, y si no elevamos nuestro espíritu de las cosas finitas y sensibles a la contemplación de Dios, entonces podremos dudar si la idea que tenemos de Él no es como la que tenemos de las cosas finitas. Si atendemos sólo a las cosas sensibles nos acostumbramos a pensar en las cosas únicamente imaginándolas, por lo que acabamos considerando que si algo no es imaginable no es inteligible ni real, pero Dios y alma no se ofrecen a los sentidos ni de ellos cabe, propiamente, imaginación, aunque sí pensamiento
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La religión azteca

La religión azteca

pilar de la economía mexica influyeron en la vida espiritual, adaptando la religión tradicional a la orientación bélica. Así, mediante esas creencias modificadas se justificaban tales guerras, que evidenciarían que los aztecas eran el pueblo elegido por el Sol para ser el dominante. Hacía 1454 tras soportar la población del valle de México cuatro años de hambrunas, los sacerdotes exigieron sacrificios humanos para suavizar la cólera de los dioses, por lo que con este argumento Motecuhzoma y Tlacaélel fomentaron la expansión mexica, y el consiguiente pacto con los señoríos del valle Puebla-Tlaxcala para practicar las futuras guerras floridas. Querían establecer unas guerras cíclicas de las que saldrían prisioneros para sus sacrificios, además de servir de entrenamiento y práctica para los guerreros, pero no buscaban la eliminación del adversario.
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Religión y 98

Religión y 98

Lo primero que hay que decir sobre esas tres denominaciones es que no se trata de otras tantas partes de la realidad; o sea que cada una de ellas no excluye a las otras dos, sino que s[r]

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Ciencia y Religión

Ciencia y Religión

a. El lenguaje de la ciencia y de la religión en las dos visiones de Wittgenstein. b. El lenguaje como constructor de realidad. La visión de Richard Rorty. C. La cuestión moral y ética en las religions. Revelación, religion y ética. i. Problemas de bioética.

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