CAPÍTULO 6. ÁREAS DE INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA
2. Área: La orientación para el desarrollo personal
En ocasiones esta área se ha denominado «orientación para la prevención y el desarrollo hu- mano», «para el desarrollo personal y social» o «para el desarrollo personal».
El desarrollo se puede definir como un proceso que introduce cambios importantes, con ca- rácter estable, y que no se debe a factores estrictamente madurativos. El desarrollo incluye crecimiento, maduración y aprendizaje.
La orientación para el desarrollo (developmental counseling) surge durante los años sesenta y se difunde a lo largo de los setenta. El «desarrollo personal» es el fin de la orientación y de la educación, ya que ambas persiguen la madurez del sujeto, su optimización, el despliegue de todas sus capacidades y potencialidades, junto al autoconocimiento y al desarrollo de un autoconcepto positivo.
A finales del siglo xx, tal como indicábamos en el capítulo , se constata la necesidad de tra-
sociales (sida, embarazos no deseados, conflictos en las aulas, etc.). Se insiste en que la orienta-
ción debe centrarse más en la prevención y el desarrollo y no tanto en los aspectos correctivos como se había hecho hasta esos momentos, si bien en ocasiones no cabe más intervención que la correctiva. De esta forma surgen una serie de propuestas encaminadas al desarrollo de habilidades de vida y de competencias, en el alumnado, que les permitan una participación más activa en el mundo en que viven. Tal como indican Escámez, Ortega y Martínez (2005) el mensaje del Consejo de Europa a los Ministros de Educación Superior (Bergen, 2005) señala como uno de los principales objetivos del Espacio Europeo de Educación Superior la «prepara- ción para la vida como ciudadanos activos en una sociedad democrática» (citado por Traver y García, 2006).
2.. Habilidades para la vida (life skills)
El término life skills (que se suele traducir al castellano como «habilidades para la vida»), sur- gió con la pretensión de introducir en el curriculum escolar aquellos elementos necesarios al alumnado para tomar decisiones, hacer frente a los riesgos o situaciones problemáticas que pueden encontrarse en la vida, a la vez que pretendía el desarrollo del potencial humano y el disfrute de una vida social e individual exitosa, tal como recogen el Ministerio de la Educación y de la Investigación noruega, el bie y la unesco en un documento conjunto titulado: «Calidad
de la educación y competencias para la vida». En la actualidad se entiende por life skills las competencias o capacidades necesarias para enfrentarse con éxito a contextos y problemas de la vida cotidiana, privada, social y profesional, así como a situaciones excepcionales.
Definido en forma amplia, el enfoque de habilidades para la vida desarrolla destrezas para permi- tir que los sujetos adquieran las aptitudes necesarias para el desarrollo humano y para enfrentar en forma efectiva los retos de la vida diaria. Desde la Organización Panamericana de la Salud, Mangrulkar, Whitman y Posner (200: 4) identifican las «habilidades para la vida» como:
) Habilidades sociales e interpersonales (incluyendo comunicación, habilidades de rechazo, agresividad y empatía).
2) Habilidades cognitivas (incluyendo toma de decisiones, pensamiento crítico y autoevalua- ción).
3) Habilidades para manejar emociones (incluyendo el estrés y aumento interno de un centro de control).
La Organización Mundial de la Salud define las habilidades para la vida como «aquellas aptitu- des necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo, que nos permiten enfrentar eficazmente las exigencias y retos de la vida diaria». En este sentido, promueve los programas escolares de enseñanza de habilidades para la vida para que los jóvenes adquieran la capacidad de elegir modos de vida saludables y un óptimo bienestar físico, social y psicológico. Según la cultura, se hace hincapié en diferentes habilidades específicas. La oms estima que las siguientes
habilidades para la vida son indispensables (Mantilla, 993):
La capacidad de tomar decisiones ayuda a los estudiantes a evaluar sus posibilidades y a con- siderar cuidadosamente las diferentes consecuencias de sus elecciones.
La capacidad de resolver problemas ayuda a los estudiantes a buscar soluciones constructivas a sus problemas. Esta habilidad puede reducir mucho la ansiedad.
La capacidad de pensar en forma creativa es indispensable para tomar decisiones y resolver problemas. Permite que los estudiantes exploren todas las alternativas posibles y sus conse- cuencias. Ayuda a los estudiantes a ver más allá de su experiencia personal.
La capacidad de pensar en forma crítica ayuda a los estudiantes a analizar objetivamente la información disponible junto con sus propias experiencias. Esa capacidad permite que los estu- diantes reconozcan los factores que influyen en su comportamiento, como los valores sociales, la influencia de los compañeros y la influencia de los medios de comunicación masiva. La capacidad de comunicarse con eficacia ayuda a los estudiantes a comunicar a los otros, verbalmente o de otra forma, sus sentimientos, necesidades e ideas.
La capacidad de establecer y mantener relaciones interpersonales ayuda a los estudiantes a interactuar de modo positivo con las personas con quienes se encuentran a diario, especial- mente con los familiares.
El autoconocimiento es la capacidad que tienen los estudiantes de saber quiénes son, qué quieren o no quieren y qué les complace o disgusta. También les ayuda a reconocer las situa- ciones estresantes.
- La capacidad de experimentar empatía es la habilidad de una persona para imaginar cómo es la vida de otra persona en una situación muy diferente de la primera. Ayuda a los estudiantes a entender y aceptar la diversidad y mejora las relaciones interpersonales.
- La capacidad de controlar las emociones permite que los estudiantes reconozcan sus emocio- nes y la forma en que influyen en su comportamiento. Es de particular importancia aprender a manejar las emociones difíciles como la violencia y la ira, que pueden tener consecuencias desfavorables para la salud.
- La capacidad de manejar la tensión y el estrés es la mera habilidad de los estudiantes de recono- cer las circunstancias de la vida que les causan estrés.
Además de la oms, destacamos también la actividad desarrollada en Estados Unidos por el
Consorcio de Habilidades Indispensables para el Siglo xxi. Es una organización conformada por
entidades públicas y privadas que inició actividades en el año 2002. Su objetivo es crear un modelo de aprendizaje exitoso en el que se incorporen al sistema educativo las habilidades ne- cesarias para vivir adecuadamente en este milenio. Busca establecer un curso de acción común que atienda las demandas académicas, cívicas y económicas.
El consorcio señala seis elementos indispensables para la educación del siglo xxi, relacionados
con las habilidades necesarias para la vida:
. Materias básicas. Las siguientes asignaturas se identifican como pilares fundamentales de la formación académica: Lenguaje y Comunicación; Matemáticas; Ciencias Naturales y Sociales; Lenguas Extranjeras; Cívica y Ciudadanía; Gobierno; Economía; Artes; Historia y Geografía. El consorcio cree firmemente que el enfoque del aprendizaje en estas materias fundamentales debe ir mucho más allá de la competencia básica en ellas y que es conveniente llegar a la com- prensión de estos contenidos académicos esenciales en niveles mucho más elevados.
2. Habilidades de aprendizaje. Estas habilidades comprenden tres categorías amplias: Habilidades de información y comunicación
Información y alfabetismo en medios Habilidades de comunicación
Habilidades de pensamiento y de solución de problemas Pensamiento crítico y pensamiento sistémico Identificación, formulación y solución de problemas Creatividad y curiosidad intelectual
Habilidades interpersonales y de autonomía Habilidades interpersonales y de colaboración Autodirección o autonomía
Capacidad de rendición de cuentas y de adaptación Responsabilidad social
3. Herramientas para el siglo xxi. En el mundo digital en que vivimos, los estudiantes necesitan
aprender a usar las herramientas que les permitan dominar las habilidades de aprendizaje esen- ciales para la vida diaria y la productividad en el trabajo. Esta competencia se conoce como alfa- betismo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (tic) y pueden definirse como: «el
interés, la actitud y la habilidad de las personas para utilizar eficazmente las tecnologías digitales y las herramientas de comunicación con el objeto de acceder, manejar, integrar y evaluar infor- mación; construir nuevo conocimiento; y comunicarse con otros con el propósito de ser partici- pantes efectivos en la sociedad». Esta definición va mucho más allá de una competencia técnica estrecha y limitada, es decir de bajo nivel; debe ir acompañada de habilidades intelectuales de orden superior como pensamiento crítico y, utilización inteligente, creativa y ética de las tic.
4. Contexto para el siglo xxi. Es importante que los estudiantes aprendan los contenidos aca-
démicos con ejemplos, aplicaciones y experiencias del mundo real, dentro y fuera de la institución educativa. Los estudiantes aprenden mejor cuando la educación es relevante, les interesa y tiene significado para sus vidas; de esta manera no sólo entienden mejor los contenidos sino que retienen más información. Es necesario también que las habilidades de aprendizaje se enseñen en contextos que sean válidos para el siglo xxi.
5. Contenido para el siglo xxi. Identifican tres áreas de contenido emergentes, que serán cru-
ciales para tener éxito en las comunidades y en los trabajos. Conciencia global
Alfabetismo financiero, económico y de negocios Alfabetismo cívico
6. Evaluaciones para el siglo xxi. Los ministerios y secretarías de educación, necesitan contar
con evaluaciones de alta calidad que midan el desempeño de los estudiantes en los dis- tintos elementos que caracterizan la educación para el siglo xxi. La utilización exclusiva de
pruebas estandarizadas permite medir únicamente algunas de las habilidades y conoci- mientos importantes que el estudiante debe aprender. Un buen balance de evaluaciones -esto es, utilizar tanto pruebas estándar de alta calidad con propósito de rendición pública de cuentas, como evaluaciones en la clase que tienen por objeto mejorar la enseñanza y el aprendizaje en el aula- ofrece a los estudiantes una forma poderosa de dominar el conte- nido y las habilidades necesarias para tener éxito en el nuevo siglo.
También el Foro Mundial sobre la Educación, en el marco de acción de Dakar («La educación para todos: cumplir con nuestros compromisos colectivos») señaló como uno de sus principa- les objetivos el siguiente: «Responder a las necesidades educativas de todos los jóvenes y de todos los adultos, garantizando un acceso equitativo a programas adecuados de aprendizaje, de habilidades para la vida y de ciudadanía» (oei, 999).
En Europa, en el seno del Parlamento Europeo, se adoptó en el año 2004 un programa de trabajo denominado Education and Training 2010, en el cual se insiste en la necesidad de que todos los ciudadanos de los Estados miembros sean equipados con las competencias necesa- rias para desarrollar estrategias de aprendizaje para la vida. Para animar y facilitar la reforma educativa necesaria en nuestros días, elaboraron un informe en el que se sugiere el desarrollo de una serie de principios y referencias comunes europeas a las que se da prioridad en el llama- do Marco de Capacidades Clave. Las capacidades son definidas aquí como una combinación de conocimiento, habilidades y actitudes apropiadas al contexto. Capacidades claves son las que todos los individuos necesitan para el desarrollo personal, la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo. Trabajando dichas competencias en educación primaria y secundaria, se prepararía a los jóvenes de manera adecuada para la vida adulta. Es necesario que estas com- petencias sean desarrolladas, mantenidas y actualizadas a lo largo de toda la vida. Se señalan ocho competencias-clave:
. Comunicación en la lengua materna. 2. Comunicación en los idiomas extranjeros.
3. Capacidad matemática y capacidades básicas en ciencia y tecnología. 4. Capacidad digital.
5. Aprender a aprender.
6. Capacidades interpersonales, interculturales y sociales y capacidad cívica. 7. Espíritu emprendedor.
Por su parte la Unesco establece el período 2005-204 como la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible y, entre las actuaciones que propone, destacan las referidas al desa- rrollo de «habilidades para la vida», incardinándolas dentro del enfoque de Educación para la Salud y, más concretamente, de una educación de calidad. Las destrezas promovidas por este enfoque incluyen habilidades de pensamiento crítico y creativo, comunicación oral y escrita, colaboración y cooperación, gestión de conflictos, toma de decisiones, resolución de problemas y planificación, utilización adecuada de las tic y una ciudadanía activa, todo ello agrupado en
torno a las siguientes áreas:
Aprender a conocer (learning to know) Aprender a ser (learning to be)
Aprender a vivir juntos (learning to live together) Aprender a hacer (learning to do)
El enfoque de la educación basado en las habilidades para la vida es aquel que enseña una combinación esencial de destrezas. Las habilidades para la vida que una persona requerirá en un momento y contexto específicos varían enormemente dependiendo del área de actividad, el contexto social y cultural, el grupo etario, etc. y, por consiguiente, no es factible elaborar una lista definitiva de las habilidades para la vida que podrían ser necesarias en todos los casos. No obstante, se han definido ciertas habilidades cognitivas, personales e interpersonales conside- radas especialmente importantes dentro de los llamados «cuatro pilares de la educación» Aprender a conocer
Destrezas o habilidades memorísticas Habilidades de concentración
Habilidades de síntesis y de análisis de la información
Destrezas para la toma de decisiones y resolución de problemas: Destrezas para la recolección de información
Evaluación de futuras consecuencias para el individuo y los demás, de acciones tomadas en el presente
Definir soluciones alternativas a problemas
Destrezas analíticas relativas a la influencia que los valores y actitudes propios y de los demás tienen en la motivación.
Destrezas de pensamiento crítico:
Analizar la influencia de pares y de los medios de comunicación
Analizar las actitudes, valores, normas sociales y creencias que pueden afectar estas in- fluencias
Identificar información y fuentes de información de carácter relevante Aprender a hacer
Desarrollo de competencias personales
Habilidades de trabajo en equipo, habilidades sociales o interpersonales Aprender a ser
Destrezas para aumentar el centro interno de control:
Destrezas para el fortalecimiento de la autoestima y confianza en sí mismo.
Destrezas de sensibilización que crean conciencia sobre los derechos, influencias, valores, actitudes, fortalezas y debilidades de la propia persona.
Destrezas de auto evaluación y automonitoreo Destrezas para controlar los sentimientos:
Control de la ira
Manejar la aflicción y la ansiedad
Destrezas para enfrentar pérdidas, abusos y traumas Destrezas para manejar estados de tensión:
Administración del tiempo
Aprender a pensar en forma positiva Técnicas de relajación
Aprender a vivir juntos
Destrezas interpersonales de comunicación: Comunicación verbal y no verbal Escuchar activamente
Expresar sentimientos; hacer y recibir comentarios (sin culpar) Destrezas de negociación y de rechazo:
Manejo de negociaciones y conflictos Destrezas de asertividad
Destrezas de rechazo Empatía:
Habilidad para escuchar y entender las necesidades y circunstancias de otras personas y expresar dicha comprensión
Cooperación y trabajo de equipo:
Expresar respeto por las contribuciones y los diferentes estilos de otras personas Evaluar las habilidades propias y contribuir al grupo
Destrezas de activismo:
Destrezas para persuadir e influir sobre los demás Destrezas para motivar y trabajar en redes Tal como indica Aguilar Kubli (2002):
ninguno de nosotros está exento de la imperiosa necesidad de aprender a vivir mejor, ni puede ufanarse de ser una especie de «producto terminado» que nada tiene que mejorar o aprender. Por el contrario, los déficits de habilidades de aprendizaje para la vida son enormes, la ignorancia sobre nuestro propio comportamiento es a veces alarmante y los excesos de conducta destructiva son evidentes.
Por todo lo expuesto anteriormente, consideramos que la orientación debe hacerse cargo del de- sarrollo de habilidades para la vida en los estudiantes, desde los primeros años escolares y en el marco de una educación permanente. Ello requiere la intervención directa de los tutores con su alumnado y el asesoramiento psicopedagógico por parte del profesional de Psicología y Pedagogía a: alumnado, profesorado, familias, centros educativos y a la comunidad. La implantación y desa- rrollo de estas habilidades es algo urgente que no puede demorarse por más tiempo.
2... Habilidades sociales
Tal como hemos visto, las habilidades sociales son parte de las habilidades para la vida. Las desarrollamos aquí, de forma particular, no sólo porque es un campo en el que pretendo espe- cializarme, sino por el convencimiento de que en ellas se encuentra la llave para mejorar, por un lado, el crecimiento personal o individual y, por otro, el intercambio social (Sanchiz y Traver,
2006). Bajo mi punto de vista, el desarrollo de las habilidades sociales ayuda al individuo, como sujeto único, que está en crecimiento y en continuo proceso de aprendizaje, y ayuda también al grupo, porque conlleva la mejora de las relaciones interpersonales. Su desarrollo, por tanto, ayuda al sujeto en las cuatro áreas descritas: aprender a ser, aprender a convivir, aprender a conocer (en este caso, a conocerse mejor a sí mismo y a conocer mejor a los demás) y aprender a hacer.
En nuestro sistema educativo se ha puesto el acento, durante mucho tiempo, sólo en el «apren- der a conocer», relacionándolo con el conocimiento de las diversas disciplinas y, tal como indica García López, R. (2006):
si la sociedad ha cambiado por la globalización, la revolución tecnológica, la multiculturalidad, la comunicación virtual, el nuevo papel de la mujer… la escuela, a la luz de los nuevos paradigmas, debe replantearse sus objetivos, los contenidos que debe transmitir y los métodos. Pero, curiosamente, esto ya se pedía en 973 con el Informe «Aprender a Ser», y se volvió a sugerir con el Informe «La educación encierra un tesoro» en 993. No basta con desarrollar procedimientos que nos permitan saber más y aprender mejor a aprender, ante los nuevos problemas hemos de ser capaces de res- ponder con nuevas actitudes, propiciando y construyendo nuevas matrices de valores y orientando nuestros comportamientos individuales y colectivos hacia los otros dos grandes pilares de la educa- ción: «aprender a ser» y «aprender a convivir juntos».
En este aprender a convivir resulta fundamental enseñar y trabajar los derechos humanos, con la finalidad de prevenir la intolerancia y la violencia. Díaz Aguado (999: 72) señala los siguientes postulados básicos para conseguirlo:
Adaptar la intervención a las características evolutivas de la adolescencia. Reducir condiciones de riesgo y desarrollar condiciones protectoras:
Modelos básicos, autoestima y optimismo aprendido: Confiar en sí mismo y en los demás.
Predecir, interpretar y expresar lo que sucede.
Estructurar de forma consistente su comportamiento en relación al comportamiento de los demás.
Interacción con compañeros y competencia social. Riesgo y condiciones de riesgo en la adolescencia.
La información no basta, también hay que favorecer cambios emocionales y de comportamiento. La enseñanza de los derechos humanos.
Favorecer una identidad basada en la tolerancia y el rechazo a la violencia.
Enseñar a detectar y a combatir los problemas que conducen a la violencia y a la intoleran- cia.
Desarrollar una cultura escolar contraria a la violencia. Cambiar las creencias sociales que contribuyen a la violencia. Si queremos conseguirlo, es preciso trabajar tres cuestiones básicas:
«La empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro (adopción de perspectivas), motor básico de todo el desarrollo socio-emocional y que en sus niveles más evolu- cionados se extiende a todos los seres humanos.
La capacidad de resolver conflictos sociales a través de la reflexión, la comunicación y la negociación.
La comprensión de los derechos humanos universales y la capacidad para usar dicha comprensión en las propias decisiones morales, coordinando dichos derechos con el deber (también universal) de respetarlos».
A. Evolución de las habilidades sociales y concepto
Los orígenes históricos del concepto de habilidades sociales y su desarrollo a lo largo del siglo
xx se centran en dos focos, con ubicación geográfica y características diferentes (García y Gil,
992).
Por una parte, en Norteamérica, Thorndike y otros autores, en los años veinte, realizan trabajos sobre la «inteligencia social», término referido a las capacidades necesarias para comprender a los demás y relacionarse con ellos. En la década de los treinta se llevan a cabo los primeros es- tudios sobre socialización infantil, incluyendo comportamientos que más tarde serán llamados «asertivos». En los años cuarenta y cincuenta Salter (949) y Wolpe (958), proponen métodos de aprendizaje de respuestas (denominadas conductas de autoexpresión y/o asertivas) incom- patibles con respuestas desadaptadas.
Por otra parte, en Europa, el tema comienza a cobrar relevancia a partir de los años sesenta, a