PDF superior Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo V

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo V

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo V

espués de haber comido se dirigió Jesús, acompañado de varias personas, a un lugar situado a varias horas al Norte, llamado Azo. Se reunieron allí muchas personas, porque por la tarde comenzaban unas fiestas con ocasión de la victoria de Gedeón. Jesús fue recibido delante de la ciudad por los levitas; le lavaron los pies y le dieron alimento. Después fue a la sinagoga y enseñó. Azo era una fortaleza en los tiempos de Jefté; cuando él fue llamado del país de Tob, fue destruida. Ahora Azo era una pequeña ciudad, pero muy limpia, que se extendía en una hilera larga de casas. No tenía paganos y las personas eran buenas, trabajadoras, de sanas costumbres y cultivaban olivares. Los olivares están delante de la ciudad, en las laderas, plantados en arden, artísticamente dispuestos. También preparan aquí telas y tejen. El modo de vivir es como en Arga: los pobladores se tienen por judíos puros de la tribu de Manases, porque viven sin mezclarse con paganos. Todo respira limpieza. El camino lleva por un valle arriba donde está la ciudad al Oeste de una montaña. Cuando Débora era juez en el tiempo en que fue muerto Sisara por Jahel, vivía una mujer descendiente de la extinguida tribu de Benjamín que se ocultaba largo tiempo en Maspha. Llevaba vestidos de hombre y pudo disimular tan bien su condición que nadie la reconoció. Tenía visiones, profetizaba y sirvió a los israelitas como espía; pero donde eran usados sus servicios siempre salían los sucesos mal. Estaban acampados aquí los madianitas, a los cuales se juntó en traje de soldado y se decía llamarse Anihuem, uno de los héroes que había escapado del desastre de Sisara (Jueces, IV, 17-20). Se había introducido ya en varios campamentos para espiar y ahora estaba en el del capitán de los madianitas, para entregarle, como decía, en sus manos a todo Israel. No tomaba nunca vino, era muy precavida y vivía castamente; pero aquí se emborrachó y fue reconocida como mujer. Se la clavó sobre una madera de pies y manos y se la arrojó en un hoyo, con la expresión y sentencia: "Perezca aquí con su nombre".
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Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo XIV

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo XIV

Al día siguiente volvió a ver escenas de Santo Tomás apóstol, y dijo: He visto un cuadro de sus viajes, como si estuviesen señalados en un mapa. Me fueron mostrados los huesos de Simeón y de Judas Tadeo. Vi toda la familia de Santa Ana. Joaquín había muerto antes del nacimiento de Jesús. En esta ocasión pensé en la profetisa Ana, y la vi, como también las habitaciones de todas las viudas y profetisas pertenecientes al templo de Jerusalén. Simón y Judas Tadeo eran hermanos. La primera hija de Santa Ana, es María, mujer de Alfeo. Esta María, en la época del nacimiento de María Santísima, tenía ya una hija grandecita, que fué luego María, la mujer de Cleofás, del cual tuvo cuatro hijos: Santiago el Menor, Simón, Judas Tadeo y José Barsabás. Tengo conmigo reliquias de estos tres últimos santos. Al tacto de los huesos de Judas Tadeo, como también al de sus hermanos, sentí que él era pariente de Jesús. Ví en otro cuadro cuando él llegaba junto a Abgar, rey de Edesa. Llevaba en la mano una carta que le había dado Tomás. Cuando estuve dentro, vi la figura luminosa y la aparición del Salvador. El rey, enfermo, se inclinó delante de esa aparición y no vió al apóstol. Este le impuso las manos y en seguida sanó de su enfermedad. Luego el apóstol predicó en aquella ciudad y convirtió al pueblo entero. Vi cuadros relativos a varios santos. Vi el martirio de San Evodio, que sufrió en Sicilia con Hermógenes, su hermano y con una hermana. Vi también muchos cuadros relativos a una santa monjita vestida de blanco, la cisterciense Catalina de Parcum. La vi mientras era aún hebrea, puesto que tal había nacido, leer todas las cosas, relativas a Jesús en ciertas envolturas de papel, y sentirse conmovida. Vi que ciertos niños cristianos le contaron cosas de Jesús niño y de María y del pesebre, y que, guiada por ellos, fué a ver secretamente un pesebre; luego, por ello, conoció mejor a Jesús. La he visto ser instruída secretamente, y, luego, a raíz de una aparición de María Santísima, decidida a refugiarse en un monasterio. Vi muchas cosas conmovedoras de ella y de su ardiente deseo de ser despreciada.
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Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo XIII

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo XIII

Ursula les hablaba de las castas nupcias con Jesús y de la pura muerte de las vírgenes cristianas. Por todas partes encontraban gente que se asociaba por algún tiempo a ellas, y luego se separaban. En Roma visitaron los lugares de martirios y las tumbas de los mártires. A causa de los vestidos mas bien cortos y de los modos mas bien libres a que se habían acostumbrado en sus años de ejercicios, fueron advertidas, y desde entonces se cubrieron con vestidos y mantos mas largos. El Papa Leon el Magno quiso ver a Ursula; la examinó, interrogándola sobre varias cosas. Ella le confió el secreto de su misión y le manifestó sus visiones y con mucha humildad y obediencia escuchó las exhortaciones del Papa. El Pontifice le dió, con su bendición, muchas reliquias de Santos. En el viaje de retorno se unieron a Ursula el obispo Ciriaco, un sacerdote de Egipto de nombre Pedro, y un sacerdote de la ciudad nativa de San Agustín, nieto de aquel hombre que donó al santo los terrenos donde fundó monasterios, dotándolos de algunas rentas. Estos eclesiásticos acompañaron a Ursula y a sus vírgenes principalmente por motivo de las preciosas reliquias que llevaban. Ursula llevo a Colonia un fragmento de hueso de San Pedro, el cual es reconocido aun por tal, aunque se ignora el origen del mismo. Asimismo llevo reliquia de San Pablo; cabellos de San Juan Evangelista y un fragmento de la vestidura que lo cubría cuando fué metido en la caldera de aceite hirviente. Cuando llegaron a Basilea fueron tantos y tantos los que se le unieron que navegaban en once barcos hacia Colonia.
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Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo VII

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo VII

Cuando los discípulos que Juan había enviado a Jesús en Mageddo había regresado a su amo, trayendo con ellos la noticia de los milagros y enseñanzas de Jesús, así como la pers[r]

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Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo IX

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo IX

Tanto la gente y los rabinos de Thantia fueron piadosos. Ellos tenían la costumbre de hacer peregrinaciones a la Vía "de David", y allí, en el ayuno y la oración, gritando al cielo por la venida del Mesías. Se entregó la esperanza de no tener visiones y apariciones del Mesías que, pensaban, incluso llegan a ellos a lo largo de esa manera. Mientras Jesús estaba predicando, dijeron más de una vez el uno al otro: "Habla como si fuera el Mesías mismo! Pero no, eso no es posible!" A medida que estaban bajo la impresión de que el Mesías iba a venir como un ángel invisible en Israel, pensaban que Jesús posiblemente podría ser su heraldo y precursor. Jesús les dijo que tal vez sería reconocer al Mesías cuando sería demasiado tarde. Vi que muchos de Thantia, tanto antes como después de la crucifixión, se unió a la Comunidad. Desde Thantia Jesús viajó cuatro horas hacia el este hasta la ciudadela en ruinas de Datheman. Cerca de ella estaba la montaña que había sido elegido por la hija de Jefté es sobre el que llorar con sus doce compañeros jóvenes. Una vez que eran profetas y ermitaños, algo así como los esenios. Fue en esta misma montaña que Balaam era tardanza en la soledad y la meditación, cuando convocados por el rey moabita a comparecer ante él. (Números 22:2.) Él era de origen noble, su familia muy rica. Desde su temprana juventud, había sido llenado con el espíritu de profecía, y él pertenecía a la nación que estaba siempre al acecho de la estrella prometió, entre los que fueron los antepasados de los Reyes Magos Santo. Aunque un réprobo, Balaam no era brujo. Fue el verdadero Dios solamente, como los iluminados de otras naciones, pero de manera imperfecta, mezclando muchos errores con la verdad. Era muy joven cuando se retiró a la soledad de las montañas, y sobre esta una en particular que habitaba hace mucho tiempo. Creo que tenía a su alrededor algunos otros profetas, o los alumnos. A su regreso del rey moabita, Balac, quiso tomar posesión de su morada en este monte, pero fue impedida por la interposición divina. Mediante su abogado escandalosa a los moabitas, (Números 31:16) se cayó de la gracia, y ahora andaba en la desesperación por el desierto en el que, al fin,
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Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo XII

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo XII

- 56 - La Virgen María tenía ya mucha edad, pero no llevaba otras señales de vejez que un ansia grande que la transformaba y la espiritualizaba cada vez más. Estaba de ordinario seria, de modo que nunca la vi riendo. Cuando mas avanzaba en edad se volvía más transparente, se esclarecía su rostro. No tenía arrugas en la cara ni en la frente, aunque aparecía demacrada; ni renales de decrepitud: era como un espíritu en su modo de ser. He visto una vez a la santa Virgen haciendo el Vía Crucis con otras cinco mujeres. Ella precedía; me pareció muy débil, blanca y como traslucida. Era conmovedor ver ese rostro angelical. Me pareció que hacia este camino de la Pasión por última vez. Entre estas santas mujeres que rezaban con María estaban algunas que ya desde el primer año de Jesús le eran adictas. Una era sobrina de la profetisa Ana. Antes del bautismo de Jesús yo la había visto yendo una vez a Nazaret con la Verónica. Esta mujer estaba emparentada con la Sagrada Familia, por Ana, la profetisa, que era parienta de la madre de María y más cercana aun de Isabel, hija de la hermana de ésta. Otras de las mujeres que vivían cerca de María y que yo había visto también ir a Nazaret, antes del bautismo de Jesús, era una sobrina de Isabel, llamada Mara, también emparentada con la Sagrada Familia. Ismeria, madre de Ana, tenía una hermana de nombre Emerencia que tuvo tres hijas: Isabel, madre del Bautista; Enué, que estaba en casa de Ana cuando nació María Virgen, y Rode, madre de esta Mara. Rode había contraído matrimonio lejos de su familia. Vivió primero cerca de Siquem, luego en Nazaret y después junto al monte Tabor (Kessuloth). Además de Mara, tuvo otras dos hijas, una de las cuales era madre de unos discípulos de Jesús. Uno de los dos hijos de Rode fue el primer marido de Maroni, la cual, al quedar viuda y sin hijos, casó con Eliud, sobrino de la madre de Ana y se estableció en Naipe, donde enviudó por segunda vez. De este Eliud tuvo el hijo a quien resucito Jesús. Este niño fue más tarde discípulo de Jesús y se llamó Marcial. Mara, hija de Rode, que estuvo presente en la muerte de María, se había casado en la vecindad de Belén. Natanael, el novio de Caná, era, según creo, un hijo de esta Mara, y en el bautismo recibió el nombre de Amator. Tenía otros hijos y todos fueron más tarde discípulos de Jesús.
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Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo VI

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerick - Tomo VI

desde la llanura de Esdrelón al Jordán, al norte del monte Gilboa. En este valle sobre una colina, como una isla, la ciudad de ABEZ, un lugar de grandeza moderada rodeado de jardines y arboledas. Un pequeño río fluía ante sí, y hacia el este en el valle era una hermosa fuente, llamada Fuente de Saúl porque Saúl fue herido una vez allí. Jesús no entra en la ciudad, sino a una hilera de casas en la ladera norte del monte Gelboe entre los jardines y campos, en el último de los cuales crecían altas en granos. ¡Allí, en un mesón en el que una multitud de hombres y mujeres de edad, sus propios parientes, se le esperaba. Se lavaron sus pies y le mostró todas las señales de una verdadera confianza y reverencia. Eran en número de quince, nueve hombres y seis mujeres, que lo había mandado a decir que se reuniría con él aquí. Varios de ellos fueron acompañados por sus sirvientes y los niños. En su mayoría eran muy ancianos, a los familiares de Ana, Joaquín y José. Uno de ellos era un joven halfbrother de José, que habitaba en el valle de Zabulón. Otro era el padre de la novia de Caná. Anna familiares de la región de Séforis, donde en su última visita a Nazaret, Jesús restauró la vista al muchacho ciego, estaban entre ellos. Todos habían viajado hasta aquí en un cuerpo y el culo con el fin de ver y hablar con Jesús. Su deseo era que él fijaría su residencia en alguna parte y dejar de vagar. Querían que lo lleva a buscar un lugar donde él podía enseñar en paz y donde no había fariseos. Ellos puesto delante de él el gran peligro que corrió, ya que los fariseos y de otras sectas eran tan resentidos contra él. "Somos muy conscientes", dijeron, "de los milagros y las gracias que proceden de Ti. Pero suplico yo a tener algún hogar donde se establecieron en silencio Tú no puedes enseñar, que no puede ser la ansiedad constante en tu cuenta." Incluso comenzaron a proponer a Él distintos lugares
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Clínica de Obras e Instalaciones "TOMO V"

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Esta última opción es la más utilizada por su menor coste en reformas (sobre todo en baños y cocinas) y también, por ejemplo, en rotulación de escaparates de comercios u oficinas.. R[r]

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CCyC Nacion Comentado Tomo V

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La propiedad horizontal es el derecho real que se ejerce sobre un inmueble propio que otorga a su titular facultades de uso, goce y disposición material y jurídica que se ejercen sobre[r]

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Historia Criminal Del Cristianismo Tomo V

Historia Criminal Del Cristianismo Tomo V

te libres, pero sin ninguna libertad de hecho, ni la de escoger profesión, ni la de matrimonio, pudiendo más bien ser dejados en herencia, como donación o como objeto de intercambio. 274 De ahí que también allí, al igual que en otras partes del Imperio Ro- mano, y de modo especial en los territorios fronterizos, se produjeran re- beliones. En África se desencadenó la rebelión campesina de los circun- celiones, de carácter religioso-revolucionario. En Noricum Ripense, en Panonia y en Tracia, la de los Escamaros; en España y en las Galias, la de los bagaudas, todas ellas puras acciones defensivas para hacer frente tan- to a los nuevos señores, los invasores germánicos, como a los antiguos. Fueron especialmente los sectores sociales campesinos los que se rebela- ron repetidamente en la primera mitad del siglo v y en las revueltas de los años 408 a 411 y de 435 a 437 echando mano de las armas y liberán- dose de sus opresores. Los bagaudas contaron con el apoyo de casi todos los que, en el sentido más lato, estaban esclavizados. Dondequiera que se impusieron, anularon las leyes y el derecho romano, debilitaron decisiva- mente las formas de organización basadas en la dominación señorial y ampliaron los derechos campesinos para la utilización del suelo. Los se- ñores de la tierra, se dice en un poema de Rutilio Numantino, se convir- tieron en siervos de sus siervos. Durante estas rebeliones de los deshere- dados, la Iglesia católica, sin embargo, tomó resueltamente partido por los explotadores, por los esclavistas y predicó humildad y obediencia a los colonos. Sólo tras una serie de reñidas batallas consiguieron los romanos aplastar el movimiento en las Galias. Los bagaudas de Híspanla fueron aniquilados por un ejército visigodo. Y es que ya en la Antigüedad se optó por aniquilar prácticamente a todos aquellos a quienes no se conse- guía explotar, o convertir, ya se tratara, lo hemos visto, del cristianismo amano o de la sinagoga judía; o bien de donatistas, samaritanos, vánda- los o godos. O del mismo paganismo. 275
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Anales tomo V 1963-1964

Anales tomo V 1963-1964

Señores profesores y e s tudiantes que me escucháis, — y o ja lá me oye ran todos los que enseñan a la ju v e n tu d de m i pa tr ia — , quie r o deciros con toda la convicción de m i e s píritu, te mpla do ya en el yunque de tre inta años de vida activa inte le ctual, que estoy m uy lejos, — ante el espectáculo de la guerra e urope a— , de abdicar , como he obs e rvado en muchos otros , de los más fervientes ideales, y de la fe en la fue rza y va lor de los pr incipio s dire ctivos y superiores de la jus ticia y de la r azón, en las relaciones políticas de las nacione s civilizadas . La gue ­ rra, por grande y compre ns iva que sea, es siempre un accidente pas aje ro en la sucesión de los tie mpos : y aunque no sea un me dio de fund a r la paz, sus s olucione s de he cho pue de n crear una s ituación favorable al de s arrollo de1 las ins titucione s jus ticie ras y liberales, y a las labores de las ciencias, las letras y las artes, las cuales, al elevar en un grado más el nivel, de la unive r s al cultur a, as e gurarán por pe r íodos cada vez más largos de pa z conve ncional, la acción de los e lementos cons ti­ tutivos de la p a z de finitiva sobre las bases eternas de la ve r dad y de la jus ticia. Au n q u e nunc a he pe ns ado que pudie r a admitir s e un dere­ cho y una mo r a l inte r nacionale s para Amér ica en opos ición a los de Eur opa , es in dud a ble que la dife r e nciación ge ográfica hace pos ible la coexistencia de dos modalidade s diferentes en la aplicación de sus prin- cipios generales. De esa mane r a el na ufr a g io de ellos en un contine nte puede ser re par ado por el otr o, como ya p u d o compr obar s e este e qui­ libr io
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La imprenta en México: (1539 1821), Tomo V

La imprenta en México: (1539 1821), Tomo V

lioldan Lopez, Ignacio Joaquin, 338, Rivera Calclerbn, Francisco :le, Viuda 466.. IZomero Guerrero, Jose, 242.[r]

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Las Nueve Revelaciones

Las Nueve Revelaciones

Al poco tiempo de la publicación de La Novena Revelación, muchos lectores empezaron a pedir más información y a sugerir que escribiera una guía de estudio. Mi primera respuesta fue vaci[r]

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