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ÍNDICE DE RESEÑAS Y TEXTOS VARIOS

In document Núm. 40 (2016): Julio-Diciembre (página 166-174)

Hidalgo Editora, 2016, 6ta ed.

ÍNDICE DE RESEÑAS Y TEXTOS VARIOS

Alfaro a la sombra, de Gonzalo Ortiz. 35: 143- 146

Alfredo Gangotena o la escritura escindida, de Adriana Castillo de Ber- chenko. 35: 146- 151

Amor y desamor en la mitad del mundo, de Raúl Vallejo. 36: 145-148

Amor y desamor en la mitad del mundo, muestra de cuento ecuatoriano, Raúl Vallejo, editor. 38: 148-150

Árboles ciudadanos en la memoria y el paisaje de Bogotá, de Germán Ferro Medina. 33: 155-157

Babelia Express, poemario de Marcelo Báez Meza. 38: 159-162

Benjamín Carrión y la “cultura nacional”, recopilación

de ensayos de Benjamín Carrión, Fernando Tinajero, editor. 38: 155-158

Caballos en la niebla, novela de Juan Carlos Moya. 37: 149-151

Callada como la muerte, de Abdón Ubidia. 34: 156-157

Catador de arenas, de Marcelo Báez Meza. 33: 159-161 Declaración. 37: 169-172

Desde las orillas. Poetas del 50 en los márgenes del canon, antología, María Payeras Grau, editora. 37: 147-149

Detrás de la brisa, de María Luz Albuja. 36: 149-151

Diana ha regresado y otros cuentos, de Pedro Jorge Vera. 35: 137-138 Dossier: Novela, historia y nación en América Latina. Presentación. 33: 15-17

Ecuador, patria de todos, de Enrique Ayala Mora. 36: 155-156

El alero de las palomas sucias, crónicas de Huilo Ruales H. 38: 150-155

El alma en los labios, de Raúl Vallejo. 33: 165-166

El color de la razón, pensamiento crítico en las Américas, de Catalina León Pesántez. 33: 176-178

El habla del cuerpo, poemario de Cristóbal Zapata. 38: 162-164

El reino de Celama, tríptico narrativo de Luis Mateo Díez. 37: 147-149

Escritos de cordel, de Julio Pazo. 33: 167-172

El animal de la costumbre, de Vicente Robalino. 33: 162-163

El hueco en el zapato, de Sandra de la Torre Guarderas. 34: 157-162

El inquilino, de Guido Tamayo. 34: 140-142

Guerra en la sangra, de Salvador de Madariaga. 34: 149-151

Hallado en la grieta, novela de Jorge Velasco Mackenzie. 37: 152-156

Herir la perfección, de César Chávez. 34: 147-149

Jorge Icaza, Pablo Palacio: vanguardia y modernidad. 35: 158-159

Kipus forma parte de LATINOAMERICANA. Asociación de Revistas Li- terarias y Culturales. 35: 169-171

La bella molinera, de Jorge Aguilar Mora. 33: 173-176

La desfiguración Silva, novela de Mónica Ojeda. 39: 182-183

La nada sagrada, de Iván Oñate. 33: 158-159

La otra, la misma de Dios, de Alyda Quevedo Rojas. 34: 145- 146

La tierra prometida, de Edwin Alcarás. 35: 140-143

LATINOAMÉRICA y su camino de consolidación. 36: 171-172

La victoria de Junín. Canto a Bolívar (1825), de José Joaquín Olmedo.

34: 154-155

La victoria de Junín. Canto a Bolívar (1825), José Joaquín Olmedo. 36: 156-158

Los años perdidos, de Juan Pablo Castro Rodas. 36: 152-154

Mínimo mirador, de Luis Aguilar Monsalve. 34: 139-140

Mis impresiones y mis vicisitudes en mi viaje a Europa pasando por el estrecho de Magallanes y en mi excursión a Buenos Aires pasando por la cordillera de los Andes, testimonio de Maipina de la Barra viuda de Cobo. 37: 145- 147

Mea Vulgatae, poemario de Luis Carlos Mussó. 39: 179-181

Oficio de navegantes, de Carlos Vallejo. 33: 164-165

Pedro Jorge Vera, centenario de un animal puro, Miguel Mora W., editor.

38: 143-147

Pensamiento crítico-literario de Alejandro Moreano: La literatura como matriz de cultura, compilación, estudio introductorio y edición de Alicia Ortega Caicedo. 39: 198-193

Poesía mano a mano: memoria sonora de poesía ecuatoriana, de Fabiano Kueva. 34: 143-144

Premonición a las puertas: reciente poesía ecuatoriana (autores nacidos a partir de 1979), de Freddy Ayala Plazarte. 35: 139- 140

Primera Bienal Internacional de Ensayo revista Kipus, veredicto. 31: 191. Referencias de publicaciones. 34: 163-174; 35: 161-164; 37: 157-164;

Kipus 40 / índice de autores de los números 30-40 de kipus / 159-186

38: 154-174; 39: 195-204

Rondando a J.J. Tributo a Julio Jaramillo Laurido, de Raúl Serrano Sán- chez. 34: 152-154

Kipus/40, julio-diciembre, 2016

Por iniciativa de la Revista chilena de literatura, de la Universidad de Chile, los editores de algunas revistas latinoamericanas de literatura nos reunimos en Santiago de Chile el 29 de septiembre de 2014 para discutir políticas comunes y formas de apoyo en nuestra actividad. Los asistentes coincidimos en expre- sar nuestra inconformidad frente a las formas predominantes de medición de la calidad académica de las publicaciones que, en primer lugar, privilegian los criterios administrativos sobre los contenidos y, en segundo, tienden a ignorar las prácticas académicas propias de las humanidades, que son diferentes a las de las ciencias exactas y aplicadas. Por eso, hemos decidido firmar a nombre propio la siguiente declaración pública, en cuya redacción hemos trabajado durante el primer semestre de 2015.

Declaración

En los últimos años, varios gobiernos latinoamericanos han venido adop- tando políticas de medición de la calidad académica basadas en las nuevas políticas de administración pública, que privilegian criterios cuantitativos por encima del contenido y del valor científico, social y cultural intrínseco del tra- bajo académico. Tales políticas han sido asumidas también por algunas uni- versidades, cada vez más atentas a la visibilidad y el impacto, a la posición en los ránquines internacionales, y, en general, a la formación de capital humano en una perspectiva que privilegia el desarrollo económico. En abril de 2015, la revista Nature publicó el “Manifiesto de Leiden”, que surgió del XIX Congreso sobre Indicadores en Ciencia y Tecnología, de septiembre de 2014. En este documento se advierte que los indicadores numéricos han venido sustituyendo otros criterios importantes en la evaluación de la calidad académica. El riesgo que corre la ciencia en este contexto es el de “afectar el sistema con las herra- mientas mismas que se han diseñado para mejorarlo, pues las organizaciones han venido implementando la evaluación sin tener conocimiento de, o sin ser debidamente asesoradas sobre, las prácticas y la interpretación correcta”.1

Por lo general, los modelos de medición adoptados se basan en las prácti- cas académicas de las ciencias exactas y aplicadas, e ignoran las particulari- dades que caracterizan el trabajo académico en las ciencias humanas. Como criterio general, se suele privilegiar el paper como formato estándar de la pro- ducción académica, por encima de otras formas de difusión del conocimiento más afines con las humanidades, como el ensayo o el libro. Además, estos modelos conciben la utilidad del conocimiento de un modo restringido, limitado a la aplicación práctica y a la solución de problemas concretos.

Las ciencias humanas, por su naturaleza reflexiva y polémica, no se ajustan a este tipo de criterios, y esto no significa que sean menos importantes para la sociedad. El saber que ellas buscan es abierto y plural, no está dirigido exclu- sivamente a las comunidades académicas, sino también al ámbito público. Las humanidades fortalecen y alientan la apropiación crítica de la cultura y la tra- dición, abren espacios de discusión y debate, y por eso tienen una dimensión utópica que va más allá de la mera solución de problemas inmediatos. Por eso, las humanidades no se adaptan fácilmente a los criterios meramente cuantita- tivos ni a las formas estandarizadas de producción académica. De hecho, al adecuarse a los criterios de calidad imperantes, las humanidades a menudo se ven obligadas a traicionar su naturaleza, sus fines y su efecto social y cultural. Las publicaciones que suscribimos el presente documento abogamos por una reformulación de los criterios de evaluación académica en las ciencias humanas. Nuestros comités editoriales comprenden la necesidad de la evalua- ción, pero se oponen a que esta sea concebida a partir de principios cuanti- tativos o basados en la aplicación práctica inmediata del conocimiento. Dadas las diferencias de tradición e identidad entre las disciplinas, consideramos que tanto las universidades como los Estados deben adoptar modelos de medición diferenciados, que tengan en cuenta las particularidades de cada una de ellas, y que cuenten con una verdadera participación de las comunidades académi- cas en el reconocimiento del valor específico de las humanidades y las ciencias humanas. Solo así podrán establecerse criterios claros para la adopción de políticas públicas con respecto a la investigación académica en nuestras áreas que redunden, efectivamente, en el bien general.

Para el caso de las publicaciones académicas, algunos Estados y universi- dades han adoptado, sin matices, criterios puramente cuantitativos de evalua- ción basados en los índices de citación, cuyos análisis y métricas se asumen como indicadores directos de la calidad de las publicaciones y de sus conte- nidos. La necesidad de publicar en revistas o en otras publicaciones que se reportan en estos índices se ha convertido en política pública, en un imperativo para los investigadores, lo que afecta la lógica de la producción académica, los enfoques de las investigaciones, los formatos en los que se escribe y la natu- raleza de algunos proyectos editoriales regionales. Esta exigencia y el enfoque cuantitativo dominante crean problemas para los investigadores, y no solo en el ámbito de las humanidades. A finales de 2012, un grupo de académicos en ciencias exactas se reunió en San Francisco para analizar críticamente el valor de tales índices en la medición de la calidad. La Declaration of Research Assesment (DORA) señala algunas de sus debilidades: las distribuciones de citaciones en las revistas académicas son muy sesgadas; las propiedades de los factores de impacto dependen de cada campo del saber, y por eso no pue- den aplicarse indiferentemente a cualquiera; a través de estrategias editoriales, el factor de impacto puede ser manipulado; y los datos usados para calcular

Kipus/40, julio-diciembre, 2016 Kipus/40, julio-diciembre, 2016

el factor de impacto no siempre son transparentes ni están disponibles para el público.1

A las debilidades que señala DORA hay que agregar lo que señala el “Ma- nifiesto de Leiden” en el sentido de que no basta con el diseño de indicadores diferenciados para las ciencias. La evaluación cuantitativa es apenas uno de los elementos de la evaluación de la calidad académica, pero no es el único, y ni siquiera es el más importante. La evaluación académica debe ser contextual, pues debe hacerse a partir de la misión y el proyecto específico de las insti- tuciones, de las publicaciones, de los distintos saberes disciplinarios, de los grupos de investigación y los individuos que son evaluados. Incluso el contexto cultural y socioeconómico juega un papel importante en la consideración de la calidad de una publicación académica. Los indicadores más influyentes suelen privilegiar, por ejemplo, las publicaciones en inglés, pues el factor de impacto de una publicación en esta lengua suele ser más alto por puras razones esta- dísticas. Pero las ciencias humanas y sociales, por su propia naturaleza, están vinculadas a contextos regionales y lingüísticos específicos, y esos vínculos son fundamentales en la consideración de la calidad de los productos acadé- micos. Así ha sido reconocido, por ejemplo, en el documento “Bases para la Categorización de Publicaciones Periódicas en Humanidades y Ciencias So- ciales”, publicado en junio de 2014 por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina.2 Allí se establece con claridad

que el factor de impacto o el índice de citación no tiene la misma incidencia en las ciencias sociales y las humanidades que en otras disciplinas, y que los libros –individuales y colectivos– tienen una gran importancia en la producción científica de este campo, a pesar de que no suelan ser incorporados en los índices de citación de las revistas periódicas. En consecuencia, el documento dice que criterios bibliométricos, como el factor de impacto, no deben ser toma- dos como criterios para evaluar la calidad de las publicaciones periódicas en ciencias sociales y humanidades.

Los comités editoriales de las revistas firmantes de la presente declaración hemos decidido tener en cuenta algunas de las observaciones de DORA y el “Manifiesto de Leiden”, para formular una serie de criterios básicos que guíen nuestro trabajo. Nuestras prácticas editoriales y académicas se basan, pues, en los siguientes principios fundamentales:

• Consideramos que la calidad de nuestras revistas no se basa en un indicador de citación, sino en los contenidos que publican. Por eso, no utilizamos los índices de citación como herramienta promocional. La evaluación de los artículos recibidos tiene como criterios centrales la originalidad y la claridad de sus argumentos, y el aporte que ellos pue

1. ‹http://www.ascb.org/dora-old/files/SFDeclarationFINAL.pdf›.

dan hacer en la discusión académica sobre problemas literarios, estéticos, históricos y culturales. No se tienen en cuenta, por eso, aquellas cuali- dades o tendencias que puedan incidir directamente en el incremento de la citación de ningún autor o artículo, y mucho menos de cada una de nuestras revistas en su conjunto.

• Nuestras revistas promueven la lectura de sus contenidos y facilitan el acceso de los lectores, pero no obligan a los autores, por ejemplo, a citar artículos previamente publicados por ellas misma, sino únicamen- te lo que sea relevante para los fines de cada texto, y de acuerdo con las recomendaciones que surjan del arbitraje por pares.

• Nuestras revistas promueven la difusión gratuita de sus contenidos, pues consideramos que el conocimiento, el debate y la argumentación deben ser públicos. En la medida de lo posible, los artículos, traduc- ciones y colaboraciones son cobijados con licencias de acceso libre (Creative Commons). Cuando, por razones específicas, estas licencias no puede ser adoptadas para algún texto, se declara explícitamente el titular de los derechos y el tipo de licencia bajo la que se publica. • Para nuestras revistas, las bases de datos internacionales son un

elemento clave en la difusión de sus contenidos, pues facilitan la orga- nización de la información y el diálogo académico entre pares. Pero no constituyen, por eso, un instrumento para que nuestras publicaciones perciban ingresos económicos, y mucho menos para su lucro. En con- sonancia con esto, nuestras revistas no utilizan su inclusión en ciertas bases de datos como publicidad para atraer autores, ni tampoco cobran ni se proponen cobrar a los autores por publicar en ellas. Queremos invitar a otras revistas y editoriales académicas a suscribir la anterior declaración y a tener en cuenta los principios aquí establecidos. Hasta ahora, ella ha sido suscrita por las siguientes publicaciones:

Revista Chilena de Literatura (Universidad de Chile). • Acta Literaria (Universidad de Concepción, Chile). • ALPHA (Universidad de Los Lagos, Chile).

Anclajes (Universidad Nacional de La Pampa, Argentina).

Literatura: Teoría, historia, crítica (Universidad Nacional de Colombia). • Literaturas Modernas (Universidad Nacional de Cuyo, Argentina). • Lexis. Revista de lingüística y literatura (Universidad Católica del Perú). • Perífrasis (Universidad de Los Andes, Colombia).

Kipus: revista andina de letras (Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador).

Kipus/40, julio-diciembre, 2016

Kipus/40, julio-diciembre, 2016

In document Núm. 40 (2016): Julio-Diciembre (página 166-174)