están teniendo tecnologías como el
correo electrónico, los puntos de
encuentro o “chats” y el “Internet-
Phone”, han hecho que la
comunicación entre personas sea
más que una simple conversación
telefónica. En este artículo
explicaremos cómo instalar un
equipo de videoconferencia en una
computadora PC.
Figura 1
Introducción
Los usuarios frecuentes de Internet, seguramente habrán experimentado algunas de sus ventajas adicionales a la obtención de enormes cantida- des de información a través de la Web.
Como usted sabe, en esta telaraña mundial puede encontrarse prácticamente toda la infor- mación que se desee; basta con indicarle a al- gún ingenio de búsqueda (como Altavista, Yahoo,
Lycos, Web Crawler o similares, figura 1) nues- tro tema de interés, para que estos servidores nos guíen a las páginas en que se encuentra (fi- gura 2). Aun y cuando la navegación por la Web es la más popular aplicación de Internet (junto con el correo electrónico), existen otras formas de aprovechar esta tecnología para cuestiones relacionadas con el trabajo, la escuela o el en- tretenimiento. Entre estas alternativas, están los “grupos de conversación”, mejor conocidos como chats (figura 3); para quien no conozca esta tecnología, será suficiente con decirle que se tra- ta de un sitio virtual en el que se reúnen usua- rios de Internet de todo el mundo, a fin de inter- cambiar opiniones por medio de mensajes escritos. Gracias a los chats, usted puede enta- blar una buena amistad con una persona que, por ejemplo, vive en Europa y a quien nunca ha visto antes (y tal vez nunca vea).
El correo electrónico es otra aplicación muy popular de Internet (figura 4), ya que permite el intercambio casi instantáneo de información entre usuarios de todo el mundo. Por medio del correo electrónico, usted escribe una “carta vir- tual” que se envía a través de la infraestructura de Internet a la dirección electrónica del recep- tor; y ahí queda almacenada en el servidor de acceso a la red del usuario, hasta que éste “abra” su correo y se entere de lo que le han enviado. Esta comunicación es prácticamente instantá- nea, pues el mensaje tarda apenas unos minu- tos en llegar hasta el receptor a pesar de que éste se encuentre físicamente muy lejos del emi- sor.
Otra de las ventajas del correo electrónico, es que el intercambio de información no se limi-
ta exclusivamente a texto; también pueden intercambiarse archivos de cualquier tipo (pro- gramas, imágenes, bases de datos, hojas de cál- culo, escritos con formato, esquemas, etc., figu- ra 5). Gracias a este recurso, por ejemplo, los trabajos de un investigador (reportajes, figuras, diagramas, etc.) pueden ser enviados por Internet a la compañía que los publicará, probablemente separada a cientos o miles de kilómetros.
La otra aplicación que últimamente está ad- quiriendo una creciente popularidad, es el Internet-Phone o conversaciones telefónicas a través de Internet (figura 6). A primera vista, parece un absurdo que si estamos conectados a
Figura 2
Figura 3
70 ELECTRONICA y servicio
la red a través de un cable telefónico, emplee- mos la tecnología de Internet para simplemente conversar por teléfono; sin embargo, por cual- quier llamada de larga distancia nacional o in- ternacional que se hace a través de los métodos tradicionales, las compañías telefónicas cobran al usuario cada minuto de conversación (y entre mayor sea la distancia que recorre la llamada, más altos son estos cargos). En cambio, cuando nos conectamos a Internet únicamente estamos llamando a nuestro proveedor de servicios (o sea, es una llamada local); además, en muchos ca- sos, las compañías telefónicas cobran este ser- vicio como una simple llamada y sin importar
cuánto haya durado; de ahí que si usted utiliza la tecnología de Internet-Phone para conversar con alguien que se encuentra en otro continen- te, usted puede hablar todo lo que quiera al cos- to de una llamada local.
Para ello, ya sea mediante una tarjeta de audio o el mismo módem, los programas de Internet- Phone captan el audio producido por el usuario; luego lo convierten en formato digital, y final- mente lo comprimen de modo que ocupe el me- nor espacio posible. Enseguida la información se envía –a través de la red de comunicaciones de Internet– a la computadora del usuario recep- tor; aquí es decodificada, para luego ser reconvertida en audio; y como todo sucede en “tiempo real”, para fines prácticos las personas entablan una conversación casi igual a la que tendrían mediante las formas tradicionales.
Esta posibilidad ha impulsado el desarrollo de una nueva tecnología, que cada vez es más em- pleada entre los usuarios entusiastas de Internet o entre los hombres de negocios que constante- mente tienen que hacer llamadas de larga dis- tancia nacional o internacional, y que desean mi- nimizar costos: la videoconferencia. Gracias a esta alternativa, los interlocutores ya no sólo pueden escucharse sino también verse (aunque sea en una pequeña imagen); de esta manera, se hace realidad un sueño acariciado por años: tener un “video-teléfono”, para observar a la persona con la que se está hablando, con pres- taciones similares a las que ofrecen algunos
Figura 5
Hola! Usando el Internet-Phone, es posible comunicarse al otro lado del mundo y sostener una conversación "telefónica" al costo de una llamada a su proveedor de Internet local.
Hello! Figura 6
equipos que se han lanzado en el mundo (figura 7).
Si usted quiere convertir su computadora en una estación de videoconferencia, debe dispo- ner de lo siguiente (figura 8):
1. Un sistema lo suficientemente poderoso para manejar el gran flujo de datos que requiere la compresión y descompresión en tiempo real, tanto del audio como del video.
2. Un módem de alta velocidad (de preferencia de estándar V90, es decir, de velocidad de 56 Kbps), con acceso a un servidor de Internet.
3. Una tarjeta de sonido (capta audio y lo con- vierte en formato digital).
4. Un monitor en color trabajando a una resolu- ción 640 x 480 pixeles con profundidad de co- lor a 8 bits (256 colores).
5. Una cámara de captura de video, que será pre- cisamente la encargada de captar la imagen del interlocutor, de convertirla en formato digital y de enviarla a través de la red. Aunque los cuatro primeros elementos son co- munes hoy en día, hay algo que debe aclararse; para que la computadora en verdad sea potente, su microprocesador debe ser de la quinta gene- ración cuando menos, y desarrollar una veloci- dad de 200 MHz como mínimo; también se re- comienda tener 32 MB de RAM para el manejo de datos, y un disco duro grande y veloz que soporte el enorme flujo de información que im- plica la digitalización de imágenes.
Si su equipo es de estas características, muy probablemente también cuenta con tarjeta de sonido, módem y acceso a Internet. El único ele- mento no tan común, es la cámara de captura de video, que se adquiere en un kit.