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2. Marco teórico

2.4 Comunidades de práctica

2.4.3 Academias docentes

Según Wenger (2001) todo ser humano forma parte de una comunidad de práctica con fines y motivaciones particulares, de acuerdo es esta afirmación las academias docentes son comunidades de práctica, debido a que cumplen las mínimas características de ser un grupo humano, con un fin específico y que se centra en la construcción de conocimiento, lo anterior según los diferentes autores antes

mencionados. Debido a los fines que se pretenden alcanzar en esta investigación es necesario abordar el tema de las academias, su origen, propósitos y alcances ideales como parte de una estrategia de profesionalización docente.

Las academias tiene su origen en la antigua Grecia donde Sócrates solía reunir a sus discípulos para conversar con ellos, pero fue Platón quien le asigna el nombre de Academia a su escuela filosófica y que fue un punto de encuentro para discutir los grandes temas del conocimiento (Hartnack, 1999), podemos afirman que la Academia era una comunidad de práctica que tenía como fin el conocimiento en su más grande expresión por medio de la reflexión y la búsqueda de explicación a las interrogantes de su época.

Los principios de la escuela de Platón, la Academia siguen vigentes al ser espacios de encuentro para la reflexión de temas que competen en este caso a los docentes (la enseñanza y el aprendizaje) y se han constituido en algunos programas de estudio de formación de maestros, como una base fundamental para el desarrollo del docente. Sin duda estos espacios de formación y de aprendizaje deben de contar con características singulares, como lo cita Perkins (2001), al mencionar los pilares de una escuela inteligente la cual debe de estar informada al poseer habilidades de pensamiento y aprendizaje, ser dinámica al utilizar las habilidades antes mencionadas para modificar su entorno y sobre todo ser reflexivas al lograr comprender las problemáticas y las

diferentes formas de enfrentarlas. La naturaleza de las academias docentes, se basan el dichos principios y facilita a los docentes el hacer de la reflexión una herramienta que les permite por lo menos dos actividades inherentes a su actividad, como el análisis de su propio rol al ser promotores del conocimiento en sus alumnos y la pertinencia de las estrategias para el logro de los propósito pedagógicos, lo que se deriva en la revisión y promoción de la actualización de los planes y programas de estudio (Pérez, 2009).

Según Jurado (2001), debido al rol del docente como ser formador e impulsor del conocimiento, no debe quedar de lado su importancia como partícipe de su propia

formación, es así que su papel también debe de enfocarse al análisis crítico de su propio desempeño, esto no debe pasar por alto, no importando si se cuenta con algún sistema de evaluación del desempeño establecido por la administración escolar, la retroalimentación y la evaluación grupal o de pares puede ser provechosa según los planteamiento

presentados por Wenger (2001). La evaluación entonces, no puede ser posible desde un punto de vista personal por lo que el enfoque socio constructivista, permite una mayor riqueza en su evaluación al ser retroalimentado de acuerdo a las experiencia del resto de profesores miembro de la academia. Con esta visión constructivista, las academias con el tiempo van madurando y formando su propia identidad, debido a que son espacios donde los planteamientos expuestos van tomando forma como resultado de la participación activa de cada integrante.

punto de partida de análisis reflexivo, por lo que sin una disposición dialógica sólo se tendrá un grupo de docentes dedicados a otras actividades menos al desarrollo principal de la actividad académica. Por otro lado es importante la disposición de la administración escolar para la conformación de academias y la promoción e impulso de las misma, debido a que la apatía hacia ellas limita en gran escala la formación de los maestros al igual que la ignorancia de su importancia y trascendencia (Perkins, 2001).

Hay una serie de condiciones que se deben de cumplir para diferenciar una Academia de una simple reunión, según Pérez (2009), es necesario contar con un plan de trabajo establecido previamente socializado y acordado por los miembros, esto permite contar con una guía que marcará las pautas de los temas de reflexión y evitará el desperdicio de tiempo o desvío del propósito. Así mismo el espacio físico donde de manera regular se reúna la academia es importante, el lugar debe ser agradable y contar con los requerimientos mínimos para hacer una estancia que propicie un mejor

acercamiento y motivación para la asistencia. Lógicamente los horarios donde se establezca el tiempo de trabajo y su periodicidad, el cual dependerá de los objetivos plasmado en el plan. Sin duda la parte logística será fundamental para el logro de los objetivos de la academia.

La parte central e importante de las academias será la reflexión, la cual se realiza para evaluar un hecho o razón, con la finalidad de encontrar una respuesta, es un proceso dialéctico que es ejercitado en la academias y es un proceso social mediado por el

lenguaje y que es aprovechado según Angulo (1999), como un proceso de trasformación primero ideológica y que posteriormente se va concretando o materializando en acciones como son las trasformaciones en la práctica pedagógica, en las estrategias de enseñanza- aprendizaje, en los valores frente al grupo, en el comportamiento en el aula y en la visión personal de ejercicio de la docencia que impacta a la sociedad.

Las academias como comunidades de práctica, son fundamentales y necesarias en el desempeño docente, es ahí donde convergen las experiencias que enriquecen y

fundamentan el propósito de la enseñanza. Por lo que la visión de su aplicación no debe limitarse a reuniones de maestros para charlar, sino en potenciar su utilidad e impacto y utilizarlas como una estrategia de socialización de las mejores prácticas docentes y el desarrollo de las competencias que la RIEMS, requiere para el ingreso al SNB.

Entonces es el docente el responsable y el principal actor de la trasformación de la enseñanza, o como lo señala Fullan (1997), el cambio en la educación está supeditado a las acciones de maestro, pero sobre todo a lo que piensa, según esta afirmación, los docentes requieren ser motivados para lograr impulsarlos como elementos de cambio. Dada la importancia del trabajo docente como elemento activo del desarrollo, no solo de las competencias en alumnos, sino en la propias y las de sus pares Fullan (1997), propone un esquema de seis elementos del aprendizaje en escuelas enriquecidas donde el

enseñanza, el modelo mostrado en la figura 2.5 muestra la interrelación de cada uno de los elementos para lograr el aprendizaje de los estudiantes el cual es fruto de los objetivos escolares previamente planteados y a manera de filtro se muestra que para lograr lo anterior se requiere de la colaboración de los maestros y su propio aprendizaje.

Figura 2.5. Aprendizaje en escuelas enriquecidas (Fullan, 1997).

Como un elemento que puede enriquecer el modelo de Fullan son las academias, las cuales se constituyen en espacios de importancia que vinculan la colaboración de los maestros con su aprendizaje, ya que son promotoras del saber, de la evaluación de las estrategias didácticas y generadoras de nuevos conocimientos que permiten la evolución y transformación de la dinámica docente.

Las academias se pueden agrupar por ámbitos geográficos como estatales, regionales o institucionales, así como por asignaturas (matemáticas, física, biología, por ejemplo), semestre (primero, segundo, etc.) o grupos (de acuerdo a la clasificación

plasmada por la administración escolar), pero es importante que la visión de la academias sea la del aprendizaje colaborativo.

Siguiendo esta línea de pensamiento, el uso de las academias con un enfoque de C.P. puede permitir el desarrollo de las competencias docentes que la RIEMS exige y así afianzar la formación docente que es impartida por el PROFORDEMS.

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