Con la finalidad de difundir con mayor amplitud los preceptos relacionados a los valores, deberes y virtudes, en forma complementaria a lo señalado en el capítulo anterior; el religioso deberá tomar en cuenta, los conceptos complementarios que a continuación se enuncian, que son los considerados como Valores:
Enunciado 1: En el ejercicio de su práctica y servicios:
a. El Religioso actuará de acuerdo a los siguientes valores:
1. El Respeto. El Odu de Ifá Ogbe Ofun nos enseña que el respeto, engendra respeto. Expresamos respeto cuando reconocemos y apreciamos a los hombres, sus instituciones y sus leyes, por su valor intrínseco y su trascendencia en aras del bien común. Significa una voluntaria autolimitación de nuestros impulsos y consideraciones, para no contravenir la imagen y sustento de lo que se respeta, lo cual expresa el Odu de Ifá Oshe Tura cuando nos dice que el Religioso respeta a todo el mundo para que no lo abochornen.
En el aspecto de las interacciones humanas, el respeto es de carácter recíproco y debe ameritarse con principios y acciones concretas; de lo contrario, se perderá la autoridad moral y por lo ta nto el derecho de ser respetado, tal como lo indica el Odu de Ifá Ogbe Fun que nos dice que Para ser respetado, primero hay que respetar.
Es la consideración y trato especial que se da a las personas y cosas de acuerdo con los derechos que le corresponden, tal como nos lo enseña el Odu de Ifá Otrupon Iroso que nos dice: Respeta al prójimo como a ti mismo.
El respeto abarca a todas las esferas de la vida, empezando por nosotros mismos y nuestros semejantes, hasta el ambiente que nos rodea, los seres vivos y la naturaleza en general; sin olvidar el respeto a las leyes, las normas sociales, la memoria de los antepasados y la patria en que nacimos.
El respeto, abarca tanto al mayor jerárquico como al Menor, como una expresión propia de su formación religiosa. Pero la responsabilidad de recae sobre el Mayor de la casa, ya que el Odu Ogbe Ka nos enseña que un mayor que se propasa en exceso, pierde todo el respeto y el prestigio. Pero el respeto más importante que nos enseña Ifá, nos lo da en el Odu Oggunda Keté que dice que el Religioso se respeta para que lo respeten.
2. El Honor. Cuando en la concepción subjetiva y en el sentido práctico, sintamos seguridad, respeto y orgullo por el valor de nosotros mismos y tengamos la absoluta convicción que jamás lo mancillaremos ni traicionaremos, seremos auténticos hombres de honor. Este valor
implica el sustento de sólidos principios y fuerza inteligente, por lo cual no debemos temer a nada ni a nadie.
El Hombre de Honor jamás hace ostentación de sí mismo, porque su sola imagen y acciones lo definen con letras mayúsculas. En este sentido, Ifá nos enseña en el Odu Obbara Ika que el Religioso no se envanece para que Olofin no lo maldiga.
3. La Sencillez. El Hombre serio denota grandeza de espíritu, practica a cabalidad la máxima, “Haz bien y no mires a quien”, vale decir no dar desmedida importancia a lo que es, sabes o haces; sin que esto signifique el no saber valorarse a sí mismo, ni desmerecer su orgullo personal, que es una enseñanza que Ifá nos da en el Odu Ogbe Ika mostrándonos que el Religioso debe ser mesurado para todas sus cosas, porque todos los excesos son malos y recordándonos que el Odu
Oggunda Ofun nos enseña que el orgullo y la jactancia, son la
perdición del hombre, ya que la serpiente no mide su sombra, como la del arco iris. (No compara su sombra con el Arco Iris).
El hombre sencillo aborrece las frivolidades, la vanagloria, la pompa y el éxito barato. Sabe ubicarse en cualquier lugar y situación, puede comunicarse productivamente sin barreras, ni prejuicios, con individuos de cualquier escala jerárquica o social, tal como lo indica el Odu
Ogunda Bara, que nos enseña que a Orunmila le da igual el grande que
el chiquito.
4. La Cabalidad. Las preocupaciones y dedicaciones principales de la persona cabal, están encaminadas al esmero por ser generoso, atento y servicial, por tener un alto sentido de honor y un profundo sentido de amistad; mostrar buenos modales y delicadeza, sin menoscabar su firmeza, energía y virilidad.
Sabe escuchar y comprender y puede decir lo que piensa o siente sin jactarse u ofender.
Por más inteligente que un hombre sea, si es tosco en sus modales, descuidado en sus conversaciones, jactancioso con sus amigos, desconsiderado en sus relaciones con los demás; sí miente o engaña, o no puede perder sin quejarse, nunca será cabal y nunca obtendrá la consideración y respeto de sus semejantes.
5. La Seriedad. Consiste en actuar con formalidad y altura en nuestras relaciones y compromisos con otras personas, ya que el Odu de Ifá
Iroso Okana dice: “Palabra dada, palabra empeñada”, porque de lo contrario, iríamos en contra el Odu de Ifá Ojuani Oddi que nos dice que no ofrezcamos, lo que no podemos cumplir.
La persona seria, si bien es ponderada en sus expresiones y comportamiento, esto no significa que carezca de buen humor o que actúe con rígidos formalismos; porque sabe en qué medida y en qué contexto actúa con espontaneidad y alegría, bajo el común denominador