Cuando muchos apropiadores dependen de un RUC determina do como fuente de actividad económica, se ven afectados co lectivamente en casi todo lo que hacen. Cada individuo debe tomar en cuenta las elecciones de los otros cuando evalúa sus elecciones personales. Si un pescador ocupa un buen sitio para pescar, un segundo pescador que llega al mismo lugar debe in vertir más recursos para viajar a otro sitio, o bien pelear por el primero. Si un regador asigna tiempo y materiales para reparar una compuerta rota en un canal de riego, todos los otros rega dores que usan el canal se ven afectados por esa acción, sin im portar si desean o no su compostura o si contribuyen o no a su reparación. El hecho vital clave para los coapropiadores es que se encuentran atados en un entramado de interdependencia mientras sigan compartiendo un solo RUC. La interdependen cia física no desaparece cuando se utilizan reglas institucionales eficaces en el gobierno y administración del RUC. La interde pendencia física permanece pero cambia el resultado que ob tienen los apropiadores.
Cuando los apropiadores actúan de manera independiente en relación con un RUC que genera escasos recursos, los benefi cios netos totales que se obtienen por lo general son menores a los que habrían alcanzado si hubieran coordinado sus estrategias. Las ganancias que reciben de sus esfuerzos de apropiación son menores cuando las decisiones se toman de manera indepen diente de las que hubieran sido de otro modo: en el peor de los casos pueden destruir el propio RUC. Mientras los apropiadores
se mantengan "desorganizados" no pueden lograr una ganan cia conjunta tan grande como la que recibirían si se hubieran organizado de alguna manera para llevar a cabo una acción colectiva. Mancur Olson enunció el problema fundamental al que se enfrentan los apropiadores que dependen de un solo RUC:
"cuando un número de individuos tienen un interés común o co lectivo —cuando comparten un mismo objetivo o propósito—, la acción desorganizada, individual [no será] capaz de realizar ese interés común, ni tampoco de promover ese interés de ma nera adecuada” (Olson, 1965, p. 7; cursivas mías).
Los prisioneros colocados en celdas separadas que no pue den comunicarse entre sí se encuentran también en una situa ción de interdependencia en la que deben actuar de manera in dependiente. En esta situación actuar de manera independiente es resultado de la coerción, no de su ausencia. Los pastores en el modelo de Hardin también actúan de manera independiente: cada uno decide la cantidad de animales que pondrá en el pas tizal sin preocuparse cómo afectará las acciones de otros, f En un ámbito más general el problema que enfrentan los apro
piadores de RUC es de organización: cómo cambiar la situación en la que los apropiadores actúan de manera independiente a otra en que adoptan estrategias coordinadas para obtener me jores beneficios comunes o para reducir sus daños. Ello no sig nifica crear necesariamente una organización. Organizarse es un proceso; una organización es el resultado de ese proceso. Una organización de individuos que constituyen una empresa en proceso es sólo una de las formas de organización que pue den resultar de dicho proceso.
El núcleo de la organización implica cambios que ordenan actividades de manera que se introducen decisiones se- cuenciales, contingentes y dependientes de la frecuencia donde antes prevalecían acciones simultáneas, no contingentes e in dependientes de la frecuencia.10 Casi cualquier organización se
logra especificando una secuencia de actividades que deben lle varse a cabo en un determinado orden.11 En virtud de las reite
radas situaciones presentes en la mayoría de los procesos orga nizados, los individuos pueden usar estrategias contingentes en las que la cooperación tendrá una mejor posibilidad para desarrollarse y sobrevivir. Los individuos frecuentemente están
dispuestos a renunciar a ganancias inmediatas con el fin de ganar mayores beneficios comunes, cuando observan a muchos otros siguiendo la misma estrategia. Al requerir la participa ción de un conjunto mínimo de individuos las organizaciones pueden recurrir a este comportamiento dependiente de la fre cuencia para obtener contribuciones voluntarias de parte de muchos otros. El cambio de incentivos positivos y negativos asociados con acciones y resultados particulares, junto con los niveles y tipos de información disponibles, también pueden es timular la coordinación de actividades.12
A diferencia de los prisioneros, las mayoría de los apropia- dores de RUC no están coaccionados para actuar de manera inde pendiente. Sin embargo, cambiar de ese tipo de acciones a otras coordinadas o colectivas es un problema carente de trivialidad. Los costos de la transformación de una situación en la que los individuos actúan de manera independiente a otra donde coor dinan sus actividades pueden ser muy altos; además todos los apropiadores comparten los beneficios producidos, hayan o no colaborado en los costos de la transformación de la situación. Se sabe de manera empírica que hay algunos apropiadores capaces de resolver este problema, y algunos otros que no lo son. Teóricamente no contamos con una explicación coherente acerca del porqué algunos tienen éxito y otros fracasan.
La teoría de la empresa y la del Estado pueden proporcio nar una explicación sobre la manera como se logra la acción colectiva. Cada una implica la creación de un nuevo arreglo institucional en el que las reglas en uso son fundamentalmente diferentes de las que estructuran la acción independiente. Con sideremos brevemente, y de manera estilizada, de qué modo cada teoría “resuelve” el problema de la acción independiente en una situación de interdependencia. Al hacerlo podemos ilus trar mejor la ausencia de una teoría similar que identifique los mecanismos a través de los cuales un grupo de individuos po dría autoorganizarse.
La teoría de la empresa
En la teoría de la empresa un empresario reconoce una oportu nidad para incrementar la ganancia que puede obtenerse cuan do los individuos están potencialmente involucrados en una re lación de interdependencia.13 El empresario negocia entonces
contratos con varios participantes que especifican cómo actua rán de manera coordinada y no independiente. Cada participante elige de manera voluntaria si se une o no a la empresa, pero le otorga discreción al empresario sobre algún rango de eleccio nes. Los participantes se convierten en agentes del empresario; después de pagarle a cada uno de los agentes, el empresario retiene las ganancias residuales (o absorbe las pérdidas).
En consecuencia, el empresario está fuertemente motivado para organizar la actividad de la manera más eficiente posible. Intenta establecer contratos con agentes que actúen de modo que aumenten sus ganancias, a la vez que supervisará su desempe ño. El empresario puede poner término al contrato de un agente cuyo desempeño no sea satisfactorio. En tanto que los agentes deciden libremente si aceptan o no los términos del contrato del empresario, se considera que la organización es privada, volun taria y, al menos para algunos individuos, sin visos de explota- xión. Sin embargo, si han de obtenerse muchos excedentes, éstos los recibe el empresario, no los agentes.14 Cuando una empresa
se ubica en un mercado abierto, puede suponerse que la com petencia externa presionará al empresario a desarrollar institu ciones internas eficientes.
La teoría del Estado
La teoría del Estado también puede presentarse en una versión breve y estilizada. En lugar de un empresario se elige un gober nante que reconoce que es posible obtener beneficios sustan ciales organizando algunas actividades. De acuerdo con la pri mera formulación de la teoría de Hobbes, los individuos que se dedican a actividades de protección invierten demasiado en ar mas y supervisión y, por tanto, viven experimentando constante miedo. Si un gobernante obtiene el monopolio del uso de la
fuerza, puede usar la coerción como mecanismo fundamental para organizar una diversidad de actividades humanas que pro ducirán beneficios colectivos. El gobernante obtiene de los su jetos impuestos trabajo y otros recursos, amenazándolos con severas sanciones si no los proveen.
El gobernante “sabio” utiliza los recursos así obtenidos para elevar el bienestar económico general de los súbditos a un gra do suficiente como para elevar los impuestos, al mismo tiempo que puede reducir los usos más opresivos de coerción. Los go bernantes, al igual que los empresarios, conservan los exceden tes. Los súbditos, al igual que los agentes, pueden tener una situación económica sustancialmente óptima, resultado de su sumisión a la coerción ejercida por los gobernantes. Si el es fuerzo es muy exitoso, el gobernante gana una porción sustan cial del excedente.15 No existe un mecanismo tal como un mer
cado competitivo que presione al gobernante para que diseñe instituciones eficientes. El gobernante puede exponerse a una rebelión si las medidas seleccionadas son demasiados represi vas, o a la derrota militar si el reino no está organizado de ma nera adecuada para triunfar en la guerra.
Tanto en la teoría de la empresa como en la teoría del Estado el peso de la organización de la acción colectiva recae sobre un individuo cuyas ganancias están directamente relacionadas con el excedente generado. Ambas implican que la responsabilidad fundamental de procurar las modificaciones necesarias en las reglas institucionales para coordinar las actividades recaiga en una persona ajena al sistema. El empresario o el gobernante establecen compromisos creíbles de castigar a todo aquel que no obedezca las reglas de la empresa o del Estado. En virtud de que ganan los excedentes, tienen interés en castigar la incon formidad con esas reglas. En consecuencia sus amenazas de castigo son creíbles (Schelling, 1960; Williamson, 1983). Tam bién tienen interés en supervisar las acciones de los agentes y de los súbditos para asegurarse de que cumplen con acuerdos anteriores. De este modo ambas teorías se ocupan de cómo sur girá un nuevo arreglo institucional, qué tan creíbles se hacen los compromisos y por qué debe procurarse la supervisión.16
Tresenigmas: