EN GENTE DEL 98
Dada la cantidady variedadde laspersonasque se citan en Gente del 98, hemos elaborado este índice, del
que carecen todas las ediciones de la obra, quefizcílite su localización. La paginación corresponde a la
edición de Cátedra, Madrid, 1989; y, en su caso, a los artículos deGente del 96 enDiario de Madrid
que quedaronfi¿erade las ediciones en libro.
A
Aguader, Manolo: 164 (y n. 60), 7276
Alberti, José Iracio de: 200, 247
Alemany: 100
Almazán, Lqve : 254-257
Alonso y Orera : 221, 223
Amorós, Juan Bautista <vid. Silverio Lanza)
Amyot, Jacobo:220 Andre:’100 Antonio, Julio: 99 Aretino:97 Argentina, La: 7127 Aristófanes : 209
Aristóteles: “Tragedia’; (“art. cit.)
Arteta:99, 102 (yn.43)
Azorín (José Martínez Ruiz): 50, 20Q. 7109- 1714 (y n. 47)
B
Bach: 95
Barbadillo : 93, 124, 125
Bargiela, Camilo :58, 63, 67, 79, 85, 87, 90, 100, 122, 123, 156, 179, 18Q. 247
Barinaga, Santos <163, 176, 211, 214
Baroja, Pío: 50, 88, 100, 110, 114, 142, 147, 166, 169, 173, 215,
242; “Política y campaña electoral” (“art. cit9
Barrantes, Pedro: ?7(y n. 25), 78, 79~ 80 Barrés, Mauricio:123
Bartolozzi : 99
Bayo y Segurola, Ciro 81, 700, 141-748 (yit. 56), 7153, 7296
Beethoven, Ludwig van: 95. 96j. 98, 101, 170, 190 Bella Belén, La:127
Bello, Luis:60, 164,183 Benavente, Jacinto: 50, 60, 64, 65, 66, 67. 68, 73, 74, 82, 1725, 116, 7118, 156, 157 158, 7261, 163,211,2713 Bernini:97 Bernstein :157 Berruguete : 99, 245 Blasco Ibáñez, Vicente: 75 Borbón, A¿7bnso de:196
Bueno, Manuel:100; “Política y campaña electoral” (“art. cit.9
Byron :97
c
Cagliari, Pablo: 105
Campos, Conde José de: 64-68, 156-176; “A. M. D. C. <II)”, (“art. cit“)
Campuzano, Tomás 91
Canais, Ricardo : p. 248 (y n. 80)
Canais, Salvador: 99, 247, 248, 249
Czndamo Kl 00
Cánovas del Castillo: 7295 ; “Política y campaña electoral” (“art.
cit.”)
Capus:7157
Carrere:50
Casas, Ramón :99, IOQ 244
Castelar, Enzilio:7195
Castillo: 164
Catalá, Condza:2721 (yn. 772» 213
Catarinéu: “Política y campaña electoral” (“art. cit 9
Cervantes, Miguel de §170,271 ‘Yzanne, Paul:105 Cornelius :233 (y n. 77) Cornutj Enrique: 63, 67, 69-74, 7 78:. 79, 872, 82, 83, 84, 85, 90, 91, 100, 123, 143, 158, 295 Corpus Barga:100
Corvino, Abelardo: 95, 96, 7101, 7191; “A. lvi. E). (3.
a~
ji>” (“art.cit.”)
Courier, Pablo Luis:210
Creach, Jorge : 247
Cuadrato:149-155
Cubas, Marqués de :99
Cuevas,Agapito: 73 (yvi. 272)
Chano, El: 203
Chaumié: 100
Choderclos de Lados : 97
D
Darío, Rubén :50, 60, 67, 68, 82, 700, 122, 123-726 164
Delg4o. Anita y Victoria~ Las Camelias :127-140
Delorme del Salto: 62
Dorregaray: 146
Dostoievsky : 210
E
Echea : 99
Echegaray: 99
Enguita :95,96, 191; “A. M. E). G. (Iy II)” <“art. cit.’9
Esmeraldas, Las:127
F
Feas :90
Feliu Albornoz, José: 250-253
Fernández de Soto :99 Fidias: 181 Uluixa :183 (y n. 64) Fornarina, La:7227 Fragonará :97 France, Anatole :210 133
G
Gallego, Juan Nicasio:672
García Cortés:183, 185, 186 (y n. 65) García Lesmes :99 Gauguin:105 Gautiet Teófllo:127 Gil, Antonio : 87 Godcy:59, 64,100,164 Gómez Carrillo: 62
González Blanco, Pedro: 62, 211,213
González de Candamo, Bernardo :62
Goñi y Sol, Justo : 215-221 (y n. 73)
Coya, Francisco de :234
Greach: 100 (yn. 39)
Greco, El : 99, 150, 151, 233, 234, 244 Guerra Junqueiro, Abilio : 8Yy n. 31)
Cuerrerq. María:158
Gutiérrez Solana, hennanos: 93, 94, 99, 138, 143; “A. M. D. (3.
(1,)” <“art cit 9 H Haydn :95 Henri:70 Herrera, Fernando de :99 134
Homero :181 Huerta Hervás : BQ 82 Huerta :99 1 Ibels:81 Imperio, Pastora :127 Inurria :99
1
Jonson, Ben(sic) :209
K
Kapurtala, Maharajá de:127— 140
Kepler: 220
L
LaFuente:7200
La Rochefoucauld:195
Labrada: 99
Lanza, Silverio (Juan Bautista Amorós): 50, 100, 192 - 196 (y n.
Largo,El: 203
Leal da Cámara: 62, 123
Lerroux, Alejandro: 219; “Política y campai4si e’lectorúl”
67» 218
cit.9
Linneo: 76
Longo:210
López Mezquita :99
Lozano Sidro, Adolfo: W7(y n. 30)
Lozano y Angulo, Alberto : 61, 85, 156
Lucrecio.’181 Luna, Adoqo: 62 M Machado, Antonio:100 Machado, Manuel:100 Macho, Victorio : 99 Madariaga :99 Maeztu, Ramiro de :82 -84, 90 Malaguita, La:127
Mani, Carlos: 99, 24.3 -249 <y n. 78)
Maña Cristina, reina regente : 51, 125
Marín :99
Marín Llovet, Ricardo : 50, 99, 7164- 176 (y n. 59)
Martínez Ruiz, José : ver AZORIN Martínez Sierra, José:211,213 Mata Hari:127
Matisse:100
Matoses, Manuel :2720
Maura, Antonio: “Política y campaña electoral” «‘art. cit. 9
Medina, Candelaria: 127
Meifren : 99
Mercurio de Francia :99
Mesa, Enrique de:100
Miguel Nieto, Anselmo :99, 102 (y n. 43), 130
Mir, Joaquín :99
Mongrelí : 99
Montenegro :99
Montenegro, Antonio de: “A. M. D.(3. (Iy II)” (“arts. cits”)
Monterde,La:127
Montero Ríos: 90
Moret y Prendergast Segismundo: “Política y campaña electoral”,
“Tragedia” (“arts. cits.
‘9
Morral, Mateo:133, “Tragedia” (“art. cit.
‘9
Moya del Pino :99Mozart:53, 95, 96, 98, 7201, 7290
Muñoz Degrain :99
Muñoz, Domingo: 91, 92
N
Nervo, Amado:’100
Nogales Llovet, José: 100; “Política y campaña electoral” «‘art. cit.’9
o
Oroz, Leandro: 94, 99, 7128 (y n. 52), 7131, 133, 134, 135, 7136, 137; “A. M. E).(3. al)” (art. <it.‘9
Ortelís : 99 Orts y Ramos: 62 Oslé, hermanos :99 Overbeck:233(yn. 77) P Pacheco de Narvaez: 64 Palomero, Antonio: 59, 100, 115, 156, 158, 161, 164, 165, 177. 245; “Política y campaña electoral” (“art. <it
‘9
Penagos, Rafael de: 99
Perea, Daniel : 91 (y n. 36» 92
Pi y Margal 1, Francisco: “Política y campaña electoral” «‘art. ciL
‘9
Pinazo: 99Pino:158
Piñole :99
Platón:181
Portela Valladares, Manuel: 88 (y n. 33» 90, 91
Pradilla 99
Primo de Rivera:106
Pugno> Raúl : 96, 200
<2
Quevedo, Francisco de: 64, 7212
Querol : 99
R
Ravachol: 70
Regoyos, Darío de: 87,99
Reverte Jiménez Antonio:106 (yn. 46)
Reynolds : 233
Ribera, Diego :99
Ribera: “A. M. E). (3. (II)” (“art. ciÉ)
Rodenbach, Jorge :7222 <y n. 50)
Rodin:245,246; “A.M. V.G.
Rodríguez Acosta 99
Rodríguez Sierra:142
Romano, Julio: 97
Romero de Torres, Julio : 50, 99, 130 (y n. 54)
Rossetti, Dante Gabriel : 233
Pablo Rubens:105
Ruiz Contreras: 90
Ruiz de Arcaute, Jenaro :100 (y n. 41)
Ruiz Picasso, Pablo 85, 86, 99
Rusiñol, Santiago : 99, 244,249
Ruskin : 233
(II)” (“art. cit9
s
Sagasta :90
Saint Pierre, Bernardino de :97
Sancha, Francisco: 61, 99, 163; “Tragedia” «‘art. <it.”) Santos Chocano :7100
Sarna, Alejandro:1716 (y n. 48)
Sarna, Manuel :90, 100, 7204 (yn. 44» 116, 117,118,143
Schmítz, Pablo:100,187-7291 (yn. 66)
Shakespeare, William : 209, 214
Spencer, Herbert:221 (y n. 75)
Steínle : 233 (y n. 77)
Sttartford Gibson, José :222-242
Sué, Eugenio: “A. M. E). G. (II)” «‘art. <it,’)
T Tiziano:188 Tolstoi, Leon: 96, 98, 2710 Trillo : 90 Turner:233 u Unamuno> Miguel de :88
Urbano, Rafael : 80 <y n. 26)<84, 85, 100
y
Valera, Juan:2720
Valle Inclán, Ramón María del: 56, 63, 64, 68, 82, 83, 8$. 90, 100, 1072, 7215, 118, 119, 120, 134, 7237, 143, 156, 157. 161, 163, 164, 7265, 166, 167. 168, 269, 171, 172, 183, 7284, 185, 289, 195, 7296,2172,247,248 Vega, Lope de : 99 Velázquez: 99, 233, 234 Verlaine : 69, 73, 97
Vighi, Francisco: “Política y campaña electoral” (“art. <it.
‘9
Villadrich :99Víllaespesa : 90
Villar, Rogelio del “Política y campaña electoral” (“art. cit.9
Vivanco 99 Vives, Amadeo:100 (y n. 40), 1725
z
Zárraga: 99 Zubiaurre, hermanos :99 Zuloaga 99 1415.4.3.2. Arte, ciney ametralladora
Los cuarenta y siete fragmentos que componen la serie nacen, en este
caso, de una ficción narrativa - que bien podría ser real -, que abarca los
fragmentos 1 a IV- y alguno más después-: el encuentro y amistad, una noche,
en un café de Arguelles, con un desconocido. Tras cuatro días de ausencia para
atender a unos amigos de provincias, especialmente a la madre y dos hijas
entusiastas del cine, Ricardo Baroja le cuenta a su nuevo amigo su experiencia
cinematográfica. Menciona sus primeros dos papeles, ínfimos,- uno de ellos en
la versión cinematográfica de Zalacain el Aventurero182 -; y su participación
comopeliculero a las órdenes de una empresa norteamericana dedicada a hacer
versiones españolas de éxitos extranjeros.
Ésta última es la que relata en detalle. La aceptó porque le permitía pasar
varios días en París, con un buen sueldo y poco trabajo: un pequeño papel de
mayordomo en una película más que añadir al infinito tesoro de las majaderías
cinematográficas183. De comentarios como éste, también presentes en sus novelas,
y del tono general de los artículos, se deduce una opinión quizá contradictoria
sobre el séptimo arte: Ricardo Baroja, lo sabemos, vio mucho cine, que le atrajo
182A1pai~er hubo otra intervexxñón más, a’ el wd~je de la película Al Hollywood madrílejío (José Maria UNSAIN El cine
y los vascos,San Sebastián, Sociedad de Estudios Vascos, 1985,p.239, citando una entrevista titulada“A? Hollywood madrileño“,La Pantalla,9 de diciembre de 1927, n0 4).
183 Una novelucha que habla alcanzado gran éxito entre las viejas doncellas de las oficinas yanquis, entre los
depenchentes de comercio, impregnadapor elpseudo-romanticismo ramplón y la inés inefable cursi feria, en vista de
que habla producido muchos dolares allende el AtIánfleo, iba a ser puesta en castellano, con el objeto & extraer dinero alas papanatas españolesya/os hispanoamenamos, <Arte, cine yamefra//adora, en Gente del 9~ Arte, cine y ametralladora, Madrid, Cátedra, 1989, p. 296).
y le interesólM. Estéticamente, lo consideraba inferior a las artes gráficas, a la
literatura y a la música185; pero también se dio cuenta de sus posibilidades, y de
que podía ser interesante y entretenido186. Y, sin embargo, se sentía
furiosamente defraudado por la mayoría de los resultados. Los explica por boca
de un traductor cinematográfico portugués que conoce en París’87. Una vez
aceptados los condicionantes, de mejor o peor grado, y con cierta vergúenza de
participar en todo ello, se convierte en observador de todo lo que le rodea:
a) De la desorganización de la empresa, donde todos, sin servir para mucho,
tienen que servir para todo‘~. El director de la versión española no sabe este
idioma, ni tampoco apenas el francés, por lo que nadie se entiende y todo el
114 Son opiniones suyas, de 1927, las signientes: Veo que en el cine se puede llegar a conseguir el efecto de algunos
aguafuertes de Rembrandry de Goya(.4El trabajo ante el aparato tomavistas meproduce la impresión más alegre. La claridaddtamantina de ¿‘os arcos voltaicos se mete en e/cerebro a través de ¿‘os huesos. Uña borrachera de luz(.•.)
(José Maria UNSAIN El cine yíos vascos, San Sebastián, Sociedad de Estudios Vascos, lflS, citando la ~•“Al
Hollywoodmadrileho“,IaPantaM 9 de diciembre de ] 927, it 4).
Sobre el cine en esta época, vid, también José Mala UNSAN, Nemesio Sobrevila, peliculero bilbaíno, Euskadilco
Filnmtegia, 1988; Juan Antonio CABERO, Historia de ¡‘a cínematografia española (/&4~./949), Madrid, <i~ficas
Cinema, 1949 (sobre Ricardo Baroja, pp. 290,291,303, 304) GóMEZ MESA, Luis, La literatura española en el cine
nacional, Madrid, Filmoteca Nacional, 1977 (sobre Ricardo Barqia, PP. 47, 48);yY M. GARCIA ESCUDERO, Cine
espahol, Madrid, Rialp, 1962 (pp. 121, 122). 185 Arte cine y ametralladora, ed cit., p. 268.
Ibid
187 -Mire usted-respondió; las empresas cinematográficas del mundo trabajan para más de quinientos millones de
personas. Usted comprenderá que el nivel medio intelectual y artisbco de esa enorme multitud no puede ser muy elevado. Alguna empresa ha tratado de realizar película artistica Personas de gusto exquisito las elaboraron;pero,
desgraciadamente, esas peliculas no nndieron remitado económico. Y A? que es peor,. Lo peor es que el ciñe, en cl mundoentero, está contribuyendo al acho.bacanauniento del gusto literario y artistico. Como todo lo mecánico, como la pianola y la radio, contribuye al rebajamiento del gusto musical. ¿Qué les importa a los accionistas de esa empresa el que cien intelectuales y artistas de cada nación digan que tal producción es bella, si a la multitud no le interesa 7 Su genial lape de Vega ya lo dijo en verso, rejíriéndose al teatro. Nosotros, más modestos, munnuraremos aqui donde nadie nos oye, y aunque nos oyeran no nos entenderían s ‘Stultorum infinitus esrnumerus“(<4,.ci?., p. 313).
~ El que jite contratado como pintor de decoraciones, es destinado a la corrección ¡literafla! de las traducciones
hechas del inglés a los demás idiomas. Si es técnico en la electricidad aplicada a la reproducción del sonido, desempeña el cargo dejefe de jardinería. El bailarin pasa a ser maquillador, el peluquero a cineasta, el electricista tiene que acompañarpor Paris a las actrices aranfrrar. & cbrñz que las gentes más irracionales de Europa y de América se han congregado en las orillas & la Mame, para devorar los dolares que los incautos accionistas
norteamericanos aportaron.(Q.cit., pp. 3l0y3l 1).
mundo grita, cada uno en la lengua que puede, hasta formar un espléndido
galimatías’89.
b) La enorme cantidad de dinero que debe de haberse invertido en la película:
no sólo en personas contratadas, sino en decorados reales y lujosísimos:
muebles, alfombras, tapices, mesas, bibelots, flores artificiales...para hacer esta
estupidez cinematográftca’9Q
c) La técnica cinematográfica de los dos directores sucesivos de la película. El
primero situaba la cámara en los lugares más insospechados, para
desesperación de los operadores; y tenía la obsesión de moverla
frenéticamente de un lado a otro, incluso en los interiores y espacios
reducidos, hasta el punto de marear y producir vértigo al espectador. El
segundo era todo lo contrario, no movía la cámara nunca1~.
d) El elemento humano del mundo del cine, del que no tiene tampoco ningún
buen concepto. Le molesta la jerga insustancial de los actores, siempre
recomidos de envidia’92. Los tipos humanos, físicamente, tampoco le resultan
atractivos193. El ejemplo más sorprendente es el del subdirector de la agencia
~ cit., pp. 296y297.
191Op. cii., p.316.
Op. cit,p 312.
193 Chicas bonitas con alma de ternera, llegadas de Alemania, de Hungría o de Austria, alternan con las franceskas,
parlanchinas como cotorras. Los sudamericanas, casi alalas, recuerdan alpiteco con rabo del nuevo continente. Las judías, de columna vertebral casi rectaypieplano, merodean al husmo de los dólares convertidos en francos en la caja de la empresa y la cartera de los actores. A la hora del almueno, en el restorán, sodas ellas charlan, se lanzas mirados asesinas, bajo la pestaño carbonosa con rimmel y el párpado teñido de pardo. Entre ellas se descubren simbiosis extrañas. Algunavieja, camuflada en mujer de cierta edad, pelo teñido, boca en la que destellan dientes postizos, arrugas que el maquillaje espeso no consigue disimular; en elpescuezo, músculos esternocleidomastoideos, acusados como cuerdos de contrabajo, protege a la muchacha de mirada cínica y aspecto de golfo de suburbio. La gordcL mantecosa, casi albina, germana, de hombros caldos y cadera bajo, pasta “chou croute mezclado con salchicha destripado, frente a frente de su amiga, la renegrida rumana, labios belfos, bozo az.ulado, ojos de dilatada pupila viciosa.
madrilefia de la empresa yanqui, un sudamericano aplatanado y lánguido. Su
estrellato nació al convertirse en contrafigura de Rodolfo VALENT]NO, que
se puso un poco tontocuando ascendió de limpiabotas a estrella cinematográfica. Le
sustituía en las pruebas de vestuario y en los ensayos194. Se le describe ~, se
alude a suinglés muy refi tolero y ceceante,a sus manos de rosadas uñas, y a su
atuendo 196
Pero no todas las personas que trabajan en el cine merecen un
tratamiento tan negativo: Hay personas inteligentes y simpáticas, empleados en las
oficinas, electricistas, carpinteros, pintores de brocha gorda, peluqueros, maquilladores y
jardineros. Es gente normal, que habla entre sí, que lee, periódicos, novelas. Con
algunos de ellos sí trabé amistosa conversación1~’.
La experiencia artística parisina es, según el autor, la que justifica la
aceptación del papel en la película. A partir de la quinta sesión, la marcha de la
grabación no requiere su presencia en dos ocasiones, y va al Louvre’98, con el
propósito de volver a ver la Dama de Elche, la Inundación de Port Marly, de
Chicos bonitos, estólidos hasta el quietismo, se miran unos a otros con envidia. Llevan cuidadosamente ondulado el cabello, sobre todo en la nuca. Mientras consumen la pitanza que el camarero ha servido con malos modos, hojean revistas de “cine , no sefijas en el retrato hecho a dos luces de la “estrella“, nno que cla,’an los ojos en las de los
“ases “masculinos, que mássemejan “ases ‘femeninas.
Algúnjoven sudamericano da la nota más alta de tontería y desvergilenza, se exhibe ante las mujeres que másjoyas lucen, se ofrece para que le acojan en calidad de “maquereau 1 Tararea ‘saeto vace tangos argentinos de letra y
músicaperfectamente acordes en su estupidez literaria y su estupidez musical (Op. cit, p. 311y312). “4Op. ele., pp.393, 394.
‘“¿Era hombre 7 ¿Era mujer 7 Pelo ondulado, negro, lustroso, rizado sobre la frente; orejas rosadas, más de lo que, en realidad, pudieran estar en el ambiente entibiado por la calejácción; cejas depilados y trazadas encima dñ5ujaban curva perfecta, tan perfecta que las espirituales figuras que el Sodoma pintó, la hubieran envidiado; lánguidos ojos, avaloradas parpes/añas reforzadas’ en flmmel;boas bermejo y un poco “camuflada” en pétalo de rosa (Op. cit, p.
292).
‘~Llevaba chaqueta, eso sz muy entallada ypantalones. Aquello muy corta;éstos, muy anchos (Op. cit,p.293). Op. ciÉ, pp.312, 313.
“~Fragmentos XVIII y XIX; y XXIII y XXIV.
SISLEY, y la Encajera de VERMEER. A propósito del busto ilicitano, recuerda
cómo él mismo, en el Ateneo barcelonés, había defendido su supuesta falsedad.
Y ahora, frente a ella, se hace las mismas preguntas de entonces: ¿Por qué es
una pieza única en España? ¿Por qué no se ha hallado algo que se el parezca?
¿Por qué en ella parecen mezclarse dos estilos, uno primitivo y otro
naturalista? ¿Hubo dos escultores? ¿Fue restaurada’~?. Con estas preguntas
en la cabeza y el casi convencimiento de su falsedad se marcha de allí. Con
respecto a SISLEY, el impresionismo y el puntillismo, y MONET, formula su
conocida y poco favorable teoría: estas escuelas, estas técnicas, son fruto de la
improvisación: tenían que pmtar deprisa porque hacía frío. Sin embargo, el
resultado le parece excelente en una de las dos Inundacionesde SISLEY, no tanto
en la otra; y en MONET, en las Ninfeas, no es más que crustácea pintura,
recargada yfea, verdadero “kiokemodingo” de cáscaras de ostra. Al pasar por delante
de dos o tres apuntes de CIEZANNE constata que no le interesan~Q
Al recorrer las galerías del museo va aportando diversos comentarios
acerca de otras obras: un magnífico busto de MINNO DE FIÉSOLE y una talla
policromada que flanquean a la Gioconda, elRey de San Luis de EL GRECO, una
cabeza varonil atribuida a VELÁZQUEZ y una dama vestida de negro
catalogada como de autor anónimo de la escuela españolan’. Pero el
comentario más extenso es el dedicado a la famosa dama de Leonardo de
VINCI: la supuesta copia del Museo del Prado no es tal, sino una versión más
‘“Op c¡t,pp 317-323.
~Op czt,pp 305,306.
del mismo autor; y probablemente anterior a la del Louvre y a la de San
Petersburgo. El chauvinismo francés consiguió que sólo la suya fuese
catalogada como auténtica202. Y, por fin, en esta misma línea, algunas opiniones
acerca de la política artística: los catalogadores, de reacciones extrañísimas- los
del Prado excluyen a la Gioconda española203; los del Louvre dan como
auténtica una cabeza de hombre que no lo es y no lo hacen con una dama
vestida de negro que s1204; los restauradores, AUlas del Arte; cubrieron de un
fondo negro la Gioconda madrileña y elAdán y la Eva de DURERO2OS -. Y una
crítica, o quizá elogio irónico, contra PÉREZ DE AYALA, presente en todos los
gobiernos españoles, sean de la tendencia que sean, a quien está reservado el
puesto de director del Museo del Prado206.
A partir de la última entrega, del fragmento XXV en adelante, se trata el
tema de la política, la revolución representada por la ametralladora del título.
Parte de la experiencia parisina, y se centra en la sublevación republicana de los
militares de Jaca primero207, y el alzamiento de los aviadores de Cuatro Vientos,
del mismo signo, después208. De ambos tiene noticia estando en esta cuidad, y
despiertan en él unas expectativas de renovación ilusionada de la vida
Op.ciÉ, p.305. 202Op.ciL, pp.301, 302. 203Op.ciÉ, p.302. 204OpciÉ, p. 305. Op.ciÉ, p. 302. 2”’Op.ciÉ, p.303. ~‘Op. ci!, pp.324326.
~ Op. cittp.327 yss. (fragmentos XXVI y XXVII).
española. El primer intento de los citados lo celebra con una exquisita cena209;
el segundo suscita en él la imaginación de los sucesos que podrían producirse
en Madrid2’0. Pero las ilusiones duran poco, y quizá se culpabiliza a los líderes
revolucionarios.., de salón211; tema que trata también, en un sentido más
general, en el relato Historia verídica de la revolución212. Después del fracaso de
ambos intentos, toma contado en París con los sublevados, en el Café
Napolitano : los de Cuatro Vientos (QUEIPO DE LLANO, PASTOR, HIDALGO
DE CISNEROS, REICHAC (sic), Ramón FRANCO, RADA...) y los de Jaca
(CARDENAS, PINILLOS y otros). Se inicia así una relación de café, con
conversaciones quizá ligeras, quizá serias:
a) Sobre la ideología de los sublevados: ¿comunistas?, ¿anarquistas?
¿republicanos? Probablemente nada de eso, viniendo además como venían
de familias tradicionalistas. Quizá manifestaban únicamente el cansancio de
la monarquía213
~“ Op. ci!, pp.324326.
210 ¡FarÁs duerme tranquilo ¡-pensaba-.¿Cuál será ahora el sueño de Madrid? ¡Sueño de pesadilla Las aviadores
dejarán caer sobre los enemigos la terrible lágrima de acero, rellena de trilita. El cañón tronará, y el mortifero abanico deproyectiles de la ametralladora barrerá calles yplazas. Valientes socialistas, embriagados por las ideas de CarlosMarx; de Pablo Iglesias ydeMánuel Cordero conducidosporheroicosjefos quehan trocado la toga y elbirrete universitariopor la pistola automática y la bomba de mano, bajan en catarata de Tetuán, de los Cuatro Caminos, de la Prosperidady de la Guindalera hacia ¡a Puerta del Sol, mientras los bravos de las Injuñas, de lo China y del Puente de Vallecas suben en marejada arrolladorapor la calle de Atocho y la de Toledo. El austero republicano histórico y el fiarte ateneísta, dispuestos siempre a sacnficar porlas ideas su bienestar y la vida, aparecen en los lugares de mejor peligro. (Op ca., p. 328).
211A1día siguiente supe que la sublevación de Cuatro Vientos había fracasado. No sehabíaluchado, afortunadamente. Los bravos socialistas nofreron conducidospor heroicosjefes. Éstos habían permanecido prudentes. No se decidieron a arrojar ni la toga talar, ni el birrete de pompón universitario. Tampoco el austero republicano histórico, ni elfiterte ateneista, creyeron necesaria su presencia en ellugarpeligroso. Todo/o quejo habla pensadomientras bajaba por la oscura callejuela en la noche anterior, no era más que entelequia, vapor calenturiento de su mente alocada, sin realidadposible. Quizá mi débil cabeza, causadapor aquella interminable tarea de la nochepasada.soñaba despierta,