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Abraham abandonó Egipto para ir a Canaán

In document 101 mitos da biblia (página 194-197)

El ciclo de Osiris

Mito 49: Abraham abandonó Egipto para ir a Canaán

El Mito: Marchó, pues, de Egipto Abraham con su mujer y con toda su hacienda, y Lot con

él, hacia el sur. Era Abraham muy rico en ganados y en plata y oro, y se volvió desde el sur hacia Betel, hasta el lugar donde estuvo antes acampado entre Betel y Haí... (Gn 13, 1-3).

La Realidad: Abraham fue al sur de Egipto, no a Canaán.

El pasaje anterior da lugar a unas preguntas enigmáticas sobre las raíces históricas de Abraham. Sugiere que Abraham fue de Egipto a Canaán, hacia la región de Betel donde había acampado antes. Pero el texto hebreo dice que Abraham salió de Egipto y fue hacia el sur. Uno no puede llegar a Canaán yendo hacia el sur desde Egipto.

El antiguo Egipto se consideraba a sí mismo como dos tierras unidas. El Bajo Egipto en el delta formado por el Nilo, al norte, y el Alto Egipto, a lo largo del río, al sur. Esta tradición se conserva en la Tabla de Naciones, que dice que Cam es hijo de Misraim (el nombre semítico de Egipto) padre de numerosos hijos, entre ellos Naptuhim y Pathrusim, que son nombres que se refieren al Bajo y Alto Egipto. A finales del primer milenio, a.C., los vecinos de Egipto solían identificarlo principalmente con el delta del Nilo, que era más rico y fértil, y confundían el Bajo Egipto con Etiopía, el vecino del sur de Egipto.

Abraham fue a Egipto debido a la hambruna que padecía Canaán y habría viajado al delta fértil en el Bajo Egipto, al norte, con el propósito de obtener alimentos. Si hubiese ido al sur, se habría dirigido al Alto Egipto, en dirección opuesta a Canaán. Para llegar a Canaán desde el delta egipcio uno tendría que viajar en dirección nordeste, aproximadamente. Entonces, ¿cómo pudo llegar Abraham a Betel en Canaán si viajaba hacia el sur de Egipto?

Evidentemente, la descripción bíblica de la ruta de Abraham crea un problema. Mientras que la Biblia del rey Jacobo ofrece la traducción «hacia el sur», muchas otras versiones de la Biblia ofrecen una traducción distinta. Dicen que Abraham viajó no «hacia el sur» sino «hacia el Néguev», la extensa región desértica del sur de Canaán.

Esta traducción alternativa resulta del doble sentido de «sur» en Israel, que también se refiere al «Néguev», de la misma manera que los americanos utilizan el término «sur» para

es un adverbio, que se refiere específicamente a la dirección de un movimiento. Abraham no viajaba «hacia el sur», que podría referirse al Néguev, sino en «dirección sur», que significa hacia el sur de Egipto.

En segundo lugar, una ruta a través del desierto del Néguev no tiene ningún sentido. Abraham abandonó su residencia egipcia con grandes riquezas y numerosas cabezas de ganado. Uno no conduce a su ganado hacia un desierto árido, sobre todo cuando existe una carretera principal que va desde Egipto hasta Canaán y que bordea la costa mediterránea, evi- tando el desierto y proporcionando agua para el ganado. Los egipcios llamaban a esta carretera «la Vía de Horus» y la Biblia se refiere a ella como «la Vía de los Filisteos».

En tercer lugar, la así llamada Betel no existía en tiempos de Abraham, al menos según la Biblia. La ciudad recibió ese nombre por parte de Jacob, mucho tiempo después de la muerte de Abraham, y la Biblia suele indicar que la ciudad se solía llamar Luz, aunque esa glosa no aparece en el actual relato. Betel significa sencillamente «casa de Dios» y podría referirse fácilmente a cualquier lugar donde haya un altar o templo dedicado a cualquiera de las divinidades, en Egipto o en Canaán. Abraham pudo haber elevado un altar en cualquier lugar y haberlo llamado Betel.

Por lo tanto, en este contexto, la Biblia del rey Jacobo está en lo cierto y las demás traducciones alternativas están equivocadas. Abraham fue hacia el sur de Egipto y no a Canaán. Esto plantea algunas interesantes preguntas acerca de las raíces del antiguo Israel.

Antes de la llegada de Abraham a Egipto, casi no tenemos información sobre su pasado. La Biblia dice que en el año setenta y cinco de la vida de Abraham, Dios le dijo que abandonara su hogar en Mesopotamia para ir a Canaán, donde «Yo te haré un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré tu nombre, que será una bendición». Pero en cuanto llega a Canaán se encuentra con una grave hambruna que le obliga a trasladarse a Egipto.

Si Dios tenía este gran plan para darle Canaán a Abraham y quería que su heredero se trasladara allí para establecer su nombre, ¿por qué esperó setenta y cinco años para decirle que se fuera, y por qué esperó a que hubiera una hambruna que le obligara a abandonar la tierra de inmediato? Algo no está bien en este cuadro.

Tal y como vimos en el Mito 48, la genealogía inicial y la historia de Abraham fueron una invención anacrónica tardía. Si eliminamos esa porción del relato de la biografía de Abraham, encontramos que el relato de Abraham comienza en Egipto, donde se enfrenta al faraón. Esto

se aprovecharon de las ambigüedades de sus tradiciones históricas tempranas e insertaron un viaje desde Mesopotamia a Canaán para demostrar que ellos tenían sus raíces en el mundo babilónico mucho antes de que residieran en Egipto.

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