CAPÍTULO 3 ANÁLISIS NARRATIVO
3.2.1 Condiciones socio-económicas
3.3.1.2 Acción ante los otros
3.3.1.23.3.1.2
3.3.1.2 Acción ante los otrosAcción ante los otrosAcción ante los otrosAcción ante los otros
La segunda subcategoría de la categoría significado de lo público es la acción ante
los otros. Lo público está compuesto por las acciones propia que le permiten a
los jóvenes aparecer ante los otros y que estos aparezcan ante ellos. Los universitarios parten de lo particular que los constituye, que conforma su individualidad como sujetos y los hace visibles y reconocibles frente a los otros a través de sus acciones. Desde Arendt (1993), el hacer y decir ante los otros instaura pragmáticamente la identidad y exige un reconocimiento mutuo de la acción y la palabra del individuo36.
Esta subcategoría, al igual que la anterior, se mueve entre varios matices. En primer lugar, se priorizan las acciones de reconocimiento y encuentro con los otros en pequeños espacios de corto alcance, que permite la gratificación inmediata donde los otros contribuyen al reconocimiento y logros hedonistas:
“Por eso, para los jóvenes, los bares, las discotecas o los parques son bacanos, porque se dan historias que los muchachos no quieren perderse, como conocer a alguien por casualidad que pueda llevarlos a una amistad, una aventura y hasta un noviazgo. Por eso, para mi lo público es la rumba. Es donde encuentro lo que quiero…” (UG11)
36 Lo público "Se trata del espacio de aparición en el más amplio sentido de la palabra, es decir, el
espacio donde yo aparezco ante los otros como otros aparecen ante mí, donde los hombres no existen meramente como otras cosas vivas o inanimadas, sino que hacen su aparición de manera explícita". Arendt, H. (1993: 221).
“Para mí, ser joven es como una disposición para divertirse, no espero nada, no me proyecto al futuro, los jóvenes solo quieren farriar, festear, drogarse, estudian pero no por el futuro, sino por gozársela…” (UE08).
En este caso, los otros son los pares con quienes se configuran espacios de encuentro e interacción, en busca de la autocomplacencia. Se prioriza el beneficio personal y se reconoce a los otros como iguales, útiles, en cuanto aportan a un mutuo bienestar individual. Desde esta subcategoría, las actuaciones de los universitarios se caracterizan por la búsqueda del goce y las satisfacciones privadas. Para estos jóvenes, se configura lo público en el encuentro hedonista con los otros.
En el segundo matiz de esta subcategoría de acción ante los otros, se hace explícita una reflexión de los jóvenes frente a la realidad social: algunos de los jóvenes se identifican con su condición de ser estudiantes universitarios, se reconocen como individuos críticos, pensadores de la realidad que los circunda, establecen una relación con lo social desde la confrontación, el cuestionamiento del funcionamiento y las dinámicas sociales. Además, alcanzan a reflejar una intención de compromiso social al insinuar una proyección de acción futura dentro de un marco más bien incierto.
“Yo como estudiante universitaria siento que soy muy crítica de la sociedad en la que vivo, porque es muy poco lo que se hace para responder a las necesidades de las personas. Es una sociedad disgregante, excluyente e ineficiente…. Y sé que la responsabilidad de los que estamos en la U es salir al medio y ofrecer alternativas que impacten…” (UD06).
“…creo que es importante hacerse visibles como seres pensantes que tienen responsabilidad social. El problema es que no veo cómo….” (UA01).
Luís quiere
“…formar un movimiento de reflexión crítica sobre la realidad colombiana, que además haga propuestas y muestre que los jóvenes tienen qué decir y qué ofrecer” (UB03).
La acción reflexiva de los universitarios, manifiesta en su palabra y discurso, es el medio en el que el joven se deja ver frente a los otros y estos aparecen en él. Esta acción deliberativa caracteriza a este grupo de universitarios como agentes, quienes hacen, y su hacer está contenido en la reflexión que se hace explícita en las narraciones y materializa un sentido de responsabilidad con el otro, mientras se constituye en parte del proceso permanente que, según Ricoeur (1996), vive cada individuo al construirse paso a paso en un proceso de interpretación de sus acciones, de la reflexión de su ser en el mundo y con el otro bajo las nociones de responsabilidad y compromiso con ese otro. Para Ricoeur, la responsabilidad es la “constancia de sí mismo”. Eso quiere decir que cada persona tiene una manera de conducirse, de modo que las otras personas pueden contar con ella. Esta constancia se refleja en las acciones del agente (quien hace) y se actualiza, de acuerdo con Heidegger, en el cuidado, entendido como pre-ocupación y responsabilidad consigo mismo y con el otro (Ricoeur, 1996, Valerio, 2005).
En estos jóvenes hay una acción clara, que es la reflexión crítica frente a la sociedad de la cual emerge una preocupación por sí mismos como agentes y por los otros como parte de la colectividad social, que muestra un sentido de responsabilidad. Sin embargo, su posición crítica se queda en la reflexión subjetiva y no hay evidencia de trascendencia hacia una acción práctica. No obstante en comparación con la subcategoría anterior aparece una preocupación por la vida en común.
Otro matiz de esta subcategoría de acción ante los otros es la interioridad/exterioridad, expresado como actuar desde lo particular para beneficiar lo colectivo. Lo público se construye desde cada uno. Los universitarios reconocen lo público en su sentido general como lo que es conocido por todos, instituido en el encuentro del individuo singular con los otros. El individuo, al construirse como sujeto, actúa de acuerdo con lo que es y sus actuaciones en relación con los otros afectan lo que tiene que ver con todos.
“Lo privado es lo que soy yo y eso es asunto mío, vivo como pienso que es correcto vivir, mi responsabilidad social es actuar coherentemente con lo que yo pienso y así contribuyo para que la gente viva bien, por ejemplo, no tiro basura a la calle, soy respetuoso de las normas mínimas, eso me hace sentir bien” (UG11)
“Para mí, la acción en lo público tiene que ver con lo que yo soy como persona y se refleja en la forma como vivo mi vida diaria y los demás pueden observar, como la misma palabra lo muestra, lo público es público, todos lo ven, la forma como transito en la ciudad, me relaciono con ella, es mi actuar en lo público, es una relación mezclada entre lo privado que es lo mío, lo que soy, lo particular y lo
público que tiene que ver con el resto de la gente, o mejor lo que es visible a los otros pero es lo mío…” (UG12).
En estos universitarios, hay una especie de relación dual entre la interioridad y la exterioridad. La interioridad centrada en sí mismo, en su ser fenomenológico, que se interpreta internamente. Es decir, lo que dice y hace se deriva de su forma de ver el mundo. Y la exterioridad, como la posibilidad que tiene el universitario como agente, como el quién de la acción, de aparecer ante los otros desde su forma particular de actuar y a partir de esa singularidad constituir lo público particular. Este énfasis en sí mismo, en una subjetividad que busca posicionarse desde la acción como autodeterminada, reconfigura lo público desde lo particular como confluencia paradójica.
El cuarto matiz de esta subcategoría acción ante los otros, es una acción desapercibida, de renuncia conveniente que es generada por la limitación de la acción e inhibición del lenguaje que, según Arendt (1993), es la mayor amenaza para lo público. Las acciones de los universitarios responden a las demandas de una organización social fuertemente regulada y restrictiva de su movilidad. Frente a esto, los jóvenes optan por adaptarse a las demandas sociales para evitar el conflicto, la confrontación y obtener compensación.
“…yo actúo en lo público de acuerdo a las condiciones que se imponen socialmente, así evito problemas y estoy tranquilo…” (UA01).
“Para mí ser joven es estar siempre sometido a lo que digan los que mandan…” (UE08).
“…las personas mayores, ellos son quienes han determinado las reglas que hay que seguir y nosotros como jóvenes lo que hacemos es tratar de seguirlas y estar pendientes de la aprobación o no de quienes manejan la sociedad…” (UF09).
Se continúa priorizando lo particular y se utiliza como estrategia la acomodación a lo establecido para evitar dificultades con los adultos, este mecanismo de elusión se materializa en una acción inhibitoria pasiva.
“… tengo claro que si no discuto lo que exige un profe o mis padres, me va mejor, obtengo lo que quiero, termino haciendo lo que me interesa y evito problemas con ellos y eso no me quita nada…” (UA02)
Se renuncia a hacer explícita la crítica, lo que se piensa a cambio de poder actuar desde las posibilidades disponibles, hay una deslegitimación de lo instituido y una legitimación de un decir y un actuar estratégicamente convenientes.
“Creo en la horizontalidad y cuestiono las jerarquías y estoy convencido que hago más uniéndome a las instituciones y aprovechando lo que ofrecen para aportar desde ellas que simplemente criticándolas sin hacer nada. Creo que hay mucho por hacer y si puedo poner un granito con lo que hago en Clubes lo hago con gusto.” (UE08).
Estos universitarios obtienen un blindaje con esta evitación de problemas que los beneficia en sus interacciones con los otros: en esta oportunidad, esos otros, son la sociedad reguladora y los adultos en el ejercicio del control. Se constituye
de esta manera un espacio de intersección entre lo individual y lo social, que infiltra la vida cotidiana de estos jóvenes. Así mismo, aparece una estrategia utilizada por los jóvenes que los convierte en actores sociales, al unirse a las instituciones sociales, trascender la crítica y aprovechar las posibilidades para actuar socialmente. Esta es una acción no confrontadora, de bajo perfil, que evita el conflicto y permite una forma de insubordinación que hace posible escapar sutilmente del control (Foucault, 1983). De acuerdo con Norbet Elias (Lindón, 2000), las experiencias de los individuos, en relación con lo estructural de lo social, favorecen tanto a su propagación como a su transformación. Si la socialidad, como lo expresa Maffesoli (1993), estriba en la orientación hacia el otro y se constituye en la vivencia intersubjetiva que se genera en cualquier relación social, estos jóvenes, desde sus inadvertidas acciones, activan la transformación de la estructura social.
En esta subcategoría, lo público se significa a partir del reconocimiento y encuentro con los otros cercanos (pares), en busca de la auto gratificación. Así mismo, implica la reflexión crítica de la estructura y las regulaciones sociales, hecha desde lo particular y desde la posición individual de los universitarios, que no necesariamente se exterioriza. Igualmente, se significa como actuaciones particulares que responden a subjetividades que buscan posicionarse como autónomas al aparecer ante los otros y así configurar lo público desde lo particular.
Lo público también se denota en la renuncia estratégica que hacen los jóvenes a la confrontación explicita con lo instituido, por la conveniencia de evitar el conflicto, limitar el control y tener más oportunidades de acción desde sus
criterios. Además, se ve clara su renuncia a expresar su punto de vista frente al otro y a privilegiar la acción desde lo que considera ventajoso. Lo público, así, no es el espacio de la discusión y la argumentación de Habermas y Fraser, sino el de la acción estratégica para poder ser.